N. de la T.: No, queridos lectores, no están soñando ni viendo espejismos xD Y antes de dejarlos tranquilos, hago un aviso que tendría que haber hecho en el capítulo anterior (pero que por problemas de índole bronquial -es decir, "de bronca", para los que no están familiarizados con el término- me olvidé de hacer): subí una traducción nueva titulada Y cuando estás conmigo. Y… nada más. Saludos a todos y gracias por su inmensa paciencia :D
N. de la A.: Perdón por tardar tanto en sacar este capítulo. :P También me disculpo porque hay mucha charla y poca acción, pero es necesario para las escenas siguientes, lo prometo. :)
Capítulo veintiuno: "Secretos, secretos"
Para cuando los demás llegaron, Kaname y Zero estaban recién bañados, vestidos e ignorándose mutua y asiduamente. Kaname había querido evitar que su habitación fuera el punto de encuentro, por lo que él y Zero se habían acomodado en una de las mesas del amodorrado restaurante del hotel, adyacente a la recepción y ubicado de tal modo que les permitía ver los rostros que ingresaban.
Los primeros en llegar fueron el Director y Yuki. Kaname los saludó sin abandonar sus maneras sosegadas y se puso de pie, separando una silla para la muchacha al final de la mesa, al lado suyo. Sonrió y mencionó con voz suave y sincera lo contento que estaba de verla mejor que cuando se habían separado.
Yuki, quien realmente se estaba volviendo a parecer a ella misma ahora que se había recuperado de la peor parte de la exposición al gas, se sentó en el lugar que se le ofrecía y les sonrió a Kaname y a Zero. Estaba más que aliviada de ver que sus dos amigos todavía estaban enteros. La noche anterior, había visto con el director un informe en el noticiero que la dejó profundamente preocupada. En ese informe, transmitido por televisión, ellos habían aparecido todos golpeados y llenos de sangre y, pese a que el Director le había asegurado que iban a estar bien, la muchacha se pudo relajar recién ahora que los veía con sus propios ojos.
Sinceramente, y dejando de lado el peligro que habían enfrentado, Yuki también había estado algo preocupada de que en el intento de trabajar juntos se terminaran matando. La complació ver, cuando Kaname les hizo una seña para que ella y el Director entraran al pequeño restautante, que el purasangre y el cazador estaban sentados juntos y en paz. Siempre había deseado que las dos personas más importantes de su vida se llevaran bien.
Zero no fue capaz de reunir el mismo nivel de serenidad que Kaname. En el instante en que vio a Yuki ingresar en la habitación, el corazón se le hundió como una piedra. Hacía unos pocos momentos, le había resultado tan sencillo dejar que su razón se nublara completamente bajo el hechizo que el purasangre parecía conjurar sobre él, vivir en esa realidad extraña y distorsionada en la que ambos habían terminado y fingir, con toda simpleza, que eso no tenía nada que ver con el resto de su vida. Sin embargo, ver a Yuki lo hizo colisionar de nuevo con la realidad.
Las entrañas se le hicieron un nudo y continuó tomando a pequeños sorbos la bebida suave que tenía desde que se sentó a esperar. El líquido frío se le coagulaba en el estómago con desasosiego, pero le dio algo que hacer hasta que pudo ocultar sus sentimientos lo suficiente como para mirarla a los ojos y devolverle una sonrisa a modo de saludo.
Los ojos inquietos de Yuki permanecieron sobre él y Zero tuvo ganas de retorcerse como una serpiente. Ella lo conocía demasiado bien y, si bien el joven sabía que nada más estaba preocupada, su propia consciencia le hacía sentir que la muchacha podía atravesar su máscara y saber. Como si fuera poco que, enamorado de ella, estuviera durmiendo con otra persona, lo peor era que esa otra persona era casi el novio de la joven. Hacía años que estaba al tanto de los sentimientos que Yuki abrigaba hacia el purasangre y eso lo hacía sentir como una basura.
Kaname volvió a ocupar el asiento que había dejado vacío, percibiendo con toda claridad el malestar y la culpa que emanaban del joven que tenía al lado. La distracción era notable, pero ni su expresión ni su comportamiento mostraron cambio o titubeo alguno. Los sentimientos de Zero, sin embargo, reverberaban por el lazo que compartían y lograba intranquilizarlo. No se había sentido culpable antes de este momento. Avergonzado, sí, confundido, sin lugar a dudas… pero agregar una capa de culpa a la mezcla no era nada placentero. Ésas eran las cosas que sentía Zero, no él, y tendría que ignorarlas… pero no pudo evitar que se le clavara una pequeña daga de dolor propio al ver el punto de vista humano de Yuki y de Zero haciendo eco en su consciencia.
Ella no era como él. Era humana. Tan humana como había sido Zero hasta hacía algún tiempo ¿Se sentiría como el ex humano si supiera? Ésa era una de las preguntas difíciles que no se había permitido contemplar durante las últimas 24 horas, más o menos. En su mente, lo que sentía por Yuki y lo que sentía por Zero eran entidades completamente separadas y que no se afectaban mutuamente. Siendo realista, no podía pretender que ella entendiera una cosa así aunque, por alguna razón, sí esperaba que Zero lo hiciera. De cualquier modo, sintió un enfermizo retorcijón en las entrañas. Todavía no estaba seguro de cómo estaba sobrellevando la conexión que tenía con su pasado, y si encima agregara esto… ¿Lo odiaría? Kaname no tenía ni la más remota idea de cómo iba a reaccionar a ese golpe. Le importaba muy poco lo que la gente pensara de él, poco y nada, de hecho. Pero con Yuki era diferente. Había dependido de su afecto desde que era una bebé y por años la muchacha había sido su única fuente de amabilidad incondicional. Perder eso sería…
La sola idea era demasiado angustiosa y Kaname se apresuró a borrarla de su mente. La joven no tenía por qué saber del asunto. No tenía nada que ver con ella, pese a lo que Zero evidentemente estaba pensando y pese, también, a lo que decía el extraño dolor que sentía en el corazón y que trataba de ignorar. Después de todo, la deberían proteger de las cosas que le podrían causar sufrimiento y Kiriyu entendería eso también, seguramente…
─Ustedes dos estuvieron en todos los canales de noticias. ─El delicioso carácter despistado del Director por primera vez fue bienvenido y el adulto se sentó en frente de Kaname, haciendo un gesto con la cabeza hacia el purasangre─. Todo el mundo está hablando de esa entrevista que diste en el techo. Rido se está escondiendo y la Asociación de Cazadores canceló por el momento las órdenes que pedían tu detención. El Consejo, por otro lado, está haciendo de todo para minimizar las pérdidas. No salió nada oficial todavía, pero no me cabe duda de que cuando se den cuenta de que ya no pueden seguir postergando las cosas, van a abandonar la investigación que están haciendo en tu contra frente la amenaza de que el pueblo se enfurezca. ─Cross sonrió con ironía. El hombre era un idealista, pero también entendía bastante bien las realidades prácticas de la política, que, por ahora, estaban otra vez de su lado.
Kaname le devolvió una sonrisa satisfecha, pequeña y carente de alegría. Era como él había previsto. Por lo menos, algo estaba resultando según lo planeado.
─¿Cómo? ¿Eres más famoso que antes?
La voz de Ichijo los hizo subir la vista al mismo tiempo que él, Kain, Aido y Ruka se acercaban a la mesa. Kaname seguía enmascarando su presencia, pero ellos habían percibido su olor en la recepción y lo siguieron hasta este lugar. Los cuatro estaban vestidos de manera casual, habiendo abandonado la apariencia de fugitivos escapados de prisión.
Kaname ya sabía que se estaban acercando, pero aun así los miró, examinándolos rápidamente y observando por un tiempo a Kain y a Ruka. Kain, todavía un poco pálido y lastimado, se inclinaba sobre el hombro de su primo en un intento de soltura. Ruka tenía puesta una elegante bufanda alrededor de su cuello y cabeza que aun así no lograba esconder por completo las quemaduras en camino a curarse. Kaname sabía que habían sufrido por su lealtad hacia él y eso lo molestaba más de lo que querría admitir. Les hizo un gesto para que tomaran asiento.
Ichijo empujó la mesa más cercana para crear más espacio y Zero se hizo a un lado rápidamente para que el vampiro pudiera poner las dos mesas juntas, formando una más grande con especio para todos. Mientras los cuatro vampiros se sentaban, el ex humano aprovechó la excusa para poner un poco más de distancia entre él y Kaname. Ichijo arrastró una silla para ubicarse al lado del purasangre, Ruka se le sentó al lado, Kain tomó la punta de la mesa y Aido se dejó caer en la silla contigua a la de Zero, comentando acerca del hambre que tenía.
Ichijo olfateó ligeramente y con atención. Mientras se sentaba junto a Kaname se dio cuenta de que había algo… raro con su olor.
─¿Entonces, eso significa que me puedo tomar el atrevimiento de esperar que ya no nos vean como fugitivos? ─preguntó Kain con humor seco. La audición aguda hacía que les resultara fácil mantener una conversación privada sin tener que esforzarse para escuchar al otro.
─Pienso que sí. Pronto, por lo menos ─dijo el Director con una sonrisa divertida.
─Pero, de todas maneras, tendremos que ser cuidadosos ─advirtió Kaname─. Los planes de Rido se frustraron dos veces. Su posición solamente va a empeorar si el Consejo se ve forzado a acusarlo como desertor y asesino, cosa que tendrán que hacer tarde o temprano. Todavía tiene en su poder los recursos de Ichijo y sin lugar a dudas va a tratar renovar su ataque antes de que esa situación tenga oportunidad de cambiar.
Ichijo intentó no hacer una mueca interna de dolor ante el apellido de su familia. Le quería preguntar a Kaname qué había pasado con su abuelo… pero no lo hizo. Observó sus manos, que descansaban sobre la mesa, sintiéndose de repente incómodo y fuera de lugar.
Los dedos de Kaname le tocaron el brazo, haciendo que el aristócrata casi pegara un salto de sorpresa mientras se giraba rápidamente para mirarlo, cayendo en la cuenta de que había estado divagando un poco. Vio de inmediato en los ojos de Kaname que el purasangre sabía con exactitud lo que había estado pensando. Se conocían desde hacía mucho tiempo, tanto como para saber con sólo observar la mirada de Kaname que ninguno de ellos lo culpaba por las acciones de su familia.
─Asato está muerto, Takuma ─dijo el purasangre en voz baja─. Por ti, lo lamento.
Ichijo se limitó a asentir con la cabeza, apresurándose a tragar saliva. De alguna manera, ya se lo había imaginado.
─Yo no ─murmuró en respuesta, sosteniendo por un momento la mirada de Kaname con fiereza antes de que el purasangre hiciera un gesto afirmativo con la cabeza y dirigiera su atención a los demás.
Ichijo continuó observando a Kaname por unos instantes más. Ahí estaba otra vez ese olor raro. Había crecido con Kaname, así que él era una de las personas más acostumbradas al olor particular del purasangre, que hoy era diferente. Tenía algo como… humano. Y, de hecho, lo curioso era que casi olía un poco a Zero. Ichijo echó un rápido vistazo en dirección al ex humano. El cazador estaba encorvado sobre su silla en una postura exageradamente relajada y no había abierto la boca desde que llegaron, aunque eso no era nada fuera de lo común.
─Tienes razón, por supuesto ─coincidió el Director Cross con la previa afirmación de Kaname─. Rido va a poner todos sus esfuerzos en encontrarte lo más rápido posible. Confío en que habrás escondido a una distancia segura todo lo que podría ser localizado, ¿no? ─preguntó, después de reflexionar por un instante. Sabía que Kaname seguramente ya le llevaba ventaja.
El purasangre asintió con la cabeza. Por supuesto que lo había hecho. Las armas anti-vampíricas, como la pistola de Zero, estaban hechas de aleaciones especiales que las transformaban en objetos fáciles de localizar con los medios necesarios y los equipos de búsqueda adecuados. Claro, uno también debía tener un presupuesto que cubriera esas cosas, pero con el dinero de Ichijo, éste no era un obstáculo para Rido.
Kaname trató de no dirigir su mirada hacia Zero. Casi podía sentir el sutil escrutinio de Ichijo, aunque intentaba no prestarle atención.
─Con Kiriyu, guardamos todo nuestro equipo y armas en un depósito del centro ─dijo Kaname, dándole unas palmaditas a la llave que estaba adentro del bolsillo de su camisa. Deshacerse de sus mochilas, equipo en general e instrumentos de rappeling había sido lo más prudente. Con la investigación del asalto a la compañía Ichijo todavía en progreso, andar con todo eso encima no era la mejor idea, más aun si querían mantener un perfil bajo.
La mesera se les acercó para tomar sus órdenes. Una vez que se fue, Aido, quien estaba sentado al lado de Zero, se inclinó a un costado y olfateó el pelo del ex humano con curiosidad. Zero lo miró con ojos extrañados, levantando una ceja y alejándose un poco como si creyera que el rubio se estaba volviendo loco.
Aido ignoró esta reacción y lo olió otra vez. Él era una persona naturalmente curiosa y propensa a decir todo lo que pasaba por su cabeza.
─Ey, Kiriyu, hueles raro ─señaló─. No es un olor feo. De hecho, huele bastante bien. Tienes olor a K…
─Creo que esta noche nos tenemos que quedar en el hotel, quizá también mañana. Este lugar es aceptable y neutral, y nos va a servir mientras los miembros del Consejo se deciden ─lo interrumpió Kaname con voz suave, cortando lo que Aido iba a decir.
Unos extraños nunca hubieran notado nada raro en ellos dos, pero al parecer estos vampiros eran demasiado familiares con él y Zero como para bajar la guardia.
─¿No tendríamos que buscar a Rido? ─preguntó Aido, quien se distrajo con facilidad. Estaba acostumbrado a que Kaname ignorara el hecho de que había estado hablando, aunque seguía atónito y un poco divertido ante la rareza de que Zero oliera como un vampiro de verdad. Por alguna razón, no le quedaba.
Ichijo tomó la evasión por lo que era y la curiosidad pasajera de momentos atrás se transformó en una confusión mucho más sólida.
─Sí y no ─contestó Kaname, terminando lo que quedaba en su vaso del vino rubí de ciruela. Le gustaba disolver las tabletas en vino para hacer un poco más agradable el sabor terroso. La mesera no le había pedido el documento cuando ordenó y, pese a su apariencia de mozuelo, casi nadie lo hacía. El purasangre tenía algo que desalentaba el desacuerdo.
Zero miraba su bebida suave con ojos achicados, revolviendo el hielo con el sorbete. Ichijo se sorprendió al darse cuenta de que las puntas de las orejas del ex humano estaban rosas. Se estaba poniendo colorado y trataba desesperadamente de esconderlo ¿Por qué…?
Nadie más pareció notarlo, salvo Yuki. Por lo general, los otros vampiros no le prestaban mucha atención a Kiriyu a menos que los estuviera amenazando. Yuki, sin embargo, cambió de posición sobre la silla con intranquilidad mientras le echaba vistazos a Zero. Ella sabía que Aido y Kaname conocían la naturaleza vampírica del muchacho, pero los otros no lo hacían. Pensó que a esto se debían las burlas de Aido y la razón por la que estaba poniendo tan incómodo al ex humano. Miró con furia al vampiro rubio sentado al lado de su amigo, aunque el joven no se dio por enterado de su disgusto.
─Buscar el cuerpo en el que descansa la consciencia de Rido es un desperdicio de esfuerzo. Él nos va a encontrar a nosotros, y pronto ─continuó Kaname. Estaba contemplando seriamente la idea de pegarle una patada a Zero, pero los demás se iban a dar cuenta ¿Por qué tenía que parecer tan culpable? Hasta Yuki estaba percibiendo que algo andaba mal. Se contentó con darle un pequeño empujón invisible, suficiente como para llamarle la atención sin moverlo.
Zero sintió como si alguien lo hubiera pateado el pecho y sus ojos se dispararon hacia el purasangre. Por alguna razón, sabía que él había sido el responsable, y la mirada fugaz e irritada que Kaname clavó sobre su persona lo confirmó. Los ojos del ex humano por un momento se llenaron de ira y luego desvió la vista. La situación ya era bastante complicada así como estaba, ¿por qué el condenado purasangre no lo podía dejar tranquilo? ¿No se daba cuenta de que el más mínimo contacto con él lo único que lograba era hacerle más difícil mantener su compostura?
─Mientras Rido esté usando el cuerpo de Shiki, una confrontación directa no nos va ser muy provechosa. Podemos matar a Shiki si se nos presenta la necesidad, pero entonces Rido va a volver a su forma original para luego apropiarse de otro cuerpo.
Mencionar la posibilidad de matar a su primo fue algo intencional, aunque quizás un poco cruel. En realidad, Kaname quería evitar tener que lastimar a Shiki innecesariamente, pero todo valía con tal de distraer a Ichijo, quien parecía estar observando demasiado. Kaname sabía lo mucho que el joven quería a Shiki.
Su plan funcionó, aunque hasta cierto punto. Los dedos de Takuma se tensaron alrededor de la servilleta con la que había estado jugando distraídamente hacía unos momentos y el corazón se le encogió. Odiaba pensar que Shiki estaba atrapado en medio de todo esto y ya no podía soportar la idea de verlo más lastimado de lo que ya estaba. Pero… no se pudo deshacer de la extraña sensación de que Kaname estaba tratando de desconcertarlo, nada más ni nada menos. Así que no lo estaba imaginando; algo pasaba, definitivamente. No se atrevió del todo a dejarse pensar lo que se veía tentado a pensar, pero miró a Zero y a Yuki con ojos perplejos, preguntándose por un momento qué era con exactitud lo que parecía atraer a su amigo purasangre hacia humanos como éstos.
─Necesitamos saber dónde está escondiendo Rido su cuerpo verdadero ─dijo Ruka al instante, entendiendo a dónde se dirigía Kaname─. Eso es lo que hay que destruir.
─Pero en ese caso, ¿no existiría la posibilidad de que se transfiriera por completo al cuerpo de Shiki? ─preguntó Kain─ ¿Y que después no podamos separarlos?
Aido sacudió la cabeza.
─No creo que el cuerpo de Shiki sea capaz de brindarle sustento. Él no es un purasangre, pero Rido sí lo es… o lo era. Lo más probable… ─se detuvo antes de continuar, sintiendo sobre sí la mirada silenciosa y angustiada de Takuma─. Emm… bueno, es posible que no funcione y que Rido desaparezca así nomás, ¿no? ─dijo, en cambio, presentando una opción un poco más esperanzadora y llevando su vista hacia los otros en busca de apoyo.
─Es posible ─dijo Kaname despacio─. Pero no es probable. Rido tuvo posesión de Shiki por mucho tiempo y no se va echar atrás tan fácilmente, aunque eso signifique matar a su hijo. ─Esta vez no estaba tratando de ser cruel, sino que se trataba nada más de los lamentables hechos. Su tío era despiadado y lo único que le importaba era su propia persona─. Como realmente son padre e hijo, es posible que Rido pueda transferirse por completo. Aunque Aido tiene razón, un cuerpo que no sea purasangre no va a poder brindarle sustento por tiempo indefinido.
─En teoría, sin embargo, si no destruimos a su huésped y a su forma original al mismo tiempo, entonces, y si juega bien sus cartas, va a poder ir saltando de cuerpo en cuerpo cuando el anterior se le agote, siempre y cuando no se quede sin parientes. Si queremos salvar a Shiki y deshacernos de Rido para siempre, tendremos que coordinarnos muy bien. Hay que forzar a Rido a que libere el cuerpo de Shiki más o menos al mismo tiempo que alguien esté posicionado para encargarse de su forma original ─explicó Cross con tono pensativo. Sus muchos años de experiencia como ex cazador y su larga asociación con vampiros le brindaba un vasto conocimiento acerca del tema.
Kaname asintió con la cabeza, expresando que estaba de acuerdo. Él había llegado a la misma conclusión.
─Pero la única manera de hacerlo liberar a Shiki es hacerlo pensar, por lo menos, que el cuerpo de Shiki está a punto de morir, ¿no? ─señaló Zero, contribuyendo por primera vez a la conversación.
─No se tiene que morir necesariamente, o sea, podemos engañar a Rido, ¿no? ─agregó Yuki al instante. No le estaba gustando mucho todo este debate, pero se daba cuenta de que Ichijo se encontraba muy callado y ensimismado, y sus ojos expresivos mostraban dolor cada vez que se mencionaba el nombre de Shiki.
Kaname puso sobre ella una mirada dulce.
─Eso es definitivamente lo que vamos a tratar de hacer, Yuki ─le prometió, aunque era tanto por ella como por Ichijo. Con una mano en el corazón, dudaba que pudieran alcanzar ese resultado, pero si era posible iba a tratar de planear todo con vistas a ese objetivo─. Primero, sin embargo, tenemos que saber dónde esconde Rido su cuerpo.
─Eso no va a ser fácil ─señaló Zero─. Si es tan importante para él, lo va a tener bien escondido.
─Zero tiene razón ─coincidió Cross─. Pero también va a querer tenerlo cerca por la misma razón. No puede correr el riesgo de estar demasiado lejos, por si pasa algo.
Les llegó la comida y la conversación cesó rápidamente durante el tiempo en que la mesera estuvo a una distancia que le permitiría escucharlos.
Kaname se sentía demasiado tenso para tener mucho apetito pero igual comió. Zero hizo lo mismo, resistiéndose a las ganas de empujar la comida con el tenedor alrededor del plato mientras deseaba no estar aquí.
Iba a ser una noche muy larga.
Kain salió del baño secándose el pelo con una toalla. Estaba descalzo, pero tenía puesto un par de pantalones en consideración a que Ruka se encontraba en la habitación.
Después de comer, todos se habían separado con el propósito de juntar información durante lo que había sido una noche larga. Ahora, a pocas horas del amanecer, los vampiros se estaban preparando para descansar durante el día. Como el mundo humano funcionaba con un horario diferente al de ellos, lo más probable es que no pudieran dormir por más de un par de horas antes de que tuvieran que estar despabilados para seguir aquellas pistas que requerían que empresas y contactos humanos estuvieran despiertos. A veces, tratar de acomodarse al mundo humano era soberanamente molesto y Aido había mencionado más de una vez que no sabía por qué no podían trabajar de noche como gente civilizada.
Técnicamente, Kain y Aido estaban compartiendo una habitación, Ichijo estaba en la del Director Cross, y Ruka y Yuki, como eran las dos únicas mujeres, se estaban quedando en otra. Kaname había hecho los arreglos antes de que llegaran. Pero con el trabajo terminado y no del todo listos para irse a dormir, Kain, Aido y Ruka habían gravitado hacia la misma habitación en poco tiempo, como era de esperarse. Ichijo se les había unido, aunque estaba muy callado y ensimismado.
Se preguntó dónde estaba Kaname en estos momentos. Había supuesto que el purasangre se iba a quedar solo en una habitación, ya que era una persona muy privada. Pero… no pudo evitar darse cuenta de que no se habían hecho preparaciones adicionales para Kiriyu, quien fácilmente se pudo haber quedado con Aido y Kain o con él y el Director.
─Ah… por fin me saqué tu olor de encima, Aido. Juro que durante toda la cena pensé que me iba a hacer vomitar… ─dijo Kain, tomándole el pelo a su primo y tirándole la toalla con gesto despreocupado. Aido la esquivó y la tela pegó contra la pared. Las heridas de Kain estaban desapareciendo y se veía mucho mejor. De Ruka se podía decir lo mismo.
Aido miró a Kain con ojos llenos de humor seco.
─Na, estabas oliendo a Kiriyu seguramente ─contestó─. Ey, Ichijo, me siento apenado por tu suerte. Terminaste con Kiriyu y encima con Director, ¿eh?
Ichijo se limitó a encogerse de hombros, sin confirmar ni negar nada y Kain hizo una mueca extraña.
─¿En serio? No sabía que también estabas con Kiriyu. Bueno, eres bienvenido a quedarte con nosotros, si quieres ─le ofreció.
─Gracias, pero está bien ─dijo Takuma, sonriendo sin querer. En otros momentos, los primos lo hubieran ignorado completamente si Kaname no estaba cerca… y viceversa. Pero parecía que el tiempo y las circunstancias podían cambiar muchas cosas. Quizás algunas más que otras…
Ruka intervino con tono algo despectivo y desdeñoso:
─A mí me gustaría quedarme con ustedes. Me metieron con la chica Cross.
─¡Yo te cambio el lugar! ─ofreció Aido con demasiado entusiasmo, aunque se estaba haciendo el gracioso nada más.
─Claro, como si pudieras mantenerla alejada de tus colmillos durante toda la noche, ¡lo dudo! ─dijo Kain, echando aire por la nariz─. No, señor. Si quieres que Kaname te mate, hazlo cuando yo esté muy, muy lejos, sino va a terminar siendo también culpa mía, estoy seguro.
Ruka, divertida, dejó escapar un suspiro largo y doliente.
─Qué se le va a hacer, espero no quedar impregnada con su hedor ¿Olieron a Kaname? Un día con ese chico humano y podría jurar que tenía su mismo olor. Era tan perturbador ─dijo, tiritando con gesto teatral.
─Nada más dices eso porque bien que te gustaría enjabonarlo hasta que se le salga, ¿no, Ruka? ─dijo Aido, tomándole el pelo.
Kain disparó hacia Ichijo una mirada divertida y, con cuidado, dio un paso al costado para quedar fuera de la línea de fuego cuando Ruka se abalanzó predeciblemente sobre Aido como una felina iracunda. A veces tenía la sensación de que ninguno había crecido mucho que digamos durante todo este tiempo.
─¿También te diste cuenta? ─dijo Kain con una ceja levantada, mirando con ojos despreocupados mientras Ruka arrancaba de Aido algunos gritos al encerrarlo contra la pared y golpearlo con el codo, breve pero repetida y cruelmente.
─¡Ouch! ¡Ouch! Ey, basta, ¡¿no soportas una broma?
Aido se protegió la cabeza con los brazos, esperando por un momento hasta que tuvo la oportunidad de tomar a Ruka por los hombros y darle un empujón para poner distancia ente ambos. La muchacha fue a parar a la cama más cercana, cayendo despatarrada, pero Aido no le devolvió los golpes. Había sido criado en una casa llena de hermanas indulgentes y cariñosas, donde aprendió que a las mujeres se las podía molestar hasta el cansancio, pero que nunca se les levantaba una mano.
─Pensé que estaba imaginando cosas ─continuó Kain como si no hubiera pasado nada fuera de lo común─. Aido dijo que Zero también olía como Kaname. Qué raro que haya pasado en tan poco tiempo, ¿no?
Aido se frotó el labio, que había empezado a arder, y Ruka se levantó de la cama con desenvoltura dando un grácil saltito y arreglando sus despeinados y sedosos cabellos con gesto ofendido. Ambos vampiros gruñeron suavemente, mostrándose los colmillos, pero no reiniciaron el conflicto.
Ruka se dirigió al otro lado de la habitación con movimientos exagerados y se sentó limpiamente sobre la cama cerca de Kain, ignorando a Aido a propósito.
A Ichijo no le gustaba por dónde estaba yendo la conversación.
─No es nada, estoy seguro ─dijo, desviando el tema con una presteza no del todo apropiada─. Lo que pasa es que no estamos rodeados de humanos regularmente.
─Ey, estoy sangrando… ─refunfuñó Aido mientras separaba la mano de su labio, mirando a Ruka con furia. Kain e Ichijo lo seguía ignorando y Ruka le sonrió con malicia e inclinó su cabeza con extremada dulzura contra Kain. Akatsuki instintivamente la rodeó con un brazo.
─Ichijo, vamos a la escuela con ellos ─dijo Kain elevando una ceja─. Ya sé que, físicamente, no estamos mucho tiempo junto con los estudiantes de la clase diurna, pero igual… no es común que se quede tan pegado en alguien como Kaname. Y además se estaban portando un poco raro durante la comida.
Aido hizo trompita al ver que todos lo ignoraban. Miró a Ruka con el ceño fruncido y expresión sombría y se limpió la mano en el pantalón.
─Ay, ¿Y qué, Kain? ─dijo con disgusto─. No hagas tanto escándalo. Seguramente Kaname dejó que Kiriyu tomara su sangre otra vez y no quería que se notara ─farfulló Aido con desaprobación protectora.
De pronto, un temblor helado le recorrió el cuerpo y se dio cuenta de su desliz. Era demasiado tarde. Se tapó la boca con las manos, pero el gato encerrado ya se había escapado y las miradas que los otros tres vampiros tenían sobre él pesaban una tonelada. Un silencio mortal cayó sobre la habitación y Aido deseó poder estar en cualquier otro lugar, excepto éste. Maldición… No había sido su intención revelar el secreto de Kaname, o el de Zero, mejor dicho. Se le había escapado por accidente frente a personas con las que se sentía demasiado cómodo, pero ahora no podía hacer nada para retirar lo dicho
─Em, quise decir… em…
─¿Kiriyu es un vampiro? ─dijo Ichijo, haciendo eco del joven y no tan sorprendido como hubiera sido de esperar. Ahora muchas cosas cerraban. Debió haber sido Shizuka… Ichijo sabía tan bien como los demás lo que ella le había hecho a la familia Kiriyu. De lo único que no se había dado cuenta era de cuán lejos había llegado. Claro, no era motivo de sorpresa que Zero la hubiera matado, aunque… lo asombraba que Kiriyu hubiera sido capaz de asesinarla después de lo que se había acabado de enterar. Para que un ex humano matara a su creador se necesitaba una fuerza y poder de voluntad nunca antes vistos.
─¿Y Kaname-sama dejó que ese… ese ex humano bebiera su sangre? ─dijo Ruka entre dientes y con furia, mientras sus puños se tensaban sobre su regazo. Lo irónico era que su ira no estaba dirigida hacia Kaname, sino hacia Zero─ ¡¿Cómo se atreve a tocar a un purasangre de esa manera? ¿Cómo pudo Kaname sufrir tamaño ultraje?
─Nos estuviste escondiendo cosas, Idol. ─Kain silbó y subió la cejas mientras miraba a su primo de arriba a abajo, pero a medida que procesaba esta nueva información, su sorpresa fue disminuyendo distintivamente─. Lo viste la primera vez que olimos la sangre de Kaname en los dormitorios, ¿no? ¿Cuando entraste para asegurarte de que estuviera bien? Lo debió haber hecho para que Kiriyu no se volviera loco.
Las cejas de Kain se arrugaron en una mueca de desaprobación parecida a la de Aido, pero que no compartía el nivel de indignación de Ruka. Lo que Kaname eligiera hacer era su asunto, siempre y cuando al ex humano no se le ocurriera aprovecharse de su insólito regalo. Kain le echó un vistazo a Ruka. Estaba más que al tanto de la clase de vulnerabilidad que provocaba dejar que alguien bebiera la sangre de otra persona. Pero, después de todo, Kaname era un purasangre, no como el resto de ellos… Quizás esas cosas no le afectaban.
─Sí… ─admitió Aido muy lentamente, pareciendo bastante angustiado. Kaname lo iba a matar si se enterara de que había abierto la boca─. Miren… yo no se lo tenía que decir a nadie, así que por favor no…
─Momento… ¿por qué Kiriyu necesitaría beber la sangre de Kaname? Seguramente tomó la de Shizuka cuando la mató… ¿eso no lo hubiera liberado del peligro de volverse un Nivel E? ─preguntó Kain con astucia, ignorando absolutamente el apuro en que estaba su primo.
El rostro de Aido palideció aun más. También sabía la respuesta a esa pregunta… sabía que no había sido Zero. Pero ni siquiera bajo tortura iba a volver a levantar la perdiz.
─No sé, no creo que haya sido Kiriyu. Su gemelo estaba ahí y no tuvo oportunidad ni… ni… nada, creo… ─esquivó el asunto de manera miserable, tratando de que los otros no saltaran demasiado rápido a las conclusiones correctas─. Pero, chicos, me tienen que prometer que no…
─Ay, Idol, quién hubiera dicho que eras tan conocedor de todas estas cosas. Me pregunto que más nos estuviste ocultando ─lo molestó Kain, pese a que su tono tenía más de seriedad que de broma. Le clavó un dedo en el pecho ligeramente, invadiendo el espacio personal de Aido y haciéndolo retroceder un paso.
Aido le apartó la mano de un golpe y arrugó el entrecejo.
─Ay, basta, Wild. No es mi culpa que seas menos observador que una piedra. A ver, hazme el favor de recordarme por qué te salvé la vida.
─Ah, con que ésas tenemos. Lo vas a usar por años, ¿no es cierto? ─se quejó Kain.
─Y que no te quepa duda ─le contestó Aido─. Sin mí hubieras terminado muerto, ¿me comprendes? Muer-to.
Ruka miró con distraído desinterés la disputa de los primos. No estaban peleando de verdad, estaban… bueno, se estaban comportando como ellos mismo. Cuando se empezaban a llamar por sus apodos escolares era una clara señal de que ya estaban hasta la coronilla. La tención de la muchacha seguía absorta en lo que se había acabado de enterar. Todavía estaba considerablemente molesta por esta noticia y por el hecho de que ninguno de los demás pareciera tomar el asunto en serio. Entendía y admiraba los ideales y metas que Kaname tenía en cuanto al fomento de la coexistencia, pero nunca iba a comprender por qué el purasangre se involucraba tan inútilmente con todos estos humanos y sus problemas. Y peor aun si eran ex humanos. Dejar que alguien tan poco digno de él bebiera su sangre era… Ruka se frotó con fuerza la base de cuello, que había empezado a doler, y tragó saliva pese a lo tensa que se sentía la garganta. Era irritante. Si no respetara tanto a Kaname, lo despreciaría. Pero eso era algo que no podía hacer. Así que se contentó con… sentir dolor.
Ichijo permaneció en silencio, quedándose afuera de la conversación de Kain y Aido y tratando de evitar los ojos tempestuosos de Ruka. Tal vez Aido tenía razón. Tal vez había malentendido la situación. Quizás lo que habían tratado de esconder había sido el hecho de que Zero era un vampiro y había tomado la sangre de Kaname, dejando impregnado su olor uno en el otro. Ésa era una historia mucho más fácil de digerir que sus propias sospechas, aunque… éstas se negaban a abandonarlo por completo. Sin embargo, no pensaba mencionarlas. No quería que Kaname sufriera la pena, o el escándalo, que podría causar el dar a conocer sus suposiciones infundamentadas.
─Me voy a dormir. Los veo mañana ─dijo Takuma en voz baja, interrumpiendo por un momento la pelea de los primos. Salió de la habitación rápida y silenciosamente, cerrando la puerta a sus espaldas.
