CAPÍTULO XXI

DESESPERACIÓN

"No se puede vencer a alguien que no se rinde"

-Babe Ruth-

La desaparición de la llave de Hermione de Grimmauld Place complicó mas las sospechas hacia Sirius.

Por la mañana estuvo apunto de ser detenido, pero por falta de pruebas lo liberaron. Gente de Umbridge revisó la casa Black, interrogaron a los de la Orden y a Sirius, por supuesto, los Boswell movieron cielo y tierra para que no lo metieran a Azkaban. Algo que era muy difícil, ya que mucho encubría a Sirius, aunque otras cosas lo atacaban.

Por la tarde programaron revivir ocurrido, muchos movimientos se hicieron para que finalmente los dos hombres de Umbridge (Zachary Gallaher y Jim Westcot) estuvieran presentes, junto con Harry, Ginny, Moody, Remus, Sirius y Elliot Baker.

Los 8 entraron al pequeño departamento y se repartieron por la sala para ver bien y no interferir.

Todos miraron el desastre que había en el lugar.

La sala, completamente desordenada, hasta con las cortinas tiradas, y sangre de Hermione por todos lados.

Al gorra roja lo habían sacado desde la mañana.

Lo que planeaban hacer era usar el hechizo "revivor" y recrear lo que había ocurrido como ver un holograma que se mueve repitiendo lo que pasó.

-Muy bien- Habló Ginny parada en una esquina –comencemos-

Hizo un hechizo, ya que ella era la encargada de eso en el cuerpo de aurores.

Instantáneamente después, el lugar se limpió y parecía que nada había ocurrido.

La única diferencia era que la figura del gorra roja estaba de pie cerca del sillón y la cocina… esperando.

Unos segundos después, la imagen de Hermione entró por la puerta, colgó su bastón en la entrada y caminó hacia la sala. Todos la miraron sana y sin heridas, caminando sin saber qué la esperaba.

Por un momento se detuvo.

Comenzaron a preguntarse que pasaba.

-¿Se detuvo el hechizo?- Preguntó Elliot Baker.

-No, ella se detuvo- Contestó Ginny.

Un par de segundos después Hermione siguió su camino a la cocina. Tomó agua y regresó a la sala. Pasó junto al gorra roja, quien la siguió con la mirada.

La castaña se detuvo frente a la mesa de centro de cristal, se agachó y recogió de ella unos sobres. Se disponía a abrirlos cuando la criatura, con un movimiento brusco, caminó hacia ella para atacarla. Ella se paralizó, se volteó sacando su varita, pero fue demasiado tarde, el gorra roja estaba ahí y le hizo un rasgón en el abdomen con tal fuerza que la tiró sobre la mesa haciéndola añicos.

En la caída, la chica soltó su varita y se quedó allí tirada.

El gorra roja caminó hasta un lado de la chica y agarrándola con las garras de un brazo la azotó contra la pared con fuerza.

Ella chocó contra la pared de enfrente y calló al sillón y luego al suelo.

El gorra roja repitió lo mismo contra la otra pared, tirando un hermoso cuadro de delfín.

Pero antes de caer al suelo, la chica sujetó con todas sus fuerzas el cordón de la cortina que tiró el cortijero y luego, por el peso. El librero lleno de objetos de cristales de colores sobre el gorra roja.

La chica logró levantarse recargándose de la pared, sus lentes se habían caído y mostraba cicatrices de sus ojos. Avanzó un solo paso agarrándose con las manos la herida que sangraba a chorros, pero por falta de fuerzas calló.

Como pudo, se arrastró un pedazo tocando con la mano para encontrar su varita. Solo logró tocarla el suficiente tiempo para pedir la ayuda de Draco. Pero el atacante se levantó y de nuevo la azotó contra la pared de la cocina.

Hermione no pudo moverse, solo se quedó en el suelo.

Su atacante aprovechó y tomándola de los pies, la arrastró hasta el baño, dejando en el piso un camino de sangre.

Los 8 espectadores corrieron hasta allí y llegaron justo a tiempo cuando la criatura tenía en brazos a la chica y la olía del cuello. La miró por un momento, en lo que ella soltó una lágrima, para luego sumergirla completamente en una tina llena de agua.

La empujaba mientras ella movía con debilidad una mano que dejó fuera de la tina.

El agua se tornó roja y lo que parecía ser un monstruo no la soltó hasta que la mano dejó de moverse.

De pronto Draco Malfoy entró corriendo, desde la puerta del baño le lanzó un hechizo al gorra roja que lo aturdió y tiró al suelo.

El rubio corrió hasta la tina, metió un pie a ella y sacó a Hermione bajándola al suelo.

Le habló y trató de despertar con hechizos, pero ella no reaccionó.

Entonces la tomó en brazos y con cara de desesperación la sacó de ahí.

Ginny paró el hechizo y nadie habló.

Gallaher y Westcot fueron de inmediato a reportar lo que vieron al ministerio y los demás salieron con una gran pena en el pecho.

Remus y Sirius se aparecieron en San Mungo junto con Ginny y Harry. Se fueron directamente del departamento de Hermione a ahí.

Los cuatro caminaron por la entrada, pero Sirius se rezagó.

-Yo… los veo después…- Anunció mirando hacia otro lado.

Harry Y Ginny siguieron su camino, pero Remus se regresó.

-¿Irás a ver a Emily?- Le preguntó.

-No- Respondió el oji gris con cara de terrible tristeza –Es… solo… siento que no debería estar aquí… traiciono a Emily… y no es bien visto…-

-¿Cuándo te ha importado lo que diga la gente?- Se extrañó el hombre lobo dándose cuenta de que eran excusas –Además tú viniste a ver a Emily siendo prometido de Hermione, así que se lo debes. Además, entre más estemos cuidando, mejor ¿no crees?-

El pelinegro lo miró entendiendo perfectamente de lo que hablaba.

-Vamos- Indicó Remus y los dos continuaron caminando.

Entraron por un blanco pasillo con varias puertas del lado derecho y frente a una de ellas había una salita.

Sentados en los sillones estaban Harry, Ginny, Ron y Hannah.

En cuanto los dos aurores llegaron, Ron y Hannah (que terminaban su guardia) se despidieron y marcharon cada uno a su casa.

-¿En qué habitación está Hermione?- Preguntó Remus ya sentado junto a Sirius y frente a la joven pareja.

-En esa- Le informó el pelinegro con mortificación y señaló la puerta frente a ellos.

Entonces llegó Tonks y saludó a los presentes.

-Harry, Ginny, ¿porqué no van a dar una vuelta?- Propuso al ver la cara de tristeza de ambos por haber visto lo que sufrió su amiga –Remus, Sirius y yo nos quedaremos y no nos Vamos A mover de aquí-

-Es buena idea- Aceptó la pelirroja después de pensarlo por un momento –Me mata estar aquí sin hacer nada-

Los dos se levantaron, anunciaron que regresarían pronto y se alejaron de ahí.

-¿Averiguaron algo?- Preguntó Tonks.

-Nada- Contestó su marido.

-Sirius, envié a Ginny y a Harry a caminar para pedirte algo- Habló Tonks y su tío la miró –Entra a ver a Hermione-

-¿Qué?- Se sorprendió él.

-Sí, estoy segura que si le hablas, si le dices que estás aquí… despertará más rápido- Opinó ella rogándole.

-Si alguien se da cuenta…- Le hizo ver.

-Nosotros cuidaremos- Intervino Remus –Ve Sirius… piensa que podría ser tu última oportunidad de estar con ella-

La metamorfomaga lo miró con pánico.

-Porque se va a casar Sirius, cariño- Se apresuró a componer, Remus.

Pensando en lo que su amigo le había dicho… que tal vez sería su última oportunidad por si pasaba algo… no quiso ni pensar n eso. Y decidido se levantó, caminó hasta la puerta y entró.

Sintió frío en la habitación. Tal vez porque era amplia y solo contaba con una cama, un par de sillas y una pequeña vitrina.

Miró a su exnovia tendida en la cama. Sintió una punzada de dolor en el pecho al hacerlo. Estaba mortalmente pálida, vendada de los ojos y los brazos, con pequeños rasguños por toda la cara (algunos con vendoletes), vestida con una bata usada en San Mungo que le recordó cuando juntos pasaron la noche ahí para que volviera a ver.

Que lejano recordaba eso.

Solo estaba tapada con una sabana blanca y parecía tener frío.

Se acercó a ella lentamente y se detuvo junto a la cama.

En un impulso acercó su mano para tocar su frente, pero al estar ya cerca, se arrepintió.

Aún no podía creer todo lo que había pasado entre ellos.

No podía ni recordar como era que habían terminado… si él la amaba tanto.

Con decisión tomó su mano y sintió sus dedos fríos.

La acarició con dulzura y se dio cuenta de lo tan frágil que la veía ahora.

Mientras que cuando la volvió a ver y él lloraba por Emily… la encontró tan fuerte e indestructible, con esa fuerza por dentro que la había salvado de la decepción que sufrió. Ahora era tan diferente todo.

Volvió a dejar su mano en su lugar.

Sacando su varita, apareció una cobija linda y afelpada y la arropó con mucho cuidado y amor.

-Pensé que tenías frío- Le habló mientras le daba cobijo –Sentí tu mano fría… así que aparecí esta cobija y te tapé. Es la que usábamos cuando dormíamos juntos en el sillón ¿te acuerdas?-

Los ojos se le llenaron de lágrimas y un gran nudo en la garganta se le formó al recordar los maravillosos días.

-No debes preocuparte por los señores Granger- Continuó hablando –Les han puesto protección… también hechizos en su casa… están bien… han venido varias veces, pero tu sanador, Ben Greenspan, no dejó pasar a nadie. Recordarás como es. Me saludaron con normalidad… creí que me ignorarían o algo peor… no me imagino que les habrás dicho sobre mí… creo que fue algo bueno-

Dejó de hablar porque el remordimiento le calló encima al recordar lo último que le dijo.

-Hace unos días vi a los niños Longbottom –Cambió el tema reponiéndose –Aún me llaman tío ¿puedes creerlo?... te acusaron de que los tienes abandonados… cuando te recuperes ve a verlos… te extrañan mucho –Hizo una pausa tratando con todas sus fuerzas de no llorar –Todos te extrañamos mucho… esperamos ansiosos que pronto despiertes y te recuperes… todos estamos afuera… cuidándote y velando tu sueño-

Entonces no tuvo más fuerza y comenzó a llorar.

Se arrodilló junto a ella y le tomó de nuevo la mano.

-Por favor… despierta –Le suplicó –No sé que sería de mí sin ti… sin verte todos los días… sin saberte bien… me importas mucho… eres mi razón de vida… no soy nada sin ti… me moriría de tristeza si algo llegara a pasarte. No merezco que me escuches, me he portado muy mal contigo… pero… pero te amo y todos los que te queremos estamos aquí… para verte despertar… por favor despierta… tú y solo tú eres el amor de mi vida y nunca voy a poder volver a amar como te amo a ti –

Y si más besó su frente cerrando los ojos y luego… lentamente besó sus labios.

-Te amo –Le susurró al oído.

Con mucha fuerza de voluntad se levantó del piso y salió de ahí, mirando desde la puerta a la castaña y suplicando no fuera la última vez.

Por la noche, los padres de la chica pasaron a visitarla y con aflicción se fueron sin nuevas noticias.

Las 36 horas estaban por cumplirse y la desesperación comenzaba a llegar a ellos.

La salita estaba repleta ya que nadie se quería separar de la chica.

Harry, Ron, Ginny, Draco, Neville, Alastor, Remus, Tonks, Sirius, el Sr. y la Sra. Weasley y Rachel, estaban acompañados de Zachary Gallaher del ministerio. Quien tenía la orden de vigilar y avisar cualquier cambio.

Cada hora, el sanador practicante pasaba a revisar a Hermione, y todos esperaban a que saliera para escuchar siempre la misma respuesta: no.

Después de unas veces, ya no se emocionaban al verlo salir.

Eran las 2 de la mañana cuando de la nada Tonks se soltó a llorar con amargura. Todos la vieron extrañados (algunos paseándose, otros sentados, pero todos en silencio).

Remus rápido la abrazó y trató de calmarla.

-Es que… -Comenzó a explicar tartamudeando, ganándose la atención de los presentes –me… me siento tan mal… tan mala amiga…-

-Eso no es verdad –La contradijo dulcemente su marido –Tú no eres mala amiga -

-Sí… lo soy –Continuó –En Canberra… cuando perdí el bebé… pasé tres días inconciente en cama… y cuando desperté… Hermione estaba ahí… no se había movido ni un minuto… ella me cuidó en todo momento… y yo… la traté muy mal… la ignoré cuando trataba de decirnos algo que quizás sea importante… y la dejé ir… sola… desprotegida… y no puedo… no puedo imaginármela caminando… directo hacia… hacia ese monstruo… sin saber que la esperaba para matarla… -

La voz se le cortó y lloró amargamente en los brazos de Remus.

Ginny y la señora Weasley también comenzaron a llorar.

-Vamos a estar ahí –Habló de pronto Draco que estaba recargado de la pared, todos lo miraron sin entender –Cuando despierte, vamos a estar ahí, y sabrá que estamos aquí para cuidarla y protegerla –

Más de uno asintió estando totalmente de acuerdo.

Los segundos, minutos y horas corrían en su contra.

Con angustia escuchaban el tic toc del reloj esperando con desesperación escuchar que estaba despierta.

Pero eso no ocurría y el miedo se veía en la cara de cada uno de ellos.

Increíblemente tensos miraban con horror acercarse el amanecer, con las esperanzas muriendo también.

A las 6 de la mañana vieron pasar, como siempre, al sanador practicante y momentos después, correr a la habitación de Hermione a dos enfermeras y a Ben Greenspan.

Alarmados, se acercaron a preguntar, pero nadie explicó nada y el pánico llegó al lugar.

Todos caminaban de un lado al otro hablando al mismo tiempo. Hubo descontrol total y Gallaher inmediatamente avisó a sus superiores, así que en cuestión de minutos Dolores Umbridge con una escolta apareció.

La puerta se abrió y Ben Greenspan salió.

Los presentes le hicieron preguntas y no lo dejaban hablar.

-¡Silencio! –Gritó Moody desde una esquina.

Magos y brujas se callaron y esperaron con el corazón palpitante que el sanador hablara.

-Ya despertó –Anunció.

Risas de alegría y abrazos de júbilo llenaron el lugar.

-Pero… -Continuó haciendo callar a la multitud nuevamente –Está muy débil por ahora, el veneno y la pérdida de sangre la dejaron así. La tendremos dormida con pociones hasta que creamos conveniente que esté totalmente despierta y con fuerzas. Sufrió un trauma tremendo así que en verdad debe descansar. Así que no hay visitas, puede seguir su escolta y está fuera de peligro, aunque debe seguir sus cuidados.-

-Ejem, ejem –Llamó su atención Umbridge –Disculpe, imagino ya me conoce, soy Dolores Umbridge y por ahora me encargo del caso de la señorita Granger. Es mi deber informarle que para esclarecer este asunto es de vital importancia la declaración de Hermione Granger. Espero entienda que cuanto más rápido declare, mejor será para su seguridad.-

-Sí, entiendo –Respondió el sanador –Probablemente… en… dos o tres días -

-Creo que no está comprendiendo bien –Continuó la bruja –Queremos que esto se haga lo más rápido posible, yo esperaría hoy mismo, a más tardar mañana -

-Lo lamento, es imposible –Se negó él –La señorita Granger no cuenta aún con buena salud, ni siquiera para mantenerse despierta y mucho menos para dar una declaración -

-Entre más tiempo pase, muchas…-Explicó ella y miró a los presentes –cosas pueden influir en su declaración, en especial si hablan con ella -

-No debe preocuparse, ella no tendrá visitas y pueden dejar cuanta escolta quieran –Repitió Ben –Pero en dos o tres días podrá dar una declaración, antes no -

-Dejaremos dos personas como hasta ahora para cuidarla –Intervino Moody, cambiando el tema.

-Muy bien –Aceptó Greenspan.

-Del ministerio se quedarán a hacer guardia –Dejó claro Umbridge –No hace falta tu gente, Moody -

-Claro que sí –Contradijo el jefe de aurores –Se quedará mi gente porque Hermione es de la Orden del Fénix -

-Era –Corrigió con sonrisa burlona la cara de sapo –En una declaración explicaron que la noche del ataque ella renunció a la orden. Así que ya no tienes poder aquí. De hecho, traigo un acta en donde decreta que solo gente del ministerio elegida por mí se quedará a hacer escolta –

Alastor se quedó sin habla.

-Y por lo tanto –Continuó Umbridge –Ni tú ni tu gente estarán en la declaración-

-No has ganado aún –La retó Moody.

-Ya lo hice –Se rió ella –Y es el comienzo- Le sonrió maliciosamente y luego se marchó.

Todos miraron molestos a Draco Malfoy, quién se agachó arrepentido.

-¿Pronto se recuperará? –Le preguntó la señora Weasley al sanador aún presente.

-Eso esperamos –Respondió –Pero las noticias que les he dado ahora son las mejores que puede haber -

-¿Aún puede… morir? –Preguntó con miedo Tonks.

-Sí, pero ya hay pocas posibilidades de que eso ocurra –Se apresuró a explicar el sanador –Hay más posibilidades de que todavía les quede Hermione para rato-

Y de nuevo la alegría inundó el lugar.

hola! lamento el retraso... casi no engo tiempo... y mi compu se descompuso...

bueno...

gracias a los reviews!

de rapidito!

dedico el capitulo a los reviews: jesica-haruzuchia, saku0692-chan, elsy, pabaji, samii, judith178, wanda-marie840, paddyale.

muchas gracias a todos y espero igual 8 reviews y subo el siguiente!

besos!