Capítulo 20
"¿Arturo?" llamó Gwen mirando a su esposo quien sólo estaba sentado en su escritorio con la mirada perdida. Apenas había regresado de dejar a Elaine en una pequeña habitación cerca de las habitaciones de Gaius y había solicitado que les llevaran, a ella y a su esposo, la cena a sus habitaciones.
"¿Arturo?" volvió a llamar Gwen sentándose a su lado y tomando la mano del rey, sobresaltando a su esposo que se volteó a verla con los ojos vidriosos.
"Guinevere" dijo el rey dándole una pequeña sonrisa a su esposa.
"¿Qué piensas de todo esto?" preguntó Gwen mirando a los atormentados ojos del rey.
"No lo sé. Son demasiadas cosas por asimilar. Ya no es sólo la magia de Merlín y traer a un viejo amigo de regreso. Ahora hay más: es un Dragonlord y comanda al Gran Dragón que todavía está vivo, y se supone que también es el hechicero más poderoso que existe o existirá. Guinevere, ya no sé qué pensar, ¿quién es Merlín?" se quejó el rey frustrado tapando su rostro con sus manos.
"Arturo, estoy tan sorprendida como tú de lo que reveló Elaine sobre Merlín. Pero eso no cambia quien es él: nuestro amigo. Tu mejor amigo. Además, te olvidas que, según Elaine, él es tu guardián y consejero, él está a tu servicio. Justo como era antes de saber todo esto sobre él".
"¿Pero por qué?" preguntó confundido el rey levantando la mirada hacia su reina "¿Por qué el hechicero más poderos a mi lado? ¿Por qué alguien con magia protegería a un Pendragon? No tiene sentido. A menos que… a menos que sólo sea por esa profecía de los druidas" dijo el rey con amargura. No había amistad, sólo un interés para que cumpliera con ella liberando la magia.
"No lo creo, y tú lo sabes bien. Nadie que los haya visto juntos puede negar su amistad. Hace mucho tiempo superaron las barreras de amo y sirviente. Sólo…confía en él, Arturo. Dale la oportunidad para explicarse" dijo la reina abrazando a su esposo con ternura.
Arturo no contestó. Volvió a mirar al espacio sumiéndose en sus pensamientos. Sin que ninguno lo viera o notara, las sombras que cubrían al joven rey se volvían a agitar en torno al monarca.
-oOo-
El grupo salió de Camelot lo más temprano posible. Arturo iba a la cabeza del grupo junto con Gwen, quien se había negado a quedarse atrás a esperar su regreso. Los caballeros iban detrás junto con Elaine y Gaius.
"¿Gaius? ¿Dónde?" preguntó el rey volteándose a ver a su médico.
"Merlín y Kilgharrah se reunían en un claro en el bosque. Necesitamos uno suficientemente grande para que pueda albergar a un dragón".
"Señor" llamó Sir León acercándose a Arturo "El claro donde lo enfrentamos no está lejos. Podemos ir ahí" sugirió el caballero.
"Bien, vamos allá" dijo el rey espoleando a su caballo hacia el claro.
Al llegar a su destino, Arturo desmontó y ató a su caballo en uno de los árboles, al igual que los demás miembros del grupo. El rey salió al claro recordando esa lejana noche. Había corrido para lanzar un último ataque contra al dragón después de la muerte de Balinor. León, Merlín y otros once caballeros habían salido junto con él. Ninguno de los otros caballeros sobrevivieron. Sus muertes todavía lo atormentaban. Y ahora, aquí estaban de nuevo para encontrarse con el dragón, pero bajo condiciones de paz. ¿Podría ser? ¿El dragón no trataría de asesinarlos para terminar con lo que había empezado hace tanto tiempo?
"Señor" llamó Gaius acercándose al a al rey "Si lo permite, convocaré al dragón".
"Adelante Gaius" consintió el rey retrocediendo un poco para darle espacio al médico.
"Muy bien" dijo el médico levantando la hoja con el hechizo "Megáli Drákos érchomai se sas gia voítheia kai symvoulés enópsei tis anánkis mou kai tou laoú mou" dijo Gaius con una voz grave. Cuando terminó negó con la cabeza. No había funcionado, no había sentido su magia actuar."Megáli Drákos érchomai se sas gia voítheia kai symvoulés enópsei tis anánkis mou kai tou laoú mou" repitió Gaius el hechizo sintiendo un pequeño tirón por parte de su magia, pero apenas había sido suficiente.
"¿Gaius?" llamó Gwen acercándose a él viéndolo resignado tras sus intentos de realizar el hechizo de invocación.
"Es difícil, mi lady" dijo el médico con una voz un poco cansada "Hace mucho que no hago esto".
"Tal vez pueda ayudar" dijo Elaine acercándose al médico "Para enseñar a los jóvenes que empiezan a usar magia, los druidas vinculan brevemente su magia con sus estudiantes, guiándolos para que puedan entrar en contacto con ella y usarla. Quizás podamos hacer eso. Dame tu mano".
Sorprendido, Gaius tomó la mano de Elaine mientras ella cerraba los ojos concentrando su magia en la búsqueda del núcleo mágico del médico. Una vez que lo encontró, ella abrió los ojos que tenían un color dorado al igual que los del médico. Al mismo tiempo, los dos recitaron el hechizo.
Un suave viento agitó la copa de los árboles mientras ambos hechiceros invocaban al dragón. Arturo y los demás retrocedieron asombrados ante la fuerza y autoridad que irradiaban ambas personas. En cuanto terminaron, Elaine rompió el vínculo. Gaius se tambaleó y estuvo a punto de caer al suelo de no ser por la joven que logró sostenerlo.
"¿Estás bien?" preguntó preocupada.
"No había previsto el esfuerzo que requeriría para este hechizo" se disculpó Gaius "Solamente tengo que sentarme".
Elaine lo llevó a un tocón cercano donde el médico se sentó y dio un suave agradecimiento a la joven. Los caballeros se acercaron rápidamente preocupados ofreciéndole sus odres de agua para que bebiera.
"¿Y ahora?" preguntó el rey después de asegurarse de que su médico estuviera bien.
"Ahora, esperamos" dijo Gaius respirando muy profundo.
-oOo-
"¿Seguro que funcionó?" dijo impaciente Arturo que estaba recargado en uno de los árboles que bordeaban el claro. Habían pasado diez minutos y ya estaba demasiado intranquilo por no poder hacer algo más.
"Funcionó, señor" dijo Gaius que seguía sentado en el tocón un poco más tranquilo.
"¿Y por qué no llega?" continuó enojado el rey.
"Señor, no somos Dragonlords. Kilgharrah es libre de negarse a venir si así lo desea" respondió pacientemente el médico.
"¿¡Cómo!?" dijo incrédulo Arturo al ver que todo el éxito de esta misión dependía de la buena voluntad del Gran Dragón, eso si él tenía buena voluntad hacia ellos.
"Elaine, ¿cómo llegaste a vivir con los druidas?" preguntó suavemente Gwen tratando de cambiar de tema y evitar los seguros reclamos de su esposo. Tenía curiosidad de saber sobre la joven hechicera que había aparecido apenas el día de ayer. Si ella era una LeFay, entonces era una noble, ¿cómo es que terminó viviendo con los druidas ejerciendo como sanadora?
La joven se tensó al escuchar la pregunta de la reina, mientras que los caballeros se acercaron un poco para escuchar su historia. Ella no tenía deseos de hablar sobre ello. Era demasiado doloroso recordar la pérdida de su familia y como había descubierto su magia.
"¿Elaine?" preguntó la reina sintiéndose culpable al ver que había hecho una pregunta que obviamente la incomodaba.
"Yo…es una historia larga y triste" dijo Elaine con los ojos brillantes.
"Bueno, tenemos tiempo" dijo de repente Arturo sentándose junto a su esposa.
"¡Arturo!" reprendió la reina mirando severamente a su esposo.
"¿Qué? ¿Qué dije?" preguntó el rey sin entender porque su esposa y los demás lo veían molestos.
"Ella no desea hablar de eso" dijo la reina poniendo los ojos en blanco ante el inconsciente e insensible de su esposo.
"No, está bien majestad" dijo Elaine girándose hacia los demás "Mis primeros años pasaron en Tintagel junto con mis padres y mis hermanas. Morgause era la mayor y Morgana la menor. Crecimos rodeadas de lujo, mimadas por nuestros padres y vigiladas de cerca por nuestras nanas" dio la joven recordando aquellos años cuando su familia estaba completa y no tenían que preocuparse por luchar para sobrevivir.
"Cuando tenía seis años, mi padre murió en una emboscada mientras servía al rey Uther Pendragon. Mi madre enviudó y tomó el control de las tierras de Tintagel. Un año después de la muerte de mi padre, Odín nos atacó, y la ciudad cayó" dijo Elaine con tristeza mientras recordaba el ataque, los gritos de guerra y el terror de toda la gente.
"Yo…no recuerdo bien que pasó en ese momento. Los ejércitos de Cornwall habían cruzado las puertas. Los sirvientes y nobles corrían por todos lados. Yo estaba sola y asustada buscando a mi madre y a mis hermanas mientras escuchaba como la batalla estaba a las puertas de la fortaleza. Fue en ese momento cuando encontré a la doncella que nos cuidaba. Niniane se llamaba".
Flashback
"¡Mi lady! ¡Elaine!" gritó Niniane mientras corría hacia la niña que se había detenido al escuchar su nombre.
"¡Niniane! ¿Dónde está mi madre? ¿Dónde están Morgause y Morgana?" preguntó la niña mientras las lágrimas corrían por su asustado rostro estremeciéndose ante los gritos de los guerreros, el choque de las espadas y los gritos de pánico de todos dentro del castillo.
"Oh mi niña" dijo la doncella abrazándola "Tenemos que salir de aquí" dijo mientras tomaba la mano de Elaine y se encaminaba hacia uno de los pasadizos que usaban los sirvientes rumbo a la salida.
"¡Espera! ¿Qué hay de mi madre y mis hermanas?" chilló la niña mientras corría junto a Niniane.
"Descuida, estoy segura que habrán logrado salir a tiempo" tranquilizó la doncella con una sonrisa mientras apretaba suavemente la mano de la niña y apresuraba el paso buscando la ruta de escape más cercana.
Fin del flashback
"Niniane y yo logramos escapar del castillo. Nos internamos en el bosque corriendo a toda velocidad. Por desgracia, los hombres de Odín no estaban lejos. Ellos nos encontraron y comenzaron a perseguirnos" dijo Elaine mientras sus ojos se oscurecían con el recuerdo de lo sucedido.
"Mientras corríamos, una flecha golpeó a Niniane" dijo Elaine sintiendo como sus ojos se humedecían. Gwen se llevó una mano a la boca horrorizada de la historia de la joven al mismo tiempo que sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas.
"Ella me dijo que siguiera corriendo, que no mirara atrás y que me escondiera" retomó Elaine su historia "Corrí y corrí, hasta que tropecé y caí en una zanja. Debí de perder el conocimiento, porque cuando desperté, me encontré rodeada de un grupo de varios hombres que me llevaron a su campamento. Me pusieron cadenas y esposas; todavía era una niña pero sabía lo que había pasado, me había atrapado un grupo de esclavistas".
"Esa noche, me sacaron y me llevaron con su jefe. El hombre tenía un fierro al rojo vivo. Sabía que me iban a marcar como si fuera ganado" dijo Elaine con los ojos brillantes llenos de furia "Grité y lloré aterrada por lo que iba a suceder. Supliqué una y otra vez, pero el bastardo sólo se río de mí. Lo último que recuerdo es que perdí el sentido".
"Cuando desperté, estaba rodeada de un grupo de druidas. Ellos me dijeron que habían sentido mi angustia y habían venido en mi ayuda. Sorprendida, miré para todos lados y descubrí que el campamento de los esclavistas había sido destruido y los hombres yacían en el suelo. Muertos o inconscientes, no lo sé. Ellos me explicaron que había hecho magia para defenderme, que había sido instintivo. Esa fue la primera vez que use magia" dijo la joven bruja sintiendo una punzada de culpa por lo que había hecho. Esos hombres lo merecían, pero no por eso se complacía con haberlos dañado.
"¡Dioses! Estaba aterrada. Había escuchado sobre la Purga de Uther y de repente tenía magia y estaba con un grupo de druidas. Gente con magia, que según el rey, ellos eran peligrosos y malvados" dijo Elaine con una burla amarga ante la idea "Los druidas del Clan del Cuervo me adoptaron. Ellos me enseñaron a controlar mi magia para evitar que mis emociones la afectaran. La sanadora del clan, Charis, ella se encargó de mí y me enseñó su oficio" dijo Elaine con una pequeña sonrisa recordando a su familia adoptiva.
"Cuando cumplí quince años, el campamento fue atacado por soldados de Camelot" dijo Elaine entrecerrando los ojos mientras un brillo de ira y desprecio se asomaba en su rostro mientras miraba a su público, que se estremecieron al escucharlo. "Nadie sobrevivió al ataque. Todos fueron asesinados: hombres, mujeres, ancianos, niños. ¡Dioses! Hasta los bebés no encontraron misericordia. Los druidas son pacíficos, evitan la violencia tanto física como mágica. ¿De verdad Uther era tan estúpido para no ver eso?" dijo Elaine con su voz cargada de veneno haciendo que Arturo se estremeciera sintiéndose avergonzado de su padre.
"Sobreviví por usar mi magia para defenderme a mí y a los demás, pero de nada sirvió. Logré escapar. Pero nuevamente me quedé sola" dijo Elaine con amargura "¡Cómo odié a Camelot! ¡A su rey y a su gente!" gritó exasperada la bruja recordando cómo había perdido todo por la ignorancia de un reino y su rey loco. "Quería ver a Uther y a sus soldados arder en una pira como ellos habían hecho con tanta gente" siseó Elaine.
"Poco después encontré una banda de renegados: hechiceros que también deseaban vengarse de Camelot. Así que me uní a ellos. Pero no pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta que no era feliz usando mi magia para algo como la venganza. Los druidas me habían enseñado a usar mi don para mejores cosas. Abandoné el grupo y me dediqué a ejercer como sanadora. Encontré otros clanes con los que viví y continué como aprendiz de sanadora" terminó Elaine su historia sumiéndose en un silencio incómodo.
Todos callaron después de escuchar la historia de la joven LeFay. La pobre chica había pasado por muchas cosas, y estaba aquí tratando de ayudar al reino que la había dejado huérfana por segunda vez. León se sintió avergonzado por sus acciones y por las de su rey contra los druidas. Siempre le extrañó que los druidas nunca se defendieran, pero finalmente, hasta que lo salvaron fue cuando vio más allá del perjuicio cuando se trataba de estas personas.
Arturo se sentía avergonzado por lo que había hecho su padre y su gente. Nunca antes se había detenido a escuchar el lado de la historia de los usuarios de magia. ¿La guerra que empezó su padre había sido lo correcto? ¿Quién tenía la razón?
"Lo lamento mucho Elaine" dijo Gaius de repente mirando a la joven con pena y simpatía.
"No tienes que disculparte, Gaius. Tú no atacaste mi campamento ni mataste a todos esas personas inocentes" dijo la joven todavía con tristeza.
"Verás que en el futuro, todo será mejor" alentó el médico mirándola con una sonrisa paternal.
"Quiero creerlo" dijo la joven mirando estoicamente a Arturo.
El silencio volvió a hacerse presente en el claro después de la historia de Elaine. "¿Llegaste a encontrarte con Morgause de nuevo?" preguntó un poco incómoda la reina, esperando no traerle más malos recuerdos.
"No. No supe de ella después de la caída de Tintagel. Supe que Morgana estaba viva y que Uther la había tomado como su pupila. De Morgause no supe nada hasta después de que Camelot cayera en sus manos y las de Morgana. Siempre me pregunté qué pasó con ellas y con mi madre" dijo la joven con tristeza.
"Puedo, si gustas, revelarte un poco de esa historia" dijo de repente Gaius.
"¿Cómo?" preguntó Elaine parpadeando sorprendida.
"Cuando Tintagel cayó, Uther marchó con sus tropas en auxilio de tu madre y su gente. Logró expulsar a los ejércitos de Odín. Por desgracia, lady Vivianne no sobrevivió. Afortunadamente, Uther dio con el paradero de Morgana que apenas tenía tres años, al parecer las doncellas de tu madre habían logrado esconderla. Pero de Morgause y de ti no había rastro alguno" dijo el médico mirando hacia el horizonte sumiéndose en sus recuerdos.
"Uther puso gente en tu búsqueda y en la de tu hermana. Nunca dimos con ustedes. Volvió a Camelot con Morgana, prometiendo en nombre de tu padre y tu madre que la protegería y la mantendría a salvo" dijo el médico sonriéndole mientras Elaine seguía escuchando como una niña a quien su abuelo le cuenta una historia "Yo me quedé para continuar asistiendo a los heridos".
"Cinco días después de nuestra llegada a Tintagel, me encontraba en el bosque para reabastecerme de hierbas, cuando escuché un grito. Corrí y encontré a Morgause acurrucada en el suelo aterrada rodeada de un grupo de bandidos inconscientes. Cuando me acerqué, ella entró en pánico nuevamente y sus ojos brillaron dorados" Gaius cerró los ojos solemnemente mientras volvía a revivir esos momentos "No podía llevarla a Camelot, Uther no se tocaría el corazón para ejecutarla, aunque haya sido la primogénita de uno de sus mejores amigos" dijo el médico con pesar por la oscura persona en que se había vuelto su rey.
"¿Qué hiciste?" preguntó Elaine.
"La llevé con los únicos que pensé que podrían cuidarla y educarla en la magia. La lleve con las sacerdotisas de la Antigua Religión" le contestó Gaius.
"¿Qué?" exclamó Arturo.
"Después de eso redoblé mis esfuerzos para encontrarte. Pero nunca di con tu paradero; así que asumí que habías muerto durante el ataque" terminó el médico su relato "Lo lamento".
"Gracias" dijo Elaine sorprendiendo al médico "Gracias por haber cuidado de Morgause y Morgana" sonrió la bruja mostrando un honesto agradecimiento al médico.
"Ojalá hubiera hecho más por ellas" dijo el médico sintiéndose culpable.
"Ellas eligieron su camino. Así como yo elegí el mío al abandonar la venganza. No tienes que culparte, hiciste lo que creíste que era mejor para ellas" respondió la joven mirando al hombre.
Antes de que Gaius pudiera responderle, a lo lejos se escuchó un batir de alas que Arturo y León reconocerían en cualquier lado. El grupo completo, a excepción de Gaius, se levantó de sus lugares alertas mirando hacia el cielo. A lo lejos, la figura del Gran Dragón se acercaba poco a poco hasta posarse elegantemente frente al grupo en el centro del claro mirándolos a todos con sus fieros y dorados ojos.
