Capítulo 21: Serás Mía

POV Jacob

Por fin era sábado, el día que tanto había esperado para ver a Bella y de alguna forma convencerla de que dejara a ese pelmazo de esposo que tenía, ella era bastante buena para alguien como él; Claro, no iba a pretender que este intento de cita cambiara a Bella de un día para otro, ella veía algo en él que sinceramente, no me interesaba analizar, lo único que sabía era que yo quería a Bella para mí y el estúpido Cullen no se iba a quedar con ella. Yo se lo iba a demostrar a toda costa, yo era el hombre perfecto para ella, coincidíamos en bastantes gustos y disgustos como para ignorarlo, ella tiene algo que me fascina y me causa intriga… La quiero a mi lado y no me importa la forma en la que consiga que eso se haga realidad.

Esta semana fue algo larga, por un lado tenía a Tanya molestándome todos los días y preguntándome cómo iba mi plan con Bella, ella quería que ambos se separen para "aparecer en la vida de Edward como su salvación" después de que Bella lo dejara, o eso decía ella, no me interesaba mucho su plan pero contaba conmigo para que saliera perfecto… Su idea era aparecer después de que Bella dejara a Edward y ella llegara a "curar su corazón herido"… Y por si no suena bastante patético, sus razones para estar con Edward no eran del todo buenas (como ella las planteaba) Más que convertirse en una persona especial para el imbécil ese, ella quería ser la reina de Forks y darse los lujos con los que toda mujer sueña, solo que ella no sabía cómo hacerlo, hasta que nos conocimos en el aeropuerto y le conté todo mi plan para que Bella fuera mía, en ese momento, vi como su mirada se iluminaba con un sentimiento de maldad implícito.

*FLASHBACK*

Bella había dejado Filadelfia hace algunas semanas, yo me sentía tan destruido por dentro… Esta sensación era muy nueva en mí porque nunca creí necesitar de alguien para sentirme completo o para hacer las cosas que debía, pero ahora todo era diferente, Bella alegraba los pocos días o minutos en los que podía verla, ella era una mujer tan decidida, extrovertida, valiente y cautivadora, que simplemente me dejé llevar por su encanto.

No me importó dejar todos los negocios que tenía que hacer en Filadelfia, se me olvidó la razón por la cual había viajado y tal como se me olvidó, llegó a mí la idea de volver a verla y traerla conmigo a cualquier lugar donde yo fuera… En estos días tuve la oportunidad de pensar en que la quería volver a ver a toda costa, sentía que sin ella, el aire se me escaseaba y no tenía ninguna esperanza de vida si ella no estaba a mi lado, en algún momento llegué a pensar que yo estaba obsesionado con aquella mujer que conocí por casualidad en un bar… Al pasar unos días, quizás cerca de una semana, me di cuenta que no era así… Yo no creía que estaba obsesionado, más bien… Estaba enamorado de ella – Cosa que me obligué a creer ya que nunca estuve enamorado y esa era la probabilidad más acertada que tenía hasta ahora-

Cuando me di cuenta, me encontraba como un loco buscando información de una chica de la cual solo sabía el nombre y la edad, ni si quiera conocía su apellido o su nacionalidad, escasamente sabía que tenía un esposo prepotente y estaba pasando su luna de miel aquí. Lo más rápido que se me ocurrió fue ir al aeropuerto a buscar información y para mi mala suerte, ninguna de las recepcionistas, quiso darme información sobre ella, incluso pregunte por la duende (Alice McCarthy), pero de ella tampoco me dieron un dato que fuera útil. No me arrepiento de la decisión que tomé a continuación: Me escabullí entre las oficinas de agencias de vuelos y encontré toda la información que necesitaba para ir tras ella y pelear contra cualquiera que interfiera en mi camino. Coordiné un vuelo que partía en dos días y ya tenía todo planeado para que ella volviera a mí, solo necesitaba más personas que contribuyeran en mi plan, por ejemplo, alguien que distraiga a Cullen y me dé la posibilidad de acercarme más.

Llegué al aeropuerto de Washington, un poco cansado y adormilado por el viaje. No tenía ni la más mínima idea de cómo llegar a Forks, así que me vi humillado al pensar en preguntarle a alguien que camino debía tomar. Empecé a rodear todo el lugar con mi vista y habían dos chicas que llamaron mucho mi atención: Una rubia despampanante de ojos azules, cabello rubio y a su lado, una morena de cuerpo espectacular y cabello negro. Me acerqué a ellas intentando ser galán, ya que ellas parecían saber en dónde se encontraban y me podían dar una pista de cómo llegar al pueblo. Antes de acercarme, escuché su conversación por casualidad y mi sonrisa se ensanchó aún más.

- No puedes hacer eso Tanya- Le decía la morena a la rubia

- ¿Por qué no? Yo quiero al próximo rey de Forks para mí y nadie me va a detener… Además, por lo que he podido investigar estos años, él no quiere a su esposa- Le respondía la rubia con una sonrisa de suficiencia

- No me parece que sea correcto que lo hagas- Dijo la otra con la mirada baja y negando lentamente con su cabeza

- Bueno, solo lo intentaré ¿Recuerdas que somos amigos? Solo que no nos vemos hace tiempo, desde que él dejó de asistir a la academia militar-

Era mi momento de hacer la entrada y si, me presentaba de la forma correcta, podría obtener información y además ayuda por parte de ellas.

- Buenos días, Soy Jacob Black- Dije presentándome formalmente y le tendí mi mano a cada una de ellas. Ellas sonrieron y estrecharon mi mano con mucha confianza.

- Hola- Respondieron las dos a coro – Soy Tanya y ella es María, mi mejor amiga- Dijo la rubia. La otra asintió con un leve sonrojo en sus mejillas.

- La verdad, nunca he venido aquí y estoy buscando la forma de llegar al pueblo de Forks ¿Alguna tiene idea de cómo hacerlo?-

Los ojos de Tanya se agrandaron al escucharme – Disculpa por entrometerme, pero ¿Por qué quieres ir a Forks?-

- Quiero conquistar a la hija del rey Swan y sé que ella está casada, pero la conocí hace unos días y tengo la esperanza de poder llevar a cabo mi misión… Además le haría un favor porque sé que su matrimonio no es del todo bueno- Dije lo último pensando en la reacción de María, ya que parecía ser una persona con principios y no se me podían escapar estos pequeños detalles.

Tanya me sonrió con complicidad y me invitó a que las siguiera, encontramos una casa en alquiler y nos fuimos a vivir allí… Cada día planeábamos nuestro siguiente paso para separar a los próximos reyes de Forks.

*FIN DEL FLASHBACK*

Mi mente se inundó de esos recuerdos, hasta que escuché la voz de María, no tenía idea de lo que quería y tampoco me importaba en estos momentos. Me hice el desentendido y fingí estar durmiendo para que no me molestara, no estaba de humor para ella. María, que lejos de ser una ayuda o una distracción, se estaba convirtiendo en un verdadero problema: Estamos viviendo los tres en la misma casa, solo que cada uno tiene distintas habitaciones, Tanya sale todo el día, no tengo ni la más mínima idea de lo que hace pero llega hasta muy tarde en la noche y por consiguiente, yo tenía que soportar los dramas emocionales de parte de María, ella conoció a Jasper hace tiempo, fue una de las mujeres que él evacuó en una guerra que no recuerdo por el momento, el punto es que se hicieron amigos, no sé muy bien que pasó después de eso porque María nunca lo menciona, lo único que puedo suponer es que las cosas no terminaron muy bien porque ella empieza a llorar cada vez que recuerda eso – Qué patética- Pensaba yo, pero no podía decírselo. Lo bueno era que ella no sabía nada del asunto que estábamos planeando Tanya y yo, era demasiado santurrona para eso y solo la usábamos para que distrajera a Jasper y a Alice, con la tonta idea de que ella tenía alguna esperanza con Jasper y que él dejaría a Alice por ella… Pfff, eso no pasaría ni en un millón de años, Jasper estaba idiotizado con la duende y se le notaba cada vez que estaban juntos, así que María no tenía ninguna posibilidad; eso lo sabíamos Tanya y yo, pero le debamos esperanzas a María para que siguiera distrayendo a Jasper y le causara problemas con Alice, de esa forma ellos no estarían tan pendientes de Edward y Bella.

Solo esperaba que todo me saliera perfecto, si era consciente de que Bella no estaría rendida a mis pies de la noche a la mañana y sabía que tenía que ser paciente para alejarla de las manos de ese niño rico. Como sea, hoy daría el primer paso y actuaría como alguien que respetaba su espacio y como el amigo que ella quería, cosa que no me gustaba mucho pero tenía que convencerla de que mis intenciones eran buenas y que ella podía confiar en mí… Solo era cuestión de tiempo para que callera rendida y aceptara cualquier cosa que yo le proponga: Salir de este pueblo de mala muerte y que se casara conmigo para que juntos nos hiciéramos cargo del negocio de Billi, mi padre adoptivo.

A pesar de que todo lo tenía calculado, sentía que algo se me salía de las manos- ¿Pero qué era? – Empecé a hacer una lista mental de todo lo que tenía a mi favor para poder descifrar lo que me faltaba: Bella es mi amiga, Tanya está intentando algo con Edward que funcionará en algún momento, Alice y Jasper pronto estarán distraídos por una situación planeada con María, el hermano grandulón de Alice ni siquiera me preocupa porque él parece metido en sus propios asuntos y por último, había contratado a un investigador supuestamente "asesino" que tenía a Bella vigilada las veinticuatro horas del día y me mantenía al tanto de todo. - ¿Qué me falta? - Mi cabeza estaba a punto de estallar por no encontrar una respuesta coherente a esa pregunta, fijé mi vista en el reloj para saber cuánto tiempo me quedaba para encontrarme con Bella, apenas eran las once de la mañana y se suponía que nos veríamos a la una y media de la tarde… Tenía que admitirlo, estaba bastante ansioso.

No le di más largas al asunto y me fui hasta la ducha a ver si con eso conseguía relajarme y pensar con cabeza fría lo que se me iba de las manos. Salí de mi habitación para dirigirme hasta el baño, esperando no encontrarme con María y otra de sus crisis amorosas… Desgraciadamente, no salí bien librado de eso.

- Jake- Ella se lanzó a mis brazos mientras retenía unas lágrimas

Yo la abracé solo por hipocresía, después de todo la necesitaba y tenía que fingir que me importaba lo que pasara con ella… Aunque no fuera así

- ¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? - Hice un esfuerzo para que mi tono de voz sonara preocupado.

- Es que… acabé de llamar a Jasper a su celular- Dijo con la mirada baja

Yo me alegré internamente, eso quería decir que ellos dos seguían teniendo contacto y si María estaba tan triste debía ser porque de seguro Jasper la rechazó y como Alice es tan ajena a todo eso, supongo que no lo sabía… Esto iba a ser bastante emocionante, si Alice descubría la verdad no me quedaba ninguna duda de que no se volvería a inmiscuir en mis asuntos con Bella y no le daría más de sus estúpidos consejos con la idea de que ella se alejara de mí.

- ¿Qué te dijo?- Pregunté alejando mis pensamientos y poniendo una expresión parecida a la de ella, solo que yo estaba especialmente interesado en escuchar esto.

Ella sollozó un rato, la llevé hasta el sofá para que se tranquilizara y me dijera de una maldita vez, lo que le había dicho el estúpido ese… Ya me estaba agotando la paciencia con tantas lágrimas y solo estaba consiguiendo que me enojara. Al paso de unos veinticinco minutos, ella se calmó y me empezó a decir toda la conversación.

- Yo lo llamé y pues, como nosotros quedamos de amigos no le vi nada de malo en invitarlo a hacer algo juntos y él me dijo que hoy no podía porque iba a estar con su novia… Bueno, eso me dolió mucho, para serte sincera… Ya sabes que a mí me sigue gustando Jasper y me duele que me hable de esa manera, además de que me recuerde que tenga novia y esa no soy yo- Dijo haciendo un puchero

Respiré hondo para no ahorcarla en ese mismo instante, requerí de toda mi fuerza de autocontrol para no gritarle y exigirle que me dijera lo que había pasado.

- Tranquila, tú eres una mujer muy buena y cariñosa, él se dará cuenta de eso algún día- Dije alentándola de manera cariñosa y de paso para que dejara de llorar de una maldita vez.

Ella me miró con una sonrisa y pasó su mano derecha por sus mejillas para quitar algunas de las lágrimas que habían salido. – Después de eso, traté de reprogramar nuestro encuentro para otro día y él simplemente me dijo que estaría ocupado su vida entera con Alice y que no quería saber nada más de mí- Y María rompió en llanto de nuevo

Ya no sabía qué hacer para tranquilizar a la loca que tenía a mi lado – Concéntrate Jacob - Repetía en mi mente, buscando una buena excusa para que ella siguiera intentando estar con ese tonto. Pronto pensé en algo bueno que siempre le decía Tanya, con ánimos de alentarla.

- María- La llamé para que me viera y ella, así lo hizo – Tú eres muy especial para Jasper, pero parece que en ese momento que lo llamaste, él estaba con Alice y ya sabes cómo es ella de controladora… Si él no sintiera nada por ti, no te hubiera besado en el bar- Dije con una sonrisa amable para que me creyera.

Ella asintió pensativa y me sonrió, Tanya y yo sabíamos que ese beso había sido forzado y que Jasper no sentía nada por ella, pero si se lo decíamos, eso acabaría con nuestro plan y no estábamos dispuestos a arriesgarnos.

- Gracias por estar aquí- Dijo sonriéndome

- De nada, somos amigos- Dije devolviéndole la sonrisa al mismo tiempo que pensaba que deberían darme un premio por ser tan buen actor. – Iré a ducharme, almorzaré con Bella- No tengo idea de la razón por la cual le dije eso, pero aun así me di la vuelta y me levanté notando que ella tenía una sonrisa de tristeza en su rostro. Negué lentamente con la cabeza sin que ella me viera, no estaba lo suficientemente desocupado para intentar adivinar sus expresiones faciales y tampoco me interesaba hacerlo.

Me dirigí al baño para por fin tomar una ducha, duré cerca de unos 15 minutos con la inútil esperanza de que el agua resolviera todos mis problemas y me trajera a Bella, que la mantuviera cerca de mí y que además de eso, fuera solo mía. Fui a mi habitación, me vestí con algo informal sabiendo que Bella adoraba ese estilo y eso me daba puntos para llevármela lejos y viajar por el mundo, tal como ella soñaba, igualmente, si viajábamos a menudo quedaban muy pocas posibilidades que alguien de su familia y amigos o incluso del petardo de Cullen, la encontrara.

Y estaba listo, fijé mi vista en el reloj una vez más y me desesperé al ver que el reloj marcaba las 12:15 – Diablos – grité en mi mente, el restaurante quedaba a pocas calles de mi casa, fácilmente llegaría allí en unos quince minutos - ¿Qué haría en una hora? – Me pregunté desesperado. Me paseé por mi habitación varias veces mientras revolvía mi cabello con una mano, intentando calmarme o encontrar alguna idea que me hiciera olvidarme de mi cita con Bella, al menos por una hora. Frustrado, me senté al borde de mi cama y mi celular empezó a sonar, miré la pantalla esperando que no fuera alguno de los trabajadores de Billi, que estaban buscándome por cielo y tierra, ya que me les escapé en un supuesto negocio. Una sonrisa apreció en mi rostro al leer su nombre en la pantalla – "Bella"- Se leía perfectamente, tal vez ella quería adelantar nuestro encuentro porque estaba tan ansiosa como yo, pensé emocionado y contesté

- Hola hermosa- Dije en tono atractivo

- Hola Jake ¿Cómo estás?- Noté su tono algo extraño, como si estuviera incómoda hablando conmigo, de todas formas no le tomé importancia y seguí con la conversación

- Muy bien, estoy esperando con ansías la hora del almuerzo para verte… Una semana sin saber nada de ti es demasiado tiempo- Suspiré para darle un aire dramático y que ella lo creyera, eso era lo importante, ganarme su confianza.

- Mmmm si, de eso quería hablarte- Dijo evidentemente incómoda.

Yo me tensé al oírla - ¿Qué me diría ahora? – Pensé mientras me levantaba de mi cama y empezaba a dar vueltas por mi habitación. No sabía que pensar, pero por su tono de voz, debía ser algo malo

- ¿Pasa algo malo?- Pregunté temeroso por su respuesta

- No es del todo malo, verás… - Ella suspiró y yo espere tratando de ser paciente para que ella me dijera que demonios pasaba. – He estado un poco ocupada porque se acerca la fecha de mi coronación y además tengo bastante trabajo en la empresa, por lo tanto… Creo que no podré verte hoy-

- ¿QUÉ? ¿ESTABA CANCELANDO LA CITA? ¿UNA CITA CON JACOB BLACK? ¿QUÉ LE PASA A ESTA TONTA? - Grité mentalmente, tratando de contener mi furia para no gritarle lo que realmente pensaba. Solté el aire que había en mis pulmones y no dije nada, no sabía que decir. Hubo un tiempo de silencio entre los dos, hasta que ella habló

- En verdad lo siento mucho, Jake- Dijo en tono arrepentido

Suspiré – No te preocupes, será en otra ocasión… Te llamaré durante la otra semana para coordinar algo- Traté con todas mis fuerzas de sonar comprensivo

- Genial- Dijo en tono aparentemente animado, solo que me dejaba un poco confuso

- ¿Estás bien?- Pregunté porque hoy especialmente, se estaba comportando muy extraña

- Si, completamente… Emmm me tengo que ir ya, debo terminar algunos asuntos… Hablamos después- Dijo apurada y terminó la llamada.

Desaté toda mi furia y aventé con fuerza mi celular contra la pared, no me fijé en el estado en el que había quedado y tampoco me importaba. Me lancé sobre la cama y puse mis manos cubriendo mis ojos. - ¿Qué diablos pasó? – Me pregunté mentalmente. Nadie nunca había rechazado una cita conmigo, Isabella Swan era la única y la primera que lo había hecho. Eso me hacía querer tenerla a mi lado, ya no era el simple hecho de querer hacerla mía, después de esta llamada sentí que ella era como un desafío o un reto que yo debía alcanzar, no se me iba a escapar tan fácilmente… No lo haría.

- Isabella Swan será mía- Susurré para mí mismo mientras una sonrisa calculadora atravesaba mi rostro

No sabía de donde había salido mi lado masoquista, Bella quería una simple amistad conmigo y en particular, nunca me interesé tanto por una mujer, ninguna se negaba a estar a mi lado, incluso me sofocaban en algunas ocasiones… Pero Bella, ella era diferente a todas las demás, ella no seguía las reglas de lo que una chica correcta debía hacer, ella simplemente era única y yo la quería para mí. Cullen no sabía apreciar a la gran mujer que tenía a su lado, solo la estaba limitando al dejarla trabajar en la compañía de su familia, debería viajar con ella, disfrutarla y que ambos conozcan el mundo. – Ya no más, Isabella va a saber que conmigo, su vida será mucho mejor y la alejaré de ese chupasangre-

Traté de calmarme pensando en algo bueno para hacer que ese sueño de hacer que Bella fuera mía, se convirtiera en una realidad, tan pronto como tuve una idea en mente, fijé mi vista en donde había arrojado mi celular y fui a recogerlo. Afortunadamente, no estaba tan mal como yo pensé que estaría, solo se le había zafado la carcasa y había una grieta que llegaba casi hasta la mitad de la pantalla, eso me disgustó un poco ya que mi celular era táctil y cabía la posibilidad de que no funcionara. Lo encendí poniendo toda mi fe en que funcionara para no salir de mi habitación hasta una cabina telefónica, al final, funcionó aunque fue algo difícil hacer la llamada… Solo tenía un nombre en mente para empezar con mi nuevo plan

- Kevin McCarthy al habla- Contestó el agente privado que había contratado desde que llegué a Forks, con el único propósito de que vigilara cada uno de los pasos de Bella.

- Necesito que nos veamos y me entregues un informe completo y detallado de tu misión- Dije serio

- Excelente ¿Algún lugar en especial?- Preguntó

- Será en el lugar de siempre, estaré allí en quince minutos- Corté la llamada al instante y tomé mi chaqueta de cuero negra.

Sin tomarle mucha importancia, miré por la ventana y vi que el cielo estaba nublado, posiblemente llovería, pero no era nada relevante, yo tenía muy bien definido lo que haría y como lo haría, cosas inútiles como el clima, no me harían cambiar de parecer. Salí de la casa ignorando las palabras de María, quién se encontraba en la cocina preparando su almuerzo, no le tomé importancia y me despedí de ella, no escuché nada de lo que dijo y tampoco tenía interés en hacerlo, ya suficiente hice consolándola momentos antes. Mi mente viajó hasta recordarme que no sabía nada de Tanya, quién sabe en dónde demonios estará metida, solo espero muchas explicaciones cuando llegue porque yo no soy el único interesado en separar a esa parejita y ella tendría que ayudarme de alguna forma, ella no podía estar por ahí, desperdiciando su tiempo mientras yo hacía hasta lo imposible por tener a Bella solo para mí y por lo tanto, hacer que deje a Cullen libre para ella.

Caminé a paso veloz hasta una cafetería clandestina en la que Kevin y yo, nos encontrábamos cada semana para que él me diera los detalles de su investigación. Llegué allí en menos tiempo del que esperé, simplemente estaba bastante ansioso por poner mi plan en marcha, si todo salía bien, Bella dejaría todo por mí, en tres o cuatro semanas. Miré mi reloj, llegué cinco minutos antes de la hora establecida y McCarthy, ya se encontraba allí.

- Buenos días Señor Black- Me saludó de manera cortés

- Buenos días McCarthy- Saludé de la misma forma y me senté al frente de él – Bueno, ya sabe… No quiero rodeos-

Él asintió y deslizó un sobre hacía mí – Ese es el informe semanal de las actividades de la señorita Swan-

- Perfecto ¿algo más que quiera agregar?- Lo sostuve entre mis manos y luego lo guardé en mi chaqueta para leerlo de manera más segura, en casa.

- Si, esta semana tuve algunas complicaciones- Dijo bajando la mirada y yo lo miré con el ceño fruncido, me molestó un poco que él dijera algo así y en seguida le envié una mirada estricta para que me dijera lo que sucedió. – Usted sabe que yo acepté este trabajo por mis hijos- Dijo a manera de disculpa

- ¿Y qué con eso?- Pregunté enojado

- Entre jueves y viernes, yo estaba intentando averiguar en donde se encontraban para verlos y por eso, no estuve muy al pendiente de la situación referente a la señorita Swan-

- Espere un momento- Dije poniendo una mano sobre mi cabeza para tranquilizarme y no agarrar a golpes al tipo que tenía en frente, era el colmo que dejara de hacer su trabajo por atender problemas personales – Yo lo contraté para que investigara a una mujer, no para que fuera a buscar a sus hijos- Dije exasperado

- Si, siento mucho todo esto pero usted sabe que yo acepté este trabajo para poder buscar a mis hijos… Tenía la esperanza de que ellos hubieran vuelto-

- ¿Vuelto?- Pregunté confundido

- Si- Él suspiró dándome a entender que me contaría toda su historia.

Sinceramente no me interesaba para nada… Pero puse una cara hipócrita para que lo hiciera, tal vez me traería algo bueno escuchar sus estupideces.

- Yo, fui el causante de la muerte de mi esposa y después abandoné a mis hijos… No estoy para nada conforme con lo que hice y me lo recrimino cada noche, pero necesito encontrarlos, saber que están bien… Ellos nacieron en Forks y luego nos fuimos a California buscando mejor suerte, allí dejé a mis hijos y a mi esposa, unos años después me enteré que ella había muerto… Ellos quedaron desprotegidos y yo quiero volver a verlos, los necesito y la verdad me arrepiento mucho de todo lo que hice- Comentó con tristeza y arrepentimiento

Bufé – Ja, un asesino con corazón- Dije en tono irónico

Él bajó la cabeza – Solo quiero a mis hijos, quiero tener a Alice y a Emmet en mis brazos y cumplirles como el padre que siempre debí ser-

- ¿Alice y Emmet?- Pregunté en estado de shock, él asintió - ¿Qué edad tienen ahora?- Pregunté para liberar un poco mis dudas

- Emmet debe tener unos 20 años y Alice 18- Dijo en un tono en el que no había espacio para dudas.

- ¿Qué estaría dispuesto a hacer para recuperarlos?- Pregunté arqueando una ceja, para decidir si contratar otro espía.

- Lo haría todo por ellos- Dijo decidido

- No puede ser - Pensé. Esto arruinaría todo mi plan, él no se involucraría sabiendo que Alice y Emmet vivían con Bella y que además, ellos sufrirían por las consecuencias de mi plan y estoy seguro de que él no querría eso, tampoco me iba a arriesgar a que lo averiguara.

- Bien- Dije poniéndome de pie –Estaremos en contacto en esta semana- Me di media vuelta, hasta que escuché que me hablaba de nuevo

- ¿Le puedo preguntar porque quería saber sobre mis hijos?- Preguntó en tono serio

- Simple curiosidad. Si me disculpa, tengo asuntos pendientes- Respondí tajante y me volví hasta mi casa.

Cuando llegué allí, María me recibió con una sonrisa y me preguntó que si quería almorzar, no recordaba que no había comido nada más a parte del desayuno y ya eran cerca de las dos de la tarde. Acepté almorzar con ella, no me iba a morir de hambre solo por estar pendiente de una chica, más tarde leería los informes y en eso basaría mi plan.

María me hablaba con especial interés de que quería ir a una universidad, no le puse demasiada atención porque no me importaba lo que ella hiciera con su vida, me daba igual si iba a estudiar o seguía trabajando en las noches como mesera de un bar nocturno. A pesar de eso, ella parecía emocionada y tuve que poner una expresión igual a la que tenía ella, aunque se estaba desviando de mi objetivo y decidí preguntarle qué pasaría con Jasper y su respuesta me dejó más que satisfecho – Lucharé por él- Dijo con una sonrisa decidida y esta vez, si le sonreí con sinceridad, me alegraba que ella estuviera cumpliendo con su parte implícita del plan y me facilitara las cosas, al fin hacía algo bueno.

Le agradecí por la comida solo mostrándome como alguien bueno y me retiré, caminé hasta mi habitación sufriendo de intriga y ansiedad por leer el sobre que tenía guardado en mi chaqueta, el contenido de ese sobre definiría mi siguiente paso con Bella y debía analizar muy bien lo que decía en cada una de las páginas.

Agente Privado: Kevin McCarthy

Nombre de la víctima: Isabella Marie Swan (Princesa de Forks)

Semana 3: Día lunes

Isabella ha tomado una rutina en estas últimas semanas y es casi imposible que ella se desvíe, hoy salió muy temprano en la mañana a su trabajo, su esposo Edward Cullen la acompañó hasta el parqueadero de la empresa de su padre, intercambiaron algunas palabras y luego se despidieron, no parecía haber señal de alguna pelea o disgusto, de otro modo, parecía que ambos tenían una relación muy estable pero por algún motivo, se encontraban en un ambiente tenso.

Ella estuvo en la empresa hasta su hora de almuerzo, donde se encontró con su esposo para compartir su comida, fueron a un restaurante sencillo y pareció notar mi presencia por un momento ya que tenía un semblante sospechoso, pero todo esto cambió cuando su esposo le hablaba de algún tema con especial interés y después de que terminaron de discutirlo, ambos se veían felices. Terminado el almuerzo, él la llevó hasta unas calles antes de la empresa donde trabaja y ella siguió su camino unas cuantas calles más, hasta que se desvió antes de llegar a su destino.

Llegó a su trabajo cerca de treinta minutos después de su desvío y allí permaneció hasta momentos antes de su hora de salida, no fue abordada por su esposo, quién suele pasar por ella después del trabajo, en cambio, ella parecía muy apurada ya que se fue en el auto de su suegro y en vez de irse para su casa, se internó en el bosque, en un lugar desconocido. Llegó a su casa al paso de una hora, donde la esperaba su esposo, salió del auto con dos muchachos: una chica y un chico, que parecían ser sus amigos. Entraron a la casa, donde parece que hubo una reunión familiar.

Día martes:

El día para Isabella Swan fue bastante tranquilo, exceptuando el hecho de que hubo un pequeño cambio en su rutina diaria: En la mañana, su esposo la dejó en la empresa, como normalmente lo hace, después la recogió a la hora del almuerzo, ambos almorzaron en el mismo sitio al que acudieron el día anterior, seguido de eso, fueron en el auto del señor Edward Cullen hasta el parlamento y allí pasaron el resto de su día. Hasta que llegaron a su casa, minutos después llegaron Carlisle y Esme Cullen y se fueron, pasadas dos horas y media.

Día miércoles:

No parece haber nada interesante el día de hoy, Isabella Swan salió a la hora acostumbrada para ir a su trabajo, acompañada de un joven alto y musculoso, él la llevó hasta la empresa y estuvieron juntos un buen tiempo, hasta que él salió una hora después. Cerca de las once de la mañana, Isabella salió al parqueadero con su suegro Carlisle Cullen y se encontró de nuevo con aquel joven misterioso, ambos se fueron hasta el bosque y allí se encontraron con un par de amigos más, parecía ser la misma chica con la que salió del auto y ella estaba acompañada de un chico rubio, su presunta pareja. Intercambiaron un par de palabras y todos se dirigieron hasta el parlamento, donde los esperaban Charlie Swan y Edward Cullen. Todos ingresaron al edificio y salieron tres horas después para dirigirse a la mansión Cullen, allí estuvieron hasta las nueve y trece minutos, de la mansión Cullen, partieron dos autos en los que supuestamente estaban Isabella, sus padres, su esposo y sus amigos. Llegaron a su residencia sin ningún inconveniente.

Día jueves y Día Viernes: Sin novedades, toda la rutina sigue normal, Isabella Swan trabaja en las mañanas en la empresa y sale a la hora del almuerzo al parqueadero, donde la recoge su esposo o un joven de cabello rubio y luego va hasta el parlamento. Llega a su casa entre las ocho y nueve de la noche y tiene una reunión familiar con sus amigos, padres, suegros y esposo.

*FIN DEL INFORME*

Adjunto fotos de las actividades llevadas a cabo en esta semana

Firma:

KEVIN McCARTHY (Investigador Privado)

Terminé de leer el informe y pasé a detallar cada una de las fotos que tenía adjuntas, hubo algo raro que me llamó la atención, después del lunes, cuando Bella desvió su camino, nunca más volvió a estar sola en la semana, siempre estaba con Carlisle o con Edward, incluso Alice Jasper y Emmet la acompañaban en alguna situación, aunque las fotos no eran tan evidentes como para mostrar que se trataban de Alice y Emmet, solo se podía observar ciertos rasgos de ellos. Otra cosa que me sorprendió bastante, es que en las fotos, todos vestían ropa muy cubierta, incluso usaban gafas de sol, gorras o chaquetas muy robustas, como si supieran que alguien los espía… Inmediatamente, deseché esa idea ya que era algo imposible que ellos supieran que tenían a un agente privado vigilándolos y más que supieran que yo lo había contratado.

Noté otro comportamiento extraño que no me gustó, todos los días durante esta semana fue hasta el parlamento y luego volvía a su casa para tener una reunión familiar… Bueno, no podía preocuparme por lo primero, ella me dijo que estaría ocupada con su coronación, aun así yo no podía dejar que esa coronación se llevara a cabo, sería más difícil que ella saliera de Forks sabiendo que era la reina de ese pueblucho y a pesar de que yo la convencería para que estuviera conmigo, sería bastante complicado hacer los trámites para que ella dejara el pueblo, sin contar que el idiota de Cullen podría ingeniar algo para quitármela.

Bien, solo tenía una opción: Debía encontrarme con ella, debía pasar más tiempo con ella y poder conquistarla de alguna forma, no conocía mucho de sus gustos o preferencias, pero lo haría si tan solo pudiera invitarle unos cuantos almuerzos en esta semana, además, quedamos como amigos, ella nunca sospecharía que yo quiero algo más con ella… Era tan tierna, ingenua y testaruda que no le haría caso a su amiga duende o a su imbécil esposo, ella no se alejaría de mí.

Tomé mi celular ligeramente averiado, después de unos segundos logré ubicar su número de teléfono para llamarla

- ¿Hola?- Su voz sonaba confundida, tal vez no se fijó que era yo quién la llamaba

- Bella, no sabes cuánto me alegra escuchar tu voz después de tanto tiempo- Dije con una sonrisa en mis labios, procurando que ella notara el tono de broma en mi voz

- Mmmm, no fue mucho tiempo… Hablamos hace unas horas- Dijo pensativa y notablemente incómoda

- Tienes razón – Admití fingiendo un tono tímido – No me preguntes por qué, pero hoy especialmente, he pensado mucho en ti- Ahora mi tono se hizo un poco más normal y romántico para que ella viera la doble intensión de mis palabras.

Po un buen tiempo, ella permaneció en silencio y no se animaba a decirme nada, lo cual me frustraba un poco, ella siempre hablaba demasiado de cualquier tema que cruzara por su cabeza, pero parecía que hoy, se le habían comido la lengua los ratones. La sentía extraña del otro lado de la línea, no era la Bella extrovertida que yo conocí en Filadelfia, pero ni eso lograba distraerme de mi objetivo que era hacerla mía. Decidí romper el silencio y decirle lo que tenía planeado

- Ya sé que no puedes salir hoy, pero me gustaría reprogramar nuestra cita… Si quieres, ya no sería un almuerzo, tal vez una cena o algo más simple como salir a caminar por ahí- Dije mostrándome interesado en que aceptara, además mostrándole que tenía una fuerte esperanza de que aceptara.

- Emmm no sé Jake, es que estoy algo ocupada y la verdad no sé cuándo pueda verte- Dijo con aparente tristeza

- Bella, quiero preguntarte algo- Mi tono de voz salió comprensivo, pero me estaba muriendo de la ansiedad y quería saber qué demonios le pasaba conmigo, se estaba comportando de manera muy distante.

- Claro, dime- Dijo con tono animado

- Seguimos siendo amigos ¿Verdad?- Pregunté desconfiado. Tenía que asegurarme de que Bella mantenía firme su propuesta de amistad, para saber que hacer después… Tal vez ella se está dejando influenciar y por eso la siento tan extraña, pero necesitaba oírlo de sus labios

- … Si ¿Por qué lo preguntas?- Dudó un momento al contestar, lo cual me confundió

- Te noto algo extraña- Respondí debatiéndome entre si le debía decir eso o no

- ¿Extraña en qué sentido?- Volvió a preguntar en tono de confusión

- Distante- Respondí serio sin darle largas al asunto. Iba a ser directo con ella, así sabría a qué atenerme

- Ammm bueno, creo que aún no me acostumbro a tener tanto trabajo… Antes, cuando solo trabajaba en la empresa, todo era muy pesado pero soportable… Ahora con la coronación siento que no tengo tiempo ni de pensar- La oí demasiado sincera así que no dudé de sus palabras

- Deberías relajarte de vez en cuando- Dije reconfortándola

-Me relajaré cuando todo este tormento termine- Respondió en un susurro apenas audible y no sé por qué, sentí una doble intención en sus palabras como si no solo se estuviera refiriendo al trabajo sino a algo más que la tenía disgustada, pero no podía saberlo a ciencia cierta.

Parecía que ella estaba hablando con alguien al otro lado de la línea, supuse que era Alice porque era la voz de una mujer, una mujer muy irritante… Tenía que ser ella, luego de unos segundos, escuché que una voz masculina la llamaba, debía ser el imbécil de Cullen - ¿Para qué la quería el idiota ese?-

- Parece que estás ocupada- Dije soltando un suspiro de tristeza… Bueno, fingí que era tristeza pero estaba molesto porque ella estaba con Cullen y no conmigo, como debería ser.

- Así es… Hablaremos en otra ocasión- Dijo en tono apurado

- Espera- Casi grité antes de que diera por terminada la llamada

- ¿Pasa algo malo?- Preguntó ella a la defensiva

- No, es solo que no me has respondido cuando nos podemos ver- Dije un poco más insistente

- Mmmm bueno, déjame ver… Un día de estos te llamaré de sorpresa- Su tono no sonó muy convencido, pero tampoco iba a presionarla más, si lo hacía corría el riesgo de que ella se cansara de mí y entonces todo se iría por el drenaje.

- Esta bien… Hablamos en otra ocasión-

- Hasta luego Jake- Dijo a modo de despedida y se dio por terminada nuestra conversación

Yo no sabía que pensar, Bella estaba muy distante conmigo y no sabía la razón - ¿Será que empezó a escuchar a su amiga entrometida y por eso no quiere hablarme? – Deseché esa pregunta rápidamente, Bella es demasiado testaruda como para dejarse llevar solo por ideas de su amiga, no creo que sea algo así. Me tranquilicé pensando que la excusa que ella me dio era cierta, estaba con mucho trabajo y producto de eso, era el estrés que ella sentía por eso no pudimos vernos para almorzar, incluso por eso nuestra conversación telefónica no había sido tan extensa como yo creía que sería.

Las siguientes tres horas me puse a planear mi siguiente jugada, era bastante simple pero si conseguía hacerla, ganaría muchos puntos con Bella: Tendríamos que vernos en algún sitio y tendría que hablarle como su "amigo comprensivo" para que ella confiara en mí… Todas las parejas tienen problemas, esta no sería la excepción y yo aprovecharía para envenenarla hasta el punto que no quisiera volver a ver al estúpido de su esposo y eso lo lograría en dos o tres semanas, un gran avance en mi calendario.

Dejé de pensar en el plan cuando recibí una llamada de Billi, pocas veces me llamaba así que tuve que contestarle y básicamente me sermoneó por escaparme del negocio y me preguntó dónde estaba, yo no tenía secretos con él así que terminé diciéndole todo y él solo me deseó buena suerte, como un verdadero padre y me pidió que le avisara de mi regreso para empezar a planear mis negocios y mis futuros viajes. Me gustaba demasiado hablar con Billi era una de las pocas personas que me comprendía, porque compartíamos la misma mentalidad, él se logró tener a su difunta esposa gracias a las técnicas que yo estaba empleando y él mismo se encargó de enseñármelas, pensando que algún día me ayudarían … Y no se equivocó.

Salí de mi habitación al escuchar que alguien entraba a la casa, supuse que sería Tanya y este era el momento perfecto para interrogarla sobre su paradero. No me equivoqué, Tanya estaba saludando a María y tenía una sonrisa de suficiencia en su rostro, la miré arqueando una ceja de forma sería, como si de algún modo le estuviera pidiendo una explicación, ella no hizo más que sonreír y se dirigió a la cocina con María. Esperé unos minutos en la sala, sentado en el sofá fingiendo que veía televisión, mientras Tanya hablaba muy animadamente con María, yo no quería que María se enterara de nuestro plan y por muy furioso que estuviera, tenía que ser paciente para no arruinar nada… Si María se llegara a enterar de nuestras verdaderas intenciones, de seguro se echaría para atrás. Sencillamente no iba a arriesgarme a que algo como eso, pasara.

Luego de unos minutos, María se fue a su habitación alegando que estaba muy cansada y que tenía que dormir una media hora y así tener la energía recargada para trabajar esta noche, no le tomé importancia y le deseé un buen descanso. Después salió Tanya aun sonriendo - ¿Qué le pasaba a esta tipa? ¿Qué no se daba cuenta de que teníamos que poner en marcha un plan?- Suspiré realmente desesperado y me levanté del sillón

- ¿Podemos hablar en privado?- Pedí haciendo uso de mi poca paciencia.

Ella asintió sin decir nada y se dirigió hasta mi habitación suponiendo lo que le iba a decir, mi habitación estaba muy alejada de la de María, por consiguiente ella no podría escucharnos y todo estaría bien.

- ¿Qué pasa?- Preguntó relajada. No sabía que decirle para que dejara esa estúpida sonrisa que estaba comenzando a fastidiarme.

- ¿Qué pasa?- Le volví a preguntar en tono irónico – Tenemos un plan y tú desapareces todos los días y siempre llegas a las ocho de la noche ¿Puedes explicarte?- Pedí perdiendo la paciencia

- Bueno, yo estaba contribuyendo con nuestro plan… He estado ocupada estos días- Dijo en tono prepotente

- ¿A sí? Me pregunto en qué carajos has estado contribuyendo sí parece que has hecho cosas muy diferentes a las que hemos pactado- Ya no era consciente de lo que decía, Tanya no estaba haciendo nada en absoluto para salirnos con la nuestra y si no hacía algo pronto, sería mejor que ambos continuáramos cada uno por nuestro camino separado.

- DEJA DE REPROCHARME LO QUE HAGO O NO… ESO ES MI PROBLEMA Y TENDRÁS QUE CALMARTE SI QUIERES QUE TE DIGA PORQUE ESTOY TAN SONRIENTE- Me gritó y su cara se puso roja de la furia

Yo suspiré dejando de lado mi ira para calmarme un poco, después de todo, tenía interés en saber qué había hecho para que todo funcionara como lo acordamos. Asentí dándole a entender que ya me había tranquilizado y ella también soltó el aire que tenía en sus pulmones, ya estaba más calmada.

- Bien, hace dos días me enteré que estaban buscando una secretaria en el parlamento, no sabía para quién pero sin duda eso podía acercarme a Edward y no podía desperdiciar la oportunidad. Estos dos días estuve en muchas entrevistas y pruebas para ser aceptada- Dijo en tono cansado

Supuse que había conseguido el trabajo por su sonrisa, pero no me pareció un gran avance - ¿Y bueno?- Pregunté después de unos segundos de silencio

Ella sonrió de forma victoriosa, me atrevería a decir que su sonrisa se ensanchó el doble – Estás viendo a la nueva secretaria del próximo rey de Forks: Edward Cullen-

Yo quedé con los ojos abiertos de par en par y no pude evitar sonreír ante la mejor noticia que tuve en todo el día. Al fin Tanya estaba haciendo algo bueno y sin duda avanzaríamos demasiado, con ella cerca de Cullen todo el tiempo. La abracé emocionado y alegre por la noticia. Ella se quedó un par de horas en mi habitación, explicándome todo lo que había tenido que hacer para conseguir el puesto y me aseguró que ni Edward ni Bella, sabían que ella era la nueva secretaría y se enterarían el lunes de esa gran noticia, daría lo que fuera por ver la cara de esos dos al darse cuenta de que Tanya trabajaría todos los días con ellos.

Hablamos un rato más sobre lo próximo que haríamos y juntamos algunas ideas, al final lo gramos un acuerdo excelente en el que los dos nos beneficiábamos a grandes rasgos y cada uno se fue a dormir con satisfacción… O por lo menos yo lo hice –El lunes comienza el espectáculo- Fue el último pensamiento que inundó mi mente antes de quedarme dormido.


Bueno, este capítulo no tenía fines románticos porque lo escribí pensando en aclarar un poco la situación que tenía Jacob sobre lo que quería con Bella, además estaba el asunto del papá de Alice y Emmet, que como vieron, está arrepentido de sus actos y quiere recuperar a sus hijos. Por otra parte, quería mostrar como se conocieron Tanya y Jacob y además que vieran que María no tenía nada que ver en los planes macabros de ellos dos.

ADELANTOS DEL SIGUIENTE CAPITULO: Bella continua narrando y al fin se va de viaje con Edward, Alice, Jasper y Emmet, pero antes de que ocurra eso, se enterá de una noticia que no le cae para nada bien.

... Pues nada, este es el capítulo de esta semana, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo lo hice y me alegra mucho que sigan dejando sus reviews y que cada vez que actualizo, hayan más personas siguiendo la historia... De verdad me alegra mucho y esto me motiva a seguir escribiendo para ustedes. No siendo más, les deseo un feliz inicio de semana y me despido recordandoles que nos leemos el otro lunes o quizás el martes... Besos :*