Capítulo 21

Mimbel Plat POV

Siempre había estado sola, siempre había sido rara a pesar de los esfuerzos de mis padres, ellos me amaban y me lo hacían sentir, pero no estaban más, y mi soledad era absoluta, antes sabía en mi fuero íntimo que con solo contactar a mi madre tendería una palabra de aliento, pero ahora ella no estaría más, no para consolarme, no para mimarme…

Enfoqué mi vista en Snape, Severus ¿Cuánto lo habría presionado McGonagal para que se casara conmigo? ¿Tan peligrosa era con el malvado en mi cuerpo para semejante sacrificio? Sí estaba siendo sincera conmigo misma, a pesar de las cosas que diga y de lo mucho que trate de convencerme, se que él nunca se hubiera fijado en mí. Y ahora estaba ahí, a mi lado, se notaba molesto auque trataba de disimular, pero convengamos que ese nunca fue el fuerte de Snape

El tiempo pasaba y pronto tendríamos que irnos a dormir, cosa que me alteraba…

-Si lo prefieres dormiremos en camas separadas –me dijo.

Asentí, sería una buena solución por el momento. Él hizo aparecer un catre y lo situó a un costado de la enorme cama.

-yo dormiré en él -afirmó.

Sin siquiera mirarlo me fui hacia el baño, llevaba una pijama para ponerme y luego de tardar unos minutos salí y me acosté, tapé mi cabeza. Pude ver que él entraba también a cambiarse pero no lo miré.

Tenía mucho frío a pesar que la chimenea estaba encendida, unos pocos minutos después él salió del baño y se acostó en el catre, quise dormir pero no podía mi cuerpo empezó a temblar, y supe que era él, supe que el malvado no me dejaría en paz…

Convulsionaba violentamente, ya tenía a Snape a mi lado tratando de que volviera en sí, me sacudía violentamente, pero no funcionaba, entonces me desmayé.

Severus Snape POV

Nos acostamos en camas separadas, era lo mejor, yo no podía intimar con ella, no así de golpe así que solucioné todo con un catre, Mimbel se había ido a cambiar, y salió del baño con un nefasto pijama de lunares, nada sexy, como nada sexy era ella, me causó gracia y ternura al mismo tiempo, hacía calor la chimenea estaba prendida, pensé en apagarla cuando mirando para la cama de ella vi que temblaba. Pronto entendí que en realidad convulsionaba y que todo era a causa del malvado…

-¡Te voy a matar! –dijo una voz que claramente no era la de ella.

-¡Déjala! ¡Sal de su cuerpo maldita alimaña!

-¡No lo haré! Es un cuerpo débil, pero me sirve, volveré y junto con migo renacerá el amo…

-¡Jamás permitiremos eso! ¡Déjala YA! –dije zamarreándola.

Sentí una risa conocida, era la risa de Tom Riddle, ella se volvió a desmayar, para despertarse llorando, no le dije nada, solo la abracé fuertemente y ambos nos quedamos dormidos abrazados…