Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
Capítulo 21
15 años atrás... o... 7 años más adelante.
—¿En serio, Shun? —preguntó Akane sobándose el lado izquierdo de su cabeza. —te dije que quería descansar.
Akane había querido descansar ese día porque no se sentía bien. Estos últimos días habían sido mucho estrés y más por sus hijos, en especial Nanami que cada día se hacía más insoportable. Solo quería llamar la atención de ella, pero no lo lograría. Sabía que hacia mal, pero si era la única forma para que fuera fuerte y no sufriera con cualquier obstáculo que se le presentara en la vida, lo haría. Raiko ya era un caso perdido, mientras se la pasaba siguiendo, consintiendo y que le dijera Nanami con amor "hermano lindo" no había ningún problema.
—Lo sé, Akane, —habló Shun. —pero no me puedo hacer cargo de esto yo solo. —explicó su estrés. —Eres la jefa y además, Usui se fue con su amiga Serena para apoyarla, sabes que está enferma.
—No me lo tienes que recordar. —contestó triste. —Solo espero que ella se recupere. —Se que se hace cargo de Maru, pero solo espero que no quiera uno por su cuenta con ella. —comentó Akane sobando nuevamente el lado izquierdo de la cabeza. —Si quiere un hijo que me lo diga y obvio que sera de la manera tradicional.
Shun casi se cae de cabeza.
—Akane apenas puedes cuidar a dos niños y todavía quieres otro. —comentó el chico con una gota de sudor en su frente.
Akane miró hacia el estanque y su rostro cambio a uno triste.
—Siempre pensé que tendría una familia, con hijos y un esposo que sería mi compañero toda mi vida. —reflexionaba la chica.
—Sí, pero tu desperdiciaste esa oportunidad. —dijo serio, pero era cierto.
Akane lo miró a ver y por su mirada era obvio que se ofendió.
—¿En serio? ¿estar con un hombre que te engaño? claro eres hombre, no puedes comprender a una mujer engañada. — espetó Akane.
—Sí, pero él te pidió disculpas, además, lo que tú le hiciste después, humillarlo mientras él te suplicaba que no lo dejaras, fue lo peor que has hecho, Akane, —Shun no había querido hablar de eso, pero no era porque fuera hombre, sino porque no importaba la situación, si no quería que se lo hicieran a ella, era mejor que no se lo hiciera a otra persona. —pero ves, no te hizo olvidar a Ranma y no lo harás nunca, porque te dejo algo que tú no has querido aprovechar.
Se escucharon pequeños pasos, muy lentos, Nanami venia frotándose sus ojos, que también los traía llorosos. Apareció enfrente de ellos y no dudo en ir primero con Akane.
—Mamá...—dijo con una voz aguda. Quitó su mano de su ojo y abrió los brazos para abrazar a su mamá, pero Akane se adelantó, le bajó los brazos y se alejó de ella.
—¿Qué quieres? —preguntó con una voz dura, lo que hizo que la niña brincara de miedo.
—Me siento mal, me duele mucho la cabeza — dijo la niña con ganas de llorar.
—Ven aquí, Nanami. —habló tiernamente Shun dándole los brazos y ella acepto ir con él. La cargo y ella puso su cabeza en su hombro y la empezó arrullar.
—Shun, solo quieren que la consientas. —dijo Akane molesta.
Shun tocó su frente y la sintió caliente.
—Akane, tiene fiebre. —dijo Shun preocupado.
—¿Qué? —Akane reacciono y se acercó a ella para tocar su frente. —Es cierto, está muy caliente. —dijo con preocupación. —Vamos a llevarla con Tofu.
Se escuchó que alguien abría la puerta de la entrada, Akane se adelantó a ver de quien se trataba y se sorprendió de que fuera una persona que no miraba desde hace cinco años. "Justo en este momento" se decía Akane para sí misma.
—Ranma. —dijo el nombre de la persona que tenía enfrente. Se sorprendió de verlo y lo peor de todo es que su corazón comenzó a latir y sentía que su estómago le dolía, como si fuera una adolescente y no una mujer de 27 años, aunque no lo aparentaba. Él se miraba más maduro, pero igual de guapo, no había cambiado mucho solo un poco.
—Akane, necesito hablar contigo. —no esperó y quiso ir al punto.
—Ahorita no es momento, ¿Puede ser en otra ocasión? —dijo angustiada no solo por el estado de su hija, sino que también de que Ranma la viera y se enterara de su existencia.
Había prometido no decirle nada de que había tenido dos hijos de él, pero afortunadamente Raiko no estaba en su casa, sino con Kasumi que lo llevó a jugar con sus primos.
—Akane, hay que darnos prisa. —llegó Shun con Nanami en brazos. Cuando vio a Ranma se quedó estático y se puso pálido, no esperaba eso.
Akane miró a su hija y su carita estaba roja, puede que no la trate bien, pero tenía sus sentimientos y no quería que nada malo le pasara. Volvió a ver a Ranma y él se dio cuenta de que Akane estaba angustiada.
Ranma no entendía, pero vio que la niña estaba enferma, tal vez era hija de Shun. Pero, sintió algo extraño al verla, no se parecía a Shun, ni mucho menos a Nabiki, le recordaba a... ¿Su yo femenina? Pero en pequeña. Miró a Akane y vio que estaba nerviosa, la conocía tan bien, parecía que estaba pensando que se fuera de ahí urgentemente, como si no quisiera que se diera cuenta de algo.
—Parece que esa niña está enferma...—habló Ranma. —lo mío puede esperar...—dijo ignorando todo lo que pensaba.
—Me da gusto que pienses así. —dijo con una sonrisa forzada. —¡Vamos! —se dirigió a Shun y salieron.
Habían llegado con el doctor Tofu, pero después de un rato que la estuvo revisando, dijo que se pondría bien que solo siguiera sus instrucciones para que se le bajara un poco la fiebre. Caminaba Akane con Nanami en brazos que venía dormida y Shun a lado por las calles de regreso a la casa de Akane.
—Sabes, me asusté un poco cuando vi a Ranma. —habló Shun.
—Yo igual. —suspiró Akane mientras acariciaba el cabello de Nanami que era largo y de color negro. La miraba de reojo para ver si seguía dormida. —Ya se le bajo la fiebre. —dijo tocando su frente y mejilla.
Shun se dio cuenta de la sonrisa de Akane cuando vio a su hija.
—No te engañes a ti misma y a nadie, si la quieres. —sonrió Shun con una voz burlesca.
Akane se puso roja.
—No deberías ser dura con ella, después te lo reprochara, Akane. —aconsejó Shun.
—Bueno, como puedo decir que no quiero a mis hijos, —confeso Akane. —pero espero que Nanami no recuerde esto porque después no me la podre quitar de encima. Es muy engreída, aunque no lo creas.
Mientras le decía eso a Shun, Nanami abrió los ojos un poco y sonrió, era un hecho que siempre recordara la primera vez que tenia de cerca a su mamá, después se quedó dormida nuevamente disfrutando del aroma de su madre.
Estaban por dar la vuelta, pero del otro lado venia caminando Ranma muy pensativo con respecto a lo que vio, analizando bien las cosas, podría ser que tal vez esa niña...
—Akane, él nuevamente vendrá o más bien, estará esperándote en tu casa. —Shun volvió al tema de Ranma.
—Por eso te pido que te la lleves a su cuarto y estés un momento con ella. —explicó Akane. —Si Ranma la mira más de cerca, se dará cuenta que es su hija.
Justo en ese momento ellos se encontraron y Ranma claramente escucho las últimas palabras de Akane.
Akane se paralizo y agrando los ojos, ¿La habrá escuchado?
—¿Escuche bien? ¿Dijiste que esa niña es mi hija? —preguntó Ranma tranquilo pero hecho una furia por dentro, su rostro cambio a uno duro cuando vio que la chica tardaba en responder. Miró a la niña que estaba dormida y la observo más de cerca, era idéntica él. No había duda, ¡Era su hija!
Shun por otra parte se puso nervioso, fue poco lo que conoció a Ranma pero si sabía que esto se pondría mal y que Ranma no iba a tolerarlo. El teléfono de Shun sonó y contestó. Después de que terminó su llamada se dirigió a Akane.
—Akane, perdón hay una emergencia y como estoy solo y tú no...
—No te preocupes, Shun, ve a checar. —dijo Akane sin dejar de ver a Ranma. —Se cuidarme sola.
—Está bien. —Shun salió corriendo, pero igual de preocupado por ella.
Ranma se acercó a Akane con la misma mirada. Por inercia apretó un poco más a su hija, pero no tanto como una manera de protegerla y se hizo a un lado para que no la viera.
—¿Por qué no me lo dijiste, Akane? —preguntó Ranma con un nudo en la garganta. —¿Qué ganabas con eso? ¿Hacerme sufrir más por ti? Como aun lo sigo haciendo.
Akane escuchó un quejido de Nanami, hacia viento y no era bueno para ella.
—Vamos a la casa. —dijo Akane y caminando rumbo hacia casa y Ranma la siguió.
Cuando llegaron, subió las escaleras y la dejo en su cama. Afortunadamente tenia a Raiko en otra habitación, por lo que él no se daría cuenta de que no solo Nanami era su hija.
—¿Y bien? —habló Ranma.
—Shh...—Calló Akane y le hizo seña para que salieran de la habitación.
Akane miró a Ranma y soltó todo.
—Sí, es tu hija. —confesó. —¿Y?
—¿Y? ¿Así de fácil? —levantó la voz, pero no tan fuerte por no querer despertar a su recién descubierta hija.
—Solo quiero saber una cosa ¿a que viniste? —preguntó Akane cruzando de brazos.
Ranma se sonrojó y evitoóla mirada de ella.
—Eso no importa. —respondió Ranma.
Akane se acercó y puso sus brazos alrededor del cuello del chico.
—¿No me digas que quieres que este contigo? —preguntó de manera seductora y acercándose a sus labios.
Ranma se puso nervioso y no dejaba de ver los labios de la chica, era eso por lo que había venido, no podía seguir sin ella. No perdonaba la humillación que le hizo pasar, pero tal vez la hiciera cambiar de opinión y regresara con él. Quería besarla y hacerle el amor. No lo dudo y la besó mientras la agarraba de la cintura para acercarla a ella y sintió como ella le correspondía y enterraba sus dedos en su cabello. Su beso se volvía mas apasionado y lo fue aún más cuando Akane lo llevaba a su habitación.
Para que engañarse, ella tampoco podía vivir sin él, pero ella no podía olvidar. Pero tal vez por esa tarde lo haría, pero... no debió dejarse llevar...porque pudo haber detenido algo del que después se arrepintió.
Akane del futuro venía siguiendo a Ranma mientras recordaba aquel día. Ese Ranma que tenía enfrente, que caminaba dándole la espalda había cometido esa falta. Pero, ¿Qué paso para que cambiara su forma de ser? Refiriéndose a su yo de este tiempo. Ya que su tiempo fue muy diferente, algo había aquí que hizo el cambio, y estaba segura que no fue Ranma, a pesar de que ha estado estos 14 años en esta época. Bueno, claro, todos los descendientes, aunque dudaba de que tal vez ellos no han pisado esta época y pensar que Raiko era un...no sabría cómo decirlo, porque sería una ofensa para su hijo, pero no entendía como se le ocurrió esa idea tan absurda de juntar a todos los hijos de su personal, incluyendo a sus sobrinos que fue a quien mando a esta época. Si se lo hubiera dicho a ella, se lo habría negado, pero lo que más le sorprendió es que se llevara el decadente, ¡Se lo robo! No podía creer que fuera tan listo porque siempre creyó que no era así y no podría planear algo tan genial en su contra. Después de que Ranma se llevó a su hija, tuvo que poner más autoridad en él y ser exigente. Pudo enseñarle algunas técnicas de combate, pero sinceramente no le veía mucho entusiasmo en él por lo que casi siempre lo arrastraba al dojo sin importar que ponía sus uñas en el piso para que no lo llevara, tal vez Ranma si podía haber tenido más paciencia con él. También intento tenerlo como su sucesor en los decadentes, pero fue aun peor. Pero no importaba en esos momentos pensar en todo lo que vivió con su hijo, después recibiría su muy merecido castigo, pensaba Akane.
Ranma volteó a verla, le preocupaba porque había tanto silencio en ella. La vio pensativa.
—¿Sucede algo? —preguntó Ranma.
Akane salió de sus pensamientos y lo miró, una cara tranquila, pero con una pizca de preocupación, no pudo evitar suspirar, se miraba tan guapo y joven. Si su Ranma la escuchara la mataría, con respecto a la palabra "joven" ... No espera...No sería mala idea dale en su orgullo a ese idiota.
—No sucede nada. —respondió Akane con una sonrisa. —¿Te puedo pedir un favor?
—Sabes qué puedo hacer lo que sea por ti. —sonrió Ranma.
Akane quiso llorar en ese momento, ese era el Ranma que conocía, el que extrañaba y fue cuando se dio cuenta del error que había cometido, fue una tonta.
—Akane, ¿qué tienes? —preguntó Ranma angustiado cuando la vio llorar.
No soporto más y lo abrazó mientras lloraba, hace tiempo que no lloraba de esa manera, sollozaba, gritaba como si fuera una niña. Deseaba regresar el tiempo, pero eso ya era imposible, lo perdió, perdió al amor de su vida y abrazaba a un Ranma que no era el suyo. ¡Era la peor! ¿Por qué se dejó llevar por su orgullo? ¡Fue su culpa! ¡Ella es la culpable de todo lo que está pasando! Quería saber ¿Qué fue lo que cambio aquí? ¿Quién fue quien hizo el cambio?
Dos horas después, Ranma se levantó de la cama. Se vistió y salió del cuarto dejandola dormida. Entró al cuarto donde estaba su hija y se acercó a ella. La pudo observar más de cerca y no había duda, era idéntica a él. Era tan linda y no evito sonreír mientras la miraba. Se puso de rodillas y acariciaba su cabello. Era tan pequeña, tan frágil. Ella había nacido del amor que le tenía a Akane, a pesar de que ella estaba enojada con él.
—Mamá.
Habló su hija, ¿estará soñando?
—¿Por qué no me quieres? —siguió hablando la niña en sus sueños. —¿Por qué eres tan dura conmigo?
Una lagrima recorrió por la mejilla de la niña. Ranma quedo impactado y su sonrisa se borró de su rostro, ¿Tan mal la trataba? Apretó sus puños, no lo podía creer, ¿Sera por el gran parecido con él? ¿Tanto lo odiaba para desquitarse con su propia hija? Levantó la mirada y su rostro se puso serio.
—Sé muy bien lo que harás después, Akane... —habló Ranma. —por eso yo me adelantare...
Buscó algún bolso o maleta y tuvo la suerte de encontrar una y metió toda las ropa y cosas que pudo encontrar. Agarró a su hija poniéndola en su hombro y cargándola con su mano izquierda y en la otra tenia las cosas de su hija.
—y me quedare con mi hija. —lo dijo con tanto odio.
Ranma recordaba el día en que se había llevado a su hija, estaba viéndose en el espejo con el puño recargando su barbilla. No le prestaba atención a lo que se reflejaba en él, pero si pensaba en que no se había arrepentido de lo que hizo, pero si no hubiera sido por eso, no se habría separado de su hija. Aun había sido muy extraño en cómo llegaron a esta época, pero si recordaba haber visto una luz entre amarillo y naranja. Recordaba que no pudo salvarla después de que ella se golpeara la cabeza y quedara inconsciente. Fue la última vez que vio sus ojos.
Cuando despertó, no encontraba a su hija por ningún lado, la buscó por años y sin éxito. Al final, decidió buscar cómo ganarse la vida y lo logró haciendo cualquier cosa. Claro, después de los años evitaba encontrarse con su otro yo. Hasta que un día...
Caminaba por aquellos rumbos, no le había quedado de otra. Se previno y se puso la máscara. En su mente ya maquinaba un plan para destruir a la Akane de esta época, sin embargo, se rehusaba la tonta y eso le molestaba. Tenía que encontrar la manera de que ella aceptara.
Se había cansado un poco y decidió entrar a la heladería a la que siempre iba de joven. Tenía la máscara, nadie podía verlo comer helado. Se sentó después de haberlo pedido, pero no se había percatado de que Ranma, transformada en chica estaba sentado detrás de él, fue hasta que vio por la ventana el reflejo de su versión femenina.
Lo miraba triste, sin ganas de comer su helado, ya está sufriendo por esa boba. Recibió su helado y comenzó a comer. Todo iba bien hasta que comenzó a quejarse.
—¡Rayos! Akane, ¿Dónde estás? ¿Y si fue culpa mía? —dijo dando un golpe en la mesa.
Ranma del futuro escuchaba como se culpaba, dejo su helado y pensó.
—¿Buscas a tu novia? —habló Ranma del futuro.
Ranma presto atención a la voz que le pregunto.
—Si. —respondió Ranma sorprendido de que supiera la razón, aunque no era su novia en sí, porque nunca se le declaró.
—Tal vez ella se fue con otra persona o fue secuestrada. —dijo el Ranma del futuro. —Yo voto por la primera.
Ranma dio otro golpe en la mesa causando la atención de todos.
—¡Eso no es cierto! —contestó enojado. —¡Ella no me haría eso!
—Bueno, si tú lo dices.
—Pero me siento culpable por haber besado a Ukyo. —nuevamente pego la mesa con sus puños.
Así que ya paso, pensó Ranma del futuro.
—Pero no lo volveré hacer. —dijo decidido. —Lo juro por el amor que le tengo a Akane.
—¿Por qué? —Nuevamente hablo, Ranma. —no tienes ningún compromiso, esa chica que era tu novia te abandono. No deberías sentirte culpable. Si tú quieres, hazle caso a tus deseos. Tal vez así te olvides de ella y ya no seguirías sufriendo por ella en el futuro.
Ranma del futuro terminó su helado y se levantó de su asiento y se fue. Ranma se había levantado para ver a esa persona, pero ya se había ido.
Ranma del futuro camino nuevamente por las calles de Nerima pensando que fue una suerte encontrarlo, ya que si no lo hubiera hecho, la historia cambiaría y jamás se hubiera relacionado de esa manera con Ukyo. Parece ser que su presencia ha alterado un poco el tiempo, bueno... eso creía, pensaba que había sido él.
Ranma salió de sus pensamientos cuando vio entrar a su hija al cuarto. Se quitó la máscara y le sonrió.
—¿Qué sucedió? —preguntó Ranma. —¿Los encontraste?
—No. —respondió Nanami. —Ellos se fueron peleando, así que no le vi el caso, estoy segura que volverán.
—Eso espero. —suspiró Ranma. —Esa chica, Izanami no me cae del todo bien y es mejor matarla para que no se interponga en nuestra venganza.
Nanami se quedó seria.
Ranma se acercó a ella, agarró su mano y le sonrió tiernamente.
—¿Cuándo te quitaras la máscara? —preguntó Ranma. —Quiero ver tu rostro, estoy seguro que aun te pareces a mí.
—Aun no es momento. —respondió Nanami de manera seria. —Pronto sabrás como soy físicamente. —ella camino de regreso para salir de la habitación, no sin antes preguntarle. —¿Qué es este lugar? —preguntó Nanami
—Esta es una habitación que me prestan para descansar cuando es temporada de frío. —respondió Ranma. —¿a dónde vas? —preguntó Ranma que veía que salía de la habitación.
—Tengo hambre. —contestó. —Iré a buscar algo de comer.
—Bien, entonces me traes algo.—sonrió el chico.
—Sí, está bien. —la chica cerró la puerta.
Ranma se acostó en el sillón y nuevamente comenzó a recordar los primeros días con su hija, al principio lloraba mucho, pero era más que obvio, para ella era un desconocido.
—¡Mamá! —lloraba Nanami mientras Ranma trataba de calmarla.
Estaba en Kyoto, porque sabía que Akane no lo encontraría ahí. Tenía una pequeña casa que pagaba de renta desde hace tiempo. Se acercó a su hija y se puso a su altura. Ella estaba sentada en la cama del chico, ya que la había recostado para que siguiera descansando. Había visto que estaba enferma y no podía permitir que le pasara algo.
—Calma, Nanami. —habló Ranma con ternura.
La niña seguía llorando mientras se tallaba los ojos, los tenia rojos y sus mejilla estaban igual por el tiempo que había estado llorando.
—¡Quiero a mi mamá! —seguía llorando la niña.
Nanami despertó en un lugar completamente desconocido y lo primero que vio fue a un hombre extraño, nunca lo había visto por lo que se asustó y comenzó a llorar.
—Ya no llores, Nanami. —intentaba calmarla. —Yo soy tu papá.
La niña se calmó un momento, pero seguía haciendo puchero.
—Ahorita mamá se fue por unos días y me dijo que te cuidara. —fue la mejor excusa que se le ocurrió, no podía decirle que se la había robado a su mamá.
—¡No es cierto! —negó la niña comenzando a llorar nuevamente. —Si se hubiera ido me hubiera dejado con la tía Kasumi o el tío Shun.
Ya comenzaba a dolerle la cabeza, no sabía cómo calmarla en esos momentos. Sin embargo, con el paso de los días, ella se fue acostumbrando a él y poco a poco le comenzó a decir "papá". También recordó una plática que había tenido con ella.
Nanami estaba comiendo un pedazo de pan y Ranma le preguntó.
—¿Nanami cómo te trata mamá?
Nanami dejó de comer y vio a su papá.
—Mamá nunca juega conmigo. —contestó la niña sin tristeza, pero tampoco feliz. —También cada vez que me acerco, ella me ignora y me corre para que juegue sola o con mis primos. —a pesar de la edad de Nanami, ella era consciente y no quería que su mamá se quedara sola por lo que evitaba mencionar a su hermano gemelo.
—¿Eso quiere decir que la odias? —preguntó Ranma.
—No. —la respuesta le sorprendió a Ranma. —Mamá me quiere muy en el fondo, lo sé porque ella me lo ha demostrado cuando va a mi habitación en la noche y me da mi beso de buenas noches. Ella piensa que estoy dormida pero no es así, me duermo hasta que ella me da su beso.
Ranma estaba impactado por la inteligencia de la niña. Fácilmente puede llegar a una teoría. Bien ella en un futuro podría ser una investigadora.
—Incluso si ella llega a atacarte para que regrese con ella, sé que lo hace por mí porque me ama. —dijo de manera seria. —Aun así, jamás la odiare. —entrecerró lo ojos y mirando a su padre para que se diera cuenta de que en verdad podía suceder algún día.
Ranma abrió los ojos, ¿cómo pudo olvidar eso? Entonces, ¿por qué cambio de opinión? ¿Por qué la odiaba? A no ser...
Ranma se levantó y fue a la puerta, pero estaba cerrada con seguro, pegaba golpes en la puerta, gritando el nombre de Nanami.
—¡Nanami! — gritó Ranma. —¡Ábreme la puerta!
Repitió varias veces su nombre, aun no lo podía creer, su hija la engaño. ¿Qué era lo que en verdad planeaba?
Afuera estaba Nanami, sin importarle los gritos de Ranma. Se quitó la máscara y sonrió.
—Perdón por esto, pero no puedo permitir que le hagas daño. —habló Miki sin dejar de sonreír.
En una dirección contraria a Ranma y Akane del futuro, dos chicos venían sucios, cansados y con golpes en el rostro. Ambos colgaban sus brazos por el cansancio de haberlos movido durante más de siete horas, o simplemente, toda la noche. Siguieron caminando con lentitud hasta que los dos no pudieron más y cayeron al suelo.
Izanami fue interrumpida por Raiko cuando estaba a punto de enfrentar a Ranma del futuro y la atacó porque no iba a permitir que matara a su padre. No lo dijo abiertamente, pero sabía el por qué. Hubiera aprovechado y decirle la verdad a Ranma, pero él la desaprovecho.
Raiko respiraba agitadamente, al igual que Izanami la miraba con los ojos un poco abiertos y respirando por la boca. Izanami se acercó a él arrastrándose hasta llegar a su rostro y agarró su cabello pelirrojo y lo jaló provocando que el chico chillara por la fuerza que hacía. Era increíble que aun tuviera fuerza después de toda una noche peleando.
—¿Aún quieres seguir peleando? —dijo Raiko con dolor en su cráneo. —Estuvimos así toda la noche, ¿es que no te cansas?
—Se supone que eres un Saotome ¿No? —contestó Izanami arrancándole cabello al chico. —¡Ellos no se rinden! además, no te perdonare que hayas interrumpido mi pelea con el hombre que quiso matar a tu madre.
—¿Sin contar que fuera mi padre? —agarró la mano de ella y se pudo sentar al igual que ella y se miraban con mucho fuego. —No iba a permitir que lo mataras.
—¿Si sabes que él destruyo la vida de tu madre? ¿y aún sigues protegiéndolo? —no creía que fuera tan bondadoso.
—El recibirá su castigo, pero no lo mataremos, —dejó en claro. —pero me sorprende que te comportes así, cuando en realidad deberías de estar de lado de él. Pensé que odiabas a mi madre.
Izanami desvió la mirada que tenía a Raiko.
—No del todo...—respondió. —Soy consciente de lo que paso a mi alrededor y pienso con claridad la situación en la que estamos. —miró a Raiko con preocupación.
Raiko apretó la mano de Izanami y sentía que algo que no estaba bien
—Tengo una fractura en lado izquierdo de mi cráneo. —confesó Izanami.
Raiko agrandó sus ojos, ¿Cómo llegamos a esta confesión?
—Parece ser que me di un golpe en la cabeza tan fuerte que el hueso se rompió. —explicaba sin dejar de mirar a Raiko y correspondiendo el apretón de mano. — Si me vuelvo a golpear ahí, puede causar mi muerte. Era por eso los dolores de cabeza. En conclusión, no puedo practicar las artes marciales.
—¿Y entonces porque decidiste pelear conmigo si no podías? —preguntó preocupado y agarrando su otra mano.
—No lo sé. —respondió. —Supongo que quería pasar un tiempo contigo, eso lo confirma todo. Desde que me entere de la verdad he tenido esos dolores, y cada dolor junto con un recuerdo.
—Ahora entiendo porque piensas de manera firme y comprensiva. —suspiró el chico. —En cambio yo...Puede que haya crecido junto con mi madre, pero eso no quiere decir que fue todo de color de rosa...
—Tampoco la mía...—empezó hablar Izanami conteniendo sus lágrimas. —lo que yo recuerdo...no fue del todo mal, pero siempre llego un momento en el que me preguntaba algo...recuerdo aquella vez...—cada vez era más difícil hablar y sus lágrimas salían de sus ojos sin parar. —en que era mayor para comprender las cosas y darte...darte cuenta de que no llegaste a la casa de dos amigos como un regalo de dios y preguntarte... ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
Raiko estaba llorando, podía sentir el dolor de ella, ¿Por qué llegamos a estos extremos? ¿Por qué nosotros? ¿Quién tenía la culpa?
—Puedo sentir tu dolor. —siguió Hablando Izanami tocando su mejilla para limpiar sus lágrimas. —No te podría decir porque estamos aquí, ni porque nos tocó a nosotros, pero tampoco...tenemos la culpa.
Se sorprendió de que pudiera saber que era lo que pensaba en esos momentos, era como si en verdad tuvieran...
—¿una conexión? —Adivino Izanami con una sonrisa.
Raiko se rio como no lo hacía hace tiempo.
—Sabía que había alguien que escuchaba todos mis secretos. —dijo Izanami con una sonrisa tan hermosa que iluminaba su vista en esos momentos. Quedo tan impactado que este momento merecía...
De repente Izanami sintió un flash que hizo que parpadeara varias veces. Hasta que recupero la visión pudo ver a Raiko que tenía su cámara apuntándola a ella.
—Tenía que tener la foto de tu hermosa sonrisa. —habló Raiko con los ojos brillosos.
—Vaya manera de romper el momento ¿No? —dijo Izanami decepcionada.
Akane y Ranma llegaron a su casa y el chico no tardo en lanzarse a ella para besarla, pero ella lo detuvo y lo alejó. Tenía que ser sincera, si venía a divertirse un poco pero después de todo lo que reflexiono en el camino, no quería hacerlo. Simplemente porque él no era su Ranma.
—¡Ranma! ¡Espera! —Akane puso su mano en su boca para que no la besara.
—¿Qué sucede? —preguntó extrañado por ese rechazo. Bueno, aunque no le sorprendía mucho, pero sentía que algo no estaba bien.
—¿Por qué no platicamos algo? —preguntó Akane intentando distraer al chico, hasta que apareciera su otra yo.
—¿Cómo qué?
—¿Qué estuviste haciendo durante estos dos años?—sonrió la mujer.
—Tres años, Akane. —corrigió Ranma.
—Ah, sí, tres años. —Akane se mordió la lengua, no recordaba que habían sido tres años.
—¡Yo no quiero platicar! —exclamó Ranma. —yo quiero besarte y hacerte el amor. —exigió Ranma.
No espero su respuesta y la beso apasionadamente. Akane estaba con los ojos abiertos, estaba a punto de corresponderle hasta que alguien abrió la puerta. Ranma se separó de ella y vio quien había llegado. Era Raiko, su futuro hijo, ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Y por qué estaba sucio y con heridas?
Raiko se sorprendió de haber encontrado a su madre aquí, pero lo que no le sorprendía era que se estuviera aprovechando de él. Entrecerró los ojos y se acercó a su padre dándole la espalda a su madre.
—Padre, pido una disculpa en nombre de mi madre. —se disculpó el chico. —Ella no es consciente de sus actos y llega a cometer locuras para conseguir lo que quiere.
—Me describes muy lindo ¿No? Raiko. —Akane puso una mirada acusadora.
Raiko volteó a ver a su madre.
—Dijiste que irías a buscar a mi madre de esta época para contarle lo que esta sucediendo. —dijo con los brazos cruzados.
—Y lo hice, —sonrió Akane. —pero se fue a buscar a una chica que no recuerdo bien su nombre.
—Izanami. —habló Ranma. —¿Espera? ¿tú eres la Akane del futuro?
—Sí. —sonrió Akane divertida.
—No puede ser que haya besado a otra Akane. —se dijo pasando su mano por su cabello. —Bueno, eso no importa. Iré a buscarla yo también. —Ranma camino a la salida y les dijo. —No hay problema si se quedan aquí, mientras busco a mi hermana.
—¿Hermana? —preguntó Akane extrañada.
Ranma no puso atención a lo que ella dijo y salió a buscarla. Akane volteo a ver a su hijo que silbaba tranquilamente.
—Parece ser que no importa las generaciones, los Saotome siempre tendrá la manera de meterse en problemas, ¿no hijo? —Sonrió Akane malévolamente.
Raiko sabía que venía el regaño.
Ranma salió de la casa, pero justo en ese momento una mano lo jaló y cuando se dio cuenta era Izanami que venía casi en las mismas condiciones que Raiko. No pudo evitar abrazarla dejando atónica a Izanami.
—Perdóname por lo que te dije. —se disculpó el chico. —Tienes razón, he sido muy duro contigo, pero de ahora en adelante te tratare bien. —la miró a los ojos con sus manos en los hombros de ella.
—¿No me digas que ya te enteraste de la verdad? —pregunto, no habría otra manera para que se comportara así con ella.
—¿Qué verdad? —preguntó Extrañado.
—Naadaa. —dijo largamente la palabra y sin dejar de sonreír nerviosamente.
—Es más...—haciendo caso omiso a lo que ella quiso decir. Puso ahora sus manos en las mejillas de la chica y se acercó a ella poniéndose a su altura. —No es necesario que sigas viviendo con Usui y Shun, puedes vivir aquí, conmigo. Akane estaría tan feliz que no creo que le importa.
Pero a mi si me importa. pensó Izanami.
—Ranma, ¿podemos ir al dojo? —preguntó Izanami. —Necesito hablar contigo.
—Está bien, pero ¿por qué vienes así? —preguntó porque estaba sucia y con algunos moretes.
—Ahorita te lo cuento. ¡Vamos!
Ellos llegaron al dojo e Izanami estaba más al fondo y Ranma enfrente de ella.
—¡Cuidado! No vayas a chocar con esa cubeta. —dijo Izanami cuando vio que Ranma casi tira una cubeta de agua que estaba ahí. La había dejado porque iba a limpiar el dojo pero salió para comprar lo que Akane le pidió.
—Izanami, ¿Por qué vienes así? —preguntó viendo el desastre que tenía.
—Es una larga historia. —respondió sonriendo.
—Si quieres vamos adentro para que te cure. —dijo preocupado.
—No, estoy bien. —Izanami estaba sorprendida de que se comportara así con ella.
—Así también llego Raiko. —comentó Ranma.
—¿Él esta aquí? —preguntó extrañada porque él no le dijo que iba a venir a casa de Ranma.
—Sí, se quedó con...
Ranma fue interrumpido cuando Akane del futuro entro al dojo junto Raiko.
—Conmigo. —terminó Akane por Ranma. Venía con las manos atrás y sonriéndole a Izanami.
Izanami se extrañó al verla, se mira muy diferente.
—Akane, no te había visto desde hace rato ¿No? —sonrió Izanami.
—Sí, mucho, diría yo. —siguió sonriendo de una manera extraña, pensaba Izanami. Además de que parecía que la estaba inspeccionando de arriba hacia abajo. —Párate derecha. —ordenó Akane.
—¿Ehh? — se le hizo extraño que le dijera eso. Normalmente se lo dice la generala. —¿Qué te pasa? te comportas extraño.
—Dije, que te pares derecha, —volvió a repetir, pero esta vez con una voz dura. —si no lo haces no te daré la paleta de fresa con chicle que tanto te gusta. —volvió a sonreír.
Pero Izanami dejo de sonreír, hace años que no comía esa paleta y ¿Cómo lo sabe Akane? ¡Sencillo!
—Tú no eres la Akane que conozco. —dijo con una voz grave y estaba temblando.
—No, —habló Ranma. —es lo que te iba a decir, ella es la que viene del futuro. Aunque no lo creas me sorprendí.
—¡Ranma! —se escuchó el grito de Akane.
Akane del presente entró al dojo junto con Usui y Shun buscando al chico para que lo ayudaran a buscar a Izanami, pero no imagino que la encontraría ahí y mucho menos con su yo de futuro. Los tres se quedaron sin respirar, si la ve de cerca puede que en este momento pase lo que tanto temían.
—Me da gusto que hayan llegado. —habló Akane del futuro.
Akane del presente no dudo en correr con Izanami y abrazarla, pero sintió algo extraño, ella no le correspondía. La vio y tenía la mirada perdida viendo en dirección a Akane del futuro.
—No me mires así. —dijo Akane del futuro. —Iza-na-mi ¿no? —seguía sonriendo.
Se estaba burlando, y lo hacía de la manera más cruel.
—Madre, —habló Raiko. —creo que se te está pasando la mano. —dijo preocupado de que esto no termine bien.
—¡Cállate! —le gritó a Raiko.
Akane del futuro comenzó a reírse discretamente.
—¿Qué es lo que te causa risa? —preguntó Usui acercándose y mirándola de frente.
—Hace unos momentos me enoje porque ese patán me gano, pero ahora estoy feliz de haberla encontrado primero. —dijo viendo a Izanami.
—¿Patán? —preguntó Ranma, definitivamente no entendía lo que estaba sucediendo.
—Perdón por ofenderte, —se disculpó Akane del futuro. —pero se lo decía a mi Ranma. —sonrió.
—¿Él esta aquí? —preguntó asombrado.
—Sí, desde hace 14 años. — respondió Akane del futuro. Miró nuevamente a Izanami. —Levántate la blusa. —ordenó.
Usui y Shun se quedaron serios, ¿Sera posible que...?
—¡Cállate! —susurró Izanami bajando la mirada.
—No me importa si eres mi yo del futuro, pero sé a qué va todo esto y no voy a permitir que lo hagas de esta manera. —opinó Akane del presente. —Puedo haber otro modo.
—¡Te lo vuelvo a decir! —gritó más fuerte Akane del futuro como si se tratara de un soldado a quien era regañado. —Levántate la blusa, ¡AHORA!
—¡CALLATE! —gritó Izanami viéndola con los ojos llorosos. —¡No lo haré!
Akane del futuro se acercó y le levantó la blusa y si, ahí estaba.
—Antes de que digas algo...—habló Usui. —esa cicatriz que tiene Izanami en su estómago es una herida que Akane le hizo cuando la lanzo del edificio. —explicó. —Se le enterró un pedazo grande de vidrio.
—Si, —afirmó Shun. — y fue curioso que se enterrara justamente donde tenía otra cicatriz. —Shun se tapó la boca.
—¡Shun! —gritaron Akane y Usui.
Akane del futuro sonrió.
—No cabe duda de que Emi saco tu inteligencia, Shun. —volvió a ver a Izanami. —Eso lo confirma todo. —dijo intimidantemente. —También por ver tus ojos llorosos.
—Sabes, lo que más odio de ti es que te comportes de la manera más ruin y no tengas un poco de corazón antes de decir las cosas. —limpiándose las lágrimas, no lo haría enfrente de ella.
—¡No entiendo nada! —gritó Ranma.
Izanami nuevamente tenia esos dolores, pero ahora eran leves, ¿Por qué? Porque ya había recordado lo suficiente de su vida pasada. Miró seriamente a Akane que la miraba preocupada y sus ojos decían que "Aun no era momento" o más bien, "Llévate a Ranma y habla con él". Solo haría una cosa de lo que pensó. Miró a Ranma y se acercó a él.
Ranma vio la mirada seria y decidida de Izanami, sintió un mal presentimiento cuando ella se acercó a él.
—Hace cuatro meses...—empezó a hablar. —El día en que Akane se iba a casar con Usui, le dije que si se arrepentía, la esperaría en la casa y nos iríamos por un tiempo para que ella al fin pudiera ser libre. Sin embargo, no conté con que Emi fuera a mi casa para que detuviera la boda y me contara una verdad que me destrozo y arruino mi vida...
—¿Qué eras mi hermana? —preguntó agarrando las manos de ella.
Izanami no encontraba las palabras para seguir, pero tuvo que hacerlo antes de que esa mujer que tenía el mismo rostro de Akane lo hiciera porque sin importar el tiempo, estaba muy lejos de ser la Akane que conoció.
—Yo fui quien cambio el rumbo de la historia. —confesó, sin embargo, Ranma no comprendió lo que quiso decir. —resulta ser... que en la época de Raiko, no existió Izanami. —dijo viendo como Ranma agrandaba los ojos. —Emi vino para que yo impidiera la boda porque si no lo hacía, yo iba a desaparecer. —se detuvo un momento cuando sintió que Ranma soltaba sus manos de las de ella. —Cuando Akane llegó, lo primero que hice fue lanzarme a ella y golpearla... era la primera vez que, en verdad, si tenía ganas de matarla. —la voz se le estaba quebrando. —Al fin al cabo, muere ella, yo también sin ni siquiera hacer el esfuerzo por lastimarme.
—Izanami... —Ranma bajo la mirada. —espero que no sea lo que yo estoy pensando.
Izanami levanto la mirada de Ranma, quería que él la viera a los ojos cuando le dijera la peor verdad de todas las mentiras, de todas de las que los decadentes le dijeron.
—Yo soy Nanami. —confesó con un enorme dolor en su corazón. Era la primera vez que lo decía, ya lo había escuchado decir de otras personas, pero jamás se lo dijo así misma. Vio como Ranma tenía los ojos llorosos y eso le partió en el alma. —Yo soy... tu hija mayor, la del futuro.
Ranma se alejó de ella y fue hacia donde estaba la cubeta y se echó encima toda el agua y así se convirtió en chica. Izanami no entendía porque lo hizo ¿Qué tenía que ver con lo que le dijo? Se acercó nuevamente a Izanami y la miró con una expresión triste, pero a la vez impredecible.
—¿Por qué hiciste eso? —preguntó Izanami.
—Porque si soy un chico, me veré como un verdadero patán por lo que haré en este momento. —respondió con sus ojos escondidos en su fleco.
Izanami no había entendido hasta que él...le dio una fuerte cachetada.
