Hola a todos, un placer tener nuevo capítulo tan rápido. Este capítulo espero lo disfruten, está lleno de reflexión y aquí por fin tiene un poco de más participación Yoshino, la dejé muy abandonada, me centré mucho en Miku, Shidou, Kotori y Satou, que me estoy olvidando de los demás.
Pero no se preocupen, los demás tendrán participación, por supuesto. De seguro que después del siguiente capítulo, habrá más participación de otros personajes.
Muchas gracias por el review, Kanade, espero que este capítulo te guste, así como a todos los demás. Por cierto, cualquier duda con referencia a lo que sea, háganmela saber, por favor, responderé con todo gusto.
¡Disfruten!
Nota: Sin errores.
Guía para enamorar a un espíritu.
Las cosas más simples.
Shidou había dejado que Satou se escapara, ¿qué más podía hacer? Estaba triste, las palabras que le había dicho Mikael eran dolorosas. La batalla musical con Miku, la DEM, el secuestro de Tohka, su poca fuerza, su muerte y finalmente Tohka inversa, no hubo nada que él pudiera hacer. Los responsables deberían pagar, ahora entendía todo y en parte, Mikael tenía razón, Tohka inversa había matado personas inocentes, y Shidou también había perdido a sus padres, sabía de sobra el dolor que sentía ese chico, por lo menos él fue adoptado y aceptado por otra familia, en la que conoció a Kotori.
Durante sus primeros días de soledad, él deseó la muerte, deseó estar con sus padres sin importar en donde estuvieran. El joven se quitó la peluca y los pechos de mentira. Las lágrimas cesaron para dar paso a la rabia. Shidou se levantó y pateó la silla en la que estaba sentado.
—Isaac Wescott… si tan solo no hubieras aparecido… yo también soy culpable…
—¿Podrás responder por todo lo que suceda?
Ciertamente, no solo podía decir sí, como si alguien quisiera tomar esa responsabilidad. Nadie quiere dar la cara por los demás, sobre todo si hay peligro acechando, el miedo, el odio, la muerte, todo eso esperándole, no es algo que puedas decir solo sí, porque nadie puede salir ileso donde habitan esas bestias.
Shidou tenía miedo, porque una mala decisión afectaba a terceros, que no tenían culpa de nada, no era justo que la familia de Satou hubiera muerto porque él no pudo detener a Ellen de matarle, si tan solo hubiera pensado un poco más en las consecuencias, pero… en esos momentos él no se había tomado las cosas en serio, no había aprendido a defenderse, no había cambiado. Ahora era otro, ¿antes? Antes era un chico como cualquier otro, tenía la vida para él mismo, una hermanita algo traviesa pero linda, muy linda, tanto la aprecia que la gente los miraba raro, sin preocupaciones, sin dolor, sin entrenamientos, sin preocuparse más que por sí mismo y Kotori.
Ahora la culpa, el miedo, el dolor y la tristeza acechaban como bestias salvajes cada vez que cometía un error, cada vez que se sentía mal, esos demonios lo perseguían.
Kotori quedó viendo a Shidou, había pasado mucho tiempo mirando el suelo que él no se dio cuenta de que ella ya estaba ahí junto con las demás.
—Shidou…
Yoshino se acercó hasta él, se puso en frente y como ella era más bajita, Shidou la pudo observar. Todas las demás no se atrevieron a estar cerca del joven puesto que ya conocían que cuando él estaba de malas, podía ser realmente violento, incluso con ellas.
«Yoshino». El muchacho observó la cara de preocupación de la niña, pero luego ella le regaló una sonrisa sincera y le acercó a la cara a Yoshinon.
—¿Estás bien, Shidou-kun? —preguntó la marioneta.
—Yoshinon… Yoshino…
—¿Shidou-san? —preguntó la dueña de la marioneta con voz tímida. El joven sonrió y se limpió las lágrimas secas de las mejillas y tomó aire para poder bajar un poco hasta la estatura de Yoshino y le acarició la cabeza. Kotori y las demás suspiraron aliviadas de que no hubiera pasado nada malo.
«Creo que todo lo hago mal. Cada decisión que tomo, cada cosa que he hecho, de alguna manera, siempre daña a los demás. He pasado de fracaso en fracaso, pero de todo eso, lo único que he logrado es verlas sonreír. Cuando antes solo estaban asustadas, incomprendidas, enojadas, siempre peleando, conviviendo siempre con esas emociones negativas. Lo que he hecho es tan simple que no entiendo por qué estoy tan orgulloso». Shidou la abrazó con fuerza y la envolvió en sus brazos, como si tuviera un frío abrumador y estuviera desesperado por algo de calor. «Mikael… no soy fuerte, de nada me sirvió golpearte y sangrarte, lo único que sé hacer son cosas simples… salir a citas, hablar con los demás, sonreír, gastar mi dinero en las citas, en comida para Tohka, solo sé alentar al abatido, yo solo sé hacer esas cosas. Y no tengo tu conocimiento, ni tu poder, solo sé apiadarme de otros porque sé lo mucho que duele sufrir, lo mucho que duele estar solo».
—¿Estás bien?
—Lo estoy. Estaba muy triste, pero ahora me siento muy bien, gracias a las dos. Yoshino.
—¿Sí?
—Lo siento. Nunca he sido la persona que te prometí que sería. Lo siento, creo que está la primera vez que te lo digo.
—Shidou-kun, ¿de qué hablas? Siempre que tenemos problemas, tú estás ahí.
—Shidou-san siempre me ayuda a encontrar a Yoshinon. También salimos a jugar juntos, nos haces comida deliciosa, siempre nos divertimos juntos. —Ella se sonrojó ligeramente—. Te quiero, Shidou-san. Fuiste la primera persona que fue tan amable conmigo, contigo no me sentí tan sola.
—Yo también te quiero, Shidou-kun —dijo la marioneta con esa voz algo chillona. Shidou no pudo evitar sonreír, todo lo que había dicho parecía una broma. Por esas cosas del día a día, que las hubiera hecho cualquiera, ¿eso lo hacía un héroe? ¡Eso lo hubiera podido hacer otro! ¡Y aun así sonreía de felicidad! ¿Por qué?
Y se lo decía así mismo: "¿¡Por qué?!" ¿Era magia? ¿Era una maldición? ¿Era una droga que se respira en el aire? ¿Por qué a pesar de todo eso le hacía feliz? ¿Esas palabras que eran completamente sinceras y serias eran parte de un conjuro? ¿Cómo podía hacer eso Yoshino? ¿Cómo esas palabras habían curado la tristeza? ¡Si eran tan simples! ¡Inaudito! ¡Increíble!
—Pero… no soy muy fuerte, ¿o sí?
—Eres fuerte. Y mucho, cuando estás aquí… no tengo miedo.
Era irónico. Él tenía miedo, tenía más miedo que ella, pero por alguna razón, la niña no tenía miedo si él estaba ahí. ¿Qué diablos tenía él que no podía darse cuenta? Shidou no podía evitarlo. Era parte de él, ese algo lo hacía especial, incluso si él no se la creía. Pero sí veía lo especial que eran las personas a su alrededor, primero solo fue porque quería ayudarlas pero ahora era otra cosa. Era el deseo noble de verlas felices, de no regresar a como estaban, esa preocupación por las personas lastimadas no se detenía.
Era lo que lo hacía tan especial, lo que le hacía cometer idioteces, era lo que no lo dejaba pensar como estratega, era lo que lo hacía batirse en duelo contra las bestias salvajes que habitan en cada quién, era por eso que seguía luchando y para él esas acciones eran tan simples y tontas que no notaba lo bueno que era.
Tal vez debería pensar en contar sus virtudes en vez de pensar que todo está perdido y que no ha cometido más que fracasos. Pensar que sus errores son solo de él, es como si viviera en un mundo que solo él tiene opciones.
—Yoshino… ¡Gracias! —Shidou se levantó más animado y se giró a las demás—. Oigan, sé que esto no salió como esperábamos pero tendremos otra oportunidad.
—¿Qué haremos ahora, Shidou?
—Lo que siempre debemos hacer, Kotori. Seguir. Pero por ahora, vayamos a casa, les prepararé algo de cenar.
—Eh, Shidou… —Kotori no estaba segura de su actitud—. Pensé que estabas triste.
—Lo estaba pero he descubierto que no sirve de nada seguir quejándome, llorando, sin hacer nada.
Los chicos fueron a casa y Shidou cumplió con hacer la cena. No tenía respuesta para Mikael pero eso no significaba rendirse, porque no ayudaría a nadie si lo hacía.
Eran ya la una de la mañana. Mikael había escapado de Fraxinus y nadie le siguió. Bajó a la ciudad con sus ropas rotas, por suerte su pantalón y zapatos deportivos estaban enteros. Se sentó en uno de los escalones de una biblioteca, aunque él no sabía en donde estaba. Cambió de lugar con Satou con tan solo concentrarse un poco.
—Shidou no tiene respuestas. A pesar de que dijo todas esas cosas en nuestras peleas, no tiene idea de lo qué hace.
—No hablé con él. Todavía no sabemos lo que piensa. ¿Escuchaste todo o te lo cuento?
—Todo. Me hiciste recordar cosas que no quería.
—Lamento eso. —A pesar de ser disculpa, su tono era el mismo de siempre, inexpresivo.
—Pero gracias a todo eso… he estado pensando… si lo que hacemos es lo justo.
—¿No quieres que los espíritus paguen por lo que hacen?
—Sí, pero cuando pienso que ellas no son iguales a nosotros, y luego cuando dijiste que no pueden hablar con sus ángeles… yo me sentí inseguro. Inseguro de todo. Tal vez todo lo que hago está mal. —Satou se tomó la cabeza con las dos manos, estas aun le dolían—. Tal vez… deba disculparme… he hecho muchas cosas… cosas que en el pasado no hubiera hecho. A pesar de que no recuerdo… me pregunto si es porque morí.
—No sé qué decir. Haré lo que sea para ayudarte.
—Si esa voz no te hubiera dicho nada… ¿Me seguirías apoyando?
—Tal vez no. Si yo te hubiera encontrado llorando, te hubiera ayudado, pero en este momento no recuerdo cómo era antes. Solo recuerdo mis habilidades, lo que sé cuándo un ser obtiene nuestros poderes, cosas como esas.
—Ahh… está bien. No podremos regresar a los apartamentos por la puerta, tengo mucha hambre también… lo mejor será esperar un poco más para descansar.
Por donde estaba él, lejos del centro de la ciudad, no pasaba ni un alma. Pero alguien lo encontró, alguien que lo llevaba buscando desde hace bastante tiempo, que lo vigiló de lejos con sus copias.
Tokisaki Kurumi vestida como una alumna de alguna escuela estaba en la esquina de la biblioteca, cerca de donde el chico estaba sentado. Ella era un clon más y la verdadera Kurumi estaba atrás de ella, siendo tapada por el edificio.
—Ve por él. Esta es la única forma de acercársele sin sospechas.
Su clon asintió con la cabeza y fue en dirección al chico, quien seguía agarrándose la cabeza, pensando en cómo había peleado a muerte con Shidou dos veces y temía por una tercera, ¿cuántas veces seguiría peleando con él? ¿Cuántas veces le seguiría dando la vuelta al asunto? Ahora realmente quería hablar con Shidou de la historia que tenía que contarle, tal vez así entendería todo. Podría tomar una decisión definitiva.
Estaba pensando en todo eso, cuando una voz tranquila, con pizca de preocupación, le sacó de sus pensamientos.
—¿Estás bien? —No tuvo más opción que levantar la cabeza.
Y entonces la vio a ella.
Y ella sonrió.
Y desde aquí las cosas no serían iguales.
Después de todo, Shidou logró algo. ¡Pero Kurumi aparece en escena! ¿Cuáles son sus planes?
Este es el capítulo de hoy, espero les haya gustado mucho. A partir de este capítulo, las cosas cambiaran, no sé decirles si para bien o para mal, pero como se trata de Kurumi, se los dejo a su imaginación.
Se supone que aquí debía acabar mi fic, pero nada sale como esperas, creo que hay material para cinco capítulos más. Dentro de poco, espero en la vida, que les pueda contar más información sobre mi historia original.
Sé que algunos de ustedes quieren más, que escriba más aquí, pero no sé. Ahora puedo decir una cosa y hacer otra, así he hecho muchas veces. haré algo especial para este fic antes de que lo acabe, no sé para cuando pero creo que les gustara.
Nos vemos.
