"Una noche"
Bella Pov
Me pase el resto del día arreglándome para la cita, por alguna razón estaba nerviosa por todo lo que suponía esta noche. Robert y yo solo habíamos tenido una cita antes y sin duda está sería muy diferente, aquella vez estaba tan metida en gustarle, ahora no moría porque me mirara así que esperaba una mejor cita, no era que la anterior hubiera sido mala, en realidad él me había revelado cosas que estaba segura nadie más sabía, Dios estaba tan nerviosa que desvariaba sobre todo lo que podía pasar o no esta noche.
Me probé un montón de vestidos y pantalones ¿Por qué no le pregunte a dónde iríamos?, tenía un montón de cosas sobre mi cama y seguía sacando cosas de mi closet, mientras me quitaba otro vestido y me ponía unos pantalones negros y una blusa blanca, entro alguien pero yo tenía el cabello en la cara.
―¡Dios! ¡¿Qué es esto?!―preguntó Kate entrando a la habitación.
―Lo siento, arreglare todo esto mañana por la mañana.―murmuré poniéndome unos botines negros, mis piernas se veían largas, luego me puse una chaqueta negra y me mire al espejo fijamente.
―¿Por qué estás como loca?―pregunto ella tomando cosas de su closet.―¿Saldrás con un chico?―añadió mirándome de nuevo.
―Sí, con un viejo amigo.―decidí ponerme algo de maquillaje.
―Pareciera que quieres impresionar al chico. ―comento mirándome con los ojos entrecerrados.―¿Te gusta? Porque creí que estabas con el hermano de la chica que anda con Garrett para todos lados.
―¿Crees que me veo muy arreglada?―pregunte alterada, ella levanto los hombros sin darle importancia.
―Te vez bien.―respondió tranquilamente.―Pero si no te gusta asegúrate de que él lo sepa.―exclamó desde la puerta de la habitación y salió sin decir más. Me mire en el espejo de nuevo y suspire, solo una noche.
Dos minutos después tocaron a la puerta y me tope con Robert sonriendo y con unos pantalones negros y una camisa blanca, sin poder evitarlo sonreí, parecíamos sincronizados.
―Te vez hermosa. ―alagó dulcemente. ―¿Lista?― se mecía en sus talones, parecía incluso más nervioso que yo.
―Lista. ―respondí con una sonrisa y suspire para salir, caminamos uno al lado del otro por el pasillo, al llegar afuera me señalo una motocicleta y lo mire confundida, él usaba carros extravagantes no motos, esto era nuevo.―¿Cuándo cambiaste por las motos?―pregunte curiosa.
―No es un cambió del todo.―murmuró sonriente.―De hecho es la primera vez que usaré una.―dijo subiéndose a la moto, lo mire sorprendida.
―¿Quieres decir que nunca usaste una?―pregunte aterrada.
―No, pero no debe ser tan difícil. ―me tendió un casco y yo lo mire no muy convencida.―Vamos, Bella. Será divertido, confía en mí.―suspire y tome el casco.
―Más te vale no querer hacer trucos. ―exclamé sentándome tras él.
―Claro. ―aceptó con una sonrisa.―Sostente de mi cintura.―murmuró con una mirada que conocía bien, Robert podía ser un chico cursi dentro de él pero algo que jamás cambiaría era ese encanto suyo de chico atrevido y peligroso.
―Tengo novio. ―respondí intentando dejármelo en claro a mí y también a él.
―Lo sé. ―sonrió coqueto, negué y rodee los ojos, nadie cambiaría a Robert.
En pocos minutos se volvió un maestro en la moto, yo mantenía mis brazos firmemente amarrados a su cintura, lo último que quería era caerme o algo así. Unas cuantas calles más y se detuvo, me quede pasmada ante la escena frente a nosotros, estábamos frente a la playa, había una mesa perfectamente arreglada y un montón de pequeñas luces que llegaban hasta ella en un camino. Parecía una escena muy romántica.
―Robert.―susurre quitándome el casco y mirando el lugar.―Es hermoso.―dije y mi corazón latía rápidamente.
―Me alegro de que te guste―dijo bajándose de la motocicleta y luego me ayudo a mí a bajar.―Ven.―dijo tomando mi mano y llevándome hasta la mesa.
―¿Cuándo preparaste todo esto?―pregunte aun conmocionada por la hermosa escena, parecía sacada de una película.
―Me pase los últimos días preparando esto.―respondió restándole importancia.
―Pero ¿Cómo sabías que diría que sí?―pregunte con el ceño fruncido ¿tan predecible era?
―En realidad no lo sabía, solo tenía la esperanza de que así fuera. ―saco la silla para que pudiera sentarme.
―¿Y si decía que no?―pregunte mirando sus ojos.
―Bueno habría tenido que venir a limpiar todo esto y volver a Harvard. ―se sentó frente a mí.―Me alegro de que aceptaras. ―sonrió dulcemente, sus ojos verdes jamás me parecieron más hermosos.
―Estar contigo me confunde ¿sabes? ―baje la mirada.―No sé si eres el chico tierno de las cartas o el chico atrevido que conocí antes. ―mordí mi labio. ―Y eso me hace temer de qué es lo que quieres de mí. ―él tomo mi mano sobre la mesa.
―Sinceramente yo también temo de que es lo que quiero de ti, en especial cuando estamos solos. ―comentó coqueto y atrevido, me guiña un ojo y siento que mi cuerpo entero tiembla ante aquello.
Me quede callada y baje la mirada, no sabía cómo responder a sus encantadoras palabras, siempre sabía que decir para dejarme confundida y alterada. Robert tenía más poder sobre mí de lo que él creía o de lo que yo pensaba. Así que decidí desviar el tema a algo que no involucrara sus coqueteos porque no sabía que tan fuerte podía ser frente a ellos.
―Tú y Edward ¿han logrado hablar?―pregunte hablando de nuevo, él me miro incomodo y su mirada de volvió fría y distante.
―No quiero hablar de eso.―dijo un tanto brusco, fruncí el ceño y lo mire fijamente, antes me habría callado, incluso habría pedido disculpas pero ahora no, ellos eran hermanos y debía arreglar todos sus problemas.
―Pero yo sí.―dije firme, él levanto la mirada confundido.
―Bella, Edward y yo jamás podremos sentarnos y hablar como hermanos, debes comprender que hay mucho entre nosotros que nos impide hacerlo y lo que hice la última vez termino de arruinar nuestra relación.―dijo bajando la mirada, suspire y me levante de la mesa, me quite los tacones ante su atenta.―¿Qué haces?―pregunto confundido.
―Vamos a caminar.―dije tendiéndole la mano, él parecía confundido pero al final la tomo y me siguió.―Lo que paso la última vez no tendría porque distanciarlos más, a él no le hiciste nada y…
―Te equivocas, al dañarte a ti, lo dañe a él.―dijo interrumpiéndome, suspire y continué.―Te quiere más de lo que puedes ver.―dijo deteniéndose y dejándose caer en la arena, parecía frustrado al decir eso.
―Yo sé que Edward me quiere.―dije sentándome a su lado, frunciendo el ceño.
―Y tú lo quieres de la misma manera.―dijo mirándome a los ojos pero parecía esconder algo entre líneas, sus ojos querían decirme algo que yo no sabía descifrar.―No sé por qué quieres con tantas fuerzas unirnos de nuevo.―dijo girando de nuevo su cabeza para ver el mar.
―Por que los quiero, no me gusta que estén separados y te prometo que al final los voy a unir de vuelta, así sea lo último que haga.―dije segura, él se giro a mirarme y sonrió de lado.
―Te aprovechas de que ambos haríamos cualquier cosa por ti.―dice coqueto, se acerco y acomodo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, sonreí y me gire a mirar al frente.
―¿Has conocido a alguien en la Universidad?―pregunte interesada, él suspiro pesadamente.
―Algunas personas.―dijo restándole importancia.
―Sabes a que me refiero.―dije golpeando su hombro con el mío, sonrió y negó mirándome a los ojos.
―No, desde que me fui he estado solo.―dice y frunció el ceño solo un segundo para después recomponer su rostro.―Ven.―dijo levantándose de repente y tendiéndome la mano, la tome y lo seguí hasta la mesa, creí que seguiríamos ahí pero una vez me puse los zapatos él tomo mi mano de nuevo y me llevo hasta la moto.
―¿Nos vamos?―pregunte confundida, ¿acaso lo había molestado?
―Solo iremos a otro lugar.―dice sonriendo y acomodándome el casco.
―¿Y todo esto?―pregunte señalando la mesa.
―Eso no importa.―dijo subiéndose a la moto y esperando a que yo hiciera lo mismo.
―Pero…
―Bella lo importante es que estás conmigo, no importa el lugar.―sus palabras me robaron un suspiro y mi corazón latió con intensidad. Me subí a la moto y me aferre de nuevo a su cintura, él tomo un nuevo camino y nos llevo entre muchas calles, me sorprendió que él conocía la ciudad incluso mejor que yo. Llegamos a una calle llena de bares, antros y gente pasando de un lugar a otro.
Se detuvo frente a un lugar que parecía estallar de toda la gente que entraba y salía a montones, sorprendentemente el lugar tenía Valet parking así que solo le entrego las llaves al hombre que se las pidió y me ayudo a quitarme el casco para dejarlo también.
Tomo mi mano y me llevo hasta la puerta, había una gran fila, pero él hablo un par de cosas con el hombre de la entrada y nos dejo pasar ante los abucheos de las personas, yo solo me sostenía a su mano con fuerza, si me soltaba de él y lo perdí pasaría el resto de la noche buscándolo entre las personas.
―¿Quieres tomar algo?―pregunto llevándome hasta unas mesas en la parte de arriba, ahí había menos gente, yo solo mordí mi labio.
―No sé.―dije nerviosa.―No conozco de bebidas.―dije avergonzada, él sonrió y se acerco a besar mi frente, dejando un cosquilleo que bajo por todo mi cuerpo.
―Te traeré algo, solo no te muevas de aquí, si te pierdo tardaré horas en encontrarte.―dijo divertido, sonreí porque yo había tenido exactamente el mismo pensamiento minutos atrás, asentí y me senté en los bancos de nuestra mesa.
Vi como bajaba entre la gente y se abría paso en la pista para llegar a la barra, entonces un chico alto de cabello rubio se interpuso en campo visión, impidiendo que viera a Robert, levante la mirada y fruncí el ceño, él sonreía de lado.
―¿Qué hace una chica tan guapa sola?―pregunto con obvias intenciones de coquetear, me sentí incomoda, jamás había estado en un lugar así de grande y lleno de gente.
―No estoy sola.―dije y intente buscar con la mirada a Robert, pero entre tanta gente parecía una tarea imposible.
―Vamos, te invito a bailar.―dijo tomando mi mano, yo lo solté rápidamente y negué.
―No, gracias.―dije cada vez más molesta.
―Escucha niña, te hago un favor al invitarte así que no me hagas quedar mal.―dijo frunciendo el ceño y tomando mi mano de nuevo, yo iba darle una buena bofetada cuando un brazo se enredo en mi cintura y me alejo del imbécil frente a mí.
―Lárgate.―dijo Robert y su voz sonó cargada de furia. El hombre frente a nosotros sonrió de lado.
―Así que la niña tiene quien la defienda.―dijo desafiante.
―No necesito a alguien que me defienda.―dije enojada y antes de darme cuenta lo golpee con todas mis fuerzas en la mandíbula, obvio no lo noquee pero al menos logre que su equilibrio se rompiera, no se esperaba eso, me miro con ojos rojos de furia y vi como venía hacía a mí, Robert me puso detrás de su cuerpo.
―Maldita zorra.―dijo intentando agarrarme.
―La tocas y te mato―dijo Robert con la voz filosa. No sé si el hombre vio algo en la mirada de Robert que lo hizo retroceder, se fue y luego Rob se giro a mirarme fijamente.―¿Estás bien?―pregunto tomando mi mano, asentí.
―Solo me duele un poco.―dije mordiendo mi labio.
―Te traje un Martini de Manzana.―dijo señalando la mesa donde había una bonita bebida verde y una cerveza.
―Gracias.―dije sentándome de nuevo.
―No lo he probado pero el cantinero dijo que sabía bien.―dijo sentándose detrás de mí, asentí y tome la bebida, solo un trago y me supo demasiado fuerte, aunque tal vez se debía a que no bebía muy a menudo. El sabor era fuerte pero dulce, era rico.
―Está rico.―dije intentando sonreír, él bebió de su cerveza y me tendió la mano.
―¿Quieres bailar?―pregunto sonriente, asentí y tomo solo un poco más de mi bebida antes de tomar su mano. En la pista bailamos muy pegados por el poco espacio que había pero no se sentía incomodo, extrañamente me sentía segura y protegida en sus brazos.
Después de unas cuantas bebidas más, todas de diferentes colores y sabores, estaba más alegre por así decirlo, cantaba, bailaba e incluso recuerdo haberme subido a una mesa, después todo es borroso.
Robert Pov
―Bella, te vas a caer de ahí.―dije riéndome tontamente, se veía preciosa bailando y divirtiéndose, era lo más libre que la había visto hacer.
―Tú me atraparas.―me guiño un ojo, y en eso tenía razón, no dejaría que cayera jamás.―Mejor sube conmigo.―dijo haciendo un tierno mohín, yo negué desde abajo, podía hacer miles de cosas por ella, pero en esa mesa no cabíamos los dos y no era de los que bailaban sobre mesas.
―Mejor baja conmigo.―extendí mis brazos, ella sonrió y saltó a mis brazos, la atrape pero entre el movimiento de la gente y la fuerza con que me empujo, ambos caímos al suelo, solo logre que ella cayera sobre mí.
―Oh.―exclamó riéndose tiernamente, me reí también y luego su mirada se encontró con la mía.―Vamos a otro lado.― su aliento choco con el mío.
―¿A dónde quieres ir?―pregunte hipnotizado.
―No lo sé, solo quiero ir a un lugar donde podamos estar solo tú y yo.―dijo acariciando mi mejilla, yo solo asentí. Nos levantamos y salimos del lugar entre empujones. Pedí un taxi porque había tomado mucho y no quería tener un accidente, no haría nada que pusiera en peligro la vida de Bella.
Durante el camino ella se recostó en mi hombro y empezó a quedarse dormida, la lleve hasta la Universidad y lentamente llegamos hasta s habitación, que afortunadamente estaba sola. Ella me sonrió y comenzó a jalarme dentro de la habitación.
―Debo irme.―dije sosteniéndome de la puerta, debía volver a mi hotel, mañana me iría a la Universidad.
―No.―dijo haciendo un puchero y sus brazos se enredaron en mi cuello, dejando nuestros rostros demasiado cerca.―Quédate conmigo.―dijo mirándome a los ojos.
―Bella.―dije nervioso, hacía mucho tiempo no sentía su cuerpo pegado al mío y aun más que no sentía sus dulces labios en los míos. Quería besarla con tantas fuerzas que necesitaba dar un paso atrás y alejarme.
―Solo esta noche.―sin esperármelo sus labios rosaron los míos.―Dijiste que te irías y no sé cuando vuelva a verte.―volvió a besarme ¿intentaba volverme loco? Sin importarme todas las reglas que podría romper al quedarme, entre y enrede mis brazos en su cintura, la bese como hacía mucho había deseado hacerlo.
―Oh Bella.―dije sobre sus labios.―No debería.―dije suspirando.
―Solo bésame.―dijo atrayéndome a sus labios de nuevo, en su cama había un tiradero de ropa y cosas tiradas, así que la lleve hasta la cama que estaba enfrente, ella me dejo recostarla en la cama y comenzó a querer quitar mi camisa, sonreí y le ayude lanzándola lejos.―Me gusta tu pecho.―dijo acariciándolo con sus pequeñas y suaves manos.
―No haremos nada.―dije besando sus labios, en un momentáneo estado de cordura.―No debemos.―seguí besando su cuello.
―¿Por qué no?―pregunto y sus manos acariciaron mi espalda.―Quiero que me hagas el amor.―dijo tomando mi rostro y mirándome a los ojos.
―Eso se hace cuando dos personas se aman.―dije mirando sus ojos, con ganas de decirle que la amo como nunca amaré a otra mujer.
―Sé que no me amas.―sus ojos parecía tristes.―Pero yo te amo a ti, es suficiente para los dos.―aquello me dejo sin aliento.
―No me amas, Bella.―dije intentando que yo me lo creyera.
―Sí lo hago. Te amo, mucho.―dijo acariciando mi cuello.―Quiero que te quedes conmigo. ―sus ojos se llenaron de lágrimas.
―No llores.―pedí asustado.
―No quiero que me dejes de nuevo.― me atrajo a su cuerpo para que la abrazara, la abrace como si mi vida dependiera de eso.
―Nunca más, mi niña.―la acomode sobre mi pecho. Ella se subió completamente a mi cuerpo y saco su blusa sin decir nada, luego sus labios buscaron los míos de nuevo.
―Entonces hazme el amor.―dijo sin aliento, mis manos estaban en su cintura.―Demuéstrame que te quedarás conmigo para siempre. ―la bese, como si todo lo demás ya no importara, como si ella fuera mía y yo fuera suyo. Como si me fuera a quedar para siempre.
Nos gire y terminamos de quitarnos la ropa hasta quedar bajo las cobijas, completamente desnudos, mire sus ojos mientras permanecía sobre su cuerpo.
―Hazlo―dijo entre jadeos. Yo no podía dejar de pensar en que mañana todo sería diferente, en que si lo hacía no sería lo suficientemente fuerte para dejarla ir, en que ella tal vez me odie por hacerlo, por aprovecharme de su estado.―No lo pienses.―dijo y me atrajo a sus labios. Así de fácil estaba en sus manos de nuevo.
El poder que ella tenía sobre mí era demasiado fuerte, y por mucho que mi subconsciente me dijera que estaba mal lo que estaba por hacer, continué, quería y deseaba esto. La bese y acaricie su suave cuerpo pegándola a mí, sintiendo como cada uno de mis sentidos despertaban por ella, su aroma, su tacto, su sabor, toda ella me haría adicto.
―Prométeme que no me odiarás mañana.―dije besando sus labios, ella asintió y beso mis labios suave y castamente.
―Nunca podría odiarte.―dijo y la bese, lentamente me introduje en ella, sentí la barrera que me marcaba como el primero y tal vez sea un poco engreído pero me sentía como el jodido Dios del Universo cuando supe que lo era, me gustaba sentirla mía y saber que nadie más la había poseído así antes, era algo nuestro.―Robert.―dijo entre un gemido y una pizca de dolor, clavo sus uñas en mi espalda y yo me quede quieto.
―Pasará, solo espera.―dije rosando mis labios con los suyos. Nos quedamos en esa posición por largos minutos, hasta que sus caderas se movieron buscando algo que solo yo podría darle, sonreí y comencé a moverme con sincronía a sus movimientos.
―Oh.―dijo en un jadeo y así comenzamos el baile más viejo del mundo, nuestros cuerpos se entregaron, se pertenecían, encajaban como dos piezas de rompecabezas, éramos perfectos juntos.
―Hay algo que debo decirte.―dije sobre sus labios, ella miro mis ojos y negó.
―No lo digas.―dijo mirándome a los ojos.―Aun no.
―Pero…―ella me beso y no pude decir más, nos besamos mientras nuestros cuerpos se hacían uno solo. Estaba en el infierno o en el cielo, tal vez un punto muerto entre ambos, pero se sentía maravilloso, ella era mi todo aunque no lo supiera, me completaba me hacía sentir feliz.
Cuando su cuerpo se tenso y su espalda se arqueo, sus manos se clavaron a mi espalda. Yo me quede mirando como su cuerpo se entregaba a mí y luego grito mi nombre, haciendo que me sintiera un jodido suertudo, su cuerpo me atrajo aun más y explote con ella, fue fuerte, incluso creo que perdí la conciencia por unos segundos. Al volver en mí ella sonreía dulcemente, solo nos acomode de lado y bese su hombro.
―Se mía para siempre.―pedí en un ruego, ella se giro y se acomodo en mi pecho.
―Se mío para siempre.―repitió, sonreí y asentí, bese sus labios con ternura y luego ella se quedo dormida. Yo la mire dormir hasta que por fin el sueño me venció.
Al final sabía que la dejaría de nuevo, porque cuando amabas a alguien debías dejarla si tú no eras su felicidad, y yo no era la felicidad de Bella, se aferraba a mí porque era seguro, porque con Edward se arriesgaba a perder todo lo que habían tenido o podían tener, y el chico nuevo era alguien a quien no conocía lo suficiente.
Pero ese omento, ese instante en que era mía y era suyo lo recordaría siempre...
Espero les guste y dejen sus RR *-*
Esperando insultos en 3...2...1
No me maten, bueno si quieren saber que pasa ahora no me maten jajajaja
Y no odien a Bella, que aunque ahora parece que anda con todos al mismo tiempo, ahora esto que acaba de pasar empezara a acomodar todo en su sitio, y por fin Bella dejara de jugar con sus sentimientos.
