Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green y Anksunamun Nefertiti. Saludos! :3

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Capitulo 20

El plan para tomar el cielo.

Dean mantenía la mirada en Lucifer, Enias se había marchado hace unos segundos a quien-sabe-donde y ahora estaba solo con el ángel caído.

-¿Qué pretendes?- preguntó el rubio serio- No creas que no me doy cuenta de lo que pasa, estás usando a Enias para llegar al cielo-

-No te he dado permiso para hablar, Dean-

-No dejaré que lastimes a mi hermano y mucho menos permitiré que vuelvas al cielo, Miguel tampoco lo permitirá-

-Lo sé- Lucifer movió la mano para dejar al rubio inmovilizado contra la pared- ¿Crees que no lo sé? Claro que mi hermanito intentará detenerme pero yo me encargaré de eso, así que tú tranquilito y calladito-

-Bastardo-

-Es una pena que no quieras unirte a nosotros, Enias deseaba tanto no herirte y que permanecieras a su lado-

-Como si te importara- Lucifer lo tomó por la barbilla.

-Claro que me importa, Dean, quiero mucho a mis hermanos, y me dolería tener que lastimarlos si se interponen en mis planes-

-Eres una aberración, no juegues al chico bueno conmigo- el ángel caído se rio.

-Me agradas, Dean, y sería una pena perder a un buen elemento como tú pero no cambiaras de opinión, además- lo miró fijamente- Te has mezclado con una de esas cosas, ¿Qué crees que hará Miguel cuando se entere? Un ángel y un humano, eso sí que es una aberración pero no te preocupes, que si ese humano desaparece, tú ya no podrás caer en tentación y todo estará bien-

-¿Qué…?-

-¿No lo sabías, Dean? No te asesinaran porque eres valioso para ellos, ahora más que nunca tienes un gran valor- el rubio lo miró sin entender- Por eso es más viable que asesinen a ese humano y a ti solo te darán un correctivo-

Dean movió la cabeza con brusquedad para liberarse de esa mano y lo miró con enfado, no iba a permitir que nadie lastimara a Castiel, ni siquiera sus hermanos. Lucifer le acarició la mejilla antes de dar vueltas por el cuarto.

Al cabo de cinco minutos llegó Enias, el rubio lo miró fijamente.

-No hagas esto, Enias, por favor-

-Basta Dean, ya no tenemos nada de qué hablar-

-¡No te das cuenta que solo te están usando!-

-Basta Dean-

-Por favor hermano, abre los ojos de una buena vez… no puedes fiarte de él, por favor-

Enias lo miró fijamente y el rubio pensó que se detendría pero entonces Lucifer lo dejó contra la pared y apareció frente a él mientras le colocaba una mano en la frente. Dean cerró los ojos gruñendo despacio, casi al tiempo en que sus alas se desplegaron en la habitación y antes de que pudiera reaccionar, el ángel caído le calvó tres cuchillos en cada ala que formaron un triangulo. El rubio gritó del dolor al sentirlo.

-¡¿Qué mierda haces?!- gritó Enias apartándolo de un empujón- Dean, mírame- este respiraba un poco agitado y hacía su mejor esfuerzo por contener las lágrimas- ¡¿Por qué le has hecho eso?!-

-Cuida tu tonito conmigo, Enias- este frunció el ceño- Termina de preparar todo, muy pronto tendremos compañía- el ángel lo miró fijamente- Ve-

Dean observó como su hermano desaparecía de la habitación y fijó su mirada en el ángel caído, este correspondió su gesto con una amplia sonrisa.

-¿A qué viene esa cara, Dean?-

-Eres un bastardo…- siseó enojado. Lucifer lo miró fijamente y colocó su mano en la frente del rubio, provocando que sus alas se movieran un poco y se lastimaran aún más con el cuchillo- Detente…-

-Tengo un trabajo especial para ti, Dean, ya verás-

El rubio lo miró asustado y arqueó un poco la espalda gritando cuando esa mano presionó contra su frente.

-¡DETENTEEEEEEEEEEEE!-

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Sam los hizo aparecer a todos, afuera de la iglesia. Castiel iba a entrar corriendo pero el ángel lo detuvo por el brazo y negó despacio. Les entregó unos cuchillos plateados a cada uno.

-Con estos podrán matar a un ángel- los tres asintieron- Tengan mucho cuidado con lo que hacen, Enias es fuerte y es probable que hayan más ángeles ahí- el castaño reunió algo de su gracia entre sus manos e hizo aparecer tres plumas que luego convirtió en brazaletes- Colóquenselos, los protegerá contra los poderes de los ángeles-

-¿Vamos?- preguntó Castiel inquieto.

-Aún no…necesitaremos ayuda, así que… hice una llamada, debe estar por llegar-

Al menor de los cuatro no le gustó para nada como sonó eso, ¿A quién había llamado, Sam? Al cabo de unos segundos, aparecieron dos ángeles en el lugar y Castiel los miró fijamente. No sabían quiénes eran pero se sentía un poco intimidado ante la presencia de uno de ellos.

-¿Están ahí, Sam?-

-Sí señor…-

-¿Quiénes son ellos?- preguntó el mayor.

-Bueno… están ayudándome… y… ellos…- el castaño no encontraba la forma de explicarse sin meter en más problemas a su hermano pero entonces Castiel habló.

-Somos amigos de Dean, al menos mis hermanos, yo lo a- Sam le cubrió la boca rápidamente y lo miró un poco asustado antes de voltearse a sus superiores.

-Solo amigos, señor… han… ayudado a Dean… eso es todo-

-¿Y quiénes son ustedes?- preguntó Balthazar.

-Mis superiores, él es Zacarías y él Miguel- Castiel los miró fijamente y reaccionó ante esos nombres, se liberó de la mano que cubría su boca.

-¡¿Por qué los has traído?! ¡Ellos quieres llevarse a Dean! ¡Se lo quieren llevar al cielo!-

-Es donde pertenece- aclaró Zacarías y luego sonrió- Te he visto antes, eres Castiel ¿Verdad?-

-Sí- respondió firmemente.

-Lo sabía, verás Miguel, este chico aquí presente, es la razón por la cual Dean se escapó del cielo-

-¿Qué? ¿De qué hablas? Solo es un humano- respondió el arcángel mirándolo despectivamente.

-Pues algo especial tiene, si ha conseguido que Dean desobedezca una orden directa- Miguel se acercó al moreno pero Sam se interpuso.

-Por favor señor… ellos nos han ayudado mucho y ahora tenemos que encargarnos de Enias… por favor…- el arcángel lo miró fijamente.

-Esto no ha terminado aún-

Sam se lo agradeció con la mirada cuando un grito se dejó oír en el lugar. El ángel reconoció la voz de Dean y sin mediar palabras, corrió hacia el interior del convento, seguido muy de cerca por Castiel y un poco más atrás venían los demás.

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Castiel se asustó mucho cuando escuchó la voz del rubio en un grito y no lo pensó para entrar corriendo al convento. El lugar estaba siendo custodiado por algunos ángeles, de los cuales se hicieron cargo Zacarías y Miguel. Los demás continuaron por el largo pasillo cuando Enias apareció frente a ellos sonriendo. Sam detuvo su ataque haciendo aparecer una espada en su mano derecha.

-Continúen ustedes, yo los alcanzaré pronto-

Castiel asintió y se fue seguido por sus hermanos hasta la puerta de madera que se divisaba al final del pasillo. Los tres la embistieron varias veces hasta que consiguieron abrirla. El moreno se apresuró en entrar al cuarto y vio como un hombre de cabello castaño tenía a una mano en la frente de su ángel, el rubio permanecía con los ojos cerrados, sus alas estaban extendidas y atravesadas con unos cuchillos.

-¡Dean!- el desconocido se volteó a mirarlo y movió la mano para cerrar la puerta mientras sonreía.

-Llegan justo a tiempo- dijo quitando su mano de la frente del rubio y chasqueó los dedos para hacer desaparecer los cuchillos. Jaló a Dean de la muñeca para apretar el brazalete hasta romperlo- Ya es hora, no quiero interferencias, así que ocúpate de esos molestos humanos y mátalos-

-Sí señor…-

Dean se giró hacía ellos y parecía como ido, tenía la mirada vaga e hizo aparecer una espada en su mano derecha. Antes de que Castiel pudiera reaccionar, el rubio apareció frente a él, colocando la punta de la espada a centímetros de su cuello.

-¿Dean…?-