BPOV
Habían pasado varios minutos, pero nadie se movía. Edward no me soltaba y sólo reaccionó con la voz de Alice
- Tiene que regresar a su casa en media hora- informó con voz mecánica, impropia de su personalidad
- No- la cortó secamente, abrazándome con más fuerza que antes
- Su padre…
- NO- gritó y me sacó de la habitación.
Finalmente encontré mi voz para susurrar
- ¿Qué vio?- Edward no respondió ni se detuvo en su camino. No sabía a dónde me llevaba, pero ciertamente no era mi casa a la que iba- Algo anda mal…
No me di cuenta, pero había estado temblando desde que lo supe, aferré mis brazos en su cuello y respiré con dificultad.
- Es él ¿Verdad?
Edward se detuvo en seco, lo que respondió mi pregunta
- ¿Mi madre está bien?, ¿Qué hay de Charlie?, ¡Por favor! Dime que no les hizo nada
- Eres tú- dijo en un oscuro y frío susurro de pena, se derrumbó contra una pared y cayó sentado, sosteniéndome todo el tiempo en su pecho- Jasper- llamó y su hermano se apareció de inmediato como si estuviera parado justo al lado.
- Alice ya me informó- dijo diligentemente
- Mantenla a salvo- me soltó y se levantó decisivo
- No puedes estar pensando en…- dijo Jasper con un tono de histeria
- Lo haré… y colgaré su cabeza en mi habitación si me place- respondió Edward en un tono animalistico, totalmente fuera de sí.
Jasper sostuvo a su hermano por el brazo y él estuvo a punto de saltarle encima, gruñía de forma amenazadora.
- ¡Detente!- dije con una voz temblorosa, pero sirvió para detener los gruñidos- ¡Si se trata de mí, tengo derecho a saber!
Ambos me miraron pensativos y luego sentí pasos viniendo desde mi espalda. Allí estaba Alice mirándome con preocupación.
- Ella tiene que saber- dijo- Damien Wright…
EPOV
Damien Wright estaba parado en una espléndida habitación al estilo victoriano con una sonrisa maliciosa en su rostro. Miraba hacia alguien como si fuera un corderito que quisiera comerse. La temblorosa figura al frente de él era Bella, sentada en un sofá de terciopelo rojo, con sus piernas pegadas a su pecho mientras se aferraba a sí misma con fuerza.
El hombre se acercó y ella cerró los ojos, totalmente aterrorizada y se escudó con sus brazos, cosa que no lo detuvo para agarrarlos por las muñecas y apartarlos de su cara.
A pesar de que la piel de él tocaba la de Bella, ella no fue enviada en una de esas mortales visiones, estaba aún presente, totalmente bajo su poder.
- ¿Dónde está?- preguntó Bella con la voz rota por las lágrimas que se negaba a dejar correr.
- Eso no es de tu incumbencia- dijo el hombre sin abandonar su sonrisa- Ahora tu eres mía y harás lo que te diga, y te ordeno que no hagas más preguntas cariño
Ella escupió en su cara y lo miró desafiante. La sonrisa de Damien se desvaneció y la levantó por ambas muñecas del sillón como si no pesara más que una pluma. Luego, de un violento movimiento la lanzó al piso haciendo que ella gimiera de dolor y soltara todo el aire de sus pulmones.
- Aprenderás a ser obediente con el tiempo- dijo y se dio la vuelta para salir por la puerta principal de la habitación que cerró con un clic.
La visión de Alice se repetía en mi memoria una y otra vez, y la ira y desesperación fluctuaban como mareas, turnándose para invadirme.
Bella escuchaba el relato de Alice, quien omitió los detalles de la violencia para no perturbarla.
- Entonces el tocó mi piel… pero nada sucedió- apuntó Bella- ¿Por qué? Si él no es como… ustedes
- Cualquier cosa que sea- hablé- no es seguro que siga con vida y mucho menos cerca de Bella
Bella soltó aire de repente, incapaz de decir nada ante la idea de que yo fuera a matar a su futuro padrastro, quería golpearme la cabeza contra la pared Genial… ahora la asustas, ¡Bien hecho!
- ¿Qué pasará con Charlie? ¿Con mi mamá?- dijo Bella en un ataque de pánico- ¿Y si los lastima a ellos primero?
- Debes regresar a casa- dijo Alice- Edward estará contigo en todo momento- aclaró antes de que yo pudiera protestar, si Bella no regresaba a casa ese día, Charlie volvería a entrar en crisis pensando que su hija se había fugado nuevamente- Llévala- me ordenó
- Pero yo- quiero matarlo terminé en mi mente.
- Eres quien puede protegerla mejor- dijo Jasper- nosotros nos encargaremos del resto.
Bufé sabiendo que tenía razón, "Lo traeremos para ti y así podrás hacer lo que quieras con él" Pensó Jasper sólo para mí. Le di unas palmadas en el hombro de agradecimiento.
Levanté a Bella nuevamente y la puse en mi espalda para correr hacia su casa, esta vez, ella de forma instintiva se acomodó a mi contorno. Corrí por varios minutos oliendo los alrededores y escuchando hasta el batir de las alas de las aves. Nada, nadie nos seguía.
Al llegar hasta su casa pude captar el olor de una mujer que había estado allí recientemente Reneé Pensé con desprecio. No había nada más, ninguna esencia que acompañara la suya, tal vez se debía a que él nunca abandonó el auto. Bajé a Bella de mi espalda y ella sacó un juego de llaves de sus Jeans, sus manos temblaban tanto que no alcanzó a calzarla en la cerradura
- Déjame hacerlo- le dije y ella me la dio.
Caminó hasta la sala después de que abriera y dio vueltas nerviosa, mordiéndose el labio inferior, pálida como la nieve.
- Mi madre está con ese hombre- habló en un susurro. A mí me importaba un comino donde estuviera esa mujer, pero para Bella era distinto.
- No dejaré que nada le ocurra ¿Está bien?- dije y ella me miro con sus ojos de ensueño- Ni a ti tampoco Bella
- Gracias- suspiró interrumpiendo su paseo por la sala.
Ella se sentó en el sillón y yo ocupé el puesto a su lado, recostó su cabeza en mi hombro y la rodeé con un brazo para pegarla a mi costado.
BPOV
Allí estaba, sintiéndome perfectamente a salvo con Edward a mi lado, era estúpido, pero con unas pocas palabras de su parte todo marchaba de maravilla.
- Tu padre ya viene- dijo sacándome de mi ensueño y regresé a la realidad, suspiré de alivio al escuchar su carro de policía llegar. Cuando la entrada principal se abrió Edward ya no estaba en la habitación.
- Hola peque- me saludó mi padre al verme en la sala- ¿Cómo estás?
Me levanté de un salto y corrí hasta él. Lo abracé con cuidado.
- Si me estañabas tanto podrías haber llamado- dijo- hubiera venido como un rayo
- Lo sé papá- dije aliviada de escuchar su voz. Al menos uno de mis padres estaba a salvo, me separé y di unos pasos atrás y vi su rostro. Su expresión me sugería que no había dejado de pensar en los sucesos de la mañana- ¿Papá?- dije tímidamente
- ¿Sí?- respondió saliendo de su ensimismamiento
- Aquí me siento más en casa de lo que me he sentido en mi vida… Sólo quiero que lo sepas.
Su nariz se enrojeció y sonrió con ojos aguados y felices.
- Escuchar eso me hace muy feliz mi niña- me dijo.
- ¡Olvidé hacer la cena!- dije preocupada cuando el pensamiento llegó a mi mente
- No te preocupes- me tranquilizó- ordenaremos pizza. ¿Qué te parece?
- Suena genial- sonreí- subiré a mi habitación un rato
- Está bien- fue hacia el teléfono y empezó a marcar.
Subí por las escaleras con bastante prisa y abrí la puerta de mi habitación. Edward estaba sentado en la cama, perfectamente quieto.
- Alice va a venir mañana para llevarte a una pijamada- me informó- así será más fácil mantenerte a salvo
- Mi padre tiene que trabajar…
- Emmet estará cuidándolo
Cerré la puerta detrás de mí y caminé hacia la cama, me senté al lado de Edward y el extendió sus brazos para que yo ocupara mi lugar entre ellos. Era tan natural como respirar tenerlo cerca, estar entre sus brazos, sentir su olor, escuchar su voz. A pesar de los agitados días que precedían, pude relajarme junto a él.
- ¿Y si les pasa algo a ustedes?- pregunté angustiada
- Por nosotros no debes preocuparte
- Pero…
- Shhhh- me calmó, acariciando mi cabello.
Mire sus pálidos brazos, llevaba una camisa de manga corta, así que los músculos dejaban huellas perfectas en su piel. Levanté mis dedos y seguí las líneas de su poderoso bíceps y luego el mapa de sus venas hasta llegar a su mano. Edward se estremeció y yo la aparté temiendo haber sido una molestia.
- No dejes de hacer eso- me pidió y retomé el recorrido un poco titubeante.
Su piel fría y de apariencia de mármol era irónicamente suave y perfecta, jugué con sus dedos, recorriéndolos uno a uno y cuando terminé con el último su mano tembló un poco y se movió hasta mi cuello, inclinó mi cabeza hasta que quedé cara arriba, me miró con intensidad a los ojos y me perdí a mi misma por un momento.
Por alguna razón mi corazón se aceleró alocado y se Edward acercó hasta quedar unos centímetros de mi rostro. El inspiró por la nariz y luego espiró con su dulce y cálido aliento cayendo sobre mi mejilla
De repente la distancia en nuestras caras se volvió escasa y sus labios cayeron sobre los míos. Estaba asombrada, primero por lo extraño de la situación y segundo por lo dulce y suave de su beso. Se separó demasiado pronto y se alejó de mí, soltándome.
- Lo lamento- se disculpó- soy un tonto… no debí besarte…
- ¿Por qué lo hiciste?- pregunté todavía ligera como el aire con las mejillas encendidas
- No pude resistirme- respondió avergonzado.
Su respuesta no me aclaraba el panorama. ¿Él gustaba de mí acaso? Parecía casi imposible… ¿o no? Reuní mi valor y formule la pregunta.
- ¿Te… gusto?- dije arrepintiéndome al momento
- ¿Bromeas?- dijo y un nudo se me formó en la garganta- gustar es de niños, lo que siento por ti está en otro nivel
No podía creerlo, Edward Cullen, diciéndome tales palabras a mí. ¿Había despertado esta mañana? ¿O seguía en un sueño?
- La pizza llegó- dijo Edward mirándome aún con intensidad. El timbre sonó en seguida y escuché a mi padre llamando.
- Quédate aquí- dije y el asintió
- No me moveré de este lugar.
Bajé a la carrera por las escaleras con el corazón latiéndome a millón, pensando en mi respuesta por el camino.
EPOV
¡Oh por dios! Soy un completo idiota ¿Cómo se me ocurre salir con una de esas cuando Bella está tan delicada? Idiota IDIOTA
Escuché con ansiedad la conversación de la cocina, ambos se habían sentado a comer. Charlie estaba pensando que era extraña la actitud distraída de Bella, no lo culpaba, ya había tirado dos veces el tenedor y se le había dado un mordisco a la servilleta cuando la confundió por la pizza
Ella entró por la puerta de la habitación y no me miró cuando sacó un pijama de la gaveta, salió nuevamente hacia el baño y se lavó los dientes y luego tomó un largo baño. Me estaba torturando ¿Qué me diría? Esperaba que al menos me dejara quedarme esta noche para cuidarla, odiaba dejarla en un lugar que el maldito Damien hubiera visitado, pero lucharía con garras y dientes para mantenerla a salvo.
Luego de que estuvo lista, caminó hacia la habitación y se detuvo en la puerta, con su corazón imitando los latidos del de un colibrí. Tal vez estaba aterrada de mí.
Abrió la puerta con un chirrido y me miró, ella estaba encantadora, con un camisón que le llegaba hasta las rodillas de color verde y rosado, con decoraciones de ositos y lacitos. Seguramente su padre se la había elegido, parecía ropa de una niña pequeña.
- No te has movido- apuntó y sonreí un poco
- Puedo quedarme en una sola posición por años- dije llevando la conversación hacia otro lado.
Ella se acercó y no se sentó en la cama sino que se quedó de pie frente a mí. Se puso roja como un tomate y agarró su camisón entre sus manos
- Yo…- titubeó- me siento segura cuando estás a mi lado, mi corazón se acelera cuando haces algunas cosas y quiero estar contigo todo el tiempo, puedo confiarte cosas que a nadie podría decirle. Nunca me he sentido así por nadie y no puedo describirlo pero creo que así se siente… el amor ¿No?
Eran como las voces del cielo hablándome. Su inocente confesión era un elixir de vida para mí. ¿En serio me quería? No como a un amigo sino como a ¿Un hombre?
- Sé que es tonto … pero no se me ocurrió otra manera….
Salté hacia ella y la elevé en mis brazos. Olvidé en ese momento a Damien Wright y su amenaza, olvidé mi sed de sangre, olvidé que estaba en la tierra y no en el cielo.
- Es lo más hermoso que me han dicho- la corregí- No sabes lo feliz que me haces, te amo Bella.
Ella puso sus manos en mis hombros, y me sonrió, de forma dulce y adorable.
- Si sigues sonriendo tendré que besarte otra vez- ella ensanchó la sonrisa como una invitación y la acerqué a mi sosteniéndola al nivel de mi rostro manteniendo sus pies suspendidos del piso, le di otra probada a sus dulces y adictivos labios. Luego bajé hasta su mandíbula y planté un beso en ella, seguí bajando hasta su cuello, acariciándolo con mis labios y luego besándolo también.
El teléfono de mi bolsillo vibró y regresé a la realidad. Seguramente eran mis hermanos con algo de información. Sostuve a Bella con un solo brazo y atendí.
- El hotel donde estaba está totalmente vacío- dijo la voz de Jasper- es una reservación falsa, él nunca estuvo aquí, claramente se está ocultando en algún otro lugar.
- Llámame cuando tengas algo
- Lo haré- dijo y colgó.
Bella se revolvió en mis brazos, estaba nerviosa ahora.
- ¿Qué sucede?- dijo asustada
- No te preocupes Bella- dije en tono apaciguador y la senté en su cama, ella no debía enterarse de el maníaco estaña escondido en alguna parte- Descansa ahora
- Por favor, dime- pidió- por favor…
- Lo están buscando mis hermanos, sólo llamaban para informarme-ella asintió y se recostó en la cama, todavía un poco inquieta. Puse los cobertores encima de ella y la miré.
- ¿Puedes acostarte a mi lado?- preguntó y sin titubear me recosté cerca de ella.
Puso su cara en mi pecho e inspiró.
- No creo poder dormir- me informó
- Lo harás- dije tomando unos mechones de su cabello entre mis dedos, antes de que pudiera hacer otra pregunta, comencé a ronronear, quedó fuera de combate en unos minutos- Siempre funciona- le susurré.
