21- LAS ESTRELLAS

POV Edward

Salimos con Sam afuera de la cabaña y nos sentamos en un tronco.

- Chicos, ¿Vieron a Marie?

Los pensamientos de Lucy eran de preocupación y susto.

- No, ¿Por qué? ¿Está bien? – pregunté preocupado

- No sé, dijo que iba a ir a caminar y ya han pasado 2 horas y no está, y está empezando a oscurecer – dijo preocupada

- ¿La llamaste? – le preguntó Sam

- Sí, pero no atiende.

No quise escuchar más. Me levanté y salí hacia el bosque.

- ¿A dónde vas? – preguntó Sam

- A buscar a mi Bella

- ¿A quién? – preguntó Lucy

- Digo a Marie, a Marie. – me corregí

Empecé a caminar de espaldas para ver sus caras.

Empezaron a sonreír entre sí.

- Se los explico luego. – les dije

Me di la vuelta y corrí a velocidad humana. Cuando estuve lo suficientemente lejos para que me vieran me trepé a un árbol y empecé a saltar de buscando a Bella.

Vi a Marie recostada en un tronco tarareando una canción.

I Never can say goodbye, Boy
uuh, baby
I Never can say goodbye
No no no no,
Uuuh
Oh, I Never can say goodbye, Boy
uuh, baby
I Never can say goodbye
No no no no
Uuuuh

Never can say goodbye

I keep thinkin that our problems
Soon are all gonna work out…

- ¿Michel Jackson? – pregunté posesionándome detrás del tronco en el que estaba recostada.

Se paró de un salto.

- ¿Qué haces aquí? – pregunto

- Bueno… Todo empezó la mañana del viernes cuando Sam me invito a pasar el fin de semana… - bromee

- Ya enserio, hablaba de ¿Por qué estás aquí? ¿En el bosque?

- Lucy dijo que no te encontraba por ningún lado, y bueno, no dudé ni un segundo en ir a buscarte. – confesé

Bella POV

Edward me vino a buscar porque le importo. Canturree en mi cabeza. No pude contener la sonrisa al escuchar a Edward decir eso. Era tan tierno.

Traté de ocultar mi sonrisa de satisfacción, pero no pude.

Edward se rió.

- No trates de ocultar tu sonrisa. – me dijo

- Es que tú nunca me has oído reír.

- Si, lo he hecho.

- Sí, pero cuando me tiento, me río… raro. – confesé

Se me quedó viendo pensativo.

- Siempre quise saber esto, ¿Eres cosquilluda? – pregunto con una sonrisa torcida en sus labios.

- No. – mentí.

Claro que era cosquilluda. Cuando era pequeña, René me obligaba a comer vegetales, y si no lo hacía "El señor cosquillas" venía y me atacaba.

Edward se acercó con los brazos extendidos.

- Edward no te atrevas a… - ya era demasiado tarde.

Edward me empezó a hacer cosquillas en la panza. Caímos al piso. Hice lo que pude para ocultar mi risa pero igual se me salió. (Video watch?v=I2AfJNaHYZ4 la risa está en el minuto 7:10 en adelante)

Edward empezó a reír cuando oyó mi risa. Logré zafarme de su agarre.

- No te rías. – dije levantándome del piso.

- ¿Por qué no? Tu risa es…

- Ridícula, absurda, idiota... – podría haber seguido pero Edward me interrumpió.

- Iba a decir tierna. Pareces un gatito. – dijo riendo.

- No es cierto. – dije. – Amo todo de mí, menos mi risa.

- Humilde, le decían. – dijo con sarcasmo.

- Muy gracioso Cullen.

- Bueno, vamos. – dijo levantándose del piso con un movimiento rápido y ágil. – Está oscureciendo – dijo mirando el cielo.

- Sí, pero ¿te importaría si caminamos? No me siento bien para que me cargues en tu espalda y empieces a correr como un demente. – le dije.

- Ok, caminaremos. Pero primero, llama a Lucy. Debe de estar dándole un ataque al corazón.

- Sí, supongo que tienes razón. – le dije

- Normalmente la tengo. – dijo

- Hablando de humildad. – susurré

Marqué el número de Lucy, y ni el primer "pip" sonara completamente ella me contestó.

- Isabella Marie Swan, explícame donde has estado, ¡En este momento! - dijo gritando como una loca.

- Tranquila… estaba… ¿investigando?

- ¿Investigando? ¿Investigando? ¡Podrías haberme contestado el celular! ¿Te piensas que me voy a tranquilizar así como así? Mira yo… - me gritó – Sam quiere hablar contigo.

Se escucho como se intercambiaban el teléfono.

- Risitos, acabo de hablar con Nick, y no está feliz, me dijo que… - su voz empezó a entrecortarse.

- ¿Sam? ¿Sam? ¿Me escuchas? – el celular empezó a hacer ruidos raros.

Cerré la tapa de mi celular.

- Se cortó la señal. – le dije a Edward.

- Bueno, saben que estás bien, eso es lo importante. – dijo. – Vamos. – dijo

Caminamos en silencio hasta que Edward habló.

- ¿Por qué te gusta Nick? – preguntó de repente

- ¿He? – dije haciéndome la boba

- Ya sabes, ¿Por qué amas a Nick?

- No tienes que amar a alguien para estar con él. – le dije.

- O sea que a mí no me amabas. – reflexionó mirando para otro lado.

- No, no, no. A ti SI te amaba. – le dije desesperada.

Edward me encaró y sus ojos estaban llenos de felicidad.

- Me amabas. – repitió - ¿Y qué? ¿Ahora no me amas más? – dijo

Titubee unos segundos. Algo me agarró del brazo y me jaló para el lado contrario a Edward.

- ¡Marie! O por dios. Estás bien. – dijo Lucy abrazándome.

- Lucy, pensé que había quedado claro cuando te llamé. – le dije soltando pequeñas risas.

- Ok, ok. – dijo sonriendo. - ¿Interrumpo? – dijo notando que estaba Edward.

- No tú no…

- En el momento más inoportuno. – dijo Edward con rabia.

Lo fulminé con la mirada.

- Perdón ¿Ok? Pero es que Sam y su tía ya están preparando la fogata. – dijo.

- Ok, vamos. – le dije.

Lucy me agarró del brazo y me susurró al oído.

- Me lo vas a contar todo esta noche, ¿comprendido?

- Si… - dije con pereza.

- ¡Ok! ¡Vamos!

Cuando llegamos a la fogata, la tía de Sam nos saludó con la mano.

- Bueno Sam, te prometí quedarme hasta que tus amigos llegaran, como ya llegaron, supongo que no me necesitan más. – dijo – Los dejo solos, hay malvaviscos y linternas en la mochila, los veo en la mañana. – dijo

Dijimos unos cuantos "adiós" descoordinados.

- Bueno… ¿Quieren comenzar con imitaciones? ¡Yo tengo una! – gritó Sam antes de que pudriéramos decir algo.

- Sam no creo que… - empecé

- Yo… soy… tu padre… - dijo con una voz rara y siniestra. - ¡Adivinen quien es!

- ¿No crees que se llevarían bien Sam y Emmett? – me susurró Edward al oído

Solté una carcajada.

- ¡Dije que adivinen! – dijo Sam haciendo un berrinche.

- ¿No es ese hombre de las guerras de las galaxias? – pregunté.

- ¡Tienen que adivinar el nombre! – medio gritó

- Darth Vader. ¿Podemos hacer algo más? – preguntó Edward

- Bueno… ¿Quieren cantar? – preguntó Sam.

- Bueno… ya cantamos Sam y yo… ¡así que le toca a Lucy! – dije señalando a Lucy.

- Yo no canto en público. – dijo mirando sus zapatos.

Les lancé una mirada a Sam y luego a Edward, los dos entendieron mi idea al instante.

- ¡Que cante! ¡Que cante! ¡Que cante! ¡Que cante!... – dijimos al unisonó haciendo palmas.

- Ok, ok. – dijo riendo.

Lucy cantó, y debo de admitir que cantaba mejor de lo que había pensado. Sam bostezó y luego dijo.

- Bueno, creo que me voy a dormir. – dijo levantándose encorvado.

- Sí, yo también. Tengo que armar de nuevo la maleta. Desearía que no existieran los lunes. – dijo Lucy. – Buenas noches chicos.

- Buenas noches – dijimos Edward y yo.

Nos quedamos sol


os en silencio por un rato.

- Cuando era pequeña, jugaba con Charlie a encontrar estrellas con formas.- le dije a Edward.

- Que tierno. – dijo

- Mira, allí, juso al lado de la luna veo un conejo. – le dije a Edward señalándole con mi mano.

- Y al lado de la Osa Mayor, hay un… que irónico, hay un oso. – dijo con cara de póker.

- Y allí hay un corazón - dije dándome vuelta para encarar a Edward.

Edward me miró y nuestras narices se rozaron.

Mi respiración se detuvo, y Edward bajó su vista a mis labios. Comenzamos a acercarnos poco a poco, hasta que nuestros labios se juntaron…

Bueno, aqui les dejo otro capitulo! Les pido disculpas por la demora y miles de gracias por las hermosa reeviews!

Y esta historia no termina aqui, ni se lo creean...

jajajaj

Beso,

Cami02