Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
Nota de autor: Capítulo del Domingo, empieza a ser una costumbre actualizar antes de comer.. Rebeca, como siempre muchísimas gracias. "insertar corazoncito". Aquellos interesados en las buenas historias, pasad por su perfil u/3953563/Sadder-than-Silence ;)
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Cuando estoy sentada en mi asiento con el cinturón ya abrochado y mis brazos agarrando los reposabrazos con fuerza siento la mano de Peeta sobre la mía. Le miro sin entender nada, pero él me obliga a soltar el reposabrazos y me agarra la mano entrelazando los dedos con los míos.
—No tienes de qué preocuparte…
—Lo sé, pero aun así me pone nerviosa…
—Miedo irracionales, todo el mundo tiene miedo a algo…
—¿Si? ¿A qué tienes miedo tú?—Se encoge de hombros.
—No sabría decirte ahora, pero a muchas cosas, por ejemplo, odio las abejas y avispas.—río.
—¿tienes miedo a las abejas?
—Ajam, mi hermano mayor era alérgico, y una vez le picó una estando en el campo…lo pasamos muy mal…impotencia porque yo era muy pequeño y no sabía qué hacer…—Susurra—Desde entonces…—Suspiro.
—Otra vez he hecho que los recuerdes…soy un poco bocazas…¿no?
—Recordar a tus seres queridos no está mal, Katherine. Es algo bueno, hablar de ellos, de lo que pasaste con ellos…—Sonrío un poco—¿Tú has perdido a alguien cercano?—Me quedo mirándole unos segundos sin saber qué contestar, no quiero hablar de mis padres y la experiencia que pasé. Esconderme bajo la cama, los disparos, el llanto de Prim que aun era un bebe…No, no estoy preparada para hablar de mis padres, ni como Katniss ni como Katherine.
—A mi abuela…—Susurro, puedo disimular mi tristeza con eso— estaba muy unida a ella…era mi segunda madre.—me mira en silencio y con la mano que tiene libre me acaricia la mejilla.—Murió tranquila, en la cama, era muy mayor…
—Seguro que está muy orgullosa de su nieta…
—Seguro…—Sonrío tristemente, no conocí a ninguno de mis abuelos, pero seguro que estarían de todo menos orgullosos.
—Venga vamos…
—¿Qué?
—El avión hace un rato que está parado, no te has dado cuenta del aterrizaje…—sonríe.
—No…—sonrío apretando su mano dejando que me quite el mismo el cinturón. Y me levanto sin soltarle.—Gracias…por distraerme…
—Me encanta distraerte Katherine…—Sonríe de lado y tira de mi hacia la salida del avión.
Cuando cruzamos la puerta me doy cuenta de que está amaneciendo, el color del cielo es de un bonito anaranjado, y el aire frio me golpea en la cara e inmediatamente empiezo a tiritar. Pero Peeta lo tiene pensado todo, y no sé si se lo ha pedido o ella lo hace por su cuenta pero la azafata se acerca a nosotros con nuestros abrigos y el caballerosamente me ayuda a ponerme el mío.
—¿Qué hora es aquí?– Susurro subiéndome el cuello del abrigo. El jet lag va a ser horrible.
—Apenas son las siete de la mañana— Susurra, cuando lleguemos al hotel podrás descansar, hoy no tenemos nada que hacer…
—No estoy muy cansada aún…—Susurro.
—Pronto te entrara el sueño…—Sonríe
—¿Cómo a ti?
—Si…—Noto como intenta no bostezar, no le reprocho nada, el viaje ha sido largo y las películas no era muy entretenidas…
Cuando bajamos las escalerillas del avión un empleado del aeropuerto tiene nuestras maletas en un carrito, solo tenemos que seguirle hasta la salida atravesando algunas pistas, y andar unos diez minutos para llegar a un pequeño puerto lleno de lanchas. Supongo que son los taxis acuáticos.
—¿Vamos a ir en lancha?
—Claro que sí, tardamos muchísimo menos…Pero abrígate bien…— Se acerca a mí y me sube aun más el cuello del abrigo.— Venga…sube…—Entre él y el conductor del taxi acuático me ayudan a subir y cuando nuestras maletas y Peeta sube nos ponemos en camino, y aunque la pequeña lancha tiene un tejadito, el frio me cala hasta los huesos. Mi acompañante parece notarlo y me rodea con un brazo pegándome a su cuerpo algo que no me espero y me tensa. ¿Demasiadas confianzas no?
—¿Cuánto tardaremos en llegar?
—Una media hora, quizás menos…—Asiento sin apartarme de él, dejando que me envuelva con su brazos y su olor.
Para mi trabajo esto está bien. Para mi lado irracional…Bueno, es mejor no pararme a pensar en ello.
La lancha-taxi nos lleva prácticamente hasta la puerta del hotel Ca' Sagredo. Me quedo absorta mirando la fachada, debe ser un antiguo palacete, todo lujo. Además, está junto al Gran Canal, debe de tener unas vistas espectaculares.
—¿Vamos a alojarnos aquí?—Murmuro muerta de frio.
—Sí, claro, espero que te guste…
—Por cómo es por fuera, dudo que no me guste.
Entramos en el hotel y como supuse, el lujo nos envuelve. Hasta las alfombras seguro que valen más que todos los muebles de mi casa, y eso que vivo en un buen piso de lujo. Intento no poner cara de impresionada mientras que aprovecho para ver los cuadros y las obras de arte que tienen en la entrada. Es impresionante, ahora entiendo porque Peeta lo ha elegido.
Mi compañero se acerca a la recepción del hotel, un mostrador de autentica caoba y pide las habitaciones reservadas a nombre de Peeta Mellark. Mientras que subimos las escaleras sigo mirando las obras de arte absorta, tanto que me tropiezo con uno de los escalones, y si no es por Peeta habría besado el suelo.
—Gracias…—Susurro.
—Las pinturas datan del siglo XVII y XVIII, esa por ejemplo es de Sebastiano Ricci, ¿la conocías?
—Sinceramente no…—Sonrío de nuevo ruborizándome y apartando la mirada.
—No tienes que ruborizarte, es normal que no lo conozcas….¿Sabes? Cuando era joven…dejó embarazada a una chica e intento envenenarla para no casarse con ella.
— Qué cabrón…—Susurro
—Sí…Le sacaron de la cárcel…aunque eso no le quita el ser un gran pintor…
—yo le habría castrado…—Murmuro—Por muy bueno que sea…ya no me gusta su obra…—Peeta se ríe.
—Eres…
—¿Qué?—Le planto cara con una sonrisa.
—Señores, hemos llegado—El botones nos interrumpe.
Estamos enfrente de un enorme portalón de madera pesada, que al pobre chico le cuesta abrir, cuando lo hace le da la llave a Peeta. Entramos en una enorme estancia en la que las alfombras, el mobiliario y hasta las lámparas, tienen un estilo victoriano. En la sala solo hay una pequeña mesa de lo que parece ser mármol con cuatro sillas alrededor de estilo barroco, con incrustaciones de oro en los labrados de los respaldos, también dispone de un enorme sofá del mismo estilo que las sillas, con la tapicería a juego. La estancia es espaciosa y luminosa, gracias al enorme ventanal que hay frente a nosotros.
En la ella hay dos puertas, una enfrente de la otra, con los mismos dibujos del portalón, por suerte para mis brazos y mis fuerzas son más pequeñas.
— Questa valigia nella stanza a destra.—Ordena Peeta tocando mi maleta, con una seguridad que casi no había visto en él. Cuando el botones abre la puerta me doy cuenta de que no usa una llave. Eso me sorprende un poco. Estamos en una suite, pero con dos habitaciones. Luego me mira.
—Hablas italiano…–Susurro sorprendida el sonríe y noto como sus mejillas se enrojecen un poco.
—Solo un poco, pero no te preocupes por el idioma, te entenderán perfectamente. Intenta descansar un poco, si tienes hambre puedes llamar al servicio de habitaciones—Mira su reloj— ¿Te veo en seis horas para comer?
—Me parece perfecto, si no salgo…No te cortes en llamar a la puerta.—Asiente a la vez que el botones vuelve a salir de lo que será mi habitación.
—Grazie—Le dice al chico y le da un billete de cincuenta euros, vaya lleva efectivo ya cambiado, y yo con dólares aún. El chico se marcha dejándonos solos.
—Cada día me sorprendes más Peeta…—me paso la lengua por los labios
—Espero que siga siendo siempre así…—susurra, y parece que está seduciéndome. Perfecto. Eso es lo que quiero.
–A ver con qué me sorprendes dentro de seis horas…—me acerco y le doy un beso en la comisura de la boca. Me mira bobaliconamente pero yo me retiro, y me meto en mi estancia cerrando la puerta tras de mí.
Vaya. En frente de mí se extiende una habitación enorme del mismo estilo barroco que la estancia de fuera, solo que los colores son más suaves. Blancos, beiges y dorados. La cama tamaño King size, tiene un suave edredón blanco con finos bordados de hilo de lo que parece oro, igual que el cabecero, donde todos los labrados son dorados. ¿Será oro autentico? La verdad es que no me extrañaría nada. En frente de la cama también hay un sofá, su tapicería tiene los mismos dibujos que el acolchado edredón. Un par de ventanales se abren a un lado de la cama. Cuando me acerco y miro por uno de ellos gimo de satisfacción. Las vistas son al Gran canal, fantástico.
Al otro lado hay un baño completamente equipado. Con enorme bañera de hidromasaje incluida. Oh sí, un baño me vendrá de perlas.
Preparo el baño y mientras lo hago pienso en la noche que pasé con Gale y mi entrepierna sufre un latigazo de excitación. Pero también me doy cuenta de que necesito hablar con Gale. Calculo que allí en casa son apenas las once de la noche. Por si está trabajando le llamo al su teléfono móvil del trabajo. Tres tonos después me lo coge.
—Hola guapo…
—Hola encanto…¿Ya estás en Venecia?
—Desde hace una hora más o menos— Empiezo a desnudarme mientras la bañera se llena.
—¿Y qué tal? ¿Cómo es que no estás con él?
—Él está en su habitación…tenemos habitaciones separadas, aún no ha pasado nada entre nosotros.—Gale se queda callado durante un buen rato—¿Gale?
—¿Qué? Ah, ya…claro, aún no has desplegado todas tus armas de mujer…—Ambos reímos a la vez que yo me meto en la bañera, no puedo evitar gemir, me relajo al instante.
—Has gemido…— Su voz suena más seria que hace unos segundos.
—Si…—Vuelvo a gemir, esta vez fingiéndolo— Estoy metida en una enorme bañera relajándome un poco después de todas las horas de vuelo.
—En una bañera, sola, y hablando conmigo…—Susurra roncamente
—No pongas esa voz, Gale…
—¿Qué voz, preciosa?—Repite con la misma voz, haciendo que un nudo empiece a crearse en mi vientre.
—Esa…No juegues cuando no puedes satisfacerme…
—Siempre puedes jugar tu solita…—Rio suavemente.
—Y tú querrás escucharlo…–Susurro al teléfono.
—Por supuesto…
—Desde aquí podría fingirte.
—Katniss, te conozco tan bien, conozco tan bien cada uno de los sonidos que emites que conmigo no te funcionaria…
—Claro…¿Qué pasa si es que te finjo siempre?— Gale se echa a reír a carcajadas.
—Catnip, si fingieras no follaríamos tanto…
—Touché
—¿Vas a tocarte entonces?
—Tocarme no es lo mismo que lo hagas tú…—Paseo mis dedos por mi pubis dándome la razón a mí misma, apenas noto ese enorme cosquilleo que sus dedos me hace sentir.
—¿Me estás diciendo que nunca te masturbas, Catnip?—Me alegro de que esta conversación sea por teléfono, porque ahora seguro que estoy roja como un tomate, después de todo este tiempo Gale aún consigue hacerlo.
—hmmm…desde que nos vemos tan a menudo no lo necesito, aunque no te voy a decir que nunca lo hago, no voy a mentirte.
—Eso hace que mi ego suba…—Le noto sonreír al otro lado del teléfono.
—¿Aún más? Tu ego debe de estar rozando la luna, guapo.
—No es para tanto…
—ya claro…—Mis dedos bajan por mi intimidad casi sin darme cuenta y gimo contra el aparato cuando rozo mi clítoris.
— Te estás tocando…
—Solo un poco, por tu culpa…
—Mi culpa…—Murmura—Continúa, preciosa…
Asiento aunque sé que no me ve. Continuo acariciándome, bajo el agua todo es mucho más fácil, juego con mi intimidad como lo haría él, aunque a veces pienso que él me conoce muchísimo mejor que yo. Gimo al teléfono aunque cada vez me cuesta más sujetarlo contra mi oreja y mi boca. Creo que Gale dice algo así como "sigue, preciosa" o "no dejes de mover esa manita" pero apenas le escucho. Estoy concentrada en darme placer como hace tiempo que no lo hago. Puede que meses, ya que Gale y yo no pasamos más de dos o tres días sin estar juntos. Dejo actuar a mi mano por inercia, desatando el nudo, cuando el calor me invade, recorre mis venas, gimo y jadeo murmuro el nombre de mi amigo.
Al otro lado del teléfono oigo la respiración errática de Gale, y solo imaginar lo que está haciendo hace que quiera continuar con mis caricias aunque yo ya haya llegado. El también gime mi nombre, más bien mi apodo cuando le oigo llegar.
—Prefiero hacerlo mirándote a los ojos…–Susurro acariciando ahora mi vientre.
—Yo también, prefiero que te corras siempre mirándome a los ojos…
— Tienes la exclusividad en eso, lo sabes…
—Lo sé— me susurra.–¿Cuando tienes que verle de nuevo?
—En unas cinco horas y media, más o menos.
—Entonces deberías descansar o dormir…—me propone.
—¿Me estás diciendo que vas a colgarme ya…?—finjo un puchero al teléfono.
—Sí, Katniss, quiero que duermas un poco.— Su respiración se normaliza y suena serio.
—Sí, papá…—ironizo.
—Llámame pronto, Catnip.– Susurra.
—Lo haré…quizás después de buscarte ese suvenir que me pediste.—Bromeo.
—el suvenir…Vale.—Murmura cambiando de nuevo a un tono más serio que no entiendo, supongo que como yo a él, me está echando de menos y eso le ha recordado que estoy tan lejos.
—Adios Gale.
—Adios Catnip.
Cuelgo el teléfono y permanezco solo un par de minutos más en la bañera, luego salgo y me seco. Estoy cansada, y el orgasmo no ha ayudado a que se me pase, es más, lo ha aumentado.
Maldito Gale.
Busco en mi maleta mi pijama, un camisón de raso negro con transparencias de encaje bajo el pecho. Sugerente pero no lo suficiente como para que el chico crea que lo he traído intencionadamente. Creo que me pongo también las primeras bragas que encuentro en el revoltijo que es ahora la maleta.
Deshago la cama y me meto en ella, creo que me duermo antes de que mi cabeza llegue a tocar la almohada.
...
Nota de autor: gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mí, Actualizo los miércoles y los domingos.
Agradecimientos: gracias a todos por leer, y muchas gracias por vuestros reviews!
Adelanto: como ya sabéis en mi pagina de facebook (está en mi perfil)
Besos de fuego!
