Antonio iba caminando rumbo a los dormitorios, seguido de Francis y Gilbert, en eso el francés sintió que alguien lo jaló del hombro y lo metió entre los arbustos, le tapó la boca y le comenzó a hablar al oído.

- Acaban de hacer un club de fans para nuestra serie.- Francis se quitó la mano de la boca y pegó un gran brinco pero no uno de susto sino uno de asombro.

- Lo sabía, sabía que nos iba a ir muy bien.-

- Me preguntaron que cuando sale el siguiente capítulo.-

- ¿Y qué les dijiste?-

- Les dije que iba a salir semanalmente, pero que por favor hicieran como si nada hubiera pasado, ya que a ellos no les gusta la fama ni nada.-

- Mmmmmm… que buena manera de pensar… pero me pregunto que por cuanto tiempo ocultaremos esto.-

- Si llegamos a la fama pues les decimos y te aseguro que aceptaran el trabajo, no lo pensaran ni dos veces.-

- No creo… olvidémonos de eso y veamos un posible salto a la fama, ya hay como 3 capítulos para vender, hay que seguir grabando y según tengo entendido saldrán el sábado.-

- Seria una muy buena oportunidad para grabarlos, quien sabe que tantas cosas les puedan suceder, ya quiero que sea sábado.-

- Y mañana al saló les toca clase de educación física, será una buena oportunidad para grabar… ya me imagino las piernas de María descubiertas y… su blusa de deportes pegada y sus pechos sobresaliendo y… se vería muy sexi jugando tenis.-

- Esa es la razón por la que no quiero ir contigo de vacaciones, eres capaz de intentarme hacer algo.-

- No hare nada hasta que María sea mía… y no nada más que ande conmigo… sino… tú ya sabes… completamente mía…- el francés ni siquiera acabó de hablar cuando escuchó un disparo y muy de cerca.

- ¡PIUM!-

- Sabía que tú eras un gran pervertido, pero jamás creí que tú Katerine fueras una de ellos.-

- ¡Yo…yo… yo no soy como el… yo soy de…de…! ¿Cómo era la palabra? *golpe en la frente*

- No te pegues Katy querida, yo puedo sobarte toda el área afectada si tú quieres… y no nada más esa…-

- ¡PAM!- se oyó el sartenazo por media escuela, ya la mayoría sabía a quién le habían pegado. Vash dirigió su mirada a la causante del golpe y sonrió (raro de el pero sonrió).

- ¿Elizabeth?- preguntó.

- No, yo soy Marceline, soy la hermana gemela de Elizabeth.-

- No tenías por qué ser sarcástica, ¿Por qué le pegaste? De nuevo.-

- Porque Dios se lo dijo en su sueño.- el suizo pegó un pequeño brinco e inmediatamente recuperó la compostura.

- Lily… saluda cuando llegues, podrías asustar a alguien de aquí y posiblemente, tal vez le pueda dar un infarto y Elizabeth… siempre que golpeas a Francis esa es tu excusa.-

- No estoy mintiendo, es la verdad… sé que no está bien golpear a otros pero Dios dice que lo haga y le tengo que hacer caso.-

- Esta bien… No quiero oírlos hablar sobre perversiones cuando este cerca, ¿de acuerdo Katy? Si haces lo contrario tendré que reportarte a la dirección de la escuela, como encargado de la seguridad y moral de los…-

- ¡Cállate tacaño!- dijo una voz de entre los arbustos.

- ¡No soy tacaño!- gritó hacia el arbustos, de este, salió Gilbert y en su rostro había una sonrisa maliciosa.

- Kesesese, si tú eres el que hace esos feos festivales, con feos adornos y comida corriente.-

- ¡Yo administro el dinero y es claro que no les soltare mucho a los encargados de hacer las compras! ¡Luego se quedan con el dinero!-

- Esa vez tuvieron que ir a pedir apoyo a la dirección y padres de familia ya que les diste mucho dinero y les alcanzó para comprar todo lo necesario y sobre todo, comprar comida de alta calidad, deberían de quitarte el puesto. Kesesese.-

- ¡CALLATE!-

- ¡PIUM!- Vash apuntó al europeo con su rifle, este se asustó un poco pero era claro que el grandioso no iba a mostrarlo.

- Vash… hermano… un día de estos te quitaran el puesto… ya verás…-

- No entiendo cómo es que Ludwing te soporta, sin excluir que es un milagro que aun sigas vivo.-

- Para que veas que el creador me quiere y sobre Ludwing, somos hermanos, como no me va a querer.-

- Onii-sama, ya déjalo… no se te vaya a escapar una bala, puedes herirlo.-

- Está bien, solo porque tú me lo pides Lily, nos vemos, Espero que no sigan con sus perversiones. ¿Lily te quedas?-

- Si, me quedo, me iré con Eli al dormitorio, nos vemos al rato hermano.-

- Me saludas a tu amigo el podrido señorito…-

- Sí, sí, yo le mando tus saludos *susurro* no le diré nada.-

- ¡VASH! ¿Me prestas dinero?- el suizo se detuvo y ligeramente volteó a ver a Gilbert, no sabía si era verdad o era solo una broma para encontrar la forma de molestarlo por lo que optó negarse.

- No tengo.- dijo secamente y comenzó su retirada.

- ¡Lo sabía! ¡No eres más que un tacaño! ¡Si tienes dinero pero no me quieres prestar!-

- ¡YA TE DIJE QUE NO SOY TACAÑO!- balazos, eso se oía por la escuela, al igual que a Vash gritando que no era un tacaño. Los demás vieron como esos dos corrían por el patio, no se detenían, por lo que optaron ignorarlos.

- Bien… ¿ahora?- comentó Eli rompiendo el silencio.

- Pues… vamos a nuestra habitación ¿no? Hay que hacer tarea.-

- Esta bien, nos vemos Katy, platicamos luego.-

- Adiós chicas, cuídense, no vaya a salir un tipo extraño e intente hacerles algo.-

- Con Elizabeth y su sartén cerca, estoy segura que no nos pasara nada. Ahora sí, nos vamos.- Ambas chicas se retiraron dejando a Katy con Francis, quien apenas estaba despertando.

- Que lindas piernas.-

- ¡PAM!- se oyó otra vez el sartén.

- Con Lily no te metas… a ella no le harás nada, pervertido.-

- ¿Eh?- al parecer Lily no se había dado cuenta de que por accidente, había pasado muy cerca de Francis y este accidentalmente vio un poco debajo de su falda, pero apenas y logró ver sus piernas.

- Ahora si nos vamos Lily.- dijo Eli y ambas se fueron, Katy se acercó al herido y con uno de sus dedos comenzó a pincharle los cachetes.

- Vamos despierta.- decía Katy, cuando una mano tomó la suya y con la otra acercó el rostro de ella al suyo.

- Katy querida, amour, no era necesario que dieras tantas vueltas, ya sabía que me amabas.-

- No te amo ni nada.- contestó ella con mucha calma y seriedad.- No andaría con alguien mucho mayor que yo, además, tu eres el que graba los capítulos, yo me encargo de editarlos, sería muy difícil para mí el no tenerte, ¿Quién los grabaría cuando yo estuviera ocupada?-

- Ya entendí… y volviendo a lo que estábamos hablando… no haré nada hasta que María sea mía.-

- ¿Nada de nada?-

- Nada.-

- Pues ya estuvo que te quedaras sin hacer nada por el resto de tu vida.- el francés no pronunció ninguna palabra, se quedó en silencio por unos segundos, Katy se iba a ir ya que su compañero estaba ido como el idiota que es, hasta que el volvió a hablar y como frustrado dijo:

- *Respiro* Tienes algo de razón… tardaré mucho… no haré nada entre semana… pero ya verás que ella será mía, quiera o no Francisco.-

- Tenías que ser… no puedes estar sin un mes entero sin hacerlo.-

- Claro que puedo ¿Quieres apostar?-

- Sabes que vas a perder, solo te quieres hacer el valiente, volviendo al tema ¿Cómo se supone que la enamoraras? Al parecer no será nada fácil, se ve que es dura en ese aspecto.-

- Tengo una idea, pero necesito que este sola, y que no haya nadie alrededor.-

- ¿Intentaras llevarla a la cama?-

- No sería mala idea… realmente me gustan sus curvas…-

- Tienes que sacarte eso de la mente, ella no se dejará toquetear y menos por un tipo como tu.-

- En ese caso… la enamorare por las buenas.-

- Pero… ¿y si el que resulta enamorado es otro?-

- ¿Ah? ¿A qué te refieres?-

- Que podría haber una posibilidad de que ella no se enamore de ti pero tu si de ella.-

~~~~~ á ~~~~~

- Llegaron a la hora exacta.- comentó la maestra.

- Pero al menos llegamos.- dijo María con una sonrisa nerviosa. Arthur y ella se sentaron en sus respectivos asientos mientras Francisco mataba a su hermana con la mirada y Alfred… el actuaba de manera indiferente.

- Quiero hablar contigo, cuando acaben las clases me esperas aquí y no se te vaya a ocurrir irte.- la voz de Francisco era muy seria y al parecer si estaba hablando enserio. Este salió de la habitación y dejó a la maestra con esos tres. Luego de unas dos horas las clases extras terminaron.

- ¿Vas a ir a tu habitación?- le preguntó Arthur a María.

- Voy a hablar con mi hermano, estoy segura de que me va dar un sermón sobre la responsabilidad y esas cosas, como si él lo fuera.-

- No tenemos necesidad de estar viniendo a clases extras y esas cosas, además si ella supiera que somos en realidad les apuesto que nos trataría mejor.-

- Pues si ya te cansaste de la escuela regresa a tu casa, allá estarás mejor.-

- Pensé en esa posibilidad, pero si regreso María lo hará conmigo.-

- A mí no me arrastres en tus planes, no somos nada y aunque lo fuéramos no haría lo que tú quieras.-

- Ahora si es un buen momento para decir que la libertad te llama.-

- No te burles, ya no soy así… ahora soy una blanca paloma.-

- Y una muy bonita blanca paloma jejeje.- María no pudo evitar sonrojarse por las palabras que Arthur había dicho, Alfred estaba sumamente celoso, nadie le decía bonita a "su" chica, aunque no lo fuera.

- Nos vamos Isabel.- dijo serio el estadounidense mientras la tomaba de la muñeca con fuerza, la estaba lastimando.

- ¡Suéltame! ¡Me lastimas!- pero él no hacía caso a lo que ella decía. Arthur le tomó la otra mano a Isabel y la jaló hacia él.

- ¡No te la llevaras! ¡Tú no tienes ningún derecho!- gruñó el inglés. Ambos empezaron a jalar de un lado a otro a la pobre chica quien ya estaba muy adolorida, sentía que le iban a arrancar los brazos, un milagro la salvaría… o tal vez su hermano.

- ¡Dejen a mi hermana en paz! El único que se la llevará seré yo y nadie más.- al escuchar la voz del mexicano los ex-hermanos soltaron inmediatamente María y esta corrió a donde estaba Francisco.

- Nunca pensé que estaría tan feliz de verte.- pero su hermano no le contestó y cuando sucedía eso era porque él estaba molesto, Al ver la expresión de Francisco, Arthur y Alfred decidieron esperar en el salón de clases.

- ¿Por qué no entras a clases?- preguntó con un tono de voz serio. Su hermana solo guardó silencio.- Te vuelvo a preguntar, ¿Por qué no entras a clases? Aunque somos naciones y tenemos dinero para vivir y todo, sabemos que no es obligatorio venir a la escuela pero aun así venimos y si venimos es porque vamos a mostrar algo bueno no a estar saltándote clases y no hacer nada.-

- ¿No te muerdes la lengua?-

- A veces cuando como pero ya tiene tiempo que no me sucede eso, ¿Por qué lo preguntas?-

- *Suspiro* a veces me pregunto si en realidad eres mi hermano.-

- No me cambies el tema… oí que vas a salir el sábado o algo así.-

- Si, saldré con Arthur y con Alfred, iremos al cine.-

- No iras a ningún lado.- dijo Francisco con un tono de voz autoritario.

- ¿Cómo que no iré?-

- ¿Es que acaso no oyes bien? ¿Estás sorda? Ahora solo faltaba eso…-

- Es que no entiendo porque me estás prohibiendo salir este sábado, no he hecho nada malo.-

- ¡Estas faltando a tus clases! Veniste a estudiar no a pasear y punto final, no discutiremos más, saldrás hasta dentro de un mes.-

- ¡¿UN MES?! ¡Estás loco!- Paco ignoró el comentario de su hermana, se despidió y se comenzó a ir, ella se quedó parada en el pasillo sin saber qué hacer, sabía que si se iba con ellos y su hermano se enteraba, este iría a buscarla como loco y la traería de regreso a la fuerza, lo cual sería sumamente vergonzoso, así que no era una buena idea escaparse. No pensó mucho cuando se acordó de algo, corrió tan rápido como pudo en la dirección en la que iba su hermano y al alcanzarlo le tocó el hombro haciendo que este se detuviera y volteara a verla.

- ¿Qué sucede Isabel?- preguntó de manera tranquila.

- Sobre lo que me dijiste hace rato, prácticamente me quisiste decir que soy algo irresponsable, si me castigas quiere decir que tú eres aún más responsable que yo, pero… si tan responsable eres quiero que me digas donde está mi collar y que me lo traigas.- el mexicano al oír sobre el collar quedó como petrificado, aun no lo encontraba y ya sabía que su hermana ocuparía eso de pretexto para poder salir el sábado.

- A… yo… Fran… nosotros… aun no lo encontramos…-

- Ahí está, y así quieres que yo sea responsable, hasta que encuentres ese collar yo haré lo que quiera.- Francisco la miró demasiado serio y no pronunció ninguna palabra, solamente afirmó, se dio la media vuelta y se fue. Una vez que su hermano ya no estaba hizo una pose victoriosa, mientras que el otro estaba muy preocupado, no tanto por no poder "cuidar" de su hermana sino porque si ella se enteraba de la verdad, estaría muerto y México del norte dejaría de existir. Rápidamente se dirigió a su habitación para hablar con Francis y Antonio.

~~~~~ á ~~~~~

Por esos pasillos caminaba un chico alto, de ojos violetas y blanco de piel, junto con otros dos acompañantes.

- ¿A dónde vamos-aru?-

- A ningún lado realmente, da.-

- Entonces… ¿Por qué nos trajiste por aquí? ¿Quieres matarnos o algo así?-

- No, da, solo quiero caminar.-

- Pero pareces que anduvieras buscando algo… o alguien-aru.-

- Solo quiero caminar, da.-

~~~~~ á ~~~~~

En el salón de clases estaban Arthur y Alfred, quienes estaban esperando a que María terminara de hablar con su hermano, pero tan "posesivo" era Alfred que se la pasó oyendo la conversación que sostenían los hermanos sin embargo Arthur le arruinó la fiesta y lo jaló de vuelta al salón como pudo.

- ¿Crees que la haya dejado ir siempre?- preguntó el inglés.

- Yo creo que sí, y si no la deja ir yo iré a hablar con el.-

- No creo que la deje ir, sobre todo si tú vas a ir, sabes que no quiere que estés con ella.-

- Ya verás que sí. No sé porque no quiere que me acerque a su hermana ni nada.-

- Realmente eres un idiota, con lo que hiciste cuando la conociste no sería extraño.-

- Ya vas a comenzar con eso Iggy, mejor vamos a buscarla, ya no está platicando con su hermano.-

- ¡Deja de estarla espiando!- Alfred ignoró a Arthur y salió disparado a donde estaba María, llegando por detrás, quería abrazarla pero ella se percató del intento de su vecino por lo que se hizo a un lado y este terminó estrellado en la pared.

- Lo… lo… ¡perdóname! No creí que fueras a estrellarte contra la pared.-

- Está bien, a ver si así se le quita un poco lo idiota.-

- Ojala, solo espero que el golpe no lo vuelva más de lo que está.- ambos esperaron a que Alfred saliera del hueco pero simplemente estaba atorado.

- No puedo salir. ¡NO PUEDO SALIR! ¡AYUDENME!- este comenzó a moverse como loco, ocasionando que la pared se bretara un poco.

- Tranquilízate, quédate ahí, iremos por ayuda.- dijo María, pero la verdad era que no sabía qué hacer, se acercó a Arthur y le preguntó.- ¿Qué debemos hacer? No se me ocurre nada.- este pensó un poco y luego compartió su opinión.

- Pienso que deberíamos dejarlo ahí solo y regresar cuando esté muerto.-

- No es mala idea pero no podemos dejarlo ahí.-

- Entonces…- ninguno sabía qué hacer, tampoco querían formar un escándalo y fue cuando cinco chicos aparecieron.

- Hola Isabel.- saludó el frailecillo.- ¿Cómo has estado? Te vez muy bonita hoy.-

- Hola Mr. Puffin, he estado muy bien ¿y tú?-

- También, como siempre feliz, no como el niño este que siempre está de amargado.-

- Solo cállate pajarraco, hola María, es un placer volver a verte.-

- Lo mismo digo Emil, hay que desayunar juntos un día de estos.- Arthur era como invisible, ninguno de ellos le hacía caso y eso lo deprimió un poco, María se dio cuenta de cómo estaba su compañero por lo que se acercó a él y lo jaló hacia donde estaba el grupo. Fue cuando los demás vieron al inglés y lo saludaron. Platicaron un rato y se estaban olvidando de que Alfred estaba todavía atascado.

- ¡Hey! ¡¿Qué sucede Isabel?!- Mathias se acercó mucho a Isabel, la cual se sintió un poco incómoda.

- Anko, siempre tienes que ser tan informal. Buenas tardes Isabel, ¿sucede algo malo? ¿Tienen algún problema?-

- Nosotros podemos ayudar.- interrumpió Tino a Lukas.- Para eso estamos los nórdicos, no importa quién sea el que este problemas.-

- ¿Hmg?-

- ¿Qué… que sucede Su-san?-

- Nada.-

- Uff, a veces me das miedo, pero antes de ayudarlos dinos que fue lo que pasó.-

- Isabel esquivó un ataque mortal de Alfred y este no puro parar por la velocidad que llevaba y terminó estrellándose en la pared, eso fue lo que sucedió.-

- ¡Pues si eso es lo que pasó la solución es muy sencilla! ¡Con mi hacha lo sacaremos!- Lukas se acercó Mathias por detrás, tomó su corbata y lo comenzó a ahorcar, lo estaba dejando sin respiración, él no podía defenderse.

- Ya déjalo Luk, lo vas a matar, no queremos tantos muertos.-

- Solo porque tú lo pides Isabel.- al soltar el noruego al danés, el último dio un gran respiro.

- Tu… tu… real… realmente… me… odiasss…-

- No es que te odie, es solo que eres muy insoportable.-

- Pero… ¿aun así eres mi amigo no?-

- *Silencio* Ammmm… como quieras.-

- ¡SI!- que recuperación tan rápida.- Pero… ¿Cómo sacaremos a Alfred?-

- Ya déjenlo ahí, no hace falta en el mundo.-

- No podemos hacer eso Arthur, está bien que casi nadie lo quiere pero tampoco es para hacerle tanto daño.-

- Está bien… veamos qué podemos hacer.-

~~~~~ á ~~~~~

En la habitación estaban tres chicos descansando, Antonio y Francis jugando Xbox y Gilbert en la computadora leyendo sobre su pasado, todo estaba tranquilo cuando un alterado Francisco entró a la habitación, este sorrajó la puerta y caminó directo donde estaba Francis, lo tomó del cuello de la camiseta violentamente, estaba muy alterado en ese momento.

- ¿Qué sucede bon ami?-

- El collar… ¿Dónde está?-

- No se… no recuerdo…-

- ¿Lo tiene ella verdad?-

- Ammm… lamento decirte esto pero… si.- Francisco soltó a Francis de la camisa y se puso muy pálido.- ¿Tan importante es?-

- ¡ESTOY MUERTO! ¡NUNCA DEBI HABERTE DADO ESE COLLAR! ¡¿AHORA COMO SE LO QUITAREMOS?! ¡MARÍA ME MATARA SI NO SE LO REGRESO Y AUN PEOR… YA NO PODRE CUIDARLA COMO LE PROMETI A MIS PADRES!- este comenzó a golpear su cabeza en la pared como loco, Antonio y Francis lo intentaban calmar pero no podían: el mexicano había enloquecido por completo, Gilbert solo estaba viendo la escena y no podía evitar reírse de lo que estaba ocurriendo.

- ¡Cálmate Francisco! Ya veremos la forma de recuperar ese collar, no será fácil… ya que se trata de Aracely pero eso no importa, recuperaremos ese collar cueste lo que cueste, ya lo veras.- las palabras de Antonio calmaron a Francisco, quien se comenzó a poner algo sentimental.-

- ¿En verdad? ¿En verdad… me ayudaran? *snif*-

- Por supuesto ami, para eso estamos los amigos.-

- Y los ex-hermanos, aunque me dieron una paliza yo siempre los querré como mis hermanitos menores, aunque quiera a María mas y no la quiera tanto como una hermana… sino… algo mas allá…-

- Solo cállate *snif* lo primero que debemos de hacer es hablar con ella, si le explicamos la situación entenderá y tal vez no nos pida tanto para regresar el collar.-

- Va a ser un poco difícil convencerla pero ya verás que lo recuperaremos.-

- ¿Isabel te dio un límite de días para regresárselo?- preguntó Gilbert, quien estaba muy atento a lo que sucedía.

- No…-

- Entonces, ¿Por qué te preocupas tanto? Yo me preocuparía así como tú, si tuviera un límite pero en tu caso… te la puedes llevar de manera tranquila el recuperarlo.-

- El trato fue de que yo no podré decirle absolutamente nada a ella, cosas como regañarla, aconsejar y ese tipo de cosas.-

- Ni siquiera puedes con tu vida y quieres proteger a alguien más… vaya tipo.-

- Ya calla Gil, les prometí algo a mis padres, así que cumpliré con esa promesa y no dejare que un collar me separe de mi hermana.-

- Bien, bien… si tú lo dices.-

~~~~~ á ~~~~~

Después de platicar un rato con los nórdicos, el trio decidió regresar a los dormitorios, fue cuando María vio a lo lejos a Aracely, debía hablar con ella antes de que su hermano se enterase de que le daría el collar a ella, por lo que decidió ir sola a hablar con ella.

- Chicos… los veo en el dormitorio.-

- ¿A dónde vas? Si quieres te acompañamos.- dijo Arthur.

- Muchas gracias, son muy amables, pero esto lo tengo que arreglar sola, allá nos vemos, no tardaré, adiós.- y tras decir esto corrió hasta donde estaba Aracely, Alfred quería detenerla pero Arthur lo detuvo primero a él y le dijo que dejara que ella se fuera, que no era una niña para que la anduviera cuidando.

- ¡Aracely! ¡Aracely!- gritaba María para detenerla, la mencionada volteó a verla y comenzó a hacerle señas y saludarla de lejos.

- ¡AMIGA!- gritaba la rubia, María llegó hasta donde estaba ella y la saludo.- ¿Cómo esta mi amiga?-

- Pero… si casi… no nos hablamos… no nos podemos considerar amigas.-

- Es por eso que como condición de regresarte el collar te pedí que fuéramos amigas y dime… ¿Qué se te ofrece?-

- Necesito hablar contigo.-

Perdonen la demora, se atravesó un problema familiar y fue por eso que no había subido, afortunadamente se resolvió rápido pero como mi mamá (es maestra) está yendo a cursos me pidió la lap y se la llevaba, dejando sin computadora y para variar ni me quedaba en mi casa sino que me iba a casa de mi abuela ( y la compu de ahí no me gusta el teclado que tiene esta muy duro), deseaba quedarme en mi casa ya que pues puedo usar la de escritorio pero no se me hizo.