~Con las alas rotas~

Estornudó de nuevo. Maldijo en voz baja. Si se enfermaba se encargaría de reclamarle a Akira por ello, ¿por qué? No estaba seguro pero encontraría la manera de culparlo. Además del frío, estaba a punto de quedarse dormido y eso no era nada bueno, tenía que ir a clases y no quería que se le hiciera tarde. Kiria había dicho "temprano" y supuso que sería antes de las clases, pero realmente era un tonto, ¿no pudo haber preguntado una hora aproximada?

Vio a una mujer salir y recordó la figura como la madre de Kiria, poco después lo vio a él, ella se fue en una dirección y Kiria se quedó allí justo afuera de la puerta del departamento. Él se levantó y lo saludó desde allí, procurando que ella no volteara, una vez su madre dio la vuelta en la esquina, el niño cruzó la calle para llegar allí.

-¿Cómo lo hiciste tan pronto?- preguntó.

-Lucemon lo hizo.- le contestó entregándole su digivice.

-Wow.- exclamó Kiria apenas lo tomó.- Kaito...creo que me vas a creer loco pero...se siente diferente.

-¿Diferente en qué sentido?

-No sé cómo explicarlo pero es...me siento poderoso.

-¿Tal vez solo extrañabas tu digivice?- intentó él. En realidad era malo hablando con las personas.

-No.- negó el pequeño.- Puedo sentir mi digispirit, puedo sentir...oscuridad, ¿entiendes?- le dijo esperando que en realidad no lo tacharan de loco.

-¿L-La oscuridad?- repitió Kaito.

-Es raro, lo sé.

Kaito se mordió el labio, pareció decidir algo y tomó su digivice y también sacó el suyo, los dejó en la banca de a lado y lo alejó un poco de allí. Kiria se alarmó, no quería perder de vista su digivice.

-Escucha.- le dijo.- Si vas al digimundo y Akira o yo no estamos, es mejor que regreses...siento que algo malo está pasando, siento que estamos en peligro, incluso ellos-

-Por "ellos", ¿te refieres a los otros portadores?- Kaito asintió.

-Tal vez solo estoy siendo paranoico, pero cuídate mucho, Kiria.

El pelimorado lo miró a los ojos y observó la genuina preocupación del chico, sintió las lágrimas aflorar, se sorprendió demasiado por ello, ¿qué le estaba pasando? Se apresuró a quitarlas de sus ojos.

-¿E-Estás bien?- le preguntó Kaito preocupado.

-Sí, sí. Supongo que solo ando sensible, ja ja.

-¿Por...?- susurró el chico. Kiria pudo notar que en realidad había sido como una pregunta accidental.

Desvió la mirada al suelo, confiaba más en Akira, pero no lo había visto en un tiempo así que...su madre aún tardaría un poco ya que el coche estaba estacionado a dos cuadras.

-Mi mamá, al fin, me dijo ayer que se divorciaría de mi padre.

-Oh...- lo escuchó exclamar en voz baja.

-Pero ya lo sabía, es decir, todos los gritos en casa y todo, ya sabes...no es nada, estoy bien.- dijo aunque no tenía la fuerza de alzar la cabeza.

-¿En realidad estás bien?- preguntó Kaito.- Akira es el bueno en esto, lo sé, pero no deberías de cargar con todo tú solo, tienes el derecho de sentirte mal...no tienes porque tratar de ser fuerte.

-Estoy bien, Kaito, de verdad.- tomó aire y lo miró a los ojos con una leve sonrisa.- Creo que debo irme, el auto está lejos pero no creo que tanto.

-Ah, sí, claro...- dudó un poco en si hacerlo o no pero se recordó a él mismo en los momentos difíciles y cuánto deseaba un abrazo...así que torpemente abrazó a Kiria.-Estará bien. No te preocupes.- le dijo.- Recuerda lo que te dije, cuídate.- se separó de él y le sonrió tímidamente. Kaito se liberó de su ansiedad una vez pudo ver su sonrisa genuina.

-Lo haré, gracias, Kaito. Nos vemos luego.- le dijo Kiria a modo de despedida antes de correr hacia la banca donde habían dejado los digivices, tomar el suyo y salir corriendo hasta la entrada del edificio.

Kaito lo observó hasta que un auto rojo se estacionó en frente del edificio y el niño subió en el.

Tomó su digivice y dio la media vuelta dispuesto a irse.

¡Traidor cobarde! ¡Traidor!

Se giró para ver tras de él pero no había nadie. Se extrañó pero se apresuró a salir de allí, no llegaría tarde a clases.


Kotaro suspiró por enésima vez y miró su reloj, de verdad que se impacientaba en la escuela. Después de estar en el digimundo todo en su mundo le parecía aburrido, le gustaba estar allá y aún mejor, estaba con sus amigos.

Iba a la escuela con Taichi, sí, pero le gustaba estar con todos.

-Shibayama, Kotaro.

Taichi le dio un codazo al ver que no reaccionaba.

-¡Yo!- exclamó al darse cuenta de que estaban a punto de ponerle falta.

Escuchó una pequeña risa del asiento tras de él y volteó lo más discretamente que pudo.

La chica volvía a tener la mirada clavada en su cuaderno y estaba garabateando el. Kotaro sonrió levemente y regresó su atención al pizarrón.

-¿Cuánto falta para que acabe este martirio~?- exclamó Taichi a su lado, recargándose sobre la mesa.

-Solo tenemos que esperar a que acabe la semana.- le dijo, aunque tenía el mismo ánimo que él.- Quiero volver~

-Yo también.- suspiró Taichi.- ¿Crees que Tsubasa esté bien?

-¿Tsubasa? Por supuesto, ¿por qué no lo-? Oh, claro, eso.- se calló un momento, para pensarlo y porque el profesor lo estaba viendo, una vez este se volteó, volvió a hablar.- Es que tú fuiste el primero...es desesperante no encontrarlo.- a Kotaro no le incomodaba hablar sobre el digimundo pero la cosa era qué tal vez los creerían dementes o a lo mejor, muy obsesionados con algún videojuego.- Además, en casa, papá es el único que me habla de ello. Pero Tsubasa tiene a Zoe, Kouichi y Hikaru...Dioses tiene demasiados problemas, ¡es la oscuridad, hermano!

-Jamás lo había pensado así...- murmuró Taichi.- ¿Cómo rayos podemos ayudar?

-No tengo la menor idea~


Akira seguía vagando por el continente oscuro, quería ver a Kiria pero realmente no tenía la seguridad de que llegaría, además, se aburría estando allí sentado solo.

Tan solo procuraba vigilar, era entre semana pero no sabía si el otro grupo de niños iría y no sería conveniente que los encontrara, ¿qué les diría? Lucemon no le había dado nuevas ordenes.

Se preguntó a que se refería Lucemon con lo que le había dicho: "Le llegó la hora al muchacho" En primera, ¿a qué chico quería? ¿Para qué? ¿Era algo que ellos no podían hacer?

-¡Akira!- se volteó para ver al pequeño. Sonrió y corrió para lanzarse a abrazar al menor.

-¿Cómo has estado?- le preguntó.

-Supongo que bien.

-No me agrada ese "supongo"

-Mis papás al fin se separaron.

El pelirrojo estaba a punto de soltarlo pero al oír eso decidió no hacerlo.

-Ay, Kiria. Lamento que pases por esto.

-No es nada, ya lo sabía. De hecho, tal vez me alegra que hayan cesado los gritos...-dijo él.- La cosa es que creo que me he metido en otro grave problema.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien?- le preguntó preocupado.

-Estoy bien...la cosa es que mamá no me dijo si iría a recogerme de la escuela y al salir papá estaba allí y pues no sé si era correcto irme con él y tampoco sé si era correcto esperar a mi mamá y si no debía de irme con mi papá entonces ella debe de estar preocupada, buscándome, no tiene manera de encontrarme y regresará a la casa y le gritará a mi papá de nuevo y seré un problema otra vez.

-Wow, wow, wow, alto ahí, Kiria. Tú no eres un problema.- el chico bajó hasta su altura.- La situación en la que estás es muy complicada, ni si quiera puedo decirte que es correcto, no tengo el derecho y no recuerdo nada de cuando ocurrió lo mismo conmigo, pero jamás pienses que el problema eres tú.- dudó si decir lo siguiente, prácticamente estaba insitando a un niño a la rebelión pero no había de otra.- Díselo a tus padres si es necesario. Jamás dejes que te apaguen, Kiria.

-Akira...creo que creerás que estoy loco o soy un insensible pero...en realidad estoy bien. Ya no oiré más gritos, pocas peleas, podré irme a dormir en silencio, la verdad espero quedarme con papá...no sé si es por el estrés pero ella realmente no me presta atención.

-Estás siendo frío y calculador de nuevo.- le dijo Akira con una media sonrisa.- ¿Estás seguro?

-No puedo sentirme mal, no lo sé, hay algo, no sé que, pero no puedo sentirme mal, me siento bastante bien, demasiado para la situación en la que estoy.

Akira volvió a abrazarlo.

-Si hay algo que no comprendes, si algo te confunde, si necesitas con quien hablar, lo que sea, háblame, no lo dudes.

Kiria lo apartó y miró a los ojos seriamente. El pelirrojo se confundió, no había hecho nada malo hasta ahora.

-¡Ni siquiera me dijiste tu nombre real! ¿Cómo esperas que te encuentre? Por eso tuve que hablarle a Kaito la última vez.

-Kiria tiene un punto.

Ambos voltearon, el pelinegro no pudo evitar reírse.

-Quería hacer algo cool por una vez en mi vida, lo siento, soy un asco en esto.

Akira olvidó por un momento que estaba en una conversación seria con Kiria, el chico de verdad que se había visto bastante tierno con eso, en sí, creía que Kaito era un lindo intento fallido de ser cool siempre.

-Kiria tuvo que llamarme a mi porque tú, señor falso y teñido, ni siquiera pudiste decirnos tu nombre.- Okay, abandonó sus pensamientos, ahora tenía a ambos chicos mirándolo algo enojados, uno más que otro.

-No entienden.- sonrió Akira.- Les dije mi verdadero nombre, jamás mentiría en algo como eso. -ambos seguían esperando una respuesta así que suspiró y se dispuso a hablar.- Saben que ahora mismo no estoy con mi madre, vivo con mi padre. No tengo su apellido, mamá lo cambió cuando se divorciaron cuando era pequeño. No soy un Sasaki, soy un Negami, gracias a ella.

-¿Sasaki? ¿Akira Sasaki?- preguntó Kiria.

-En algún momento lo fui.- respondió aunque ambos pudieron notar que no pudo forzarse a sonreír de nuevo.

-Lo siento.- murmuró Kaito.- N-No debí de haber dicho nada o presionar las cosas, jugué con algo que no debía.

-No te culpes, Kai. De hecho, gracias por preocuparte.

-¿Kai?- dijo Kiria divertido, sabía que el pelinegro era tierno en el fondo pero tanto así para que se dejara llamar así por Akira, no.

-¡Akira!- le reclamó él.- No me llames así.

-Me lo debes por traer mis viejos traumas de vuelta.- le dijo él.

-Ya dije que lo sentía, y no lo digo a cualquier persona.- se defendió él.

-¿Entonces soy especial?

Kaito rodó los ojos, tratando de no darle un buen golpe. Kiria volvió a reír un poco y se calló de repente. Akira sonreía de una manera verdaderamente alegre mientras bromeaba con Kaito, es más, jamás lo había visto sonreír tanto. Se sintió vacío súbitamente, algo dentro de él se sentía apagado y se preguntó para qué había ido allí.

No le importas a nadie.

-Tengo que irme.- dijo Kaito.- Tengo tarea que hacer. Y creo que yo interrumpí su platica, lo siento.- y lo dijo verdaderamente avergonzado pero Kiria no podía sentirse mal por él.

-¿Tan pronto? Vamos, Kai, puedes terminar lo que sea que es eso rápido y quedarte.- sonrió el pelirrojo.

-Me voy, Akira.- y Kiria juró haberlo visto sonreír.

-Nos vemos, Kai.- le dijo lanzándose a abrazarlo.

-S-Suelta.- el pelirrojo lo soltó solo para poder ver su rostro sonrojado y el pelinegro se acercó a Kiria y le revolvió el cabello.- Adiós, Kiria.

-Adiós.- contestó sin mucha emoción.

Lo vieron desaparecer en el portal y Akira se giró a Kiria.

-Me agrada Kai, pero nos interrumpió esta vez. Quiero asegurarme de que estarás bien, Kiria.

-Lo estaré, no tienes de qué preocuparte.- le dijo el niño pero Akira estaba seguro de que se estaba guardando algo para sí mismo, así como cuando recién lo conoció.

-No me mientas.

-No es nada. Solo estaba pensando.- Kiria apartó la mirada y caminó un poco lejos de él.- Debería de regresar a casa, puede que no venga mucho, no sé que tantos problemas pueda haber allá.

Akira suspiró.

-No me importa que hora sea, si estoy ocupado lo dejaré, sólo llámame si necesitas algo...o si quieres hablar, también. Te prometo que ahora sí voy a estar allí.- la mano de Akira se posó sobre su hombro y sintió como esa sensación de vacío se desvaneció con su toque.

-Gracias.- le dijo con una leve sonrisa.


-¿¡Dónde está mi hijo?!

Kiria casi se ponía a correr en círculos. Acababa de llegar y lo primero que oía era a su madre gritar...cuando se suponía que estaba con su padre.

-Tranquilízate, siempre voy por él hoy, supuse que sería lo mismo. No lo sé, la última vez solo te largaste sin decirme nada.

-Dame a Kiria, nos vamos.

-¿Por qué no lo dejas decidir a él?

Kiria se detuvo en medio de la habitación, hasta que al fin alguien intentaba tomarlo en cuenta.

-Kiria no sabe lo que es mejor para él.

-¿Qué no lo sé?- murmuró enojado.

Nadie te toma en cuenta

Su madre irrumpió en la habitación. Su interior se llenó aún más de un sentimiento que no sabía cómo explicar, podía sentir la oscuridad invadiéndolo, llenándolo de rabia y dolor que debían de liberarse en algo, o en este caso, alguien.

-Toma todas las cosas que necesites, Kiria. Nos vamos. No quiero que vuelvas a hacer esto, las cosas ya no son iguales, tienes prohibido ver de nuevo a tu padre.- ella tomó una mochila que encontró tirada en el suelo y casi se la lanzó.

-¿Qué? ¡No!- contestó él, pese a que muy en el fondo sabía que no debería de hacerlo, ya había vivido mucho tiempo guardándose las cosas para él y aceptando cualquier cosa que le dijeran, no era normal que se rebelara de esa forma.- Solo me has dicho qué hacer pero jamás, ninguno de los dos, ha sido tan considerado de tomarme en cuenta. ¡He estado escuchando sus gritos desde hace más de un año y ya no los soporto! ¡Ninguno de los dos parecía realmente preocuparse por mí hasta que decidieron pelear por mi custodia! ¡No lo sé, tal vez me iría mejor si me fuera a un orfanato!

Su madre lo miró atónita, al igual que su padre que estaba aguardando en el marco de la puerta de su habitación.

Huye

Kiria la empujó y esquivó a su padre, ignoró los llamados de ambos y corrió lo más rápido que pudo. Era temprano aún, había luz, podía escapar por un rato, por lo menos.

No los necesitas a ellos.

-"Akira...Akira dijo que me ayudaría en lo que fuera."

Paró una vez que se encontró en una calle que parecía desierta, tomó su digivice, desesperado, no sabía cómo encontrar una respuesta a sus problemas. No era propio de él, lo sabía, se sentía demasiado agobiado por todo y las lágrimas simplemente escurrieron por su rostro.

Acepta la oscuridad de tu corazón.

Tomó un gran respiro, las lágrimas no se detuvieron, aún así, pero trató de tomar fuerza. La oscuridad que sentía dentro de él le daba la confianza.

-A esto estoy condenado.

Bien

Una densa nube oscura lo rodeó y desapareció tan pronto como llegó, haciéndolo desaparecer junto con ella.

Su madre llegó hasta ese punto, exhausta.

-¿Kiria?- gritó con el poco aire que le quedaba en los pulmones.


Kaito bajó las escaleras de nuevo, olvidando por completo lo que iba a hacer cuando llegó al primer piso, gruñó frustrado y subió de nuevo.

-"Una taza de café, eso era."- pero se sentía demasiado cansado como para bajar de nuevo. Además, ni siquiera sabía si de verdad le serviría, lo había visto en las películas pero jamás se le había quitado el sueño por tomar café.

Se sentó de nuevo frente a la laptop y se dispuso a revisar el documento de nuevo.

Odiaba los trabajos en equipo, en serio. No solo porque le costaba mucho trabajo hablarle a las demás personas, sino, porque siempre terminaba emparejado con las peores personas y, como quiera que fuera, haciendo el trabajo.

"Yo no estoy en mi casa."

"No tengo laptop."

"¿De qué era el trabajo?"

"Mañana lo terminamos en la escuela."

"No sé cómo se usa ese programa."

"No entendí el tema."

Juró haber sentido toda la ira que había en el mundo cuando comenzó a leer los mensajes de sus compañeros. Él no se iba a resignar con un trabajo a medio hacer, y ganas no le faltaban para hacerlo por su cuenta pero...no tenía el valor suficiente para hacerlo.

Cobarde

Así que de esa forma acabó trabajando hasta las dos de la mañana. Esperaba que tan solo tuvieran la decencia de imprimir el documento una vez se los enviara.

Envió a todos los correos que pudo y se lanzó a su cama sin molestarse en quitarle las cobijas.

-La gente es tan estúpida.

No es la gente la que está mal

Estaba empezando a sentirse estresado. Trató de calmarse antes de llegar al punto donde se ahogaba en su ansiedad y preocupaciones, intentó buscar consuelo. Por lo menos había logrado ver a Akira y Kiria en el día, los consideraba de los pocos amigos que tenía y le encantaba verlos, podía ser él mismo con ellos. Sonrió. Aunque no lo admitiera, los quería. Ambos tenían tantas cosas que descubrir y le gustaba el hecho de que ellos pensaran lo mismo de él. Realmente, haberlos conocido era fantástico.


El corazón de Akira latía al 2000%, el teléfono de la sala estaba sonando, despertándolo de un sueño increíble, pero le preocupó, ¿qué cosa podía suceder para que alguien llamara a las 3 de la mañana o más tarde? Malas cosas.

Se paró de su cama, mareándose un poco por el repentino movimiento, y corrió hasta la sala a contestar sin siquiera considerar la opción de revisar el número que llamaba.

-¿Hola?

-"A-Akira."

-¿Kiria? ¿Q-Qué? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Tus padres te hicieron algo?- las malas posibilidades cruzaban fugaces por su mente y comenzó a apanicarse.

-"E-Escapé de casa."

-¿Qué? ¿Dónde estás? ¿Estás bien?

-"S-Sí...no sé por qué lo hice, Akira."- podía escucharlo llorar y se preocupó aún más por eso.

-¿Estás bien? Kiria, ¿dónde estás?- insistió.

-"¡No lo sé! En una calle, no estaba pensando, esto es un teléfono de monedas, gracias al Cielo que traía unas."

-Rayos...- trató de pensar rápido, todavía estaba muy dormido pero no debía dejar que eso le impidiera ayudarlo. Se estaba alterando, y los sollozos de Kiria no ayudaban.- ¿Recuerdas de la combinación de botones que te dije? Úsalo, ve al digimundo. Ve, por favor. Rápido, Kiria, no quiero que te suceda nada.

-"N-No. Ya fui allí, no quiero volver, Kaito lo dijo, ¿por qué no le hice caso? ¿Por qué no te dije? ¿Por qué?"

-¿Qué? Ah, Kiria, por favor, escúchame, te esperaré allí. Veré qué hacer después de eso pero lo importante ahora es asegurar de que estés fuera de peligro, por favor hazlo.- sólo podía oír los sollozos del chico así que insistió.- Prométemelo, Kiria. Por favor.

-"Okay, lo haré. Pero por favor quédate allí."

-Lo haré, lo haré. Sólo hazlo. No cuelgues, solo hazlo, iré hacia allá tan pronto deje de escucharte.

-"E-Está bien."- escuchó como el teléfono era colocado en algo.- "Ya voy, Akira."

Y después no escuchó nada.

Regresó a su habitación. Su padre estaba despierto y enfrente, impidiéndole el paso.

-¿Quién era?- le preguntó.

-Nadie, un ebrio, supongo que tenemos un número muy común, creyó que era su casa.- mintió rápidamente, lo mejor que pudo.

-¿Amigo tuyo? Escuche un nombre, varias veces.

Akira trató de pensar que sería lo mejor para hacer, estaba empezando a enojarse con su padre pero no podía responderle de mala manera e iniciar una discusión, debía de ir a ver a Kiria en el digimundo rápidamente. Trató de reír.

-Eso pensé, por eso me alarmé y le pregunté si era él, pero no lo era así que colgué y ahora quiero dormir. Deberías de hacerlo también.

Lo esquivó para entrar a su cuarto.

-Más te vale que no te metas en problemas, Akira.

Respiró profundo, no se metería en problemas, tenía que ir con Kiria.

-Si me conocieras, sabrías que no lo haría.- cerró antes de que pudiera haber otro contratiempo, escuchó los pasos de su padre de vuelta a su habitación pero aún así le puso el seguro a la puerta y se dispuso a ir al digimundo.

Apareció en la zona oscura. Buscó a Kiria con la mirada, lo encontró hecho un ovillo, y al parecer, estaba temblando.

-Kiria, ¿qué pasa? ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?- preguntó rápidamente mientras se acercaba.

-Estoy bien, estoy bien.- dijo él, aunque no abandonó su posición.

-Hey, tranquilo. ¿Qué pasó?

Kiria al fin levantó la cabeza y el pelirrojo pudo sentir como su corazón se partía al ver las lágrimas corriendo por su rostro.

-No quiero estar aquí, Akira. ¿Podemos irnos? Quiero irme.

-Está bien, está bien.- no entendía razones pero haría lo que fuera para hacerlo sentir mejor.- Dame la mano.

Kiria lo hizo y Akira rápidamente apretó los botones para salir de allí.

-"A casa."


No soltó la mano de Akira cuando volvió a sentir el suelo bajo sus pies pero no reconocía el lugar...¿tal vez era su casa? Miró hacia arriba para verlo, él mismo se veía en shock.

-Akira, ¿dónde estamos?

-¿Qué día es hoy?

-¿Qué? No sé, ¿Jueves? Era Jueves cuando salí de casa es la madrugada del Viernes.- respondió.

El pelirrojo suspiró, aliviado.

-Mamá trabaja hasta tarde los Jueves.

-¿Tu mamá? Pero...vives con tu padre, ¿no?

-Lo lamento, Kiria no estaba pensando, solo quería que te sintieras mejor rápidamente.- el mayor lo abrazó, sintiéndose extremadamente impotente de no poder hacer nada más.- ¿Qué pasó? ¿Por qué? Cuéntamelo todo.

-Te enojarás conmigo.- murmuró y pudo escucharlo sollozar de nuevo.

-Jamás lo haría.- habló él.- Escapaste de casa, ¿por?

-No lo sé.- respondió sollozando aun más.- No siento que haya sido yo...Kaito me lo dijo la otra vez, él dijo que algo malo estaba pasando, algo de verdad está pasando con Lucemon, Akira.

¡Él es un traidor!

-¿Está pasando algo malo? ¿Kai lo sabe? Un minuto, sigues sin contestarme, ¿por qué saliste de tu casa?

-Estaban peleando de nuevo y de repente...sentí que tenía que escapar y lo hice, Akira. Por más harto que esté no haría eso...y-y, ¿si Lucemon hizo algo?

-¿Ah? No lo haría...¿o sí?

Bien, me gusta tu lealtad.

Akira se sentía aturdido, ¿Kaito sabía algo importante? Sabía que Lucemon de alguna manera confiaba más en él, pero no sabía que era algo así de serio. Además, todo el asunto por el que Kiria estaba pasando le recordaba a lo que el mismo había vivido, aunque por supuesto aceptaba que su situación era mucho peor a lo que pasó.

-No lo sé. Pero terminé en el digimundo y de la nada me sentí aterrado de estar allí, trate de ir a otras partes, lejos del área oscura pero no podía sentirme mejor, como si me estuvieran observando, juzgándome.

-¿Allí fue cuando regresaste?

-Sí, y ya era de noche, cuando te llamé. No sé qué hacer, ¿cómo regreso a casa?- Kiria volvió a romperse a llorar y Akira se asustó más. ¿Qué tan mal estaban las cosas en su casa como para ponerlo en tal estado?

Abrazó a Kiria de nuevo, tratando de confortarlo. Escuchó un ruido en el piso de abajo y trató de calmarlo rápidamente.

-Kiria, lo siento, escucha. Mamá llegó pero no puede escucharnos, ¿okay? Saldremos de aquí pronto.

Kiria respiró profundamente y se quedó quieto, escuchando los pasos de su madre.

-También me esforcé hoy, Akira. Buenas noches.

Y después escucharon la puerta de otra habitación cerrarse.

-Vámonos.- susurró Akira rápidamente.

Kiria le dio la mano y desaparecieron de nuevo. El frío lo golpeó tras unos segundos.

-¿Dónde estamos ahora?- volvió a preguntar.

El chico lo guió hasta una banca donde se sentaron.

-En un parque cerca de la casa de mi padre. Bueno, le dicen parque pero solo salen adultos a correr en las mañanas.- le respondió, aunque su voz se oía algo quebrada.

-¿Estás bien?- le preguntó mirándole el rostro.

-Sí, sí, solo...perdón por no ser útil en este momento, Kiria.- el pelirrojo soltó su mano y se tapó el rostro con ellas.

Se preguntó si su madre lo extrañaría como la madre de Akira hacia con él. Pero también pensó en si en realidad quería irse con su padre...no se creía capaz de elegir a uno.

"¡Kiria no sabe que es lo mejor para él!" Era cierto.

"¿Por qué no lo dejas decidir a él?" Porque era torpe.

"Acepta la oscuridad de tu corazón." La aceptaba.

Akira se lanzó a abrazarlo de nuevo y lo escuchó sollozar.

-Siento tanto que estés pasando por esto, Kiria. Debe de ser realmente difícil para ti.- le susurró e incluso pudo sentir unas lágrimas caer por su rostro, un rastro frío y húmedo, sus lágrimas y las de Akira.- No me puedo ni imaginar por lo que pasas. Yo no tenía consciencia de mi vida en ese momento, tú sí. Perdón por no poder hacer nada por ti. Prometo que trataré de ayudarte.

Sus pensamientos se calmaron rápidamente tras esas palabras.

-"Ayúdame."

Akira se separó y trató de sonreírle. Kiria intentó hacer lo mismo.

-"Sálvame, Akira."

-¿Qué te parece si pasas la noche en mi casa y en la mañana te llevo de regreso a casa? Podríamos decir que te extraviaste y te ayudé, que mi madre no quiso dejarte solo en la noche y te hizo pasar lo noche en casa.

-"Por favor, no quiero regresar con ellos. Ayúdame."

-Vamos.- le dijo y extendió la mano.

-Claro.- Kiria la tomó.-"Ayuda"


Guess who~!

Soy yo, de nuevo~ creo que no me tarde tanto esta vez pero aún así pudo una disculpa. Me topé con Mystic Messenger y nubló un poco mi camino pero por supuesto que no me olvido de ellos, me encanta el rumbo en el que va la historia y tengo mucho~ planeado así que espero que lo lean :D

Mitzuki-Kazami: No ha pasado tanto tiempo mujer :v falta un poco mucho mujer, ya sabes cómo son de indecisos pero sí, el canon sigue allí :v espero no despertar viejos traumas de nuevo, lo siento tanto mujer ;-; Kouji confía mucho en sus niños, cosa que no debe hacer si Lucemon logra su cometido...ups, que acabo de decir :v

dama9959: Me encanta que te agrade. Los hermanos Minamoto son hermosos, amo a todos los chicos pero por supuesto que me encantan ambos, tienen mucha historia que ofrecer así que espero a sigas leyendo y comentando :)

Sí~ el título es por la canción de Kouichi y en vista de que todos están alicaídos en este cap pues fue perfecto para título.

Eso sería todo por este cap~ esperó leerlos muy pronto y que sigan está historia que siento que se tornara más interesante, misteriosa y oscura ewe