Notas del autor - última actualización de hoy, se me hizo muy fácil este capitulo, salio muy rápido :3 ni puta idea de que mas decir aparte de lo que ya publique en Face, por favor escuchen la canción mientras leen, de verdad le pone sentimiento

Aclaraciones - Kira quiere ver arder el mundo

Música del capitulo - "Wings" Birdy

Advertencias - AU. Oc.

Inazuma Eleven no me pertenecen así como los Oc's que aquí aparecen, Nissa, Soren y Masaki son de mi propiedad

Disfruten su lectura


Capitulo XX - Todo queda en familia

El día lunes había llegado finalmente y aún no había noticia alguna de Masaki, pero a Soren –acostumbrado a las repentinas desapariciones del chico- le preocupaba mucho más el problema legal que estaba teniendo gracias a cierto personaje del pasado de ambos hermanos, Nissa por su parte procuraba mantener ambos problemas con total discreción

-¿Hoy no vino Masaki?- la voz inconfundible de Kyoka llego a sus oídos, volteo para negar suavemente

-No se sentía muy bien- musito en voz baja, aferro con ambas manos su bolso esperando que la peli-negra creyera su mentira

-Oh- dijo -¿Te molesta si lo visito después de clases?- Nissa apretó los labios

-No estará por la tarde- y dando por acabada la conversación emprendió rumbo a su salón, por el camino se encontró con Genda, el chico se detuvo frente a ella y le beso la frente

-¿Qué te pasa?- conocía demasiado bien a la chica para saber que algo la inquietaba

-Nada- intento seguir su camino pero la mano del castaño la detuvo jalando suavemente su muñeca

-Nissa- la mencionada suspiro -¿Acaso no confías en mí?- su mirada entristecida conmovió a Nissa

-No puedo… es… un asunto familiar- se soltó del agarre antes de perderse entre los demás estudiantes, Genda suspiro y emprendió rumbo a su salón, al entrar se acercó al puesto de Takeru donde este estaba mucho prácticamente dormido sobre el pupitre mientras Yokaze acariciaba su cabello

-¿No has visto a Masaki?- el peli-negro alzo la vista perezosamente

-No he sabido nada de él desde el viernes- y volvió a su cómoda posición

-¿Ya le preguntaste a Nissa?- pregunto Yokaze, Genda frunció el ceño

-Dudo que me diga algo- suspiro derrotado –Gracias de todas formas- se alejó y se fue con sus amigos aun preocupado por Nissa y su hermano, esperaba que estuviera todo bien.

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Un enfadado Tetsuya caminaba por los pasillos de Raimon, tan concentrado iba maldiciendo a quien sabe quién no noto que de frente venia Kazemaru acompañado de Kurayami ambos charlando sobre algún trabajo que les había tocado juntos debido a que ambos faltaron justamente el mismo día –coincidencias de la vida- por lo que fue inevitable que chocara con alguno de los dos

-¡Fíjate por donde vas, idiota!- recogió los libros que había tirado a causa del choque y siguió su camino hecho una furia, Kazemaru terminando de recoger sus cosas se preguntaba que podría traer de tan mal genio al muchachito de orbes perla, Kurayami por su parte pensaba en lo adorable que se veía enfadado.

Llego a la oficina del director donde ya lo esperaba su dolor de cabeza del día, el muchacho en cuestión parecía el vivo reflejo de Tetsuya exceptuando el largo del cabello y la expresión tranquila en su rostro

-Ha pasado un tiempo, ¿no lo crees Chrisabelle?- el muchachito frunció el ceño

-Ni se te ocurra llamarme así en frente de más personas- el chico de melena asintió sonriendo –Aquí somos Tetsuya y Tetsuna Uchiha- Tetsuna volvió a asentir antes de seguir a su hermano, por el camino varias miradas curiosas se cernieron sobre ambos, Benjamín que iba por ahí tuvo que mirar dos veces antes de acercarse a ambos hermanos

-¿Estoy viendo doble?- pregunto para asegurarse que la visión frente a él no era una ilusión

-No- un suspiro pesado dejo los labios de Tetsuya –Él es mi hermano- el muchachito hizo una pequeña reverencia

-Tetsuna Uchiha, mucho gusto- y Benjamín solo atino a reír, con nerviosismo e incomodidad, como si aquello se tratara de un mal chiste y es que aquel chico tan educado no podía ser hermano de su amigo

-¿Qué es tan gracioso?- inquirió Tetsuya con el ceño fruncido, Tetsuna por su parte lo miraba con genuina curiosidad preguntándose si había dicho algo gracioso

-Si no fuera por el parecido…- se rasco la nuca con nerviosismo –Benjamín Grenger- musito luego, la sonrisa de Tetsuna volvió y el ceño fruncido de Tetsuya se hizo más pronunciado, los tres chicos siguieron caminando hasta su salón mientras Benjamín charlaba con Tetsuna quien le relataba algunas vergonzosas historias donde su hermano era el protagonista, este solo se mantenía en silencio contando hasta cien o mil, procurando no golpear al chico, no debía, se vería muy mal, además era su hermano, entrando al salón la vista de todos se posó sobre ambos jóvenes Uchiha, Tetsuya estaba a punto de golpear a todos esos curiosos que no apartaban la vista de su hermano ni de él, por primera vez agradeció la llegada del maestro quien luego de saludar presento ante todos al nuevo alumno el cual se sentó a un lado de Yuuki el cual lo miro con un pequeño rubor en sus mejillas, era como Tetsuya pero más pasivo, era como un Tetsuya domesticado y cabello más corto, al menos ese fue el pensamiento que el castaño tuvo antes de prestar atención a la clase.

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La vida no es color de rosa, eso ambos hermanos lo sabían, en especial cuando se lleva una relación como la de ellos, las cosas se podían complicar en cualquier segundo en especial cuando tus padres vendrán de visita en menos de una semana, esta noticia traía a ambos hermanos al borde del ataque nervioso, no es que les molestara ver a sus progenitores, la cosa era que a Riukai se la hacía casi imposible estar más de cinco minutos sin darle alguna demostración de amor a su hermanita, Yukiko por su parte estaba más preocupada por cierto problema que tenía ahora último, problema que tenía miedo comentar con su hermano, y es que como le dices a tu hermano que hay posibilidades de que espere un bebé, mucho más si es del mismo personaje en cuestión, así es como ambos hermanos se encontraban tan alterados que ya habían ahuyentado a medio Raimon con sus actitudes.

Yukiko se encontraba en enfermería, no se había sentido bien durante clases así que había pedido permiso para ir a dicho lugar, soltó un suspiro mirando el techo para luego posar una de sus blancas manos sobre su vientre ¿De verdad esperaba un bebé? ¿De Riukai? Deslizo su mano lentamente sobre su plano vientre, sus mejillas se colorearon al imaginarse con un pequeño bebé en sus brazos, con esos vivaces ojitos de Riukai, bien que fueran iguales físicamente pero siempre que veía los ojos de su hermano sentía que estos estaban tan llenos de vida que iluminaba hasta el más oscuro camino, suspiró y maldijo el lazo sanguíneo que los unía, maldijo al destino por hacerlos hermanos y se maldijo a si misma por enamorarse de la persona menos indicada.

Una vez llego el receso Riukai salió en busca de su melliza, tras unos minutos llego a la enfermería donde Yukiko recostada sobre la camilla le daba la espalda a la puerta, se acercó en silencio acariciando suavemente sus cabellos, observando embobado los rasgos similares de su… hermana, un suspiro cansado dejo sus labios, sus padres vendrían pronto y él tendría que fingir que no quería devorarla a besos cuando sonreía, debería fingir que su cariño era solo de hermanos y que nunca ninguno pensaría en ser algo más y sabía que en esos momentos moriría un poco más, cada vez que viera los ojos de Yukiko fijarse en los suyos, cada vez que se perdiera en las páginas de algún libro con aquella expresión tan serena que él no podría observar por más de unos segundos, se inclinó para besar suavemente una de las suaves mejillas de la chica, se sentó en una silla junto a la camilla velando sus sueños y pensando en la mejor forma de ocultar aquella prohibida relación que ambos llevaban y se negaban en terminar.

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Esa mañana tras salir de aquel lugar al que debía llamar hogar Shirou en vez de dirigirse a clases caminó hasta un pequeño parque donde paso gran parte de la mañana recostado en la parte más alejada sobre el verde césped, sus ojos entristecidos y rojizos de tantas lágrimas derramadas se cerraron para abrirse horas después, menos hinchados pero con esa tristeza siempre presente y aquel cansancio que se mostraba bajo aquellas ojeras, suspiro mirando el claro cielo, el día anterior Haruya se había quedado la tarde completa con él, diciéndole algunas verdades de esa forma tan suya, sonriéndole con esa mirada tan suya, tan opacada pero llena de coraje, dolor y rencor, tan similar a la de él, y Shirou sabía lo que una mirada así representaba, sabia cuan rota podía estar una persona por esas miradas, y sabía que una persona rota no podía ayudar a otra igual o más rota que ella misma.

-No puedes volar con un par de alas rotas- musito en voz baja, casi en un susurro

"Pero si puedes lanzarte al vacío"

Había respondido Haruya y estaba más que seguro que si él estuviese vivo habría respondido lo mismo y lo odiaba por eso, lo odiaba por el parecido con él, lo odiaba porque lo miraba de aquella forma, como si fuera algo frágil, algo que se podría romper con la más simple brisa, como lo miraba él, con ese deje de admiración, admiración que no se merecía, lo odiaba porque no se daba cuenta de eso, no se daba cuenta de aquellas acciones que le recordaban a él ¿A quién? Ese alguien que había olvidado, que su mente había bloqueado para ahorrarle sufrimiento, pero el destino es caprichoso y le gusta jugar, por eso ahora se encontraba ahí, recordando a quien se supone había enterrado en lo profundo de su memoria ¿A quién?

-Atsuya- el silencio recibió su triste llamado, se sentó sobre el césped –Atsuya- llamo una vez más, nadie respondió, dejo de hacerlo años atrás, cuando la vida había dejado sus ojitos de ámbar.

Shirou sintió entonces la ausencia de aquel ser que lo acompaño tal vez solo en sueños y lloro, lloro como no lo había hecho antes, lloro con el corazón encogido de dolor, lloro con sus orbes empañados de dolor, dejando su voz salir en un quebrado sollozo

-Atsuya…- nadie respondería, nunca lo haría, ya no y eso dolía, dolía tanto, mucho más que los golpes que a diario recibía, dolía incluso más que aquellos abusos a su frágil cuerpo.

Se encogió sobre sí mismo llamando desesperadamente a ese chico tan parecido a él, rogando con todo su destrozado corazón verlo una vez más, sentir aquel amor tan inocente que siempre le había profesado, rogo a ese ser omnipotente en el que nunca creyó que le diera una última oportunidad de verlo sonreír, rogo, con lágrimas empapando su rostro consiente de que aquello nunca se le concedería, consciente de que aquel ser no era más que una invención de aquellos que necesitaban desesperadamente aferrarse a algo, rogo entre sollozos desacompasados rasgando su garganta entre cada suplicio, su voz esforzándose por alcanzar a aquel chico, sus ojos derramando ríos que no derramo en su tiempo, sus mejillas rojas por el esfuerzo y el corazón roto, un corazón tan roto que era imposible sanar pues la única persona que lo podría hacer se había ido hace demasiado tiempo.

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Genda se acercó un poco más a su novia, no la había visto en gran parte del día y ahora a la hora del almuerzo la había encontrado sola en la azotea, sus ojos estaban llenos de lágrimas y había un ligero rubor en sus mejillas que se le antojo adorable

-¿Nissa?- la muchachita dejo que las lágrimas rodaran por sus mejillas manteniendo su mirada baja

-Quiero a mi hermano- musito bajito, Kojirou sintió el corazón rompérsele ante aquel dolido susurro –Quiero ver a Masaki- dijo un poco más alto, antes de llamar la atención de alguien más Genda la abrazo, acariciando suavemente su cabello mientras ella ahogaba su llanto en su fuerte pecho

-Tranquila, faltan solo un par de horas para que acaben las clases, entonces podrás verlo- el oji-azul sintió como Nissa se tensaba pero no dijo nada, algo le decía que las cosas no estaban tan bien como fingía, suspiro, siempre era lo mismo con ella –y con Masaki también- siempre negándose a demostrarse débil, guardándose todo para sí misma, sufriendo en silencio

-Quiero verlo ahora- susurro luego de un rato y Genda no supo que hacer o que decir, ¿sacarla de la escuela a esa hora estaba bien?

-No… no puedes hacer eso- Nissa lo miro de reojo con la vista empañada, el nudo en su garganta le impedía hablar claramente y si veía esos ojos azules era peor

-Entonces… no me sueltes- una ligera sonrisa se dibujó en el rostro del mayor, su novia era tan tierna

-Nunca- la abrazo con más fuerza y beso sus cabellos con dulzura, si no podía resolver sus problemas al menos le daría consuelo.


Notas del autor - ¿Que tal? ¿Les gustó? A Kira si :3 aprovechare para decir que tengo un par de ideas, de misterio, suspendo o algo así, la subiré en cuanto escriba el prologo, si, aún no lo escribo, eso es todo por ahora

En el próximo capitulo - El tiempo no siempre sana las heridas

Si llegaste hasta aquí, muchas gracias