Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 21

Extendí mis brazos sobre mi cabeza, sintiendo que mis músculos se movían mientras esperábamos a que alguien se cruzara en nuestro camino. Yuri, Jean y yo estábamos vestidos de negro, escondidos en una pequeña arboleda que corría a lo largo de uno de los caminos menos utilizados de la escuela. El sonido de voces en la distancia nos alertó de la presencia de alguien y los tres nos quedamos quietos, esperando nuestra oportunidad.

Era casi la mitad de las pruebas y el tiempo para que realmente presionáramos a los estudiantes. Usualmente causábamos un inconveniente aquí y allá, unas veces en forma de varias redadas diurnas, otras haciendo equipo en contra de los alumnos sin darles tiempo para que se recuperaran, y otras más atacándolos en lugares donde creían estar seguros, como en los alimentadores o en la clínica. Este año, habíamos decidido atacarlos el día que tenían libre: el domingo.

Había varios lugares en los que habíamos planeado atacar a los estudiantes el día de hoy, y fue pura suerte que Rose pasara por el área donde mi grupo y yo estábamos estacionados. Pude ver a Yuri y Jean lanzarme una mirada inquisitiva, ofreciéndome la última palabra sobre si dejábamos que ella y las demás personas de su grupo caminaran sin ningún problema o si avanzábamos en nuestro plan de ataque. Ninguno de los guardianes que participaban en las pruebas se había acercado a Rose desde que había comenzado a trabajar medio tiempo, ni siquiera Alto, y yo sabía que esa situación estaba empezando a molestar a Rose. Ella estaba lista para probarse a sí misma otra vez, no solamente ante sus compañeros estudiantes y los profesores, sino también ante ella misma.

Asentí con la cabeza indicándole a mis compañeros que estábamos listos, que Rose estaba lista, y supe que ésta sería la prueba más importante para los dos.

Jean se dirigió hacia Rose primero, con Yuri siguiéndola detrás. Eso me dejó con el otro estudiante, el novicio Dean Barnes. Por una parte me sentí agradecido. Sabía que no podía ser indulgente con Rose, pero el no luchar contra ella del todo me alejaría de la tentación de hacerlo. Jean no la conocía muy bien y la trataría como a cualquier otra estudiante, y Yuri la conocía lo suficiente como para darle todo lo que tenía.

En cuanto comencé mi pelea con Barnes supe que el chico no estaba en todo su potencial. Si bien no había peleado contra Barnes antes en las pruebas, lo había visto luchar muchas veces en sus clases y su técnica era completamente descuidada en este momento. Era más que solo nervios o confusión. Era embriaguez. Casi podía oler el alcohol en él cuando me acercaba lo suficiente. Intentó luchar contra mí un poco, pero pude derribar su estaca de su mano fácilmente con un bloqueo. No fue un ataque, ni una táctica de desarme, sino un simple bloqueo.

La derrota y el miedo estaban escritos en sus ojos. Sabía que estaba terminado en ésta batalla, pero justo cuando estaba a punto de "matarlo," desapareció. Un destello de cabello oscuro se precipitó sobre él, alejándolo de mi línea de visión, y por un momento me pregunté si Jean había venido a acabar con él antes de ver que Rose se ponía de pie para enfrentarme.

Permití que mis ojos vagaran por un momento, viendo que tanto Jean como Yuri estaban a un lado. Obviamente habían perdido sus propias peleas, y ahora solo estaban observando el evento desarrollándose ante ellos. Mientras Jean parecía estar estudiando la pelea atentamente, tomando notas para retransmitir más tarde en el informe final, Yuri parecía casi divertido y listo para hacer sus apuestas.

"Concéntrate," me recordé a mí mismo. "Tienes que pelear con ella. Dale todo lo que tienes. No la decepciones, y no se lo pongas fácil."

Pude ver la leve incertidumbre en sus ojos, dándose cuenta tal vez por primera vez que era yo, justo antes de que se arrojara hacia mí con su estaca lista. No esperaba que atacara tan rápido, pero Rose siempre tendía a abrir con el mismo movimiento, por lo que fue fácil anticipar su ataque y contraataqué. Hice una mueca cuando mi golpe rebotó en un lado de su cabeza, sabiendo que había golpeado fuertemente su sien y que probablemente estaría dolorida más tarde, pero ella no reaccionó en este momento ante el dolor. La adrenalina era un regalo del cielo en la batalla.

Al igual que en muchas otras peleas entre los guardianes y los novicios, pude escuchar a la gente que comenzaba a reunirse y animar la pelea. Pero a diferencia de esas otras peleas, ésta vez la audiencia no se limitaba sólo a los estudiantes. Incluso los guardianes que estaban por los alrededores habían comenzado a acercarse para ver el espectáculo.

Rose y yo estábamos enfocados el uno en el otro sin embargo. Increíblemente concentrados. En un instante, me di cuenta de que esta pelea estaba empezando a ponerme a prueba a mí casi tanto como a ella. Conocía sus patrones de batalla y movimientos, pero ella también conocía los míos debido a las horas y horas de práctica en el gimnasio mes tras mes. Rose estaba usando ese conocimiento en mi contra y estaba funcionando. Aún no me quedaba sin aliento, pero ella me estaba dando una buena pelea.

Finalmente se hizo evidente que no iba a poder vencerla simplemente con técnica y habilidad, y que nuestra lucha iba a reducirse a la fuerza bruta, lo cual era algo a mi favor. Tenía la fuerza y el peso de mi lado, así que si podía clavarla en el suelo con mi cuerpo, podría ganar.

Buscando mi apertura, observé la menor vacilación en su ataque, donde estaba un poco desequilibrada, y en el momento en que observé esto, me adelanté y no dejé de atacarla hasta que tropezó, luego seguí con ese impulso para llevarla al piso.

Sin embargo, aunque yo la aventajaba en tamaño y fuerza, su ventaja era la velocidad. Ni siquiera vi su codo, pero sin duda sentí su impacto cuando me golpeó la cara. No causó una fractura, pero fue suficiente para que mi visión se volviera borrosa por un momento. Esto causó una reacción instintiva en mí y solté mi agarre sobre ella. Eso fue todo lo que necesitó para cambiar las cosas a su favor.

Rápida como un látigo, me puso sobre mi espalda con ella a horcajadas sobre mi cintura, una de sus piernas sujetando mis muslos y su antebrazo en mi clavícula, amenazando con deslizarse hasta mi garganta si no me portaba bien. Traté de tirarla pero ella fue implacable y me mantuvo atrapado mientras luchaba por agarrar su estaca de práctica. No tuve tiempo de escapar antes de que finalmente la tomara y sentí como la punta afilada aterrizaba sobre mi corazón, señalando el final de nuestro combate.

Le había dado todo lo que tenía, y ella había ganado. Rose me había vencido en mi mejor momento.

No podría estar más orgulloso de ella. Podía escuchar las porras y los aplausos de todos a nuestro alrededor, pero yo estaba completamente cautivado por lo magnífica que era. Mi Roza. Era increíble, era una guerrera. Y, querido Dios, era hermosa.

Así de cerca, era prácticamente imposible no darse cuenta de cada detalle de su belleza. También era difícil no reaccionar a todo. Su cuerpo todavía estaba a horcajadas encima del mío, y podía sentir cómo su mano seguía agarrada a mi pecho, clavando las uñas en mi piel ligeramente. Pude ver la forma en que su pecho se sacudía, luchando por recuperar el aliento después de la intensidad de nuestra lucha. Su piel brillaba con sudor fresco, y yo quería explorar cada centímetro de esa piel.

Tal vez era algo animal de mi parte, pero el que me hubiera derrotado solo estaba alimentando más mi deseo. Siempre había sido competitivo, pero el hecho de que ella me hubiera igualado era muy satisfactorio. Traté de no pensar demasiado en eso y en realidad fue bastante fácil porque había algo más urgente en este momento...

...aparte de eso...

...la mirada en los ojos de Rose decía que ella sentía lo mismo. Estaba pensando exactamente lo mismo que yo. Me deseaba tanto como yo la deseaba y ambos estábamos batallando ante el hecho de que no podíamos simplemente entregarnos el uno al otro en este momento. Estaba un tanto agradecido de que este encuentro se hubiera llevado a cabo frente a testigos, porque si hubiera sucedido durante una sesión de práctica matutina, estaba seguro de que Rose y yo ya estaríamos desnudos y a punto de llegar a nuestros primeros orgasmos.

Afortunadamente, antes de que el embriagador hechizo de la lujuria pudiera anular el sentido común que incluso un lugar público podía ofrecerme, una mano se inclinó para ayudar a Rose a levantarse de mi cuerpo tendido. Yuri me ayudó un momento después.

—¿Estás bien? —susurró humildemente, lo suficientemente bajo para que solo mis oídos lo escucharan.

—Sí, solo fue una pelea intensa. Estaré bien. —Me alejé de él y de los demás aparentando estirar mis extremidades y sacudir mi ropa, aunque en realidad estaba tratando de respirar nuevamente y calmar mi excitación.

Pude escuchar a Yuri resoplar, obviamente poco convencido por mi artimaña, pero fue lo suficientemente considerado como para centrar su atención y la de los demás en otro lugar por el momento.

—¡Bien hecho! —le dijo a Rose—. Nos derrotaste a los tres. Tu desempeño fue perfecto.

Realmente lo había sido. No la había visto pelear contra Jean y Yuri, pero debe haberlos derribado rápidamente para poder acabar conmigo también. Y Yuri era bastante hábil. Había practicado con él bastantes veces en el gimnasio y no era fácil ganarle.

—Espero... espero no haber lastimado a ninguno de ustedes. —Rose aún estaba tratando de recuperar el aliento, pero su declaración fue extrañamente tímida. Podía decir que todavía estaba un poco nerviosa. Yo también lo estaba, honestamente. Solté una risa aguda mientras los otros rompían en carcajadas.

—Ese es nuestro trabajo, —insistió Jean con una sonrisa amable que había perfeccionado en el campus de la escuela primaria—. No te preocupes por nosotros. Somos duros. —Sin embargo, la mirada que me dirigió contenía un poco de burla—. Te dio bastante bien con ese codo, ¿eh?

Me froté de nuevo en el lugar donde me había golpeado, justo debajo del ojo. Tal como lo había pensado, Rose no me había roto la nariz, pero probablemente tendría un buen hematoma. Pude ver la disculpa en sus ojos y sonreí suavemente para tranquilizarla—. El alumno supera al maestro... o lo estaca, más bien.

Desde varios pies de distancia, pude escuchar el regaño de Yuri hacia Dean—. El alcohol no está permitido en la escuela.

—¡Es domingo! Se supone que no estamos de servicio.

—No hay reglas en el mundo real. Considera esto una prueba sorpresa. —Jean miró a Rose otra vez—. Tú si la pasaste, Rose. Muy buen trabajo.

—Gracias. —Rose estaba radiante, brillando en su autoestima y esperanza. Sabía lo mucho que significaba para ella probarse a sí misma, no solo ante mí, sino también ante sus otros instructores y sus compañeros, y lo más importante, ante ella también. Rose había hecho todo eso y más. Nuestros ojos se encontraron brevemente y pude sentir que el fuego volvía a crecer en un instante, como si alguien hubiera encendido un fósforo dentro de mí. Ella también debió sentir ese calor porque miró hacia abajo y vio su camisa y pantalones sucios—. Ojalá pudiera decir lo mismo por mi ropa. Voy a tener que cambiarme, Liss. Nos encontraremos para cenar.

Lissa se despidió, el entusiasmo y el orgullo se reflejaban en su voz. Yuri ya estaba preparando a Dean para una reprimenda oficial por beber en el campus, porque día libre o no, beber alcohol estaba en contra de las reglas de conducta estudiantil. Sabía que Jean seguiría a Yuri, probablemente completando los informes iniciales. Tenía que llenar el mío también, pero estaba tan desordenado como Rose. Ambos habíamos estado rodando en el barro y la tierra durante la pelea y necesitábamos una buena ducha.

No pude evitar esbozar una sonrisa pecaminosa mientras Rose miraba cautelosamente sobre su hombro. Mis pensamientos volvieron a sumergirse en aguas peligrosas, y el recuerdo reciente de su cuerpo presionado contra el mío no ayudaba en nada. Podía imaginarla bajo el rocío de la ducha, mis manos lavando cada gota de barro y sudor de su cuerpo, besando cada moretón y magulladura, susurrando palabras suaves de alabanza mientras le daba una recompensa merecedora de todo su arduo trabajo.

Por desgracia, todo lo que pude ofrecerle fue un asentimiento y una disculpa silenciosa por no poder acompañarla en su solitaria caminata hasta su dormitorio. La misma que yo recorrería hacia mi propio apartamento tan pronto como pudiera.


Acababa de salir de la ducha, significativamente más limpio, más relajado y menos... tenso de lo que había estado desde que vi a Rose por última vez, cuando mi radio comenzó a sonar, lo que indicaba una emergencia. No era lo suficientemente urgente como para requerir la ayuda de todos los guardianes del campus, pero lo suficiente como para mantenerme intrigado, así que escuché la transmisión para ver si podía ser de ayuda.

"...estanque en el borde noroeste. Varios estudiantes Moroi reales están envueltos en un altercado físico con magia."

Estaba bastante lejos, era el punto más alejado de los edificios principales y eso solo hacía bastante obvio que quienquiera que estuviera involucrado había planeado no ser atrapado en esta pequeña pelea, pero aparte de eso, los detalles eran vagos.

Las peleas entre los Moroi de la realeza eran raras, pero sucedían ocasionalmente. Algo parecido a esto había sucedido una vez mientras estaba en la Academia San Basil durante la Experiencia de Campo unos años antes de mi propia prueba. Algunos de los Moroi de último año se habían puesto un poco celosos de toda la atención que los novicios habían estado recibiendo durante las semanas de la prueba y tomaron las cosas en sus propias manos. Varios habían terminado con quemaduras y hematomas severos, pero la mayoría de ellos solamente habían terminado luciendo como idiotas por sus problemas.

Ya había salido por la puerta y me encontraba de camino hacia allá cuando sonó mi teléfono. El nombre de Alberta iluminó la pantalla. Había pocas posibilidades de que su llamada no tuviera nada que ver con el boletín de la radio, pero no podía imaginar por qué Alberta me necesitaría específicamente a mí si eran estudiantes Moroi los que estaban causando problemas. Lissa no era de las que buscaban problemas.

Sin embargo, estaba equivocado. Ni siquiera tuve la oportunidad de responder antes de que Petrov me informara y me dijera que me dirigiera hacia allá. Pude escucharla correr hacia la escena también.

—Belikov, no sé lo que está pasando, pero Lissa está atrapada en medio de la pelea. Rose salió corriendo hacia allá hace unos minutos, gritando que algo estaba sucediendo cerca del estanque Dornstan. Los otros ya están a medio camino y tú necesitas estar aquí también. —La voz de Alberta se detuvo y pude escuchar otras voces desconocidas que llegaban por el teléfono.

—Está loca, hombre.

—¿Cómo supo esa perra dónde encontrarnos?

—Santo cielo, Ralph. ¿Qué le pasó a tu nariz? —La voz de Alberta sonaba más exasperada que sorprendida, ya que al parecer había tropezado con algunos de los estudiantes, y estaba claro que al menos algunos de ellos estaban un poco peor. Había tratado de llegar rápido antes, pero aceleré mi ritmo aún más, esforzándome por escuchar lo que pudiera al otro lado de la línea.

La voz de Ralph sonaba amortiguada, no solo por la distancia entre él y el teléfono, sino también por lo que sólo podía suponer era una nariz ensangrentada y posiblemente rota—: Solo estábamos... probando... algunas de las... habilidades de Lissa. Pero de repente Rose salió de la nada y… simplemente me atacó. ¡Me abordó y me dio un puñetazo en la nariz! ¡Creo que me la rompió!

—¿Dónde está Rose ahora?

—Allá atrás, con Lissa y Jesse.

Comencé a correr con todas mis fuerzas. Aunque era fácil decir que Ralph estaba mintiendo sobre algunas cosas, por ejemplo, que lo que sea que estuvieron haciendo con Lissa no fue simplemente "poner a prueba sus habilidades." Sin embargo estaba bastante seguro de que no mentía sobre el hecho de que Rose lo había atacado. Estaba seguro de que tenía una muy buena razón para haberlo hecho, o al menos ella había sentido que tenía una buena razón para hacerlo, pero de cualquier forma tenía que llegar rápido.

La mayoría de los guardianes en la escena aún estaban tratando de reunir a los estudiantes cuando llegué al lugar, y desafortunadamente Rose y Lissa no estaban entre ellos. En medio del caos, mi primera reacción fue encontrar a la Guardiana Petrov.

—¿Dónde están Rose y Lissa?

—Ellas están más adelante, —señaló hacia la orilla del lago que seguía escondida entre la maleza—. Necesitábamos asegurarnos de que ninguno de los Moroi se lesionara primero. Celeste se adelantó con otros guardianes. Eddie está con ellos.

Alberta me conocía lo suficiente como para entenderme cuándo no esperé por sus instrucciones antes de dirigirme hacia el lago. Mi responsabilidad era con Rose y Lissa, y siempre serían mi prioridad. Aún así, no sabía qué esperar.

Basado en lo poco que había escuchado y visto de Ralph, podía suponer que Rose estaba lo suficientemente enojada como para atacar a Jesse. Si él representaba una amenaza para Lissa, entonces ella no lo pensaría dos veces antes de atacarlo. Una nariz rota y un labio partido no estaban más allá de sus posibilidades.

Sin embargo, cuando Rose apareció ante mi vista, no esperaba ver la ira pura y desenfrenada que vi en ese momento en ella. Jesse se desplomó en el suelo, Lissa estaba a su lado y sanó lo peor de sus heridas mientras Rose luchaba contra el desesperado agarre de Eddie.

—¡No! ¡No pueden! —Gritó Rose, prácticamente escupiendo sus palabras con ira hacia Lissa y Eddie—. ¡Suéltame!

Los guardianes comenzaron a alejar a los estudiantes. A muchos se los estaban llevando para interrogarlos, a otros los estaban llevando a la enfermería debido a lesiones menores, y a otros simplemente se los estaban llevando para sacarlos de ésta situación. Los pocos guardianes que quedaban estaban observando y esperando, preparados y listos para entrar en acción ante el primer signo de peligro.

Por mucho que quisiera ir con Rose en este instante, sabía que primero tenía que encargarme de Lissa. Ella era mi cargo. Era mi deber asegurarme de que estaba bien.

Con una última mirada hacia Eddie, evitando deliberadamente el contacto visual con Rose, ya que era casi aterrador ver la oscuridad en la profundidad de sus ojos, confirmé que su agarre, aunque vacilante, seguía siendo estable sobre ella y corrí al lado de Lissa.

—Princesa, ¿está bien?

—Estaré bien, Guardián Belikov. —Su voz era temblorosa, y poco más que un susurro, pero fue lo suficientemente fuerte como para confirmarme que estaba diciendo la verdad—. Estoy un poco golpeada, pero estaré bien. Ahora sólo estoy cansada. Pero Rose... algo está mal con Rose.

Le dirigí una mirada inquisitiva, encontrándome con la mirada preocupada en sus ojos cuando algo desató un tempestuoso fuego en el intento de Rose por escapar de nuevo.

—¡No pueden dejarlo ir! ¡No pueden dejarlo ir! —La furia de Rose se volvió hacia el equipo médico que trataba a Jesse, mientras se preparaban para llevarlo a la clínica.

—Rose, cálmate. —Alberta trató de calmarla usando el mismo tono que usaría un negociador de rehenes—. Se acabó.

Rose mostraba los dientes de una manera casi rabiosa mientras miraba a Jesse como si fuera una presa que se llevaban lejos de ella sin su aprobación—. ¡No ha terminado! ¡No hasta que ponga mis manos alrededor de su garganta y lo asfixie hasta que se muera!

El frío que se apoderó de todos nosotros no tenía nada que ver con la brisa de invierno que soplaba a través del valle de Montana. La furia de Rose era asesina, y francamente aterradora para todos nosotros, estudiantes, maestros y guardianes por igual.

Pensé que había visto cada faceta de Rose, pero esto... nunca había visto esto y no sabía qué hacer con ello. No creo que nadie más lo supiera tampoco. Pude escuchar sus preguntas silenciosas, pero no las respondí.

Rose se lanzó de nuevo hacia adelante, casi rompiendo el agarre de Eddie y eso pareció ser suficiente para sacarnos de nuestro estupor.

—¡Sácala de aquí! —instruyó Alberta. Preocupación, confusión, y tal vez incluso lástima, inundando su voz—. Llévensela para que se limpie las heridas y se tranquilice.

Si bien no me dió la orden a mí específicamente, sabía que era mi trabajo hacerlo. Incluso si no fuera así, no hubiera confiado en nadie más para cuidar de Rose en este momento. Necesitaba que supiera que sin importar qué sucediera, ni siquiera esto, fuera lo que fuera, no iba a alejarme de ella.

Aún así, en este momento, pude ver en sus ojos que yo no era nada más que su enemigo. Rose luchó contra mí cuando la saqué del agarre de Eddie, liberándolo de la difícil tarea de retener a su amiga. Podía decir que la energía mental de contenerla había sido más agotadora que el trabajo físico involucrado. Rose trató de liberarse, deslizándose de nuestro agarre y lanzándome una mirada envenenada mientras yo sujetaba sus brazos detrás de ella en un fuerte agarre. El odio puro que oscurecía sus ojos, su voz, su semblante como un todo... me llenó de un miedo que no sabía que existía y aún más: me rompió el corazón.

Esta no era Rose. La estaba perdiendo. Tal vez ya lo había hecho.


¡CHICAS! Por favor mo me maten, ahí terminó el capítulo la autora, recuerden que yo sólo la traduzco :D

¿Qué les pareció? Es uno de mis capítulos favoritos, está lleno de amor, comprensión, sensualidad, miedo, ansiedad, en fin, todas las emociones que éstos dos personajes nos hacen sentir. ¿Y qué creen? El próximo capítulo también estará lleno de todas éstas emociones pero multiplicadas por mil. Sí, ya viene la cabaña ;)

Sé que seguramente están rasguñando las paredes por la desesperación y las ganas de leer el siguiente capítulo. Debo adelantarles que es un capítulo bastante largo y aún no lo termino, pero intentaré terminarlo hoy, y en cuanto lleguemos a los 1700 reviews lo publicaré. Sé que son más de los que normalmente les pido, pero es que necesitaré un poquito más de tiempo para terminarlo. Pero no se preocupen, si no se llega a la cantidad, el capítulo lo publicaré el próximo jueves ;)

Bueno chicas, no me queda nada más que darles las gracias y pedirles que me dejen sus comentarios y sus opiniones sobre el capítulo. Cuídense mucho y nos leemos en el próximo capitulo.