HOOOOOOOOOOOLA A TODOS! Recuerdan que en mi anuncio les dije que iba a actualizar antes de que terminara el mes? pues esta perra cumple lo que promete :v jajajaa me tardé mil años en actualizar sorry. Sin más los dejo con el capítulo y nos leemos al final ;)


CAPITULO 20. El mismo error, la misma sensación.

Kagome y Sesshomaru llegaron a la aldea. Cuando se aproximaron a la casa de Kaede vieron a lo lejos a Jaken con Ah-Un atado a un árbol.

– ¡Ay amo bonito! ¡al fin lo encuentro! – gritó el pequeño engendro verde – se fue tan de prisa que me preocupé, nunca me dice a donde va y tuve que venir hasta aquí a buscarlo con todos estos humanos inútiles y los engendros de aquel monje y la exterminadora no me dejaban en paz – decía Jaken muy estresado y gritando como siempre.

– Señor Jaken es un exagerado, solo querían jugar con usted – decía Rin tratando de explicar las cosas.

– ¿Jugar conmigo? ¡Como si yo tuviera tiempo de juntarme con unos mocosos malolientes! ¿Amo bonito en donde estaba? – exclamó con tono de reproche.

Sesshomaru simplemente le dirigió una fría mirada a su sirviente con la convicción de que entendería que no era su maldito asunto en donde había estado. No era como que fuera a decirle que se reunió con Kagome para aclarar su cabeza, nunca le había dado explicaciones de nada y no comenzaría a darlas en esos momentos. Su mirada fue suficiente para silenciar a Jaken de inmediato.

– Si gustan puedo hacer un poco de té – ofreció Kaede asomándose desde la puerta de su casa.

– Si señor Sesshomaru, venga a tomar el té con nosotros ¡me alegra mucho verlo aún por aquí! – dijo la pequeña con verdadera felicidad en el rostro.

El demonio observó a su protegida y le acarició la cabeza con lo cual provocó una sonrisa en el rostro de Rin como en el de Kagome. Después de eso todos entraron a la cabaña y tomaron asiento para beber el té.

– ¿Inuyasha y Miroku aun no regresan cierto? – preguntó la joven sacerdotisa a lo que Rin negó con la cabeza.

Kagome había estado con un presentimiento extraño durante toda la mañana, y ya comenzaba a sentirse ansiosa por ver a Inuyasha regresar. No sabía explicarlo, pero todas las situaciones que habían estado sucediendo con la actitud de su amado y sus amigos parecían estarla dejando intranquila y alerta, aunque no supiera la razón.

– No te preocupes, volverán pronto recuerda que en esta ocasión la aldea a la que fueron no está tan cerca de aquí – dijo Kaede al notar la preocupación de su aprendiz.

– Es cierto – contestó la joven con una sonrisa.

Todos estaban pasando un momento agradable tomando el té, Rin no dejaba de platicarle a Sesshomaru todo sobre lo que había hecho durante la mañana y él observaba y escuchaba atento mientras Jaken de pronto hacía algún comentario a la pequeña.

– Por cierto ¿en dónde están Sango y los niños? – preguntó Kagome.

– Pues como estaban muy inquietos jugando con el pequeño demonio, ella decidió llevarlos a dar un paseo – contestó la anciana.

– ¿A quién llamas pequeño abuela? – preguntó Jaken muy ofendido.

– ¡Señor Jaken que grosero! – lo reprendió Rin.

– Ya veo – dijo Kagome con una risita.

– Y dime Kagome ¿encontraste todas las hierbas que hacen falta? – preguntó Kaede.

– Pues en realidad solo me faltó una, la de los mareos… no pude encontrarla en el lugar de siempre –.

– Ya veo – dijo la anciana con cierta preocupación

– ¿Por qué? ¿sucede algo malo? – preguntó Kagome por la reacción de la anciana.

– Pues sucede que una madre primeriza se encuentra afectada por los malestares del embarazo, pero yo puedo ir a buscar las hierbas más tarde –.

– No, por favor no se preocupe además yo conozco un lugar en el que siempre abunda es más iré ahora no tardaré nada – afirmó Kagome con una sonrisa.

– ¿Estás segura? Yo puedo ir sin problemas – dijo Kaede.

– En verdad no hay problema, la cabaña abandonada no está tan lejos de aquí puedo ir y regresar con las hierbas en poco tiempo para que la pobre madre primeriza no esté tan atormentada por las náuseas – dijo Kagome muy amable mientras tomaba su cesto y salía de la casa – vuelvo pronto –.

Sesshomaru la observó de reojo mientras salía, ¿qué rayos era esa sensación que lo acongojaba? De pronto sintió que debía recordar algo, pero no lo hizo. Sin embargo, sintió la necesidad de salir detrás de Kagome para acompañarla, pero tampoco lo hizo. Prefirió no hacer caso a sus voces interiores, después de todo tampoco le entusiasmaba meterse en la vida de nadie.

Unos momentos después de que la sacerdotisa saliera de la cabaña llegó Sango con sus niños.

– ¿Kagome aún no vuelve? – preguntó la exterminadora.

– Si, estaba tomando el té con nosotros, pero se fue de nuevo porque le faltaron unas hierbas – contestó Rin.

– Ya veo ¿fue de nuevo al lugar pasando el río? –.

– En realidad fue a la cabaña abandonada, al parecer ahí crece la hierba que no pudo encontrar – dijo Kaede.

– Ya veo… – Sango hizo una pausa para procesar aquella respuesta – u-un momento ¿fue a la cabaña abandonada? ¿eso dijo? – preguntó algo alterada.

– Si eso dije, allá fue – confirmó Kaede nuevamente.

– ¡Rayos! – gritó la joven madre – Rin toma al bebe – depositó a su pequeño en los brazos de la niña – por favor señora Kaede cuide a mis niños volveré en un momento – dijo mientras salía de prisa.

– Pero ¿qué ha pasado? – preguntó la anciana algo confundida.

– ¡No hay tiempo para explicar! – gritó Sango y de pronto paró en seco – Maldición si voy corriendo jamás llegaré y Kirara no está aquí – dijo para sí misma y regresó a la cabaña – Sesshomaru tomaré prestado a Ah Un – ni siquiera esperó respuesta y con la misma volvió a salir.

– ¡¿Queee? – gritó Jaken – ¡Muchacha igualada pero como te atreves! – dijo mientras iba atrás de ella.

– Silencio Jaken – dijo Sesshomaru.

Muy a su pesar el demonio verde detuvo su andar y regresó de vuelta a la cabaña. Sango se apresuró para desatar a Ah Un que estaba fuera de la cabaña, se montó en él y apresuró su andar hacia la cabaña abandonada.


Kagome se apresuró para llegar a su destino. Una vez que estuvo cerca de la cabaña algo la detuvo. Por unos instantes creyó que tal vez estaba alucinando, pero después vio como Inuyasha la observaba fijamente. El pánico se apoderó de ella, se quedó inmóvil y soltó involuntariamente el cesto que traía en las manos.

Inuyasha se congeló, esa era Kagome. Soltó a Kikyo rápidamente y se levantó, tanto él como Kikyo observaban a la joven pero nadie se movía ni decía nada, fueron instantes eternos. Al fin Kagome reaccionó, se agachó para tomar el cesto en el piso y dio la vuelta sin estar segura de lo que sus ojos habían visto.

– ¡Kagome espera! – gritó Inuyasha desesperado en cuanto vio que la joven dio la vuelta.

De inmediato la alcanzó.

– Kagome, escucha… –

– Tengo miedo de ver atrás – dijo la joven con un hilo de voz y evitando la mirada de Inuyasha – prefiero pensar que es imposible y me estoy volviendo loca a que es real –.

El mitad demonio la miraba con temor estaba seguro que esa situación se volvería un completo desastre, que lo había arruinado una vez más. Sentía que había cavado su propia tumba al no mostrarse sincero con Kagome.

– Escucha… hay una explicación para todo esto – dijo muy acongojado.

– ¡No digas eso! – gritó ella desesperada.

– Kagome… – dijo en voz baja Kikyo acercándose a ellos.

Kagome alzó la mirada con temor y al observar a la joven que pensó muerta se le nublaron los sentidos, un escalofrío le recorrió el cuerpo, comenzó a temblar, sintió como si hubiera viajado al pasado para estar en aquella bochornosa y lamentable situación una vez más.

– Kagome… – repitió Kikyo pensando que no fue escuchada.

– ¡Basta, no te acerques más! – pidió Kagomen con un grito casi de agonía – tu no eres real, esto no está pasando, no de nuevo, Inuyasha… – buscó la mirada de su amado.

El medio demonio notó como las lagrimas comenzaban a caer por los ojos de Kagome, lágrimas ante la desesperación y la confusión.

– Kagome esto es real, Kikyo en verdad está aquí Midoriko la trajo de vuelta a la vida – Inuyasha trató de explicar las circunstancias.

– ¡Kagome! – se escuchó el grito de Sango.

La exterminadora se bajó de inmediato de Ah Un y se colocó junto a su amiga.

– ¡Sango! ¿tu también la ves? – preguntó desesperada Kagome mientras señalaba a Kikyo.

– Sí Kagome, yo veo a la señorita Kikyo, ella es real… –

Kagome quedó pálida.

– ¡Te dije que esto pasaría! ¡Debiste decirles a todos desde el principio! – Sango comenzó a reprocharle a Inuyasha.

– ¡Yo lo sé y lo siento ¿de acuerdo?! Kagome, escucha era una situación difícil de explicar y Kikyo ella… –

– Yo le pedí a todos que no dijeran nada, Kagome discúlpame, es mi culpa no estaba lista para enfrentar mi realidad yo… – trató de explicar Kikyo.

– Basta… eso es suficiente para explicar por qué no me dijeron, pero… no explica ¡¿por qué estabas besándola Inuyasha?! – Kagome explotó, miraba con mucho rencor a Inuyasha.

– No es lo que parece yo…

– ¡¿La besaste?! ¡Eres un estúpido! ¿Cómo pudiste? – Sango estaba visiblemente molesta, tanto que Inuyasha pensó que lo atacaría, pero no llevaba a hiraikotsu con ella.

Kikyo permanecía callada, definitivamente esa situación se le había salido de las manos. Ella quería besar a Inuyasha, pero no quería que Kagome los descubriera no cuando las cosas no estaban claras aun.

– ¡Es solo una confusión! – gritaba el medio demonio desesperado.

– ¡¿Cómo pudiste ponerme de nuevo en esta situación?! ¡¿Cómo fuiste capaz de hacer algo así una vez más?! – gritó Kagome con todas sus fuerzas.

De pronto el ambiente se sintió pesado, todos los presentes pudieron notarlo, pero ante la situación nadie se atrevió a comentar nada.


En la cabaña de la anciana Kaede aún se encontraba Sesshomaru. El demonio observaba a las gemelas de Sango jugar con Jaken, escuchaba las quejas de su sirviente y las risas de Rin ante la situación. De pronto dispuso su atención hacia la entrada de la cabaña, miraba con detenimiento y se levantó, caminó hasta la puerta. Tuvo una sensación extraña como de peligro… era Kagome. Al principio había decidido ignorarla, ya era demasiado haberse acercado a esa mujer como para estar sintiendo la necesidad de ir tras ella. Pero no logró evitarlo, tenía que salir de ahí, debía ir a ver que rayos estaba sucediendo o si iba a suceder algo apenas.

– Jaken, quédate aquí – dijo a su sirviente con voz fuerte y salió de ahí a toda prisa.


– ¡No digas eso Kagome! – dijo un Inuyasha visiblemente desesperado.

– ¡Pero si eso es exactamente lo que hiciste! – gritó Sango quien estaba muy molesta.

– ¡Fue una despedida! – Inuyasha trató de defenderse – ¡Hoy íbamos a aclarar todo con todos! –.

– ¿Qué ibas a aclarar? Que después de todo ¿la prefieres a ella? Que después de tres años de esperar por ti ¿ahora me dejarás por ella? – preguntó Kagome muy dolida.

– ¡No es así solo escúchame! –.

– Claro que es así, estabas besándola, accediste a hacerlo ¿cómo pudiste? – decía Kagome con un hilo de voz.

– Yo se lo pedí, fue mi culpa ¡Yo lo amo! – Kikyo al fin alzó la voz – no puedes culparme por algo así, estoy viva de nuevo y aún estoy enamorada de Inuyasha –.

Kagome apretó puños y dientes, no quería estar ahí no quería ver a Inuyasha o a Kikyo y no quería seguir escuchando explicaciones. Nada de eso le estaba haciendo bien.

– Ya basta – mascullo Kagome

– Solo quería saber si era correspondida… – dijo Kikyo acercándose a Kagome

– ¡Dije que te calles! – gritó Kagome con todas sus fuerzas haciendo un ademán con el brazo para que Kikyo no se acercara más.

De la mano de Kagome salió un enorme resplandor color violeta, aquel resplandor fue a dar todo contra Kikyo y la arrojó por encima del suelo hasta estrellarse de espaldas contra un árbol. Nadie pudo explicarse que estaba pasando en esos momentos, ni siquiera la misma Kagome. Todos se quedaron inmóviles y sorprendidos ante lo que ocurrió, nadie supo que decir. Ni siquiera se dieron cuenta en qué momento había llegado Sesshomaru.

La mas sorprendida era sin duda Kagome, comenzó a observar la palma de su mano con cierto horror en la mirada, con la vista nublada, lágrimas derramadas en sus mejillas y ambas manos temblorosas. Inuyasha estaba casi horrorizado, se encontraba visiblemente preocupado por Kagome pero también lo estaba por Kikyo quien seguramente estaba lastimada sin embargo, no se atrevió a moverse de donde estaba. Le dio una mirada de complicidad a Sango quien sin necesidad de escuchar palabra alguna comprendió enseguida.

– Iré a ver si está bien – dijo la exterminadora y fue hasta donde se encontraba Kikyo.

Sango observó a Kikyo que tenía una herida grave en el hombro donde aparentemente había recibido el impacto de Kagome, la joven con trabajo podía moverse pues también tenía lastimada la espalda. Sango se aproximó más y rompió un pedazo de tela de su vestimenta, lo enrolló y se lo puso a Kikyo en la herida.

– Tómalo y has presión en la herida, trata de no moverte es grave, pero estás fuera de peligro, hay que ir por ayuda – dijo para levantarse nuevamente.

Kikyo la observó apenas, teniendo la vista nublada por el dolor y algunas lágrimas asintió levemente con la cabeza, en su interior sabía que Sango estaba siendo condescendiente y que le estaba dando una mirada reprobatoria por lo que había sucedido. La exterminadora se dirigió lentamente hacia donde estaban sus amigos, completamente sorprendida y a la expectativa de lo que fuera a suceder.

El medio demonio se quedó ahí parado observando a Kagome en silencio mientras ella se notaba por demás confundida. Ninguno de los dos era capaz de comenzar a hablar.

– Kagome…– Inuyasha al fin pudo decir algo – ¿te encuentras bien? – preguntó casi en un susurro.

La joven no le hizo caso, simplemente se giró con las manos aun levantadas y comenzó a caminar con toda la intención de alejarse de ahí.

– Kagome… – la llamó el medio demonio una vez más pero no hubo respuesta – ¡Kagome espera! – gritó con fuerzas.

– ¡Cállate! ¡No… te atrevas a llamarme! – se volteó nuevamente para ver a Inuyasha a la cara – Todo esto… todo… ¡es culpa tuya! – gritó con mucho dolor y desesperación en sus palabras, con lágrimas escurriendo por sus mejillas y los puños cerrados pegados a su pecho.

– ¡Sólo tienes que comprender por...! –

– ¡Cierra la boca! Ni siquiera soy capaz de sostenerte la mirada… – Kagome volteó hacia otro lado para evitar la mirada del medio demonio – es mejor que te quedes con ella y me dejes en paz de una vez por todas – dijo y dio la vuelta para comenzar a alejarse.

– ¡No hagas esto por favor! – gritó Inuyasha al tiempo que se acercaba a ella apresurado.

– ¡No te me acerques! – dijo Kagome y haciendo un leve ademán nuevamente con la mano Inuyasha salió casi volando de donde estaba para caer en el suelo de un fuerte golpe, pero esta vez no fue herido como Kikyo.

Mientras Inuyasha intentaba recuperarse de la conmoción de aquel ataque, Sango se aproximó corriendo a Kagome.

– ¡Espera Kagome! ¿a dónde piensas ir? – preguntó la exterminadora.

– No lo sé, quiero estar lejos de todos… Sango incluso tu sabías ¡y no dijiste nada! – lo ultimo fue dicho con mucho reclamo y dolor.

– ¡Yo no… –

– Detente Sango, en verdad no quiero escucharlo –.

– Pero lo que acaba de suceder ¿qué fue eso? – preguntó la exterminadora preocupada.

– No lo sé y tampoco me interesa – Kagome siguió su camino apresurando el paso y Sango se sintió tan culpable que no fue capaz de detenerla.

Muy cerca de ellos se encontraba Sesshomaru quien había presenciado lo sucedido desde cierta distancia y sin intervenir en problemas que no eran de su incumbencia. Era verdad que se sintió intrigado porque pudo percibir un extraño poder que se iba incrementando poco a poco en esa dirección, pero no se sintió lo suficientemente amenazado como para intervenir sobre todo porque no sabía por qué en un principio había ido hasta ese lugar donde se encontraban esas mujeres y su medio hermano. Sin embargo, se quedó ahí todo el tiempo simplemente como un espectador.

Fue entonces cuando Kagome se dio cuenta de que él estaba ahí. Ella continuaba abrumada, molesta y triste, sentía un sinfín de emociones agolparse en su pecho y solo quería desaparecer de ese lugar. Inuyasha recuperó la conciencia y trastabillando se levantó como pudo para acercarse a su amada, cuando la joven se dio cuenta de eso hizo algo que jamás hubiera pensado que terminaría haciendo. Estaba segura de que no quería ver a Inuyasha por ningún motivo y corrió para acercarse a Sesshomaru.

– ¡Llévame lejos de aquí! – dijo en tono de súplica, con las lágrimas corriendo por su rostro y el llanto ahogándole la voz – ¡por favor Sesshomaru! –.

Le dedicó una mirada de esas que solo él sabía dar, una mirada muy llena de superioridad y rallando en el desprecio. La observó detenidamente por unos instantes que parecían eternos y entonces tuvo la sensación de que ese instante ya lo había vivido, tal vez no del mismo modo, pero ya había sucedido en alguna ocasión y fue así como lo supo. La miró para darse cuenta de la desesperación en sus ojos, la tristeza y la súplica.

A Kagome poco le importó la mirada despectiva que le otorgó Sesshomaru, en esos momentos haría lo que fuera por desaparecer de inmediato de ese lugar y aquella maldita situación así que lo pidió de nuevo.

– ¡Por favor Sesshomaru! – dijo en un grito desesperado.

– ¡¿Qué rayos haces Kagome?! – gritó Inuyasha con la vista aun nublada por el impacto y moviéndose torpemente.

Sesshomaru tomó su estola y se la puso a Kagome en las manos.

– Sujétate bien – le dijo a la joven.

La sacerdotisa no lo pensó dos veces y se sujetó lo mejor que pudo, para después comenzar a elevarse por el cielo junto con Sesshomaru.

– ¡Kagome! – gritó Inuyasha quien apenas vio eso volvió en sí de inmediato y trató de correr hasta ellos.

– ¡Ah no, no lo harás! – dijo Sango que se acercó a él en un movimiento rápido y lo detuvo lanzándole varias bombas de olor para dejarlo aturdido y después lo golpeo con una enorme rama que había encontrado cerca de ella.

Inuyasha quedó fuera de combate de inmediato, perdió el conocimiento estando tendido en el suelo.

– Lo siento Inuyasha, pero lo has arruinado por completo una vez más. Es mejor dejarlo todo así hasta que las cosas se calmen un poco y ella decida escucharte… si es que te quiere dar otra oportunidad – dijo la exterminadora mientras observaba hacia el cielo y veía como su amiga y aquel demonio se alejaban de ese lugar.


COMENTARIO: ¿Qué les pareció? ¿cumplí con sus expectativas? la verdad yo pensaba hacer un capítulo muy largo pero si lo alargaba más no iba a tener el mismo efecto de incertidumbre al final así que decidí cortarlo jajaja Sesshomaru decidió ayudar a Kagome y ya verán por qué (seguramente no se lo esperan *inserte risa malévola*) Bueno pasando a otras cosas no sé si ya se dieron cuenta pero ya tengo otro fic yeii! se llama "domando a la bestia" es una adaptación de una película que amo y tiene como pareja central a Sesshomaru y Kagura y la otra pareja es Inuyasha y Kagome (obviamente) apenas llevo un capítulo pero espero que se pasen por ahí para que vean que les va a gustar es comedia romántica habrá muchas situaciones graciosas y muy poco drama. También tengo otro fic pero ese es yaoi es de Inuyasha y Sesshomaru porque ya me salió lo fujoshi ¿Ya se dieron cuenta que shippeo a Sesshomaru con personajes diferentes en mis tres fics? jjajaja Sessh es mi perra del shippeo xD en lo que respecta a esta historia fue por única ocasión porque era por el bien de la trama ahora en los otros fics si me encanta shippearlo con Kagura (el SesshxKagura es mi OTP) y con Inuyasha (porque acéptenlo ambos son tan sexys que se ven demasiado bien dándose amor) jajajaa como sea espero se pasen por mis otros fics y me hagan saber sus opiniones de este y los otros sobre todo a los lectores silenciosos yo se que están ahí porque las estadísticas de fanfiction me lo dicen ;) les pido que me dejen sus comentarios porque pues quiero saber que piensan de esta historia. No les doy fecha de cuándo será la próxima vez que actualice pero si les digo que esta historia no la dejaré en ningún momento, tal vez ahora ya me tome algo de tiempo actualizar pero no se desanimen porque no soy de las que abandonan dus fics nunca me ha gustado que otros autores lo hagan así que menos me gusta hacerlo. Muchas gracias a todos por leer!

Noe: muchas gracias por tus comentarios en los reviews me ha encantado leerlos :)

ATT. TAMINA BENNET STARK