DANGER LINE – LÍNEA DE PELIGRO

AUTOR: LUNATRANCY
TRADUCCION: Maru de Kusanagi

RATING: M


NdT: ¡Hola a todos! Gracias por seguir leyendo. Ya no falta mucho para llegar al final. No esperaba tardar hasta ahora, pero la vida, ya saben… Después de esto se viene A FORGED WEDDING


Capítulo 21: En la vinoteca

Con un largo y pesado suspiro, Eren despertó. Sacudió la cabeza, y sintió un terrible dolor atravesarle el cuerpo. Comenzaba en la nuca, donde parecía que la piel había sido rebanada, y terminaba en sus pantorrillas. Intentó levantar una mano para frotarse el cuello, pero se descubrió amarrado. Tenía las manos atadas a los apoya brazos de la silla en la cual estaba.

Una luz colgaba sobre su cabeza, y, delante de él, había una mesa. El lugar estaba en penumbras, pero podía oler ligeramente olor a vino. A través de la obscuridad, pudo ver que en las paredes había botellas apiladas. Vio los contornos de una puerta, y una delgada línea de luz asomándose por debajo.

Eren se sacudió, intentando liberarse. Fue tan silencioso como pudo, para no atraer la atención. Pero la silla chirriaba. Tenía la respiración pesada. Debía salir. Debía escapar.

"Oi, Eren."

La voz ronca le hizo temblar. Se detuvo, y alzó la mirada. Dada la penumbra y su terror, ni siquiera había notado la presencia de Levi junto a la puerta.

Levi se despegó de la pared. y fue hacia la mesa. Sacó una silla y se sentó frente a Eren, cruzando las manos sobre la superficie. La respiración de Eren se calmó; le arrugó la mirada a Levi, sintiendo un terrible disgusto hacia el otro. Odio no, nunca sería odio. Pero, mierda, sí que estaba enojado con su ex.

"Sabés demasiado."

"¿Ahora vas a matarme?", le ladró Eren. "Sé que es tu especialidad."

Eso le afectó Levi. La comisura de su labio tuvo un rictus, y Eren sintió un remordimiento automático creciéndole en la panza. No quiso decir eso. No quiso lastimar a Levi. sin embargo, su frustración y confusión lo superaban, y necesitaba respuestas. Y pronto. Por eso mantuvo la expresión firme, a pesar de sentirse mal por insultar a Levi, y no dejó que la ira de sus ojos mermara. Tenía que mantener las apariencias; debía asegurarse de que Levi supiera que iba en serio.

"Andate a la mierda, Eren. No te voy a matar. No seas un zorete."

"Entonces, ¿qué, Levi?"

La puerta se abrió. Eren alzó los ojos para ver a Irvin, que ingresaba al cuarto, cerrándola detrás. Una sonrisa amable se le dibujó en el rostro, mientras se acercaba a la mesa. Levi le miró.

"¿Estoy en tu silla, Irvin?", le preguntó, poniéndose de pie.

"Para nada, Levi. Puedes sentarte."

Levi le hizo un gesto y rodeó la mesa, antes de que Irvin pudiera protestar. Sacó otra silla y se sentó junto a Eren, quien le gruñó por estar tan cerca.

"Callate Eren."

"No dije nada", le silbó el joven. "Irvin, señor, ¿qué pasa? ¿Puede… explicarlo?"

Irvin sonrió al sentarse. "Puedes preguntar lo que quieras, Eren. Y, Levi, tienes permitido responderle con sinceridad ahora."

El corazón del joven se aceleró. No estaba seguro de donde comenzar.

"Así que, ¿es usted", resopló Eren al fin, "la persona que le ha estado dando órdenes a Levi?"

"Sí", dijo Levi con suavidad, atrayendo la atención del joven. "Es quien me da las ordenes. Así que, si querés putearme por hacerme guardar secretos, basta. Es culpa suya."

"Me haces ver como el malo, Levi", dijo Irvin. El otro se encogió de hombros, apartando la mirada.

"Entonces… Irvin… usted… usted es parte de… del Sindicato de las Alas, ¿verdad?"

"Es el maldito jefe", dijo Levi, antes de que Irvin respondiera.

Los ojos de Eren se abrieron como platos. La boca se le quedó abierta, intentando recuperar la voz.

"Permite que te lo explique, Eren", dijo Irvin. "El Sindicato de las Alas es una organización que se ocupa de aquellos trabajos que la policía no logra controlar. Es un poco…"

"Hacemos el trabajo sucio para conseguir lo que precisamos", intervino Levi. sacó un cigarrillo y lo encendió. "Y hacemos que las cosas se logren en tiempo y forma."

"Cada miembro del Sindicato trae consigo una habilidad específica a la organización. Cada persona relacionada es completamente vital para hacer que el sindicato funcione. Pero hemos jurado mantener el secreto. Nuestras acciones solo son conocidas por aquellos del grupo."

"Así que es eso… por eso nunca me dijiste nada, nunca" murmuró Eren. Levi se encogió de hombros. Eren le miró, y vio la tristeza en su rostro. Se volvió a Irvin. "Y el por qué nunca arrestó a Levi. Porque le dijo qué hacía. En cada momento. No, le dijo qué hacer."

"Estás bastante en lo cierto", dijo Irvin, asintiendo levemente. Eren se lamió los labios resecos. Volvió a mirar a Levi, quien seguía en silencio y evitando sus ojos. Eren volvió a tirar de sus muñecas.

"Entonces, ¿qué es lo que está pasando?", preguntó. "¿Por qué le disparó Levi a Bert? ¿Por qué le ordenó que lo hiciera?"

La pregunta salió con más dolor del que pretendió Eren. Se la dirigió a Irvin, sí, pero sólo porque Levi no le miraba. Pero deseaba que fuera Levi quien le respondiera. Que le hablara. Le mirara.

Lo que fuera.

"Irvin quería que asustara a Annie", masculló Levi.

"¿Eh…? Pero, ¿por qué a ella?", susurró Eren. Su ex se encogió de hombros, y el joven repuso un gruñido de fastidio.

"Por ahora, el sindicato se ha fijado en el Hotel Titán. Sospechamos que, bajo el hotel, hay un negocio de tráfico de drogas. Levi tiene la impresión de que incluso hay trata de personas, cosa que no me sorprendería."

"¿Qué tiene que ver eso con Annie?", repuso Eren.

"Es una espía", respondió Levi con brusquedad. Irvin suspiró.

"Se sospecha que es una espía. Comencé a sospechar que uno de mis más recientes reclutas trabajaba para el hotel, en busca de informarse sobre la fuerza. Así que mandé a Levi a investigar, y alega que vio a Annie trabajando allí."

"También me cagó disparando", silbó Levi, bajando su puño. "Y a Petra. También me persiguió un par de veces, incluso Eren estuvo presente durante una."

Las palabras de Levi le calaron dentro. Eren le miró, esta vez sin esperar una respuesta. Tampoco por frustración, o enojo. Sino por preocupación, y temor. Esa noche – ese fin de semana inolvidable – Levi había estado herido. Le habían disparado. Cuando le dijo que fue en su trabajo, estaba investigando. Y había sido herido.

"¿Por qué no la arrestó? ¿O la despidió?" preguntó Eren lentamente. Seguía preocupado sobre Levi. ¿Por qué lo hacía? Ya no estaban juntos, no tenía por qué preocuparse.

Pero lo hacía. Seguía preocupándose.

"No puedo arrestarla sin pruebas firmes", dijo Irvin, y Levi resopló. "Y, si la despido, allí se acabaría la única pista que tengo. Preciso mantenerla cerca, y simular que no tengo idea de lo que hace. Sin embargo, eso hace que siga siendo difícil sacarle información. En especial cuando es tan reservada."

"Eso no explica el motivo de dispararle a Bert", repuso Eren. Levi hizo girar su silla, tomándolo del cuello de la camisa.

"Le cagué disparando para darle una advertencia a Annie, esperando de que tuviera la sensatez de entregarse. Quise hacerle saber que no tenía dramas en matar a alguien que ella conozca. No le apuntaba a él en particular; era quien estaba más cerca de ella, descontándote a vos, a Mikasa y a Armin. Y le disparé de modo que no muriera. Apenas si fue un maldito raspón."

Eren se apartó de Levi tanto como pudo. Seguía amarrado, y le era difícil moverse.

"¡Carajo! ¿Ya podrían soltarme? ¡No voy a ir a ninguna parte! Me duele la cabeza, y estoy seguro de que Levi me dispararía de siquiera intentarlo", ladró el joven.

"Como si lo pudiera a hacer, y lo sabés, carajo."

"Levi, suéltalo", dijo Irvin, señalando las muñecas de Eren con la cabeza. Levi no ocultó la girada de ojos que hizo al pararse. Empujó a Eren contra el respaldo de la silla y le movió para comenzar a soltarlo.

Eren odió estar tan cerca del otro, y contra su voluntad. Levi usaba su colonia habitual, y el aroma era embriagador. Las manos de su ex le rozaron la piel, y la sensación era delirante, a pesar de su enojo. Y, cuando Levi le miró, soltando las cuerdas lentamente, sintió que iba a derretirse al devolverle la mirada.

Apartó los ojos, frotándose las muñecas, mientras Levi se sentaba en el suelo. El corazón de Eren palpitaba con fuerza.

"Irvin… usted sabe que Levi y yo salí-"

La puerta del cuarto se abrió, interrumpiendo la frase de Eren, y distrayendo a Irvin. Pero Levi no se distrajo, mantuvo los ojos en Eren, a pesar de que el joven había dejado de hablar para prestar atención a la entrada.

La doctora Zoe sostenía el picaporte, con un aura furibunda en su rostro usualmente jovial. Encendió otra luz, prácticamente encegueciendo a todos, y dando pisotones contra el suelo. Le dio una palmada a la nuca de Irvin, y luego comenzó a dirigirse hacia Levi. El otro se apartó a su silla antes de que ella lo alcanzara.

"¡No puedo creer lo que hicieron!", espetó ella. "¿Le dieron un culatazo con la pistola? ¿Saben cuántas veces este pobre chico ha estado en mi guardia por heridas en la cabeza?"

"Me disculpo, Hanji", dijo Irvin, frotándose la cabeza. "También contigo, Eren, por haberte golpeado. Pero no quise-"

"¡No importa!", dijo Hanji, alzando las manos "El daño ya se hizo. Eren posiblemente ya tenga medio cerebro muerto."

"No creo que sea culpa nuestra", masculló Levi, "ya estaba bastante mal cuando lo conocí…"

Eren le entornó los ojos a Levi, y notó la ligera sonrisa que portaba. Hanji dio la vuelta hasta llegar donde el joven, sacando una pequeña linterna. Lo tomó de la barbilla y le hizo alzar la cabeza, iluminándole los ojos.

"Pobrecito", suspiró ella. "No los puedo dejar solos. La gente termina lastimada, muerta, o peor."

"Así que, ¿usted está con ellos también?", preguntó Eren, achinando los ojos mientras Hanji se los revisaba. Ella le hizo abrirlos más, le revisó la nuca y le sobó las sienes.

"Es nuestra doctora residente", repuso Irvin.

"¡¿Desde hace cuánto?!", gritó Eren. Ella le palmeó la cabeza y se sentó sobre la mesa.

"Ah, desde el principio, supongo" rió Hanji. Se encogió de hombros, guardando la linterna.

"Es muy útil tener un médico que pueda atender las heridas sin que haga muchas preguntas", explicó Irvin.

"Así que… Hanji es la doctora", suspiró Eren. "Y Mike simplemente se ocupa de juntar información en el bar."

"También tenemos un vendedor de autos", agregó Irvin, "un tatuador, y dos abogados. Es muy útil."

"Útil, sí", resopló Eren, mirando la mesa.

Útil, y yo terminé con el asesino.

"No deberías esforzarte", señaló Hanji, palmeándolo en el hombro. "También puedo hacerte un certificado, si lo precisas."

Eren hizo una mueca. "Agh… posiblemente ya me echaron. Ya no importa."

"Eh, Irvin", dijo Levi, atrayendo su atención. El otro arqueó las cejas. "¿Y si volvés a contratar a Eren? Déjalo trabajar en tu oficina. Te puede servir para hacer que Annie hable."

El corazón de Eren volvió a palpitar. Dio un salto y aplastó las manos sobre la mesa, junto a Hanji. Ella chilló ante su repentino estallido, e Irvin se sentó, rígido. Eren resollaba.

"Po-por favor, señor", exhaló. "Por favor, yo puedo hacerlo. Esta vez puedo obedecer, en especial cuando ya que sé qué está pasando. Por favor, Irvin, ¿por favor?"

Eren odiaba portarse como un cachorrito, pero ésta era su oportunidad. Podía recuperar su empleo, ser otra vez miembro de la fuerza. Podía tener otra oportunidad para luchar.

"Creo que será beneficioso", agregó Levi. "Y el pibe tiene muchas ganas, eso es evidente."

"Mhm…" Irvin se llevó la mano a la barbilla, demostrando que evaluaba la situación, y en el rostro de Eren se mostró la esperanza. "Déjenme pensarlo."

La esperanza de Eren se disminuyó, pero siguió viva. Seguía emocionado y esperanzado, y-

"Sólo déjalo entrar otra vez, Irvin", dijo Hanji. "Pero deja que Levi le entrene otro poco. Fue idea suya."

"Cuatro ojos de mierda", silbó Levi. Ella le sonrió con malicia y picardía, saltando de la mesa. Se apartó de Levi tanto como pudo, en especial cuando notó que este buscaba su arma.

Irvin rió. "Levi, cálmate. Pero me agrada su idea. Creo que funcionaría muy bien."

El estómago de Eren dio un vuelco. Estaba seguro de que acaba de recuperar su empleo, pero, ¿con Levi como su supervisor? Así no se suponía que iban a ser las cosas. Se suponía que iba a volver a su trabajo, y nunca volvería a verlo. Nunca volvería a hablarlo o comunicarse, o nada.

"Yo… no necesito alguien que vele por mí", dijo el joven.

"Esto no es D.I.S., Eren", dijo Irvin con firmeza. "Estudiaste y entrenaste para entrar allí. El sindicato funciona distinto. Tendrás que aprender un par de reglas, si vas a ayudarnos."

"¿Y si no quiero? ¿Y si sólo quiero mi trabajo de regreso?", preguntó por curiosidad. Nuevamente, Irvin rió, y Levi giró los ojos.

"Comprendo si no te interesa. Pero entonces no habría motivos para recontratarte", respondió, con voz meliflua. "Y, considerando que respondimos tus preguntas, es lo justo."

"Qué mierda."

"Y vas a aceptar la ayuda de Levi", añadió. "Y él te monitoreará sin que hagas preguntas. ¿Estoy en lo correcto?"

Eren le observó bajo la luz. El otro sonreía, pero era firme. Y esa sonrisa podría haber sido dulce y encantadora, pero, por debajo, era consciente de que ocultaba una amenaza despiadada. Y todo lo que pudo hacer fue asentir a sus palabras. Sin embargo, cuando se volvió a ver a Levi, el de cabellos cuervos tenía el rostro arrugado en una sonrisa.

Eso hizo que Eren se preguntara como era que Irvin le daba órdenes. Y como Levi las llevaba a cabo. Ese hombre era terriblemente obstinado.

"Voy a hacer más té", dijo Levi, levantándose de la silla. "¿Quieren algo, perdedores?"

"Café", dijo Irvin, "si no es mucha molestia."

"Lo es. ¿Eren?"

El joven lo consideró y alzó la mirada, abriendo la boca para hablar. Pero Levi ya se había dado vuelta, haciendo un gesto con la mano.

"Vacilaste y te dormiste", dijo, saliendo por la puerta, dando un portazo. Eren suspiró, un poco herido.

"No deberías dejar que te afecte tanto", rió Hanji. "Pero, bueno, conoces a Levi lo suficiente como para saber que se le pasará."

"Eso… creo…", dijo Eren, encogiéndose de hombros. Jugueteó con sus manos sudorosas. "No somos… nada… ya… así que... no sé cómo se sentirá…"

"Créeme, estará bien", dijo Hanji. Hizo una seña a Irvin, con una sonrisa en el rostro. "Si pudo arreglarse con Irvin y ser amigos de nuevo, tengo toda la confianza en que-"

"Hanji, no creo que a Eren le interese esa historia", repuso el otro, con un suspiro pesado de fastidio. Se llevó los dedos al puente de la nariz y Eren sintió sus mejillas enrojecerse.

"Sí lo estoy", dijo, antes de siquiera pensarlo.

"Tengo muchas historias truculentas", dijo ella. "Levi estaba en la secundaria-"

"Hanji…"

"E Irvin era un estudiante en la universidad-"

"Hanji, ¿tienes que empezar con eso-?"

"Eran totalmente opuestos-"

La puerta se abrió. Levi se paraba con cargando tres tazas, mirando – no, juzgando – a Hanji. Tenía los ojos peligrosamente entornados, y, si las miradas mataran, ella ya estaría muerta.

"- y hubo mucho sexo sobre los escritorios", exhaló Hanji. Era como si hubiera aguantado ese comentario durante años, para al fin tener la oportunidad de decirlo.

Levi soltó un gruñido muy sonoro e inhumano, interrumpiendo su palabrería. Ni intentó calmarse antes de acercarse a la mesa, dejando las tazas golpear la superficie. Con manos temblorosas, le tendió una taza a Irvin y otra a Eren.

Eren ni se percató. Las palabras de Hanji seguían resonándole en los oídos. Debió haber prestado atención cuando Irvin le dijo que no le iba a interesar. ¿Por qué siquiera le importaba lo que hizo Levi en su pasado? Era el pasado. Y hace mucho tiempo atrás.

Así que, ¿por qué tenía un nudo en el estómago? ¿Por qué estaba molesto? ¿Por qué le importaba que Irvin haya tocado a Levi? ¿Qué haya puesto las manos sobre su cuerpo?

Sobre su Levi.

Sacudió la cabeza, y tomó la taza, para beber en silencio el té. Miró la mesa, oyéndoles discutir.

"Ni tenés derecho a hablar, cuatro ojos", dijo Levi.

"Ay, ¡dale Levi! Es en el buen sentido. Y Eren tenía curiosidad sobre lo que pasó."

El té de Levi era perfecto. Siempre lo era. Levi siempre sabía cómo le gustaba a Eren.

"¡Eso no tiene nada que ver con mi garches del pasado!"

Con un cubo de hielo, para que no quemara. Levi sabía que Eren tenía la tendencia a quemarse la lengua cuando tomaba té. Jugueteó con el cubito que se derretía, pero no pudo sonreír por el gesto.

"Estás siendo demasiado exquisito. Tus historias de la secundaria son geniales."

Era dulce, sí. El té estaba dulce. A Eren le gustaba que fuera muy dulce, y Levi siempre le retaba por ponerle demasiado azúcar. Eren comenzó a acostumbrarse al otro modo en que Levi lo preparaba: con un poco de azúcar y unas cucharadas de miel.

"Mierda, es algo privado."

Eren volvió a tomar otro sorbo, y pudo saborear la miel. Levi siempre recordaba como le gustaba el té.

"Eres demasiado quisquilloso."

Adelante y atrás, adelante y atrás. Eren oyó a Irvin reír en cierto momento. No debía reírse, él había tocado a Levi. No tenía derecho a reírse. Y Eren tampoco tenía derecho a sentirse celoso.

Claro que no era que estuviera celoso, no. Era comprensible. Levi tuvo parejas antes que él, era mayor. Por lo menos le llevaba diez años. Eren no se esperaba que Levi fuera un treintañero virgen.

Pero tampoco se esperó que el ex de Levi fuera su jefe.

Y Levi también era el ex de Eren. Así que, no había razón en ponerse celoso o posesivo. Era estúpido. y, sin embargo, dolía, y el pecho de Eren seguía sentido. Porque, a pesar de que era el que rompió con Levi, a pesar de que seguía molesto y a pesar de que sabía que estar cerca de él era un terrible idea-

Todavía lo amaba. Eren seguía enamorado. Seguía enamorado de Levi, y eso no iba a cambiar.

"No creo que me guste tener sexo en un escritorio", murmuró, atrayendo la atención de los demás. "Porque… bueno…"

Un pesado silencio se hizo. Eren bebió otro sorbo de té, antes de darse cuenta de lo que había dicho. Y era demasiado tarde: todos lo habían oído, y le miraban como si acabara de darle una patada a un cachorro.

Levi se aclaró la garganta, encendiendo otro cigarrillo. "Te voy a sacar a practicar tiro este fin de semana, Eren. Si nos vas a ayudar, vas a precisar saber cómo cuidarte mejor. Porque, por lo que vi y para ser honesto, sos una mierda cuidando de vos mismo."

Ese sarcasmo hizo que un temblor recorriera a Eren. Hizo que su taza golpeara la mesa, para que le rebotara entre las piernas. Tanto Irvin como Hanji dieron un salto ante su repentina reacción.

"¡¿Qué viste?!"

"Casi te cagaste encima cuando te enfrentaron", respondió Levi, arrojando un poco de ceniza de su cigarrillo. "Así que te voy a enseñar cómo funciona tu arma en verdad."

Eren le miró con frialdad.

"Ah, esto va ir de perlas", suspiró Hanji. Eren no estaba seguro de si fue sarcasmo, o de si honestamente le parecía una buena idea.

Sin embargo, para Eren, era la peor idea que había oído. Mayormente porque solo pensar en estar cerca de Levi hacia que su corazón palpitara.