Okey. Espero que les guste porque me esmere en esto… GRACIAS a todos los seguidores, se aprecia incluso sus vistos :,)

El amanecer es precioso, el atardecer es un regalo y la noche una despedida.

Kenny se levantó temprano ese día para tener su cita con la psicóloga, era uno de esos días que se inician como si estuvieras dentro de una película. Incluso estaba soleado cuando despertó. Kenny lo primero en que pensó fue en como estaría Craig en esos momentos, no fue difícil imaginar, él azabache estaría gruñendo y tratando de cubrirse con su sabanas de los rayos del sol. Era un flojo sin remedio. Kenny también lo era pero ese día tuvo un extraño impulso de empezar diferente, de ser alegre y positivo, quería huir de la verdad que lo acosaba desde hace días. Faltaba muy poco para irse. Cinco meses no eran suficientes para Kenny, tenía la cuenta encima de sus hombros y por fin salió de su burbuja donde creía que sus días en el reformatorio no tendrían fin, algo que creyó desde el día en el que llegó.

Su tortura se volvió un consuelo y lo que antes era un deseo se volvió en un abismo.

Quería quedarse, quería quedarse en este ambiente casi familiar, ver siempre a Tweek tratando de socializar, observar como Henrietta escribe en la esquina de la habitación, reír con Stan y Kyle, y besar a Craig Tucker con dulzura porque se volverán a ver. Eso algún día terminara…

¿Qué sucederá con Tweek? ¿Quién se quedara a su lado riéndose amistosamente de todo lo que el chico dice y ayudando a que no derrame su café? Craig podía tolerar al chico pero le costaba sacarle conversación. Kenny lo hacía más natural. ¿Qué sucedería con Henrietta? ¿Quién podía hacer que la chica gótica conversara tan entretenida como él hacia? Extrañaría todas las cosas interesantes que Henrietta le contaba. Era sorprendentemente inteligente. ¿Qué sucedería con Kyle? Kenny podía sacar de onda al chico pero no llegaba a molestarlo en lo absoluto. Stan le contó que Kyle le dijo que consideraba que la compañía de Kenny era tanto agradable como divertida. ¿Qué sucedería con Stan? Él chico ya era una especie de mejor amigo, Kenny podía bromear con él, contarle lo bueno que estaba Craig (Stan tardó en acostumbrarse a esto) y a decirle todas sus cursilerías de niña. Stan era el mejor amigo con complejo de mejor amiga…

¿Y qué pasaría con Craig? El labio le temblaba cada vez que pensaba en él. ¿Seguirían juntos? Kenny quería que fuera así, pero si era así… ¿Cómo sería? ¿Cada cuánto se verían? Sería un gran cambio no estar en todo momento disponible para el azabache. Sería peor que dejar a Karen sola. ¿Por qué? Porque Kenny no podía perder a Karen pero si podía perder a Craig…

Y no solo eso, había algo que quería hacer desde hacía tiempo y tenía el temor de no poder llegar a hacerlo antes de irse… Si, Kenny McCormick quería tener sexo con Craig Tucker con tantas ganas que ya no sentía un cosquilleo en sus partes íntimas y vientre, también sentía como se apretaba su corazón cada vez que pensaba en ello. Quería a Craig Tucker y quería demostrarle algo que, aunque muchos no creían, había guardado para entregarle a esa persona especial. Kenny creía que perdería su virginidad con una tipa que conocería en una fiesta universitaria siendo todavía un colegial. Ella sería mayor, estaría buena y borracha. Pero ahora no, ahora quería otras cosas y estaba seguro que aunque su yo del pasado lo cuestionara, su yo del presente le diría con sonrisa paternal "Lo entenderás cuando crezcas" y se marcharía sin decir más. Él quería a Craig y sabía que su yo del futuro le agradecería por tomar esta decisión.

Solo faltaba Tucker. ¿Él querría hacerlo con él? Kenny era muy inseguro, lograba ocultar esa inseguridad frente a todos a la perfección pero nunca pudo ocultarla de sí mismo. Siempre sentía que no era suficiente porque nunca podía solucionar sus problemas por más que tratara y por más que se esforzara sus metas se alejaban. Ese sentimiento de impotencia era el mayor de enemigo de Kenneth McCormick. ¿Y si no era suficiente para Craig? ¿Si no causaba el mismo efecto que Craig causaba sobre él? Tenía miedo de no ser suficiente para Craig.

La psicóloga noto este comportamiento en su paciente y se atrevió a preguntarle cuando el trataba de esquivarla mirando a la ventana. ¿Qué sería compartir el mundo con Craig?

-Kenny…- dijo llamando su atención. Kenny solo levanto la barbilla para indicarle que la escucho.- ¿Alguna vez has pensado que deberías de enfocarte de vez en cuando en ti?

-¿A qué se refiere?

-A que,- se acomodó en su asiento.- de todas las cosas que me has contado nunca he escuchado algo que hayas hecho por ti mismo. Estudiabas para poder darle a tu hermana un mejor futuro, aguantabas a tus padres para ser un ejemplo para Karen, no te ibas o suicidabas para no dejar a tu hermana mayor y sonreías, y sigues sonriendo, para contagiar tu alegría a los demás aunque por dentro estés más roto que ellos.

-¿Entonces está diciendo que estoy roto?

-Todos lo estamos, Kenny.- sonrió la psicóloga.- Somos un jarrón que se cae y se cae. ¿Cómo no vamos a tener unos cuantos raspones y quebraduras? Pero también nos ponen flores. Podemos llenarnos de flores y vernos preciosos aunque estemos casi rotos.- Kenny apoyo su barbilla en su palma e hizo un "hmm".- ¿Para ti quienes o que son tus flores?

Craig.

-Muchas personas y momentos, creo.- dijo.- Y, como usted ha dicho, no quiero que mis flores vean que estoy roto. Quiero que piensen que están dentro de un jarrón hermoso, pulido y perfecto. Creo que se sienten más a gusto de esa manera…

-¿Seguro?- inquirió anotando algo en su libretita.- Creo que les gustaría más saber que, aunque estás roto, ellas son las que te ayudan a ser hermoso. Saber que ellos tapan y borran esas "imperfecciones" de ti. Saber que tú los sostienes a pesar de estar a punto de desmoronarte. ¿No crees que también quieran ayudarte?

-Supongo…- volvió a ver a través de la ventana. ¿Por qué se hacía esto?- Pero también no me gusta preocuparlos, siento que así no podre ayudarlos y no seré suficiente para ellos. Que me dejaran por todos los problemas que tengo.

-Ese es el problema.- apuntó la psicóloga.- Eres tan inseguro que prefieres ignorarte a ti mismo.

Kenny asintió suavemente.

¿Se ignoraba tanto para poder prestarles atención a los demás? Hacía todo por ser fuerte, por ser lo suficientemente fuerte para sostener a los demás y nunca prestaba atención a lo débil que estaban sus piernas.

Salió del reformatorio y se encontró con que Craig Tucker lo estaba esperando justo afuera masticando un pedazo de plástico que solo Dios sabe dónde lo había encontrado. Estaba de cuclillas contra la pared y estaba jugando con sus dedos. Craig hacía cosas tan extrañas que hacían que Kenny arqueara una ceja y luego se riera de lo ridículo e infantil que era el azabache sin dejar de tener actitud de cabrón.

-¿Estuvo buena la plática?- preguntó Tucker levantando solo sus ojos.

Kenny rio y sacudió su propio cabezo sin sacar su mano del bolsillo de su chamarra.

-Tan buena como tu prima, Tucker.

-Puedes tirártela y contraer SIDA.- dijo levantándose.- Por mí no hay problema.

Kenny se lanzó, apoyo su codo contra la pared para poder acorralar a Tucker y se le insinuó con los ojos.

-Eso dices ahora, pero cuando yo te contagie el SIDA no vas a parar de quejarte.

-¡Aléjate!- rio.- Si tan desesperado estás porque alguien te la meta por el ano cómprate un consolador, McCormick.

-¿Qué te hace creer que yo sería el de abajo?

-Que ni de coña dejo que tú me la metas.

No fue una pregunta, fue una declaración de Tucker que seguía masticando un plástico que parecía ser de un popote. Kenny se le quedó viendo al azabache. ¿En verdad sería él el que estaría debajo de Tucker? No quería que el azabache lo hiciera suyo, quería hacer suyo al azabache. Pero era difícil considerando todos los traumas que tenía Craig. Kenny los comprendía y por eso no lo presionaba, ni siquiera trataba de convencerlo, o de forzarlo a tener relaciones. Ni siquiera se lo había sugerido…

-No dirás lo mismo cuando estés gimiendo a mi lado, Tucker.

-¿Qué te dice que me vas a hacer gemir?

-¿Enserio quieres que responda esa pregunta?

Los ojitos de Kenny bastaron para que Craig le levantara el dedo con su cara seria.

-No.

Craig se dio media vuelta y antes de que pudiera irse para que el rubio se sintiera ignorado, unos flacos brazos que tenían una fuerza mayor de la que aparentaban lo tomaron por el pecho y lo siguiente que vio fue el trasero de McCormick. Lo estaba cargando como si fuera un simple costal.

Lo golpeo en la espalda y pataleo para librarse de él. Era molesto como Kenny solo se reía antes los salvajes intentos de Tucker, tan molesto que Craig solo quería besarlo hasta callarlo.

-Hoy tú y yo vamos a tener un picnic romántico. ¿Te parece?- preguntó animado, y claro, ignoro toda respuesta por parte de Tucker.- ¡No todos los días cumplimos siete meses!

-¡Imbécil!- grito.- ¡Según tú jodida cuenta serían cinco putos meses!

-¿No te gustan que hagan las cosas a tu manera? Solo estoy contando los meses como tu los estás contando.

-¡Vete a la mierda y bájame!

-Como digas, princesa.

Tucker se arrepintió cuando notó que la mayoría de su peso estaba inclinado hacía su cara, o para la espalda. De cualquier forma no cambiaba el hecho de que Tucker se iba a dar un buen golpe en la cara, porque de donde Kenny lo sostenía era justo debajo de su trasero. Vaya que Kenny era un imbécil que podía joder a Craig, y por magia del destino, creía Tucker, él todavía no le plantaba un puñetazo a McCormick que lo dejaría sin esa sonrisita que tanto aborrecía.

El golpe no le dolió tanto, tenía buenos reflejos y pudo cubrirse el rostro con los brazos segundos antes del impacto. Se torció toda la espalda en el golpe. Si Craig no hubiera pegado su barbilla a su pecho su cuello se habría torcido y habría terminado usando collarín. Al menos si terminaba usando collarín tendría la satisfacción de ver como McCormick sufría al no poder besarle el cuello. Todo esto lo pensó justo cuando se golpeaba. Sus piernas cayeron como látigo y la risita de McCormick sonó. ¿Fue esa sonrisa lo que eclipso el golpe? Aunque a Tucker le dolió la caída, le gusto que Kenny riera. Por suerte Kenny no vio la sonrisa que Craig tenía justo cuando sus piernas se estrellaban contra el suelo.

La risa de Kenny hizo que valiera la pena.

-¿A mi princesa le dolió el golpe?

Craig se levantó y limpió toda la camiseta sin ver o prestar atención a Kenny. El rubio se acercó divertido, Tucker estaba tan tranquilo que fue imposible esquivar el puñetazo que le plantó en el vientre. Kenny se dobló.

-Te dije que no me llamaras princesa, McCormick.

Kenny escupió. Aunque el estómago lo obligara a doblarse, Kenny desafía su propia física y volvió a tomar a Craig de la cintura para cargarlo como a un costal.

-Y yo te dije que íbamos a tener un picnic romántico.

Kenny llevó a Tucker por la fuerza hasta la terraza, en su camino solo se encontraron a Stan y Kyle que hicieron como si no hubieran visto nada después de rendirse al tratar de encontrar una explicación a lo que tenían frente a sus ojos. Ya se habían acostumbrado y llegado a la conclusión de que era mejor no obtener respuestas de este par de chiflados. Siguieron su camino como si fueran desconocidos.

En la terraza soltó a Tucker y recibió una patada en la espinilla.

-Eso es por soltarme un buen golpe.- dijo señalándolo y antes de que Kenny pudiese quejarse, lo jalo de los cachetes y lo atrajo hacia sí para darle un beso profundo que duro poco.- Y eso por ser jodidamente estúpido.

Kenny rio ignorando el ardor en su espinilla.

-¿Me besaras cada vez que haga una estúpidos?- preguntó elevando las cejas.

-No.- rio Craig.- Si hiciera eso tendría que besarte todo el tiempo, y admítelo, sería un martirio.

-No. Si yo pudiera besarme a mí mismo, créeme, no me detendría. Soy demasiado sexy para ti, ¿no crees?

-Todos piensan lo opuesto, rubia.

Kenny frunció el ceño y se lanzó contra Tucker para tomarlo de las piernas y cargarlo, a propósito, de la manera más femenina que se podía idear. Como si pequeña e indefensa princesa. Craig trató de detenerlo pero se calló al ver a donde lo había llevado, estaban en la barda del techo y tenían el basurero debajo.

Craig, por instinto, encajo sus uñas en la sudadera naranja de Kenny. Le gustaba mucho esa sudadera, era la representación de Kenny en una prenda de vestir. Quería usarla un día…

-¿Juntos hasta el fin?- preguntó Kenny. Craig lo amenazó con sus ojos y antes de que pudiera responder, Kenny saltó al basurero con el azabache en brazos. Craig solo pudo pedir a un inexistente dios que lo salvara de todo daño físico.

Salieron del basurero corriendo porque al caer rompieron unos platos que habían tirado por su mal estado, el cocinero se asomó y por suerte no les vio, o al menos no completamente pues jura haber visto un animal naranja salir corriendo del basurero. Nunca supo que eran los chicos, pero ellos no sabían eso. Tenían miedo de ser atrapados así que Tucker surgió como sirena de la basura y corrió jalando a Kenneth de su muñeca. Era imposible no reírse en esos momentos. ¡Eran únicos! ¡Estaba con el rubio! ¡Oh dios mio, Craig Tucker en verdad amaba a Kenny!

No se lo había dicho porque, aunque Kenny se lo hubiera dicho desde hace un mes, Craig se tomaba esa mierda enserio. Le explicó al rubio que un "te amo" era demasiado comprometedor para él y ser tan serio con algo o tan profundo no era su estilo. Que prefería sentir que la llevaban casual aunque supiera que no era así. Craig sabía que Kenny era un chico con quien podías robar un auto, y con esos chicos no debes tener una relación seria, o eso dicen tus padres. ¿Pero a quien le importa la opinión de sus padres cuando está enamorado?

Con Kenny podías estar borracho en una fiesta y ponerte a cantar a gritos, con tus pasos de baile más ridículos y él te seguirá la corriente. Junto a Kenny podías enloquecer todo lo que querías. Podías drogarte mientras tenías un viaje a la carretera. Kenny era como una canción de My Chemical Romance escuchada desde un radio de un viejo automóvil. Craig no podía explicarlo mejor. Kenny era su canción favorita de My Chemcial Romance.

-¿A dónde vamos?- le gritó Kenny cuando vio que estaban pasando por el lago sin salir del bosque, Craig estaba desviando su camino.

-¡A donde todo valga una mierda!

Kenny sonrió. Craig era una vieja canción de Fall Out Boy.

-¡Estoy encantado de acompañarle, mi princesa!

-¡Princesa tu culo, McCormick!

-¿Ah, sí?

Kenny comenzó a correr lo más rápido que pudo para arrebazar a Craig y ser él quien lo estuviera arrastrando como perro faldero.

Juntos eran una vieja canción de punk, de esas bandas de la cual se basaron My Chemical Romance y Fall Out Boy para encontrar su sonido. Juntos eran esa canción. Una vieja y muy mala canción de amor de alguna banda punk de los setentas.

Corrieron tomándose las manos. A Craig se le coloraron las mejillas de tanto correr y ni lo noto, Kenny se sentía más vivo que nunca… ¡Estaban vivos! ¡Esto era vivir! Eran jodidamente felices y nada ni nadie podría arrebatarles esa felicidad que parecía sería eterna. Y lo sería, vaya que lo sería mientras tuvieran el recuerdo adolescente de cuando se acostaron por primera vez….

Habían llegado a un terreno baldío por donde solo había unas grandes rocas similares al gran cañón y una vía de tren que parecía no haber sido usada desde hace más de veinte años. Tenían una gran vista, uno podía ver toda la carretera y el paisaje que era una copia barata de un desierto que suele haber en esas películas de terror adolescente como Masacre en Tejas. No sabían cuanto habían corrido o que tan lejos estaban del reformatorio… Y sinceramente no les importaba ni una mierda. ¡Les valía tres hectáreas de verga por el hecho de estar teniendo uno de los momentos más inolvidables de todas sus jodidas vidas!

Se sostenían las manos. ¿Querrían soltárselas algún día? Estaban enamorados, mierda, realmente se amaban mutuamente. ¿Querían algo más de la vida? Todo ese sufrimiento era cosa del pasado, se tenían ahora y todo era felicidad. No exista la tristeza porque solo existe el presente. Solo existe su amor en este momento y siempre existirá porque un amor como este no se extinguirá.

-Ahh…- respiró Kenny apoyándose en sus rodillas.- ¿Cansado, Tucker?- se burló.

-No tanto como tú, McCormick.

Craig paso de Kenny soltándole la mano en un arrebato y se estiro para tomar un poco de aire. La verdad, estaba más cansado que McCormick pero no le daría esa satisfacción al rubio. ¿Pero no era eso ser joven? Cansarse porque ser adulto es descansar.

Kenny es un chico con el que puedes robar un auto.

Como si sus comparaciones se hicieran realidad, Craig descubrió que a un lado de las vías, junto al pequeño barranco para apreciar la naturaleza, había un coche tan viejo que el polvo ya lo había tomado como su hogar. Era un noche con una ventana rota y, obviamente, con un motor descompuesto.

-¿Quieres robarlo, primor?

Craig casi salta al sentir las manos de Kenny en sus hombros y su aliento tan cerca que pudo incluso captar los cigarrillos que se habían fumado hace más de dos semanas.

-¡Aléjate de mí, McCormick!- le empujó y el rubio oxidado solo se rio.

-¿Por qué? ¿Demasiado sexy para ti?

Las posees de Kenny solo divertían a Craig más. Como su pequeña cadera le obligaba a tener que ajustar sus pantalones o usar una talla más chica ya que se le caerían como cholo si se compraba de su talla. Craig siempre fue un chico escuálido así que su cadera pequeña iba a proporción de todo su cuerpo.

-Uuy si, McCormick. No sabes cómo deseo tu cuerpo de mujer.

-¿Enserio crees que es de mujer?- preguntó levantado la camiseta para que se vieran sus costillas resaltadas. Craig se mordió un labio y lo lamió. Si tan solo el rubio no lo hubiese preguntado con esa sonrisita de "estoy halagado", Craig no lo hubiera encontrado tan endemoniadamente sexy.

-Si no estuvieras tan desnutrido tal vez te parecerías más a una mujer. Ya sabes, a una muy plana.

-Tú eres una calavera a comparación mía, Craig. ¡Solo levántate la camiseta y verás!

-¡¿Qué?! ¡No voy a levantarme la camiseta frente al chico más pervertido de todo el país!

-¡Vamos! ¡No seas gay, Tucker!- Kenny se levantó más la camiseta.- Yo te muestro mis tetillas sin vergüenza.

¡En verdad que McCormick era un sinvergüenza!

-Ni de coña.- dijo entre risas y levantándole el dedo a McCormick.

-¡Anda! ¡Bien que te has excitado con mis tetillas y yo ni puedo verte las clavículas!

Craig iba a voltearse para reclamarle a McCormick su falta de tacto y su maldita vulgaridad que lo ponía cada vez más duro debajo del pantalón. Se giró aun con el dedo levantado sin pensar mucho en sus insultos, pero antes de que pudiera decir algo, Kenny lo aprisiono contra el coche y a sus labios los aprisiono contra los suyos.

Besos bruscos para palabras bruscas.

Craig no lo empujó como creía que haría en este tipo de situaciones. Ni siquiera pudo patearle en las bolas aunque tuviera la oportunidad perfecta. Solo se dejó tumbar sobre el asiento del coche. Tenía la palanca, o como mierda se llamara esa cosa para controlar velocidades, en la espalda y no le importo un comino. McCormick había abierto la puerta y lo había tumbado sobre los asientos para poder besarlo mejor. Le gustaba tener a Kenny encima y sentir el calor que expulsaba su cuerpo. Pero le gustaba más sentir la erección de Kenny contra la suya.

No tenía miedo a lado de Kenny. Con Kenny quería experimentarlo todo, quería ser joven a lado de Kenny y, sobre todo, quería estar enamorado junto a Kenny.

Paso sus manos debajo de la camiseta del rubio para sentir las costillas que antes le había presumido y después se enfocó en deshacerse de la sudadera que tanto le gustaba y la puso debajo de su espalda para que no le incomodara tanto la mierda que tenía detrás de él. Kenny se separó de él.

-Te amo, Craig.- le dijo.

Craig se sonrojo y no le vio a los ojos. Vio hacía los asientos de atrás y eso fue como una gran apuñalada en el corazón para Kenny. Los ojos se le llenaron de lágrimas y se levantó de golpe como si hubiera empujado a Craig.

El azabache vio esto y lo detuvo antes de que se bajara del automóvil. Alcanzó a encajarle sus uñas en la muñeca.

¡Es increíble!

Kenny estaba rojo de vergüenza. Quería llorar. Todo lo que habían pasado… Todo lo que había hecho, todo el afecto que le tenía al moreno, todo lo que había soportado y aun así… Aunque hubiera hecho tanto por él, Tucker no podía responderle ni con un "gracias".

-Vete a la mierda, Tucker.- dijo. Ahora era él quien le levantaba el dedo.

-Espera.

Ni lo grito ni sonó desesperado. ¡Este chico era increíble! Solo podía amarlo más…

-Siento…- empezó a decir Craig.- Siento mucho no poder responderte te amo, pero es solo… Es solo como si todo esto fuera enserio.

-¡Pues para mi va enserio!

-No me refiero a eso.- le soltó la muñeca a Kenny y pasó su mano por su nuca.- Me refiero a que no quiero… No sé. Cuando alguien te dice… eso que me acabas de decir, todo termina tan serio que se termina jodiendo. ¿Me explicó? Lo que yo menos quiero es que esto se joda como todo lo demás se ha jodido en mi vida.

-¿Y no importa lo que yo sienta? ¡He hecho muchas cosas por ti, Craig! ¡No me importa si no eres cariñoso o romántico, así me gustas! Pero… ¡¿Es tan difícil decirme un puto "te amo?!

Kenny estaba tan encabronado que lloraba de la ira.

-¡Si, si lo es!

Craig ahora también lloraba.

Tenían las caras rojas, hinchadas y llorosas. Eran todos unos modelos de Calvin Klein para el otro en estos momentos…. Ni siquiera podían verse a los ojos. Se sentían tan avergonzados.

-Lo es porque todo lo que quiero se va a la mierda.- explicó Tucker desafiando a Kenny a mirarlo.

-Yo no tengo porque irme a la mierda…- respondió Kenny con las manos en los bolsillos del pantalón y pateando un poco de tierra.

-Nunca se sabe, imbécil.- A Craig se le rompió la voz.- Nunca… Nunca se sabe cuándo puedes perder a alguien que amas.

-¿Y negándote a ti mismo que lo quieres hará que duela menos? ¡Deja de ser un…

-¡Si, si duele mucho menos!

Kenny se cayó. El grito de Craig fue…. Fue como el de alguien que pide ayuda. Alguien roto, como había dicho la psicóloga. ¿Qué ocultaba Craig?

Kenny se inclinó, tomo de los hombros a Craig como si se tratase de un niño pequeño y le plantó un dulce beso. De los que se dan en las bodas los recién casados.

-Puedes decirme lo que quieras, Craig. Te amo y… Nunca pensaría de ti como una mierda por más mierda que me cuentes de ti. Solo… Solo deja de joderte más a ti mismo al callarte, ¿está bien?

Craig asintió quitándose las lágrimas del rostro. Estaba rojo. Estaba avergonzado. Esto era tan irreal para él como ese día… Como el día en el que subió a Ruby a un auto como en el que ahora estaba con Kenny. Como el día en el que la bajo en un lugar como este y…. Y….

Ruby.

-Y-Yo… trató de decir. Tenía los ojos cerrados por ver a los de Kenny cuando dijera lo siguiente. ¿Podía confiar en Kenny tan terrible secreto? No podía decírselo a nadie… No debía decírselo a nadie…- Yo mate a mi hermana menor.

Kenny le soltó la cabeza a Craig y lo miró atónito.

¿Q-Que?

No podía hablar. Literalmente, Kenny no tenía aliento, se lo había prestado a Craig para que el pudiera hablar.

-Yo la mate.- dijo con ojos abiertos y perdidos. La mirada que tiene la gente que ha tomado lo suficiente como para intoxicarse.- Justo como ella me pidió. Ruby escucho lo que no debía y mamá nunca la quería. Craig fue niño bueno e hizo lo que le pedían.- sin parpadear giro su cabeza a Kenny.- ¿Ya vez porque soy un monstruo? Yo la quería…. E-Era mi hermana. ¿Por…Porque tuve que matarla?

Craig ya no lloraba para cuando Kenny lo abrazaba.

Kenny trataba de abrazarlo pero solo sentía al muchacho vacío. Todos estos sentimientos habían sido repentinos y fluidos, no había tiempo de pensarlos demasiado porque así era la vida: rápida. No debes pensarla demasiado o te la perderás.

Le beso las mejillas hasta poder darle un beso en la boca al azabache. Quería consolarlo pero no sabía cómo. Kenny prefería suicidarse antes de tener que hacerle daño a Karen, pero al parecer Craig no tuvo opción y llevo a cabo la peor pesadilla de un hermano mayor. Ahora entendía a lo que Craig se refería con "lo de Ruby" y como le negó de manera tan fría si tenía hermanos o dos. Craig solo quería olvidarla para olvidar su pésame.

La madre de Craig era una abominación inhumana ya que esa… cosa no podía tener ni un gramo de humanidad. Un monstruo. Eso sí es ser un monstruo.

-Perdón.

-¿Qué?

-Perdón.

Kenny estaba atónito. Craig… Craig… ¿se estaba disculpando?

-No tienes por qué pedir perdón.

-Sí, si tengo.- dijo Craig dejando de llorar y perdiendo ese tono rojo que agarro.- Siempre te vengo con mis estúpidos problemas de mi jodida infancia. Tú también tienes traumas y…

-Oye.

Kenny le sonrió e hizo que, todo ese tiempo que se suponía que Craig necesitaba para volver a estar pálido fuese un desperdicio. Se sonrojo cuando Kenny le pasó un mechón detrás de la oreja. Abrió un poco los labios y los ojos le brillaron cual estrellas. Craig Tucker era hermoso cuando lloraba.

-Me gusta escucharte…-termino.

Craig solo lo abrazó más fuerte. Quería llorar de nuevo pero se sentía como una gran mariquita llorando todo el tiempo con McCormick. Se suponía que ese día debía ser sexy, quería darle todo a Kenny y… le había dado todo en otro sentido. Le había dicho eso. Le contó aquello y le arrebató algo que bien sabía dejaría al rubio más allá de las nubes. Amaba a Kenny. ¿Por qué no podía decírselo? Tenía miedo. Miedo a lastimarlo con su cariño.

-Aparte,- dijo el rubio sin dejar de sonreír como hace la gente que ha sufrido mucho, pero aun así, por arte de magia o milagro de dios, pueden seguir sonriendo.- ya no hay secretos entre nosotros, ¿cierto?

Craig se le quedó viendo hasta que su sonrisa fue mucho para él y hundió su rostro entero en el pecho de McCormick. Desde este punto de vista Tucker parecía tan pequeño….

-Estoy jodido.- dijo sin separarse del pecho de Kenny.

Kenny rio. Era tremendamente adorable sin intentarlo.

-Ambos lo estamos.- respondió acariciándole la cabellera.

-Oye,- Craig se separó para ver a Kenny a los ojos. Por esos ojos Craig iría por todo el mundo y trataría de cambiar quien era solo para verlos sonreír, si, los ojos podían sonreír.- ya no quiero hablar de esa mierda.- dijo y rio. Era extraño que riera después de lo que acababa de decir.- No voy a cambiar que estoy jodido y no hay caso en que me lo recuerde.

-¿Estás seguro? Yo no tengo problemas, ya me acostumbre a llorar.

-Jodete, McCormick.- dijo poniéndole el dedo justo frente a la cara.-Yo solo…- en sus ojos apareció un brillo que Kenny conocía, ese brillo de locura que había visto en el espejo justo antes de tratar de asesinar al maestro. No recordaba si era un espejo o el reflejo de un vidrio, su memoria fallaba por las drogas. Ese brillo insano, ese brillo de locura, ese brillo que te indica que algo ha fallado apareció en los ojos de Craig y volteó a ver a su rubio con una sonrisa desesperada. Como la que usan los personajes de las películas como último recurso, cuando han perdido la batalla y no quieren admitirlo.- ¿Qué te parece si nos escapamos?

-¡¿Qué?!

Ahora sí, la situación estaba jodida.

-¡Sí!- exclamó. Le fascinaba la idea.- ¿No creías que me ibas a abandonar aquí, verdad? ¿Quieres que nos separemos? Tú condena termina dentro de poco y la mía…. Para la mía falta mucho. Y aunque lográramos salir juntos, dime, ¿qué nos espera? Estamos jodidos. Tú te irías primero y todo se iría a la mierda. ¿Quieres que se vaya a la mierda? ¡Podemos escapar juntos!...Sí. Estar juntos. Irnos de aquí. Largarnos de está mierda.- explicó.- Podemos ir por tu hermana y estar los tres juntos viajando por todo el país. ¡No importa! ¡Con que estemos lejos de está mierda es suficiente!

La idea era alocada pero… Kenny mentiría si dijera que no le emociono.

-¿Escaparnos? ¿Estás seguro?

-¿Qué no escuchas bien, idiota? Deberías limpiarte un poco las orejas. Te he dicho claramente que quiero escaparme de aquí. Irme tan lejos como pueda y olvidarme de todo mi pasado. Este.- señalo hacia donde se encontraba el reformatorio.- lugar me sigue atando ahí. Tú no.

-Si nos escapamos nos buscarían, ¿estás consciente de ello?

-Sí, y no me importa porque estarás conmigo, imbécil.- dijo con cara y voz de desprecio cuando esas palabras en verdad las sentía.

Escaparse junto a Craig y evitar la inminente separación que estaba por caerles encima. Salvaría a Craig de esos recuerdos de cuando asesino a su hermana por más irreal que sonase. Se salvaría a si mismo de perder a una de las personas que ha amado con tanta locura que podría considerarse dañina.

¡Una vida con Craig! Era lo que estaba prometiendo el muchacho de ojos oscuros…

Kenny no respondió con palabras, solo apretó las mejillas de Craig y lo beso con una desesperación con la que nunca lo había besado. Tanta fue la presión del beso que volvió a terminar arriba del azabache y le dedicó una sonrisa.

-Por supuesto que acepto, Tucker. No soy ningún idiota.

A Kenny le encantó la sonrisa de satisfacción que Craig le dio antes de jalarlo por la camiseta hacía él.

-No hay necesidad de tener miedo, Kenny.

Ese susurro prendió todo en Kenny.

Se besaron con una intensidad casi animal, Craig perdió todo pudor y manoseo al muchacho a su gusto, pero Kenny no se quedó tan atrás, su libido hizo que hiciera lo mismo con Craig hasta que este no pudiera contener sus gemidos. Eran caricias salvajes pero tiernas. Se habían deshecho de sus camisetas antes de que se dieran cuenta de a dónde iba a todo esto y solo se quedaron viendo mientras jadeaban. Kenny tenía su sudorosa frente pegada a la de Tucker mientras respiraba entrecortadamente tratando de detenerse. Estaban semidesnudos y empalmados. Estaban prendidos. Kenny lo beso, no con pasión, lo beso como si fuera un adiós.

Craig quiso que Kenny lo besara más pero el muchacho no se dejó. Estaba temblando bajo las palmas de Craig. Es más fácil notar como tiembla alguien que está arriba de ti que quien está debajo. Si tiemblas al estar debajo de otra persona te vez sumiso, como el papel que estás tomando… Pero que el dominante temblara no era común. Kenny apretó sus manos en el asiento y respiro tan fuerte como pudo.

-¿Qué sucede?- preguntó Craig al ver que Kenny estaba paralizado.

-Ah-ah.- respiraba haciendo todo el esfuerzo por encajar al azabache.- E-Es la primera vez que hago esto.

Craig apartó la mirada.

-Me gustaría decir lo mismo de mí…

-No me refiero a eso…- dijo y Tucker se obligó a ver a Kenny.- Sino que quiero recordar cada detalle porque te voy a dar algo que no podre darle a nadie más. Y quiero que tú te sientas de la misma manera, que no te sientas forzado.

-¿Sentirme de la misma manera?- de nuevo dejo de ver a Kenny.- Sabes que es imposible, Ken…

-Claro que no.- le interrumpió valiente.- Tu primera vez es algo emocional, no te la pueden quitar porque tú la das. No se puede arrebatar porque tu primera vez… Tu primera vez es como cuando vez las estrellas.- Craig se sorprendió.- Cuando las viste por primera vez no te impresionaron, pero esa noche, esa noche las viste realmente. Fue la primera vez que viste las estrellas y es lo mismo con esto, Craig. Es tu primera vez.

No hubo necesidad de más palabras para que el muchacho cediera y dejara que Kenny le besara sus clavículas con cariño. Había una pasión silenciosa. Podían ser una vieja canción de Frank Sinatra en estos momentos porque eran lentos, todo se guardaba en su mente y cada caricia era tan excitante como romántica. Sus manos exploraban sus cuerpos como un recién nacido explora el pecho de su madre. Así se exploraban. Querían conocerse como nadie los había conocido.

Craig le desabrocho el pantalón a Kenny mientras que este le besaba los pezones. Las ventanas estaban llenas de vapor y sentir el miembro de Kenny más cerca y con menos ropa… Fue indescriptible. Craig quería más. Quería más de Kenny y estaba dispuesta a darle más de él a Kenny.

Se deshizo de sus pantalones tirándolos con sus piernas mientras se frotaba más contra Kenny. Era un frote sensual. Quería sentir a Kenny muy dentro de él. Anhelaba que lo hiciera gritar de placer. Encajarle sus uñas. Dejar su marca en este muchacho virgen.

Kenny paso su lengua por todo el pecho de Craig haciendo más complicada su respiración. EL azabache juraba que la lengua de Kenny tenía algo que activaba sus sentidos al máximo y lo endurecía como a una roca. Le gustaba que Kenny no descuidara su erección pues la acariciaba suavemente por arriba del pantalón mientras compartían besos. Y claro, Tucker metió la mano dentro de los pantalones de Kenny en cuando pudo deseoso de sentirlo. Estaba caliente. No le repugnaba tocarle. Le excitaba.

El cuerpo de Kenny se empalmaba con de él. Esto era más que sexo, Craig notaba la diferencia… ¿Era esto hacer el amor? Craig odiaba esa referencia. El sexo es sexo. El sexo es hermoso. ¿Por qué tienen que decir "hacer el amor"? No es como si el amor se pudiera hacer. El sexo es hermoso cuando dos personas que se aman lo tienen. Así de sencillo. ¿Por qué la gente tenía que usar apodos tan roñosos como "hacer el amor"? Craig tenía sexo y punto. Y tenerlo con Kenny era ver la belleza del sexo.

Las manos de Kenny juguetearon un poco con el miembro viril de Craig y luego, con una sonrisa se lo llevó a la boca. Tucker no tuvo miedo. Era agradable. ¡Dios mío si esto no era agradable! Era cálido dentro de la boca de Kenny. Rasguño tan fuerte los asientos del automóvil que dejo marcada sus uñas. Gimió tan fuerte como pudo, nadie le iba a escuchar.

Escuchar gemir a Craig… ¡Ah! ¿Podía haber algo más placentero? Tal vez un orgasmo, pero nada como escuchar a Craig. Era como escuchar a los ángeles gemir con la indecencia de un demonio.

Una vez que Kenny termino su trabajo, dejo que Craig terminara el suyo usando su mano y besándole el cuello a Kenny hasta dejárselo completamente rojo. Si Kenny se vino en la mano de Craig, él no lo noto porque obtuvo otra erección al ver lo hermoso que se veía Craig después de un orgasmo.

Se lanzó a besarlo y a tomarle las caderas. Ya ninguno tenía pantalones. ¿Qué eran lo que esperaban? Craig, desesperado como siempre, tomo las caderas de Kenny, se aseguró de que estuviera un poco más debajo de él y, antes de que Kenny pudiera detenerle, se empujó hacia abajo. Gimió y grito al mismo tiempo. Kenny gruño. Era demasiado para él. Se empujó poco a poco más adentro de Craig y espero a que el azabache se acostumbrara, o mejor dicho, se esperó a que Craig lo hiciera sangrar por la espalda. El azabache le había mordido con tanta fuerza el hombro que tenía una gran marca sangrando. Embistió lento pero profundo. Craig trataba de no gemir pero era un intento estúpido. Termino arañándole toda la espalda a McCormick e insultándolo cuando ambos llegaron a su clímax.

-¡Eres un grandísimo hijo de puta, McCormick!- dijo Craig.

Kenny no aguanto mucho más después de que cayera sobre su vientre un líquido ardiente y, con un asentimiento de cabeza del azabache, se vino dentro de Craig.

-Yo también de te amo, primor.

No podían separarse ni tirarse a un lado así que solo intercambiaron de posiciones para que el más delgaducho pudiera descansar. No iba a poder sentarse en, al menos, unos tres días. Pero sobre todo, su orgullo tardaría en arreglarse porque Kenny le había ganado en su pequeña apuesta sobre quien iría arriba. ¡Pero demonios! ¡Valía perder esa apuesta!

Golpeo en el pecho a Kenny con un manotazo y se levantó para ver a Kenny. Ambos estaban sudados. Kenny seguía jadeando, recuperando su aliento.

-Me las vas a pagar por joderme el culo, Kenny.

Kenny rio con todo el aliento que le quedaba.

-Pégame todo lo que quieras, rayo de sol. No vas a lograr que me arrepienta.

-Deja de ponerme apodos tan jodidos y puede que volvamos a hacerlo igual.- dijo tirándose sobre el pecho de Kenny. El rubio sonrió.

-¿He estado de fábula?

-Solo lo has estado porque se trataba de mí a quien estabas cogiendo.

-Y solo lo has disfrutado porque se trataba de mí quien te estaba cogiendo.

-Lo que digas.

Se durmieron un rato. Craig recostado sobre Kenny y Kenny abrazando la espalda desnuda de Craig. Era una suerte que habían cerrado el automóvil cuando empezaron a llevar a cabo el acto de manera tan… "discreta", pues, aunque ellos no supieran, habían pasado dos automóviles por ese camino y fue una suerte de tres pares de cojones que no les hayan visto.

Ahora, ambos estaban dormidos, abrazados. Kenny había puesto su sudadera encima de Craig para que no pasara frio y le dio un beso en la frente cuando este cayó dormido. Sonrió. Nunca olvidaría este día.

-No puedo esperar a escaparme contigo, Craig.

Lo beso en los labios y se echó a dormir.

Espero que les haya gustado a todos. Me he esforzado y aun así, no se, perdón si no llene sus expectativas. Era mucho para un solo capitulo así que…. No se, tenía que hacerlo resumido porque creo que así se sentía mejor el ambiente o no se, era más realista (¿) Gracias por leer este fanfic. No olviden visitar mi tumblr, es NissaAdere. Muchas gracias por todos sus reviews, créanme que por cada review sigo celebrando como si fuera el primero.

¡Los quiero!