CAPITULO 21

(Pov Hannival)

Me removí en la silla al ver a aquella chica acercarse y ella no vaciló cuando se arrodilló delante de mí.

-Mi señor...- dijo obediente-.

"Esta será la primera vez después de esa zorra de pelo rojo"-.

-Cállate- apagué mi cigarrillo- empieza despacio-.

Estaba nervioso, esa chica de pelo negro, desabrochó mi pantalón y bajó mi boxer, intenté pensar en algo bueno, en el sexo antes de conocer a esa puta, pero no encontré nada bueno, ni nada bonito, las mujeres con las que había estado habían sido escogidas por mi padre y ninguna de ellas me gustaba demasiado.

Metió mi polla en su boca y chupó despacio al principio y luego más fuerte, gimió cuando me erguí.

-Levanta- siseé-.

Ella lo hizo y arranqué la poca ropa que llevaba.

La hice tumbarse sobre la cama y me subí sobre ella, no me gustaba que me tocasen así que até sus manos con mi corbata y la embestí con toda la fuerza que pude ella se mantuvo quieta pero cuando aumenté la cadencia ella se movía demasiado y retorcía, gritaba y gemía, le tapé la boca con la mano y seguí hasta que pude correrme, las mujeres que trabajaban en esta casa y se ofrecían estaban obligadas a tomar precauciones y a recibir periódicamente visitas del médico en materia sexual.

El móvil me sonó.

-Lárgate- dije un poco agitado y así lo hizo, casi cojeando se fue- ¿Si?-.

-Hannival...- era la voz de troy... débil...-.

-¿Qué te pasa?-.

-Hannival... ven a buscarme, la he matado...-.

-¿Dónde estás?-.

-En mi sótano-.

-Voy-.

Colgué y me puse la ropa rápidamente antes de salir de la habitación.

(Pov Troy)

Por mucho que quisiese controlarme estaba temblando no podía hacer nada, no podía dejar de temblar... no entendía porque lo había echo... solo pasó... miré mis manos, llenas de sangre.

La puerta de arriba sonó y se escuchó un "Joder" de

Hannival, bajó las escaleras y se arrodilló donde estaba.

-¿Estás bien?-.

Negué.

-¿Porque... porque lo has hecho?-.

-No lo se... no sé lo que me ha pasado...-.

-Vamos arriba-.

-No quiero verla-.

-Vamos... arriba, limpiaremos todo, nadie sabrá lo que ha pasado-.

Miré a Hannival y parecía seguro de lo que decía así que le hice caso y me levanté, lo seguí y al entrar en el salón una gran mancha escarlata bañaba la alfombra nueva de color blanco, la mujer rubia yacía atada, desnuda y con la cabeza completamente girada, le había roto el cuello... era una bailarina

-pensé que... si veía a una chica así, podría olvidar la imagen de la ama... llamé para que viniese a verme pero se asustó por mis tatuajes y ella es rubia... es rubia... vestía cuero... y por un momento... olvidé que era una bailarina pensé... pensé... que era el ama-.

-Vale, no te preocupes- me dijo- siéntate-.

Me senté y seguía destemplado, temblando...

Vi como Hannival llamaba y hablaba en otro idioma por teléfono.

-ya vienen a solucionar esto, ven, lavaremos tus manos-.