Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Bueno aquí les traigo un nuevo capitulo... Ojala les guste. Obviamente quiero agradecerles por leer la historia, por agreagarla a sus favoritos, a sus laertas y por dejar sus comentarios. Sepan que me hace muy feliz abrir mi mail y tener correos con sus reviews! =) Así que si quieren dejarlos... Yo no me enojo =P

Bueno no los molesto más...

Un beso grande

lu


XXI

Un cumpleaños, una sorpresa y una noticia

-¿Vas a burlarte de mí por mucho tiempo más? –Pregunté molesta mientras cortaba la lechuga.

-Mmm, déjamelo pensar… -Tomé el bol donde se suponía que debía preparar la ensalada y se lo arrojé a la cabeza –Continua así, ya veo por qué te arrestaron, al final eres una busca pleitos –Busqué en la mesada algo más con que golpearlo, pero cuando me di vuelta con el colador en la mano mi dulce cuñado ya se había escabullido.

Había pasado poco más de dos meses desde el incidente por el cual Edward y yo habíamos terminado detenidos y Emmett seguía bromeando al respecto. Creo que el peor error de Edward había sido llamarlo a él y no a su padre, que en su momento se había encontrado en la ciudad, o a Jasper. Ahora comenzaba a creer que Emmett no dejaría de molestarme por el resto de mi vida.

La puerta de entrada se abrió y pronto tuve a un duende rechoncho parloteando alegremente a mi lado. Alice hablaba tan rápido que simplemente no escuché ni la mitad de lo que dijo, pero de todas formas sonreí encantada. Finalmente todos se habían enterado de que estábamos intentando tener un bebé, pero también les habíamos comentado las pocas posibilidades que teníamos de concebir. Alice aseguraba que dentro de poco quedaría embarazada, según ella había tenido un sueño donde ambas teníamos un niño en nuestros brazos. Pero yo simplemente trataba de ignorarla, no quería hacerme falsas esperanzas.

Rose era la que menos opinaba del tema. Por supuesto siempre que lo consideraba necesario me decía algunas palabras de ánimo, pero si ese no era el caso, ella simplemente no hacía mención del tema. Por mi estaba bien, yo no les había contado para que estuviesen todo el día sobre mí, simplemente para sincerarme y explicarles por qué a veces terminaba en la comisaría.

-¿Bells? –Preguntó preocupada Aly, y caí en la cuenta que directamente había dejado de prestarle atención -¿Escuchaste lo que te pedí?

-Lo siento, ¿qué me decías? –Alice rodó los ojos y sentándose en la silla volvió a empezar.

-Mañana tengo turno con el médico, y si todo sale bien podremos saber el sexo del bebe –Yo sonreí, hacía meses que Alice quería saber qué sería pero el pequeño no se dejaba ver, cada vez que iban a la consulta parecía hacerse una bolita solo para conservar el misterio –Jasper debe trabajar, tiene que hacer una presentación y le es imposible postergarla… ¿Quieres acompañarme?

-¿Estás segura? –Aly asintió enérgicamente y yo solo pude sonreír –Entonces por supuesto, seguro que te doy buena suerte y por fin podrás saber cuál es el sexo.

-¡Ojalá! ¡Me estoy volviendo loca sin poder comprar ropa de otro color que no sea blanca y amarillita! –Rodeé los ojos, Alice no se cansaba de comprar ropa nunca, además había comprado ropa rosa y celeste, diciendo que eran modelos únicos y que más adelante ya no estarían disponibles.

-¿Me ayudas? –Le pregunté señalando las zanahorias –Hay que rallarlas –Alice asintió y la detuve antes de que se pusiese de pie.

-¿Estás loca? ¿Quieres que tu hermano me mate? –Alice se cruzó de brazos claramente enojada –No me mires así, realmente debes evitar estar mucho tiempo de pie… Quédate sentada, yo te alcanzo las cosas –Mi amiga suspiró resignada y esperó a que le entregase las zanahorias y el rallador.

En ocasiones realmente disfrutaba hacer rabiar a mi amiga, porque solo así parecía capaz de calmarse un poco y de bajar las revoluciones, sin mencionar que el silencio en su compañía era un tesoro, y cuando se enojaba, por lo general, no hablaba. Un regalo perfecto, así le decía yo. Seguimos preparando la comida en silencio. En la sala se escuchaban los gritos de Emmett y Jasper disfrutando del último juguete de mi esposo: Un televisor plasma de 42 pulgadas conectado directamente a la consola de juegos. Rosalie estaba en la terraza acomodando las sillas y poniendo las mesas. Hoy era un día especial, era el cumpleaños de Edward, y pese a que él había insistido en que no quería hacer nada, con las chicas planeamos una fiesta sorpresa. Aunque a estas alturas dudábamos que él ya no supiese, con amigos como Emmett y Jasper, quienes no saben ocultar cosas, probablemente ya se hubiese enterado.

El timbre volvió a sonar y esta vez la voz gruesa de un hombre invadió el lugar. Inmediatamente dejé de preparar la ensalada y corrí a la sala para encontrarme con Charlie. Se veía bien, igual que siempre y una gran sonrisa recorrió su rostro al verme. Hacía bastante que no nos veíamos, más concretamente desde mi boda, en la cual tampoco pudimos disfrutar mucho, ya que solo le dieron permiso en la comisaría para venir un día antes de la fiesta, pero ahora… Ahora me había prometido que se quedaría algunos días.

-¿Cómo estás? –Preguntó mientras dejaba su bolso sobre el sillón.

Pero yo simplemente no me pude contener, y antes de que él se diese cuanta de mis intenciones corrí a abrazarlo, realmente lo había extrañado. Y si bien nunca fui muy cariñosa, no al menos con él, simplemente quise hacerlo, quise abrazarlo fuertemente. Charlie respondió con algunas palmeadas torpes en mi espalda, algo muy de su estilo, y luego se separó de mí sin perder su sonrisa.

-Este lugar está incluso más lindo que la última vez que vine –Comentó con sus ojos puestos en la pantalla plasma -¿Ahí se pueden ver los partidos?

-¡Si! –Gritaron al mismo tiempo Emmett y Jasper.

Y en ese momento supe que había perdido a Charlie, ya me lo imaginaba todos los días sentado frente al televisor viendo algún partido. Los hombres eran simplemente increíbles. Así que, sin siquiera detenerme a decirles que se pusieran a ayudar, porque obviamente no lo harían, salí a la terraza para ver si Rose necesitaba algo.

-Te ves fantástica –Comentó Rosalie cuando me vio.

-Gracias –Aunque estaba claro que ella siempre pensaría eso pues era mi amiga, y aún más importante, llevaba puesto un vestido de su colección –Esme y Carlisle no tardan en llegar, me ayudas con la comida.

Media hora más tarde la comida estaba lista, una pequeña pila de regalos adornaba el sillón, las luces apagadas y todos nosotros estábamos escondidos detrás del sofá. Edward llegaría en cualquier momento, y ya comenzaba a sentirme tonta pues seguramente Jasper y Emmett habían arruinado la sorpresa. Alice, debido a que no se la podía ocultar de ninguna forma, se encontraba en la cocina, comiendo frutillas -Jasper había tenido que irlas a comprar de emergencias porque Aly aseguraba que fallecería si no comía algunas- y esperando "pacientemente" a que su hermano llegase.

Esme y Carlisle habían llegado con el tiempo justo, su vuelo se había retrasado y por poco se pierden la sorpresa. De momento estaban peleados, al parecer Esme había querido sacar los pasajes para un horario más temprano pero Carlisle se había negado diciendo que no quería retrasarse en el trabajo y que además con este vuelo llegarían más que bien. Mis suegros eran especiales, cuando discutían –algo que ciertamente no era muy común entre ellos- solo duraban peleados como mucho media hora. En cualquier momento Esme se rendiría y haría las paces con su esposo, o en su defecto Carlisle admitiría su error y le daría toda la razón a su mujer; De cualquier manera estaba segura que para cuando Edward atravesase esa puerta ambos estarían tomados de las manos.

El ruido de las llaves introduciéndose en la cerradura nos alertó a todos, el picaporte giró y mientras Edward entraba y prendía la luz, todos nos pusimos de pie y gritamos "sorpresa". Hice un puchero cuando vi su sonrisa, él ya sabía, mataría a Jasper y a Emmett.

-Se suponía que era una sorpresa –Murmuré mientras lo abrazaba.

-Lo siento, intenté olvidarme que mi hermano me lo había dicho pero no pude –Yo asentí y poniéndome en puntillas de pie besé sus labios –Aunque definitivamente no sabía que habías invitado a mis padres y a Charlie… -Dijo sonriendo.

-Bueno, quería que lo celebrásemos como corresponde –Edward besó una vez más mis labios y luego se dispuso a saludar al resto de los invitados, incluyendo a Alice que gritó desde la cocina para que vaya a saludarla pues no quería dejar de comer sus frutillas.

La cena transcurrió rápidamente. Edward y Carlisle estaban teniendo una conversación al parecer muy interesante o atrapante, porque tenían las cabezas pegadas una a la otra y no paraban de conversar, seguramente era sobre algún congreso o algo por el estilo. Edward había asistido a uno la semana anterior y según tenía entendido Carlisle no había podido ir, así que probablemente le estuviese contando sobre las conferencias. Alice y Jasper hablaban con Esme sobre las cosas que aún tenían que comprar para el bebé, y Emmett y Rose conversaban con mi padre. Todos parecían estar pasándola muy bien, por lo que, luego de asegurarme que todo estuviese bien y que no faltase nada en la mesa, decidí unirme a alguna de las conversaciones.

Emmett le contaba a mi Charlie que el fin de semana anterior habían ido a ver un partido de basquetbol y que allí había conocido un jugador de base bol famoso que al parecer le encantaba el basquetbol. La conversación me parecía aburrida y por la cara de mi amiga supe que a ella también así que iniciamos una propia.

Rose me estaba contando sobre la idea de hacer un desfile en otra ciudad con la idea de promocionar la marca cuando mi cuñado se puso de pie, pidiéndole a mi papá que lo aguardase un momento que tenía algo importante que mostrarle. En primer momento ignoré completamente la situación pues asumí que se trataba de alguna foto o de algún autógrafo que le había pedido al jugador, pero cuando vi esa sonrisa suya, esa que te decía que quería divertirse, mis piernas comenzaron a temblar y miré a Edward buscando ayuda, pero mi esposo estaba ocupado y no podía llamar su atención o me dejaría en evidencia yo misma, solo esperaba que Emmett no hiciese exactamente lo que yo pensaba que iba a hacer.

A los pocos minutos Emmett apareció con un papel en sus manos, por un segundo volví a considerar que se trataba de una foto o un autógrafo pero cuando sus ojos se posaron en mi padre supe que nada bueno podía suceder.

-¿Puedo hacerle una pregunta relacionada a su trabajo? –Preguntó Emmett y sentí como mi corazón se aceleró.

La atención de varios en la mesa se posó en Emmett y en mi padre. Edward estaba listo para saltar sobre su hermano si le era posible, Jasper estaba conteniendo una risa, y Alice y Rose se debatían entre preocuparse o simplemente comenzar a reír. Por mi parte no sabía qué hacer, le había pedido especialmente a Emmett que no dijese nada delante de nuestros padres, especialmente delante de Charlie. Pues sabía cómo reaccionaría mi progenitor, siendo él un sheriff ya me lo podía imaginar dándome todo un sermón sobre buena conducta y el actuar de un ciudadano responsable.

-No quiero sonar mal educado ni algo parecido, pero… ¿No cree que una multa es muy poco para quienes hacen exhibicionismo en las calles? –Charlie lo miró confundido, obviamente no comprendía de dónde venía esa pregunta –Verá, el otro día llevaba a la hija de un amigo a comprar un helado a la playa y nos topamos con una parejita en un auto, podrá usted imaginarse lo que estaban haciendo –Era increíble lo serio que podía llegar a actuar si realmente se lo proponía.

-Emmett no molestes a Charlie, vino a disfrutar, no a trabajar –Le reprendió Edward.

-Tranquilo Edward, no me molesta –Aseguró papá –Por supuesto que es poco, pero es lo que sucede cuando la sociedad pierde sus valores y la gente deja de respetarse… Tener relaciones en la vía pública, si fuese por mí los dejaría al menos un día en la comisaría, sin posibilidad de fianza, quizá así lo piensen mejor antes de hacer lo mismo…

-Tiene razón –Comentó Esme que de pronto parecía prestar más atención –Los jóvenes de hoy en día no respetan nada, una buena lección les serviría para cambiar un poco su conducta –Carlisle apoyó la opinión de su mujer y Emmett solo pudo sonreír con malicia.

-Eso mismo pensé yo –Dijo orgullo de sí mismo Emm -¿Cree que podrá hacer algo con este expediente? –Extendió el papel y supe que ya no había nada más por hacer.

Charlie tomó el papel y sus ojos se abrieron como platos. Con la mirada buscó inmediatamente a Edward, obviamente estaba enfadado. Carlisle y Esme comenzaron a preguntar qué sucedía pues Charlie parecía a punto de matar a Edward y Alice, Rose, Jasper y Emmett no podían dejar de reír.

-Espero que tengas una muy buena explicación –Era una amenaza, sabía que lo era y agradecí porque no tuviese su pistola encima -¡Edward, estoy esperando una explicación!

-Eres un idiota Emmett –Dije mientras me ponía de pie y me acercaba a Charlie –Papá no te enfades con Edward, él no tiene la culpa… -Charlie mi miró expectante, y yo por un momento no supe qué decir, obviamente no era su culpa, más bien de los dos, pero eso tampoco ayudaría a tranquilizar a papá, así que opté por decir lo primero que se me ocurrió -¡Realmente no estábamos haciendo nada malo! –La carcajada de Alice casi me hizo llorar de la impotencia, ¿es que nadie me ayudaría?

-¿Y qué estaban haciendo exactamente? –Preguntó Charlie al borde de perder la cordura.

-¡Un bebé! –Las palabras salieron solas de mi boca y no llegué a censurarlas antes de decirlas.

Charlie y Reneé no sabían que hacía un tiempo que con Edward estábamos intentando quedar embarazados, no porque no se los quisiera decir, aunque en realidad aún me sentía un poco mal hablando sobre ello, si no porque consideraba que era un tema importante y que como tal debía hablarse personalmente. Y si en algún momento había considerado contárselo a Charlie, definitivamente no me había imaginado hablando sobre ello delante de toda la familia y poniéndolo como excusa para justificar lo sucedido esa noche en la playa.

-Isabella, ¿puedes explicarte mejor? –Preguntó Charlie molesto.

-Emmett, juro que te mataré –Dije mirando a mi cuñado quien aún seguía riéndose a mi costa -¿Me acompañas a dentro? –Le pregunté a papá mientras con la mirada buscaba a Edward para que me acompañase.

Charlie asintió y los tres nos levantamos de la mesa, nos excusamos con el resto e ingresamos a la sala para poder conversar un poco más tranquilos y sin la necesidad de soportar las risas infantiles de nuestros amigos. Charlie seguía enojado, obviamente creía que cuando dije un bebé estaba tratando de eludir la situación. Y aunque sabía que mi padre estaba enojado, consideré que contarle la verdad era lo ideal para el momento. Después de todo, quería que él supiese, quería que él también formase parte de esto, de mi vida.

-Con Edward estamos intentando quedar embarazado –La expresión de mi padre se suavizó un poco, aunque por supuesto quería más excusas –Sé que está mal lo que hicimos pero ese día fue… -Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi boca se secó, eran temas delicados.

-Hace cerca de nueve meses que los estamos intentando –Continuó Edward apretando mi mano para darme fuerzas –El día que nos arrestaron nos habían dado los resultados de unos estudios… Su hija y yo tenemos muy pocas posibilidades de conseguirlo –Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas y Edward hizo una pausa para secarlas y besar mi frente –Ese día ambos nos sentíamos mal y Bella sugirió ir a la playa –Charlie asintió, mas sus ojos estaban clavados en mí intentando encontrar alguna forma para tranquilizarme –Nos metimos al mar con nuestras ropas y cuando salimos estábamos helados así que nos quitamos la ropa, ingresamos al auto y prendimos la calefacción –Le explicó, más Charlie parecía no prestarle atención.

-¿Estás bien hija? –Preguntó preocupado, olvidándose por completo la razón original de su enfado.

-Si papá, realmente se que no es una excusa, solo pensé que querrías saberlo… -Charlie asintió y, pidiéndole permiso a Edward con la mirada, se acercó a mí y me abrazó.

Sus brazos alrededor de mi cuerpo seguían siendo algo torpes, pero la sensación que transmitía era simplemente increíble. Charlie no era una persona que expresara sus sentimientos libremente, de hecho yo tampoco lo era. Ambos éramos más bien reservados, cayados… Por eso siempre se nos había resultado muy fácil vivir juntos. Recuerdo que cuando estaba por mudarme a Fork, luego de que Reneé se casara con Phil, no podía dejar de preocuparme por cómo sería vivir con Charlie, a quien no veía más de una dos semanas al año. Obviamente todo resultó muy bien, y ahora… Ahora no quería llorar más.

-Ya es hora del postre –Dije rompiendo el abrazo –Los demás deben estar esperando.

-Bella –Me llamó Edward, intentando descifrar mis sentimientos, pero yo simplemente negué.

-Estoy bien, en serio –Dije tras la miradas incrédulas de mi padre y mi marido -¿Vamos? –Dije señalando la terraza donde algunos minutos antes habíamos estado cenando.

-De acuerdo –Accedió Charlie y luego, volteándose hacia Edward y mirándolo con su cara más espeluznante, le advirtió –Como vuelva a leer un informe así no me importará nada, ¿de acuerdo? –Edward asintió.

Volvimos a la mesa donde un clima un tanto incómodo reinaba. Esme y Carlisle parecían haberse enfadado con Emmett y al mismo tiempo parecían haberse enterado de qué era eso con lo que su hijo mayor nos había molestaba. Sí, ellos sabían. La mirada que le dedicó mi suegro a Edward era la misma que solía darle a Alice de chica cuando hacía algo que tenía prohibido. Carlisle estaba enojado, y Esme no se quedaba atrás.

Mataría a Emmett en cuanto pudiese, se suponía que hoy íbamos a celebrar el cumpleaños de su hermano, no a enojarnos entre todos por una tontería. Le pedí a Rose ayuda para servir el postre, mi amiga se puso de pie y ambas miramos a Esme, por lo general ella siempre insistía en ayudar pero esta vez solo miró hacia otro lado. Edward estuvo a punto de reprender a su madre por su actitud, pero le advertí con la mirada que no lo hiciera. Eso solo empeoraría las cosas, así que en silencio junto con Rose fuimos a la cocina y preparamos las cosas para servir el postre.

Estaba molesta, con Emmett, con Charlie, con Carlisle y con Esme. Era el cumpleaños de Edward y no podían simplemente quedarse toda la noche con esa horrible cara larga. Tenía que hacer algo, no me había esforzado tanta para que al final Edward no pudiese disfrutar de su fiesta como correspondía.

-¿Voy llevando los platos a la mesa? –Preguntó Rose.

-Si, por favor… y ¿podrías decirle a Edward que venga un minuto? –Ella asintió y salió a la terraza.

Unos minutos después Edward llegó, su seño fruncido, al parecer Carlisle y Charlie habían vuelto a expresar su disconformidad con respecto al asunto. Le dije que cambiara la cara, que no quería ver a nadie más enojado o enfadado. Dude algunos segundos y luego le comenté eso que llevaba toda la noche pensando, y ahora, considerando que todos parecían estar de mal humor, creía que sería aún mejor. Yo estaba feliz, lo que tenía para decir era algo que me alegraba mucho, pero solo lo haría si Edward estaba de acuerdo.

-¿Estás segura? –Me preguntó cuando terminé de hablar -¿No quieres esperar un poco más?

-¿Pasa algo? ¿Te arrepientes? –Pregunté preocupada, el día anterior era él quien no había podido dejar de hablar del tema.

-No, por supuesto que no –Me aseguró mientras acariciaba mi mejilla –Haré lo que tú quieras… Solo quiero verte sonreír –Y lo hice, porque simplemente me encantaba cuando Edward me trataba así.

Tomamos la torta helada que había hecho esa misma tarde y juntos fuimos a la terraza. Las cosas parecían haberse calmado un poco, no se habían arreglado pero al menos ya habían comenzado a conversar entre ellos. Coloqué una velita en el centro de la torta, la encendí y todos comenzamos a cantarle el feliz cumpleaños a Edward. Con ayuda de Rose serví el postre, lo cual fue toda una odisea porque Alice no dejaba de comerse el merengue de cada porción que le pedíamos que pasase a alguien más y Emmett metía sus dedos en la crema helada. Había veces en las que simplemente Aly y Emm me hacían recordar a dos pequeños, dos niños revoltosos de esos que siempre se las arreglan para salirse con la suya.

Luego de la torta todos parecían haber olvidado que estaban enojados el uno con el otro. La primera en arrepentirse fue Esme, quien no dejó de disculparse por no habernos ayudado a mí y a Rose, e insistió en ser ella la que lavase los platos sucios. Obviamente me negué rotundamente, era mi casa, ella era mi invitada y no quería que se pusiese a lavar cacharros. Charlie parecía aún estar pensando en lo que le habíamos dicho con Edward, supongo que él no se imaginaba que podría llegar a ser abuelo tan pronto. Alice y Jasper estaban perdidos en su propio mundo, al parecer mi sobrinito o sobrinita no dejaba de moverse y Jasper le estaba hablando contándole sobre lo loca que sería su familia. Carlisle volvía a hablar con Edward, y Rose y Emmett parecían estar discutiendo por algo.

-Edward, cariño –Llamé su atención por sobre todas las conversaciones.

-¿Ya? –Preguntó, yo simplemente asentí –Bien –Besó mis labios y luego se dirigió a todos los presentes -¿Pueden escucharnos por un momento? –Una hermosa sonrisa adornaba su rostro –Con Bella tenemos algo que decirles…

-Si es otro informe de la policía, ahórratelo muchacho –Dijo papá, y aunque intentó sonar serio ni él pudo evitar sonreír.

-No es eso, papá –Mis mejillas se habían teñido de un tono carmesí, y que el resto también riese no ayudaba a mi nerviosismo -¿Nos van a prestar atención? –Me quejé.

-Sí, sí… Dinos Bells –Respondió Alice.

-Bien… -Respiré hondo –Como todos saben, Edward y yo llevábamos bastante tiempo intentando quedar embarazados –Sentí la mirada de todos, expectantes ante mis palabras –Y como también saben, no hemos tenidos buenos resultados… Así que decidimos adoptar un niño –Lo dije con una sonrisa pero en cuanto vi algunas de las expresiones de mis amigos me sentí un poco mal.

-¿Y qué pasó con el tratamiento de fertilidad que estaban haciendo? –Preguntó Alice.

-Alice… -Siseo Edward, claramente enojado.

-Solo preguntaba –Se defendió.

-Está bien… -Entendía que tendrían preguntas –No funcionó Alice, simplemente no estaba dando resultados –Ella asintió en silencio.

-¡Los felicito! –Dijo Esme entre lágrimas mientras se ponía de pie y se acercaba para felicitarnos.

Sus brazos alrededor de nosotros se sintieron tan bien, especialmente después de ese extraño recibimiento que nuestra noticia había tenido a lo largo de la mesa. Realmente no había considerado la posibilidad de que alguno no estuviese de acuerdo o no considerase que esa fuese la mejor opción. Y es que esta no era una decisión tomada al azar. Cuando nos enteramos hace dos meses que las posibilidades eran prácticamente nulas, decidimos intentar con un tratamiento de fertilidad, pero como también sabíamos que eso no nos garantizaba nada, también comenzamos a plantearnos cuáles eran nuestras otras opciones.

Habíamos analizado cada una de las alternativas que el médico nos había planteado. Y al final habíamos estado de acuerdo que queríamos adoptar un bebé. Habíamos hecho un poco de investigación, incluso habíamos hablado con un matrimonio que había adoptado recientemente, y eso era lo que queríamos. Un niño, un hijo… No importaba si biológicamente no era nuestro, lo amaríamos de igual manera y le daríamos todo el amor que tuviésemos.

-¿Ya averiguaron para iniciar los trámites? –Preguntó Carlisle.

-De hecho… -Mis mejillas se ruborizaron aún más, no sabía por qué me ponía tan nerviosa, esto era algo que yo quería –Bueno… Lo que realmente queríamos contarle es que… ¡Ya iniciamos los trámites! –Esme nos abrazó aún más fuerte y Alice soltó un gritito de alegría.

Algunos se sorprendieron un poco, como Charlie quien tardó cerca de cinco minutos en reaccionar o Jasper, que solo atinó a abrir y cerrar la boca como pez fuera del agua, pero finalmente todos nos felicitaron. Era extraño, yo lo sabía, supongo que no esperaban que diésemos esas noticias, pero era algo emocionante para nosotros, algo que nos llenaba de esperanzas y alegría, y queríamos compartirlo con ellos, con nuestra familia.


¿Y? ¿Qué les pareció? Bueno... Ustedes dirán!

Un beso grande y una vez más... ¡Muchas, pero muchas gracias!

Lu