No existía una forma de pasar un mejor descanso que con su jefe. No iba a negar que se sentía cansado y moría de sueño, podía soportar a todo aquello perfectamente. Pero estar junto a este viejo superaba cualquiera de los puntos anteriormente mencionados.

-Cain-san, su pago ya ha sido depositado a su cuenta bancaria. Tal cual como se acordó en el contrato. Por lo tanto solo tiene que firmar este finiquito y su contrato con nosotros se dará por terminado.

Recibió los papeles que el director le entrego y leyó cada hoja, asegurándose que cada cosa estuviera en su lugar. Una vez que vio todo en orden firmo cada hoja. Cuando paso el lapicero por esa hoja de papel sintió como si un gran peso se haya retirado de su cuerpo. Esto era lo ultimo y regresaría a su antiguo ritmo de vida, extrañaba estar tranquilo junto la compañía de Setsu. La extrañaba a ella.

-Por otra parte, Cain san, muchas gracias por su arduo trabajo y lamento todos los malos momentos que le hice pasar.

"Viejo hipócrita" pensó con desprecio Cain, al ver la estúpida sonrisa que el tipo le dedicaba, sabía que estaría mal golpearlo, pero se moría de ganas de hacerlo antes de irse. Lástima que si se permitía ese lujo se metería en muchos más problemas y eso solo afectarían a su novia.

-Hay algo más que quiera decirme. Si no es el caso me retiro.- se levanto del sofá decidido a irse. Quería al menos dormir unos minutos antes de revisar los CG* por si había que hacer alguna retoma o corte de escena.

-Una última cosa ¿Está seguro que no quiere asistir a la fiesta de pre-estreno?

- No me interesa, adiós.

Salió de esa molesta oficina. Sentía sus pasos cansados debido tanto trabajo, el cansancio se acumulaba en cada célula de su cuerpo. Pensando bien las cosas, no era un buen momento para dormir. Lo había estado llevando muy bien hasta ahora, si recaía presa del sueño y el cansancio no podría cumplir su palabra de llevar a Setsu a una cita. Una cita que sería la primera que realizarían siendo oficialmente novios.

Por sabia decisión prefirió deambular por los pasillos, pero antes de eso fue al baño a lavarse la cara y mojar un poco su cabello. Necesitaba refrescarse un poco, pese haber tomado un baño hace unas horas atrás, este no había hecho mucho efecto en él.

¿Qué estaría haciendo Setsu ahora? Aun habían muchas cosas que no tenia claras en su cabeza, necesitaba hablar con ella cuanto antes, pero no sería en la cita que ambos esperaban con ansias; no la arruinaría con celos tontos. Esta vez harían buenos recuerdos juntos, algo bueno debían rescatar de este viaje que no resulto como lo habían esperado. Este viaje fue en su mayoría mucho más loco que los anteriores que habían hecho a Japón.

Mientras caminaba escucho un unas risas por el pasillo, que desagradable. En su estado escuchar tanto ruido le producía jaqueca. Y estaba seguro que esas risas venían en su dirección, malhumorado dio la vuelta, no quería encontrarse con esas personas.

Entre ese mormullo de voces, pudo distinguir un nombre que donde sean que estuviera lo escucharía y reconocería al instante. Pero algo en el era diferente, la forma en que lo decían era muy familiar entre los japoneses. Estaba seguro de no equivocarse él había escuchado Setsu-chan. Pocas veces la curiosidad se apoderaba de sus pensamientos, pese a ello esta vez le fue imposible reprimir el deseo de saber si era SU Setsu de quien hablaban. ¿Quizás ella este ahí? ¿Era eso posible? Existía esa probabilidad de cierta forma ya sospechaba que su hermana estaba trabajando en ese lugar.

Detuvo su andar y volteo lentamente, temiendo ver aquella imagen mental que se había hecho. Su inconsciente le jugaba muy malas pasadas de vez en cuando y esta vez fue una de ellas. Pues en ese grupo de personas venia su hermana. Lo peor de todo; lo que le hiso hervir la sangre fue ver como el chico del otro día, el mismo chico al que ella le había tomado de la mano, estaba enganchado en los hombros de su novia.

Su cuerpo se movió por instinto, su cerebro se desconecto por completo. El único pensamiento que poseía en ese instante era apartarlo de su mujer. Nadie más que él podía tocarla.

Odiaba a ese tipo por parecer tan cercano a ella. Lo odiaba, lo despreciaba y lo que más le inquietaba es que Setsu no parecía molesta con su contacto.

Su sed de sangre era casi imparable, su sentido común luchaba por permanecer y continuar calmado, cosa que lamentablemente ya no era posible.

Paso de su hermana directamente a atacar al chico albino que tenía en frente, desagarrar con sus manos ese cuello le era una gran tentación.

-No la vuelvas a tocar o te mato- hablaba totalmente en serio, estaba más que dispuesto a manchar sus manos por proteger lo que le pertenecía.

-Nii-san déjalo – ¿Otra vez iba a defender a un tipo que no era él, otra vez estaría en su contra?-No vale la pena, este tipo no entiende con palabras.

Setsu puso su mano en su brazo, queriendo con ello calmarlo, seguro iba a dejar pasar la oportunidad de ponerle límites a este sujeto.

-C-claro que entiendo- Bien, esa respuesta no se la esperaba para nada- Si lo pides de esa manera… es lógico que no la vuelva a tocar.

Ahora donde dejaba su sed de pelea, si este tipo era un cobarde. Entonces él nunca fue en serio con Setsu, ¿Entonces puede que sea un amigo de la chica? Conocía a la perfección a su hermana y estaba seguro que no sería el caso ¿Entonces qué demonios era todo esto? Realmente no podía con esto; el trabajo, su querida y caprichosa hermana le ocasionaban muchos dolores de cabeza.

-Ven conmigo, tienes cosas que explicarme.-le dijo, esperando que lo siguiera.

Llegaron a un pasillo lo suficiente mente solitario, como para tener una charla tranquila y sin ningún tipo de inconvenientes. Ordeno sus pensamientos, intentando ser lo más comprensivo posible, no quería que sus celos ocasionaran malos entendidos otra vez.

-Desde que estuviste en mi camerino he estado pensando cómo es que lograste entrar. ¿Fue gracias a ese tipo?-empezó por lo más fácil y lo que más le ha molestado desde unos días atrás.

-Sí, gracias a él pude entrar- Tal como lo imagino en algún momento. ¿Por eso tenían aquella cercanía? Lo detestaba- Solo estoy trabajando para él un unos de sus videos, al parecer son un grupo bastante famoso en este país.

-Solo eso… ¿No hay nada entre ese tipo y tú?-no pudo evitar hacer esa pregunta. No lo negaría se moría de los celos.

-¿En qué rayos estás pensando? Por supuesto que no, es un tipo insoportable…

-Pero le tomabas de la mano.-dijo casi en un mormullo, su voz tembló con temor, recordando aquella vez que los vio juntos.

-Eso es tu culpa, por ponerme celosa… Fue un arrebato, solo quería molestarte.- admitió algo avergonzada por su conducta tan inmadura.

Escucharla decir esas palabras le tranquilizo profundamente y al fin luego de todos estos días pudo relajarse, y olvidar las miles de ideas que se alojaron en su mente trastornándolo a cada momento.

-No me vuelvas a preocupar así, realmente fue difícil de llevar… Ahora que por fin te tengo, no quiero perderte por alguna estupidez. Si hice algo que te molesto no lo volveré a hacer.- la sola idea de estar lejos de Setsu y no verla nunca más llenaba su corazón de tristeza. Setsu era la única razón por la que bajaba todas sus defensas. Ella conocía al verdadero Cain. Imaginarse sin ella era lo mismo que dejar de vivir.

Y como si la chica supiera cómo se sentía le dio un abrazo.

Para que decir más, con ese contacto se entregaron a los sentimientos. Con sus cuerpos se dijeron lo que con palabras no hicieron. Todo se detuvo cuando uno de los dos recobro el sentido, obviamente fue Setsu si por él fuera la hubiera poseído ahí mismo, en ese pasillo sin importarle nada más. Ambos se despidieron ansiosos por volverse a ver.

Ya de regreso en el estudio fue llamado para revisar las tomas. Y como era de esperar había logrado filmar todo sin errores. Por lo tanto ya era oficialmente libre.

Se retiro del lugar. Fue sin perder el tiempo a vestuario y maquillaje. Hoy dejaría de ser BJ, el cual fue uno de los papeles que mas esperaba interpretar y resulto siendo el peor trabajo que había tenido.

Con su ropa ya puesta se sentía como nuevo, había extrañado su rutina. Pero sobre todo a Setsu.

Iba a llamar a la muchacha, pero dudaba que le contestara la llamada si estaba ocupada filmando. Opto por enviarle un mensaje era lo más factible. Le informo que estaba listo y la esperaría en el restauran que quedaba a unas cuadras de la televisora. Y luego de eso disfrutarían de la tarde saliendo a donde ella quisiera.

La repuesta de Setsu no llego al instante con él quería. Eso en cierta forma le molestaba, sabía que estaba trabajando en un vídeo el papel que interpreta lo desconocía y al igual que él Setsu es seria en todo lo que hace, pero eso no es lo que le molestaba lo que lo hacía es saber que ese tipo albino estaba con ella. Ese hombre le dio mala espina desde que lo vio.

Termino de empacar sus cosas, con todo lo que había llevado solo necesitaba de un bolso de mano para guardar sus cosas. Realmente no extrañaría este lugar.

Salió de lo que había sido su habitación por estos días, la puerta se cerró a su espalda más fuerte de lo que esperaba.

-¿Ya te vas? -odiaba esa voz, y mucho más a la persona dueña de ella. - ¿No vendrá tu hermana a despedirse de mí?

-Dio la vuelta, su mirada destilaba odio puro hacía el pelinegro que aun no aprendía la lección, el parecer creía estando en ese estado se iba a compadecer de él, pues estaba muy equivocado.

-¿Estás enojado? Qué pena, yo venía a hacer las paces. -la arrogancia con la que hablaba Murasame solo lo irritaba más de lo que ya estaba. -Bueno con ese humor tuyo no llegaremos a nada.

Lo dejo hablar mirándolo en silencio. Sin ocultar su enojo.

-¿Setsu no vendrá verdad? Tenía ganas de verla... pero al perecer solo le gustan los agrios como tú.-Le miro con el ceño fruncido sin haber entendido muy bien lo que el tipo quiso decir. -Me pregunto qué tipo de artimaña uso ese tipo. ¿No te preocupa? ¿Tal vez quiere tirarse a tu hermana? Si es aun no lo ha hecho.

Sin siquiera molestarse en decirle algún tipo de insulto. Levanto su puño golpeándole en la cara. No permitiría que nadie hablara así de Setsu. Además Murasame le echaba sal a la herida. Era algo que no podía pasar por alto.

-Mi nariz -exclamo el hombre - ¡Puto cabrón! -Logro mantener el equilibrio y no caer gracias a las muletas que traía.

-¿Debería romperte más huesos para que entiendas? ¿Eso es lo que quieres? Con gusto puedo cumplir tu deseo.

-Eres un demonio, me golpeas cuando estoy en este estado.

-Si por mi fuera te mato a golpes, pero lo qué menos necesito son problemas. Así que agradécele a tu dios que aun estés con vida.

Dicho esto se fue del lugar, ahora gracias al pelinegro ya no se sentía tranquilo. Llamo a Setsu pero no contesto. ¿En qué estudio se encontraría? Necesitaba ir a verla asegurarse que ese cantante no le pusiera mi un dedo encima.