—Tienes que despertar, tienes que despertar, esta no es la realidad, tu lo sabes muy bien, tienes que desertar y hacerle frente a todo lo que esta sucediendo— escuchaba como una voz en mi interior casi me gritaba, pero no tenia la menor idea de que hablaba, tal vez me estaría volviendo loca, o simplemente es otra paranoia mía.

El día estaba claro, hermoso diría yo, pero esta maldita voz en mi cabeza no me dejaba hacer nada, solo quería irme de este horrible hospital y regresar a casa, cuidar a mama y nunca volver a un lugar como este, pero como hacerlo si ni siquiera sabia la razón por la cual seguía en aquel nefasto hospital.

—Kagome, ¿te pasa algo?— preguntó Sesshomaru sorprendiéndome, había olvidado por completo que el seguía en la habitación conmigo, la verdad no sabia por que se había quedado conmigo, es demasiada atención para su simple asistente personal.

—Estoy bien, pero ¿Por qué aún sigues aquí?— pregunté intentando no sonar grosera, cosa que no funciono.

Sesshomaru me miro fríamente y luego dirigió su mirada a la ventana, parecía concentrado en el paisaje y decidido a no contestar mi pregunta, la verdad no me importo, quería un poco de silencio, y sabía que con Sesshomaru eso podría conseguirlo fácilmente, pero sorpresivamente una fuerte punzada llego a mi cabeza, era un dolor agudo y agresivo, mi única opción era pedir ayuda, y empecé a gritar, grite como nunca lo había hecho en mi vida, Sesshomaru corrió hacia mi desesperadamente, y al verme salió de la habitación seguramente a pedir ayuda mientras yo gritaba gracias al intenso dolor, sentía que se me quemaba el cerebro, y al momento vi como varios doctores estaban a mi alrededor intentando clamarme, pero ese dolor no me dejaba, empecé a forcejear y de un momento a otro todo se puso oscuro, no veía, no escuchaba, no sentía, lo único que podría diferenciar en esas nubes de oscuridad era mi voz, y la silueta de un hombre mas o menos a 10 metros de mi, acercándose lenta, muy lentamente

…..

En silencio siempre la cuide, siempre estuve al tanto de ella ocultando todo este amor que tanto amarga mi corazón al saber que nunca sería correspondido, pero ahora con este accidente me siento todo un canalla, por mi culpa ella esta así en este momento, si tan solo hubiera dejado las cosas tal y como estaban, solo habría enviado la limosina a recogerla y esto nunca habría pasado, pero ¡no! La despedí, y gracias a ello ahora esta recostada en una cama con una herida en la cabeza y la esperanza de despertar rápidamente… no recordaba nada de lo que había pasado en las ultimas semanas, y el fallecimiento de su madre nunca surco su mente, pero ahora gracias a esto se encuentra en ese profundo sueño, del cual no despertara en algún tiempo, los doctores dicen que en el accidente, se dio un fuerte golpe en la cabeza y esto le provoco una herida interna que la llevo a esa escena de desesperación por su fuerte dolor, estuvo en una larga cirugía y en este momento nos encontramos a la espera de que despierte con todas sus dudas resueltas y no mas futuros problemas, o al menos eso es lo que espero.

Verla con Inuyasha me destrozo el alma, y cegado por los celos tome las peores decisiones, pero ahora debo hacer lo imposible por enmendar mis errores, tal vez nunca la tenga en mis brazos como quisiera pero, definitivamente hare hasta lo imposible por verla feliz, pero por ahora lo único que me queda es esperar pacientemente…

Las horas fueron pasando lentamente, la observaba y seguía en su misma posición con un rostro lleno de paz y tranquilidad, pero sin ningún indicio de ¨vida¨ lo que me provocaba mayor preocupación, pase la noche en el hospital con mi mirada fija en ella, no dormí, no comí, y no deje de pensar en su salud, pero ella seguía igual, me levantaba y empezaba a caminar impacientemente por la habitación, y ella seguía igual, no sabia que hacer, estaba en una profunda depresión, y Kagome en su ensoñación, me volví a sentar y a mirarla atentamente, antes de darme cuenta ya había amanecido, y el sol se empezaba a asomar por la ventana, dándome una hermosa imagen de Kagome, esto me ardió por dentro, y me empecé a quebrar, las lagrimas amenazaban con salir, acción que no había sucedido desde mis 10 años, y ahora, volvía a sentir esa debilidad de un niño de 5 años, en ese instante escuche un extraño sonido, era Kagome, aun con sus ojos cerrados estaba tosiendo, la mire fijamente y esta empezaba a abrir lentamente sus ojos, limpie mis lagrimas y salí veloz mente de la habitación en busca de Kouga, quien estaba en una esquina revisando unos documentos, corrí hacia él y agitado dije

—¡Kagome! Es Kagome, esta despertando—

Este inmediatamente sonrió y se dirigió a la habitación, yo me situé en la puerta, y observaba con atención como Kouga hablaba con ella y la examinaba delicadamente, me limite a sonreír sutilmente y a observar pacientemente, unos minutos después Kouga giró y empezó a caminar hacia la puerta, una vez afuera cerro la puerta, y ambos caminamos hacia unos asientos del hospital, él notó que yo no quería que Kagome me viera allí y respetó esta decisión al no nombrarme frente ella

—veras, Kagome respondió exitosamente a la operación, le hice las mismas preguntas que había hecho anteriormente y las contestó muy bien, parece que ya recupero totalmente su memoria, solo fue algo temporal, y por ahora es cuestión de tiempo mientras se recupera de la cirugía para enviarla a casa— dijo Kouga tranquilamente, dándome una de las mejores noticias que hasta ahora había escuchado

—esta bien, por ahora no iré con ella, así que por favor cuídala, yo observare desde una distancia prudente— le dije fríamente mientras lo miraba a los ojos, sin embargo no podía engañarlo, Kouga es mi amigo de la infancia, y conoce cada faceta de mi, seguramente ya sabe que me preocupo por algo mas que una simple relación laboral, y esta sospecha quedo confirmada cuando me miro cómplice me sonrió y luego se fue hacia su siguiente cita.

Suspire pesadamente y fui nuevamente hacia la habitación de Kagome donde estuve observándola desde la puerta, ella miraba la ventana con melancolía, era realmente una paisaje triste el de hoy, aunque el amanecer fue hermoso, de un momento a otro el día estaba oscuro, el sol no se asomaba por ninguna parte y pequeñas gotas de agua empezaban a caer desde el cielo, y esto a Kagome siempre le recordó a su fallecida familia, tanto madre como padre, como me gustaría ir y reconfortarla con un abrazo, pero eso solo le haría mas daño, lo único que me queda es cuidar de ella en la distancia y apoyarla cuando mas lo necesite, aunque esto me cause un profundo dolor en el alma…