Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Sólo la trama es mía.
Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos, por las preguntas y suposiciones... espero que les guste este capítulo.
Otra vez gracias Eri por hacerme ver las fisuras que a ratos se me escapan y a todas por cada palabra y/o recomendación :) todo siempre sirve para crecer.
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¡Te guste o no, te fui infiel con Edward, me acosté con él y me dejó embarazada!
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*06 de abril de 2009: La copa de campeonato*
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—Pinzas—pidió Jake sin despegar la vista de la incisión. Edward se las extendió—¿Ves?…—le habló a uno de sus estudiantes en práctica presentes en la sala, con el bisturí en mano señalando el órgano vital, Edward en reflejo se inclinó para ver mejor—La malformación desapareció, es como si nunca hubiese estado allí—comentó con un deje de orgullo en su voz.
Edward podía imaginar el relucir de los dientes de Jake ocultos por la mascarilla. Cosa que no era para menos, realmente había realizado un trabajo estupendo.
Jake procedió a cauterizar la zona, para luego con la minuciosidad de un artesano dar jirones cerrando la herida principal. Edward lo veía aluciado, durante toda la operación Jacob se había lucido y demostrado el porqué de tan buena reputación.
Edward recordaba que esa misma admiración había despertado Jacob en él el día del examen final, al ver que aunque su vida personal era un caos, él de todos modos mostraba una impactante serenidad y seguridad a la hora de rellenar su examen. Lo mismo pasaba ahora, Edward no entendía la innata capacidad de Jacob de dejar sus problemas detrás de las puertas de quirófano.
Era justo eso lo que lo hacía un tan buen médico, una eminencia en su área, no sólo su profesionalismo, sino también su gran pasión por la medicina.
Desde hace tres horas y medias, estaban encerrados en ese quirófano y Jacob en todo momento se había comportado como un profesional ejemplar, tanto así que Edward llegó a sentirse como su pupilo, como un alumno más de los tres que presenciaban la operación, debido a los constantes comentarios de Jacob, dando explicaciones, haciendo preguntas un tanto retóricas e indicando el enfoque que el pensamiento médico debía tomar cada vez que se les presentaba un imprevisto… Edward sentía como si Jake le estuviese enseñando a ser doctor.
—Listo—dijo con voz ronca, mientras se erguía y sacudía los hombros—tu cierras—ordenó a otro doctor que le estaba apoyando en la operación, indicándole para que se encargara de los detalles con respecto a la herida abierta aún.
Sin más Jacob se giró y salió del cuarto rumbo a una salita pequeña de aseo, mientras sacudía los hombros y movía el cuello que de seguro le dolían horrores.
Edward sonrió agradecido, la operación había sido un éxito con todas sus letras, el pequeño John había quedado mejor que nuevo.
—Hiciste que todo pareciera muy simple—comentó Edward entrando a la pequeña salita mientras retiraba la mascarilla y el gorro de su cabeza.
—Llevo muchos años en esto—explicó Jacob, restándose méritos, que en esos momentos se encontraba inclinado sobre el lavamanos con jabón hasta los codos.
Otra virtud que Edward había olvidado… Jacob nunca presumía de sus logros.
—Avísale a la madre que todo salió bien, en cuanto nos aseguremos que el proceso de cicatrización está estable le daremos el alta—dijo secando sus manos con la toalla antes de salir del cuartito.
Pero aún así, Edward logró percibir una pequeña sonrisa de satisfacción en su ex mejor amigo y eso lo hizo sonreír de vuelta.
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—Doctor Black—lo interceptó Jessica cuando abandonaba el área de operaciones—lo están llamando desde Australia, por la nueva maquinaria —informó.
—Diles que vuelvan a llamar mañana. Mi jornada término oficialmente hace unas dos horas. Buenas noches—explicó escueto mientras seguía de largo.
No quiso sonar grosero pero no tenía tiempo, iba retrasado para una cena que su padre había organizado en su casa.
Además la cena era en su honor, Billy todavía medicamente convaleciente, había citado a todos para celebrar la vuelta de Jake y Bella. Ni modo que llegase aún más tarde por cosas que realmente podían esperar.
Bella debía de estar esperándolo allí desde hace más de una hora, sabía que ella no le reclamaría, pero de todos modos, luego de su conversación de unas noches atrás, él estaba bastante preocupado por el extraño comportamiento de su esposa y si ahora le sumábamos las confesiones de Edward esta tarde… Lo único que quería era estar cerca de ella y de su Lizzie.
— ¡Edward! ¿Cómo está mi niño? —chilló bastante fuerte una voz femenina a sus espaldas. Jake se giró para ver como la misma mujer se lanzaba sobre el cuello del doctor Cullen y luego este le daba las buenas nuevas.
Jake observó la situación con recelo, analizando la obvia confianza que veía entre ellos, dedujo que esa era la madre de John y se sorprendió de lo joven y guapa que era.
No sabía porqué, pero él se esperaba a una mujer con más edad y de aspecto más común, Edward nunca mencionó detalles de la madre del paciente.
Nunca imaginó que se trataba de una despampanante mujer, de mediana estatura, con su cabello de un extraño color rubio ceniza-rojizo, y aún pese a unos cuantos metros de distancia notó los ojos claros de ella que de por si eran intensos y debido a las lágrimas de emoción los volvían aún más llamativos.
Hermosa pensó Jake, definitivamente Edward si que sabía elegir a sus pacientes.
Jacob negó con la cabeza, era obvio Edward no cambiaría nunca. Ni por más amor que hubiese sentido alguna vez, ni por más golpes recibidos... No, simplemente Edward sería Edward de por vida.
Ahora entendía porqué para Edward era tan importante aquella operación… él mismo lo había dicho "Aprecio a su madre". Y precisamente ahora, Jake caía en cuenta del "tipo" de aprecio al que Edward se refería cuando se ruborizó ¡Patán! ¡Ojalá no se esté aprovechando de esa mujer, sólo porque tenía un hijo enfermo!
En la casa de Billy Black el revuelo era digno de las reuniones familiares de antaño, que más parecían fiestas que una simple cena. Bella andaba de un lado para otro dando las últimas indicaciones a los encargados de la cocina y la bebida.
Mientras la hermana mayor de Jacob tenía la misión de controlar a Billy, ya que se empeñaba en afinar detalles y estar metido en todo. Debieron recordarle que su accidente vascular aún era muy reciente y que si no quería que lo acusasen con Jake, mejor dejara que Bella se ocupase de eso.
Bella prefería estar ocupada que estar sentada esperando que llegase Jake y el resto de los invitados. Sabía que esta velada sería cualquier cosa menos una agradable cena en familia, porque lo que ella consideraba una reunión "Familiar" para Billy Black, además de a sus dos hijas, junto a sus esposos y a los padres de Bella, Jasper y Alice, también incluía a Carlisle y Esme Cullen, junto con Emmett y Rose…y Edward. Sí, porque para el señor Black los Cullen siempre han sido parte de la familia. Cosa de la que ella se había enterado hace no más de una hora y de la cual estaba segura Jake no tenía idea.
Bella suspiró con pesar cuando el timbre de la casa comenzó a sonar. "Que comience la fiesta", pensó con sarcasmo.
Los primeros en llegar fueron Charlie y Renée, ambos muy bien vestidos, demasiado pomposos pensó Bella, aunque realmente ese tipo de detalles ya no le asombran, sabía que sus padres no cambiarían jamás y ella a estas alturas ya ni siquiera pretendía aquello. Lo único que sinceramente la tenía tranquila, era el ver como sus padres habían resultado ser unos abuelos bastante buenos de lo que pensó en algún momento.
Elizabeth era increíble, había llegado dentro de ellos y logrado doblegar en algo su orgullo y su frivolidad, pero aún así Renée no dejaba de pavonearse sobre la hermosa e inteligente nieta que tenía y Bella veía como en sutiles comentarios Charlie ya dejaba entrever sus ansias de que Beth si siguiese sus pasos en la abogacía.
Ridículo, ella jamás le impondría nada a su hija, además Beth era muy niña como para empezar a disponer de su futuro.
Quince minutos más tarde Carlisle y Esme aparecieron en el lugar. Bella estuvo charlando con ellos un breve momento sin poder dejar de sentirse incómoda ante la presencia de aquel matrimonio. Sabía que era absurdo, pero sentía que además de Edward y Emmett, la historia de Beth también incluía al matrimonio Cullen, se sentía culpable, porque estaba segura de que ellos eran sin dudas los abuelos perfectos para cualquier niño.
Como invocada por su mente al instante su amiga Alice hizo entrada al lugar junto con su hermano. Bella le envió una mirada y Jazz comprendió que su hermana estaba agobiada entre tanta gente, típico en ella.
—Chicos, que alegría—habló Bella algo más fuerte mientras los abrazaba.
—¿No me digas que papá esta hablando de sus innumerables casos ganados a lo largo de su brillante carrera?—Inquirió Jazz con cara de circunstancia.
—Sí—contestó Bella con una mueca—No sé como Billy tiene tanta paciencia. Ha de haber escuchado ese discurso ya unas veinte veces como mínimo.
Siguieron hablando un poco más de nada muy importante, hasta que a Bella le extrañó lo callada que estaba Alice— ¿Jazz puedes ir por un par de bebidas? Es que si voy de seguro Renée me hace contar delante de alguna de sus conocidas alguna gracia de Beth—pidió.
—Por supuesto—dijo el rubio alejándose de ellas.
— ¿Sucede algo? —inquirió Bella.
—Más o menos—musitó Alice debatiéndose entre hablar o no.
—Bueno… sabes que sea lo que sea, aquí estaré para lo que sea—murmuró con dulzura.
Alice soltó un suspiro para darse valor—Lo que pasa es que tengo un poco de miedo, Bells. El tratamiento no está funcionando y yo…—su voz se fue perdiendo.
Bella tomó sus manos y la llevó hacía un rincón del salón, para hablar algo más tranquilas.
—Alice, tranquila, no te agobies aún. Llevas muy poco tiempo, además ya sabes, haz dejado de usar las pastillas hace no más de cuatro meses, a veces hay mujeres a las que les cuesta más que a otras quedar embarazadas… Puede llevar meses en algunas y en otras es sólo cosa de un desliz y listo—nuevamente y sin querer estaba confesando más de lo deseado.
—Pero… pero—Alice se ahogó en su angustia— ¿Y si no puedo, Bella? ¿Y si no logro quedar embarazada—murmuró con los ojitos cristalinos.
Bella la atrajo hacía sí y la abrazó para darle confianza. Ese instinto protector que Alice lograba despertar en ella jamás desaparecería.
—Tranquila, Ali. A veces mientras más te obsesiones con el tema, más difícil será. Relájate, sigue el tratamiento e intenta no angustiarte…—Se separó de ella y le sonrió con afecto.
—Sé que tienes razón, soy una tonta, una débil—susurró desviando la mirada. De verdad tenía miedo de ser infértil, de no lograr tener un hijo y de que Jasper la dejase por eso.
—Hey, no llenes tu cabecita de "peros innecesarios" —Bella habló mientras le acariciaba su corta melena negra. Alice asintió con un gesto casi infantil y agitó su cabeza para ahuyentar las malas vibras.
—Tienes razón, tal vez los nervios me están jugando en contra. Creo que es verdad eso de que mientras más te estreses con el tema más difícil será… intentaré dejar las cosas fluir—sonrió a medias— Ya ves ¡Está tu caso! No llevabas ni un mes de matrimonio cuando ya encargaron a Lizzie—Bella sintió un latigazo de culpa—Supongo que no lo planearon ¿Verdad? —preguntó con inocencia.
—No, Beth fue una sorpresa… un giro total en mi vida—respondió con voz estrangulada y emoción.
Si bien Bella quería dejar de ocultar la verdad sobre la paternidad de Beth porque era lo justo, otra parte de ella se acababa de dar cuenta del cómo necesitaba ser sincera con sus amigas, como necesitaba desahogarse y como necesitaba un abrazo, de esos que sólo le podrían dar Rose o Alice.
— ¡Ya llegó el alma de la fiesta! —una ronca voz interrumpió el ambiente y Bella no necesitó más que escucharlo para reconocerle: Emmett.
Venía solo pues para Rose aún era recomendable guardar reposo, ya no había riesgo alguno, pero Emmett había resultado ser extremadamente sobreprotector y un padre primerizo algo paranoico. De hecho él no tenía planeado asistir a la cena para no dejar sola a su mujer. Pero Rose le había amenazado y tenía que ser algo muy importante, porque Emmett no confesó con que lo amenazó, para que él accediera a ir aunque fuese un rato a la dichosa cena.
—¿Y por qué no has traído a Beth hoy? —Preguntó el fortachón con el ceño fruncido, mientras Alice sonreía abrazada a Jasper—me muero por conocerla… Ya he escuchado mucho de ella—refunfuñó.
La alarma en la cabeza de Bella se encendió enseguida ¿Qué sucedería cuando Emmett viese a Beth? ¿La reconocería?
—La he dejado con la niñera… será para otra ocasión—se limitó a decir.
—¡Hey, no le digas Beth! —Corrigió Alice a Emmett—Si la niña te escucha de seguro te llevaras un discurso de regaños… sólo Bella le puede decir así.
—¡Oh! No sabía, lo tendré en cuenta. No quiero partir con el pie izquierdo—contestó el grandote.
Bella no pudo evitar reír, Alice tenía razón, por alguna extraña circunstancia Elizabeth sólo le permitía a su madre que la llamase Beth y cuando algún otro osaba tal agravio, su niña se encargaba de dejar bien en claro su punto de vista. Siempre había sido así….
El gesto de Bella cambio casi imperceptiblemente cuando su cabeza acomodó unos engranajes… Edward.
Sí, él llamaba a su hija Beth, siempre, incluso cuando la niña estaba presente y a ella no pareció molestarle en nada… Bella sacudió la cabeza. Quizás estaba dramatizando, dándole demasiada importancia a un detalle. Se estaba volviendo una paranoica con todo lo que incluía a Beth y a Edward.
Para su suerte, en esos momentos un agotado Jake llegó al lugar.
—Si es el doctor chapatin—se burló Emmett mientras le daba un gran abrazo a Jacob.
—¿Estas más ancho o es idea mía? —Jake le devolvió el golpe.
—Injurias—se defendió Emmett—Siempre he sido de huesos anchos—dijo mientras cruzaba las manos en su pecho y esbozaba una graciosa mueca de indignación desatando la risa de varios.
—¿Cómo estás? —saludo Jake dando un suave beso en los labios de Bella.
—Bien—mintió por inercia—Te ves cansado—murmuró acariciando la mejilla de su esposo.
—Una operación larga—contestó encogiéndose de hombros.
—¡Edward, hasta que llegas! —chilló Alice a su lado, mirando en dirección a la puerta.
Bella sintió a Jake tensarse a la vez que esta pasaba su mano por la cintura de su mujer en un claro gestó de posesión.
—¿Qué rayos hace él aquí? —gruñó entre dientes.
—Cena "Familiar" —contestó Bella en un murmullo a la vez que tomaba el rostro de Jake entre sus manos obligándolo a mirarla—Por favor, Jake… no creo que intente nada. Además tu padre esta muy contento con esta reunión, no creo que sea prudente alterarle…
—Buenas noches—saludó Edward llegando hasta su altura, también estaba tenso, pero en su caso era por ver a Bella y Jake tan juntos, tan… como marido y mujer.
Jacob se preguntaba si esta era otra jugarreta de Edward. ¿Él sabía lo de la cena, cuando habló con él esta mañana? ¿Había planeado este encuentro? ¿Qué era lo que realmente pretendía asistiendo a la cirugía?
La verdad era que Edward sí sabía sobre esta reunión aunque se había excusado con anterioridad de no asistir. No había sido hasta esta tarde que había cambiado de opinión realmente. Simplemente su lado egoísta y masoquista había aflorado. Hacía días que no veía Bella, luego del incidente en el estacionamiento ella se había esfumado y Edward sabía que ella estaría aquí… sinceramente la tentación de verla fue más grande que cualquier sensatez de su parte.
Para sorpresa de Bella, todos saludaron bien a Edward, incluso Jasper, que pareció sinceramente cómodo con su presencia. Obviamente no es que ahora fuesen mejores amigos, pero la situación se veía realmente relajada entre ellos.
Y a ella aquello le choqueaba, ni hace años, cuando Edward y Jacob aún eran amigos, ella había visto tanta aceptación hacía su castigo hecho hombre.
—Mejor pasemos a la mesa—convido Bella hablando en general, pero con unas ansias locas de comer rápido e irse del lugar.
Nuevamente sentía que la tensión que Jacob emanaba era una peligrosa bomba de tiempo y ella no quería presionar la situación.
Mientras la hermana de Jacob se encargaba de acomodar a todos en sus sillas, Edward aprovechó para escabullirse al baño a refrescarse la cara. Estaba confuso, celoso y con unas enormes ganas de tomar a Bella y llevársela de aquel lugar y lejos de Jake.
Cuando entró al pequeño cuarto de baño no pudo evitar apoyar las manos sobre el lavabo y bufar frente a su reflejo en el espejo.
La necesitaba… demasiado, tanto que dolía verla con Jacob, sobre todo porque sabía que ese había sido su lugar siempre y que él jamás podría aspirar a estar en un salón, rodeado de sus amigos y con la mujer que amaba a su lado, pasando su mano por su delicada cintura, inclinándose sobre ella para rozar sus labios sólo porque le daba la gana de hacerlo. No, él nunca podría estar en el lugar que ahora ocupaba Jake así que más le valía intentar controlarse.
Cuando volvió al salón principal ya todos se encontraban acomodados en sus asientos sobre la gran mesa rectangular llena de comida.
Billy, obviamente, estaba instalado en la cabecera de la elegante mesa, a su derecha Carlisle y Esme y a su izquierda Charlie y Renée.
Al lado de Renée estaba Alice y Jasper, seguidos de Bella y Jacob. Mientras que junto a Esme se encontraba Emmett y una silla vacía que lógicamente era para Edward, y de ahí hasta terminar de ocupar las sillas se encontraban las hermanas de Jacob junto con sus maridos.
Billy Black se había esforzado por tener cerca al matrimonio Swan y Cullen inconsciente de cómo aquello no hacía más que presionar y tensar más el ambiente.
Cuando Edward se sentó, quedo frente a Jasper y a Bella. Entonces sintió muy claramente como una mirada amenazante se posaba sobre él perforándole el cerebro, Jake le envió una clara mirada de advertencia y Edward comprendió que esta velada iba a ser más difícil de lo que pensaba y que no dependía de lo calmado que pudiese intentar estar.
La cena transcurrió con mediana normalidad, la mayoría de los presentes eran ajenos al intimidador aire que encerraba a Jake, Bella y Edward, sólo Jasper y Emmett observaban con disimulado recelo, como los tres estaban sumamente callados y escuetos. Bella sólo hablaba cuando alguien le preguntaba directamente y en esas ocasiones Edward intentaba mirarla lo más disimuladamente que conseguía, mientras que Jake, cada vez que podía, lanzaba un comentario sobre lo bien que estaba, incluyendo a Bella en su vida de cuento de hadas.
Bella por su parte estaba algo extrañada e incómoda por la actitud de Jacob, él nunca fue un hombre presuntuoso ni arrogante y mucho menos fanfarrón, pero esta noche se estaba comportando demasiado parecido a Charlie Swan, ella lo atribuyó a los obvios nervios y a la necesidad de dejar en claro su mundo perfecto y establecer, mediante hechos, límites y distancias ante Edward, básicamente hacerle ver que no lo necesitaba, ni quería en su vida porque sin él todo iba de maravilla.
—¿Cómo que estuviste en Londres? ¿Cuándo? —preguntó Jake a Emmett, cuando Carlisle hizo alusión a un breve viaje de su sobrino años atrás, en esa incómoda cena en casa de los Cullen.
—Hace unos tres años y algo…—respondió con notorias ganas de no hablar sobre el tema.
— ¿Pero por qué no nos avisaste? —reclamó sentido, mientras yo veía como Emmett le lanzaba una discreta mirada a Edward.
—Fue sólo por trabajo, apenas estuve dos días…Ya sabes como es este trabajo—se excusó, pero Bella vio algo extraño en el gesto de Emmett. No había bromas, más bien se veía acorralado e incómodo.
Edward miraba atento su plato y fingía analizar una papa dorada como si esta tuviese la respuesta a la teoría de creación del Universo.
—Bueno, para la próxima vez que tengas la oportunidad, tienes que sí o sí avisarnos, tenemos muy buenos amigos allá y de seguro estarán encantados de recibirte y darte un tour…Londres es bellísimo—dijo Jake y Bella sonrió con añoranza al recordar a Charlotte y Eleazar.
—Sí…espero que para la próxima vez tenga tiempo para al menos ver en Big Bang o algo…—masculló entre dientes, mientras Esme le miraba raro a causa de la confusión entre "Big Bang" con el "Big Ben"—Correr desesperado por las calles no es muy turístico que digamos…—terminó y enseguida dio un breve brinco sobre su silla, mirando de reojo a Edward, quien le dedicaba una mirada asesina lo más disimulado que podía.
Bella entrecerró los ojos ¿Edward acababa de golpear por debajo de la mesa a Emmett? ¿Por qué? Seguro se había perdido de algo, pero no pudo concentrarse en qué porque en ese preciso instante Edward levantó la vista y la fijó en ella, como si hubiese sabido que ella pensaba en él en esos momentos. Bella se dejo ir, tratando de descifrar o que Edward quería que ella entendiese.
A su mente vino el recuerdo del beso de hace unos días e inevitablemente se sonrojó, mitad por añoranza y mitad por rabia de haber caído tan fácilmente.
Jacob se dio cuenta de cómo su mujer y Edward se miraban. Lo que hizo que hirviese su sangre no fue que Edward osase mirarla como lo hacía, sino que parecía como si estuviesen hablando de algo que ni él lograba descifrar.
En un nada disimulado gesto de posesión pasó su mano por la pequeña cintura de Bella y la atrajo hacía él besando la coronilla de su cabeza. Esta lo miró sorprendida y Jake aprovechó la inclinación para besar sus labios, con un beso que forzó justo en el límite de lo correctamente permitido ante público. Bella se echó hacía atrás atónita. No por la extraña efusividad de Jake, sino porque entendía que aquel gesto tenía que ver más con Edward que con ella y eso le dolió.
—Me ha comentado Alice algo acerca de un proyecto tuyo con respecto a un terapia sobre la optimización en extremidades dañadas o atrofiadas a causas de lecciones por quemaduras…—La profesional y profunda voz de Carlisle interrumpió la guerra fría que estaba empezando a crecer frente a todos y Bella se enfocó en el atractivo señor Cullen e inspiró un par de veces antes de responder en vez de ponerse de pie y desaparecer de allí dejando a todos plantados.
—Sí, es un proyecto en el que tuve la suerte de colaborar unos meses mientras estuvimos en Londres, pero luego toco abandonarlo cuando el tiempo no me daba para todo—explicó fingiendo una calma que no tenía y que sentía que se le reflejaba en el rostro, mientras por el rabillo del ojo mantenía vigilado a Jacob.
—Pero Alice me comentó sobre tus intenciones de llevarlo acabo aquí—dijo un sonriente Carlisle. Bella le lanzó una mirada a Alice por hablar de más.
—Es sólo una idea Carlisle… Se necesitan mucha instrumentación moderna y personal—dijo restándole importancia, porque sabía que Alice se lo había comentado a su padre con segundas intenciones y además ella ya no estaba tan clara de trabajar, al menos no bajo el mismo techo que Edward.
—Bueno Isabella, si alguna vez tienes deseos de concretar aquel proyecto no dudes en presentármelo antes que a los otros hospitales. Ya sabes, que nosotros poseemos la mayor tecnología de la ciudad y estaría encantado de echarle un vistazo a tus ideas—habló con ese característico afecto suyo.
Bella le sonrió con gratitud, de verdad la idea era tentadora y justo cuando iba a contestar Jake habló por ella dejándola con las palabras en la punta de la lengua.
—Gracias, Carlisle. Pero veras, no sé que tan conveniente sea para mi mujer en estos momentos embarcarse en cualquier proyecto, lo más probable es que en unos meses no esté en capacidades para andar de un lado a otro viendo detalles o haciéndose cargo de las terapias—dijo con voz fuerte y clara.
—¿A que te refieres? —Chilló Renée indiscretamente desde el otro extremo de la mesa, logrando que todos los presentes prestasen atención hacía ellos, incluso Edward quien trataba de entender con el ceño notoriamente fruncido.
—Oh, lo que pasa es que con Bella hemos decidido ponernos en campaña para darle lo más pronto posible un hermanito a Lizzie. Vamos a tener otro hijo—dijo con una sonrisa enorme a la vez que su pecho se hinchaba de orgullo.
Bella que en esos momentos bebía su vaso de agua se atoró notoriamente mientras sus ojos amenazaban con salir disparados a causa del impacto del disparate que acababa de decir su marido.
Como un rayo fijó su rostro colérico en Jake con una muy específica pregunta ¿De qué mierda estás hablando?
Pero Jake no la miraba, en cambio fingía poner atención en la efusividad de Renée y la alegría de Billy.
Bella se aturdió más cuando comenzó a recibir felicitaciones de todo el mundo y paseó su mirada por todos los presentes, hasta chocar con los ojos de Edward que se veían algo más oscuros y la miraban de forma acusadora, como reclamándole algo.
¡Perfecto! pensó al entender todo de pronto, eso era justamente lo que quería Jake, dejar en claro que ella le pertenecía a él y para eso era capaz de recurrir a cualquier patraña. Ahora sólo faltaba que Jake le meara encima para marcar su territorio, pensaba mientras la furia se seguía acumulando en su interior a la vez que apretaba los dientes para no estallar.
La mirada de Edward seguía sobre ella fijamente, cosa que en vez de intimidar a Bella, sólo logró ponerla más furibunda aún. ¡Ella no era una cosa! ¡No era un pelota, una puta copa de campeonato, para que ese par de trogloditas la usasen con el discurso de "Es mía, yo gané tú no, lero lero"!
Estaba a punto de retirarse de la mesa y arrastrar a Jake para gritarle unas cuantas verdades, cuando su marido se levantó de su silla al sonar su móvil desapareciendo demasiado rápido del salón.
En menos de un minuto estuvo de vuelta, informando que era una urgencia en el hospital, un accidente con varios heridos y que requería su presencia ya.
—Si quieres puedes quedarte, Jazz te llevará—le dijo a Bella cuando esta le siguió saliendo del salón sin preocuparse de lo que pudiesen pensar el resto de los invitados.
—Ni lo sueñes… lo siento mucho por los heridos, pero primero me llevas a casa y luego vas al hospital—siseó Bella de manera tan tajante que Jake ni se atrevió a discutir.
Él sabía que haber dicho lo del futuro bebé había sido una estupidez, una completa, rotunda y monstruosa estupidez, pero fue la única imbecilidad que se le ocurrió para dejar en claro que ella era su mujer, su esposa, su compañera y la madre de su hija, delante de Edward que llevaba toda la noche comiéndosela con los ojos o mirándola como si estuviese hablándole mentalmente.
Bella volvió al comedor y de manera rápida informó que se retiraba. No esperó mayores respuestas cuando partió rumbo al perchero en busca de su abrigo. Jake la esperaba ya en el auto.
—¡¿Que mierda ha sido todo eso? —exigió Edward girándola del brazo cuando esta terminaba de acomodar abrigo rojo.
—¡Nada que te incumba! —contestó en el mismo tono, mientras se zafada de su agarre.
—Supongo que debo felicitarte por las buenas nuevas—dijo Edward con sarcasmo ácido, mientras volvía a retenerla y girar sin sutileza alguna.
—Vete a la mierda—gruñó mientras él apretaba su agarre dolorosamente sobre el brazo de Bella.
—¿De dónde crees que vengo? —siseó acercándose a ella—de la mismísima mierda… allí he estado desde hace años—habló lentamente.
—Bien por ti… ahora ¿pondrías soltarme? —demandó pero Edward no hizo el menos ademán de dejarla ir.
En su mirada profunda había rencor, sus verdes ojos parecían haberse convertido en grafito y el loco dentro de él amenazaba con salir a flote en cualquier momento.
—Esto es lo que quieres ¿no? ¡Herirme! —le gritó en la cara, intentando no descontrolarse pero demasiado enojado como para medir sus palabras.
—De ti no quiero nada—escupió— Simplemente que te desaparezcas de mi vida—dijo decidida, cansada y enojada con Jake, con Edward y con ella misma.
Edward se acercó más a ella sin notar el real estado de Bella, él sólo podía pensar en la rabia que lo consumía
—Otra cosa que no ha cambiado es que a pesar de los años aún no aprendes a mentir… No quieres que desaparezca, Bella. Lo sabes tan bien como yo—susurró con arrogancia, acercando peligrosamente sus labios a los de ella. Pero no pretendía besarla, quería descontrolarla, que fuese ella quien acortase esa mínima distancia, demostrarle como era capaz de contradecirse a si misma con facilidad.
Bella se sintió en un extraño déjà vu, era el mismo Edward de hace cuatro años, el mismo me que arrinconaba para hostigarla, para llevarla al limite, para tentarla, para hacerle daño y llevarla a hacer cosas de las que ella jamás se creyó capaz.
—No Edward—dijo con decisión mientras inclinaba su cabeza hacía atrás, alejándose de su boca—Realmente no te quiero cerca ¡Mentí por ti!—escupió nuevamente—Luego de todos estos años volví a mentir por tu causa. Le oculté a Jake la verdad sobre lo sucedido en el estacionamiento porque sabía que te buscaría y te mataría… ¡Volví a mentir por tu causa! —le recriminó dándole un golpe en el pecho.
Edward dio un paso hacía atrás algo descolocado. No sabía que decirle y sin más volvió a jalar de ella para acercarla.
Bella intentó zafarse mientras Edward luchaba por sostenerla, de fondo el fuerte sonido bocina del auto de Jake la llamaba demandantemente.
—¡Suéltame! ¡Suéltame de una vez! —chilló contenida. Pero Edward negó con el cabeza, poseído por la desesperación.
—¡Suéltala Edward! — La ronca e imponente voz de Emmett logró que Edward reaccionase.
Su hermano estaba con los brazos cruzados sobre el pecho y le observaba con los ojos cargados de reproche.
—Bella…yo…—titubeó Edward, al percatarse de que acababa de comportarse como un energúmeno.
—¡Bella una mierda!—gritó ella mientras se soltaba y le empujaba con la rabia a punto de explotar en llanto.
Bella ni siquiera se detuvo a agradecer la intervención de Emmett, simplemente salió de la casa y se montó en el auto echando humo por las orejas. Mientras Jake ponía primera y salía a todo dar, desapareciendo en segundos del lugar.
No se puede ganar todas las batallas pensó Edward al saber que acababa de perder y, de paso, arruinar lo poco que había logrado avanzar.
Edward apretó con fuerza los puños a sus costados, tanto que los nudillos se tornaron blanquecinos. Cerró los ojos y aspiró con fuerzas para volver en sí.
Al abrir los ojos, de lo primero que se percató fue de la postura de su hermano a su lado. Edward bufó con fuerza, sabía lo que vendría ahora, una regañada de aquellas de parte de "Papá Emmett" por su arrebato imbécil.
—¿Qué se supone que hacías, Edward? —reclamó Emmett.
—Ahora no, Emmett—amenazó mientras presionaba el punte de su nariz con los dedos, intentando calmarse.
—¡¿Es qué no has aprendido nada en este tiempo? —Regañó—¿Qué hubiese pasado si en vez de mi, hubiese entrado cualquier otro? ¡Te imaginas el escándalo! ¡¿Cómo explicarías eso? —gruñó molesto.
—¡Será mejor que te pongas labial si tienes planeado regañarme como lo hacía Esme cuando éramos niños! —respondió con ironía encarándolo, más molesto consigo que con las palabras de su hermano, aunque no había nada que lo enfadase más como cuando Emmett se comportaba como su madre… bueno, como Esme.
—¿Crees que comportándote así conseguirás algo con Bella? —siguió mientras negaba con la cabeza. —¡Mierda, Edward! ¿Cómo pudiste exponerla de ese modo, con su familia, la de Jake y la nuestra a sólo unos metros?
—¡Ahórrate tus sermones , Emmett!¡Nadie te esta pidiendo tu opinión! ¡Deja de meterte de una puta vez en mi vida y dedícate a la tuya! —le increpó mientras se dirigía al perchero en busca de su chaqueta.
Pero su hermano hizo caso omiso al insulto y prosiguió intachable—No te das cuenta que presionándola como lo haces no conseguirás nada más que ella se aleje de ti… ¡Mierda, Edward. Se supone que tú eres el hermano inteligente aquí!—Emmett habló con más calma.
—¿Es que tú no estabas allí? —Dijo un colérico Edward apuntando al comedor—¿No has oído lo mismo que yo? —Bufó—¿Qué esperabas? ¿Qué se suponía que tenía que hacer? ¿Felicitarlos? ¿Darles mis bendiciones y hasta sugerirle un nombre para el bebé? —masculló sarcástico. —Acaban de decir que planean tener un hijo… la parejita feliz sigue jugando a la casita mientras yo…—su voz se ahogó.
—¿Y acaso crees que llevándola al límite conseguirás algo? —Reprochó Emmett— Tienes que dejar de pensar en ti y en como te molesta esta situación, y pensar un poquito más en ella que es la que realmente se encuentra en medio de todo. ¿No viste la cara de espanto que tenía en toda la cena? Estaba tensa de pies a cabeza, cada vez que Jacob hablaba Bella saltaba a la espera de que tú o él hiciesen o dijesen algo para que el comedor se convirtiese en un campo de batalla ¿eso te pareció justo, acaso?... No… claro que no, Edward; ni cuenta te diste, estabas más preocupado de lo celoso y miserable que te sentías durante toda la cena. … ¿No se supone que ibas a hacer las cosas bien?
—No, no se "Supone"... Esta vez haré las cosas "Bien"—aclaró algo más sereno. —Para ti es fácil hablar, porque no es a ti a quien le duele… Sólo quería hablar con ella, que negase lo que Jacob dijo… yo, yo… —No logró terminar la frase, pasaba frenético la mano despeinando su corta melena.
No sabía donde tenía la cabeza, pero si tenía clara la ubicación de su corazón porque un dolor mordaz en su pecho se lo estaba recordando justo ahora.
—Pues créeme que este no es el modo de hacerlo… No me sorprendería que de ahora en más, Bella no te dirigiera ni siquiera el saludo. Acabas de contradecir todo lo que jurabas hasta hace una hora… Edward, no hay que ser un genio para apreciar lo que tú y Jacob intentaron hacer esta noche. Conozco a Bella y estoy seguro que presionándola como lo han hecho no van a conseguir nada… No, Edward, no puedes llevarla a su límite como acabas de hacer y esperar que ella luego confíe en ti y caiga en tus brazos así nada más…—Dijo antes de dar vuelta y volver al comedor con el resto de los invitados.
Edward vio como su hermano se alejaba y apretó los puños con fuerza. Estaba molesto, desesperado y al borde de un ataque de gruñidos… pero sabía que Emmett tenía razón, cada frase, cada palabra, nada más que pura verdad… Había cagado lo poco que había logrado avanzar.
Algo tenía que hacer, había llegado el momento de dejar de dudar y poner los pies firmes y avanzar. No más titubeos, no más tantear el terreno. Llegó el momento de ir al hueso aunque eso desatase otra guerra…
Tenía que ser certero y astuto, además de sincero.
Un poco más relajado agradeció la intervención de su hermano, la mayoría del tiempo Emmett no era más que un niño con esteroides, pero en momentos como este, su hermano le demostraba que él no era el más inteligente de los dos, era Emmett quien le superaba por creces…
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Bella llevaba los brazos fuertemente cruzados sobre su pecho, obviamente para evitar caerle a Jake a golpes mientras este manejada en absoluto silencio. La tensión era casi tangible en el aire. Aunque en su interior Bella no estaba segura si reírse de lo tragicómico de la situación o chillarle a Jake hasta que se le rompieran las cuerdas vocales.
Jacob no tenía el valor para mirar a su mujer, mientras ella, con gesto de indignación, llevaba la vista clavada al paisaje tras el vidrio del copiloto.
—Trogloditas, trogloditas, trogloditas, trogloditas, trogloditas, trogloditas...—recitaba Bella en su mente como si se tratase de un nuevo mantra. Intentaba concentrarse en lograr que su respiración fuese mas profunda, pero era inútil, estaba colapsada y esperando el mínimo chance para decirle sus "ideas" a Jake sobre lo que acababa de hacer.
Jacob estacionó suavemente fuera de casa y apagó el motor, pero Bella no se movió ni un centímetro. Inhaló con fuerza antes de hablar, porque sabía que dijese lo que dijese, de todos modos la furia de Bella caería sobre él. Se sentía como un niño a punto de recibir una regañada de su madre. Pero estaba seguro que Bella sería más duro con él de lo que sería con Lizzie jamás.
—Ehm… Uhm…Bueno—titubeó—Espero volver pronto… no me esperes despierta—susurró cómicamente inseguro, casi tanteando si esas eran palabras adecuadas o no.
Bella no se movió ni le miró. Bueno, parece que no había estado tan mal, pensó. Tal vez no estaba tan enojada co….
—¡Qué mierda fue todo eso del bebé! —gruñó ella con los dientes apretados. Y Jake se dio cuenta de que Bella "sí" estaba enojada.
Inconscientemente Jake se echo hacia atrás cuando Bella giró el rostro encarándole, los ojos le ardían de furia y su cuello estaba en un ángulo casi imposible, sin querer esa imagen evocó una digna escena del exorcista, pero Jake detuvo la imagen ahí, antes de que su risa descontrolara más a Bella.
—¿Lo siento? —inquirió con un atisbo de sonrisa.
Bella bufó mientras negaba con la cabeza—¡Dios, Jake! ¿Cuál era la idea? ¿Era un estúpido e infantil intento de demostrarle ¿"Qué cosa" A Edward?…
—¿Eso es lo que te enfada tanto? ¡Edward! —inquirió con voz grave, ofendido.
Bella bufó nuevamente, levantando las manos—¿Vas a negarlo? No soy idiota, Jake. Sé que todo eso tenía que ver con dejarle en claro a Edward que yo te pertenecía ¿No? Algo así como presumir que la copa del campeonato era tuya y que él nada podría hacer…
—¡No! —refutó con seguridad, Bella alzó una ceja incrédula y volvió a cruzar los brazos—Bueno, en cierto modo sí quería dejarle en claro a ese patán de que tú estás conmigo ahora… que fue a mí a quien elegiste para pasar tu vida y que él nada puede hacer y que aunque lo intentase… ¡No! —volvió a afirmar sin saber como explicarse.
Bella lo observaba ceñuda, Jake estaba nervioso, lo sabía por la manera en que arrugaba la nariz cuando bufaba, pero sinceramente ella no estaba dispuesta a tranquilizarlo.
—No soy algo material que puedas presumir, ni un objeto, ni premio, ni trofeo… ¡No soy una cosa! —aclaró con convicción— y tampoco soy de tu propiedad… ni de la de nadie.
—Eres mi esposa—rebatió, usando el "mi" como símbolo de propiedad.
Bella le miró con rabia—Sí… soy tu esposa y tú eres mi marido, pero eso no te da derecho a disponer de mí, ni de mi cuerpo sólo para comportarte como un niño fantoche y arrogante frente al mundo…
—Frente a Edward—corrigió—Tenía que dejarle en claro que tú me habías elegido a mí para que de una vez por todas es... ¡No lo entenderías nunca!
—¡Mierda, Jake! —Interrumpió gritando—¡¿Por qué demonios tienes que dejarle algo en claro a él?... —reclamó colérica— ¿Sabes?, estoy cansada, ¡harta de esa inseguridad de mierda que tienes con respecto a Edward! Él jamás te va a arrebatar, robar ni desplazar de nada. Tú ya tienes tu propio lugar en nuestras vidas. Nunca te va a quitar el amor de Elizabeth. Deja tus estúpidas inseguridades de una vez por todas. ¡Te guste o no, te fui infiel con Edward, me acosté con él y me dejó embarazada! ¡Te guste o no, Edward es y será siempre el padre biológico de Beth! ¡Y te guste o no, por más numeritos que armes, ni por tu intención de dejarle en claro mis elecciones, no va a dejar de ser quien es en nuestra vida! ¡El hombre con el que te engañé y el padre de Elizabeth!
Ese había sido un golpe bajo y doloroso, ella lo sabía. Pero ya estaba cansada. Le había intentado hacer ver de todas la maneras posibles a Jake que no tenía porqué sentirse tan inseguro con respecto a Edward. Pero parecía que el rencor, el odio y el miedo lo tenían ciego y por esos se estaba comportando de la manera más idiota en que lo había hecho jamás.
Jake retiró la mirada del rostro de Bella. Herido. Estaba herido… pero eso es lo que suele suceder cuando te dicen las verdades sin delicadeza alguna.
Sentía rabia, mucha rabia, contra Edward, contra Bella y contra si mismo. A veces, pese a lo mucho que quería a Bella y a Lizzie, pensaba y se cuestionaba si esta era realmente la vida que él quería vivir.
La mitad de tiempo se sentía un usurpador y la otra mitad se la pasaba con miedo a que en un descuido todo le fuese arrebatado. Recordaba la espantosa sensación de pérdida y vacío que experimentó cuando descubrió a Edward con Bella.
Fue un sabor amargo, naciente de la boca del estómago que impregnó su paladar, un sabor a óxido que le hacía sentir con más fuerza el vacío en el pecho, como si de la nada le hubiesen arrebatado el piso y caminase sobre nubes inestables, pudiendo caer en cualquier segundo. Como si de un segundo a otro hubiese perdido todo… el amor, el que te brinda una mujer y el que te entrega la amistad.
Y ahora que sentía que nuevamente había vuelto a encarrilar su vida, no quería esa sensación de vuelta… ese era su mayor miedo. Porque sin ese par de mujeres en su vida, en su casa… en su corazón, no sabría como seguir adelante. Ellas eran su vida ahora. Todo entorno a ellas. Pero aún así, Jake no estaba seguro si esa vida, llena de incertidumbre, era lo que él quería...
Una cosa era el tipo de vida que llevaba, pero otra muy diferente eran ellas dentro de la ecuación. Las quería, de eso no había duda y las protegerías… hasta de sí mismo si fuese necesario.
—¿De dónde sacaste eso del bebé? —la voz de Bella en un susurro interrumpió sus divagaciones.
—Es… esa… era una idea que me venía dando vueltas desde hace un tiempo…—murmuró sin mirarle.
—Oh—fue todo lo que Bella consiguió mustiar en respuesta.
—Yo crecí en una familia grande, con mis hermanas y muchos primos… y amigos. Y bueno, también siempre he querido formar una familia con muchos hijos—su voz sonó atroz, mezcla de vergüenza, temor y sumisión.
—¿Quiéres que tengamos un hijo? —preguntó tontamente, sólo intentando confirmar lo obvio.
Jake asintió lentamente y luego se giró a mirarla—Sí… aunque tenía pensado convérsalo contigo y hacerte la propuesta de una manera más… íntima—musitó.
Un hijo, con Jake, pensó Bella, un niño con el color de su piel madera, con esa enorme sonrisa capaz de expresar tanto… un hijo.
—No debiste haber hecho ese comentario delante de todos nuestros familiares… al menos pudiste tener la consideración de planteármelo antes de vociferarlo. Mi opinión cuenta, Jake. No porque una de las partes desee tener un hijo puede llegar y disponer del otro —. Dijo desviando sutilmente el tema.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó.
—Eso… que no puedes disponer de mi vida ni de mi cuerpo. Se necesitan dos para un bebé…
—¿Acaso…—la miró ceñudo— Bella… ¿Intentas decirme que no quieres que tengamos un hijo? —susurró lento, con voz lúgubre.
¡Mierda!
—No pongas palabras en mi boca— dijo.
—Entonces responde: ¿Quieres que tú y yo tengamos un hijo? —exigió.
Bella se le quedó mirando por eternos segundos hasta que decidió responder con lo que realmente pensaba—No sé, Jake…
—¿Cómo que no sabes? ¿Qué clase de respuesta es esa?... es simple Bella. Sí o No—elevó un poco la voz de manera demandante y dolida.
—No me grites—chilló—No sé, Jake. Realmente no lo sé. Hasta antes de que lo nombrases seriamente hace unos instantes, la idea no había pasado por mi cabeza.
Jake la miró dolido, él llevaba pensando tener un hijo con Bella desde siempre y ella siquiera lo había considerado hasta ahora.
—¿Qué es lo que impide que ese "no sé" sea un "sí"? —por más que Jake intentaba, no lograba relajar la voz. Estaba molesto, había sido un día horrendo y aún ni terminaba.
Bella retuvo la respuesta a aquella pregunta, respuesta que tenía nombre y apellido.
—Ya tenemos una hija, Jake que nos da mucho trabajo—le recordó—Además, llevamos poco tiempo de vuelta, tú estás recién tomándole el ritmo a tu vida, yo estoy empezando a planear la opción de desarrollarme profesionalmente y Beth está en la edad en que requiere cuidados y vigilancia… Sinceramente no creo que sea un buen momento, Jake. Traer un hijo al mundo es algo serio y debe ser una decisión consciente y…
— ¡Excusas! —Gritó alto gesticulando con las manos, interrumpiendo y asustándola— ¡Excusas baratas, Bella! te recuerdo que el embarazo de Lizzie no fue planeado y de hecho, no podía haber llegado en peor momento. Y también te recuerdo que nuestras vidas no estaban ni a la sombra de cómo están ahora… ¿Y qué pasó? Salimos adelante, tuvimos que irnos y empezar de cero. La mitad del día me la pasaba estudiando y el resto en el internado, vivíamos apenas en un pequeño apartamentito en un comienzo, ahorrábamos hasta para comprar pan… porque queríamos que todo lo que lográsemos fuese por nuestro esfuerzo y no a causa de la situación económica de nuestros padres, sobre todo de Billy, y lo logramos, Bella. Tuvimos a Lizzie y de a poco las cosas fueron mejorando, jamás le ha faltado nada, la hemos cuidado y criado, y cada día me asombro más de lo perfecta que es… —su voz se había suavizado un poco, pero luego volvió a retomar su fuerza—¡Así que no me vengas con excusas tan pobres. Si no quieres tener un hijo conmigo dilo fuerte y claro, pero no te permito que me des luces!
Bella parpadeó sorprendida.
—No voy a discutir este tema contigo, no ahora. —dijo confundida, Jake tenía razón, pero ella seguía sin tener una respuesta concreta— No vas a convertir esto en una discusión de esas en que suelo terminar siendo yo la mala mujer y tú el pobre sometido. ¡Está noche fuiste tú el que se equivoco, eres tú el que debe excusarse no yo!—chilló sabiendo que la mitad de su discurso había sonado incoherente— ¡Me cansé! ¡Me cansaron! —dijo colapsada—Tú y Edward no han hecho más que colmar mi cuota de paciencia… y ni siquiera fue la de este día , sino la del año entero, en tan sólo una noche y para rematar vienes tú y me gritas… todo porque no te tengo una respuesta. ¿Qué esperabas, Jake? Sí, esta bien, tienes razón, Beth fue todo menos algo esperado y sí, lo hicimos bien. Pero eso no quiere decir que si pienso traer otra personita al mundo vaya a comportarme de la misma manera en que lo hice con respecto a mi hija—Primera vez que Bella usaba el singular con respecto a Elizabeth, cosa que a Jake le supo como sal en la herida—No estás siendo sensato , Jake. No puedes venir y exigirme respuestas como lo estás haciendo. ¡No pueden! —inconscientemente estaba incluyendo ya a Edward y a su encuentro de hace un rato.
—Ustedes dos están siendo tan infantilmente caprichosos… y yo no estoy dispuesta a permanecer en medio mientras uno jala hacia un lado y el otro en el sentido contrario—Bella hablaba mientras se liberaba con maña del cinturón de seguridad— Al fin de cuentas, ahora entiendo a lo que se referían cuando hacían alusión a que Edward y tú fueron casi el homólogo del otro en alguna época. Está noche han demostrado lo enormemente egoístas y arrogantes que pueden llegar a ser.
—¡No te atrevas a compararme con él, ni a rebajarme a su nivel! —gruñó y Bella pudo ver odio puro destilando de los ojos de Jake.
—Pues claro que te comparo—siseó mirándolo fijamente—Porque hoy ambos se han comportado con un par de trogloditas, básicos y egoístas. Está noche no has sido ni mejor, ni peor que él. Iguales, cien por ciento iguales. Realmente Jake, no fuiste mejor que él.
Ese comentario término por rebasar a Jake, no podía. Bella simplemente no podía compararlo con Edward.
—Bueno así es que te gustan ¿no? —dijo sujetándola del brazo para forzar a que le mirara— Los chicos malos, los que te tratan como la mierda son los que te ponen, como Edward….¡Ese es el tipo de hombre que te calienta! —escupió.
Bella de un sólo impulso estampó su mano en la mejilla de Jake haciendo que este girase la cara.
—¡Te prohíbo que me vuelvas a hablar como lo acabas de hacer! —ordenó.
Jake giró lentamente la cara, y toda la cólera que hervía en sus venas desapareció cuando vio como los ojos de Bella estaban vidriosos e intentando desesperadamente contenerse.
—No sé donde dejaste a Jacob Black esta noche o si tal vez este era un lado de ti que no conocía. Pero nunca más en tu vida pienses que tienes derecho a hablarme como lo has hecho—su voz sonó segura, pese a que por dentro estaba herida.
Jake aflojó su agarre y Bella sin dudar abrió la puerta del auto y se deslizó fuera.
—Y Jake—llamó su atención—No te sientas tan superior con respecto a Edward. Porque acabas de demostrarme que eres capaz de llegar a sus mismos niveles de bajeza con tal de herir al otro—escupió hastiada y azotó la puerta con toda la fuerza que fue capaz antes de encaminarse a la entrada de su casa con las piernas vueltas gelatina.
El auto se estremeció por completo, pero Jake sólo pudo hundirse en su asiento, impactado y dolido, herido. Pero consciente de que acababa de comportarse como un salvaje… y sí, Bella tenía razón, él no era mucho mejor que Edward y acababa de demostrarlo.
Lo siento por no haber respondido los rr :( de verdad disculpen.
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Ya saben espero sus opiniones y les recuerdo que luego subo el adelanto al blog.
Gracias por pasar y darse el tiempo de leer. Si les gusto o no dejen reviews :D
