Hola y Bienvenidos, Espero disfruten la lectura y que tengan un maravilloso día, los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Basado en "Vanetti family y la serie de anime 91 Days" Ambientado en los años 20'.
"Amor o Venganza"
Capitulo 21: Venganza.
"Todo se acabará, ya nada nos quedará
Terminar lo del pasado es mi prioridad..."
El repentino movimiento de la cama despertó a Ranma, provocando que casi saltará de la misma. Mientras que sus ojos levemente abiertos alcanzaban a distinguir una figura femenina corriendo, para luego encerrarse en el baño. Preocupado por el extraño actuar de Akane, observo un tanto incrédulo la puerta ¿Estaba enferma?
Se levanto de inmediato y, tomando sus pantalones comenzó a ponérselos al tiempo que se acercaba hasta el baño.
Apoyo una mano en el retrete y devolvió el estomago, la garganta le raspaba por el acido sabor que le dejaba aquella acción. Al concluir con eso, se levanto y jalo de la palanca sintiéndose asqueada por la situación.
—¿Te sientes bien? —la voz de Ranma logro que Akane saltará.
Ranma estaba con su espalda apoyada en el marco de la puerta, con sus brazos cruzados frente a él y esperando una especie de explicación. Akane volteó acomodando su cabello, encontrándose con aquella intensa mirada que parecía ver a través de ella.
—Es resaca —mintió, causando que el muchacho pusiera una cara pensativa.
—¿Resaca? —repitió el azabache algo incrédulo, intentando recordar si había sentido algún rastro de alcohol en ella, pero él mismo había bebido tanto la noche anterior que, difícilmente podría haber notado si lo que decía era cierto—. Estas más pálida de lo normal, ¿quieres que llame al médico?
—¡No! —los ojos de Ranma se abrieron con sorpresa por su rápida negativa, y enseguida intento calmarlo al ver que parecía poner en duda sus palabras—. Estoy bien, enserio.
—Quizás no debas ir al teatro —él agrego preocupado. Queriendo en el fondo que ella se quedará en la mansión, segura y a salvo de cualquier imprevisto en sus planes de venganza.
—Ya te lo dije es solo resaca.
—No te vi beber.
—Yo tampoco a ti, y aún así sé que bebiste.
—Apestaba a licor —debatió Ranma señalando lo obvio—. No recuerdo que tu olieras o me supieras a alcohol, lo habría notado —dijo esto más para él que para Akane.
—Ranma no tiene importancia.
—Si la tiene.
—Estas exagerando —replico, comenzando a enfadarse mientras terminaba de lavarse los dientes.
—No creo que estés bien para dirigir lo del teatro —él insistió.
—Ranma, no haré de esto una discusión —hablo Akane con el ceño fruncido—. Mi presencia hoy en ese lugar no está en discusión, ahora déjame sola —ordeno, causando que Ranma chasqueara la lengua irritado.
—Entonces, Adiós —concluyo el azabache, retirándose del sitió con una desazón que jamás pensó sentir.
—Nos vemos más tarde —se despidió Akane preparando la tina.
El portazo que escucho segundos después la dejo un tanto desencajada, pues no era propio de Ranma tener ese tipo de reacciones. Porque por muy enojado que estuviese, ella sabía que siempre mantenía el control de sus emociones, siempre.
Se hundió en el agua tibia mientras sus pensamientos la atacaban. ¿Quizás debió decirle que estaba embarazada? ¿Por qué le había mentido? No podría mentir por siempre, un embarazo es algo que simplemente no se puede ocultar. Pero porque estaba haciendo lo imposible por hacerlo, ¿A qué le tenía miedo? Sabiendo la respuesta a esa última pregunta, dejo escapar un suspiro.
"Él no me quiere, no de la misma forma en que yo lo hago... "
Ranma no merecía que ella lo obligará a estar a su lado por un embarazo, eso no era lo correcto, eso no lo haría feliz, y él definitivamente merecía ser feliz. Ella deseaba que lo fuera, no importaba si era con ella o con otra. Esperaba poder ver el rostro de ese hombre tan indiferente sonreír sinceramente, verlo destilar alegría y apreciar lo hermoso que era vivir... verdaderamente deseaba que fuera feliz, y ella se sentía incapaz de robarle eso.
En la entrada principal del teatro de los Tendo se había montado una enorme alfombra roja para recibir a los invitados, dentro de los cuales se encontraba el núcleo familiar Daimonji y Tendo respectivamente.
El Patriarca de la familia Tendo bajo de su auto siendo ayudado por Herb, el cual procurando vigilar el exterior le sirvió de apoyo. Mientras una multitud de periodistas intentaban aproximarse hasta ellos. Mousse con ayuda de algunos hombres cercanos se dispusieron a ayudar al ex Don de los Tendo en su ingreso, sirviendo de escoltas para apartar a los curiosos trabajadores del periódico local de Nerima.
Ya en el interior de una sala en el teatro, Soun se encontraba sentado en un sitial junto a una hermosa mujer de cabellera purpura. La mujer lucía un elegante vestido color rojo, y terminaba de acomodar su cabello en un prolijo recogido estilo chino. Ambos esperaban la llegada de los principales invitados.
—¿Qué te parece el teatro? —pregunto Soun mirando a su sobrina—. Está inspirado en el edificio Scala de Milán.
—Y contrataste a un arquitecto italiano, ¿no? —asevero Shampoo—. Me los has dicho más de cincuenta veces tío.
—Este teatro era mi sueño—dijo con una sonrisa en el rostro.
—Sí, debo admitir que te envidio. Lo tienes todo tío.
—sí.
—Y cuando las cosas salgan bien con los Daimonji, todo estará asegurado—hablo Shampoo poniéndose de pie para retirarse—. Sé que Genma Saotome lo hubiera comprendido tío.
Soun guardo silencio ante las palabras de su sobrina, mientras que cierta desazón se hizo presente en su interior debido a las mismas. ¿Realmente lo entendería? Y tristemente deseaba haber vivido ese momento al lado de su mejor amigo.
-o-
La elegancia y los enormes pilares del teatro eran elogiados por la mayor parte de los invitados que se atrevían a explorar el lugar, estos disfrutaban con gran entusiasmo las inmediaciones haciendo prudentes comentarios al respecto. Mientras trataban de ignorar el exceso de seguridad en el evento.
El interior del teatro estaba rodeado de hombres de los Daimonji, duplicando el numero de los hombres que habían sido llamados por los Tendo para la seguridad, pero a diferencia de estos últimos, ellos cargaban unas enormes y llamativas Ak47. Incomodando e intimidando a cualquiera que los viera a la distancia.
—Mírenlos con esas 'cosas' al aire—expreso Mousse sintiéndose molesto por la presencia de los Daimonji—. No tienen ninguna clase...
—¿Qué esperabas? —comento Akari a su lado, mientras se dedicaba a observar a los hombres armados—. Hoy no pueden dejar nada a la suerte.
Los aplausos desde el interior del teatro llamaron la atención de los jóvenes, los cuales de inmediato se miraron expectantes.
—Va empezar —comento un alegre Mousse acomodándose las gafas.
Ranma enfoco su mirada en las escaleras que daban acceso a los palcos, ignorando por completo el bullicio que se había generado en el interior del teatro.
—Saldré a patrullar —aviso el de trenza, ante la recelosa mirada de la Unryu.
Akari lo observo marcharse en silencio, al mismo tiempo que la desconfianza volvía a instalarse en su semblante. Algo malo sucedería con él, su instinto la estaba alertando y cada vez estaba más segura de ello.
—Nunca me había sentido más orgulloso de ser el alcalde de Nerima —el político inicio su sermón, en modo de inaugurar el teatro de los Tendo—. Y una vez más, démosle un fuerte aplauso al señor Soun Tendo —indico con su mano el palco en donde se encontraba el hombre, mientras que una luz lo iluminaba para que pudiera ser visto por los espectadores.
Soun se levanto de su asiento y saludo a los invitados, siendo vitoreado y aplaudido por toda la multitud que se encontraba presente en el lugar.
—Es impresionante —comento la anciana Daimonji sentada a un lado de Akane y Soun—. Ni en Chiba tenemos un teatro como este.
—Es un honor para nosotros que lo disfrute —hablo Akane con una sonrisa.
El show dio inicio en unos cuantos minutos, y luego de que Akane sirviera los tragos. La anciana procedió a tomar su copa junto a Soun.
—Por el nuevo comienzo de los Tendo —brindo la Daimonji levantando su copa.
La música de la orquesta inicio, propagando su sonido a lo largo y ancho de cada uno de los lugares del enorme Teatro de los Tendo. Haciendo imposible que desde los palcos, se pudiesen oír los sonidos de los largos corredores del Teatro.
Desde el otro lado de la puerta en donde se encontraba Soun. Su fiel ahijado custodiaba la puerta, montando la guardia que usualmente hacía para resguardar la vida del patriarca.
—Haremos el relevo de las nueve —indicaron dos hombres de los Daimonji.
—Claro —respondieron otros dos, aceptando el recambio para escapar de sus obligaciones.
—Me alegra que fueran tan comprensivos —hablo uno de los Daimonji, siendo observado en silencio por Herb.
—No podría estar tres horas de pie—menciono el otro guardia mientras sacaba una cajetilla de cigarrillos.
—Oye, ve a fumar del otro lado —regaño el primer sujeto a su compañero.
—Como digas —expreso sin darle demasiada importancia al asunto y pasando hasta el lado izquierdo de Herb, mientras que su compañero se encontraba por el lado derecho. Tocándose el abrigo, se aproximo hasta el silencioso muchacho—. Señor Herb, ¿me regalaría un fosforo?
Herb se mantuvo en silencio e ignoro al sujeto. Esto debido a que él nunca socializaba con nadie que no considerará a su altura, y por ende solo se dirigía a los principales integrantes de la familia Tendo.
—Vamos, no tienes que ignorarme —insistió el hombre aproximándose.
El atractivo muchacho no vio venir lo que sucedería, y casi al instante sintió como algo le punzaba el abdomen, percatándose que el sujeto lo había apuñalado sin motivo alguno. Manteniéndose erguido soporto el dolor, pero al instante el otro guardia lo apuñalo también.
—Callarás para siempre —advirtió el segundo hombre mientras le cubría la boca.
La adrenalina sacudió a Herb al instante debido al peligro y, con una fuerza descomunal se libro del primer tipo, quitándose el puñal del abdomen y clavándoselo en el cuello.
El Daimonji que había arremetido desde tras del guardián de Soun, saco un tercer puñal oculto desde su abrigo, y enseguida corrió para apuñalar nuevamente al hombre. El cual soportando la nueva estocada, se dio la vuelta y lo tomo del cuello al sujeto, para luego quebrárselo con una certera llave.
—Mierda... —Herb respiro profundo apoyándose contra la pared, haciendo lo imposible por soportar el intenso dolor de sus heridas. Mientras intentaba llegar hasta la puerta a dos metros de él—. Debo avisarle a Akane.
Unas veloces pisadas en su dirección lo distrajeron, pero en cuanto volteo recibió una cuarta y última estocada. Intento visualizar a su verdugo con dificultad, logrando vislumbrar con pesar aquella fría mirada azulada. La angustia lo invadió en una fracción de segundo, antes de que todo se pusiera absolutamente negro.
Ranma retiro el puñal en cuanto sus miradas se encontraron. El sonido de un par de pasos tras él no lo sorprendió, esperando a que su plan tomará el curso que había determinado.
Todos pagarían el precio de lo sucedido con su familia, incluso esa mujer.
—Lo supuse... —la voz de Akari se hizo presente tras Ranma.
El Saotome volteó para encontrarse de frente con la Unryu y un sorprendido Mousse que aun no daba crédito a lo que sus ojos veían. Azul contra verde se enfrentaban con sus miradas, mientras el muchacho limpiaba sus manos ensangrentadas y dejaba caer el cuchillo al suelo.
Sin hacer mayor alboroto Ranma se dejo atrapar, siendo arrastrado hasta el sótano del teatro por los dos jóvenes.
Mousse guió a Ranma hasta una silla para proceder con el interrogatorio, luego de amarrarle las manos tras el respaldo se acerco hasta la Unryu un tanto nervioso. Aún no podía creer que el muchacho los hubiera traicionado.
—Viniste a vengar a Ryoga, ¿verdad? —pregunto Akari.
Ranma guardo silencio y una sonrisa se curvo en sus labios. Todo estaba sucediendo como lo esperaba, pero algo aún lo preocupaba en medio de todo ese lio, ¿Akane estaría bien? ¿Saldría a salvo después de todo lo que sucediera?
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la Unryu clavo un cuchillo sobre su hombro, causando que el dolor lo trajera de vuelta a la realidad.
—Mis compañeros van tras Akane en este instante —Ranma hablo, soportando el dolor punzante en su hombro y mentalizado en continuar con sus planes.
—No cambies el tema —advirtió Akari mirando con desprecio al chico en la silla.
—Pero... —Mousse preocupado recordó algo que lo puso en alerta—. Esos cadáveres no eran de los guardias de los Daimonji —sus ojos se encontraron con los jade de su amiga—. Me inquieta un poco.
—Hay una carta en el bolsillo de mi abrigo —Akari se aproximo y busco en el lugar que le indico Ranma—. Es del hombre que me trajo a la ciudad.
—¿Saotome Ranma? —leyó levantando una de sus verdes cejas al tomar el sobre.
—¿Qué dice? —pregunto el de gafas intentando leer la carta en manos de la peliverde.
—"Los asesinos de tu padre, madre y hermana menor, quienes ahora descansan en paz en Nerima, son Soun Tendo, su hija Akane, Shinnosuke y Shampoo" —Leyó en voz alta—. ¿Quién la envió? —abrió la carta y se la extendió en el rostro al de trenza—. ¡¿Quién es el amigo de Genma Saotome?!
Al no haber respuesta de parte de Ranma, la muchacha perdió la paciencia y comenzó a abofetearlo salvajemente. Ante la mirada preocupada de Mousse.
—¡Llamaré a Akane y a Shampoo! —expreso el preocupado muchacho tras la furiosa Akari.
—¡Espera! —detuvo la peliverde con su voz, antes de que Mousse cruzara el umbral de la puerta—. No llames a Akane.
Ranma deseo sonreír ante aquellas últimas palabras de la chica, pues era tan predecible. Manteniendo su rostro cabizbajo y con mirada desafiante se quedo en silencio, mientras el plan seguía su curso.
La opera había dado inicio hacía una media hora y, la joven heredera de los Tendo miraba aburrida hacia el palco del frente. Notando en la lejanía como Mousse entraba al lugar para platicar con su prima, la cual en la lejanía parecía preocupada y hasta pálida.
Shampoo dio una mirada leve hacía el palco donde se encontraba su tío, asegurándose de que nadie notará aquel imprevisto antes de salir.
Akane se tenso al notar la actitud extraña de su prima. Percatándose de que algo inusual estaba sucediendo, pero ¿Qué podría ser? ¿Por qué no le avisaban? Si fuera algo importante lo harían, ¿no?
—No lo puedo creer —fingió Shampoo con falsa sorpresa—. ¿Ranma?
—Akari dijo que no le avisáramos a Akane —termino de decir Mousse, luego de haber contado parte de lo sucedido.
—No, llámala —ordeno la amazona.
—Pero...
—La Don es Akane, no Akari —reprendió con voz severa.
Luego de asegurarse de que Mousse obedeciera sus ordenes, continuo su camino hasta el sótano. Necesitaba llegar rápido para ayudar al descuidado muchacho de la trenza; de lo contrario todos sus planes se irían por un caño, y jamás lograría hacerse con el poder de la familia Tendo.
Cruzo las puertas y sus ojos se encontraron con los de una furiosa Akari.
—¿Qué pasó? —pregunto Shampoo aproximándose hasta la chica—. Explícamelo.
—Como lo sospechaba —Akari le entrego la carta— Iba tras Akane, además de Don Soun y de ti. El remitente es el responsable de todo esto —vio a la amazona terminar de leer la carta—. ¿Tienes alguna idea de quién pudo haber sido?
—Ninguna...
—¿Y Mousse? —indago Akari al notar su ausencia.
—Lo envié a buscar a Akane —contesto Shampoo, provocando que de inmediato la peliverde expresara su desconcierto.
—¡¿Por qué?! —replico casi al instante.
—Akane debería decidir qué haremos con él —indico la amazona mirando a Ranma—. Era su mano derecha.
—¡No! —grito perdiendo el control—. ¡Akane no lo matará!
—Oye, cálmate Akari —regaño.
—Shinnosuke, Herb y las muertes de muchos más... —encaro Akari, poniéndose a la altura de Ranma frente a la silla—. El las provoco todas —le dio una bofetada al azabache que, ni siquiera se inmuto con su golpe—. Akane dijo que eras un cascarón vació.
Shampoo escucho sorprendida las palabras de la mejor amiga de la Tendo.
—¡Dijo que te daría una razón para vivir! —continuo la Unryu, y tirando fuerte del cuello de su camisa levanto al muchacho para que le dirigiera la mirada—. ¡Le robaste la cordura a mi amiga! ¡Si tu no hubieses aparecido... —detuvo sus palabras al ver como Ranma le dedicaba una sonrisa ladina, junto a una mirada cargada de desprecio.
—Eres tan patética —soltó, disfrutando al saber que hacía sentir inferior a la chica.
Fuera de control Akari busco su arma por entremedio de su abrigo, dispuesta a terminar con aquel infeliz qué había provocado que su amiga se alejara de ella, y que su único gran amor muriese.
—¡Eres un Hijo de perra! —vocifero apuntando su arma en dirección a la cabeza del azabache—. ¡Mataste a Shinnosuke y pudriste la mente de Akane! —levanto el seguro de su arma, absorta de lo que sucedía a su alrededor—. ¡Protegeré a Akane!
El sonido del arma disparándose retumbo en lugar, mientras que una mirada carmesí se posaba sobre el cuerpo del muchacho atado a la silla.
—Se acabo, ¿no? —pregunto Shampoo guardando su arma.
Los ojos azules miraron por el rabillo al cuerpo inerte de Akari, sintiendo una profunda punzada en su pecho al pensar en el posible dolor que le causaría a la Tendo ver esa escena. Ella sufriría por su amiga, aunque su relación con ella últimamente no fuera la mejor por su causa, estaba seguro de que Akane la amaba mucho más de lo que parecía, y verla muerta la destrozaría tanto o más de lo que lo hizo la muerte de Shinnosuke.
La Amazona había aprovechado los gritos de la Unryu junto a su distracción para deshacerse de ella, tomando su revólver y disparándole un solo tiro a sangre fría en la cabeza. No sintió molestia de matarla, puesto que igualmente, tarde o temprano lo haría. Akari siempre fue una piedra en su camino, era demasiado inteligente para tenerla a su alrededor.
—¿Cuando metiste la pata? —la amazona miro al de trenza.
—No —Ranma respondió con una sonrisa satisfecha en el rostro—. Las cosas están saliendo a la perfección.
El sonido de unos golpes en la puerta sacaron a la Tendo de su aburrimiento, levantándose enseguida de la silla para atender al visitante. Abrió la puerta y sus ojos se posaron sobre un preocupado Mousse, llamando nuevamente a esa preocupación de minutos atrás.
—Akane...
—¿Qué pasa? —ella pregunto saliendo del lugar. Lo que menos quería en ese momento era que Doña Daimonji notará que algo malo sucedía, porque al parecer eso mismo estaba ocurriendo.
—No sé cómo decirte esto —balbuceo un tanto nervioso, irritando un poco a la Tendo—. Akari tiene a Ranma.
—¡Dios Akari otra vez! —Akane se tomo la cabeza para buscar un poco de paciencia.
—Akane, Ranma quiere matarte —hablo Mousse y la incredulidad se hizo presente en el rostro de de ella—. Akane es enserio, ni yo me lo creería sino lo hubiera visto —expreso con voz tan seria que a la Tendo se le erizo la piel.
—Llévame hasta donde están —ordeno Akane acomodándose el abrigo.
Mientras bajaban la escaleras una sensación desagradable se instalaba en su interior, acrecentándose exponencialmente con cada escalón que iba descendiendo. Definiéndola como aquello que Akari llamaba un mal presentimiento.
Las posibilidades de que las palabras de Mousse fueran ciertas, comenzaban a atormentarla de una forma que jamás imagino. Si Ranma había planeado matarla en todo este tiempo, eso quería decir que ella se había dejado engañar durante seis meses, que se había enamorado del hombre más bajo en la tierra, de un traidor, y para empeorar su situación estaba esperando un hijo de él.
Sus pasos se detuvieron abruptamente al ver a una aturdida Shampoo apoyándose contra la pared, ella se veía cómo sí algo o alguien le hubiera golpeado en la cabeza.
El mundo entero de Akane se derrumbo a sus pies, enfrentándose dura y cruelmente con la realidad. Ranma la había engañado y, hasta ese entonces había querido creer aún en él. Quería creer que el la cuidaría como siempre lo había hecho, y que todo se trataba de una nueva pataleta de Akari.
—Shampoo, ¿Estás bien? —pregunto Mousse auxiliándola.
—Sí, pero escapo... —dijo la amazona fingiendo estar adolorida.
—¿Akari? —Akane interrogo exigiendo una respuesta instantánea, y por alguna razón se sintió angustiada al ver la expresión que había tomado el rostro de su prima.
Ignorando si su prima estaba bien o mal, decidió buscar la respuesta por si misma al cruzar el umbral de la puerta del sótano.
Su cuerpo empezó a temblar de dolor cuando la horrible escena la sacudió, rasgando su alma y llevándosela a lo más profundo del infierno. Obteniendo su respuesta de la forma más horrible que pudo imaginar.
Ranma le había quitado a su mejor amiga, a su confidente, a la única persona en la que podía confiar además de él. Irónicamente Akari se lo había advertido muchas veces, y ella jamás quiso escucharla. El amor la había cegado, la había vuelto débil y su castigo era perderla.
Contuvo sus lagrimas lo mejor que pudo y enfrió su cabeza para pensar con claridad. No era el momento de llorar, aún no, Ranma todavía andaba por ahí planeando quizás que otra barbaridad. Y ella tenía que detenerlo, era su deber y lo que su difunta amiga hubiera esperado de ella, y eso sería lo que haría.
—¡Akari! —grito Mousse, mirando el cuerpo sin vida de la joven en un gran charco de sangre—. ¿Qué demonios...? ¡Esto no puede ser! ¡maldita sea! —expreso con los ojos llenos de lagrimas.
—Ranma... —dejo salir de sus labios Akane, apretando sus puños con fuerza y empezando a sentir como la ira se esparcía por sus venas.
—Parece que viene por Soun, por ti y por mí —hablo Shampoo extendiéndole la carta.
—¿Eso quiere decir que va ir por el Don? —pregunto Mousse.
Los ojos de Akane se movieron veloces por cada palabra del papel, empezando analizar su contenido y palideciendo con cada palabra. Descubriendo finalmente que Ranma era el niño Saotome, el mismo que creyó muerto, y el mismo que ella en esa noche nevada había dejado escapar; Ahora él había vuelto a buscar venganza, y ella le había dado las herramientas para hacerlo. Era su culpa.
"¿Cómo pude ser tan estúpida?" se pregunto, mientras apretaba el papel en sus manos.
—Pero no podrá entrar sin la llave —dijo la amazona intentando calmar al chico de gafas.
—Enviemos a alguien por si acaso —ordeno Akane.
—¡Lo encontraré y lo mataré! —Mousse bramo furioso, queriendo vengar como fuera la muerte de la Unryu.
—¡Oigan! —una voz de un extraño desconcertó a los presentes.
"Mierda" Akane maldijo mentalmente al ver a Sentaro Daimonji en el lugar junto a sus hombres. Al parecer todo se ponía cada vez peor, en ese día en que todo debía haber salido bien.
—¿Qué ocurre aquí? —pregunto Sentaro mirando el lugar y notando el cuerpo en el suelo—. ¿Ese cadáver acaso es de utilería? —su mirada se dirigió a la Tendo con una amenaza implícita en esta —. Sabes lo que pasará si algo le sucede a la Don, ¿verdad?
—Si yo fuera el usaría un rifle —Akane palideció ante el comentario soltado por Shampoo—. Podría dispararle desde el palco opuesto.
—¡Akane! —Mousse salió inmediato tras la Tendo que salió disparada en dirección al lugar que le señalo su prima.
—Deberíamos ponernos a buscar —sugirió Shampoo mirando a Sentaro.
"¡lo matare! ¡lo matare! ¡lo matare!" se repitió Akane en su mente, mientras corría lo más rápido que sus piernas le permitían. Tenía que detenerlo, no podía permitir que otra persona más muriera por culpa de su estupidez. Jadeando llego frente a la puerta, saco su revólver y sin detenerse a pensar pateo la madera para cruzar el umbral.
El golpeteo de la puerta llamo la atención de la Don de los Daimonji y Soun, los cuales enseguida miraron hacía el lugar.
—Disculpen —la voz de Ranma se escucho claro para los dos—. Me ordenaron sacarlos de aquí por la entrada trasera.
—¿Y Herb? —pregunto Soun un tanto reacio.
—No lo sé —respondió—. No está aquí.
—¿Quién eres? —el Tendo nuevamente pregunto.
—Ranma.
—Ve por Akane —ordeno Soun sintiendo desconfianza del asunto.
—Doña Daimonji, por favor —hablo Ranma nuevamente para persuadir a la anciana—. No hay tiempo.
—¡Compórtate muchacho! —reprocho el hombre al lado de la Daimonji.
—Vamos, no te enojes —calmo la mujer—. Lo conozco muy bien en persona, es un muchacho brillante y la mano derecha de tu hija.
Levantándose de la silla la anciana se encamino hasta la puerta, sin percatarse de que unos preocupados ojos avellana le veían desde el palco del frente.
La desesperación invadió a Akane cuando la puerta se abrió, y sabiendo que quizás no llegaría a tiempo salió corriendo para intentar hacer lo imposible. Detener a Ranma, y detener la tragedia que estaba a punto de suceder.
Sentaro y Shampoo llegaron al palco, solo para ver nuevamente a la joven de cabellos azules correr hacía el otro lado del teatro. Ambos se miraron con una sonrisa en los labios, y luego enfocaron su atención en lo que estaba por suceder justo frente a ellos.
—Parece que llegamos al clímax —Sentaro menciono con notable emoción—. Todo va de acuerdo al guión.
—Te lo dije —apoyo Shampoo.
Desde el otro lado, un indiferente Ranma se hacía paso hasta el interior del palco principal. El muchacho con pasos sumamente calculados, saco su arma y avanzo logrando amedrentar a la anciana que de inmediato retrocedió.
—¿Qué ocurre aquí? —pregunto la Daimonji viendo al moreno apuntar su arma contra Soun.
—Este hombre mató a mi familia —contesto Ranma sin ninguna emoción aparente.
—No te conozco —Soun extrañado le devolvió la palabra.
—Mi padre era Genma Saotome —la mirada de Ranma se endureció, y el desconcierto se instauro en el rostro de Soun con el descubrimiento de que el hijo de su mejor amigo continuaba con vida.
—¡Sublime! —emocionada la Daimonji apreció la escena, comprendiendo a la perfección lo que estaba sucediendo. Una consumación de venganza frente a sus ojos —¿Acaso estudió teatro? ¡Qué chico más impresionante! ¡los engaño a todos! —rió.
Ranma sostuvo su agarre en la empuñadura de su arma, e ignorando las palabras de la mujer continuo con sus planes. —Regresé a esta ciudad anhelando que llegara este día —confeso frente al Tendo—. Esta vez seré yo quien te lo arrebate todo.
Soun cerró los ojos para afrontar su inminente ejecución, mientras que miles de interrogantes surcaban su mente. ¿Qué hacía vivo el Saotome? Shampoo había asegurado que estaba muerto, ¿le había mentido?, pero eso ya no tenía importancia a segundos de morir. ¿Por qué había tenido que matar a su amigo?, ¿Por qué el hijo de Genma había manchado sus manos con sangre? Necesitaba respuestas aunque todo parecía aclararse en su mente ahora, siendo consciente de que merecía ese castigo, pues todos los actos de Ranma eran por su culpa.
El sonido del primer disparo se escucho lejano debido al bullicio del teatro y la orquesta, pero el segundo se oyó con absoluta claridad al detenerse la música, el tercer disparo desato la locura total en el lugar. La gente comenzó a correr desesperada por escapar, el terror podía sentirse en los gritos de cada persona mientras ignoraban por completo el motivo del "tiroteo".
Soun abrió los ojos sorprendido para ver como la escalofriante escena se llevaba a cabo.
Ranma continuo disparando sin remordimiento contra la anciana, sabiendo lo que su muerte significaría para los Tendo. Antes de abandonar el lugar pudo apreciar la desesperación en el rostro de Soun, dando por concluida su venganza al cruzar el umbral de la puerta. Todo estaba terminado, y la familia Tendo sería eliminada a causa de aquella 'traición'.
—¡Que alguien llame a un médico! —Soun suplico, sosteniendo el cuerpo inerte de la anciana.
—¡Eres una infeliz! —grito Sentaro desde el otro lado del palco, viendo a una nerviosa Shampoo intentando explicarse por lo ocurrido.
—¡Espera... —su voz se detuvo cuando el Daimonji jalo el gatillo tres veces para vengar a su abuela.
—¿Qué demonios se supone que ocurrió? —se pregunto Sentaro, mientras observaba el cuerpo sin vida de la mujer con rasgos chinos en el suelo.
El castaño no sabía exactamente qué había sucedido, pero fuera lo que fuese, lo había beneficiado de una forma u otra. No es que odiará a su abuela, de hecho era todo lo contrario. Sin embargo últimamente no era más que una vieja blanda y molesta para su familia, solo causando que las otras mafias se aprovecharan de eso.
—Bueno, no es que me venga mal —se dijo a sí mismo, terminando de analizar la situación. Después de todo ahora él sería el nuevo Don—. Eliminen a los Tendo —ordeno Sentaro a sus hombres.
Los tiros empezaron a escucharse en el interior del teatro, mientras que el olor a sangre y muerte se hacía presente en cada espacio del recinto. Los Daimonji matando a diestra y siniestra a cada hombre de los Tendo que se cruzará por el camino, desatando una lluvia de balas entre ambas mafias.
La gente que hasta hacían unos pocos segundos disfrutaban de la orquesta, corrían desesperados a las salidas del teatro. Ignorando por completo los motivos de aquella guerra que se había desatado.
Akane corrió por los pasillos esquivando a la gente, cada vez más cansada y comenzando a sentir la fatiga en su cuerpo. Al detenerse a unos pocos metros del palco de su padre, noto la figura de Ranma por el rabillo del ojo. Decidida en atraparlo se volteo para correr tras él, pero sus pasos se detuvieron cuando la voz de su progenitor la alcanzo.
—Akane... —llamo despacio en un principio—. ¡Akane! —grito haciendo un enorme esfuerzo, controlando la tos y aplacando el dolor que comenzaba a sentir su pecho.
—¡Papá! "está vivo, no lo mato..."—alterada corrió hasta él—. ¡Resiste!
Soun intentaba controlar la sangre que salía producto de su tos, mientras que su hija intentaba auxiliarlo con desesperación.
—Akane... —la voz de Soun sonaba agónica, y Akane comprendió que su padre estaba muriendo a causa de su enfermedad—. Se acabó hija, eres libre.
—Papá —Akane apenas pudo controlar sus lágrimas, mientras que su padre moría poco a poco en sus brazos.
—Siempre odiaste esto, siempre tuviste razón —murmuro con tristeza—. Todo fue en vano —Soun acaricio la mejilla de su hija para secar sus lagrimas—. Tienes que vivir... sé feliz hija mía —logro decir antes de dar su último aliento.
—Padre... —Akane abrazo fuerte el cuerpo de su padre, mientras que un oscuro y nuevo sentimiento comenzaba a nacer en su interior.
—¡Akane! —Mousse llego corriendo hacía ella—. Tenemos que salir de aquí, los Daimonji están matando todo lo que les cruza.
—Sí —dejo el cuerpo de su padre en el lugar con tristeza, mientras se dejaba arrastrar por el preocupado muchacho de gafas.
Ranma se había encargado de hundir a su familia a lo más profundo del abismo. Él la había utilizado para sus propósitos, la había engañado y envuelto en una red de mentiras para que ella fuera una pieza más de su asqueroso juego de venganza. Y lo peor es que se lo habían advertido, y aún así ella no vio venir aquel golpe de su parte. Pero eso no se iba a quedar así, ella lo haría pagar por todo lo que le había hecho, por cada persona que le había quitado, por cada lagrima, por cada momento triste... por todo. Ahora él conocería a la verdadera Akane Tendo.
"Esto no se va quedar así, Ranma Saotome" pensó con la mirada oscurecida y sedienta de venganza.
Respirando con dificultad por la pérdida de sangre, y apretando la herida en su hombro causada por Akari. Se dedico a caminar sin un rumbo en especifico, esperando a ser encontrado por alguien que deseara matarlo o simplemente perderse en la nada. Mientras sus pensamientos se tornaban vagamente coherentes.
No sabía que le sucedía, pero por alguna extraña razón ahora se sentía más vacio que antes, más que aquel día en que había perdido a su familia. Y eso absolutamente no tenía sentido, porque su mayor anhelo se había cumplido y esperaba tener paz al saciar su sed de venganza, eso era lo que siempre espero que pasará; Sin embargo, nada de ello fue como lo imagino.
No había matado a Soun Tendo, porque pensó en que sería más regocijante hacerlo vivir una experiencia familiar a la suya. Quería verlo caer en la desesperación, apreciar el momento en que la familia Tendo se desmoronara y que lo perdiera todo ante sus propios ojos, que todo lo que había construido en toda su vida se volviera cenizas. Y eso había hecho, ¿no? Aunque fuera por un breve instante, le había dado una prueba de su propia medicina.
Pero ahora, ¿Por qué no se sentía bien? ¿Por qué le dolía?¿Por qué había hecho todo eso, sino obtendría paz?
El fugaz recuerdo de Akane corriendo por el pasillo del teatro cruzo sus memorias, llevándolo al preciso momento en que la desazón en su interior se convertía en una tormenta. Ella ya lo sabía todo, y ya no había vuelta atrás. La había perdido para siempre.
"¿Alguna vez te tuve Akane?" Pensó Ranma con total amargura, soltando una suave e irónica carcajada, mientras que la dulce imagen de Akane sonriendo para él surcaba por su mente.
Era un idiota, el más grande de todos los idiotas e imbéciles del mundo. Cómo no había notado que aquello qué buscaba era justamente a ella. Akane, la chica que con una sonrisa lo hacía volver a vivir, porque sólo con ella se sentía completo. Se sentía vivo a su lado, tanto que olvidaba por completo cualquier sentimiento negativo al estar con ella.
Y entonces se dio cuenta de lo jodido que estaba, de lo mucho que la amaba. De cuanto ya la extrañaba, que no toleraba un mundo sin ella porque... solo a su lado lograba sentir que la vida valía la maldita pena.
Ranma se sentó sobre unas cajas en un callejón junto al teatro, escuchando en la lejanía las alarmas policiacas, el intenso tiroteo y los gritos de algunas personas por el lugar.
—Ryoga... por fin lo logré —murmuro para sí mismo, sintiendo cómo si su amigo pudiera escuchar sus palabras.
Su cuerpo comenzaba a sentirse pesado y supo era a causa de la pérdida de sangre.
"Estoy muriendo..."Ranma pensó irónico, e ignorando por completo la presencia silenciosa de otra persona observándole en el lugar. Cerró los ojos cansado para luego simplemente, perderse en lo más profundo de la oscuridad.
Continuara...
Nota de la autora:
hola! Dios, me alegro de poder actualizar. Les cuento que en mi querido Santiago de Chile, ocurrió algo que nunca sucede este fin de semana pasado... comenzo caer NIEVEEEE y yo como una maldita grinch odie lo sucedido, porque primero vivo en una zona muy cordillerana y cuando la nieve se derritio en algunos lugares de la ciudad, en mi casa aun habia nieve ¬¬ , y encima me pesque una gripe de los mil demonios (me volvi darth vader), y para coronar mi mala suerte. Los de Movistar -(querida compañia que me otorga internet, vomistar)- vinieron arreglar una antena que se deterioro por la nieve y me quede sin internet, junto a todos mis queridos vecinos del condominio xD!
Bueno el asunto que a ustedes les interesa es que, yo público desde mi notebook porque la aplicacion de fanfiction no me acomoda para nada escribir. Así que comprenderan que eso hace que se impida publicar. Llevo desde el lunes sin net, y ahora se me ocurrio anclar el celu al note, y ¡funciono! mi nivel de ingenieria a subido... XD . Lamento no responder los reviews por este motivo :( ! -(creo estar sin net hasta el lunes, pero no se preocupen, el Martes les traigo el capitulo final. Esta escrito y terminado, de hecho ya voy terminando el epilogo de un solo cap)-
Me costo muchisimo narrar este capitulo, siento que tenía mucho detalle y soy malisima en ese aspecto... como aparte, lamento haber matado a Akari, pero era mi deber en este fic dark :v, ¿Quién será el que estaba mirando a Ranma? :o !
No me extiendo más y saludos a: Esmeralda Saotom, litapaz, leslie Hibiki, John, Saekodachi47, rosefe-123 (gracias por sus reviews, y enserio mis disculpas por no responderles cuando se dan el tiempo en escribirme, les respondo en cuanto movistar arregle mi net).
Muchas gracias a todos por leer!
Nos vemos en el proximo capitulo =)!
