No podía moverse, su cuerpo estaba congelado y tieso sobre aquellos frios cerámicos del centro comercial. Todo su cuerpo le dolía horrores, y se lamento no haber quedado inconsciente. A pesar de la desesperación que sentía recorrer su sangre, su mente aun divagaba sobre que podría hacer en esos momentos.

Estaba claro que con gritar no advertiría en nada, ya que no muchas personas se encontraban por esa zona y las que estaban, lo hacían a una prudente distancia de oírlo si siquiera. Poco le importaba lo que sucediera con él, solo le interesaba el bienestar de su bebe.

Intento mover su mano derecha hasta su vientre, pero el solo movimiento le profirió un agudo dolor a lo largo de su brazo. Se encontraba en una posición incómoda con las piernas flexionadas y el brazo derecho debajo de su espalda. Abrió la boca para intentar respirar, pues creía no poder hacerlo por su nariz ya que su llanto silencioso comenzaba a ser abundante.

Sintió unos zapatos bajar las escaleras en dirección suya, y comenzó a temblar ligeramente. Le aterraba la idea de que fuera azimio, quien no se haya conformado con arrojarlo por las escaleras y vendría a hacer más daño aun.

Los pasos se acercaron aun más y este intento encogerse en un vano intento de protección. No podía ver quien era la persona que se acercaba, pero lo sentía cada vez más cerca.

- ¿¡Estas bien!?- una voz dulce e inocente llego hasta los oídos de Kurt. Parecía la voz de un niña, una pequeña niña. Los intentos fallidos del castaño por responderle comenzaron a frustrarlo. Afortunadamente, la pequeña rodeo su cuerpo hasta acabar frente a su rostro. La cara de la chiquilla se desencajo al ver rastros de lágrimas y algo de sangre en rostro de Kurt, comenzó a respirar agitadamente y este mentalmente le gritaba que pidiera ayuda.

- A-ayu…da-me – logro balbucear Kurt con lo que creyó que era el mayor esfuerzo que hizo en toda su vida. La niña abrió sus ojos aun más grandes, tanto que el castaño logro pensar que podrían salirse de sus parpados.

- ¡MAMA! –Grito la niña escandalizada y muerta de miedo. De un salto esquivo el cuerpo del castaño y subió corriendo escaleras arriba, el contratenor temió que la niña asustada se haya ido y no regresara con ayuda, pero al sentir la voz de una mujer grande intentando calmar sus pequeños gritos supo que quizas podría ser salvado.

La mujer intentaba fallidamente calmar los gritos de su pequeña hija, gritos que estaban alertando a varias personas que se encontraban a su alrededor.

- Vic por favor, cálmate – le pidió la madre, la chiquilla no dejaba de saltar y gritar. – Te compraremos la muñeca, lo prometo. Ven, vamos a buscar a tu papa – dijo e intento tomar la mano de la niña, pero esta se negó.

- No – grito, y en cambio tomo la mano de su madre e intento arrastrarla hasta las escaleras - Un chico… un chico gordo - decía la pequeña mientras presionaba a su madre a seguirla. Esta abrió los ojos un tanto confundida, mas sin embargo acompaño a su hija hasta donde ella quería llevarlo.

- Victoria, ya te he dicho que no debes burlarte de… - las siguientes palabras se quedaron atoradas en la garganta al ver un cuerpo tirado al final de las escaleras. Miro a su hija y luego miro el cuerpo, y el miedo le recorrió la piel. – Quédate aquí – ordeno a la pequeña y bajo lentamente hacia abajo.

No sabía qué hacer, el chico podría estar muerto… o no.

Cuando llego a estar unos centímetros del muchacho tendido en el suelo, se acuclillo lo más que sus pantalones le permitieron; lentamente tomo el hombro del adolescente y lo giro hasta que su espalda estuvo completamente apoyada en el piso. El rostro del muchacho estaba mojado por las lágrimas y mezclado con la sangre que brotaba de su cabeza, sus ojos azules anegados en agua reflejaban terror, segundos antes de cerrarse por completo.

La mujer desvió la mirada del rostro del joven y la poso en su cuerpo y solo ahí pudo darse cuenta de la hinchazón su estomago y de cómo su entrepierna estaba manchada de rojo; todo el calor de su cuerpo se evaporo.

Debía llamar a una ambulancia.


-¡Ya te dije que no lo sé! – Sollozo Rachel desesperada - Se había ido al baño, y yo te llame, después quise ir yo también pero no iba a dejar nuestras cosas ahí así que las tome todas y me dirigí. No me tarde más de dos minutos – dijo hipando del llanto.

- Tranquila, lo siento… lo siento – se disculpo Finn, intentando normalizar su respiración.

Apenas había llegado donde habían quedado de encontrarse con Rachel y su hermano, encontró a la morena preocupada. Al acercarse le dijo que no encontraba a Kurt por ningún lado; Finn se asusto y no midió el tono de voz al preguntarle donde había ido.

- ¿Lo llamaste?- pregunto mirando hacia la gente que ya se comenzaba a mermar. Pues ya era hora de regresar a casa.

- Sí pero su celular sonó en una de las bolsas. – dijo, sacando el móvil de una bolsa color negra. El mariscal froto sus manos en sus pantalones con frustración.

- ¿Revisaste en el baño? ¿Le preguntaste a la encargada si había salido? – el chico llenaba de preguntas a Rachel y ella con la desesperación que sentía no podía contestar a ninguna. Asintió varias veces, e intento normalizar su respiración.

- Dijo que lo vio en nuestra mesa y cuando ella se acerco para decirle que me vio entrar al baño, Kurt ya había salido del local – respondió sintiendo su boca seca.

- Bueno, esto haremos. Iremos a dejar todas estas cosas en el auto y luego vendremos a buscarlo – propuso y la moreno no pudo hacer nada más que aceptar. Cargo un par de bolsas, mientras que Finn llevaba el resto...rápidamente corrieron hasta el estacionamiento.


Blaine podía decir que había pasado un buen día. Los constantes intentos de su hermano por sacarle una sonrisa comenzaban a dar resultado, pues en verdad había disfrutado esa salida.

Caminaban lentamente, deteniéndose a ver en cada vidriera si algo les gustaba. Había visto demasiados modelitos para niños, pero eran tantos que el adolescente no se decidía por cual, además de que Cooper no ayudaba en lo absoluto. Finalmente y luego de veinte minutos, se decidió por un conjunto muy pequeño de color blanco con detalles en naranja y verde manzana. Le agradaba la idea de combinar colores que en su vida podría creer que lo usarían juntos; y no pensaba que a Kurt pudiera disgustarle, el tenia más sentido de la moda que el propio Blaine.

No quiso comprar más de uno, tenía la esperanza de que cuando solucionara aunque sea un poco las cosas con el castaño, pudiera al menos una vez salir juntos a comprar las cosas para el bebe.

-Se nos está haciendo tarde – dijo Blaine, al ver su reloj.

-Aun es temprano, la cena no será hasta las diez – contradijo.

-Pero todos se están llenado, seremos los únicos que quedemos aquí

-Ellos tendrán cosas que hacer, deja de fijarte en todo. Aun no hemos comprado realmente nada – hablo, y el moreno abrió los ojos. Ambos cargaban unas cuatro bolsas cada uno.

Blaine había comprado algunos obsequios – no es como si tuviera para gastar un montón, ya que su capital no era tan grande - a sus amigos de Dalton, en espacial a Jeff por haberle brindado apoyo en estos últimos meses. Mientras que Cooper había comprado ese tan preciado regalo a Amelia – el cual dio lugar a una pequeña discusión entre ambos hermanos, al no poder decidirse si comprarle el collar dorado o plateado – y unos cuantos regalos más a quienes el menor desconocía sus dueños.

- Espera – detuvo Blaine, y miro la joyería que tenía en frente, sintiendo los recuerdos regresar a su mente.

Flashback

Caminaba rápidamente entre la gente ansioso de llegar al local. Subió unas cuantas escaleras, y empujando a un niño que se había interpuesto en su camino avanzo, no sin antes volverse y disculparse con él.

Cuando estuvo en frente de la joyería, todo su bolsillo donde sonrió al sentir el rollito de dinero que estaba mañana había sacado de sus ahorros.

Había ahorrado, y había ahorrado mucho para poder comprar ese obsequio, por Kurt se lo merecía… se merecía eso y mucho mas.

Al empujar la puerta sintió la campanita sonar, y en unos segundos un hombre de aspecto amable le miraba detrás de unos lentes con forma de media luna.

-¿En qué puedo ayudarte? – pregunto a modo de saludo.

-Buenas tardes – saludo cortésmente, como su nana siempre le había enseñado a hacer cada vez que llegaba un nuevo lugar.- Yo vi hace unos días en la vidriera una cadena de oro, tenía un dije con forma de corazón – menciono, señalado la vitrina.

-Oh sí, ese muy bonito – dijo caminando detrás del mostrador hasta salir y llegar a la vidriera. Corrió el vidrio, y se agacho un poco para tomar en sus manos la delicada cadena. – Esta es- le enseño el objeto.

Blaine sonrió, y tomo la cadenita en sus manos acariciando lentamente el corazón.

-¿Cuánto cuesta? – pregunto, sin dejar de mirarlo. El hombre arrugo él entre cejo ante la pregunta, pues dudaba que un adolescente tuviera suficiente dinero para pagar el costo.

- Es de oro, jovencito. Dieciocho quilates – agrego – cuesta mil quinientos dólares, incluye en estuche para guardarla – termino. Blaine asintió, comprendiendo.- Podemos hacerle si quieres algún grabado. El grabado va gratis.

- Entonces supongo que querré el estuche – murmuro sin dejar de ver el corazón. El vendedor abrió los ojos.

-¿Va a comprarlo? – hablo algo impresionado.

-Por supuesto – dijo devolviéndoselo para que lo guardara. El hombre mayor asintió y camino hacia detrás del mostrador. – Querré el grabado, si no es molestia – menciono.

-¿Que vas a escribirle? – pregunto, mientras sacaba una péquela agendita con un lápiz, el menor le susurro rápidamente y este anoto asintiendo – tardara unos minutos, ponte cómodo – señalo unos mullidos y muy cómodos sillones que se encontraban a un costado del local.

El adolescente se sentó justo en medio de unos de los asientos, mientras que se giraba y veía hacia el pasillo del shopping. No podía creer que realmente lo estaba comprando, hacia unos días que lo había visto, mientras caminaba con Kurt y apenas lo vio supo que debía comprarlo.

El dorado de la delicada y fina cadenita, sentaría de maravilla en la hermosa y blanca piel de su novio, y aquel corazón que poseía justo en medio que colgado en el cuello del castaño, representaría el corazón de Blaine en manos de Kurt. Sonrió ante la idea.

El dueño carraspeo y el moreno desvió la mirada de fuera hacia dentro. Levanto la cajita color rojo y Blaine se levanto para recibirla. La abrió lentamente y pudo ver con admiración las letras K+B grabadas justo en medio.

-¿hará el pago en efectivo? – pregunto, y este asintió.

Blaine dejo la cajita sobre el mostrador y llevo su mano hasta su bolsillo derecho. Cuando sintió el pequeño rollito, lo saco y ante la mirada sorprendida del vendedor conto los billetes. Cuando la suma acordada llego, Blaine deposito el dinero delante del hombre.

-Mil quinientos justos, señor – musito el adolescente, el hombre asintió tomando el dinero y se agacho para sacar una pequeña bolsa de papel, deposito la cajita dentro de la misma y se la tendió al niño.

-Gracias por su compra – le dijo.

Blaine sonrió, y tomando la bolsita con fuerza, abandono el local.

Fin Flasback

-No puedo creer que hayas gastado tanto dinero- dijo Cooper, una vez que su hermano termino de contarle el suceso.

-Yo sí, tenía ahorrado bastante. Entre las mesadas y lo que yo conseguía de por ahí logre ahorrar mucho. Aunque claro, eso llego sin que yo tocara un solo dólar de la caja. – contesto con una leve sonrisa, ese recuerdo le había acariciado el alma.

-¿Le entregaste el dije a Kurt? – pregunto. Blaine suspiro.

-Por supuesto, fue justo el mismo día que papa llego y ya sabes el resto – respondió bajando la cabeza y aflojando el semblante. Cooper toco el hombro de su hermano en señal de apoyo, y este asintió.

-¿hay algo que te interese de la joyería ahora? – quiso saber. Blaine le miro, y negó con la cabeza. – De acuerdo, sigamos que ya comenzaran a cerrar – prosiguió.

-Te dije que se nos estaba haciendo tarde – reitero Blaine.

-Vuelve a decir eso, y te ajustare la bufanda a la altura de tu boca – amenazo el mayor. Su hermano menor rio, desafiándolo.

Caminaron un rato más y doblaron por una esquina, de repente la aglomeración de gente tomo por sorpresa a los hermanos, mientras que un grupo de médicos se abría paso con una camilla. Cooper levanto la cabeza para ver que había pasado pero el tumulto de personas no lo dejaban ver nada.

-¿Que ves? – pregunto de pronto Blaine.

-Nada, probablemente Santa Claus cayo por las escaleras, ¿lo has visto caminando hace rato? No daba más de borracho- se quejo- … joder, no me dejan ver nada – rezongo el mayor, e intento darse paso por la gente. ¿Qué habrá pasado? – pensó el menor.

-Vámonos Cooper, se hace tarde – dijo tirando del brazo de su hermano mayor. Este se volvió y asintió.

- Pobre Santa Claus, tendrá una pésima navidad… cayó hasta abajo– le comento.

Blaine hizo un gesto de dolor con su rostro, y su mente pensó en la pobre persona que había rodado por ahí. Si tenía suerte, podría haberse librado de quebrarse algún hueso. Se acercaron rápidamente al ascensor que se estaba cerrando y entraron justo a tiempo.


Rachel ya no sollozaba, lloraba a mar abierto de angustia. Subió varios escalones más y regreso al segundo piso donde había perdido de vista al castaño. Finn había ido a buscar por el tercer y cuarto piso, mientras que ella se había quedado con los primeros dos y Kurt no había aparecido. La sensación de que algo malo le había sucedido crecía a grandes pasos en su interior, provocándole un dolor de pecho.

Camino arrastrando los pies hasta pasar por la cafetería ya cerrada donde habían merendado, y siguió andando. Se sentía cansada y muy asustada. Apenas lo encontrara se encargaría de propinarle unos buenos golpes en la cabeza, por desparecer como un estúpido.

Cuando el bullicio de voces comenzó a aturdirla, levanto la cabeza para encontrar a Finn acercándose a toda velocidad hacia la multitud reunida en una esquina. Ella lo siguió sintiendo sus piernas flaquear.

Finn se abrió pasos por la gente, bajando un par de escalones hasta ver en al final de la misma un par de botas que el reconocía a la perfección, antes de que sobre ellas cayera una pesada manta.

-¡Kurt! –Grito desgarrando su garganta sin importarle. La muchedumbre regreso su cabeza en dirección suya y este aprovecho para bajar rápidamente, seguida por la morena que ya había visto al castaño tendido en el suelo.

Kurt se encontraba inconsciente, ahora recostado en una camilla listo para levantarlo, al estar ubicado en el descanso de una escalera la acción de mover la camilla se tornaba un poco complicada.

-Lo siento chico, pero no puedes pasar – hablo un enfermero, al momento que el mariscal quería tocar a su hermano – deja a los médicos trabajar.

-¿Qué no puedo pasar dice? – Bramo enojado – es mi hermano, hágase a un lado usted – le grito y sin importarle, la hizo a un lado de un empujón. Camino hasta su hermano, quien se encontraba pálido e inconsciente. Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras recorría con la mirada el cuerpo de su hermanastro.

-¿Usted es familiar? –Hablo un doctor, y este asintió.- ¿eres mayor de edad? – le pregunto.

-No, yo aun tengo diecisiete – contesto con voz cortada.

-Yo tengo dieciocho – hablo Rachel tomándole la mano a Finn – soy su mejor amiga – y el mariscal asintió ante sus palabras- le estábamos buscando – agrego. El médico asintió anotando en una planilla.

-Tú, niña, puedes venir con nosotros. – declaro, y ella asintió. Los médicos se movieron y alzaron con sus manos la camilla, mientras se ubicaban para llevarla escaleras abajo. – Necesitare alguien mayor de edad por las dudas ocurra algo en el camino y necesite tomar alguna decisión.

-¿Qué podría suceder? – pregunto temerosa Rachel.

-Aun no sabemos cuántos daños ha causado la caída, pero la sangre no es una buena señal – El mariscal apretó el agarre en la mano de Rachel y ella asintió.

- Llamare a Burt y Mama… te veré en el hospital – dijo Finn, al tiempo que sacaba su teléfono, la morena asintió y siguió a los médicos.


Todos se encontraban en el hospital.

Finn había llamado entre sollozos a su madre quien tuvo que gritarle que se calmara y le volviera a explicar, porque no había entendido nada. Cuando ella comprendió las palabras Kurt y Hospital, colgó la llamada y le grito a Burt que bajara a la sala. Apago la cocina donde tenía la comida de noche buena, y tomando su abrigo y las llaves, corrieron a la cochera.

Cuando llegaron, Rachel y Finn ya se encontraban ahí, sentados sin saber nada.

-¿Que paso? – grito Burt apenas llego, sobresaltando a la morena quien se encogió en su lugar asustada.

-No sabemos bien, Kurt se perdió y no lo encontrábamos cuando llegue. Lo buscamos por todo el centro comercial, hasta que vimos mucha gente y luego lo vi tirado en una camilla y había sangre… mucha sangre y…- se quedo sin aire, y Carole se acerco hasta su hijo para sobarle la espalda.

-Respira, tranquilo – le pidió la mujer, intentando tranquilizarlo.

- Hace rato que lo llevaron ahí dentro y nadie nos dice nada – se quejo, escondiendo su rostro en sus manos.

Burt se sentó en una de las sillas, con la mirada en el piso. Su corazón comenzaba a agitarse a pesar de no haber corrido demasiado. Su pequeño hijo podría estar muerto detrás de esas puertas y el sentado sin hacer nada.

Se levanto de un golpe ante la atenta mirada de sus tres acompañantes y camino a paso fijo hasta la recepción.

- Necesito saber el estado de mi hijo, Kurt Hummel – nombro. La enfermera levanto la mirada de sus hojas y miro al hombre.

- ¿Hummel? – pregunto extrañada- ¿Es usted Burt Hummel? –pregunto con una sonrisa surcada en su rostro. Este asintió seriamente – Oh, soy admiradora suya. Todos sus propuestas me encantan, creo que puede cambiar Ohio con lo que usted piensa…- parloteaba sin parar.

- Gracias, gracias me alaga mucho Señorita – agradeció- pero necesito saber cómo se encuentra su hijo. – pidió.

- ¿El niño embarazado que ingresaron recién era su hijo? – pregunto anonada.

- Si, y necesito saber cómo esta – exigió. Ella asintió y busco en sus papeles.

- Esta siendo atendido, cuando nos llamaron nos pidieron que prepararemos la sala de operaciones. No debe tardar en salir el médico a comunicarles su estado – dijo amablemente.

- ¿Sala de...?- dijo con voz de hilo.

- Así es, pero no se precipite Sr. Hummel, el médico saldrá en unos minutos – le aseguro y este asintió.

Agradeció a la enfermera y regreso con los demás.

-¿Que dijeron? – pregunto Carole.

- Prepararon la sala de operaciones, si algo les sucede yo... – murmuro con los ojos llenos de lágrimas. El miedo azotaba su cuerpo.

-¿Qué? – dijo anonada su esposa. Abrazo rápidamente al hombre que amenazaba con desmoronarse y se sentaron en las duras y fríos bancos del hospital.

Los minutos pasaron sin saber absolutamente nada del castaño. Rachel había enviado un mensaje a sus padres diciendo que no la esperaran a cenar, y que luego explicaría cuando vaya. Aunque sus padres la llamaron de inmediato, y no tuvo otra alternativa que comunicarles lo sucedido, estos quisieron ir al hospital, pero la morena advirtió de que aun no sabían el parte medico y solo con la promesa de que los mantendría informados, fue que los señores Berry decidieron aguardar noticias en casa .

Finn se había medio recostado en los bancos, con dolor de cabeza.

Tenía la vista borrosa y se sentía agotado. Su cuerpo había dejado de temblar por los sollozos quedando en un estado de inmovilidad. Movía lentamente la cabeza y ver los decorativos navideños que abundaban en el pasillo le hizo querer vomitar. Era la peor navidad que había vivido.

-¿Parientes de Kurt Hummel? – la voz del mismo medico que había hablado con Rachel y Finn salió detrás de una puerta.

Burt se levanto rápidamente, provocando que Carole casi cayera al suelo.

- Soy su padre - balbuceo. - ¿cómo esta mi hijo? – pregunto aterrado. El médico, suspiro y se acomodo los él lentes antes de levantar la vista.

- Necesitamos hablar, por favor. ¿Podría acompañarme a mi despacho? – pidió el médico. Burt asintió y tomo la mano de su mujer.

- Ella me acompaña, es mi esposa y tomamos juntos las decisiones de nuestros hijos – aclaro. El médico, no tuvo replicas e hizo seña de que los siguieran.

- Chicos, tranquilícense. Ya regresamos – dijo Carole y siguió a los dos hombres.

Los señores Hummel caminaron unos cuantos pasos, hasta el que profesional abrió una puerta a su izquierda. La habitación era pequeña, contaba con un escritorio y tres sillas. A su costado derecho había una camilla y unos cuantos elementos de utilidad sobre ella.

El doctor les ofreció sentarse y ellos aceptaron encantados, pues sentían que no podrían sostenerse por mucho tiempo.

- Mi nombre es Paul Smith, médico de guardia – se presento principalmente. Ellos asintieron sin pronunciar palabra alguna – Ahora, iremos por partes – inicio – Sobre su hijo, Sr Hummel… tiene el brazo derecho roto y algunas hematomas por el cuerpo. – Carole abrió los ojos con horror.

- ¿Se quebró el brazo? – susurro.

- Si, probablemente al caer dio justo en algunos de los escalones, lo que provoco que se rompa. – Prosiguió – en cuanto al bebe es un poco más complicado.

- ¿Que tan complicado?- pregunto con temor Burt.

- Su hijo tiene desprendimiento prematuro de placenta – aclaro – Si no están informados, el desprendimiento de la placenta es cuando la placenta se separa del útero al momento de dar a luz. Le llamamos prematuro, porque obviamente, aun no es tiempo de que el bebe nazca.

- ¿Que tan grave es eso? – se aventuro a saber el padre. -¿Mi hijo puede morir? ¿o el bebe?

- Vera señor, en casos extremos…si – Burt sintió que le faltaba el aire – Cuando atendimos a Kurt, en el centro comercial notamos un poco de sangrado por lo que inmediatamente determinamos el desprendimiento; lo usual es que además del sangrado, este esté acompañado de contracciones pero al no tenerlas nos dio algo más de seguridad. Le hicimos un ultrasonido de abdomen y el daño es pequeño.

- ¿eso quiere decir que estarán bien? – hablo Carole.

- No lo sabemos, es un cincuenta de un cien por ciento – dijo con voz áspera – Por ahora, lo único que podemos hacer es iniciar un tratamiento para evitar que la hemorragia siga. Le aplicaremos por vía intravenosa algunos medicamentos que ayudaran a cortarla, haremos una pequeña transfusión de sangre para restaurar la perdida, y monitorearemos al bebe– informo – aunque se haga el tratamiento, la placenta puede adherirse de nuevo a la pared uterina o no – dijo.

- ¿y qué sucede si no lo hace? –

- Tendré que hacer una cesaría de urgencia y sacar al bebe – contesto simplemente. - una vez el niño fuera, Kurt quedara fuera de peligro – aseguro.

- ¿y el bebe? Mi hijo tiene cinco meses, si nace el bebe ¿vivirá? – pregunto esperanzado Burt. Paul lo miro y suspiro.

- Es poco probable, lo más seguro es que no sobreviva – les dijo con pesar, y Carole ahogo un sollozo.

- Inicie el tratamiento, por favor sálvelos a ambos. Ese niño es todo lo que me hijo tiene – rogó Burt con lagrimas en los ojos.

- Le aseguro señor, que haremos todo lo posible – se aclaro la garganta – hay algo más que debo informarles.

Ambos padres lo miraron expectantes.

- Entre los hematomas que identificamos en el cuerpo, hay dos que no corresponden al de una caída – comenzó – está situado en su cuello. Alrededor del mismo, es como si hubiera sido estrangulado – los padres abrieron los ojos espantados.

- ¿Que quiere decir? – El doctor miro directamente a los ojos de Burt.

- Que debería notificar a la policía, porque pienso que su hijo no cayó accidentalmente por las escaleras.


Ok… de acuerdo, tuve que informarme un montón para este capítulo. Ya estoy lista para dar mi tesis en medicina (- Naaahh, apenas se algo… así que si notan algún error, sepan entenderme C:

Gracias a todos sus comentarios del capítulo anterior, me fascinaron. En especial "Candy Criss" Gracias por tus comentarios, y espero que te haya gustado el capitulo.-

Me emociona ver que les encanta lo que escribo y que algunos se han desvelado por leerlo, eso es algo que se me hace imposible de creer…

**Sobre Blaine y sus ahorros para comprar el dije quisiera aclararles algo. Como ya se abran dando cuenta la mayoría, James Anderson es muy tacaño incluso con sus hijos. Pues a pesar de haberle pagado una academia privada a su hijo, no fue porque su hijo tenga la mejor de las educaciones sino, por como aclare anteriormente por la protección que el menor exigió. Así que no es anormal que no se les dé mucho dinero para sus propios gastos. Así que lo único que me resulto fue plasmar lo bueno que es ahorrando Blaine, y lo mucho que llego a juntar.

¡Todos a copiar el mismo entusiasmo de Blaine por ahorrar!

Sobre este capítulo, para mí es la parte final de una etapa – ya se darán cuenta porque-.

Y comienza una nueva etapa que a pesar de que será bastante angustiosa por algunos tramos, no deja de ser mi favorita. Ya tengo algunos partes escrita y creo que les gustara… no sé, ya me lo dirán ustedes.

Posiblemente para el siguiente pueden necesitar un par de pañuelos, para los que son re sensibles como yo… que lloro a moco tendido por cualquier cosa.

Y hablando de llorar: ¡Hoy se cumplen seis meses de la partida de nuestro CORY!

No puedo creer como pasa el tiempo.

En fin, muchisisisimas gracias por leer, me pone muy contenta. Y como siempre espero sus comentarios de manera ansiosa, así que por favor no se olviden de dejar comentario C:

Fecha de Actualización: 14 de Enero.