Ammm…declaimer: Stephanie Meyer es mía y los personajes también muakakak…nah, sólo steph. Nop tampoco, los personajes son de ella y la historia es mía, haberrr…sí eso está bien.
Sí, soy una descarada por demorar en actualizar, pero Dios sabe que mi cabeza es lenta pero ingeniosa y esto de tener que andar robando internet, literalmente, es cansador.
¡Uyy llegamos a los doscientos, lloro de la felicidad!
Debo decir que esto es gracias a ustedes por dejan esos hermosos reviews que prometo responder aunque me corten los dedos por andar de ratera.
Agradecimientos rapiditos para:- silves- lilypotter- susylovescandys- KarePattzCullen- alejandra1987 - VictoriaMasenCullenVulturi -
Ginegine- gene- Xiomy - ktohit- chica lemmon (jajaja, que ocurrente!)
Me sorprendí, bueno en realidad no, que todas querían lemmon…si era sólo cuestión de pedirlo.
Este capítulo es largoooooo…asi como los nombres de antes y los rugidos de los zombis, asi que, merecennn reviewsssss!
¿Les dije que las adoro?
Capítulo diecinueve. (Hay un desfase en los títulos anteriores).
/…"Dear Valentine". Primera parte.
Pov Emmett.
Al momento que abrí mis preciados ojitos, o mejor dicho, tuve que abofetearme para poder hacerlo, me levanté de la cama y corrí sin hacer ruido a la habitación de Alice.
Rose había quedado durmiendo como una bebita, arropadita y contenta.
Entré a la pieza sin tocar. Era demasiado temprano para que alguno de los dos calentones estuviera haciéndole cochinadas al otro. Alice dormía encorvada con una cosa negra sobre sus ojos y Jasper tenía sus brazos estirados a la cintura de Alice, tocándola sólo con las puntas de los dedos.
¿Cómo mierda pueden dormir de esa forma? ¿Trabajan en el circo?
Me encogí de hombros y tomé impulso, reí cuando los dos saltaron de la cama, unos cuantos cuerpos sobre ella, y Jasper quedó sentado en el suelo.
- ¡bonitas mañanas!- besé la mejilla de Alice.
Alice se quitó lentamente el antifaz y tomó una respiración profunda. Jasper seguía en estado de shock sobándose el trasero y tallándose los ojos.
¡Qué llorón!
- ¿supongo que viniste por lo que creo que viniste?- Alice dijo entre dientes, pegándome fuerte en el brazo.
Me sobé con cuidado sobre el musculito y asentí. Jasper se levantó del piso y me lanzó una almohada mientras se sentaba a su lado de la cama.
A alguien le falta sexo…y ese no soy yo.
- jazzy, cariño, no seas malito.- le devolví la almohada.- supones bien, pequeña Alice, vengo por el paquete ultra secreto que te dejé para cuidar.
Jasper rodó los ojos y se fue al baño. Alice se levantó y caminó somnolienta hacia el armario.
- ¿vas a poder llevártelo tú solo?- bostezó.- es incluso más grande que tu cuerpo.
Reí con petulancia.
¿Se habrá dado cuenta con quien está hablando?
Con Emmett "súper sexy y fuerte" Cullen. Así es, baby. Ese soy yo.
- eso jamás me ha podido detener. Cupido y el amor me dan el aguante que necesito.- levanté y bajé las cejas.
Alice se despertó de la nada y ansiosa se apuró a entregármelo.
Sospechoso… hum.
- sí, si.- empujó la puerta de la segunda habitación, digo su "ultra-mega-re-contra" gigantesco guardarropas.
Que… miedo.
Le ayudé a abrirlo, estaba muy apretado. Ella había envuelto mi obsequio en un papel bonito y delicado. Le besé en la frente para darle un regalito.
Nada que uno de mis besitos no pueda contentarla.
Alice me sonrió y me dio un abrazo de oso.
- gracias, duende.- ella bufó.- cuidado con ponerte a toquetear al rubio en el baño.
Tomé el paquete como pude. No pesaba mucho, pero era enorme y costaba encontrar un lugarcito para poner mis deditos y sostenerlo.
Cuando logré hacerlo pasar por la puerta, que requirió de mi máxima concentración japonesa, me volteé a Alice que iba hacia el baño demasiado contenta.
- ya tú sabes, Alice.- le advertí con la voz del padrino.- cuidadito, cuidadito.
Alice rió y me sacó la lengua.
- ya vete, Emmy.
- ajá, lo haré. Dile a Jasper que, cuando termine de cambiarse el tampón, me prepare uno de esos sándwiches ricos que hace.
Alice suspiró y abrió la puerta.
- si no te vas Emmett, voy a salir a cortarte en pedazos mucho antes de que puedas decir tu nombre.- gruñó jazzy, mientas Alice entraba y sonreía.
Asentí con mis ojos rasgados y me fui en puntitas hasta mi habitación. Rosalie seguía durmiendo y su cuerpecito estaba más desabrigado. Puse el regalo frente a la cama y saqué el otro que tenia escondido en mi guarida secreta. Ese era casi igual de monumental. Tomé el último del cajón del velador, tan pequeño como mi mano.
Me metí en la cama y la volteé hacia mí. Ella suspiró. Sonreí y me metí bajo las sabanas para besar en su ombligo, murmuró y yo seguí subiendo mis besos.
- un ratito más mi amor.- ella pidió.- aún hay tiempo.
Aún más dormilona que yo.
Reí y la sentí estremecerse cuando mi mano rozó su seno. Eso me bastaría para que, al menos, me pusiera atención.
Aún por debajo de la sabana ella encontró mi cabeza y acarició mi cabello.
- ¿qué estás haciendo osito? - preguntó con su voz mañanera.
Saqué mi mano hacia afuera y le dejé mi regalito sobre el cuello.
- ¡Qué lindo!- bajó la sabana y me pilló sonriéndole.
- ¿te gusta?- sacudí mis pestañas, ella sonrió.
- me encanta, osito.- ella chilló cuando alzó la vista.- ¡pero que son esos Emmett!
Me levanté y me fui a parar entre ellos, era la fila de mayor a menor. Le tiré mi mano y ella se levantó para tomarla, maravillada y asustada con sus regalos.
- bueno…- me rasqué la cabeza.- sabes que yo soy más sexy que romántico…-expliqué, ella me sonrió.- pero los vi y me recordaron a alguien.- besé su frente.- feliz san Valentín, mi rose.
Rosalie rasgó el papel como si fuera navidad, sus manitas rompiendo todo lo que tenía a su alcance, le ayudé a quitar las partes que no conseguía. Sus ojos brillantes y una sonrisa extendida cuando terminó de desempapelar.
- ¡pero si es una familia de osos!- chilló saltando alrededor de ellos.- son hermosos, amor, ¿son del tamaño real?
- sep.- asentí.- como un oso auténtico, bebé, si no es que estos son más grandes.
Los abrazó a cada uno, casi perdiéndose en la inmensidad de ellos.
- son tan suaves y blanditos.- me miró al fin y saltó a mis brazos.- gracias, osito.
Enarqué una ceja y miré al oso enorme a mi lado.
- ¿me lo dices a mí o al usurpador?
Ella rió y apretó más su agarre.
- a mi osito, al osito que amo. A ti, Emmet.
Mi corazón saltó y se me fue el aire, quedé con toda mi bocota abierta. El rostro de Rosalie se dobló y sus cejas se juntaron.
¡Ella me ama!... ¡lo sabia!
- amor, ¿estás llorando?- Rosalie pasó sus dedos bajo mi ojo.
Me recompuse y tosí. Le sonreí con una de mis mejores sonrisas.
- nah, ¿yo? Debe ser que me entró una pluma en el ojo.- me encogí de hombros.- tuvo que ser de uno de los osetes.
Ella sonrió de lado y puso sus bracitos alrededor de mi cuello.
- ¿así que una pluma?- asentí y me aclaré la garganta.- ajá.
Me quedó mirando fijamente, con sus ojos también acuosos y una sonrisa hermosa y adorable. Le besé la frente y la apreté a mí, nos mecí y ella suspiró melodiosamente.
- feliz día, amor.- le susurré en el oído.- yo también te amo.
Ella se separó para mirarme, unas gotas cayendo de sus ojos.
- gracias.- susurró.- feliz día para ti también.
No pude evitar besarla, llevándome sus lágrimas de regreso.
No iba a dejar que unas tontas lágrimas ensuciaran su carita bonita.
Le apreté una pompa, haciéndola reír.
- feliz día mi culito querido.- hice voz de pato.- feliz día mis hermosos labios.
La besé otra vez y la balanceé hacia los osos, reímos y jugamos entre ellos. Rosalie tenía su osita y el enorme oso sexy que me pasaba por altura, era yo.
- ¿en dónde está mi osito bebé?- fue a buscarlo y lo tomó en su mano.- ¡aquí estas!…vamos a entregarle su regalo a papá.
Corrió fuera de la pieza con su osito entre sus brazos, me quedé mirando a los dos enormes osos y me puse a pensar en un lugar en donde ponerlos, ¿en donde carajos podía instalarlos? Ningún lugar parecía lo suficientemente grande. Estaba seriamente pensando en sentarlos en el salón, total, mamá no se enojaría.
Alice entró y dejó ropa para nosotros, preguntó por Rosalie y chilló y abrazó un osito, desapareciendo en él. Luego siguió andando, según lo que entendí, a la pieza de belli-Bells.
u-hui… ¿Cómo le habrá ido a Eddie? ¿Bella le habrá pedido un strip tease?
Me estremecí cuando imaginé a Eddie en paños menores, haciendo movimientos extraños. Puaj.
Hum…tal vez le pidió que la dejara de acosar.
Nah, eso no creo.
A mí no me había ido nada de mal. Estuve toda la noche de esclavo de Rose…a ese tipo de esclavo me refiero. Espero que esta noche me obligue a servirle también.
- ¿Emmy?- Rosalie me estrechó una pila de cajitas.
Una pila de preciadas, valiosas y lujosas cajitas.
Abrí los ojos como platos y la miré con los ojos llenos de agua de mar*.
Ella- es- demasiado- perfecta- para- ser- real - y- además- ser- de- Emmett- sexy y erótico- Cullen.
Que largo…incluso para mi súper desarrollada mentecita.
- ¡como supiste!- la abracé.- son los últimos juegos, los más geniales, los que yo quería… ¡y en versión wii!
Hice el baile de la victoria por un rato, hasta que me cansé y terminé resollando.
Rosalie rió, la besé otra vez, casi levantándola del piso.
- te amo.- la volví a abrazar.- eres la mejor, bebé.
- te amo y…era claro que ya lo sabía.- me guiñó un ojo.
Pov Edward.
Salí de la ducha como entré, con una enorme sonrisa y la mirada en el aire. Había dejado la ventana de la habitación abierta, entonces cuando salí, una agradable brisa me llegó por el costado refrescándome. Suspiré y me senté en la cama, consciente de que sólo traía una toalla enrollada a la cintura y gotas aún caían de mi cabello a mis hombros.
- por esa sonrisa de tarado, presumo que se lo dijiste.
Reí ante su comentario, incapaz de volverme gruñón por el día de hoy. No hoy.
- más de la mayoría.- dije mirando al vacio, sin querer toparme con sus ojos.- ella sabe de mamá.
Lizzie. Sonreí. Gracias.
- ¿eres feliz ahora?- ella dijo con su voz casi rota.
Me atreví a mirarla a los ojos, cristalinos por las lágrimas, su boca frunciéndose en una sonrisa un poco forzada.
- mucho más de lo que recordaba de la felicidad, Tanya. Es como si todo este tiempo hubiera estado durmiendo. Es todo mucho más real.
Su sonrisa cada vez decaía más, como si su mente estuviera recordando o imaginado algo que no pudiera tener.
- soy feliz por ti. - ella susurró y borró rápidamente una gota traidora.
- ¿iras con nosotros?- pregunté disimuladamente, quitando mi vista de su melancolía.- Alice dice que iremos a la playa, cosa ridícula porque aquí no hay de las que ella piensa, supongo que iremos a la bahía de Galway o buscaremos algún lugar en donde sea seguro poner los pies sobre el agua.
Ella rió, tomó un bolso a su lado y se inclinó sobre mí.
- estás loco, ¿adónde encajo yo entre todas esas parejas?- negó, meneando su cabello sobre mi rostro.- mi pareja de san Valentín me aguarda, aunque aún no sabe que lo es... Hum, y dudo que se lo espere, también.
Suspiré y rodé los ojos, me levanté de la cama y busqué la ropa de Alice.
- ¿tú nunca aprendes?- dije cuando vi el desastre que había dejado la pixie en mi guardarropas.- ¡demonios! Alice me quitó la mitad de mi ropa.
Nadie contestó, me volteé y tampoco estaba ahí. No era extraño que ella desapareciera así, le gustaba dejarse en misterio, así que no podía preocuparme por ella. Me apresuré a vestirme y luchar con mi cabello para lograr algo bueno de él, pero como siempre, el vencedor no fui yo.
Cuando me di cuenta de que me estaba tardando lo suficiente, y de que realmente necesitaba volver a ver a bella otra vez, tomé mi cámara, revolví en mi cajón y tomé lo que necesitaba, lo guardé en mi bolsillo y tomé una chaqueta para salir.
Todo estaba increíblemente radiante, siendo concreto, todos estaban en una burbuja especial que envolvía a sólo dos. Esme y Carlisle lucían su amor de una manera pulcra, los ojos de Esme dulcificaban a cualquier cosa que ellos miraran, Carlisle tenía sus brazos elegantemente alrededor de sus hombros y sus manos caían y sostenían las de Esme. Cuando la mirada de mi madre se fijó sobre mi cara, esa sonrisa me golpeó por completo. Ella era tan feliz, así como yo, y lo más admirable es que era feliz por todos nosotros, era una de esas felicidades completas.
- ¿y esa hermosa sonrisa, cariño mío?- Esme preguntó. En ningún momento doblando la suya.- jamás te había visto sonreír así.
Me encogí de hombros.
- el estado se contagia, mamá.- ella miró a Carlisle.- creo que quizás tengamos que acostumbrarnos a ella.
Carlisle se rió y Esme enarcó una ceja.
- ¡quién eres y que has hecho con mi hijo Edward!- Carlisle exclamó, llevándose un palmadita de ella.
- Carlisle, yo reconozco a mis niños, ¿Qué clase de madre piensas que soy?- Esme le estrechó los ojos, yo sonreí y me di la vuelta para seguir.
La mejor de todas, Esme.
- lo sé, mi amor. No me estreches los ojos de esa manera…me obligas a besarte.- escuché como Esme se revolvía entre los brazos de él.- ¡así que sigues!, tú lo pediste.
Ladeé el rostro divertido mientras Emmett me impactaba con algo a mi costado, sus brazos me tomaron y tironearon al pórtico, Jasper miró a cada lado y nos siguió.
- ¿Qué les ocurre ahora?- retiré sus manotas de mi.
Emmett suspiró, Jasper vigilaba paranoicamente los movimientos a nuestro alrededor.
- mira, Eduardo, necesito que nos ayudes en algo serio.- levanté mis cejas.- bueno, verás…Alice quiere que pongamos nuestros culitos en agua irlandesa.
Reí por sus aterrorizados rostros, Jasper dio un salto y me hizo callar.
- lo siento. Bueno, eso no va a poder ser.- Emmett sonrió.- lo que hay aquí son puertos, bahías, lagos y muy pocas playas como para bañarse. El clima no ayuda.
Jasper asintió y suspiró aliviado, Emmett miró su ropa.
- entonces, ¿Por qué el mounstro hizo que me pusiera bermudas?- apuntó sus pantalones.- adoro a mis jeans, ahora tengo que ponerme esta mierda.- me observó de pies a cabezas.- eso no es justo, ¿por qué tú no traes bañador?
Sonreí y pasé una mano por mi barbilla.
- porque Alice sabría que ni desequilibrado iba a usarlo.- aclaré mi garganta.- pero si notas, Jasper no trae bañador tampoco.
Jasper bufó.
- ¡pero yo traigo shorts!- se lloriqueó.- ¡traten de superar esta mierda!
Emmett y yo reímos.
- no, gracias…- Emmett le dio una palmadita en el hombro.- tú eres su novio. Tú eres quien probablemente se va a joder de frío hoy.
Jasper le estrechó los ojos y gimoteó.
- ¿y las chicas?- pregunté ansioso, una sonrisa burlona se extendió por el rostro de mi subdesarrollado hermano.
- querrás decir… ¿y donde esta mi bella?- imitó mi voz, para nada parecida.- ¿impaciente do-do-mon?
- seguro que Peter lo está.- Jasper tosió.
Suspiré y golpeé la costilla de Jasper, se quejó.
- ¿qué? - se hizo el desentendido, volví a golpearlo.- pero si era una broma.
- shorts. - le recordé, Emmett partiéndose de la risa a su lado.- cállate Emmett, bermudas.- Emmett me fulminó.
Me reí de los dos. Ellos se quedaron mirando con una sonrisa partícipe.
- ¿reconoces ese ánimo, jazpy?- Emmett le dio un codazo a su cómplice.- me parece familiar.
Arrugué la frente, Jasper asintió, analizándome de pies a cabeza.
- muy conocido, hombre mono. Me recuerda cuando descubrí algo que sentía por Alice.
Emmett frunció los labios, curvándolos.
- y yo por Rosalie.- rodé los ojos y caminé adonde estaban los autos.- Ujum, ese sentimiento sin duda es.
Ellos me siguieron, parloteando cosas sin sentido ni beneficio para mí.
- te apuesto algo, jazzy mi amor.
- qué asco, Emmett. ¿Qué apuestas?
- puedo apostar a que Edward no es capaz de pedirle a bella que sea su novia.
¿Qué yo qué?
Les puse atención y dejé de jugar con la ventana del Mercedes de Carlisle, ahora revisé la gasolina, para disimular mi repentino interés en su conversación.
- bueno…- respondió Jasper.- yo te apuesto a que no se aguanta y se lo pide hoy.
Miré por el espejo. Emmett estrechó su mano y Jasper la recibió.
- hecho.- aceptó.- ¿listo para perder Jasperín?
Jasper rió fanfarronamente, agitó con énfasis la mano de Emmett.
- te aconsejo que te equipes con una buena dotación de kleenex, los necesitaras mañana. Espero que no te mojes demasiado, osito.
Me volteé entre divertido y cabreado.
- pensé que dejarían de apostar con mi vida personal. Pero que bah, ¿verdad?- bufé.- les apuesto que ninguno de los dos acierta esta vez.
Estrecharon sus manos, rodé los ojos y se las agité a los dos.
- trato.- dijimos los tres.
Una pequeña personita llegó velozmente a los brazos de Jasper, colgándose como un koala a un trozo de bambú.
- ¿qué tal chicos?- ella ni nos miró.- ¿listos para irnos?
Jasper le sonrió y ella bajó la vista a sus pantalones. Miré a Emmett con cara de asco.
- que bien te quedan esos shorts, jazpy. Deberías de usarlos más seguido.
Emmett hizo arcadas mientras Alice lo besaba con más emoción de la que mis ojos podían soportar, volteé el rostro lejos y vi a rose caminando con una cesta y unos enormes tacones rojos.
¿Adónde cree ella que vamos?
Alice se bajó de Jasper y suspiró, caminó hacia su amiga a pasó grácil, dando saltos y asustándola al llegar, ella refunfuñó y se rieron juntas. El rubio nos miró y se encogió de hombros ante nuestras respectivas muecas de odio asesino.
- ¿Qué quieren que les diga? ¡Adoro estos shorts!- se rió y fue a acomodar las cosas sobre el vehículo.
Para que hablar de Emmett, él ya había desaparecido cuando pude voltear a verlo, cuando divisó a Rosalie en su campo de vista, se materializó a su lado inmediatamente. Ahora la tenía amarrada entre su cuerpo y el brazo con el que la tiraba Alice hacia ella.
Me quedé apoyado en el Mercedes, mirando a la entrada y esperando ver a mi ángel salir por la puerta. Mi corazón se saltó un par de latidos cuando por fin bella apareció con Esme hacia mí, Esme traía un par de bolsos y bella traía entre sus manos una caja púrpura además de un par de zapatillas. Ella se veía realmente afligida, calibrando cada paso que daba en el piso, realmente preocupada por tropezarse con sus propios pies. Sonreí cuando su vista se topó con la mía y su frente se arrugó, adivinando mi acusación.
Fue ahí en donde reparé en un detalle, en realidad, noté varios detalles que había pasado por alto.
En primer lugar, bella luchaba con unos enormes tacones azules, no tan altos como los de Rosalie, pero sí lo suficiente como para odiarlos con toda su alma. Segundo, casualmente todos vestíamos con estilos diferentes, modelos de ropas que nos convenían más utilizar. Por ejemplo, Emmett traía unas bermudas rojas y una camisa blanca, Jasper unos shorts verde oscuro y un polo celeste mangas largas, Carlisle traía unos pantalones beige y una remera oscura, y por último, yo vestía unos jeans negros y un jersey azul. Lo tercero, claro.
- hey, Cullen, ¿no te parece que armonizamos?- bella llegó risueña frente a mí.
Miré a Alice, ella reía y se columpiaba felizmente entre los brazos de un muy alegre Jasper.
- pensé que eso era de todos los días.- ella se sonrojó de inmediato - pero creo que hoy es una fecha especial.
Sus ojos y sus labios me sonrieron, movió su cabeza en afirmación.
- lo es.- concordó.
Ella y yo combinábamos perfectamente, bella era todo lo que me faltaba y Alice había hecho que el día de hoy se demostrara con colores.
Todos estábamos combinados, desde Carlisle hasta yo mismo, cada quien con una pareja respectivamente. Para mi envidiable suerte, mi pareja era bella.
….
…..
…..
- artes… ¿también eres profesor?- ella me miró con una sonrisa abierta.- jamás había conocido a una persona tan completa.
Reí con ironía, ella apretó mis manos en su cintura.
- bueno, ahora que te encontré.- le besé en la mejilla.- sí, soy la persona más completa que probablemente hayas conocido.
Demoró sólo dos segundos en llegar ese rosado tan bonito a sus mejillas, estiró su brazo a mi cabeza para empujarla hacia sus labios.
- Eddie ¡piensa rápido!- Emmett gritó.
Casi bruscamente corrí a bella hacia un lado, para evitar que el traumado de mi hermano le diera un pelotazo. Bella perdió el equilibrio y se sostuvo de mi brazo para no caer. Le lancé una mirada de muerte.
- ¡en qué diablos estas pensando, Emmett!- prácticamente gruñí.
Bella se soltó de mi agarre y yo, arrojándole una mirada rápida, la esperé y nos fuimos a donde los demás.
- hey Edmundo, ya va haciendo hora de que sueltes el amarre a bella.- Emmett suspiró.- no la sueltas ni para dejarla ir al baño.
Me sonrojé inevitablemente, ganándome una mirada burlona del rubio y su novia, la cual parecía mochila colgada a su espalda.
Ella nunca ha dicho que tiene deseos de ir.
- creo, Edward…- Jasper cambió el peso de sus pies.- que te has tomado muy en serio eso de que hoy es san Valentín, la idea no es que tú te acapares a Bells.
Error…esa era mi idea de este día.
- ¿Qué tienen en mente, chicos?- bella se encogió de hombros.- ¿algún juego en particular, Donkey Kong?
Emmett se rió entre dientes, quitando a Alice graciosamente de la espalda de Jasper, ella luchando con todas sus fuerzas para mantenerse ahí.
- Alice, diles.- él la dejo sobre la arena.
Alice suspiró ligero y nos miró a todos por un segundo. Sonrió maliciosamente. Bella se estremeció a mi lado.
- vamos a jugar a algo muy entretenido…- rió entre dientes.- las parejas son las siguientes… yo con mi hermanito Edward…- me sonrió y dio brinquitos hasta llegar a mi lado.- Rosalie con bella y Jasper con Emmett.
Puse los brazos sobre los hombros de la pixie, todos se posicionaron a los lados de sus compañeros. Alice llamó a Esme, quien estaba preparando algo para comer y no podía venir hasta aquí, así que en cambio Carlisle vino en su ayuda.
- papá necesito que sirvas de árbitro, ¿por-fis?- le hizo ojitos, Jasper mirándola como bobo, tanto que Emmett le pegó un zarpazo en la nuca.- el juego es así, Carlisle tira la pelota y alguno de nosotros la atrapa, papá hará también de arquero, y vaya que es bueno. Así que hay que quitar la pelota, pasársela al compañero e intentar pasarla por el arco en donde papá los esquivará. ¿Entendido?- respiró profundo.
- pan comido.- Emmett golpeó el hombro de Jasper.- ¿listos para perder?
Rosalie rió enérgicamente, pasando el brazo por los hombros de bella, ella no muy entusiasmada.
- ¿lo dices por ti?- lo miró entre las pestañas.
Alice suspiró y le entregó la bola a Carlisle.
- para que no sufra ninguno de los cuatro, nosotros seremos los ganadores.- me miró y sonrió la duende.- ¿verdad, Edward?
Todos los ojos se posaron sobre mí, los de bella con un poco de oposición al tema.
- no lo dudes, Alice.- torcí mi sonrisa, provocándolos.
El juego comenzó un poco sucio, Rosalie le tocaba ciertas partes del cuerpo a Emmett y eso lo bloqueaba, ella aprovechaba para quitarle el balón a él y lanzárselo a bella, quien era pésima lanzadora y se lo tiraba, la mayoría de las veces, al mismo Emmett en la cara.
Alice miró a Jasper, quien justamente tenía la pelota en esos momentos. Caminé disimuladamente donde estaba Carlisle, lo más cerca que podía estar de él. Alice rodeó a Jasper con un brazo, quedó frente a él y le sonrió tentadoramente, este se acercó a besarla, pero la pequeña fue más rápida y con un vertiginoso movimiento el objeto estuvo en mis manos, rápidamente me volteé para encestarlo.
- ¡un punto para nosotros!- chilló Alice, saltando.
- ¡diablos!- rumió Emmett, al momento en que fulminaba a su deficiente compañero.
Carlisle tiró el balón, cayó en las manos de Alice, que tenia a Jasper casi encima, rápidamente me lo lanzó.
- ¡cuidado Edward!- Alice vociferó.- ¡no dejes que lo tome!
Miré hacia al frente para ver a bella corriendo a gran velocidad hacia mí. Abrí los ojos exageradamente mientras mi cuerpo caía con ella encima. Con la pelota firmemente sobre mi cabeza y yo, prácticamente paralizado, bella estiró sus brazos y la quitó rápidamente de mis manos, dejando un beso en mis labios como recompensa.
- tienes algo que es mío, Cullen.- susurró sensualmente antes de levantarse de mí y arrojárselo a rose.- encéstalo.
Rosalie lo tiró sobre los brazos de Carlisle, quien no pudo alcanzarlo. La morena traidora y la rubia bailaron felices.
- ¡Edward, idiota!- gruñó Alice.- ¡no hagas trampa Isabella!
Bella se giró y me guiñó un ojo, negué con una risa mientras veía como Carlisle devolvía el balón. La recibí y se la arrojé a Alice antes de que bella saltara sobre mí y no pudiera evitar dársela otra vez. Emmett la arrinconó y como era enorme, se la quitó y Jasper no tardó mucho en acertar su tiro. Emmett se quitó la camisa y comenzó su reconocido baile de orangután, lo que llamó a la total desconcentración de su rubia novia, que tenía claras necesidades que pensaba satisfacer con él. Corrí mi vista turbado, mientras veía como curiosamente la pelota iba a dar a las manos de Rosalie, que ya empezaba a ser acosada por Emmett. Se la lanzó a bella, quien la recibió con sus hombros en la cabeza y sus ojos cerrados. De pura suerte.
- tírasela a Emmett en el rostro, bella.- bella dudó y se mordió el labio mientras me miraba insegura.- confía en mí bella, tírasela a la cara.
Me abstuve de arrojarme sobre ella. No por la pelota, claro que no, si no con otro propósito que quería -y pretendía- cumplir. Ella cerró los ojos y con fuerza se la tiró a la cabeza de Emmett; milagrosamente, la pelota rebotó en su frente, dio hacia el arco y pasó.
- ¡ganamos!- rió bella y me miró.- ¡lo logre, Edward!
Abrí mis brazos y me encogí de hombros.
- a que no puedes aceptarlo ¿eh?- ella se vanaglorió.
- ¡papá!- Alice refunfuñó.- ¡se supone que debías atraparlas!
Carlisle estaba besando las manos de Esme, emocionado en su conversación. Se volteó para pedir disculpas mientras Esme nos llamaba para comer algo, Alice se fue refunfuñando en los brazos de Jasper, quien la reconfortaba cálidamente.
- ¿Qué fue eso?- agarré a bella del brazo, deteniéndola.
- ¿eso qué?
- ¿nuevas tácticas de juego?
Ella rió y se giró completamente hacia mí, sus manos en mi pecho.
- eso era más que una táctica.- ella susurró para nosotros dos.- eso era algo que quería hacer hace mucho, Edward.
Se volteó y caminó con las chicas, dejándome con la boca seca.
Al menos el agua fría estaba a pocos metros de mis pies.
Pov Alice.
- ¿por qué Alice no?- Emmy se quejó por quinta vez.- ella también perdió.
Rodé los ojos y volví a abrazarme a rose.
- porque soy niña…-le saqué la lengua.- además no me puedo resfriar.
Jazpy abrió los ojos, suspicaz, pasó adelante de Edward y Emmett y puso su mejor carita de bebé.
- pero yo tampoco me puedo resfriar.- agachó su cabeza con pena.
Miré a Rosalie con un puchero. Ella me negó rotundamente.
Rose mala.
- Mmm…es que míralo, es tan bonito y tierno. Y se puede resfriar de a de veras.- me mordí el labio y lo volví a mirar a él.- Jasper no.
Rosalie miró a bella y sacudió la cabeza.
- entonces Emmett no.
- y Edward tampoco. – saltó rápidamente belli.
¡Par de perras tortura Jaspers!
Bufé y me crucé de brazos.
- como quieran, lo siento mi jazzy.- le soplé un beso.
Bella se levantó de la silla y nos estrechó las manos, las tres nos levantamos y esperamos hasta que ellos nos dieron la espalda de forma derrotada y se echaron a andar. Caminamos detrás de ellos.
- todo esto es tu culpa, Jasper.- Emmett pataleó.- si no fuera porque estas todo baboso por la duende, hubiéramos ganado. No tendría que estar jodiéndome de frío por culpa de ustedes dos.
Emmett comenzó a desabrocharse la camisa con rabia, Jasper suspiró y retiró su polo por la cabeza, dándome una perfecta visión de cómo los músculos de su espalda se flectaban para quitársela. Mi boca se hizo, literalmente, agua.
Oh mi dios, tú que estas mirándome, dame la fuerza de no violármelo ¿sí?
…aunque si él quiere, ya no es violación.
- no me metas en esto a mí, mira que yo no era de tu equipo, idiota.- Edward quitó su jersey de un solo movimiento y siguió gruñendo.- todo esto es culpa de…-se encogió de hombros.- es culpa de Carlisle.
Los tres se miraron y asintieron, rodé los ojos y suspiré. Estábamos a menos de unos quince pies del mar, Edward se volteó con una sonrisa engreída en el rostro.
- hey, trió de pervertidas…- le eché un vistazo a bella, que tenía una mirada exacta de lo que antes había dicho Edward, le pegué un codazo.- no pienso mojarme el pantalón, así que, estoy fuera.
Bella rió entre dientes, enarqué una ceja.
¿…Qué carajos?
- si no quieres mojarlos, pues… ¿quítatelos?- Emmett se puso a reír ahí mismo, pegándole a Edward en el hombro desnudo, todos teníamos la boca abierta, incluido Edward.- ¡problema resuelto!
- ¿Qué?- Eddie volvió a preguntar.- pero si no traigo bañador.
Bella se encogió sin soltar su sonrisa malvada. Fui consciente de la mirada que los dos se dieron, bella mantuvo su actitud socarrona y, a diferencia del Edward que yo conocía, éste Edward se volteó con un gesto desafiante en el rostro.
- si eso quieres…- desabrochó sus jeans y se los quitó.- eso tendrás, bella.
Oh dios, oh dios, ¡Edward esta en bóxers!
- ah, ¡mis ojos!- chillé y me tapé los ojos.- ¡gracias por estas desagradables imágenes de mi hermano, bella!
Ella no respondió, escuché el choque de algo contra nosotras tres. Rosalie ahogó un grito y bella gimió.
- mira bella, con todo respeto…- Rosalie murmuró.- ¡Edward está muy bien hecho, tía!
Quité la mano de mis ojos con curiosidad. Bella estaba tensa y tenía los pantalones de Edward en sus manos, apretándolos hasta que sus dedos se pusieron blancos en las puntas, su labio estaba a punto de romperse a causa de la presión de sus dientes.
- lo sé. - ella dijo, mientras examinaba de pies a cabeza a mi hermano.- está como para robárselo y saquearlo completito.
Rosalie jadeó y se llevó la mano al cuello.
- diablos, si esto sigue así… juro que…que voy a tener un orgasmo aquí parada.
Mi boca se abrió cuando vi a Jasper, todo mojado y también en ropa interior.
¿Cuando se deshizo de ella? Y, ¿Por qué no me esperó?
Él me miró y sacudió el cabello de un lado a otro, lanzando el agua que había en exceso en su cabello, pasó una mano por sus labios todos humeditos y me guiñó un ojo.
¡Emmett desnudo, Emmett desnudo!… ¡un mundo sin malls! ¡Sin victoria secret's! …¡Esme y Carlisle haciendo bebés!
Ufff… un poco mejor.
- oh-mi-dios…- resolló bella.- ¡sácalo de ahí, por favor!
Rosalie suspiró y carraspeó mientras sacudía su cabello un poco para mirar hacia atrás.
- sí, es lo mejor. Creo que Esme está empezando a sospechar porque nos quejamos tanto.
Me removí un poco y llamé la atención de los chicos. Edward empujaba a Emmett que trataba de hundirlo entre las olas, Jasper se reía convulsivamente y le ayudaba un poco a Edward. Mi prometido era salpicado sensualmente y las gotas resbalaban por todo su torso, lentamente. Lenta, lenta, lentamente.
- ¡chicos!- aclaré mi garganta.- ya es hora de que os salgáis de ahí.- ellos siguieron con su jueguito y me ignoraron olímpicamente, gruñí.- ¡ahora mismo!
Se miraron entre los tres y luego analizaron nuestros rostros torturada-mente excitados gracias a sus estúpidas formas masculinas y movimientos de cabello rubio y guiños de Jasper.
¡Trío de Idiotas!
Sonrieron y como si nada caminaron hacia nosotras, con su pequeña ropa interior pegada a esa parte de su cuerpo y una sonrisa que no debería ser permitida por la ley. Jasper y Emmett recogieron su ropa y Edward, con gotas cayendo de su indomable cabello a todo su cuerpo, se detuvo frente a la pobre de bella y le sonrió torcidamente.
- supongo que lo disfrutaron tanto como nosotros.- pasó hacia atrás la mano por su cabello empapado.- aunque por sus caras supongo que no fue así, ¿no es verdad, bella?
Eso era demasiado para ella… ¡Edward!
Bella, que tenía un complicado problema con la temperatura de su cuerpo y además de que se estaba quedando bizca, se mordió el labio y le estrechó los pantalones al pecho sin soltar media palabra.
- ya vete, Eddie.- bufé.
Edward asintió y se dio media vuelta contoneando su culito de un lado a otro. Cuando llegó donde los chicos, los tres se destornillaron de la risa. Emmett nos tiró un beso y volvió a reír.
¡Ya verán!
Miré a bella y suspiró, reí bajito y Rosalie me siguió. Las tres terminamos abrazadas en un ataque de risa esquizofrénico.
- ¿te enojarías si me violara a tu hermano?- dijimos al unisonó y estallamos en carcajadas.
Pov Edward.
- ¿ahora están más calentitos chicos?- Esme me frotó la espalda, dejando un beso en mi cabello justo antes de irse junto a Jasper.
- sí, má, gracias por el chocolate.- Emmett le sonrió y bebió de la taza.- ¿no tendrás más por ahí?
Esme asintió y se fue a por más. Carlisle, que nos miraba ya hace un rato, se cruzó de brazos.
- ¿Qué fue lo que les hicieron a las chicas?
Los tres nos encogimos de hombros sincronizadamente, Carlisle rodó los ojos.
- ni idea.- se abrazó Jasper a sí mismo.
- solo hicimos lo que ellas nos pidieron…-Emm hizo un puchero.- y ya ves, ahora están enojadas.
Alice refunfuñó, nos miró con rabia y luego corrió su cara hacia un lado con violencia.
¡Pero qué mujeres!
- creo que mis pantalones son los culpables…-miré a bella, que evitaba a toda costa posar sus ojos sobre mi.- no sabía que se iban a molestar tanto por quitármelos.
Carlisle rió efusivamente.
- Jo, Edward. ¿Por qué te has quitado el jeans?
Esme volvió nuevamente con un termo, le sirvió a Jasper y Emmett y luego regresó al lado de Carlisle.
- bueno…- me rasqué la nuca, avergonzado.- no quería mojarlos y…
Mis ojos chocaron con los de bella, que ahora me observaba con ellos bien abiertos. …De ella fue la idea.
¿Bella quería verme sin pantalones? ¿En serio?
- …por eso me los quité.- mentí a medias.
Esme miró a Carlisle, probablemente para que no preguntara más por el tema. Bella casi me sonríe hasta que recordó que debía de estar enojada conmigo.
- recuerdas esa vez…-Esme se acercó a susurrarle en el oído a Carlisle, él se sonrojó.
- sí, créeme cuando te digo que jamás lo voy a olvidar.- hizo una mueca y la miró.
Y ahí fue cuando los perdimos, a ambos. Esme le sonrió dulcemente y Carlisle no pudo despegar la mirada de ella, ni dejar de sonreírle, ni de besar sus manos, ni de susurrarle al oído. Seguramente, hasta habían olvidado de que las chicas nos disparaban con los ojos y nosotros tiritábamos a causa del frio. Adiós a los cariñosos cuidados de Esme.
Fue genial mientras duró.
- Rosalie…-Emmett interrumpió el silencio.- se que en estos momentos no te interesa saberlo, que tal vez piensas que además de ser demasiado sexy soy un estúpido…-la rubia le puso atención.- y tienes razón, mi rose. Pero, a pesar de saber que no soy lo suficiente como para merecerte, quiero que jamás olvides…-dio una pausa dramática.- nunca olvides que te amo.
¿Eso vino de Emmett?
El rostro de las tres cayó, a Rosalie se le atestaron de lágrimas los ojos y Alice tenía una expresión de ternura que le era difícil de ocultar. Rose se levantó sin previo aviso, caminó hasta llegar donde Emmett, se sentó en su regazo y se abrazó a su cuello para besarlo.
- traidora.- masculló Alice.- sé fuerte bella.
Rosalie suspiró.
- hoy es san Valentín, Ali...- se acomodó para mirarla.- no pienso desperdiciarlo en una pelea estúpida.
Sonreí cuando la escuché. Admiré la facilidad y sinceridad que desprendieron sus palabras. Sonreí aún más cuando vi como los labios de bella se curvaban hacia arriba y me buscaba con la mirada.
- no le hagas caso.- la pixie se cruzó de brazos, sonrojándose.- pronto va a llover.
Me estremecí y apreté la manta a mi cuerpo. ¡Jodido frio el de acá! Ya me había vestido y seguía teniendo únicamente la mitad del cuerpo a una temperatura agradable.
- ¿tú también, bella?- Alice chilló.
Sentí como pasaban una chaqueta por mis brazos y ayudé a bella a que me la colocara. Ella se encogió de hombros mientras se acondicionaba entre mis piernas y se tapaba con mi manta.
- Rosalie tiene razón, Alice, no seas orgullosa.- suspiró.- hoy es tu día especial.
Alice se levantó y echó a caminar fuera de nuestra casa-carpa. Pasado un segundo, Jasper salió con ella.
- ella estará bien.- le susurré al oído.- ya sabes cómo es Alice.
Ella volteó su cabeza para mirarme. Una hermosa sonrisa adornaba sus labios mientras asintió y le echó una mirada a Emmett y a rose, muy abstraídos en sus mundos privados, similares a Esme y Carlisle sentados en el rincón.
- sabes, he visto algo de venida a aquí…-se mordió el labio.- sospecho que te gustará, ¿quieres acompañarme?
Jugué con un mechón de su cabello y lo dejé tras su oreja.
- ¿realmente necesitas preguntármelo?- reí.
….
…..
…..
- me sorprendes, ¿vas a hacer este sacrificio por mi?- puse mi mano sobre mi boca abierta.
Ella curvó el rostro y me pegó en el brazo.
- no forjes a que me arrepienta, Cullen.- tomó mi mano.- disfruta esto, porque es la primera y última que lo hago.
Asentí y la metí dentro antes de que tuviera la oportunidad de salir corriendo. El espacio era reducido pero lindo, diría que acogedor, pero cualquier lugar junto a bella era mi hogar.
- ¿Qué tengo que hacer, Edward?
Reí estruendosamente, ganándome una colleja bien merecida. Me senté y la tomé para sentarla en mi regazo.
- ¿así que es tu primera vez?- ella se tensó y en vez de sonrojarse, palideció como un papel.- ¿te sientes bien?
Ella negó sin cambiar mucho su color, toqué sus mejillas pero su calor era el normal.
- ¿vamos a quedarnos toda la vida aquí?- ella me sonrió sin ganas.- venga, Edward. Que no me pasa nada.
Arrugué el ceño mientras indagaba en sus ojos, sin poder encontrar nada que me pudiera decir lo que con exactitud le pasaba. Ella pasó un dedo por mi frente y besó ahí.
- ¿me dirás que tengo que hacer?
Suspiré y lo deje pasar, por ahora. Saqué dinero del bolsillo de mi chaqueta y puse lo suficiente en la ranura.
- ahora, bella…- le tomé el mentón para que me mirara.- quiero que sonrías y te olvides que estamos en una cabina fotográfica a punto de comenzar una sesión barata para vogue, ¿okey?
Ella rió nerviosamente, bufando al final.
- eso, definitivamente, no ayuda, Edward.
Reí mientras me acercaba para besarla y estiraba el dedo al botón.
- imagina que sólo soy yo con mi súper cámara, cisne. Nadie más que yo y mi súper genial cámara.
Ella rió y cruzó sus brazos por mi cuello, estrechando los ojos, sin permitir que la besara.
- ¿así que es una súper cámara?- peinó mi cabello.- que eres tú, ¿un súper héroe?
Me puse serio y corrí su cabello hacia un lado, ella se quedó quieta sin saber que había hecho.
- en realidad, bella.- susurré y besé sus labios.- creo que soy un vampiro.
Bajé el rostro y la mordí suavemente, haciéndola retorcerse de la risa.
- ¡Edward!- me separó y me miró oscuramente.- yo edward, siempre he creido que …creo que soy una estrella de rock.
Pero… ¡qué!
Rompí en risas explosivas, sacudiendo nuestros cuerpos, apreté mis manos al borde inexistente del asiento. Bella pegó un brincó del susto, rozándome la entrepierna al caer. Mis risas se detuvieron y de mi boca salió un sonoro gemido.
oh, señor Jesucristo.
- ¿Edward?- ella rió mientras tomaba mi rostro y me obligaba a abrir los ojos.- ¿te hice daño?
Abrí lentamente los ojos, regulando mi reparación y conectando palabras.
Daño, de lo que decimos daño, no.
- Edward.- jadeó.
Subí mi mano a su muslo lentamente, disfrutándolo. Sabía que no estaba bien, pero era mi manera de vengarme por mis pantalones y la deliciosa fricción con la que me acababa de torturar. Las manos de bella se enredaron en mi cabello y su boca se inclinó hacia la mía como invitación.
Junté todo el autocontrol que pude y decidí quitar mi mano de donde no debía, bella la tomó sorpresivamente y la dejó sobre su trasero, su deliciosas y redondas nalgas. No tuve tiempo de analizar nada más y mandé al diablo lo que con tanto esfuerzo habia sostenido.
Choqué mis labios a los suyos desesperadamente, sin mucha ternura, colmados en pasión. Las piernas de bella pasaron una a cada lado de las mías, sin ninguna preocupación aparente, con sus manos levantándome el rostro sin dejar de besarme.
- dios, bella.
Apreté mis manos en su cintura y ella se dejó caer sobre mí, gimiendo dentro de mi boca.
¡Oh diablos!...su cuerpo está, ella se siente tan bien. Sus labios…
No fui capaz de armar un pensamiento coherente cuando su lengua entró en mi boca y chocó con la mía, ávidamente. Mi mano se fue a su cabello, necesitándola aún más cerca de lo posible, la separé de mi boca y me permití bajar a su mentón, dejando un par de besos bajo su cuello. Ella se estremeció y tiró nuevamente de mi rostro hacia ella, y yo, estaba lo suficientemente deseoso de ayudarla con eso.
- Edward…- su voz estaba ronca y escasa.- Edward, cariño…
Cariño suena tan bien de los labios de mi ángel.
Con todo lo que quedaba de mi cordura me separé unos instantes de su boca, solo rozándola, sus mejillas estaban teñidas y sus labios más rojos de su color natural. Una enorme sonrisa la acompañaba.
Demasiado sexy como para seguir con pantalones.
- ¿Qué?- modulé.
Ella volvió a besarme lentamente, tentándome a volver a ser el salvaje de antes.
- bella…- sus besos bajaron a mi cuello, como lo había hecho yo, con la diferencia de que la sensación era más propia.
Suspiré y ella hizo un camino de besos al regresar, hasta llegar nuevamente a mis labios, donde aproveché de saborear y morder los suaves labios de bella.
- feliz san Valentín.- ella murmuró sobre mi boca.
- muy, muy feliz, aunque no me llame Valentín.- dije sin detenerme.
Pantalones, pantalones.
Ella rió y besó mi nariz, sólo para desconcentrarme. Esos segundos hicieron efecto, volví al mundo real, recordando por primera vez en donde estaba y como estaba.
...Y que estabas con Bella, animal degenerado.
- eso fue demasiado.- bueno, pensé.
Bella suspiró largamente y se amoldó mejor, con mucho cuidado de no tocarme. Agradecí eso, todavía me sentía muy excitado como para resistir un simple refregón.
- eso fue raro…- enarqué una ceja, ella hizo un mohín.- siempre eres tú quien me recuerda volver a tierra.
- cierto.- murmuré.
¡Pero a duras penas!
Ella tomó las dos tiritas de fotos. Se sonrojó cuando se vio en ellas, irresistiblemente hermosa. Con una atractiva sonrisa en casi todas, siempre mirándome con algo que amaba de ella.
- ¿Qué vamos a hacer con las últimas tres?- rió entre dientes.- no son fotos como para que Esme ponga en un álbum.
Tomé el papelillo entre mis dedos. Sonriendo ante lo que veía.
¡Pero qué cara, hombre!
- te ves bastante guapa con esa sonrisa de pervertida, bella.- ella gimoteó- y yo no me veo nada mal, a excepción en esa que tengo la boca abierta.
Bella la miró con detenimiento, sonrojándose.
- esa es una de mis favoritas…- se mordió el labio- te ves extraordinariamente sexy.
La besé amistosamente en el hombro, sin querer propasarme una vez más.
- gracias, pero definitivamente no hay nadie tan sexy como tú, labios de ángel.- ella se encogió de hombros, divertida.- y tienes razón. Estas fotos son nuestras, no sería correcto regalarle una foto a Esme en donde estoy casi cenándote.
Reímos y nos apuramos en salir de ahí, el microscópico ambiente tenía una tensión bastante peculiar con nosotros adentro.
Fuera estaba helado y oscuro, me sorprendí cuando vi que el reloj marcaba las ocho y cinco, cuando habíamos entrado diez para las siete. Bella apretó mi mano para que siguiéramos andando.
- ¿te parece si vamos a cenar y luego a casa?- pregunté casualmente, así tendría suficiente tiempo como para entregarle el presente que le había comprado.
Ella se guardó la respuesta y consiguió sacarme del tema hasta cuando fuimos a cenar al restaurante. Hablamos de cosas insustanciales como siempre, jugué con mis fotos, le di algunas e hice comentarios para hacerla sonrojar un poco. Ella se encargó de regalarme sonrisas y más fotos para mi repertorio favorito, incluso me hizo monerías de las suyas para fotografiar.
- Esme tiene que estar de los nervios...- me aferré a su cintura mientras caminábamos bajo los faroles de la calle.- o lo más seguro es que está demasiado ocupada con Carlisle como para recordar que su hijo está afuera con una pequeña castaña loca.
Se sacudió entre mis brazos tratando de liberarse, la dejé salir de mi agarré, solo para que volviera a donde estaba antes.
- Esme jamás se olvidaría de un niño tan bobo como tú.- se quejó, cruzándose de brazos.- además, ya he hablado con ella.
Me detuve y caminé para quedar frente a ella.
- ¿ah, sí?- pasé mis brazos tras su espalda.- ¿y eso por qué?... ¿acaso ya tenias planeado raptarme?- me hice el preocupado.
Ella rodó los ojos, poniéndose de puntillas hacia mí.
- ya quisieras, Cullen. – ella se acercó a mi oído.-… esto es mucho peor.
Temblé cuando sus dientes mordieron el lóbulo de mi oreja, me sonrió con las mejillas coloradas.
- esta noche quiero que te quedes conmigo…-se detuvo, avergonzándose por mi cara de tarado sorprendido.
Me recompuse, aunque por dentro mi corazón tuviera serios problemas con su trabajo.
- no entiendo, bella.- susurré, mirándola directamente a los ojos.- pero realmente quiero hacerlo.
Bella respiró profundo y luego alejar la vista de mí, sus ojos oscuros volvieron con una extraña pujanza a los míos.
- quiero que pases la noche sólo conmigo Edward, no con los demás. Quiero que esta noche sea especialmente de nosotros dos.
Boté de golpe todo el aire que tenía en los pulmones, sorprendido y preocupado por lo que ella me estaba pidiendo. ¿Entiendo que ella quiere que nosotros...? Besé sus labios con ímpetu, entregándome en todo lo que ella quisiera, mientras le complaciera. La mueca que estaba a punto de formarse desapareció como si jamás hubiera sido pensada en posarse en la descomunalmente deseable cara de Isabella Swan.
- ¿eso significa que sí?- murmuró entrecortadamente.
Le sonreí y volví a besarla una vez más, atrayéndola enteramente hacia mi cuerpo.
- ¿realmente necesitas preguntármelo?
Ujujjuyyyy… miren, sé que algunas deben de estar enfadadas, lo siento de veras :(...pero si quieren uno de eddie y bells, debia escribir esto antes.
¿que qué viene ahora?
Ejejeje, si-ii. Eso mismo sucias pervertidas, *escucho el ruidito ¡lemmon-lima-limón!*
que mala soy...nah, ya me sentí mal.
tengo sólo trece reviews y lemmon de inmediato…y no es por tratar de que me sobornen para apurar la actualización.
Mmm…bueno tal vez sip.
¡Las amo! …adoro que les guste lo que escribo, porque lo escribo para ustedes.
Dahhh…ya me puse emotiva. Así que, ¡nos vemos en la segunda parte!
Xoxox, mordidas, ositos Emmett…y una foto de Edward con la boca sensualmente abierta. Nissss.
