Su Tortura.. No Poder Verla es la Mayor de sus Torturas
Desde que Temari se marchara su corazón se encogía cada vez más, pensaba que nunca debió decirle donde encontrar a los demás miembros de Akatsuki, si llegaba a encontrar el lugar sería más que seguro que terminaría muerta si la encontraban por ahí. Deseaba verla ante él, de nuevo, tal y como la vio en la cueva, con su ropa interior y su malla tan ceñida a su dorada piel, volver a sentir su aroma, rozar sus labios con los de ella en un juego al que ambos se habían vuelto expertos. Esa pequeña batalla por la supremacía en el beso.. aquel ritual nunca finalizado pero ansiado por ambos..
Las torturas no tardaron en empezar, pero ninguna era equiparable a la que se estaba viendo sometido desde el mismo instante en que ella se separó de él. Era sometido a torturas físicas bastante extremas, pero su cuerpo no reaccionaba a ninguna de esas torturas hacia su cuerpo, su mente vagaba en los recuerdos. El dolor físico no podía ni equiparar el dolor que su corazón vivía por el temor a que Temari fuese asesinada por algún miembro de Akatsuki. Sus temores aumentaban con el tiempo a un ritmo alarmante. Se la imaginaba de miles de formas diferentes, viéndola torturada, asesinada por millones de métodos abiertos a la imaginación.
Cada segundo que transcurría sin la presencia de ella le era como una puñalada de hielo en el corazón, quería poder tocarla, poder abrazarla, pedía que por favor su kunoichi no fuese al punto de reunión de Akatsuki, que hubiese vuelto a su villa y se mantuviese con vida. Pero sabía que el modo en que ella se había despedido de él vaticinando cual es la realidad que quizás en esos momentos se estuviese llevando a cabo…
