Malos pensamientos
Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
C21 Lapsus involuntario
Kankuro no se había mostrado muy animado los días siguientes a la ruptura y había evitado cualquier contacto humano que no fuera totalmente imprescindible. Llevaba cuatro días escondiéndose de quien quisiera entablar con él una larga conversación, o peor aún, una larga y transcendental conversación, refugiándose para ello en la soledad que los densos y desiertos bosques que Konoha ofrecía.
Se encontraba caminando sin rumbo, inmersos en sus pensamientos, convencido de su calculado anonimato, cuando una profunda voz le sorprendió a su espalda.
- He oído que nos dejas - Escuchó decir tras él. Inmediatamente reconoció la voz, sus músculos se tensaron y sintió como el estómago le daba un extraño vuelco. No supo identificar si era producido por rabia, envidia, miedo o frustración, o quizás, ¿por qué no? por una mezcla de todas ellas. No, no lo sabía, pero de lo que si estaba seguro era que, precisamente él, era la última persona que deseaba encontrarse. Se sintió un iluso al haberse creído resguardado, al parecer nadie podía esconderse de él.
- Sí, me voy mañana. Mi misión ha acabado - Contestó tratando de parecer completamente sereno. Conocía bastante bien al ninja copia, no solo de estos meses, sino de años atrás, y lo que más envidiaba de él, a parte evidentemente de lo referente a Sakura, era la máscara de imperturbabilidad que siempre mostraba el shinobi. Él intentó lo mismo. Se giró lentamente alzando su vista de forma neutra hacia el origen de los sonidos de forma calmada. Su mirada se topó con la imponente figura de Kakashi Hatake. Un electrizante aura invadía cada palmo con su presencia. Verlo así, imperturbable como una roca, le hizo sentirse como si se estuviera encogiendo por momentos.
La seguridad que irradiaba el ninja copia no contribuía en nada al vano intento de convencerse a sí mismo de la veracidad de su anterior respuesta. Intuía que no era suficientemente convincente como para poder enmascarar el verdadero motivo de su marcha.
Sabía perfectamente que Kakashi sospechaba que si él hubiera querido, hubiera podido marcharse a Suna hacía meses y, si a esto se le sumaba el hecho de que de alguna manera se había enterado de su repentina y sigilosa marcha, solo hacía falta sumar dos y dos para saber la causa. Era inútil negarlo.
Le intrigaba saber cómo se había enterado el ninja copia. No había hablado con nadie del repentino regreso a su país a excepción de Shikamaru. Él no era muy dado a compartir sus sentimientos, pero al final, a petición desesperada de su salud mental, había acabado desembuchando todo lo referente a la desdicha que lo estaba ahogando. A parte de él, las únicas personas que conocían su decisión de regresar eran Tsunade y Shizune, pero dudaba que fueran responsables de la filtración. Se habían mostrado un tanto sorprendidas por su inesperada vuelta a Suna, pero la falsa petición de Temari requiriéndolo para una misión en Suna, había cumplido su cometido alejando las sospechas de los verdaderos motivos de su regreso, así que no llegaba a comprender como aquel hombre había podido llegar a enterarse, y mucho menos de cómo había sido capaz de encontrarlo sin dificultad en su supuesto bastión privado.
Una parte de él se sentía culpable por querer marcharse sin despedirse de nadie, pero su orgullo le impedía enfrentarse a las miradas cargadas de pena y compasión que estaba seguro de recibir de sus compañeros. No es que fueran a hacerlo adrede, sus amigos no eran crueles, pero prefería escabullirse sigilosamente sin que nadie pudiera ser testigo de cómo volvía a casa cabizbajo y con el rabo entre las piernas.
- Por lo que yo sé, tu misión acabó hace ya unos meses - La voz era neutra y sus afirmaciones directas, no se iba a andar con rodeos.
- Sí, pero luego se me asignó otra - La respuesta sonó como cuando un niño se aprende la lección de memoria después de repetirla cien veces, el autoengaño es el arma más fiable en el arte de la manipulación; si uno mismo se cree su propia mentira, puede hacer que los demás también la crean, si no se la cree ni él, no hay nada que hacer.
- Es una forma de verlo - La alusión a que su segunda misión era enamorar a Sakura quedó flotando en el aire.
- Lo que tú digas, no tengo ganas de pelear - El abatimiento era completamente palpable en él, las ojeras se habían apoderado de gran parte de su cara realzando la palidez enfermiza de su rostro.
La imagen hizo que los remordimientos hicieran presa del ninja copia, avergonzándose a sí mismo por haber deseado infinidad de veces la ruptura entre ambos. Pesea las incontables súplicas y plegarias a Kami, en ningún momento se planteó lo mal parado que podría resultar el marionetista. Ahora se sentía un miserable por haberle deseado a alguien algo así.
- No he venido a pelear- Su voz sonaba conciliadora - Es solo que… me sorprende - El asombro traspasaba la máscara agudizándose a causa de la exagerada apertura de su único ojo visible y la extraña curvatura adoptada por su correspondiente ceja.
- ¿Qué te sorprende? - La pregunta sonó más exigente de lo que el marionetista pretendía. Su orgullo herido, el más peligroso de los orgullos, había tomado el relevo al sentimiento de autocompasión y le había hecho adoptar una postura más defensiva.
- Me extraña que seas de los que se rinden tan pronto - Aclaró dejando entrever una nota de desaprobación en su tono.
- Y… ¿Quién dice que me esté rindiendo? - Había vuelto a la carga, y su voz, aliada con su mirada, desprendían una actitud desafiante.
- A las pruebas me remito - Kakashi permanecía impasible, sosteniendo su mirada en una especie de reto silencioso.
- Temari ha solicitado mi regreso inmediato. Suna requiere mis servicios - La explicación era tan poco creíble que tuvo que hacer un esfuerzo para no reírse amargamente de su propia mentira.
- Veo que te has tomado tus molestias en crearte una cuartada para tu huída, pero no me convences - Su escepticismo quedaba patente.
- ¿A qué has venido aquí, Kakashi? - La pregunta condensaba tras las escasas palabras el fastidio e incomodidad que la conversación le estaba provocando.
- Es un lugar público, cualquiera puede venir aquí - Aunque lo había intentado, no pudo evitar que su respuesta evasiva acrecentara la indignación del marionetista.
- Vamos Kakashi, no me vengas con cuentos. ¿Es que acaso eres de esos morbosos que se recrean en la desdicha ajena? - Le increpó. A esas alturas su irritación y frustración era más que evidente, y ya no se molestaba en disimular. Había pasado de la fase impertérrita a la fase impetuosa en un abrir y cerrar de ojos.
- No. Aunque no te lo creas, no te deseo ningún mal - Sus palabras eran acompañadas de un vano intento de apaciguamiento, pero su fría actitud exterior no ayudaba mucho a la labor.
- Tienes razón, no me lo creo. Durante todo el tiempo que he estado con Sakura has intentado humillarme siempre que has tenido ocasión, así que no me vengas ahora con esas - Estaba claro que si quería empatizar con él, iba a tener que esforzarse más. Los hechos hasta ahora no jugaban en su favor.
- Yo no he intentado humillarte, de hecho, no me caes mal - Las palabras tenían la misión de apaciguar al marionetista, pero el escepticismo del shinobi de Suna era difícil de diluir.
- Venga ya. No te hagas el santo conmigo, no te hace falta. Has ganado. Tú te quedas y yo me voy; deberías estar contento - Su declaración rezumaba rabia y resentimiento; se sentía derrotado, y para mayor humillación, tenía que aguantar un sermón de su rival, el mismo que lo había vencido sin ni si quiera saberlo.
- Yo no gano nada con tu partida - La profunda voz parecía sincera, pero Kankuro no se permitía flaquear. Él, a quien tanto había admirado, ya no era persona grata.
- Permíteme que lo dude. ¿Sabes? ya no hace falta que disimules más. Te la quedas toda para ti solito - El orgullo hablaba por él adueñándose del control de sus pensamientos. En estos momentos, cualquier rastro de razón había desaparecido de su mente.
- Yo no me quedo nada, Sakura es libre - El shinobi pareció un tanto molesto por la insinuación. Esto dio alas al marionetista.
- Es lo que tú querías, así tendrás la oportunidad que tanto desea, podrás dejar de disimular. La excusa de que nadie es suficientemente bueno para Sakura no la puedes usar para siempre. Al final tendrás que descubrir tus cartas - Estaba herido, y en ese momento se sentía atacado y arrinconado, lo único que deseaba era golpear al ninja copia hasta dejarlo inconsciente, pero ante la imposibilidad de poder vencerlo físicamente, optó por tratar de golpearlo verbalmente.
- No sé qué estás insinuando, pero creo que te confundes - La paciencia era una de las virtudes del ninja copia, pero ésta no era ilimitada, y estaba llegando peligrosamente a su límite.
- Vamos, Kakashi, se honesto contigo mismo por una vez - Kankuro insistía, se había marcado como objetivo arrancarle al peli-plata una confesión y no pararía hasta conseguirlo.
- ¿Qué pasa? ¿La falta de sol te congela el cerebro?. Sé que no estás pasando una de tus mejores épocas, pero creo que el suicidio no soluciona nada - Sus palabras dejaban patente una clara advertencia, se estaba pasando de la raya y no se lo iba a permitir.
- No sé a quién pretendes engañar, aquí solo estamos tú y yo, y permíteme que te diga que yo, no te creo - Kankuro miraba fijamente a su oponente sin dejarse amedrentar.
- Está claro que la escasez de arena te provoca algún tipo de derrame cerebral. No te lo tendré en cuenta, pero como sigas por ese camino creo que tu salud no te va a permitir regresar a casa en las fechas que tenías previstas - Las sutilezas habían quedado atrás, ahora ambos se miraban fijamente sin pestañear.
- Mira Kakashi, yo tengo muy claro que la quieres, no sé por qué te empeñas tanto en ocultarlo. Tienes el camino libre, y ella te espera con los brazos abiertos. Serías un estúpido si no lo intentases - La rabia había cegado su razón haciendo que las palabras salieran de su boca sin pasar por los reglamentarios filtros de seguridad. Al final, sin darse cuenta, había revelado más de lo que en un principio quería.
Kakashi lo miró sorprendido, no se esperaba una revelación de ese tipo. Aún así, puso en cuarentena la información, Kankuro estaba dolido y no podía fiarse de sus palabras, pero la semilla de la incertidumbre y la esperanza ya habían sido sembradas.
- Mira chaval, no sé qué es lo que pasa por esa cabecita tuya, pero te puedo asegurar que estás muy equivocado. Lo dejaré pasar por esta vez porque sé que estás muy afectado, pero te lo advierto, no vuelvas a insinuar nada por el estilo. Sakura es mi alumna y nada más, y no creo que a ella le haga ninguna gracia que vayas haciendo esa clase de afirmaciones en su nombre - Pese a mostrarse impertérrito frente al marionetista, la mezcla de sentimientos contradictorios y confusión estaban organizando una auténtica revolución en su interior.
Los dos se quedaron callados durante un tiempo manteniendo un tenso pulso de afiladas miradas que bien podían haber incendiado el bosque con las chispas que desprendían. Kankuro se sentía estúpido al haberle servido a Sakura en bandeja, no era su intención ponérselo más fácil al ninja copia, pero su rabia le había jugado una mala pasada, mientras que Kakashi, bajo una mezcla de miedo y esperanza, luchaba por mantener la calma.
- ¿Sabes?, el valor no solo se muestra en el campo de batalla, hay muchas otras situaciones en la vida que requieren más valor que enfrentarse a un ejército enemigo - Después de revelarle más de lo que deseaba, ya no había vuelta a tras, así que abatido y desolado hizo lo único que le quedaba, darse el lujo de llamarlo cobarde.
Kakashi lo miró indignado, y ante la asombrada mirada del ninja copia, Kankuro desapareció de su vista dejándolo sorprendido e incrédulo .
Hola a todos, siento el retraso pero me está costando más de la cuenta terminar este fic. Sé que no era lo que estabais esperando, pero tenía pendiente una conversación entre estos dos. Prometo que en el próximo capítulo aparecerán Kakashi y Sakura juntos. Besitos para todas y gracias por vuestra paciencia.
