Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En esta historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 21:
Revelando secretos
.: Dimitri :.
Apreté los puños con fuerza a la altura de mi pecho mirando a Rose fijamente a los ojos. Ella tenía una posición similar a la mía. Me miraba con una sonrisa confiada y segura, perfecto para mí. El silencio era prolongado por nuestras bocas cerradas, ni siquiera los expectantes decían algo.
La mire de reojo sonriendo ligeramente al verla en aquel atuendo deportivo con el cabello atado en una coleta. Se veía muy hermosa, pero no iba a dejar que eso me distrajera. Poco a poco su sonrisa se convirtió en una devora hombres, esa sonrisa tan provocativa en ella solo era una distracción y ella sabía que no funcionaría conmigo ahora.
Ella dio una patada al aire y la bloqueé con mi antebrazo derecho. La mire fijamente durante dos segundos luego de que ella bajara la pierna para intentar golpearme con el puño. Nuevamente volví a bloquearla sin problemas. Ella me miro con el ceño fruncido y me lanzo muchos puñetazos, los bloqueé casi todos, al dar los puñetazos también daba giros inesperados para tomarme por sorpresa y eso funcionaba. Se detuvo cuando mi antebrazo conecto con el suyo, ella estaba dándome la espalda, en una posición vertical a la mía y me miraba seria.
Sentí que hacía presión sobre mí para intentar derribar mi antebrazo luego de la nada una patada me golpeo en el abdomen separándome. Eso le dio una ventaja para lograr derribarme. No me había defendido entonces, al menos no demasiado y ella lo noto ya que me miraba molesta.
– Hathaway gana el primer encuentro – Dijo Eddie sonriendo – Belikov pierde… vamos por el…
– Me dejaste ganar – Interrumpió bruscamente Rose – Venga Camarada, puedes hacerlo mejor que eso y yo lo sé. Tú me dejaste ganar
– Puede que sí; Puede no. Eres buena peleadora y lo sabes bien – Sonreí tranquilo – ¿Por qué te dejaría ganar?
– Yo que sé – Se encogió de hombros – Pero sé que lo hiciste. Pensé que éramos iguales
– Rose – Intente decir, pero ella no dijo nada. Gruñó y le indico a Eddie que era su turno.
– ¿Y la segunda ronda? – Pregunto confundido.
– No necesito segunda ronda – Dijo Rose de mala gana.
Suspire pesadamente y mire a Eddie que se acerco tranquilo. Apreté los puños preparado para pelear cuando nos detuvimos antes de comenzar. Eddie había mirado a Rose que no dejaba de mirar un punto fijo hacia nosotros. Probablemente él había pensando que Rose quería una segunda ronda en la cual no la dejará ganar.
– Rose si querías pelear entonces hazlo – Dijo Eddie sonriendo – Yo puedo esperar
Rose no respondió sacudió la cabeza lentamente y trago saliva. Note como su cuerpo se había estremeció mientras su respiración se volvía agitada. Fruncí el ceño lentamente esperando a que ella dijera que sí o se negará, pero en su lugar retrocedió hasta chocar con el muro en el cual nuestros amigos estaban sentados al igual que en todas las practicas.
– ¿Rose? – Pregunto Eddie frunciendo el ceño.
– No… – Su respiración era errante. Apoyo las manos el borde del muro como si intentara agazaparse, y eso me llamo la atención – Vete…
– ¿Rose? – Pregunte confundido.
– ¡NO TE ACERQUES! – Grito desesperada. Todos nos acercamos a rápidamente a ella, pero Rose seguía intentando alejarse. Pronto comenzó a mover las manos como si estuviera espantando mosquitos, pero algo me decía que no era así – ¡VETE! ¡ALEJATE!
Ella estaba asustada, desesperada. Sus ojos comenzaron a botar lagrimas lentamente mientras ella intentaba alejar algo, pero no había nada y todos lo sabíamos. No había nada. Lissa intercambio mirada con Adrian y la tomo de las manos con fuerza, intentando tranquilizarla, pero eso no ayudaba.
– ¡Rose sube la barrera! – Demando Adrian mirándola con el ceño fruncido ligeramente mientras intentaba calmarla junto a Lissa. Los mire confundido.
– Rose la barrera – Dijo Lissa asustada – Súbela…
Ella se cubrió los oídos y cerró los ojos presionando con fuerza. Algo sucedió mientras ella gritaba «váyanse» y no estaba seguro qué. Pronto su respiración se volvió, pesada, lenta y de la nada cayó al suelo. Me acerque a ella zarandeándola preocupado, pero no reaccionaba.
.: Rose :.
Abrí mis ojos pesadamente, poco a poco. Sentía un dolor de cabeza débil, pero de la nada se fue desvaneciendo. Fruncí el ceño ligeramente pasando mi mano por mi frente, encontré algo húmedo, una tela suave. Me incline arriba y la tela cayó en mi regazo, era un paño húmedo color amarillo suave como las plumas de un canario.
– Al fin despiertas – Escuche un tono suave y delicado. Mire a mi derecha y vi a Mia sentada al borde de la cama de Lissa. Me sonreía levemente con ambos codos sobre sus rodillas y ambas manos entrelazadas – Estábamos preocupados – Tomo el paño y lo sumergió en un tazón, luego lo estrujo y lo paso por mi frente suavemente – Será mejor que te recuestes
No dije nada. Me volví a recostar y ella puso el paño encima de mi frente. Cerré los ojos suavemente respirando hondo y recordando los acontecimientos antes de despertar. Yo recuerdo claramente que estaba en una sesión de entrenamiento con Dimitri. Todos estaban allí como de costumbre, él me había dejado ganar y a mí me molesto así que decidí ir a sentarme cuando vi... cuando me vi rodeada de fantasmas.
No recuerdo haber bajado mis defensas y eso era lo extraño, pero ellos estaban allí como últimamente el fantasma de Víctor había estado y eso era lo raro, porque Víctor murió hace más de cuarenta días. Los fantasmas que me habían rodeado estaban allí mirándome con sus típicas miradas tristes, pero había uno que me llamaba la atención y era el chico que Christian mato. Él me miraba fijamente como si me dijera quiero algo de ti, pero no sé qué era lo que quería. Los fantasmas me habían intentado tocar y yo solo quería que se alejaran de mí. No sé por qué… pero estaba desesperada.
– ¿Dónde están los demás? – Pregunte con un tono suave.
– Abajo, hablando de lo sucedido – Dijo ella sentándose al borde de mi cama – Belikov está interrogando a Lissa y Adrian. No están pasando por el mejor momento que digamos. Ellos no dijeron nada en todo el camino de regreso y tampoco cuando tu madre les pregunto
Debí suponer que Lissa y Adrian sabían que estaba sucediendo. Mi aura debió de haberme delatado cuando los fantasmas comenzaron a aparecerse luego de que Christian matará al chico. Ayer incluso Lissa me encontró hablando con uno de ellos, quizás en ese momento ella no lo sabía, pero presiento que mi aura me delato.
– Imagino que no dirán nada – Mire a Mia sonriendo levemente – ¿Por qué estás aquí?
– Alguien tenía que cuidarte y vigilar que te sucediera nada – Sonrió levemente – Has pasado por tanto desde que estuvimos en esa cabaña. El escape, los Strigoi y los viajes. Es demasiado, no sé como lo has soportado ya que has recibido más daño que todos juntos
– Te acostumbras – Me encogí de hombros. Me volví a sentar en la cama quitándole el pañuelo para que no cayera en mi regazo. Mia me sonrió ligeramente – ¿Cuánto tiempo estuve... hmm… inconsciente?
No estaba segura de que esa sea la mejor palabra, pero no encontraba otra mejor para describir lo que lo me había sucedido. Mia me miro sonriendo, luego miro el reloj y su sonrisa se desvaneció enseguida. Me volvió a mirar y se lamió los labios.
– Cerca de una hora – Respondió.
– Es mucho – Musite y ella asintió. Me senté al borde de la cama para levantarme – De todos modos gracias por quedarte conmigo
– ¿Qué haces? No puedes levantarte – Dijo ella tomándome del hombro – Tienes que descansar. Fueron órdenes directas de tu madre
– ¿Sí? Que bueno que nunca hice caso a las reglas de nadie – Dije sonriendo con sorna.
– Y de Lissa – Dijo ella mirándome con superioridad. Hice una mueca sabiendo que eso significaba que no fue Lissa mi amiga, sino Lissa la reina. Maldita sea. Me volví a recostar en la cama y luego suspire pesadamente – Así está mejor. Llamare a alguien, espera aquí y no te levantes
– Como digas enfermera – Sonreí divertida. Ella salió de la habitación y yo me senté bruscamente. Examine la habitación de pies a cabeza, cada rincón, cada mota de polvo, cada esquina y el resultado fue: nada. Suspire aliviada de no tener que ver a otro fantasma.
Deje el tonto paño a un lado y me acurruque en la cama cerrando los ojos.
La puerta de la habitación se abrió, alguien entro y se me acerco. No estoy segura de quien era porque no abrí los ojos y además le daba la espalda. Entonces una mano suave quito un mechón de pelo de mi mejilla y acaricio cerca de la sien. Definitivamente no era Dimitri.
Abrí los ojos y mire a quien me estaba acariciando, una sonrisa se dibujo en labios. Creo que yo estaba cansada o atontada por todo lo que había sucedido, pero podía decir a ciencia cierta que estaba feliz de ver a mi madre ahí sentada con una sonrisa sincera de haber estado preocupada.
– ¿Cómo te sientes? –
– Bien – Me senté nuevamente – ¿Y Lissa?
– Abajo – No dio detalles, pero imagine que aún estaba con Dimitri y Adrian.
– Ya veo – Asentí.
– Rose, ¿qué paso realmente? – Pregunto ella. Entonces yo confirme mis sospechas, ni Lissa ni Adrian pensaban decir algo sobre la oscuridad y los fantasmas – Dimitri dijo que Adrian te pidió subir las barreras… ¿Las barreras de qué?
– ¿Él lo hizo? – Pregunte sorprendida. Cuando estaba siendo rodeada yo no podía ni ver ni oír a mis amigos.
– Lissa también – Dijo ella con un tono suave – ¿Qué barreras?
Guarde silencio.
– Ninguna – Respondí tranquila – Ninguna en lo absoluto. Quizás solo estaban diciendo locuras. Ya los conoces y al espíritu: hace decir locuras
– Rose, he aprendido últimamente que ustedes tres están locos por el derecho y por el revés – Me miro tranquila.
Yo me encogí de hombros – ¿Qué te digo? Ellos me arrastraron a la locura por ser una Shadow-Kissed
Mi madre no comento nada. Suspiro tranquila y luego se puso en pie para poder caminar hasta la entrada. Yo la mire esperando a que siguiera preguntando más, pero no lo hizo y me llamo por completo la atención. Tenía la mirada puesta en el pomo de la puerta y la mano en él.
– ¿Mamá? – La llame.
– Rose, es enserio lo que dije – Me miro – Yo no quiero perderte y mucho menos ahora cuando realmente intento hacer las paces contigo. No sé que sucedió y me asusto mucho cuando la expresión dura de Dimitri se quebró al verte
– Supongo que no todos somos perfectos – Mascullé.
Me levante de la cama escuchando las quejas de mi madre y baje las escaleras solo para ver a Lissa sentada en el chaise longue junto a Adrian mientras todos los miraban interrogante. Dimitri tenía apoyada una mano en el borde del respaldo del sofá y con la otra se frotaba la sien exasperado. Poco después bajo la mano y miro a ambos directo a los ojos.
La mirada de Lissa era firme. Sentí que ella se negaba a decir algo sobre lo que había corrido allá en el campo. Estaba tan concentrada en no decir nada, en no decaer, que ni siquiera noto mi presencia ahí. Nadie lo hizo de hecho. Mi madre coloco una mano en mi brazo y me indico que guardara silencio para que el interrogatorio siguiera.
– Lissa, ya lo hablamos – Dijo Dimitri con un tono calmado, cosa que era falso ya que estaba muy exasperado por la situación. Ni Lissa ni Adrian iban a ceder – Está bien no decir nada para proteger a un amigo, pero si eso lo pone en peligro entonces es mejor hablar
– Creo recordar que usaste otras palabras – Dijo Lissa cruzándose de brazos por el pecho. Ella estaba siendo terca – Ya te lo dije, no diré nada
– Yo tampoco – Dijo Adrian despreocupado como siempre – No tiene sentido que lo digamos después de todo
– Chicos… – Intento decir Dimitri.
– Ella es tu novia, tal vez podrías hablar con ella en lugar de preguntarnos a nosotros – Dijo Adrian mirándolo desafiante – Pero claro, ella no dijo nada así que tampoco te dirá y es por eso que nosotros tampoco lo haremos
– Lissa, ya dinos – Rogó Christian preocupado.
– Christian – Dimitri hizo que callará. Volvió a mirar a ambos – Llevamos cerca de una hora aquí y quisiera saber que está pasando. No iré con Rose porque ella no nos va a decir, pero estoy seguro que si se preocupan por ella entonces lo harán
– Ya deja de molestarlos Camarada – Dije cruzándome de brazos. Mi madre me dio un codazo y todos me miraron. Yo estaba parada en la escalera apoyada de un hombro contra la pared – Si ellos no dirán nada entonces no deberías seguir preguntando
Baje las escaleras y camine hasta Lissa y Adrian, me pare detrás de ellos quedando en medio. Coloque una mano en los hombros de ambos y mire a Dimitri despreocupada.
– Yo te diré lo que quieras, pero ya déjalos. Hay cosas que no pueden decir otras personas por más importantes que sea. Muchas deben ser cara a cara, ¿no? – Pregunte sonriendo ligeramente.
– Sí, supongo que sí – Asintió lentamente.
– Primero quisiera hablar con Lissa a solas así que saldremos de la casa – Dije tomándola del hombro – ¿Vamos?
Ella no dijo nada y salí conmigo de la casa. Me asegure de cerrar la puerta y pararnos en la casa de frente. Me apoye contra la pared cruzada de brazos y la mire fijamente. Ella se mordió el labio inferior lentamente y luego jugó con los dedos de su mano izquierda.
– ¿Estás molesta? – Pregunto.
– No – Dije tranquila. Por un lado estaba completamente aliviada de que Lissa lo supiera ya que yo no hallaba la forma de decírselo y por el otro estaba confundida de cómo lo logro descubrir – Pero si quiero saber cómo lo supiste
– Yo no lo sabía, Adrian me lo dijo – Se encogió de hombros – Después de lo que paso con el chico… todos te vimos distraída, como si algo estuviera molestándote o preocupándote. Adrian noto que había un cambio en tu aura y como yo apenas podía presentirlo me costó más. Ese día que fuimos al bar aquel yo te vi en la habitación hablando sola y entonces supe que si había un cambio en tu aura porque no hablabas contigo misma… más bien con alguien. Adrian me dijo que realmente algo estaba sucediéndote y cuando fuiste detrás de Eddie me dijo que entrara en tu mente pensando que le dirías a Eddie ya que él era tu amigo… casi mejor amigo, después de lo de… tú sabes… – Asentí sabiendo que se refería a lo de Spokane – Entonces yo lo hice y no hablaron de nada así que revise en tu memoria y supe que habías tenido las barreras bajas desde que Christian mato a ese chico
– Ya veo – Dije.
– Yo no quería invadir tu privacidad, lo juro, pero no decías que estaba sucediendo y Adrian se preocupo porque tu aura decía que algo malo estaba sucediéndote – Me miro preocupada – Y cuando finalmente encontré la respuesta… no sé… espere a que esa noche me dijeras lo que había sucedido y no lo hiciste. Es decir… ayer…
– Por eso estabas tan ansiosa – Dije sonriendo – Me bloqueaste para que yo solo pudiera sentir las emociones y no supiera la razón
– Sí – Dijo.
– Bueno, eso lo resuelve todo – Dije despreocupada – Me alegra que los sepas. Quería decírtelo, pero no sabía cómo y también sabía que te ibas a preocupar
– Sí, sobre eso, lo estoy – Dijo ella – ¿Por qué bajas las barreras? Sabes muy bien que no debes hacerlo, todos te lo han dicho
Me mordí el labio inferior y mire por la ventana al interior de la casa, allí parado estaba Eddie mirándome preocupado. Creo que más bien se aseguraba que nada nos sucediera, pero no importaba.
– Yo no lo hago – La mire – Se bajan sola. Cada vez que sucede hay una ola de fantasmas y cuando las subo… bueno… a la hora vuelven a bajarse y siempre lo veo a él
– ¿A él? – Frunció el ceño.
– El chico – Dije – El que me ataco. Llámame loca, pero presiento que él baja la barrera para poder contactarse conmigo… aunque nunca dice nada
– ¿Te preocupa? – Pregunto ella parándose a mi lado – Es decir, ¿qué el quiere hablar contigo es algo por lo que preocuparse?
– Supongo que sí – respondí confundida.
– ¿Cómo un fantasma puede hacer eso? – Pregunto ella.
– No creo que un fantasma normal pueda hacerlo – Dije – Él era un Shadow-Kissed – Mire a Lissa que estaba sorprendida – Sí, debí decírtelo, lo siento, pero había muerto y no encontré razón para hacerlo además usaba Firedark así que pensé que…
– Casi te mata, te estaba dando una paliza – Dijo ella – Yo pensé que era un Strigoi, pero no vi a la cara así que nunca pude confirmarlo
– Murió con un trozo de vidrio – Le recordé riendo – ¿Cómo podría ser un Strigoi?
– Buena pregunta – Se rió conmigo – Entonces piensas que al ser un Shadow-Kissed él puede bajar tus defensas y así comunicarse contigo, pero no te dice nada
– En resumidas cuentas, sí – Asentí.
– Siento que estamos retrocediendo en lugar de avanzar. Hemos tenidos más dudas que revelaciones, ¿sabes? Cada día estamos metidos en más y más problemas – Dijo ella con un suspiro.
– Lo sé – Coincidí, respire hondo – Lo sé
Volvimos a entrar en la casa y esta vez conté todo sobre los fantasmas y eso… Dimitri parecía molesto, pero no se limito a decirme nada, al igual que mi madre. Ellos estaban molestos porque no les dije nada, pero más bien solo era preocupación oculta por la irritación.
Al término yo subí a la habitación para poder cambiarme de ropa ya que seguía con la de entrenamiento, pero tras entrar en la habitación vi a Dimitri que me había seguido. Le sonreí ligeramente y él suspiro acercándose a mí.
– ¿Cuándo dejarás de preocuparme? – Se detuvo a una distancia de medio metro más o menos.
– ¿Cuándo tú dejarás de preocuparte? – Respondí con una pregunta. Yo me reí después de ver su expresión – Es broma, me gusta saber que te preocupas por mí
– Entonces eso explica por qué haces que me preocupe por ti – Suspiro – Roza, no quiero que me ocultes lo que te molesta. Quiero estar allí para ti
No dije nada, le sonreí ligeramente y lo abracé con fuerza. Él me acurruco en su pecho de una forma protectora. Yo sabía que sin importar que tan malo sea el problema Dimitri siempre iba a estar conmigo apoyándome. A veces temía que las cosas lo involucraran a él también, es decir, que sean demasiado. Lo besé en la mejilla y luego me dispuse a entrar en la ducha. Después de unos minutos largos en el agua decidí salir, pero para mi sorpresa no me esperaba ver a Dimitri sentado en mi cama mirando el diario de Sarah. Me sonroje un poco debido a que estaba usando una toalla para cubrirme.
– Ella… tenía una personalidad muy diferente a la tuya – Dijo sin mirarme – De hecho no se parecen en nada. Era tranquila y paciente, dulce y amable
– ¿Qué me estás queriendo decir? – Me senté a su lado mirándolo con una ceja levantada. Dimitri me miro con la intensión de responder, pero se quedo callado.
– Que la personalidad de cada una creció más cuando fueron bendecidas por la sombras – Dijo mirándome a los ojos – Ya eras temeraria, pero se hizo más fuerte cuando Lissa te trajo
Guarde silencio. Tome el diario y luego suspire.
– Sí, supongo que sí – Sonreí – Pero he cambiado… al menos… en algunos aspectos
Dimitri se rió divertido y yo le di un suave golpe en el hombro, me tomo de la cintura y se dejo caer conmigo encima. Lo mire divertida y luego lo besé en los labios.
– No me gusta cuando me dejas ganar – Dije.
– Lo sé, pero… no lo sé – Sonrió – No estaba pensando cuando deje que me derribarás
– Lo sé – Me encogí de hombros. Nos besamos nuevamente.
Yo no quería dejar de besarnos, pero alguien del otro lado golpeó la puerta, por supuesto yo gruñí antes de si quiera pensar en vestirme. Me senté en la cama y mire a Dimitri antes de ir a buscar mi ropa. Él se puso en pie y abrió la puerta mientras yo sacaba un vestuario del armario.
– ¿Rose está? – Escuche la voz de Lissa. Sonaba algo preocupada.
Dimitri no dijo nada, solo la dejo entrar. Ella me miro de reojo y yo abrí la boca para explicarle que estaba por cambiarme y que no había sucedido nada, pero ella sacudió la cabeza deteniéndome.
– Tenemos un serio problema – Dijo preocupada – Jill…
– ¿Qué hay con ella? – Pregunte confundida.
– Christian está a punto de sacarle los ojos a Dylan. Acaba de llegar a nosotros como si nada – Dijo Lissa preocupada – Tienes que bajar pronto
Mire a Dimitri sorprendida y luego saque cualquier ropa. Unos shorts cortos y una polera blanca, suelta y de hombro caído, por debajo me puse una de tirantes sencilla. Baje rápidamente acompañada de Lissa y Dimitri solo para encontrarme a Christian siendo sostenido por Adrian mientras Eddie fulminaba con la mirada a Dylan por los celos. Jill le sonreía confundida, aunque emocionada de tenerlo cerca.
– Tú – Lo apunte con un dedo antes de acercarme a él, tomarlo del cuello de la camisa y empujarlo contra la mesa rompiendo un florero de cristal que había sobre ella. Mi madre me miro sorprendida e intento detenerme, pero Dimitri la detuvo y Lissa sostuvo a Jill – ¡Espero que tengas la mejor excusa para estar aquí! Tienes dos segundos para decirme algo que sea creíble y así no romperte los huesos. Ya estoy harta de ti. Aléjate de Jill
– Tengo que hablar contigo – Dijo con un tono tembloroso, pero intentaba sonar calmado y seguro de sí mismo – Y es importante. Se trata de Robert
– ¿Sabes? Cambio de planes, no me interesa lo que tengas que decir – Apreté los puños antes de intentar estrellar mi puño contra su rostro, pero una mano me detuve. Christian estaba deteniéndome – ¿Qué pasa contigo?
– Que hable – Dijo serio – Luego lo golpeas
– Hace dos segundos estabas queriendo romperle los huesos también – Suspire pesadamente. Mire a Dylan y espere a que dijera lo que tenía que decir.
– Sé que he hecho cosas que probablemente no están bien, pero quiero discul… –
– Al grano – Dije de malhumor.
– Bien. Robert me había enviado para llevarme a Jill – Dijo él mirándome serio. Jill dejo escapar un chillido sorprendida – Pero no lo haré. Tienes razón en una cosa… Su familia está demente
– No me digas – Rodé los ojos – Por favor si vas a hablar que sea algo que yo no sepa porque de lo contrario te vas con los huesos rotos y los dientes arreglados
– Tú no… – Escuche a Mia intentar decir algo, pero le di una mirada tan fría que se quedo callada enseguida y me miraba algo sorprendida.
– Robert seguirá adelante con todo – Dijo – Rose, lo oí decir que una daga fue encantada con Firedark, ¿es cierto? De un Strigoi
– ¿Eso que tiene que ver? – Pregunto Dimitri serio mientras yo miraba al chico.
Él respiro hondo – Es algo delicado… preferiría hablarlo con ella a solas
Mire a los demás y luego le indique a la cocina. Cerré la puerta con seguro y las ventanas, también encendí una radio para que ellos pudieran oír la música y no nuestra conversación.
– Habla – Dije. Esperaba a que Lissa no entrara en mi mente, lo estaba rogando y deseando porque algo me dice que lo que escucharé no será bueno.
– No conozco los detalles sobre lo que es el Firedark, pero el dijo que tú podrías… – Trago saliva – Mira me gusta Jill. Realmente me gusta y si no fuera así entonces no estaría aquí para decirte esto. Estoy desobedeciendo ordenes y la cosa es que… tengo las horas contadas
Me crucé de brazos esperando a que volviera al grano.
– Robert seguirá a delante con la guerra ya sea con su hermano o no. Dijo que buscaría la forma de al menos conseguir que la visión de su hermano sea real – Me miro serio – La cosa es que dijo que tú no podrías hacer nada para detenerlo porque una daga encantada con Firedark te cortó y eso hizo que esa daga pasara a ti a través de tu sangre y el uso, pero había algo más… la daga te infecto. Sí el Strigoi que uso la daga muere entonces su Firedark te matará a ti
Abrí los ojos en shock.
¿Morir?
¿Yo?
– No – Eso no puede ser cierto. Robert tiene que haber mentido para que el chico intentará asustarme, yo no puedo morir y mucho menos por Firedark. ¿El Strigoi que encanto la daga? ¿Quién es? Santa mierda. Yo destruí la daga así que es imposible – Estás mintiendo
– Es cierto – Dijo él mirándome con ojos sinceros – Yo lo oí decir. Él confía en que estarás muerta antes de que logres si quiera impedirlo. Si matas a Samara…
Fruncí el ceño mientras él seguía hablando. Yo entonces tenía la vista puesta en algún punto al borde de la puerta, pero en cuanto escuche a Samara lo mire fijamente. Él parecía no haberse dado cuenta de su error. Con que había sido Samara quien encanto la daga, eh.
– ¿Enserio? – Le seguí la corriente.
– Sí – Entonces lo vi. Esa sinceridad era falsa, era un buen actor, lo admito, casi me lo creo, pero no iba a caer en su juego – Tienes que creerme
– Lo hago – Asentí y él me sonrió. Baje el volumen de la música y el indique que saliera y justo cuando estaba en la puerta – Pero hay un problema, ¿sabes? No dejaré que te acerques a Jill porque mi amigo está enamorado de ella y porque… tú no la quieres
– Rose, eso no es cierto. Yo la quiero – Me miro.
– Entonces pruébalo. Dile a verdad sobre quien ataco con Strigoi – Sonreí comenzando a jugar – Ahora
Él me miro desconfiado y luego salió. Yo lo seguí y al ver la mirada de Lissa supe que había estado en mi mente. Ella me miro sorprendida, yo le indique que no dijera nada aún. Tome a Dylan de un hombro, rodeándolo, y lo encamine hasta estar frente a Jill. Esto le iba a romper el corazón, pero era mejor que se lo dijera él a que yo, porque después de que él se vaya ella exigirá respuestas.
– Anda… dile a Jill cómo es que nos conocemos y a que me refería con que te alejarás de ella – Sonreí maliciosa.
– Rose estás jugando con fuego – Me advirtió Lissa, pero no la escuche.
Miro a Lissa indeciso y luego me miro a mí. Yo le asentí.
– Yo te creí, ¿no? Es tu turno – Dije.
– Jill… – Él la miro – Yo… – Sacudió la cabeza – Siento tanto romperte el corazón, y siento tanto que Rose esté celosa. Ella me dijo que si no me alejaba de ti entonces me haría daño…
Aquello fue la gota que derramo el vaso. Empuje al chico contra la pared y lo mire enojada. Mi puño conecto con su rostro y le rompí el labio.
– ¡Samara está muerta! – Dije enojada – Dimitri la mato. Mientes. Eres un maldito…
– ¡Rose! – Me detuvo mi madre antes de que lanzara mil juramentos. Mire al chico y él se asusto. En ese momento él sabía que ya no podría seguir intentando ocultarse más porque yo lo descubrí y no iba a dejarlo ir sin romperle los huesos. Ahora si lo haría y no me iban a detener. Nadie lo haría.
Me aleje del enano y le indique a Christian que ahora si se desquitara. Me crucé de brazos y me senté en el sofá mientras Christian y Eddie tomaban a Dylan de los hombros y lo arrastraban fuera de la casa a quejas. Creo que lo iban a arrojar a un basurero o algo por el estilo.
– Oye… – Mire a Lissa confundida – ¿Cómo sabe dónde vivimos?
Ella me miro sorprendida y abrió la boca, pero la cerro al no encontrar respuestas. Mire a Dimitri que no dejaba de reír mientras miraba por la ventana.
– Debí de golpearlo yo – Dijo sonriendo – Él te hizo daño
– Supongo que el basurero no está tan mal – Me encogí de hombros – Deja que Christian se desquite por casi atacar a Lissa y que Eddie deje salir sus sentimientos…
– ¿Sentimientos? – Pregunto Lissa mirándome confundida.
Fruncí los labios.
– Nada – Evadí la mirada.
No quise pensar en Eddie solo para que Lissa no supiera la verdad. Al rato los chicos volvieron con una sonrisa de satisfacción en el rostro, yo les agradecí que se deshicieran de él y Eddie dijo que no fue nada. Obviamente él lo había hecho encantado y era lo que me daba risa, pero debía disimularlo para que nadie supiera.
Explique lo que había dicho Dylan y luego llego la parte difícil… contarle la verdad a Jill. Ella me miraba esperando la respuesta rápido, porque honestamente estaba confundida. Yo estaba con Eddie hablando antes de acercarme a Jill.
– En caso de que suceda algo y necesite a alguien, ve tú – Dije sonriendo – ¿Sí?
– ¿Qué le vas a decir? – Me miro preocupado.
– Romperé su corazón – Dije con una mueca preocupada y triste – Quiero que la apoyes
– ¿Desde cuando eres Cupido? – Pregunto confundido, pero con una sonrisa.
– Desde que mi amigo necesita un empujón – Le guiñe el ojo.
Volví al sofá y me senté junto a Christian, Lissa estaba con Jill y los demás se habían alejado, salvo por Adrian que estaba parado cerca de nosotros apoyado de espaldas contra la pared.
– Jill… te voy a contar algo que nadie sabe – Dije con un tono suave y delicado, algo inusual en mí – Pero quiero que sepas una cosa antes. A veces cometemos errores, yo los cometo muy seguidos, pero lo que sucedió… – Mire a Lissa – Lo prometo, todo fue mi idea y nadie más estaba involucrado
No quería arruinar la relación de Lissa y Jill, en especial porque apenas estaban comenzando a unirse y llevarse bien como hermanas. Lissa se había preocupado mucho por Jill durante ese tiempo que estaba triste y también estuvieron juntas cuando Lissa le contó que podía hacer ella si se esforzaba, con el agua. Fue la primera vez que sentí un ambiente cómodo cerca de ellas.
– Yo conocí a Dylan antes de que me lo presentaras, pero no pensé o no sabía que era el mismo chico hasta que nos presentaste – Dije. Tome una respiración profunda y luego exhalé – Él llego un día cuando estaba en una cita doble. Mande a Lissa y a Christian al interior de la casa y me enfrente al chico. Él venía con unos seis Strigoi creo y me ataco. Yo fui quien le moreteo el ojo y le rompió la nariz – Jill me miraba sorprendida. Tenía las manos cubriendo su boca como si no pudiera creerlo y la verdad es que imagine que iba a ser difícil para ella creerlo. Entonces me pregunte: ¿A quién va a creerle? – También… secuestro a Lissa hace un par de días – Ella miro a Lissa que le asintió lentamente. Luego me miro a mí con una expresión dolida en su rostro y que parecía no querer creerme – Jill… yo la embarré. Cuando me presentaste al chico le dije que si no se alejaba de ti entonces le rompería los huesos. No se fue porque no le gustases, se fue porque lo obligue… – Baje la mirada – Él sí estaba interesado en ti y yo me equivoque cuando lo mande lejos, pero él nos ataco con Strigoi y trabaja para Robert…
– Rose – Mire a Jill. Ella abrió la boca, pude ver un par de lágrimas acumularse en su rostro y luego se puso en pie sin decirme nada. Su mirada se volvió tan dura. Salió de la casa corriendo. Baje la mirada y escuche la puerta cerrarse nuevamente. Debía haber sido Eddie.
– ¿Él ataco aquel día? – Pregunto Christian. Lo mire fijamente, a esos ojos azules y glaciares, que demostraban todo lo contrario, eran cálidos.
– Sí –
.: Eddie :.
Corrí detrás de Jill para asegurarme de que estuviera bien y sobre todo porque Rose me lo había pedido. Lo cierto es que yo pensaba que lo mejor era que tuviera su espacio, después de todo se acababa de enterar de algo que era malo así que no es de extrañar que quisiera estar sola.
Yo no esperaba la confesión de Rose, simplemente podría estar mintiendo, pero yo la conozco lo suficiente para saber que no estaba mintiendo. Su tono de voz me lo decía, ella no mentía.
Vi a Jill sentada en una banca de la plaza. Me quede parado a una distancia en que ella no me vería, de todos modos me daba la espalda. Sollozaba. Se me rompió el corazón verla así. Quería abrazarla con fuerza y decirle que todo iba a estar bien, pero no podía… yo no podía.
– ¿Rose te envió? – Pregunto ella pasándose un brazo por la cara. Me acerque lentamente y tome asiento a su lado.
– No – Mentí. Aunque de todos modos yo habría venido corriendo detrás de ella de todas formas – Estaba preocupado por ti
– No puedo creer lo que Rose dijo – Dijo ella sacudiendo la cabeza. Tenía las lágrimas corriendo por su rostro y la hacían lucir tan débil y vulnerable, en ese estado – Dylan… era un chico agradable y dulce. Siempre me dijo que protegía a los demás así que me es difícil creer lo que Rose acaba de decir
– Yo creo… que deberías confiar en Rose – Dije sonriendo ligeramente – Ella no tiene motivos para mentir. En especial cuando se trata de las Dragomir – Me miro sorprendida – Yo sé que todos te tratan como una hermana menor, pero créeme cuando te digo que Rose protege a los Dragomir desde que los conoció. No solo lo hace con Lissa sino que contigo también. Ella te quiere y te protege
– Realmente me gustaba – Recargo su cabeza en mi hombro. Sonreí cómodo en la posición que estaba, pero me recordé a mí mismo que ella era una princesa y yo un guardián más.
– Una persona especial me dijo una vez… que el amor es un viaje – Sonreí recargando mi cabeza sobre la de ella suavemente – Emprendemos un viaje con destino a una persona y sabes que ha valido la pena cuando llegas a ella tras haber luchado con todos los obstáculos
– Me pregunto cuándo comenzara mi viaje – Dijo ella con un tono suave.
– Probablemente cuando sepas que hay alguien que te quiere de verdad – Dije levantando mi cabeza. Ella me miro con las cejas ligeramente juntas, preocupada por algo – Eres dulce. Confía en mí. Alguien te amará de verdad
Me miro conteniendo el aliento y poco a poco se acercaba lentamente. Contuve el aliento también sabiendo a donde se dirigía y luego… eche la cabeza hacia atrás mirando en otra dirección. Jill no dijo nada. Yo cerré los ojos sabiendo que estaba mal querer besarla.
– Vamos, hay que volver – Me puse en pie y ella poco después. Me miraba algo triste, pero no dijo nada en todo el camino de vuelta. Yo iba caminando unos dos pasos delante de ella con las manos en los bolsillos.
Ella me gustaba. No sé como paso, pero paso. Creo que el viaje y que me tocará a mí cuidar de ella cuando estábamos en Ottawa hizo que comenzara a sentir cosas por ella, pero yo realmente no podía permitir que estos sentimientos se vuelvan más fuertes. Además de ser menor que yo era una princesa, yo solo un guardián y estaría mal que sintiera algo por ella.
– ¿Qué sucede? – La voz de Jill rompió mis pensamientos. Mire enfrente y vi nuestra casa. Un cuerpo salió disparado hasta chocar contra la casa de enfrente y Dimitri salió enojado. Jamás lo había visto así. Estaba echando fuego.
– No lo sé – Dije caminando más rápido. No podía ver bien contra quien estaba peleando, pero era muy hábil y de la nada otro cuerpo salió desde la ventana y la madre de Rose salió de la nada – Strigoi
Tome a Jill de la mano y retrocedí preocupado. Ella se aferro a mi brazo asustada ya que uno de los Strigoi nos miro sonriendo. Yo contraje los músculos para mirarlo fijamente preparado para pelear en cualquier momento, pero de la nada Rose salió de la casa y se estrello contra la casa de enfrente. Debían haber más Strigoi dentro de la casa.
– ¡Eddie! ¡Llévate a Jill de aquí! – Grito Rose intentando levantarse. Ella lanzó una estaca por el suelo que rodó hasta mí. La tome y asentí para luego llevarme a Jill.
– No podemos irnos – Dijo Jill negándose a marcar – Adentro… Lissa… Mia…
– Ellas estarán bien, vamos – Dije tomándola de la mano y corriendo en dirección contraria a la casa. No logramos avanzar mucho ya que un Strigoi nos bloqueo el paso. Maldita sea la noche.
Me abalance contra él y lo estaque rápidamente, volvía mirar a Jill y la tome de la mano, pero un Strigoi se me apareció intentando hacerle daño a ella. Lo golpeé en el pecho con una patada y luego me lancé a horcajadas estacándolo.
.: Rose :.
Mire al Strigoi que estaba con Eddie y me acerque a él rápidamente para ayudarlo con Jill. Ya que no podían arrancar los ayude a volver a la casa, me tope con dos Strigoi, pero entre Eddie y yo nos hicimos cargo de ellos. Entramos en la casa y mire a Jill.
– Sube a mi cuarto – La tome de los hombros – Los demás están allí y pase lo que pase no salgas hasta que yo diga
– Rose – Me miro preocupada.
– Jill confía en mí – Dije. Ella asintió lentamente y subió, pero yo no esperaba ese mocoso saliera de la nada.
– Maldito seas Dylan – Gruñí.
Él miro a Jill fijamente y luego me miro a mí saltando desde el escalón de arriba. Lo tome de los hombros y lo empuje al suelo para darle un puñetazo en el rostro. Él se defendió y comenzó a golpearme también, lo que tampoco espere fue que saco una daga y me la clavo en la pantorrilla cuando yo estaba encima de él.
– Por la reverenda… – Mascullé sintiendo el dolor.
Los Moroi bajaron pensando que había terminado todo o eso creí yo ya que al ver a Lissa supe que no fue así. Christian hizo que la mano de Dylan se incendiara y él asustado quito la daga de mi pierna. Yo me quite de encima y mire la herida. Me maldije por haber tenido que sacar unos shorts de entre tanta ropa. Me frote bruscamente y luego mire a Dylan.
Él me miro fríamente y se puso en pie. Con la mirada busco a alguien y luego sonrió al ver a Dimitri afuera estacando a otro Strigoi más. Me puse en pie sintiendo mi pierna débil e intente detenerlo antes de que saliera, pero él me empujo y salió de la casa.
– Rose – Lissa se acerco y comenzó a curarme la herida.
– Te dije que te quedaras arriba – Mire a Lissa enojada y luego a los demás – Todos. A todos se los dije
– Vimos a Dylan – Dijo Mia seria – Y Lissa supo que algo andaba mal
– Odio a ese mocoso – Dije enojada mientras me ponía en pie. El dolor había cesado gracias a Lissa así que salí rápidamente de la casa. Mi madre había acabado de estacar al último Strigoi junto con Eddie.
– ¿Se acabo? – Pregunto Jill preocupada.
– ¿Dónde está Dimitri? – Pregunte al no verlo.
Eddie miro al campo. Apreté los puños y mi madre comenzó a decir que en cualquier momento iba a volver, pero yo ya estaba corriendo hacia allá antes de que terminara la frase. Al llegar al campo busque con la mirada rápidamente y entonces lo vi junto con Dylan en una colina. Dylan se abalanzo contra Dimitri y ambos cayeron colina abajo.
Corrí también a la colina y desde arriba vi a Dimitri tirado en el suelo, apoyaba ambas manos en el césped y tenía una pierna estirada mientras la otra estaba flectada. Dylan estaba frente a él con la daga y desde mi punto de vista mi novio no podía moverse. Estaba sentado en la hierba.
Me mordí el labio desesperada buscando opciones y como no encontré me deslice colina abajo. Dylan me miro, yo odiaba lo que iba a hacer, pero era necesario. Me quite el anillo y luego deje que mi mano se incendiara en un fuego azul. Dylan me miro asustado y yo solo lancé una gota de agua color azul fluorescente que cayó a unos cuantos metros de nosotros. Se incendio enseguida. Dylan gruñó y luego se alejo sin decir más. El fuego se apago en cuanto el anillo volvió a mi dedo.
– Santo Dios – Me arrodille junto a Dimitri y lo abracé con fuerza.
– Tranquila – Dijo él suavemente – Estoy bien
Lo mire a los ojos y luego lo besé en los labios. Dimitri me correspondió el besó hambriento colocando una mano en mi mejilla. Tuvimos que romperlo luego de unos segundos por la falta de aire.
– Roza – Dijo suavemente – Estoy bien
Mire la pierna que tenía extendida y vi la sangre correr. Tenía el pantalón desgarrado y una gran herida que parecía ser más que un raspón, sangraba demasiado, pero no era como un corte. Pase la mano suavemente y él gimió adolorido, entonces lo mire preocupada y me sonrió solo para calmarme.
– Tranquila – Me acarició la mejilla – Estoy bien… gracias a ti
– Pensé que… – No podía decirle el temor que sentí al ver que Dylan pudo haberlo matado de no haberme quitado el anillo. Pero a él no parecía importarle que le dijera ya que lo sabía a la perfección. Rodeé su cuello con mis brazos y él coloco una mano en mi cintura mientras con la otra se apoyaba aún en el suelo – Dios…
– Todo va a estar bien, ¿sí? – Pregunto sonriendo.
– Estoy segura de que Lissa puede curar eso – Dije con una sonrisa ligera, aunque me molestaba la idea de que mi mejor amiga usara su magia.
– Estoy seguro que sí – Me besó en la mejilla – Pero prefiero el modo tradicional
Le sonreí nuevamente y lo besé en los labios. Él me correspondió el beso. Cálido. Suave. Delicado. Dulce. Se sentía como besar un pétalo de rosa, tan suave y dulce que era imposible de creer.
– ¿Rose? – Me separe de Dimitri y mire colina arriba. Eddie estaba parado allí, pero con la oscuridad apenas si podía distinguirlo – ¿Estás allí?
– ¡Eddie! – Sonreí – Necesitamos ayuda aquí
Él alzo las manos y luego se dio la vuelta para irse. Seguro fue por Christian o Adrian, quizás incluso mi madre. Pasaron unos minutos para que la luz de una linterna nos alumbrara y Christian apareció de lanada. Entre él y Eddie ayudaron a Dimitri que efectivamente no podía caminar con la herida.
Al llegar arriba Dimitri insistió en que intentaría caminar, pero los chicos se negaron a dejarlo así que lo ayudaron a llegar a la casa. Una vez dentro lo sentaron en el sofá. Yo suspire pesadamente y me senté a su lado abrazándolo con fuerza.
– Tiene recursos – Dijo mi madre seria – El ataque fue malo…
– Es posible poner una barrera en la casa – Dijo Dimitri inclinándose a delante. Lissa se nos acerco preocupada y ofreció curarlo, pero él se negó así que Mia trajo el botiquín.
– Robert está declarando guerra – Dije seria – Ese maldito viejo chiflado…
Dimitri me besó en la frente para tranquilizarme un poco. Yo sonreí levemente y luego mire a Mia aparecer de la nada con un tazón de agua.
– ¿Para qué el agua? – Pregunte confundida ya que esperaba el botiquín.
Ella me sonrió y limpió la herida levemente. Dimitri gruñó un poco haciendo una mueca mientras echaba atrás la cabeza. Subí mis piernas al sillón y me acomode de modo que pudiera abrazar a Dimitri.
– El problema para una barrera es que necesitamos cuatro Moroi – Dijo mi madre seria – Nos faltan dos: aire y tierra
– Abe es un Moroi de tierra y estoy segura que puede conseguir ayuda de uno que tenga aire – Dije sonriendo.
– Sí – Apoyo Eddie sonriendo – Seguro que así podremos conseguir una barrera
Ambos nos sonreímos y chocamos los cinco, luego yo saque el celular de mi bolsillo y llame a Abe para informarle (más bien exigirle) que necesitábamos una barrera protectora para alejar a los Strigoi. A Abe no le gustaba mucho la idea de que yo fuera quien mandará en ese momento, pero finalmente acepto, creo que también le divertía que yo lo hiciera.
– ¿Qué paso con Dylan? – Pregunto Jill que había estado abrazándose a si misma en rodeada de silencio.
Mire a Jill e hice una mueca preocupada, luego mire a Dimitri que tenía la vista puesta en Mia que estaba sanando la herida. Le di un codazo suave en el hombro y le indique que mirara a Jill. Él lo hizo y suspiro pesadamente.
– Él… – Comencé a hablar con un tono tembloroso. No pude seguir hablando y mire a Lissa en busca de ayuda, ella estaba preocupada por Jill, pero tampoco sabía que decir. En mi cabeza resonaba la voz que decía: dile la verdad. Seguro que estaba en mi mente cuando salí a buscar a Dimitri – Jill… escapo y si vuelve te prometo que no te tocará… ni a ti ni a nadie
No estaba mintiendo. Yo no iba a permitir que ese mocoso se acercara a nadie y mucho menos a Jill. Pude ver la mirada de determinación de Eddie, él pensaba igual que yo. No quise mencionar nada más después de eso. Me puse en pie y camine hasta la puerta para poder salir.
– Por cierto – Escuche a Lissa detrás de mí y la mire – Siempre supe que escuchabas las lecciones de amor de las películas
La mire confundida y luego recordé lo que le dije a Eddie. Rodé los ojos.
– Yo soy quien debe entrar en tu cabeza, no tú en la mía – Me reí – Deja de hacerlo
– No – Se encogió de hombros con una sonrisa de oreja a oreja – Me encanta
Me reí divertida y mire en dirección del campo.
– No se le acercará, ¿verdad? Eddie no se lo va a permitir – Dijo Lissa sonriendo – ¿Cierto?
– Por supuesto que no – Dije sonriendo. Volvimos a entrar en la casa – Bien Camarada, por lo visto estarás en cama un par de días. Que alegría que no sea yo
Todos se rieron por mi comentario. Christian ayudo a Dimitri a subir ya que no podía apoyar la pierna izquierda. Yo me quede abajo con los demás. Los Moroi se habían ido a dormir nuevamente, esperaba a que lo consiguieran son pronto porque con lo sucedido hace un rato iba a ser difícil para ellos. Para mi suerte Lissa estaba con Christian, o bueno… mientras se les ocurra dormir entonces iba a ser para mi suerte.
– Debe de haber algo – Dijo Eddie. Solo habíamos quedado tres guardianes abajo – Si Robert lo envió…
– Fue una trampa – Dije seria – Quería causar miedo y confianza, pero es más tonto de lo que pensé – Dije riendo – Intento hacer que creyera una mentira y casi lo logra hasta que se delato a si mismo. Seguro Robert esperaba a que yo lo descubriera y envió a los Strigoi para respaldar al chico en caso de que algo así sucediera
– Aún así debe tener un plan de respaldo – Dijo mi madre seria.
– Es posible que si no logra revivir a Víctor él quiera tomar el sueño de su hermano y hacerlo realidad – Dije pensativa – Se haría cargo de los Strigoi solo pero no sé como
– Por lo que sabemos podrían iniciar la guerra mañana – Dijo Eddie – En cualquier momento. Tenemos que estar preparados. Necesitamos un plan
Asentí lentamente mirando un punto fijo en la mesa. Necesitábamos un plan.
Continuara…
Aquí ha terminado el otro capítulo. Vaya, Robert está haciendo sus movimientos, pero qué va a suceder ahora. ¿Qué secretos faltan por revelar? Espero que sea un buen capítulo el siguiente. Sé que será un lindo capítulo, sobre todo el final de el.
~ Comentarios:
- ginnyluna griffindor: Es que en el spin off ellos se gustan. No he leído el spin off aún, pero sé algunas cosas que han sucedido allí así que voy a integrar algunas cosas aquí. Bastante extraño, pero lindo. ¡Drama! Oh no... no mataría a ningún personaje, me encantan todos, pero con Drama me prefiero a otra cosa que será más adelante. No soy antiviolencia, me divierte, pero créeme Robert las pagaras
- paloma hathaway: Eddie y Jill (L) Sí, pero he notado que cuando Rose entra en la mente de Lissa ella no le dice cuando es arrastrada por su culpa, es divertido aunque hacer un escándalo... wuaskjaskaskj
Bueno eso ha sido todo por hoy y espero que les haya gustado.
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Se despide Lira12 (L)
