Judith: una historia de amor para un día que más que nada ya es puro comercio.

Érica: pues si hay que ver que todos los días lindos los desgracian volviéndolos solo comercio.

Alex: pues sí, pero mejor a leer.

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Se cuenta que Rukia era hija única de un hombre intransigente y violento pero por fortuna, siempre triunfa el amor por trágico que éste sea.

Rukia era cortejada por un joven galán, Ichigo. Al ser descubierta por su padre, sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.

La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, Orihime, lloraron e imploraron juntas, pero de nada sirvió.

Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que Orihime llevaría una carta a Ichigo con la infausta nueva.

Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.

Una ventana de la casa de Rukia daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.

Si lograban entrar a la casa de enfrente, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema. Pregunto quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.

Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de Rukia cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con su joven enamorado.

Unos cuantos momentos habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era Byakuya el padre de Rukia increpando a Orihime, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.

El padre arrojó a la protectora de Rukia, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavo en el pecho de su hija.

Ichigo enmudeció de espanto, pues la mano de Rukia seguía entre las suyas, pero cada vez más fría.

Ante lo inevitable, Ichigo dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.

Y cuenta la leyenda que si dos enamorados pasan por el Callejón del Beso deben besarse para que su amor perdure.

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Judith: ¿les gusto? Si les gusto dejen un review por favor.

Érica: esta historia es muy linda y romántica.

Alex: y con un final muy triste.

Judith: eso sí pero bueno, cuídense mucho y gracias por tomarse el tiempo de leer mi fic.

Érica: pórtense mal.

Judith/Alex/Érica: ¡Sayonara!