Confianza
Llega un momento donde te das cuenta que te encuentras junto a la persona que estará contigo el resto de tu vida. Esa persona que te acompañara en los malos momentos y celebrara contigo los buenos. La que puede predecir con exactitud cuál será tu respuesta o reacción ante alguna situación especial, y aunque no quieras que la sorpresa se pierda, el misterio de ti mismo se va revelando.
Ya no hay velo tapándote, cada día que pasa son menos espacios oscuros que faltan por darte a conocer. Y sin ese velo, puedes apreciar que lo mismo ocurre con esa persona; con tu compañera, tu igual. Es allí cuando te das cuenta que la belleza no radica en el placer del enigma, sino en la manera que la conoces: tal cual es. Sin secretos ni mentiras. Y dejando en una balanza sus virtudes y defectos, las virtudes pesan mucho más. Es auténtica. Eso es hermoso; esa es belleza.
Ya sin máscaras, la confianza se empieza a enterrar a ustedes, como un árbol envolviéndolos con sus raíces. No se pueden separar, porque si no las raíces se romperían. Y alimentan aquel árbol con el mejor alimento de todos: la paciencia. Es difícil de usarla, pero necesaria. Paciencia para esperar, para escuchar, paciencia para amar y esperar los momentos en que ambos sientan que están preparados para dar un paso más en su relación.
Sin embargo, muy pocos podrían llegar a decir que ese árbol crecería. Nadie los imaginaba juntos, pero con el tiempo sus palabras fueron empapándose de convicción, como si ya hubieran viajado al futuro y supieran que estarían juntos hasta que fueran ancianos, hasta que la muerte los separara.
Porque el grado de confianza que se debe tener para dejar entrar alguien en tu vida, y llenarte con el néctar de sus propios sentimientos y visión de mundo; tiene que ser recíproco. Dar y recibir. Y sólo así, ése árbol se hace más fuerte día a día; para recordarnos que sólo ellos dos son los únicos capaces de cuidarlo.
-¿Estás bien? –preguntó él, alarmado al sentir las lágrimas de ella en su nariz. Ella asintió-. Pero, ¿cómo vas a estar bien? Estás llorando.
-Me dolió un poco –masculló, sonriendo con sinceridad-. Pero tú nunca me harías daño, Jake. Eso lo sé.
Porque las raíces se enredan en ambos, uniéndolos por completo. Y ya no son dos personas.
-Te amo –le dijo él, en una exhalación perdida entre sus gemidos.
-Y yo a ti –ella dijo al mismo ritmo del vaivén de sus movimientos.
Se sienten sólo una persona en ese vaivén de caderas que se acrecenta con cada segundo. Un cuerpo, un corazón y la construcción de una vida juntos.
N/A: No sirvo para escribir lemmons. Tal vez algún día para buenos limes, pero esto es lo que salió. Trate de ser menos literal en el significado de la viñeta, pero espero que se entienda. Sería muy humillante que me preguntarán de qué trataba, porque me sentiría mal.
Se me había olvidado informar en otras, pero ésta sirve como una continuación de THP.
Eso nada más. Tengo que estudiar Cálculo, así que mejor dejo esta actualización hasta aquí.
¡Muchas gracias por sus reviews, adiós!
