Los personajes son de Stephanie Meyer a excepción de algunos son míos.

La historia es mía.

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Dedicado a SeresLinda.

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Salimos del castillos, y yo solté un suspiro de alivio, por fin se cerraba este mal capitulo de mi existencia y no podía estar mas feliz.

Me acerque a Jonathan.

-¿Cómo estas?- Me golpee mentalmente, no pude haber hecho una mayor pregunta mas estupida que esa, cuando estoy viendo en que estado esta.

-Eh estado mejor.- dijo el débilmente aunque con una sonrisa en su rostro, seguramente pensando lo mismo.

Así era el.

Aileen era la impulsiva, Nathan el divertido, Jonathan el relajado, Derek el protector, y supongo que yo era la agresiva que siempre tenía un plan bajo la manga.

Una familia rara, pero de alguna forma todos nos complementábamos entre nosotros.

-Lo siento- dije incapaz de mirarlo a los ojos- yo… debí haberlo sabido, nunca tuve que haberme ido dejándote aquí…

-¿De que rayos estas hablando?- me gire para verlo y el me miraba como si estuviera loca.

-¿De que mas puedo estar hablando?- ¿En serio necesitaba un recordatorio?

-No tienes de nada de que culparte, recuerdo bien que cuando tu y Derek se marcharon me suplicaron que los acompañara, yo no lo hice pues me creí lo suficientemente fuerte para enfrentarlo, pero me equivoque, al final de todo mi hermanita tuvo que venir a rescatarme.- todos nos reímos con su ultimo comentario y yo lo abrace fuertemente.

- tienes que cazar- dije pasando mi dedo índice por debajo de sus ojos donde estaban sus marca moradas muy pronunciadas.

-Yo lo llevare.- dijo inmediatamente Derek.- creo que todavía tienes algo que resolver.- apunto con su barbilla a Edward quien se había mantenido un poco alejado dándonos nuestro espacio.

Asentí con una sonrisa.

-Nos vemos en el hotel.

El asintió y tomo a Jonathan internándose en la ciudad pues Jonathan no era vegetariano, pero todo era cuestión de tiempo a que se acostumbrara.

-Lamento que hayas tenido que ver eso.- baje la cabeza avergonzada.

-No lo lamentes.-tomo mi barbilla con su mano y alzo mi cabeza para mirar sus ojos- me alegra haber estado para ti, en esos momentos. Gracias por dejarme estar.

-Supongo que…- ya no tenía idea ni que decir pues realmente no sabía que éramos a este punto, es cierto, lo había perdonado y el me había dicho que me amaba, pero no sabía en que nos dejaba esto.

El pareció entender mi debate interior pues sonrío y beso mi nariz.

-Bella… se que cometí muchos errores, se que actué mal al no haberte contado lo que sabía, se que te herí… pero también se que te amo y que sin ti mi existencia no tendría ningún sentido, tal ves tu estés mejor lejos de mí, pero soy tan egoísta que no quiero dejarte ir, te quiero solo para mí y me muero de celos al tan solo pensarte en brazos de alguien mas.

Me apoye en el pues pareciera que sus palabras me había quitado la capacidad de sostenerme por mi misma y hundí mi cabeza en su pecho.

-Ahmmm… lamento no poder ser tan cursi como para poder soltar un discurso tan hermoso como el tuyo, solo puedo decir que yo también te amo y que te quiero solo para mí.- mi voz sonaba amortiguada por su pecho.

-Eso es mas que suficiente para mi.- levanto mi cabeza y unió sus labios con los míos, suavemente sin prisas demostrando es ese beso el amor que teníamos, había extrañado sus besos y si contar que tuve muy poco tiempo disfrutándolos este me sabía al paraíso.

-Tengamos una cita.- dijo en cuanto nos separamos, con un brillo travieso en su mirada.

-¿Qué?- pregunte divertida.

-Si, quiero que tengamos nuestra primera cita, quiero empezar desde cero y hacer las cosas bien.

-De acuerdo solo déjame cambiarme.

-así estas perfecta- recorrió mi cuerpo con su mirada, que estaba algo oscurecida por el deseo.

Un agradable escalofrío recorrió mi cuerpo.

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Cuando Edward dijo que quería empezar desde cero no bromeaba.

Ahora me encuentro sentada en la barra de un bar fingiendo tomar un Cosmopolitan bajo la mirada lujuriosa de todos los hombres.

-¿Qué hace tan sola una señorita tan hermosa como usted?- me susurro un voz al oído.

Sonreí coqueta.

-Estoy esperando a alguien, pero ya se demoro mucho, tal vez al ultimo momento se arrepintió.- conteste decepcionada.

-Pues si es así, es un imbecil por dejar a un ángel como tu plantada.- respondió con voz sensual.- en fin el pierde yo gano.

-¿Qué te hace pensar que tú eres el que ganaras?- pregunte indignada por la presunción del tipo.

-el hecho de que estas hablando conmigo- contesto con un picara sonrisa.

-Sabes si mi novio llega en este momento te haría papilla con una sola mano, literalmente hablando.

-Cuando quiera donde quiera.- respondió flexionando sus bíceps.

-Bella Swan.- extendí mi mano.

-Edward Cullen.- dijo estrechando mi mano.- ¿Qué te parece si bailamos?

Asentí y nos dirigimos a la pista de baile.

En ese momento pusieron la música de un tango muy sensual, debo admitir que Edward era un muy buen bailarín pero yo no me quedaba atrás, y mas que un baile lo veía como un juego de ver quien podía volver más loco al otro.

Terminamos con una vuelta y Edward me inclino hacia atrás quedando su nariz en el canalillo de mis senos, pude sentir como aspiro fuertemente y dejo un beso allí.

Estaba a punto de tener una combustión espontánea.

Llegamos al hotel alrededor de las 3:30 de la madrugada, Edward le gruñía a todo hombre que se me quedaba viendo más de cinco segundos y la verdad me encantaba.

Cuando íbamos hacia el ascensor la chica de la recepción nos llamo.

-Ustedes deben ser el señor y la señora Cullen.- dijo la chica, estaba a punto de hacerle saber su error cuando Edward tapo mi boca con su mano.

-Así es ¿se le ofrece algo?- pregunto el con una sonrisa que dejo deslumbrada a la pobre chica, gruñí y Edward beso mi sien sin quitar su mano de mi boca.

-La señorita Alice Cullen dejo esto.- le entrego un sobre a Edward.- disfruten su noche.- dijo guiñando un ojo.

-Mi esposa y yo lo haremos.- y con esto nos alejamos.

Edward abrió el sobre y encontró una llave y una nota.

No es necesario ser adivina para saber que se reconciliaron
la familia y yo nos regresamos a Forks (incluida la tuya bella
que ya es nuestra.) y les dejamos para ustedes solos la habitación 205.

Disfrútenla, besos Alice.

PD: Edward más te vale que no destroces ese vestido, ya que dudo poder
convencer a Bella de comprarse otro igual.

Edward se río y subimos al ascensor.

-No haremos nada de lo que no quieras hacer amor.- dijo Edward mientras me abrazaba sin ninguna intención doble, solo era un abrazo tierno.

-Quiero hacerlo, es solo que temo no ser buena para esto.- conteste sin mirarlo.

El río, y acaricio mi cuello con su nariz.

-Si te sirve de consuelo yo también soy nuevo en esto. -Lo mire sorprendida- esperaba a la persona indicada.

-Te amo.

-Te amo.- respondió él devuelta.

Nos besamos todo el camino hacia nuestra habitación, Edward metió la llave sin siquiera voltear a ver el picaporte.

Nos llevamos una sorpresa al entrar ya que todo estaba decorado con velas, flores y pétalos, además que las sabanas eran de un rojo borgoña.

-Alice- suspiramos los dos a la vez.

-Ese vestido me ha vuelto loco desde que te lo vi- dijo mientras me acariciaba por sobre la tela.

-Recuerda lo que dijo Alice- susurre sobre sus labios.

-Por supuesto pero solo lo usaras para mí, casi me volví loco con todos los pensamientos de todos esos asquerosos hombres.

Deslizo delicadamente el vestido por mi cabeza y sus ojos se volvieron extremadamente negros cuando vio que no usaba sujetador solo mis braguitas.

-Eres mía Bella Swan.- dijo mientras acariciaba mi cuello con la yema de sus dedos.

-Soy tuya.

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Ya había pasado un mes desde el encuentro con los Vulturis me había mudado con los Cullen a Quebec Canadá y ya que mis hermanos se negaban a dejarme se habían mudado a Ontario Canadá pero parecía que vivían con nosotros ya que se la pasaban la mayor parte del tiempo en la casa.

Era por eso que Edward y yo nos habíamos dado un tiempo a solas, así que nos encontrábamos en las islas magdalenas en el golfo de san Lorenzo en unos barrancos, tumbados en el césped y disfrutando de los sonidos del oleaje, era una sensación de paz que hacía un mes aun no creía poder disfrutar, acababa de nevar y eso intensificaba la belleza del paisaje.

-Cásate conmigo- pidió Edward.

Sonreí y rodee los ojos.

-No.- dije sin siquiera mirarlo, desde que había escuchado a la recepcionista llamarme Sra. Cullen se le había metido la idea de casarnos.

Me gire para mirarlo y el me devolvió una mirada traviesa, se subió encima de mi sosteniendo todo su peso con sus manos para no aplastarme aunque eso para mi no seria ningún problema.

Acaricio mi pierna y fue subiendo lentamente su mano por mi muslo torturándome, mientras aspiraba y acariciaba con su nariz mi cuello.

-¿Quieres que siga? Cásate conmigo.-dijo el con voz ligeramente enronquecida.

-Si…-jadee.

-Genial.-dijo el separándose de mí.

-¿Qué? Yo… no…- sacudí mi cabeza para quitarme el aturdimiento.- eso es hacer trampa Cullen.- acusé.

-En la guerra y en el amor todo se vale Swan, próximamente Cullen.- respondió con una sonrisa.

Bien debo admitir que me gustaba como sonaba eso Isabella Cullen, Bella Cullen.

Si, suena genial.

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La ceremonia fue sencilla aunque Alice se enojo, se llevo a cabo en el jardín de los Cullen y solo asistió la familia y unos cuantos amigos por parte de ambas familias.

Emmett como broma sugirió que enviáramos una invitación a Volterra, lo que a mi no me pareció mala idea y aunque toda la familia pensó que estaba loca la envíe.

En seguida recibí una carta donde me avisaban que lo lamentaban mucho pero no podían asistir a la boda, pues tenían asuntos pendientes que no podrían aplazar pero que esperaban que fuéramos muy dichosos, así como también enviaron un collar con tres diamantes en forma de círculos formando un triangulo unido por finas cadenas de oro.

Eso era todo lo que quería: saber que me tenían el suficiente medio como para buscarme por voluntad propia lo que significaba que se mantendrían alejados de mí y de los míos.

-Hemos llegado señora Cullen- anuncio Edward parando el yate que había estado conduciendo.- bienvenida a su luna de miel.

Me tomo en un brazo mientras que en el otro cargaba las maletas.

-No hay que romper la tradición.-dijo mientras cruzábamos la puerta.

-Te amo.-dije sobre sus labios.

-Yo también te amo, mi poderosa inmortal.- respondió mientras nuestros labios se encontraban.

Fin.


Bueno chicas hemos llegado al final, de verdad
agradezco a mis fieles lectoras que me han seguido a lo
largo de la historia, sin ustedes no hay inspiración.

Significa mucho para mí terminar mi primera historia
y gracias por todas sus recomendaciones y Reviews que
me dejan.

Las quiero mucho y les mando un beso.


DenisseR_Cullen.