Disclaimer: Shingeki no Kyojin así como sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Ésta historia es para entretenimiento, sin fines de lucro. Queda prohibida la copia o re-subida a cualquier otro sitio o plataforma sin mi consentimiento.
Advertencias: Esta historia contiene Riren (LevixEren) y avanzará de manera lenta aunque los capítulos puedan ser relativamente cortos. Uso de Ooc, Au, lenguaje soez, violencia y actividades ilegales. Recuerden, esto no es nada más que mera ficción, en ningún momento fomento o aliento la realización de cualquier comportamiento o actividades acá descritas. Posibles Spoilers, quiero advertir sobre esto, ya que sacaré personajes cuya aparición aún no se ven en el anime así como nombres de lugares/territorio, intentaré no comprometer detalles mismos de la trama original.
Agradecimientos: MagiAllie por betearme, a mi pollo de las ideas y a todos ustedes por leer.
Notas y explicaciones importantes para el Capítulo, al final.
Capítulo 19
Luego de aquel incidente, las cosas para Eren se relajaron, iba más que bien con sus materias, ni en su antigua escuela había tenido la fortuna de tener una boleta de calificaciones tan impecable y eso era gracias a Marco, sin lugar a dudas él era un gran maestro. Su mascota cada día estaba más grande, incluso el color de sus ojos ya había cambiado,* se volvieron tan unidos que era una pena no poder compartir su alegría y amor con Levi, ya que el pequeño no dudaba ni un segundo en atacarle apenas lo veía; por otra parte, Jean no paraba de molestarle y tenerle celos por la extraña suerte que tenía con todas las chicas, reñía con él cada que cualquiera de ellas se le acercaba; no todo iba mal, finalmente había dominado la técnica de canto, lo que al profesor le complacía hasta el grado de dejar de llamarle la atención a cada instante durante los ensayos, la actitud de Hitch y su círculo de amigas también había mejorado, ya no lo miraban con desprecio ni susurraban insultos para él, incluso la rubia se le acercaba a pasarle recados para Petra y obtener alguno de sus útiles consejos, pues quedó maravillada con ella luego de que en un par de ocasiones fuera a cuidarla durante su recuperación.
Esa tarde tomarían la fotografía final para el afiche oficial de Madame Butterfly, todos estaban demasiado excitados, más de lo normal, no se podían permitir errores.
—Eren…
—Hola, Krista. —Suspira exasperado mientras limpia los restos de maquillaje en su rostro, sabía cuál sería el tema de conversación, estaba harto.
—Quiero preguntártelo otra vez… —Juega con sus dedos nerviosamente.
—Lo sé, pero la respuesta seguirá siendo "no". —Habla intentando disimular el tono hastiado de su voz.
—Pero, ¿Por qué? Todo te ha ido muy bien, te mereces una recompensa, un regalo como éste. —Ella le muestra uno de los boletos frente a su rostro.
—Krista, —le toma su brazo para apartarla lo más gentil que puede, —no insistas más, no lo hago por recompensa, soy yo el que simplemente no quiere ir, aprecio tu regalo, no quiero ser un malagradecido, pero me hubiera gustado más trabajar por esto. Tampoco entiendo por qué alguien como tú, le ofrece esta clase de obsequios tan caros a alguien como yo.
—No es sólo para ti, —baja la mirada disimulando el leve rubor en sus mejillas, se sentía muy avergonzada consigo misma al pensar que él estaba malinterpretando sus palabras, —lo hago desinteresadamente, tú y los demás son mis únicos amigos. —Lo que decía no era mentira, sin embargo, algo en su interior se estruja al recordar la extraña petición de su padre, nunca le había visto tan emocionado al contarle cada semana sobre Eren, pero estaba convencida de que por primera vez en su vida él confiara en ella para poder relacionarse con otro tipo de personas.
—Lo siento… sí, también eres mi amiga, pero no puedo aceptarlo. —Le coloca su mano sobre el hombro como un gesto amistoso antes de salir de los vestidores.
—0—0—0—
El café en su taza sobre la mesa de la cocina ya estaba frío, su aroma se había atenuado bastante, a pesar de ser muy temprano por la mañana no había escuchado el golpe del periódico en la puerta principal; no recordaba cuando fue la última vez que había dormido por más de tres horas seguidas durante la noche, se acomoda los anteojos sobre el puente de su nariz, rasca perezosamente su mentón, el tacto áspero le hace pensar que quizás era hora de afeitarse, su barba había crecido demasiado inevitablemente durante esas largas semanas.
Por curiosidad revisaba los registros que Erwin amablemente le llevaba hasta la puerta de su casa religiosamente cada semana, los resultados cada vez le alarmaban más, sabía que la catástrofe era inminente.
Su mano izquierda choca con aquella taza al intentar darle la vuelta a la hoja en la mesa, algo de ese líquido negro salta manchando los papeles desperdigados por la misma, al acomodarla un poco más al centro, descubre el pequeño letrerito en esta, "¡Felicidades, papá!", tenía un pequeño corazón pintado con los dedos y la letra no era para nada prolija, fue un regalo de Eren para un día del padre, ¿cuántos años tendría? ¿siete? Sus tibias lágrimas recorren sus mejillas, se sentía cada vez más culpable por haberle arruinado la vida a su hijo, no estaba seguro de a dónde quería llegar con sus investigaciones, era joven, el deseo de fama y reconocimiento mundial le cegaban, cayó en la perdición cuando Kenny Ackerman atravesó la puerta de su laboratorio y le dio la oportunidad que tanto deseaba, le vendió su alma por un poco de dinero, ni si quiera pudo saborear las dulces mieles del éxito que tanto le prometió, sus labios se curvean en una forzada sonrisa mientras seca sus lágrimas con el dorso de su mano, ahora era diferente, sabía que estuvo equivocado y no podía permitir que esto siguiera avanzando, al menos tenía la certeza de que Eren estaba a salvo, nadie sabía su paradero, si no lograban encontrarlo, él podía llevarse su secreto a la tumba.
—A Levi Ackerman nunca le roban lo que es de su propiedad. —Susurra para sí dándose un poco de tranquilidad.
Se levanta y camina pesadamente hasta la hornilla de la estufa, coloca la esquina de una de las hojas de los registros sobre el fuego para luego arrojarla dentro del fregadero, donde tenía las demás, observa tranquilamente como se reducen a cenizas.
—¿Acaso el arresto domiciliario te está haciendo perder la cordura? —La gutural voz del rubio lo hace girar abruptamente para verlo. Llevaba otra tanda de archivos bajo el brazo y ni siquiera se había preocupado por quitarse el abrigo.
—¿Cómo entraste aquí? —El castaño pregunta con fastidio.
—Te recuerdo, Jeager, que soy yo quién te tiene bajo vigilancia, así que puedo entrar y salir de éste inmundo lugar cuando me plazca. —Se para firme frente a él luciendo estoico.
—De nuevo abusando de tu autoridad, enorgulleciéndote de ser corrupto, —Erwin sonríe satisfecho, —¿Hasta cuándo vas a dejarme en paz? Teníamos un trato…
—Hasta que me des lo que necesito, —lo interrumpe, —el trato no se ha cerrado. —Alega con voz profunda.
—Erwin, ya te di lo que querías. —Empuña sus manos con fuerza.
—Tu "valiosa" confesión no era lo que yo estaba buscando, todo el mundo sabía que tenías cierta amistad con el jefe de D'opium.
—Pero pensé que… —Balbucea nervioso.
—Pensaste mal, amigo mío. Accedí a tomar esa declaración porque obviamente eres culpable, pero como ya te lo dije, tú tienes algo que yo quiero, y si no…
—"Y si no", ¿Qué? —Se muestra desafiante frente a él.
—Vamos a hacer pública tu situación, tu rostro estará en las noticias de todo el mundo, tu nombre en los titulares de todos los periódicos… —sus ojos centellean maliciosos mientras observa como el otro fija su feroz mirada sobre él.
—No te atreverías, ¡Firmé un contrato contigo! —Refuta exaltado.
—¿De verdad? —su tono de voz es cínico, —no comprendo cuál es tu afán por mantener tu identidad de "buen doctor", ¿a qué le tienes miedo? —Cuestiona acercándose intimidante hasta su rostro, —¿a qué toda esa gente que tanto te admira sepa la clase de monstruo que eres? —Sonríe perverso, Grisha baja la mirada afligido, —O, ¿es quizás a que sólo una persona sepa que eres un monstruo? —El rubio se regocija con el desdichado semblante del castaño, —¿Qué te parece si hacemos otro trato? Me das lo que busco y asunto resulto, los dejo vivir en paz.
—Eso es imposible. —Balbucea sin atreverse a dar la cara.
—Me lo suponía, —suelta un sonoro suspiro arrojando los documentos que aún resguardaba bajo su brazo en la mesa, —nos volveremos a ver, puede que en una situación completamente diferente. —Sale petulante de aquella estancia.
—
—¿Por qué me hiciste esperar tanto? ¿Acaso te pusiste a tomar el té con ese bastardo? —Rod refunfuña apenas Erwin entra al auto.
—La idea de traerme fue tuya, así que no te quejes. —Alega molesto.
—Sólo intento ultimar detalles…
—Sobre eso, —interrumpe, —¿Cómo va todo?
—¿El bastardo cooperará? —Habla con cierto desdén saliendo de aquella calle.
—No. —Responde tajante, se quita los guantes de cuero y los guarda en su bolsillo.
—Basta con que haga una llamada a la prensa, en cuanto tú entregues el caso de ese bastardo en manos de la policía, todo fluirá de maravilla. —Carcajea malévolamente, Erwin sólo sonríe de medio lado.
—¿Estás cien por ciento seguro de que caerá en la trampa? —El rubio se acomoda un poco el cabello.
—Tú lo conoces mejor que nadie, deberías saberlo, era como uno más de tus reclutas, ¿o me equivoco? —Dice en tono malicioso. Erwin suelta una sonora carcajada.
—Efectivamente, aunque era un simple estudiante más, te puedo asegurar un ochenta por ciento de éxito, en caso de que todo falle, siempre se le puede persuadir. —Musita con voz gélida.
—Erwin, eres tan insensible.
—Cuando se trata de conseguir lo que quiero, no me importa lo que tenga que hacer, aún si se trata de destruir a alguien más, —hace una pausa mirándose en el reflejo del vidrio polarizado, —ese bastardo debería estar muerto. —Rod lo mira fugazmente sin comprender sus palabras, éste lo nota, —no importa, —se apresura a aclarar, —Zeke nos tiene buenas noticias, al parecer hay más organismos que están evolucionando satisfactoriamente.
—Me alegra saber que mi dinero no se esté yendo simplemente a la mierda. —Menciona con hastío, Erwin ríe ante esto.
—Siempre tan codicioso, ya habíamos hablado sobre eso, una vez que la tengamos en nuestro poder y la pongamos en el mercado, tú obtendrás las ganancias que tanto esperas.
—Sé que se me retribuirá muy bien. —Sonríe malicioso.
Rod gira el coche a la izquierda, siguiendo por la concurrida carretera, solían tener éste tipo de charlas cada que había oportunidad de estar solos, éste sólo quería asegurar lo que tanto había pedido tras aceptar financiar aquella investigación, pero una vez que éstos agotaban todas las pautas establecidas, un silencio sepulcral los rodeaba indefinidamente, no era incómodo, ninguno intentaba llenar algún tipo de vacío emocional, hablaban sólo lo necesario, para ambos estaba bien.
—0—0—0—
—¡Fue un gran trabajo, muchachos, sigan así! —El profesor de teatro los anima desde su lugar en las gradas antes de que todo el elenco abandone el escenario.
—¡Ey, estúpido! ¿Te quedarás con nosotros a ver el reportaje especial de No Name? Lo estarán transmitiendo en vivo en unos minutos. —Jean intercepta a Eren tras bambalinas.
—Supongo que me puedo demorar un poco, es lo menos que me merezco. —El castaño menciona con cierto dejo de tristeza
—Ni que lo digas, al final no pude reunir a tiempo todo el dinero para las entradas. —Dice en un tono afligido.
—Creí que aceptarías las entradas de Krista. —Levanta las cejas asombrado.
—Bueno, sobre eso… —vacilante mira en todas direcciones, —nadie las aceptó. —Se rasca la cabeza con vergüenza.
—¡¿Qué?! —Exclama en un tono de voz exagerado, —¿Por qué? Pensaba que todos se morían de ganas por ir.
—Sí, pero nadie quiso un regalo tan costoso, menos si faltaba un integrante del grupo. —Sus mejillas se sonrojan un poco tras mencionar "eso" de lo que todos habían evitado hablar.
Eren sonríe ante ésta confesión, nunca pensó en la posibilidad de ser un miembro tan querido en ese pequeño círculo de amigos, no luego de ser tan antipático.
Connie y Sasha habían hecho una especie de pequeño fuerte justo tras el teatro, acomodaron las mochilas de modo que no sólo les fuera cómodo, sino que también fácil para que todos pudieran ver la pantalla de la Tablet, había varias bolsas de papas fritas y demás golosinas para pasar el rato.
—Eren, busca tu lugar y ponte cómodo. —Connie habla más animado que de costumbre señalando con el índice la dirección en la que debería sentarse.
—Chicos, es sólo una entrevista. —Marco dice con cansancio, era como si ésta vez no quisiera estar con ellos, disimula un gran bostezo poniendo uno de sus libros justo en su cara.
—Corrección, es LA ENTREVISTA, —Jean se da importancia sacando el pecho con ese aire de sabelotodo, —luego de estar prácticamente dos años en las sombras, finalmente dará declaraciones acerca de su nuevo trabajo, el cual se venía manejando en absoluto secreto.
—Han tenido infinidad de entrevistas. —La voz de Marco tiene un leve matiz de fastidio, luego suspira derrotado.
—¡Ah! —haciendo un ademán con su mano para que ponga atención a sus palabras, —pero ésta es diferente, ya te lo dije, por eso el último concierto es especial, a todos los que asistan se les dará una palabra clave, con la que podrán tener acceso a material exclusivo en su web. —Jean habla con tanta devoción de aquella banda que Marco y Eren se miran un momento para luego sonreír incómodos frente aquella declaración, les parece ridículo el extremo entusiasmo en su compañero.
—Hola, chicos. —Krista los saluda con una radiante sonrisa.
—Krista, llegas justo a tiempo. —Connie se apresura a colocar su saco sobre el césped, en un gesto caballeroso se lo ofrece como asiento, ésta sólo le sonríe en agradecimiento.
Annie e Ymir van justo tras de ella, ni una de las dos dice una sola palabra, se mantienen muy al margen de la situación.
—Como ya estamos todos, no les importará que… —Sasha estira descaradamente la mano hasta una bolsa de golosinas para inmediatamente engullir una buena cantidad de confites de una sola vez.
La entrevista iba a ser transmitida por el noticiero de la tarde, en uno de los canales más importantes del país, no obstante, una página web de fans se había dado a la tarea de cubrir la transmisión en vivo, así que, mientras pasaban las noticias más relevantes, todos ignoraban el canal. Eren aguardaba con la cabeza clavada mirando el suelo escuchando aburrido a la reportera del estado del tiempo, arrancaba desganado las hojitas del césped más cercanas.
—Hasta aquí el reporte del clima, Rita…
—… En otras noticias, finalmente el plazo del arresto domiciliario del reconocido médico y genetista, Grisha Jeager llegó a su fin…
Esas palabras son un balde de agua fría para Eren, quién había levantado la mirada inmediatamente después de escuchar el nombre de su padre de boca de la periodista.
—… recordemos que ahora el juicio penal está en marcha, tras las investigaciones pertinentes un juez dictaminó que se debe seguir el debido proceso en los separos del Distrito Quinta* como medida preventiva… ya enfrenta múltiples acusaciones, no sólo de subordinados del hospital María donde laboraba, sino también de un centenar de familiares de las víctimas, quienes por fin se atrevieron a dejar el silencio para denunciarlo… ahora enfrenta cargos por homicidio culposo y tortura.
Imágenes del arresto pasan por aquella pantalla, Eren no daba crédito a lo que sus ojos veían, eso no podía ser posible, no podía ser su padre aquel tipo andrajoso que llevaba las manos esposadas a la espalda siendo custodiado por varios policías, no podía ser él, su vista se pierde en un punto en la nada, se siente como si estuviera cayendo dentro de un oscuro pozo, sus entrañas se estrujan, mientras que su corazón late aceleradamente.
—Eren, ¿Te encuentras bien? —La gentil voz de Marco lo trae de vuelta a la realidad en un instante, lo veía con esa expresión preocupada, quería responder a su pregunta, pero las palabras no le salían, sentía un nudo en su garganta.
—¿Acaso conocías a ese tipo? —Las directas y duras palabras de Annie han hecho que los demás lo volteen a ver.
Sus ojos estaban fijos en él, curiosos, ansiosos de respuestas. Podía responder un sincero "sí", que aquel sujeto acusado de homicidio, el cual no llevaba ni veinticuatro horas tras las rejas, era su padre, arriesgándose a entrar en un torbellino de prejuicios y miedo hacia él, o, podía seguir fingiendo que nada en aquel le era familiar y salir bien librado de ésta.
—N-n… —Sus palabras se convierten en un gemido extraño, imposibilitándolo de hablar.
—Con que eres muy impresionable, ¿verdad, marica? —El chiste despectivo de Jean llega como su salvación, aún si éste sólo quería insultarle con ese crudo humor, ésta vez estaba más que agradecido.
Asiente ligeramente con un movimiento de cabeza, todos regresan la mirada a la Tablet, el castaño finalmente puede dar un respiro aliviado.
La entrevista a No Name duraría cerca de quince minutos, todos admiraban aquella pantalla con anhelo, como si con sólo estirar la mano pudieran tocarle u obtener un autógrafo, una foto a su lado; el único que estaba distante, tan perdido de su entorno, era Eren, no había escuchado ni una palabra dicha por L, fingió, por inercia, emocionarse cuando éste reveló otra sorpresa para todos sus fans, en ese instante, al castaño le parecía de otro mundo, se veía tan ridículo e insignificante, le molestaba.
Observa el reloj en su muñeca, casi eran las seis, Farlan le daba un margen de tolerancia de cinco minutos, antes de entrar por él, no le quedaba tiempo, debía hacer algo, pero tenía que ser discreto para evitar convertirse en el centro de atención nuevamente.
Mete la mano a la primera división en su mochila, no importaba si era un libro de texto, rasga lo primero a lo que sus dedos se aferran, de nuevo observa a sus amigos, ríen, bromean, le es difícil tomar una decisión.
—Jean, —balbucea, su voz aún se nota algo afectada, —el profesor me pidió de favor que te dijera que le ayudaras a mover unas cosas en el teatro.
—¿Qué? —Responde con su mejor cara de fastidio, —¿Por qué yo? Alguien más puede hacerlo, tú, por ejemplo.
—Dijo que te daría los créditos extra que tanta falta te hacen si trabajas un poco más después de clases. —Musita ligeramente ansioso.
—Ese maldito viejo, —refunfuña, —se aprovecha de mi necesidad, —se levanta de mala gana y sacude con las manos su trasero, —supongo que no hay opción, vamos. —Con un movimiento de cabeza indica a Eren lo guíe.
El castaño rebasa a Jean con su andar apresurado, éste sólo gruñe de mal humor; Eren revisa sus bolsillos en busca de un bolígrafo apenas se encuentran lo bastante alejados de los demás, garabatea algo en aquel pequeño trozo de papel.
—¿Dónde tengo que mover las cosas del viejo? —Sigue de largo, en cuanto éste no le responde y se da cuenta que se ha quedado atrás, resopla irritado. —¿Ahora qué? ¿Por qué te detienes? Ya dime dónde es, para que pueda irme a casa.
—Jean, tienes que hacerme un gran favor, —se acerca exaltado a él, Jean niega rápidamente con la cabeza, —no tenemos mucho tiempo… —le extiende su puño, toma su mano con brusquedad para que éste reciba lo que resguarda.
—¿De qué se trata esto? —Arrebatándole su mano con rudeza, —¿Acaso te volviste loco? —Se aleja varios pasos de él.
—Jean, por favor, —suplica desesperado, —en cualquier instante vendrán por mí y yo… —mira nervioso en dirección a la entrada.
—¿Qué te hace pensar que yo quiero hacer algo por ti? —Mirándolo con desprecio, —como si me importara lo que te pasara. —Gruñe dando media vuelta para regresar con los demás.
—Es por esa razón… —farfulla desesperado, Jean se detiene abruptamente, —es por esa razón por la que sólo podría confiar en ti. Sé que a ti te importa menos que una mierda si me pasa algo, si mi vida corre peligro o no, por eso tú eres el indicado para esto, —Jean lo mira incrédulo, es la primera vez que ve al castaño de aquella manera, rogando por un favor.
—Eren, yo… —La voz de Jean sale turbada, no estaba seguro si sus palabras eran sinceras, pero le dolía que el castaño pensara de aquella manera sobre él, si bien no le agradaba del todo, no le desagradaba tanto como para desearle el mal.
—No es necesario que digas algo, tampoco puedes negarte, eres el único en quien puedo confiar. —Se acerca hasta él y toma su mano para depositar en ella el trozo de papel, —no lo pierdas, por favor, cuando estés solo, llama a ese número, asegúrate de que no esté Mikasa. —Vuelve a mirar la hora en su reloj, Jean está perplejo frente a él, —es hora…
—Espera, no comprendo, ¿Quién…? —Eren le hace una señal para que guarde silencio, —Bien, entiendo, —refunfuña ante su expresión, —¿Qué es lo que quieres que diga?
—Yo… no lo sé, —murmura inseguro, Jean frunce los labios, inconforme, —¡Carajo! ¡No lo sé! —Empuña sus manos, impotente, —sólo, no lo pierdas, ¿bien? Asegúrate de que… —haciendo una pausa mira en dirección a sus compañeros, no puede verlos, pero sabe que están esperando por ellos, —esto es importante, nadie tiene que saber sobre esto. —Su voz sale como amenaza, Jean se siente un poco intimidado.
—¡Eren! —La voz de Farlan lo hace dar un saltito de sorpresa, inhala profundamente para ir a su encuentro, dejando a Jean atrás.
—Vámonos. —Ordena con ese tono presuntuoso de costumbre.
Una vez los pierde de vista, Jean revisa aquella nota que le fue dada, en aquel trozo de papel había letras impresas por ambos lados, pero arriba, en lo que quedaba de sangría, con letra muy pequeña, resaltan un número telefónico y un nombre.
—Armin… —Musita para sí mismo antes de guardar el papelito en el bolsillo de su pantalón.
Ahora le quedaba una de las cosas más difíciles por hacer, mentirle a Marco sobre lo que había pasado, seguro él no se había tragado todo ese cuento de ayudarle a un profesor fuera del horario de clases, no era propio de las reglas de la academia, desgraciadamente, él no era muy bueno diciendo mentiras frente a su mejor amigo de toda la vida.
—0—0—0—
—¿Qué opinas, Levi? Apuesto a que ahora desearías que lo hubiera matado, ¿No crees?
—Si lo hubieras matado, ahora mismo no estarías reposando tu culo en aquel sofá polvoso de tu sala. —Estira la mano para apagar el computador, —en cualquier caso, no es algo que me preocupe. —Masculla con tranquilidad.
—¡¿Cómo es que puedes estar en santa paz?! ¡El bastardo está en la cárcel! ¡Enfrentando un juicio…!
—Por homicidio y quién sabe porque más, —la interrumpe, —lo que sea que haya hecho en el hospital, no nos concierne, deja las cosas tal y como están. —Ordena con voz ronca.
—¡Pero…! —Levi corta la llamada antes de que la castaña pueda repelar.
Estaba un poco cansado de ese asunto, quería olvidarlo de una buena vez y seguir con su vida normal; nunca, en todo el tiempo que llevaba a cargo de la organización, le había gustado hacer ese tipo de tratos a los que Kenny era fan, ir por aquí y allá teniendo amigos, pagando o pidiendo favores. El día que se presentó frente a ese hombre, sólo tenía en mente cobrar todo lo que le debía, sin embargo, aceptó como pago a su hijo, al cual hasta el momento no le veía nada útil, sólo le estaba generando más gastos de los que saldaba, "por la memoria de su madre", era una de las tantas cosas que Grisha le dijo para convencerle, él mismo debía dejar de proyectarse en aquellos conflictos familiares.
De pronto, mirando su reflejo distorsionado en aquel pulido escritorio de su estudio, algo en su interior se alteró, no era para nada común o normal que alguien le diera un golpe bajo con "la familia". Nadie, excepto por algunos colegas y amigos cercanos, conocían su verdadera historia, ¿Acaso aquel bastardo sabía más acerca de su vida privada? ¿El ser un gran proveedor de materia prima, era en realidad su único trabajo?
Por más que se esforzaba no podía recordar su nombre en la "lista blanca", aquella que Kenny había fundado y que prácticamente ya estaba disuelta, sólo tenía en mente ese vago recuerdo dónde le pedía confiar en los Jeager, pero debía ser sincero consigo mismo, nunca antes hizo un trato personal con Grisha.
—Ryven… —La voz casi estrangulada de Eren lo hace mirar hacia la entrada, —necesito pedirte algo, —tiene los brazos cruzados sobre su pecho, da unos cuantos pasos más adentro, luce más nervioso que otras veces, Levi no dice nada, simplemente lo observa, —quiero hablar con mi padre. —Sus palabras son como un balde de agua fría para el mayor.
—¿Por qué? —Se apresura a cuestionar con una actitud a la defensiva. Sus ojos grises lo escudriñan de pies a cabeza, se negaba a creer que éste supiera dónde estaba su padre en esos momentos.
—¿Y por qué no? Es mi padre después de todo, yo quiero hablar con él…
—¿Por qué ahora? —Cuestiona nuevamente con voz dura. Eren lo mira con extrañeza, no entendía porque, siendo un hombre tan directo, le daba tantas evasivas.
—En algún momento tenía que olvidar mi enojo, tragarme mi orgullo y encarar a mi padre de una vez por todas, necesito preguntarle algunas cosas… yo… —Sus palabras se vuelven a amontonar en su garganta.
—No puedes, —dice tajante ante su vacilación, —tu padre se deslindó de ti, ahora me perteneces, ¿Te quedó claro? —Se levanta prepotente frente a él dando más énfasis a sus palabras.
—Creí que me querías. —Musita con voz trémula, da un paso atrás alejándose del mayor, éste enseria su semblante.
—¿Eso que tiene que ver…? —Farfulla turbado, sus palabras habían sido tan inesperadas.
—Estaba seguro de que me permitirías hacer eso; pensaba en todas las consideraciones que habías tenido conmigo, tus buenos tratos, tus caricias y la protección en aquellas noches que pasamos juntos, creía que todo eso iba en serio. —El semblante afligido de Eren le sienta mal, siente la necesidad de estrecharle en brazos para consolarle, pero éste está ahí con un propósito bien en mente, no debía dejarse ganar.
—¿De qué mierda estás hablando? Eso no está en discusión. —Alega con voz ronca.
—¿Entonces sí me quieres? —Sus grandes ojos bicolor se posan en los del contrario con ese brillo ilusionado.
—Por supuesto que no. —Sus palabras salen frías por inercia, no está muy seguro de la expresión que tiene el castaño, sus ojos se ven cristalinos, como si en cualquier momento fueran a derramar lágrimas. Levi se siente culpable por ser tan duro con él, pero en ésta ocasión no puede ceder. —No sé dónde está tu padre, —musita con seguridad para intentar arreglar la situación, —ahora, ve a tu habitación.
—Sí, papi. —Eren masculla con desprecio poniendo énfasis en la última palabra, se da la media vuelta y dando un portazo sale del estudio del pelinegro.
Levi está más que seguro de que aquel está molesto, pero ya no sabe cuál es la razón exacta. Suspira cansado acomodándose el cabello hacia atrás, necesitaba un buen trago de pinot noir.
Eren sube las escaleras con paso apresurado, ignora totalmente a Isabel y a Petra en el pasillo de la segunda planta, la pelirroja se mofa de él cuando le pasa por un lado, pero éste ni si quiera le escucha.
No quería sentirse molesto con el mayor, pero sus palabras le herían demasiado, sobre todo por la frialdad en la que éste le negaba, aun cuando su cuerpo lo necesitaba, porque podía sentirlo, buscaba su compañía, buscaba su tacto, era sutil, pero podía percibir aquel sentimiento; tan sólo de pensarlo su sangre hervía de coraje, tenía que echar a la mierda sus sentimientos y centrarse en la oposición del pelinegro, podía estar un ochenta por ciento seguro en la probabilidad de que Levi supiera lo que estaba pasando con su padre y sólo quisiera protegerle de ese hecho doloroso al no querer que hablara con él, el resto se inclinaba a que dijera la verdad respecto a que no conocía el paradero de su progenitor.
Necesitaba respuestas, las necesitaba pronto, antes de que se volviera loco, por el momento sólo podía confiar en que Jean haría su trabajo; se deja caer sobre su cama, Cheese protesta al ser molestado de su letargo, maúlla para luego volver a acomodarse más apartado de él.
Notas:
1) Los ojitos de Cheese, quizás esto ya lo sepan, pero debo mencionarlo, cuando los gatitos son bebés sus ojitos son de un azul grisáceo, ya luego toman su coloración definitiva por ahí de los 3 meses de edad, pero no significa que Cheese haya pasado todo ese tiempo con Eren, no quiero establecer un tiempo especifico, porque seamos sinceros ya hubiera rebasado el límite del año que Eren permanecería junto a Levi jajaja
2) Pinot Noir es un vino.
Y... puedo estarme saltando asteriscos, pero no quiero aclararlos ahora porque puede que cree alguna contradicción argumental, aunque está más que claro que no he editado ni editaré lo que ya publiqué, todo lo arreglo en la (desesperación) comodidad de mi cuadernito de notas.
Nota de mis notas pasadas: sé que en el capítulo anterior mencioné "una sorpresa" y para muchas de las que me dieron seguir se habrán dado cuenta que subí otra historia totalmente diferente, si fueron curiosas y la leyeron pues eso, era parte de un fanfic de concurso. Por primera vez me animé a participar en un concurso, la verdad no me espero ganar, pero me divertí un montón escribiéndolo, quería hacer otro tipo de temática, muy diferente a lo que estoy haciendo con GaC pero, las cosas no se prestaron para eso y no, no era porque quizás me desagradara la ship, al contrario, Connie y Sasha me gustan un montón, pero lo que menos quería era hacer una típica historia de amor, en fin, ya para finalizar mi rollo, no piensen que en éste tiempo descuidé éste fic, al contrario, siempre pienso en qué podría escribir, pero a veces me gusta darme un respiro, otras veces se me dificulta avanzar en la transcripción por eso mando el cap tarde a mi beta y así las excusas crecen (que no son excusas jajaja).
Próxima fecha de actualización (si todo va bien): PRONTO, me gusta un montón tener un tiempo en mente pero no estar apegada a él :v no siento la presión de que mi Internet no quiere subir el cap o de que la pag no me abre y ya se me fue el tiempo de publicar, así que esto llegó para quedarse (jojojojo) (tentativamente, 04/05/18) Y ya llegamos a MAYO, Gracias por seguir leyendo!
*Recuerden, la galería oficial es desde mi cuenta personal de FB, si alguien quiere ver las imágenes que voy poniendo ahí, pueden dejarme un mensajito diciéndome que quieren que los agregue (yo por mp pediré nombre de usuario o pasaré el mío). Cuídense, amor para todos!
