La vida sigue

Serena contenta de localizar a Rubeus, decidió enviarle un pequeño mensaje. Digitó "Hola, me da mucho gusto volver a saber de ti. Se te ha extrañado mucho por acá… Besos, Serena" colocó un corazón y lo envió. Se sentía un poco nerviosa pues pensaba que le respondería de mala gana como solía hacer, pero para su sorpresa, le respondió mejor de lo que esperaba "Yo también te extraño. Nos vemos pronto, ricitos." Acompañó el mensaje con una carita de guiño. "¿Ricitos? Hace mucho que no me llamabas así…" le pareció un poco extraño. "Sé que te he tratado mal y no lo mereces. Todos cometemos errores. Lo he pensado bien y quiero volver a empezar desde cero… o desde la parte en que sí nos llevábamos bien" Bingo, le había dado en el punto. Ella intentaba darle a las personas segundas oportunidades, pues pensaba que si las personas en la vida de su madre, le hubiesen dado una oportunidad, quizás… no hubiera muerto tan joven. "De acuerdo. Me parece bien, pero… es la última oportunidad que te doy." Se quedó pensando un momento a qué clase de oportunidad estaba apuntando, así que agregó "¿Y nosotros qué? ¿Aún somos novios? Porque te fuiste pero no me dejaste mucho en claro…" Después de unos minutos respondió simplemente "Bueno, entonces no me conviene estropear todo esta vez. Y la respuesta es no, ya no somos novios Serena. Pero me gustaría poder ser tu amigo, claro… si no te molesta." Sonrió entusiasmada ante esta posible nueva etapa de su relación. "Por mí no hay ningún problema, siempre y cuando me trates bien. Si quieres que sea tu amiga, trátame como tal, no como si fuera tu peor enemiga. Si puedes con eso, entonces no se diga más…" le envió una carita feliz. Por una parte le encantaba tener amigas, pero saber que también contaría con un amigo, con alguien que conocía de hace tiempo, le alegraba mucho. Además, cuando se acababan de conocer, Rubeus solía aconsejarla y animarla a hacer lo que le gustaba y quería volver a aquellos tiempos. De verdad lo necesitaba… "Gracias, ricitos. Te prometo no volver a tratarte mal. Ya me tengo que ir, pero nos estaremos viendo muy pronto." Contenta de que hubieran quedado en buenos términos, concluyó diciendo "Ok, cuídate mucho. Te quiero"

Después de hablar con Rubeus, de hecho con el antiguo Rubeus, alguien más agradable, Serena se sintió más animada.

Al parecer la vida le estaba volviendo a sonreír o eso quería pensar, Tal vez todo lo que estaba pasando, sólo era una señal de que podía llevar una vida que no dependiese de la presencia de Darien. Sea como fuera, estaba más que dispuesta a intentarlo.

Después de que Rubeus se desconectara, decidió apagar la laptop y volver a la sala a ver la tele, después de darse un baño.

Al día siguiente, Serena se levantó temprano, sintiéndose más descansada. Por lo general, se iba a la escuela caminando, pero Dany la estaría llevando por un tiempo. Así que se fue con él, Zafiro no los acompañó pues dijo que prefería "caminar", ya sabían que se refería a que prefería irse solo para pasar por la casa de Petzite y darle los buenos días personalmente.

Cuando llegó aún habían pocos estudiantes, pero no estaba ninguna de las personas con las que ella solía hablar. Así que se dirigió al salón y una vez allí, se sentó a esperar. Como había tenido mucho tiempo libre, había logrado hacer la tarea. Se sentía un poco extraña de tanta tranquilidad, por no decir aburrida. Sólo tuvo que esperar un poco y apareció Esmeralda como siempre seguida por Karmesite, Kalaberite y Berjerite.

-Chica rebelde, con que allí estás –dijo a modo de saludo, Kalaberite

-Hola chicas –les sonrió

-¡Pero qué desmaquillada vienes hoy! –exclamó Berjerite

-Yo creo que así se ve bien –comentó Karmesite

-No digas tonterías –la regañó Esmeralda y agregó dirigiéndose a Serena- nena, ¿Será que me acompañas al baño?

-Desde luego, vamos –se levantó y la siguió, las demás se quedaron en el salón.

Ya en el baño, Esmeralda puso llave en la puerta y le explicó a Serena que lo hacía para que pudieran hablar sin intrusos de por medio.

-Nena hay algo que te quería dar… -diciendo esto, sacó del bolsillo de su falda una bolsita de tela y se la entregó

-¡Gracias! –dijo emocionada al sacar de la bolsa un pequeño piercing de ombligo, el objeto era de color negro y el diseño era sencillo.

-Supuse que tu madre te quitó el que tenías, así que te compré otro para que te lo pongas y que no se cierre la perforación. Nada más que por favor no le vayas a decir que te lo di yo y no dejes que lo descubra

-Sí, sí, tendré mucho cuidado, lo prometo –sonrió y se hizo a un lado para colocárselo

-También traje esto –dijo sacando de su otro bolsillo un pequeño celular- para que podamos comunicarnos mientras te devuelven tu teléfono, te repito e insisto, no dejes que te descubran y si lo hacen no vayas a decir que yo te los di

-Esmeralda qué linda, mil gracias. Descuida jamás diré que tú me los diste ni aunque me torturen –dijo tomando el celular y guardándolo en su ropa.

-No es nada… ay… -suspiró y negó con la cabeza- en serio que te urge maquillaje… pero bueno, no te meteré en problemas con tu madre

-De todos modos no creo que alguien me voltee a ver –murmuró tratando de sonar despreocupada

-Con esa cara… já –soltó una carcajada que no le gustó a Serena

-No te burles –la tomó del brazo y la miró con seriedad

-¡Lo siento! ¿Ok? Se me escapó... -se excusó dándose cuenta de que debía tener más cuidado, era consciente de que Serena, a pesar de que era un poco insegura, tenía el potencial para ser alguien más decidida y fuerte, y si quería que ese potencial, jamás lo descubriera, tenía que saber actuar con astucia

-Está bien, pero trata de que no se te escape tanto. Se supone que soy tu amiga ¿Recuerdas? No seas grosera conmigo o ya no seremos amigas -frunció el ceño preocupada

-No me digas eso... Me pondría muy triste. Tú eres como una hermanita para mí -dijo abrazándola- tendré más cuidado en lo que digo ¿Sí? Ahora, volvamos al salón que no tardan en comenzar las clases

-Sí... Vamos, no quiero que la señorita Mónica nos deje afuera- salieron del baño y se fueron a clases.

Los días siguieron su curso y Serena se esforzó por cumplir con responsabilidad su castigo, a pesar de que a escondidas usaba la laptop y el celular que le consiguió Esmeralda.

A Zafiro sólo le había contado que chateaba con las chicas, mas no que había renovado su amistad con Rubeus. Estaba segura que no le gustaría para nada, por eso omitió el detalle.

En cuanto a Darien, no había tenido noticias suyas… hasta ese día. Estaba barriendo el patio, cuando Esmeralda llegó insistiendo en que llegaba en plan de estudiar con ella. Como tenía dificultades académicas, Violeta terminó aceptando que estuviera un rato. Se encontraban en la cocina, en la mesa de desayunar repasando para unas pruebas que tendrían la semana próxima; Violeta las acompañaba mientras pelaba unas verduras para la cena de la noche. Los únicos sonidos que se escuchaban, eran los de las chicas moviendo las hojas de los cuadernos y Violeta usando el pelador. De pronto, fueron interrumpidas por el timbre del celular de Violeta. Esmeralda pudo notar cómo Serena veía de reojo a su mamá, quién se disponía a contestar.

-Hijo, ¿Cómo estás? –dijo mientras sacaba un recipiente del armario de la cocina- Ya no me sorprende… No, no estoy sentada, ¿Por? Vamos, dímelo de una vez, ¿No me estás diciendo que andas con prisa? Que no, no me desmayaré. Sí… -hizo una pausa visiblemente emocionada- ay hijo… esa es una estupenda noticia, ¿Ya te vas? Bueno, saluda a Rei de mi parte y dile que la llamaré un día de estos… Ay hijo, estoy tan feliz, sí, anda no quiero que se te haga tarde, nos vemos…

-¿Pasa algo mami? –Serena no aguantaba más la curiosidad

-Es que… ay –dijo lloriqueando de la emoción- Darien me dijo que al parecer, Rei está embarazada

Serena, no respondió nada, ni siquiera podía hablar. La noticia la había tomado desprevenida. Violeta en medio de su emoción, siguió con sus labores, se dirigió al jardín a buscar unas especias para la comida. Esmeralda pudo ver como encogía los dedos y su mano empezaba a temblar.

-Esmeralda –dijo sin verla- yo… iré por… iré a buscar un diccionario, no tardo

-Ok… -se limitó a responder mientras observaba un diccionario debajo de una pila de libros que había en la mesa

Cuando Violeta volvió a la cocina, se sorprendió de no ver a Serena.

-¿Y Serena? ¿Qué se hizo? –preguntó a Esmeralda

-Ah… dijo que iba a traer un diccionario a su habitación –le sonrió- luce muy contenta… ¿Buenas nuevas?

-¡Sí! –asintió entusiasmada- es que parece ser que la pareja de mi hijo, está embarazada, aunque… bueno, no es todavía seguro, pero tiene todos los síntomas así que ya veremos, espero que sí, aunque me hubiese gustado que esperaran a estar casados, pero, ¿Qué se va a hacer con estos muchachos de hoy en día?

-Muchas felicidades –le sonrió, hizo una pausa y agregó- ¿Puedo usar su baño?

-Claro, sube las escaleras, la tercera puerta a la derecha –continuó con su labor, con una gran sonrisa

En realidad no necesitaba el baño, obviamente quería buscar a Serena para sacarle la sopa y averiguar más... De lo que YA sabía.

-Serena... -tocó la puerta de la habitación para anunciarse y abrió despacio. La encontró frente a la ventana ahogando el llanto y temblando

-Estoy... Ya... - trató de decir algo pero las palabras se le atoraban

-¿Qué sucede nena? -preguntó atrás de ella, la hizo que se girara para verla, su rostro estaba enrojecido y húmedo por las lágrimas

-Esmeralda... -se abrazó a ella y se echó a llorar lo más callada que podía para que no se diera cuenta Violeta

-Tranquila... Dime qué sucede, anda cuéntame -dijo sobando su espalda para ayudarla a calmarse

-Es... Es un secreto. Pero, como eres mi amiga... Te lo voy a contar -suspiró hondo

-Bueno, vamos a sentarnos y me cuentas -se acercaron a la cama y Serena se sentó apoyada al cabecero, se abrazó a la almohada que era de Darien y Esmeralda se sentó frente a ella

-Yo... -empezó a decir- hay una persona... De la que he estado enamorada hace tiempo... Es... Es alguien mayor que yo y... Está comprometido con... Bueno, no comprometido... Tiene pareja... -se quedó callada con la mirada baja

-Y esa persona es... -agregó Esmeralda completando sus palabras

-Mi hermano... Darien -su voz se quebró al final y la miró buscando ayuda

-Eso... -se levantó de su lugar y caminó de un lado a otro intentando hallar las palabras- Serena... Eso, no está bien- negó con la cabeza- es TU hermano, es... Eso es inmoral.

-Pero… pero yo… nosotros no tenemos la misma sangre… -trató de justificarse, por dentro su corazón se estaba agrietando y necesitaba una salida para evitar que se rompiera

-Eso no importa Serena, al final son hermanos, han crecido juntos como tal y eso los hace familia. Ay nena, sólo trato de salvarte del desastre que sería para la familia. No está bien visto que dos hermanos estén juntos, sólo quiero que te evites la humillación que sufrirías si salieras al mundo a decir que amas a tu hermano mayor. ¿Te imaginas? Luego tendrías que cargar con la culpa de que tu hermosa familia, se destruyó porque pudo más para ti la carne que la razón. No quiero ni pensarlo, por favor Sere, nena, recapacita y piensa bien las cosas… -la tomó de las manos y la miró en espera de su respuesta

-No tengo que pensarlo… -creyó que iba a llorar, pero estaba tan cansada de lo mismo, que ya no le sorprendía que no lo hubiese hecho- obviamente jamás haría algo que arruinara esta familia, que ahora es mía también. Gracias por hacerme ver que no está bien esto, tenía mis dudas, pero… como Zafiro sí me apoyaba… -se encogió de hombros y suspiró pesadamente

-Pero, nena… él porque es hombre, ellos pueden hacer más cosas y la sociedad se los deja pasar, simplemente porque son hombres. Una no puede hacer ciertas cosas, porque luego quedas como la mujerzuela… Ah me alegra que confiaras en mí, no soportaría pensar que seas humillada por algo que pudo evitarse, tú sabes que te quiero y sólo quiero que seas feliz –trató de sonar realmente segura de lo que decía aunque muy en el fondo, su dolor la regocijaba

-¿Tú crees? –se preocupó pues pensó que tenía razón

-Eso es inminente, tú sabes que vivimos en una sociedad machista y lo único que nos queda como mujeres, es acomodarnos a los estándares de ellos –sus palabras eran una ironía pues ella nunca en sus 15 años, había dejado que un hombre le dijera qué hacer

-Gracias… -dijo apretando en su pecho la almohada que era de Darien- supongo que debo esforzarme más, por olvidar lo que las hormonas me quieren hacer creer que siento y cuidar mi familia. Además, mi… hermano está con una maravillosa mujer que sé que lo hace feliz. Yo debería estar feliz por ellos.

-Así es. Mejor no lo pude decir yo… me llenas de orgullo, nena –le sonrió satisfecha- bien, creo que bajaré, límpiate la cara y sonríe, vas a ser tía

-¿Qué hago con mamá? Se dará cuenta que estaba llorando –preguntó frotándose la nariz

-Yo hablaré con ella, descuida –dicho esto, salió de la habitación

Serena cerró los ojos e hizo ejercicios de respiración inhalando y exhalando para tranquilizarse. No sabía cómo planeaba ayudarle Esmeralda pero trataría de calmarse antes que su mamá la viera en ese estado.

Estaba pensando en lo que pasaría si se confirmaba el embarazo de Rei, cuando la sobresaltaron unos golpecitos en la puerta.

-Adelante –respondió con una voz tan débil y lastimera que se reprendió mentalmente

-Cariño… -dijo Violeta al entrar, llevaba una humeante taza en su mano la cual acercó a la mesita de noche- Esmeralda dijo que te duele el estómago, así que se ha marchado…. Me pidió que te diera sus buenos deseos para que te mejores pronto

-Mami –se arrastró débilmente por la cama hasta llegar a ella y acurrucó su cabeza en su regazo

-¿Te duele mucho? –dijo acariciando su cabeza con ternura

-Sí… -sabía que se refería a su supuesto adolorido estómago, pero su respuesta iba más referente a su corazón. Este dolía tan fuerte, que no podía respirar…

-Te hice un té. Tómalo y duerme un rato. Si tienes hambre me avisas y te prepararé algo ligero para que comas… ¿Sí? –después de un rato en silencio agregó- ¿Serena? ¿Escuchaste? ¿Quieres que vayamos al doctor?

-Te escuché… -respondió seria- Mami… ¿Crees que sea buena tía?

-¿Eh? –se rio levemente- Desde luego cariño, estoy segura que cualquier niño te adoraría. Hasta tus propios hijos… Pero volviendo al tema, ¿Entonces?

-Haré lo que dijiste ¿Me alcanzas mi pijama? –se acomodó en la cama

-Claro… -se dirigió al cajón en busca de la prenda

-Mami… Te prometo que seré buena tía, cuando… -no pudo completar su frase

-Lo sé, mi niña. Sé que así será y también serás una linda mamá cuando llegue el momento. No olvides, quiero una nieta. Y si es igualita a ti, mucho mejor –le pasó el pijama y tomó la ropa sucia que había en una silla

-No hay presión ¿Verdad? –susurró sin ánimos de seguir hablando de nietos que no le iba a dar pues nunca querría tener hijos con alguien, excepto…

-Sólo en eso… -confesó con un tierno aire de malicia

Los días pasaron y Serena seguía castigada. No había hablado con Rubeus, pero en ese momento no le importaba nada, sólo deseaba estar sola…

Zafiro al enterarse de la situación entre Rei y Darien, había intentado en vano animarla. Hasta Violeta y Dany empezaron a notar que estaba más retraída que de costumbre y se preguntaban si acaso el castigo estaba siendo excesivo. En cuanto a las chicas, estas seguían su vida como si nada. A Serena no le molestaba esto, pues nunca le había gustado involucrar a los demás en su tristeza.

Era un domingo por la tarde y Serena había decidido hacer limpieza a fondo en la casa. Quería que cada espacio en la casa estuviera sin ninguna mota de polvo. Después de trabajar arduamente, decidió guardar los artículos de limpieza en su respectivo lugar. Estaba guardando los platos lavados, cuando en eso se apareció quién menos hubiese deseado que lo hiciera justo en ese momento en que se encontraba poco presentable: Darien.

Cuando se acercó a saludarla, ella quería poder entrar en la tubería del desagüe y desaparecer… Estaba sudada, su ropa estaba llena de polvo, su cabello estaba alborotado, uno de sus chongos se había deshecho mientras limpiaba… en fin, no era el momento adecuado para que llegara de visita.

- Hasta que por fin te dignas a venir - dijo Violeta mientras Darien la abrazaba fuertemente - Sabes que no he podido. Además si quieres nietos, tengo que tener las condiciones para mantenerlos y eso implica que trabaje como burro -Serena sólo escuchaba cabizbaja. Si hubiera sabido que llegaría...

- Bonito pretexto... -negó con la cabeza- me gusta que seas responsable, pero tampoco quiero que seas un adicto al trabajo. Espero que cuando tengas tus hijos les dediques tiempo y no dejes a Rei sola

- Tranquila, no es adicción, es hábito bien arraigado -sonrió de lado

- Está bien ser disciplinado, pero no es malo soltarse un poco de vez en cuando... Cambiando de tema, ¿Ya confirmaron si Rei está embarazada? -Serena se detuvo en seco mientras ponía mucha atención

- Aún no ha ido al doctor... Siempre he tenido buena puntería, pero esta vez no estoy muy seguro. De todos modos si es positivo, contará con su tía Serena para cuidarlo -le guiñó un ojo a la rubia. La mirada que le dedicó lo desconcertó... Pudo ver dolor, confusión y frustración. Casi le pregunta qué pasaba pero decidió no entrometerse. Igual presintió que le respondería con un rotundo y hermético "nada", muy propio de su edad. Violeta siguió conversando con él de esto y lo otro, hasta que él decidió que era hora de marcharse. Se despidió con un fuerte abrazo de su madre y a Serena le alborotó más el cabello.

Cuando se fue, con el corazón estrujado y sintiéndose poca mujer, se fue a dar un baño antes de la cena. Estaba en su cuarto, cuando se percató de algo que terminó por hundirla: si se había puesto desodorante ese día, este se había disipado. Con los ojos aguados, se precipitó al baño a recuperar la poca feminidad que le quedaba. Se dio una ducha rápida y se puso su pijama: pantalón y camisa, el pantalón traía diseños de medias lunas y conejos estampados por toda la tela, se colocó unos mullidos calcetines y dejó su cabello suelto. Dejó la habitación sin tomarse la molestia de verse en el espejo. De todos modos, según ella, no había mucho que valiera la pena ver...

Entró en la cocina y se encontró con su madre que aún preparaba la cena.

- Cariño, ya casi está la sopa... Necesito que me hagas un favor -Serena asintió pensando que le diría que pusiera la mesa. Violeta buscó algo en la encimera y se lo alcanzó

- Ese es... -frunció el ceño reconociendo de inmediato el celular de Darien

- Se le olvidó... Me avisó que vendría por él en un rato ¿Podrías irlo a esperar en la entrada y dárselo? Estoy un poco ocupada ahorita... -Serena asintió y se fue feliz a esperarlo, quizás no estaba muy arreglada, pero ya olía mejor...

Se sentó al final de las escaleras de la entrada y miró con atención el teléfono en sus manos. Sintiendo curiosidad se puso a revisarlo... No es que le gustara invadir la privacidad ajena, pero quería saber algo más de él. Vio varias llamadas dirigidas a Violeta, Rei, un tal Andrew y otro llamado Diamante, supuso que eran amigos de él. Ninguna a ella o Zafiro, tampoco a Dany. Ella que tenía tantas ganas de que la llamase, pero no lo hacía. Siguió revisando y llegó a los mensajes, sabía que no debía leerlos, menos si estaban destinados a Rei, pero tenía tanta curiosidad que se dijo a sí misma que sólo leería tres y ya.

El primero iba dirigido a Rei: "Amor delicioso, llegaré un poco tarde. Te amo."

El segundo era para su madre: "Señora rencorosa, no te creo que estés enojada conmigo, me amas. Lo sabes, LO SÉ. Guarda ese odio para tu mazo con el que ablandas la carne. Te será más productivo y relajante."

El tercero que leyó era para Diamante: "Imbécil, si conseguí cerrar el trato es porque tengo más grandes las bolas que tú. No me tomó ni quince minutos. Observa y aprende. Siéntete libre de envidiarme."

Si bien el primer mensaje la puso triste, los dos últimos la hicieron reír. Le encantaba verlo tan seguro de sí mismo. Siguiendo su inspección, notó que no había ningún juego en el dispositivo. No había música, ni fotos, menos vídeos. A Darien no le llamaba la atención lo referente a entretenimiento. En un momento de arrebato, decidió que se tomaría una foto. Posó adorablemente e hizo la típica seña con los dedos en forma de V. Estaba sonriendo por su audacia cuando el teléfono comenzó a sonar. En la pantalla apareció el nombre de Diamante. Creyendo que era importante, decidió responder.

-¿Envidia? Pfff Sólo porque contaste con algo de suerte…

Por cierto, si tus bolas están grandes, es porque usas bombita, pero dejemos de hablar de grandezas cuestionables, dime, ¿Qué dijo Kunzite? -se calló para esperar que le respondiera

-Eh... Yo... No soy Darien... -contestó incómoda

-¿Qué? Tú no eres Rei -después de una pausa continuó- Aaah no me digas que señor no puedo ser infiel a mi mujer, finalmente se decidió a tirar una canita al aire

-¡No! Yo soy su hermana... Se le quedó el teléfono en mi casa y yo contesté por si era importante -Serena sentía que le ardía la cara

-Mmm carne fresca... Así que tú eres la famosa Serena. Quería conocerte pero tu hermano no quería presentarte. Tu voz me gusta... Música para mis oídos. Deberíamos vernos algún día, puedes venir a mi apartamento y... -Serena sintiéndose avergonzada, colgó de inmediato.

Preguntándose estaba si debía acusarlo con su mamá, cuando divisó el auto de Darien estacionarse frente a la casa.

-Tonto, no pierdes la cabeza porque en fin... -le sonrió y entregó su celular

-Gracias, iba demasiado largo cuando me acordé -suspiró frustrado

-No hay de qué... Entonces, supongo que ya te vas -lo miró deseando tanto poderlo aferrar y que no volviera a irse

-Sí. Estoy cansado y mi cama me resulta muy atractiva en estos momentos -se acercó y la abrazó en señal de despedida. Su perfume la invadió por completo, ella podía escuchar la fuerza con la que latía su corazón, sólo esperaba que él no notara los latidos de ella.

-Que sueñes bonito -se separaron y antes de irse él recordó un pequeño detalle

-Serena, mamá me contó que estás castigada y por qué. Sé que no has pasado muy bien que digamos estos días, pero quiero que sepas que conozco a mamá y esto ha sido tan difícil para ella como lo es para ti. Por eso quiero que tengas paciencia. Sabes bien que ella te ama mucho y en cuánto vea la oportunidad, te levantará el castigo, pero debes comprender que como tu familia, debemos guiarte por el buen camino y eso implica disciplina cuando tu comportamiento lo amerite, espero que esto te esté dando una lección. ¿Comprendes lo que te digo? -fijó sus ojos en los de ella en espera de respuesta

-Yo sé todo lo que has dicho... Mamá a veces me ordena hacer algo y cuando llego, resulta que ya lo hizo. Sé que debo portarme bien, créeme que lo sé. Papá Tommy me hacía saber lo que pasaba cuando uno desobedece -desvió la mirada sintiéndose estremecer ante los recuerdos que la atormentaban

-¿Él te... pegaba? -la miró desconcertado, cuando la conoció ella era una miniatura, no podía imaginarse que alguien le pudiese hacer algo así a una niña tan pequeña.

-No –podía estarlo negando, pero su mirada decía que era una mentira que había aprendido a decir automáticamente

-Mientes. Dime la verdad Serena… No me hagas contarle a mamá de esto –como ella no respondía, la sujetó de los hombros para hacerla a un lado con la intención de entrar a la casa, ella temiendo que realmente le comentara a Violeta, sujetó su brazo

-Sólo una vez... pero mami le dijo que no lo hiciera… no a mí. Entonces él… -se acurrucó a Darien sin deseos de continuar

-Por eso no quieres que nadie te pegue… por eso siempre le recordabas a mamá que prometió nunca pegarte… -la sujetó en sus brazos preguntándose cuántos años tendría cuando Tommy se había atrevido a pegarle, si acaso Monique estaba en sus cinco sentidos para defenderla o… estaba embriagada.

-No le digas a mamá, por favor. No quiero ponerla triste, además… además ya no tiene sentido hablar de eso. No quiero seguir hablando del tema, es personal –se apartó de él con los brazos cruzados sin atreverse a mirarlo pues sabía que si lo hacía lloraría

-No lo haré, tranquila. Quiero que te quede claro una cosa: por muy molestos que podamos estar, en esta familia que es tuya, nadie te pondrá un dedo encima. De todos modos, nunca se lo permitiría a nadie -La sostuvo en un fuerte abrazo y acarició su cabello en silencio.

-Lo sé… -susurró sintiéndose completa en sus brazos

-Algún día tendrás que contarme esto -dijo mientras el aroma a shampoo femenino cosquilleaba su nariz

-No. Ya te dije que es personal. Lo único que debes saber, es que nunca me debes pegar... -se apartó de él

-Serena... Tienes que... -rodó los ojos frustrado por su hermetismo

-No tengo nada. Ya debes irte, tengo que cenar y tú debes descansar -lo miró con seriedad intentando convencerlo de desistir del tema

-Sí ya me voy, pero está conversación quedará pendiente señorita. Ten paciencia, cuando menos esperes te levantan el castigo, pero te tienes que portar muy bien. Estudia por favor -echó un vistazo a su ropa y añadió- entra a la casa, la noche está muy fresca y no quiero que te vayas a resfriar

-No, deja de darme ordenes -respondió renuente a obedecerle

-Serena, Serena... -negó con la cabeza- de acuerdo me voy

-No olvidas nada, ¿Verdad? Digo... Con eso de que siempre dejas todo olvidado -se río de él

-No -sonrió de lado

-No me imites -lo empujó suavemente- ve a tu casa, salúdame a Rei

-No me des órdenes tú -dijo dándole un último abrazo y bajó las escaleras

-Oye... Espera, quería preguntarte algo -él se giró para verla- ¿Quién es Diamante?

-¿Tú cómo sabes? -ella se acercó a los escalones

-Cuando te esperaba, sonó el teléfono, pensé que era importante y lo contesté y... -hizo un puchero

-¿Qué te dijo? -frunció el ceño ya inquieto

-Dijo que quería conocerme, pero tú no querías, que yo... yo... -sentía que le ardían las mejillas- podía ir a su apartamento y que tus bolas eran... -dijo lo último sin pensar y se tapó la cara con las manos

-Ese idiota... -murmuró para sí- Serena, no le hagas caso, eso lo dijo por molestar. Él dice todo el tiempo esas cosas para ver si consigue alguna mujer para entretenerse un rato.

-Él sabe mi nombre... -le recordó

-Y eso es todo lo que tendrá de ti. Nadie entra en mi territorio así por así. Estate tranquila, ya lo pondré en su lugar -le guiñó un ojo y ella sintió su corazón calentarse

-Bien... Entonces cuídate y vuelve pronto -él asintió y caminó en retroceso -Darien... Espero sea una niña - le sonrió

-Eso trataremos. Estoy un poco nervioso -miró hacia arriba pensativo

-Todo saldrá bien, ya verás – él asintió y se fue nuevamente dejando un vacío en ella

Después de haber pasado la noche chateando con Rubeus hasta muy entrada la madrugada, Serena sólo quería saber de una cosa: Dormir. Cosa que no era posible pues tenía clases y peor aún, tenía un par de pruebas. Para las que dicho sea de paso, no había estudiado ni un poco. Sabía que si reprobaba su castigo se prolongaría, así que tendría que pedirle a alguna alma caritativa que le diera la salvación o mejor dicho, copia.

Sintiendo las piernas pesadas, se deslizó perezosamente en el asiento del pasajero, como Dany aún la llevaba, al menos así se ahorraba el trabajo de caminar a la escuela, aunque en realidad si pudiera se arrastraría sobre su vientre como serpiente…

-Tú no dormiste bien... ¿Qué pasó? –comentó Dany al notarla en tal estado de letargo

-Insomnio… -masculló arrastrando la lengua- te juro que si me dices que regresemos a casa, no opondré resistencia

-Oh no princesa, eso no va a pasar –ella le miró con ojos de conejito triste- Esta vez esa carita no me convencerá. Sabes que no puedes faltar, tal vez si tus calificaciones fueran mejores…

-Ok… ¿Podemos pasar comprando café? –te juro que mis neuronas se desparramarán por mi cabeza

-¡Por supuesto! Hay un lugarcito desviándonos casi cerca de tu escuela, podemos comprar panecillos y… -Dany seguía hablando y hablando, Serena sólo escuchaba como si los sonidos fueran más lentos de lo normal

Cuando llegó faltaban unos minutos para que comenzara la primera clase. Las chicas estaban conversando y llenas de cuadernos y libros. Después de saludar a todas con un beso en la mejilla, se acercó a Esmeralda.

-Hola, tengo algo que contarte. No vas a creer con quién estuve hablando anoche –sonrió entusiasmada

-Será después, ahorita estoy ocupada –respondió sin mirarla

-Te ves bien de lentes –comentó al verla usando sus tan odiados lentes que usaba para leer

-Odio tener que usarlos, pero si no lo hago no veo. Aish de todos los defectos tuve que heredar la mala visión –se quejó- Te veo muy relajada, ¿Ya estudiaste?

-No, la verdad estoy tan cansada que me da lo mismo –se rio nerviosa

Todas dejaron sus apuntes a un lado y se vieron como diciendo "¿Hablas en serio?", luego la fulminaron con la mirada.

-¿Qué has dicho? –se quitó los lentes, los puso sobre su cuaderno y se levantó- ven querida, creo que hay algo que no te queda claro por acá

La tomó del brazo y se la llevó aparte para hablar a solas. Serena se sentía apenada por cómo la estaban tratando por algo que a Rubeus le hubiera hecho gracia.

-A ver… creo que no has entendido la importancia que tiene para nuestro grupo ser buenas estudiantes, se supone que somos la cima de la pirámide social de esta escuela, por lo tanto, debemos de ser excelentes en todo, ¿Me explico? ¿Te lo repito?

-Es que… lo sé, yo… -agitó las manos intentando hallar las palabras

-Serena, por favor no balbucees. No eres una niña –la atravesó con la mirada

-Lo siento. Te decía… -suspiró hondo- es que no pude estudiar porque estuve ocupada en el quehacer y luego, estuve hablando con Rubeus hasta tarde

-Vaya… entonces sí va en serio lo de tu galán. ¿Y? ¿De qué tanto hablaron cómo para que te hayas desvelado? –la miró fingiendo sorpresa

-Puras tonterías, debo reconocer, pero no sé, estuvo genial el desvelo –sujetó su cara entusiasmada recordando

-Bien… Me parece bien. Volviendo al tema, ¿Qué piensas hacer con las pruebas de hoy? –viéndolas desde lejos parecían el macho alfa juzgando al macho inferior

-Pues… -miró a los lados para asegurarse de que nadie la veía y subió un poco el ruedo de su falda para mostrar los garabatos que manchaban su piel

-¡No estarás hablando en serio! –la jaló del brazo nuevamente y la llevó de regreso al grupo

-Revisa el capítulo cuatro… Casi llegando al final… -decía Kalaberite respondiendo alguna pregunta que alguna de las presentes le había hecho

-Chicas tenemos un problema –miró de reojo a Serena, todas dirigieron la vista a la rubia- aquí nuestra querida amiga cree que los estudios no tienen importancia y peor aún, cree que alguien que se relaciona con nosotras, puede recurrir a algo tan vulgar para aprobar, como es copiarse

Serena sintió que le ardía la cara. Anoche parecía tan divertido ignorar los estudios y el sueño, pero ahora… quería esconderse.

-Serena… pensé que nuestra amistad te era importante –Berjerite negó cabizbaja

-Copiarse… -resopló Kalaberite indignada viendo al cielo

-Oigan yo creo que podríamos hacer una excepción…. ¡No me vean así! Es por una emergencia, ya no hay tiempo para pensar en otra cosa –Karmesite se encogió de hombros

-¿Estás insinuando que le ayudemos a copiar? –Esmeralda le lanzó una de esas miradas que a Serena le hacían sentirse diminuta, pero a Karmesite parecía no afectarle

-¿Acaso tienes una idea mejor? Ay no actúes como si nunca hicieras nada inmoral, ilegal o malo. ¿Ya olvidaste lo que hiciste con Pe…? –Kalaberite le tapó la boca al instante antes que Serena entendiera

-¡Bien! –dijo en voz alta- de acuerdo, sólo por esta vez, pero será la última que te acercas a nosotras sin haber estudiado

-Podemos sentarnos alrededor de ella. Además una fuente de confianza me comentó que será de selección múltiple ¡Será divertido! –Karmesite palmeó entusiasmada

-Gracias chicas, les prometo que no volverá a pasar –se frotó los ojos cansada

-Bueno, movámonos que tenemos que elegir un buen lugar –todas recogieron rápidamente sus cosas y se dirigieron al salón

Después de un largo día, Serena se dirigió a la casa. Cuando llegó, Violeta estaba aspirando en la sala.

-Hola mami –se acercó a abrazarla y añadió- ¿Por qué estás limpiando? Te dije que lo iba a hacer yo…

-Estuve… -hizo una pausa para apagar la aspiradora –ven siéntate, quiero decirte algo

-¿Malas noticias? –frunció el ceño con preocupación

-No, para nada. Sucede que estuve hablando con tu papá hace un par de días acerca de tu situación y después de pensarlo detenidamente, creo que ya es hora de levantarte el castigo, pero quiero que entiendas que tienes prohibido volver a hacer algo como eso. Quiero que tengas presente que si se volviera a repetir tendremos que cambiarte de escuela y eso implica que no veas más a tus amigas, menos a tu hermano, Zafiro.

-Mami… No sé qué decir… Gracias. Yo no volveré a hacerlo –si se sentía cansada, esto le levantó el ánimo mucho

-No me gusta exigirte que hagas quehaceres, pero sí te pediré que te empieces a ocupar de tu ropa, mantengas lo más ordenada posible tu habitación y cuides las plantas que están adelante. La razón por la que no te asigno más labores es porque quiero que mejores tus calificaciones. Como dice Darien, nunca sabes cuándo necesitarás una beca y no quiero que te pierdas de oportunidades que te sean muy útiles. Sé que quieres dedicarte a la música, pero debes procurar tener al menos un as bajo la manga.

Además no quiero que crean que sólo eres una cara bonita sin intelecto. Así que por favor, estudia un poco más –todo que dijo tenía mucho sentido para ella

-Sí mami. Tienes toda la razón. Trataré de estudiar más. Eh… estoy un poco cansada, ¿Puedo ir a mi habitación? –se rascó la cabeza esperando que no se negara

-Sí, ve mi niña. Pórtate bien, no me gusta tener que castigarte… -se inclinó para abrazarla y se levantó

-Lamento haberles hecho pasar un mal rato –dijo arrepentida

-Tranquila, de eso se trata la vida. Altos y bajos. Anda descansa un rato y luego te ocupas de lo que te dije –Serena asintió y luego se fue escaleras arriba.

Cuando llegó, su tele estaba en su lugar nuevamente; en un gesto absurdo corrió hacia el aparato y lo abrazó. Había echado de menos su afición favorita: ver tv acostada en su cama. Se cambió de ropa, quitó sus zapatos y saltó en la cama. Abrazó fuertemente la almohada que le gustaba más y se dispuso a relajarse después de un día escolar agotador.

Cuando cayó la noche le regresaron el celular y su baúl de cosméticos. El piercing se lo entregaron con una advertencia: "Es el último. Atrévete a hacerte otro y olvida nuestro apoyo en tus planes artísticos, porque estarás sola." Eso le bastó para jurar que no volvería a hacerse ninguna modificación de ese tipo. Ni siquiera tuvo valor de preguntar si lo podía usar, pensó que sí, pero trataría de no dejar que se lo vieran. Y pensar que a Darien no le molestaba…

Poco a poco su vida regresaba a la normalidad, aunque ella se sentía diferente. Este período le había permitido reevaluarse y pensar mucho. En primera, era más consciente de lo importante que era apoyar en su hogar al menos con pequeñas tareas. Era fácil de hacer fuera de su habitación, pero dentro… Digamos que su espacio tenía libre albedrío.

Segundo, tenía que poner "su barba en remojo", estaba a pocos años de terminar la secundaria y si bien no planeaba ir a la universidad, sino enfocarse en su música; sabía que debía tener al menos el bachillerato completo.

Tercero, quería de una vez por todas encajar en un grupo, sentir que pertenecía a algún lugar, pues haciendo a un lado a su familia; afuera no tenía a nadie. Por eso valoraba su amistad con las chicas, aunque a veces sus modos de ser la hacían sentir un poco mal, pero trataba de pensar que era "amor rudo" y que era ella quién era demasiado sensible.

Cuarto y más importante, debía arrancar de su corazón a Darien. No podía sentir lo que sentía, tenía que, DEBÍA reprimir cualquier indicio de amor por él. Debía poner en primer lugar a la familia, además Rei era una buena mujer que no se merecía que destruyeran su felicidad, menos ahora que existía la posibilidad de que estuviera esperando un hijo de Darien. Todo esto la orillaba a su única salvación: Rubeus.

Sabía que no lo podía amar, pero había cosas en él que le agradaban y tenía tiempo de conocerlo y no era tan malo siempre… Podía estar con él. El problema era que ahora él no quería más que su amistad…

Siempre que bromeaba de volver a ser su novia, él insistía en que era mejor ser sólo amigos. Ella quería decirle lo frustrada que la hacía sentir, pero sabía que no podía exigirle nada, cuando ella no era capaz de amarlo. Así que en cuanto a ese asunto, tendría que esperar a que regresara para ver si las cosas cambiaban.

Todos sus pensamientos la dejaron exhausta emocionalmente y en ese instante, deseó tanto tener a su lado a su madre, Monique. Cuando las cosas salían de control, más añoraba la compañía de su primera madre. Recordaba poco de ella, pero sí podía recordar su tierno amor, su paciencia, su sonrisa y lo que sentía cuando ella la abrazaba y arrullaba diciéndole que todo iba a estar bien.

Sintiendo la melancolía a punto de arañar su corazón, hizo lo que creía que le diría Monique: "Ve con Violeta". Salió de la habitación en busca de su madre terrenal. Realmente necesitaba de sus mimos y palabras.

Habiendo recuperado sus privilegios y teniendo más libertad, Serena decidió aceptar ser la "fotógrafa" del club de porristas. No era una gran ciencia usar una cámara después de todo.

Las vanidosas chicas, tomaron la idea de muy buena gana. Serena pasaba más tiempo con sus amigas y podía estar presente en las prácticas. Todo parecía ir favorablemente, pero…

Como siempre entre más ayudas, más te exigen, con el tiempo pasó a ser de la fotógrafa a prácticamente la mandadera. Ella lo aceptó sólo porque quería pasar tiempo con sus amigas, pero en el fondo no le gustaba la idea de andar haciendo favores gratuitos, menos si estos no se agradecían y no se pedían con amabilidad. Sabía que debía protestar pero… no tenía valor de hacerlo. No quería que se enojaran con ella y la echaran del club.

Así que allí estaba, había un partido de fútbol contra otro equipo visitante. Más que todo un juego amistoso por puro gusto al deporte. Claro está, las porristas hacían acto de presencia. Serena esperaba por ellas desde las bancas junto a las suplentes, sólo que ella, no lo era. Deseaba tanto poder estar allí en lo alto, siendo admirada por todos, pero aún faltaba como un año para la próxima convocatoria.

Observaba con atención las rutinas, tenía en su mano sus llaves que tenían un llavero hecho de plumas de colores; cuando sintió que se lo arrebataron, pensó que una de las chicas le estaba gastando una broma, pero al buscar con la mirada al culpable, descubrió a un pequeño gato negro que corría con este hacia la salida.

Corrió detrás de él entre preocupada y molesta, hasta que este se detuvo bajo un pequeño túnel que había antes de llegar al parqueo. El gato se detuvo en la entrada y la miró, dejó las llaves y se limitó a maullar. Serena estaba a unos pasos de él. Se debatía entre acercarse corriendo o dar pasos cortos para no asustarlo. El gato caminó hacia la parte iluminada por la tenue luz de un poste cercano y ella titubeante se aproximó. Estaba en el lado oscuro todavía cuando escuchó una voz.

-Orión, ya tenemos que irnos - por el lado izquierdo apareció una chica de estatura media, su cabello era corto y negro, sus ojos eran verdes, su tez era pálida y vestía totalmente de negro, salvo por un cinturón de pedrería plateada muy brillante. Lucía muy elegante y sobria. Pensaba saludarla y quizás preguntarle dónde compraba su ropa, pero nunca la miró a los ojos. Más bien parecía que hacía de cuenta que ella no existía.

-Orión ¿Qué haces en este lugar tan oscuro? -dijo tomándolo en sus brazos- ¿Cuántas veces te he dicho que si permaneces en las sombras, nunca vas a brillar? Vamos, hora de volver a casa

Serena se quedó totalmente pasmada. Sintió que lo que le decía al gato se lo decía implícitamente a ella. Le iba a hablar, pero las palabras se le atoraron. La chica se dio la vuelta y desapareció en el parqueo.

Ella se acercó a recoger sus llaves. En el suelo sólo quedaba un poco de brillo, quizás proveniente del cinturón de la chica.

-Parecía una estrella... Una estrella fugaz -murmuró para sí misma- pediré mi deseo... Quiero... Quiero... Ser feliz en el futuro

Sonriendo más animada, regresó a las bancas a esperar a las chicas, este extraño encuentro, lo guardaría en secreto.


Hola, ¿Qué tal? Sé que ha pasado mucho tiempo, pero la vida de adulto viene con responsabilidades y no siempre te podes poner a hacer lo que queres…

Espero les guste el capítulo tanto como yo disfruté escribiéndolo pero… no editándolo xD Confieso que la parte de editar es la que menos me gusta, pero es necesaria porque quiero que lean algo que valga su tiempo.

No sé qué más iba a decir, ya lo olvidé… Espero verles pronto, porque sigo en esto, no planeo irme sin cumplir.

Saludos a todos y gracias por su paciencia y preferencia, que tengan buen día.