Capítulo 21: Camino a lo que Arceus quiera


"No todo sale como se esperaba, pero de allí parte ideas que superan la derrota. No evadas los problemas, enfréntalos".


–Yellow… confía esta vez en mí. Ella se puso nerviosa cuando la encaré con la verdad y…

–Adiós Red – dijo abriendo la puerta, prácticamente me estaba botando.

Decidí no hacerle caso y seguir firme en mi posición, en mi hipótesis.

–Yellow… tienes que creerme.

Señaló la puerta con una actitud seria, firmeza irradiaba de su ser… como casi nunca lo había visto. Me resigné y decidí obedecerla, no era conveniente ponerme a discutir con ella en aquellas circunstancias.

–Tú también Pika – dijo al ver a mi pokémon aun dentro de la casa.

–¡Pika pi!

–¡Pika! – reclamó Chuchu.

Pika me siguió. Volteé y traté de buscar en esa mirada sus ojos.

–Adiós Yellow – dije finalmente, rendido.

Un portazo donde su enojo está confirmado. Yo solo le estoy diciendo la verdad ¿Por qué no me cree?

Es como si, como si esta vez yo no tuviera la culpa. Lo reconozco, lo que dije fue tan estúpido… "Me está acosando". Fue una frase tan egoísta y tan fuera de sentido. Pero era la única manera de explicar qué es lo que esa chica se proponía conmigo. Hago las cosas sin pensar, por eso le solté todo a Yellow antes de que se entere por alguien más. La verdad y solamente la verdad.

En cambio, siento que ella no es tan sincera conmigo… ocultarme sus encuentros furtivos con ese tipo ¡Con el enemigo! Pero, pasé por alto eso porque sé que yo estaba en falta en esos momentos (quizá solo en el segundo) y ese chico se aprovechó de su introvertida personalidad ¿Cómo se atreve a jugar así con ella? Y encima… ¡Vive con una chica! ¡Los dos en su casa! Y lo peor de todo ¡Está en complicidad con esa chica para quedarse con mi novia!

Siento que debí volver antes. La culpabilidad también recae en mí, pero… ¡Waaaa! ¿Cómo es posible que todos estemos jugando en este maldito laberinto?

–Si tan solo supiera donde vive ese maldito ¡Le iría a romper la cara! – dije ya camino a casa; no quise montar a Aero, porque últimamente o estoy forzando mucho… no quiero que se sienta solo como una herramienta.

–Pi… ¿pika pi?

–Es como si todo estuviera mágicamente a su favor, me hace ver como el malo de todo. Por eso… por eso no permitiré que me gane.

Un oscuro bosque que a mi paso cobraba una atmósfera más sombría se iluminó conmigo luego de que una brillante idea viniera a mi mente.

–Pika, tengo una idea que no puede fallar, así acabaremos con ese tipo antes de que se atreva a hacer su próximo movimiento.

–¡Pikaaaa! – dijo llevándose las manos a la cara y escondiendo sus rostro.

–Tranquilo, lo único que te pido es que te despiertes temprano de nuevo mañana.

–Pika…

–Vamos, ayúdame compañero. No quiero recurrir a Blue para que me dé una mejor idea ¿sí?

–Chu…

–¡Gracias! Ahora sí va a saber lo que implica meterse con el campeón. Regresemos a casa para descansar y no tener sueño en la mañana.

Emprendí una carrera a casa, con la emoción de tener un plan mejor que el de ese par que a partir de ahora no volvería a intervenir en mis vacaciones.

–Cierto… Pika – dijo jadeando del cansancio – Solo nos… quedan cuatro días aquí, contando a partir de mañana...

–Pi… pika pika…

–Y creo que ese tiempo será suficiente para lo que quiero hacer.


~Al día siguiente~


–¿No vas a tomar desayuno?

–Pues no, tengo asuntos que atender – dije rumbo a la puerta.

–Eso también me dijiste ayer… ¿está todo bien?

–Sí, no te preocupes. Solo que…

–Red, dime la verdad que soy tu madre.

–Que ya me provocó una de tus tortillas.

–Ya sabía que tú no podías contra tu estómago. Siéntate y si quieres preparo algo también para tus pokémons.

–Por mí está bien, los dejaré un rato afuera.

Salí despacio y los liberé a todos.

–Poli, Saur, Lax, Gyara, Aero, Pika. Tienen hambre ¿no? Pues mamá nos va a preparar un rico desayuno. Al principio pensé que nos iba a retrasar un poco, pero creo que se lo merecen luego que ayer sí los saque sin una buena comida. Así que iré a traerles algo, pero luego los quiero a todos listos para cualquier situación, porque lo que se viene es algo impredecible de alguna manera ¿está bien?

Todos asintieron con un grito.

Mi madre sabe como alegrarme la mañana, con uno de esos desayunos tan deliciosos. Agradecí y por todo y regresé a mis pokémons que también habían disfrutado de aquel majar, menos a Aero… esta vez sí lo necesitaba.

Mi madre salió tras de mí.

–Erm, Red…

–¿Sí, mami? – dije montando en mi pokémon con Pika subido en mi cabeza.

–Verás… todavía me preocupan los "asuntos" que dijiste que tenías…

–Ah, eso. Pues… ¿qué te parecería ser la suegra de Yellow?

–Así que era eso… me dejas tranquila de alguna manera. Pensé que estabas metido en alguna mafia o que ibas a robar algún banco…

–Mamá…

–Bueno, no tanto como eso. Pero eres mi único hijo, tengo derecho a preocuparme – dijo sonriendo – Ahora que sé que estás interesado en una chica… y sabiendo que se trata de Yellow… no tengo más que decir.

–Gracias.

–Ve con cuidado, cariño.

Mi madre entró nuevamente a la casa… "Una mafia"… creo que mi ausencia realmente la afectó mucho.

–Aero, al norte por favor.

Mi pokémon obedeció y comenzó a volar, surcando el cielo. Ahora… tengo que estar mentalmente preparado para esto. La última vez salí perdiendo contra él… contra sus palabras de "héroe".

Un grito en forma interrogativa por parte de Aero hizo que me acordara que no había especificado el destino, por lo que él me avisó cuando sobrevolamos el Bosque Verde.

–No, aquí no Aero. Necesito que me lleves a Ciudad Plateada. Exactamente al mismo lugar donde aterrizaste la vez que trajimos a la chica que encontramos en el bosque ¿recuerdas?

Otro grito, esta vez afirmativo. Seguimos hacia nuestra cita con el destino. Aunque no sabía donde vivía, planeaba averiguarlo.

–¡Gracia Aero! Tú siempre tan fiel, tan majestuoso. Descansa pequeño – dije regresándolo a su pokéball.

Para ser las siete y media, ya se veía comercio. La panadería estaba abierta y también algunas otras tiendas. Ya estaba en la Ciudad correcta, solo tenía que dar con la casa.

–Pika ¿Tú crees que sea algo conocido? Digo, como para preguntarle a alguien por él y que me digan donde vive.

–Pikachu…

–Bien, lo intentaré. Allí hay una chica, le preguntaré.

Me acerqué con Pika hacia ella y le pregunté amablemente.

–Disculpa ¿tú vives por aquí?

–Em… sí…

–Oh, bueno. Entonces debes conocer a Alex, es un chico alto, rubio.

–Alex… Alex… Creo que te refieres a Alexander, pero él dice que prefiere que lo llamemos "Alex". Sí lo conozco, el participa en el comité ciudadano y es muy amable, aunque algo reservado.

–Alexander… y de casualidad ¿sabes dónde vive?

–Claro, en esa casa – señaló.

–Gracias – dije poniéndome en camino hacia donde me había indicado.

–Disculpa…

–¿Si?

–Es que… me parece haberte visto en alguna parte… pero no recuerdo ¿me podrías decir tu nombre?

–Soy Red.

–Red… ¿el campeón de Kanto?

–No lo digas así, que me la voy a creer – terminé sonriendo.

–Claro Red... ¡Hasta Luego!

Había olvidado que esa situación me pasaba seguida cuando salía. Quizá por lo que he estado ocupado arreglando los problemas que otro causó… Se siento bien de alguna manera, pero tampoco me considero vanidoso.

Así que allí vivía ese. Y no se llamaba Alex, sino Alexander. Bueno, no lo consideraría gran cosa, quizá solo acortó su nombre para que fuera más fácil de recordar.

–Bien, aquí vamos.

Toc Toc.

–¿Si?

Una señora abrió la puerta, supongo que era un familiar de él.

–Buenos días señora ¿se encuentra Alex?

–Oh ¿eres su amigo?

¡¿Qué si yo era amigo de ese tipo?! Por favor, ni en sueños. Yo jamás lo consideraría así, prácticamente somos lo opuesto.

–Sí, somos muy cercanos.

–Mi Alex… pensaba que era más solitario, pero últimamente me está dando sorpresas.

–Pues sí…

–Entonces tú debes conocer a esa chica… ¿cómo era que se llamaba? Ah sí, Yellow. Él está perdidamente enamorado de ella, supongo que tú debes de saber los pormenores de todo ¿no es así?

¡Estúpido! No hay otra palabra que defina lo que acababa de hacer.

–Creo que me comentó algo… pero yo quería hablar con él primero… si no es mucho pedir…

–Lo lamento, es que Alex anda algo extraño. Aunque ahora que está Stefany con nosotros, siento que ella ocupará el puesto de confianza y bueno, a mí me dejará con el puesto de madre – rió.

–Está bien, no se preocupe. Pero… ¿podría avisarle que lo estoy buscando?

–Bueno, él no está aquí. En estos momentos debe estar en la guardería donde hace voluntariado, en la…

–Ruta 3. Cierto, se me pasó. Disculpe las molestias – dije recordando que Yellow me había dicho que habían abierto uno de esos centro allí.

–No se preocupe joven.

–Un gusto en conocerla, señora.

–Oh, igualmente. Ya sabes que puedes venir a ver a Alex cuando quieras.

–Claro.

Como si lo fuera a hacer. Si no tuviera tantos asuntos con él, no hubiera tenido que mentirle de esa manera a su madre. Ella dijo algo como que estaba teniendo mucha confianza con esa chica. Le hubiera preguntado si Stefany estaba en casa, pero ya es tarde para regresar. Pienso que ella es solo su marioneta, mi asunto es con él.

–¿Pika?

–Ni modo, a la ruta 3. Vamos caminando, ya que tenemos cercado al objetivo.

–¡Pika!

A paso ligero. Hace mucho tiempo caminaba por esta ruta. Veo más árboles, un relieve algo modificado. Más allá unos niños en medio de una batalla pokémon. Me recordaron a Green y a mí hace algunos años, ahora ya hemos crecido y aquella rivalidad se convirtió en amistad. Cierto, todavía no entrego los regalos que traje de Teselia… si todo sale bien, los entrego esta tarde… pero primero.

–Wow, esta guardería le da otro toque a la ruta 3, que solía ser muy ordinaria.

–Pi…

–Vale, entremos.

El lugar era cómodo a la vista, lleno de colores y tan lleno de vida. Me acerqué a la recepción.

–¡Buenos días! ¿En qué lo podemos ayudar?

Sentí que la señora que se encargaba de ese puesto me miraba curiosamente. Algo estaba a punto de repetirse.

–Bueno, yo…

–Disculpe que lo interrumpa, pero ¿usted no es Red?

–Sí, soy yo.

–¡Wow! ¡Es usted una de las figuras más famosas en esta región y de seguro también a nivel mundial!

–No es para tanto…

–¡Es la verdad! ¿Podría tomarse una foto para nuestra pared de celebridades?

–Bueno, la verdad es que yo venía buscando a un amigo, Alex, que trabaja aquí. Necesito hablar con él. Luego si quiere me tomo una foto hasta con usted – dije amablemente.

–¡Ay! ¡Es todo un caballero! No se preocupe, ahora lo llamo. De seguro está adentro con los pokémons, él se encarga de jugar con ellos… Puede sentarse allí mientras espera.

–Esté bien.

Me senté y pika se sentó encima de mis piernas. Estaba intranquilo, pero confiado de alguna manera. Las cosas se arreglaban así, cara a cara.

Al rato salió él emitiendo un aura más misteriosa que nunca seguido de un pikachu, pero no que no lo ayudaba es que tenía un mandil bordado encima de su ropa. Me reí en silencio, pero sentía que su mirada me atravesaba. Se quitó la prenda y lo colgó en el perchero. Se acercó, respondí poniéndome de pie.

–Red…

–Alexander…

Se sorprendió. Una excelente primera jugada.

–Vamos afuera.

¿Qué pretende? ¿Una batalla pokémon? ¿Una batalla a puño limpio?

–Como quieras, pero esto lo arreglamos hoy.