Hola! Aquí de nuevo reportándome, espero que todas estén muy bien y gozando de buena salud. Gracias por todos los comentarios que me han hecho llegar y los PM agradezco mucho sus muestras de afecto y sobre todo los halagos a mi historia. Los personajes de Candy Candy no me pertenecen solo los tomé un rato prestados con el fin de jugar un rato con ellos, lo hago sin fines de lucro solo por diversión. No es apto para menores, vuelvo a recordar. ¡Comenzamos!
CAPITULO 21
DISFRUTANDO LA LIBERTAD
Patty caminaba de la mano de Stear muy enamorada, él no paraba de platicarle sus anécdotas en la guerra y el cómo sufrió por la pérdida de su mejor amigo. Caminaban felices de estar juntos y entre risas y anécdotas llegaron junto al lago, Stear se sentó para observarlo mientras Patty se sentaba junto a él.
-¿En qué piensas Stear?
-En nosotros Patty querida.
-¿En nosotros? ¿Hay algún problema?
-No, solo que con lo que pasó con Archie y Annie hace unos días y la paternidad repentina del tío William, me ha puesto a pensar.
-Yo también he pensado en eso Stear, y la verdad es que tengo miedo.
-¿Miedo? ¿De qué Patty? Yo solo pensaba en esperar para no provocarte un problema con tú familia, no quisiera que te señalaran o hablaran mal de ti. Patty yo te amo y será difícil para mí no ceder a la tentación, pero tú eres lo más importante para mí.
-Stear, yo también te amo… pero…
-¿Pero…?
-¿Y si estoy embarazada?
-¿¡Embarazada!? ¡Patty! ¿Estás dudando? ¿Por qué? ¿Tienes alguna sospecha?
-Aún no puedo confirmarlo, pero tú sabes que podría ser.
-Si es así, hablaré con la tía abuela, para que la boda se celebre lo antes posible, como ya te dije te amo y nada me separará de ti, menos si estuvieras esperando un hijo mío.
Stear abrazó a Patty dulcemente acercándola a su pecho, mientras aspiraba el olor de su cabello. Patty se refugió en él feliz de lo que escuchaba, había decidido entregarse a él después de haber sufrido tanto por su partida y habérselo reprochado tanto, esto le dio el valor de hacerlo, no quería que volviera a enlistarse de nuevo y arrepentirse toda su vida por no haberlo hecho. No se arrepentía, al contrario había sido maravilloso, él había sido dulce, tierno, cariñoso, la había amado con mucho cuidado llevándola hasta tocar el cielo, la había llevado al clímax de placer y no se arrepentía de ello, pero tenía que confesar que tenía miedo, no por la gente, sino por sus padres. La habían educado para guardarse después de la boda y aunque los tiempos habían cambiado bastante, sus padres no pensaban igual a ella.
Por otro lado Archie tenía a Annie tomada por la cintura mientras la veía a los ojos, pensando cómo sería tener un hijo con su temerosa novia, ella lo veía extrañada, no sabía que se había enterado de su supuesto embarazo.
-¿Te pasa algo Archie? ¿Por qué me miras así?
-¿No puedo ver a mi hermosa novia?
-Sí, pero te noto distraído.
-No es nada, solo pensaba en cómo serán nuestros hijos.
-¿Hijos? – Dijo Annie pegando un brinco, hace días creyó estar embarazada, pero se había equivocado.
-Sí ¿Qué pasa? ¿No te gustaría?
-Claro que sí – Decía mientras se separaba de él y le daba la espalda.
-¿Entonces?
-¿Sabes? Hace días pensé que estaba embarazada. – Decía apenada bajando su rostro.
-¿Lo dices por el virus?
-Sí – Dijo tímidamente.
-Annie, si eso pasa seré el hombre más afortunado del mundo.
-¿De verdad Archie?
-Claro que sí damita, yo te amo.
-Y yo te amo a ti Archie. –Dijo aventándose a su cuello y agarrándolo con tanta fuerza que fueron a dar al suelo.
-¿Qué pasa con ustedes chicos? ¿Se encuentran bien?
-Sí Stear, solo que perdimos el equilibrio, pero no pasó nada. – Decía Archie levantándose y levantando a Annie, pero sobándose el trasero, mientras Patty y Stear los veían sorprendidos.
-¿Y dónde está Candy y Anthony?
-Es verdad ¿Dónde están esos dos?
-Vamos chicos, cualquiera diría que están celosos.
-¿Celosos nosotros? – dijeron al mismo tiempo.
-Nosotros nunca hemos tenido celos de Anthony.
-Eso no es de lo que nos enteramos.
-¿De qué hablan? – preguntó Anthony que justo en ese momento llegaba abrazando a Candy y alcanzó a escuchar la pregunta.
-De nada Anthony, preguntábamos dónde estaban.
-¿Y por eso están celosos? – Preguntó divertida Candy – No se preocupen, que aunque su primo es mío, se los puedo prestar un poco.
-Pero no hoy, ya que me voy a robar a esta señorita toda la tarde. – Decía Anthony guiñándole un ojo a Candy.
-¿Qué van a hacer por la noche?
-Aún no tenemos nada planeado. ¿Por qué? – Preguntó Anthony.
-Estaba pensando en hacer una cabalgata nocturna – Dijo Stear.
-¡Si! – Gritó Candy emocionada – ¡Y podemos hacer un picnic a media noche!
-Perfecto – Dijo Archie –Antes de que llegue la tía abuela y nos lo prohíba.
-Me parece bien – Dijo Anthony y las chicas asintieron.
Anthony y Candy se separaron del grupo, querían estar solos y libres como cuando eran niños.
-Anthony ¿Crees que podrás montar a caballo?
-Claro que si princesa, me siento bien. Además solo será una cabalgata, será tranquila no pienso galopar. ¿Tienes miedo? Hace rato estabas emocionada.
-No me había dado cuenta que no has montado.
-No te preocupes mi vida, seré cuidadoso, además iremos en un solo caballo. Candy, ¿Sabes qué pasó con Pegaso? –Candy agacho la mirada negando tristemente.
-Después del accidente, yo estuve enferma por tres días, y cuando pregunté por él solo me dijeron que había quedado muy lastimado de su pata, por la trampa en la que había caído, así que supongo que…
-Entiendo, no te preocupes. –Dijo Anthony triste. – Pegaso era hijo de la yegua de mi madre, me hubiera gustado tenerlo más tiempo, lo tenía desde que era un potrillo.
-Stear y Archie deben saber que pasó realmente, yo la verdad no quise saber más, le tenía tanto miedo a los caballos y ver a uno me ponía muy triste. – Dijo bajando la vista con los ojos a punto de derramarse, Anthony le levantó el rostro delicadamente y le buscó su mirada.
-No llores por favor pecosa, eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras. – Los ojos de Candy se iluminaron mostrando la mejor de las sonrisas para su amado, quien la miraba tiernamente mientras se acercaba a sus labios. Selló ese momento con un tierno beso mientras la rodeaba por la cintura y ella lo abrazaba fuertemente acariciando su cabello haciéndolo estremecer, la danza de las lenguas se hizo presente, para luego extender los besos por todo su rostro, mientras besaba sus ojos unos pasos se acercaban a ellos, eran sus primos con sus respectivas novias que les daban alcance.
-Vamos parejita, hay que preparar todo para esta noche. –Anthony y Candy se sorprendieron y sonrojaron por haber sido sorprendidos, pero disimulando la vergüenza Anthony preguntó mientras tomaba de la mano a Candy.
-Stear ¿Sabes lo que pasó con Pegaso? – Archie y Stear se miraron brevemente y asintieron.
- Después del accidente, Pegaso quedó muy lastimado de la pata, se la fracturó y por la caída se lastimó mucho. El Sr. Smith quería sacrificarlo para que no sufriera, pero la tía abuela dio la orden de cuidarlo y hacer lo posible para sanarlo, nadie lo volvió a montar. Duró mucho tiempo en rehabilitación y después nos fuimos a Londres. Lo último que supimos fue que la tía abuela por órdenes del tío abuelo lo dejó de semental, ya que por ser un pura sangre era muy valioso, de hecho hace como un año supe que aún vivía y tuvo unos potrillos. Yo creo que si le preguntas a la tía abuela te dirá si tiene alguno todavía.
-Gracias Stear por lo menos sé que tuvo una buena vida.
-Sí, la tía abuela y el tío William se aseguraron de ello.
-Bueno vayámonos porque hay que arreglar todo.
-¿Anthony qué caballo montarás?
-No lo sé, no he ido a las caballerizas.
-¿Por qué no montas la yegua de Candy?
-¿Mi yegua?
-Si Candy, aún la tienen en las caballerizas.
-Stear, ¿Tú crees que aún viva Pegaso?
-No lo sé, si quieren vamos a ver, hace mucho que no vamos a las caballerizas.
Apresuraron el paso, los seis jóvenes iban apurados para llegar a las caballerizas y elegir un caballo para Anthony, ya que sabían que tenía que ser el más dócil y gentil y recordaban que la yegua que Candy había montado el día de la cacería era bastante dócil.
-Buenas tardes Sr. Smith.
-¡Buenas tardes joven Anthony! ¿Viene a ver a Pegaso? -Preguntó el capataz feliz de ver al joven Brower.
-¿Pegaso sigue aquí?
-Claro que sí joven, está junto a Afrodita, nunca los hemos podido separar.
-¿Afrodita? – preguntó Candy.
-Sí señorita Andrew. Afrodita era muy joven cuando usted la montó y siempre fue muy dócil, se quedó todo el tempo junto a Pegaso, pero muy pocas veces la han montado. Han tenido dos potrillos, el más grande tiene 4 años, solo que está en el rancho del Sr. Stevens, es grande y blanco como su padre y dócil y noble como su madre. El otro como aún es joven y está en las caballerizas.
-¿Quiere decir que Pegaso y Afrodita han tenido hijos?
-Así es Señorita, los peones les dicen "los enamorados" porque nunca se separan y aunque quisieron que Pegaso fuera semental nunca quiso a otra yegua, solo quiso estar con Afrodita y viceversa.
-Bien dicen que todo se parece a su dueño. –Dijo Stear en un tono de burla.
-¡Stear! – Gritaron todos al mismo tiempo, estallando en risas.
Anthony tomó la mano de Candy y se adentró lentamente a las caballerizas, iba emocionado por ver a su fiel amigo. No lo veía por ningún lado, pero vio a Afrodita reconociéndola inmediatamente ya que tenía una mancha blanca cerca del cuello, la conocía perfectamente ya que él mismo la había elegido para Candy. Había muchos caballos, algunos nuevos y entre ellos debería estar el potrillo de Afrodita y Pegaso. Candy y Anthony se acercaron a Afrodita y la acariciaron, el noble animal pareció reconocer a Anthony ya que él la había alimentado cuando era un niño. La eligió para Candy cuando esta tenía cuatro años, así que debía tener 9 años, aún estaba joven y Pegaso tendría unos doce años, pero aún seguía sin verlo.
-Candy, no veo a Pegaso por ningún lado.
-Yo tampoco, pero el Sr. Smith dijo que aquí estaba. - La caballeriza que le correspondía a Pegaso estaba vacía, estaba enseguida de la de Afrodita, así que se acercaron un poco más y pudieron ver dentro de la caballeriza al fondo un caballo blanco acostado plácidamente y vieron que ambas caballerizas estaban comunicadas.
-¡Pegaso! –Lo llamó Anthony. –¡Pegaso! – Volvió a llamarlo. El animal levantó la cabeza rápidamente y volteó a ver a Anthony. Se le quedó viendo fijamente -¡Vamos Pegaso, es hora de cabalgar! – Dijo alegremente la frase que siempre decía cuando llegaba por él y que el caballo ya conocía. El caballo rápidamente se puso de pie y se acercó a Anthony agachando la cabeza, como cuando quería ser acariciado. Anthony lo acarició y abrazó al mismo tiempo y unas lágrimas aparecían en sus bellos ojos, el animal se veía igual de impresionado hacía ruidos extraños que se interpretaban de alegría, Afrodita se acercó a Pegaso y puso su cabeza en el cuello de él como abrazándolo, de pronto Pegaso relinchó emocionado, ya que después de esa frase el relinchaba contento porque era hora de pasear, de ser libre y había pasado tanto tiempo sin ver a su joven amo que deseaba salir con él, añoraba correr por el campo en compañía de ese joven que no había vuelto a ver.
-Sr. Smith, ¿Habrá algún problema si monto a Pegaso?
-Pegaso es fuerte, joven Andrew, pero no está acostumbrado de nuevo a la silla, no se ha dejado volver a poner una. –Ante el asombro de todos, Pegaso se acercó a una silla que estaba dentro de las caballerizas, la cual se utilizaba cuando sacaban a pasear a Afrodita, pero nunca se había acercado a ella.
Anthony entendió que Pegaso no se había dejado montar por nadie que no fuera él, y éste al escuchar de nuevo esa frase sabía que era hora de pasear. Anthony entro a las caballerizas con el miedo en los ojos de Candy, él siempre había ensillado a Pegaso sabía hacerlo y extrañaba hacerlo, milagrosamente el corcel accedió sin ningún problema, ante la mirada de asombro del capataz que después de su recuperación intentaron montarlo de nuevo para ejercitarlo, pero nunca lo permitió.
-¡Anthony ten cuidado! –Decía Candy temerosa.
-No te preocupes amor, Pegaso no puede galopar rápido además nunca fue un caballo salvaje.
Anthony después de asegurar la silla puso su pie en el descanso y subió a él. El caballo cambió su expresión y su pose a una más erguida y elegante acercándose a la puerta, salieron de las caballerizas seguidos por todos y ante las miradas de asombro de los demás trabajadores ya que Pegaso tenía casi cinco años sin ser montado y había permanecido solo dando cortos paseos amarrado por un lazo, pero ahora se veía feliz, parecía que había estado esperando a su dueño y así era, Pegaso había esperado a Anthony todo este tiempo. Iban a paso lento y Pegaso se empezó a inquietar porque quería correr, quería galopar, lo extrañaba así que Anthony dio la instrucción de galopar ante la mirada de miedo de todos.
-Anthony ten cuidado. –Decía Candy, no quería que nada le pasara. Anthony no quiso preocuparla de más, así que disminuyó el galope, Candy tenía las manos entrelazadas a su pecho agradeciendo que Anthony la escuchara, la invitó a subir con él y ella aceptó, la sentó frente a él y la tomó por la cintura con una mano y con la otra guió a Pegaso de nuevo a las caballerizas. La cabalgata se haría esa noche y Anthony iría en su fiel Pegaso.
-¡Listo! – Decía Archie – entonces irás en Pegaso, Candy en Afrodita…
-Te equivocas Archie, Candy irá conmigo en Pegaso.
-¡Que buena idea, cabalgaremos en parejas! – Decía Stear.
-Está bien, entonces yo llevaré a Afrodita ya que mi caballo murió- Decía Archie.
-Lo siento Archie. – Decía Anthony.
-No te preocupes, hace tiempo que me avisaron.
-Pues Sansón sigue aquí, - decía Stear acariciando a su amigo equino, mientras Patty se escondía con miedo detrás de él.
-¿Annie, irás conmigo?
-Si Archie, de hecho para mi mejor yo le temo a los caballos desde que Neal asustó al caballo que monté en su casa.
-No te preocupes Annie, Afrodita es muy noble.
-Patty tu irás conmigo, Sansón es un buen caballo, el mejor para mí. – Decía Stear alegre.
-Está bien Stear, confío en ti. – Decía Patty tímidamente y con miedo.
-Vamos chicas no teman, los tres son muy buenos jinetes. Anthony, tienes que prometer que no galoparás muy rápido, por favor.
-Te lo prometo princesa todo será poco a poco, no quiero preocuparte.
Salieron de las caballerizas rumbo a la mansión a preparar la comida y a alistarse para poder salir a tiempo.
La tía abuela estaba en su despacho pensando en lo que iba a hacer en la ausencia de Albert, los chicos no debían estar solos no era correcto, así que ella debería de regresar lo más pronto posible para tenerlos vigilados y no salieran con su domingo siete. El mayordomo entró al despacho para avisar que había llegado Sara con sus hijos.
-Muchas gracias Norberto, puedes retirarte.
-Con su permiso Madame. –Elisa entró primero, seguida de Neal y Sara.
-¡Tía abuela! – dijo la pelirroja, siendo honesta en el gusto de ver a su tía, ya que estaba agradecida por el prometido que le había encontrado.
-Elisa, que gusto verte hija ¿Cómo has estado?
-Muy bien tía abuela, feliz – Decía con una sonrisa que ya se estaba haciendo costumbre en su rostro muy distinta en su pasado.
-Me alegra niña, ¿Y tú Neal cómo estás?
-No puedo quejarme tía.
-Me alegra escuchar eso.
-No, no puedo quejarme porque podría enterarse mi querido suegro.
-Vaya muchacho, no pensé que estuviera tan mal.
-No tía, no está mal tengo que reconocer que estoy aprendiendo mucho y que el General ha tenido mucha paciencia.
-¿Y con la señorita Jones como van las cosas?
-Bien tía, de hecho estoy hasta feliz de estar con ella, es una muchacha muy inteligente y eso me ayuda a comprender más al General.
-¿Entonces estás conforme con tu compromiso?
-No tía, no estoy conforme, estoy de acuerdo. Luisa será una buena esposa, tiene dinero, buena posición y tal vez podría enamorarme de ella.
-Eso me gustaría, ella lo merece y por lo que veo puede que tú también lo llegues a merecer. –Decía esperanzada la tía abuela de que su sobrino cambiara por fin, y así ya no fuera un dolor de cabeza para ella. ¿Y tú Elisa? ¿Eres feliz con Tom?
-Feliz es poco tía abuela, nunca me había enamorado así de alguien y nunca había sido correspondida.
-¿Ni de Anthony? – preguntó Sara indignada.
- No mamita, Anthony era mi primo y lo quise mucho, tal vez me hice ideas locas en mi cabeza por tus comentarios. Tal vez me hubiera enamorado de él de verdad, no lo sé, pero nunca sentí por él lo que siento por Tom. No se ofenda tía abuela, Anthony fue maravilloso, muy guapo, de los muchachos más guapos que he conocido, sino el más guapo, pero nunca lo amé ahora lo comprendo, en cambio a Tom lo amo con solo verlo basta para que sonría y mi corazón salte de alegría al estar con él. No es un sentimiento forzado, no sé si usted me entienda.
-Te entiendo muy bien niña. – Decía Erloy, ya que ni ella había sentido por su difunto marido lo que sentía ahora por el viejo Steve o aquel viejo amor de juventud. – Pero no me ofendes, es más Anthony no era tu prometido como quería tu mamá.
-¿Ah no? – Preguntó Elisa, volteando a ver a su mamá.
-No, pero ya no tiene caso hablar de ello, lo importante es que ahora eres feliz con Tom. ¿Entonces podemos hablar de un compromiso?
-¡Sí! –Grito Elisa, ya que le urgía se anunciara el compromiso con Tom, porque si no tendría más opción que fingir un embarazo de 7 meses. Aún no estaba segura, pero tenía la sospecha que aquel encuentro con Tom podría haber dejado consecuencia y una que tendría nombre y apellido. Siempre habían estado vigilados muy de cerca, ese día habían salido de paseo con Luisa y su hermano, pero ellos tuvieron que ir al hotel donde se hospedaba Tom a recoger unos papeles que necesitaba para un negocio y al estar ahí solos cedieron ante la tentación, dejándose llevar por ese maravilloso embrujo al que habían caído semanas atrás cuando habían sido presentados, no se arrepentía de lo que había pasado, pero sí temía la reacción de su tía abuela y peor, la de su madre.
-¡Elisa! Por favor compórtate, ¿Qué dirá la tía abuela?
-No te preocupes Sara, el compromiso se llevará a cabo muy pronto, en cuanto regrese el tío abuelo de su viaje.
-No sabía que el tío abuelo salió de viaje - Decía Elisa preocupada.
-Fue repentino salió a arreglar unos asuntos a Escocia, pero en dos meses llegará y celebraremos el compromiso.
-¿En dos meses? – Preguntó Elisa nerviosa. - ¿No le parece mucho tiempo tía abuela?
-No me parece, pero… ¿Tienes algún problema Elisa? – Preguntó la tía abuela con cierto recelo.
-Bueno… no sé, lo que usted decida está bien tía abuela. –Decía no muy convencida, cosa que no pasó desapercibida para la anciana.
-Bien, entonces así se hará, por lo pronto van a pasar un tiempo en Lakewood, no es necesario que se queden aquí en Chicago, será mejor que se alisten para que en una semana salgan para allá. Mientras se realizan los preparativos de la fiesta de compromiso, ahí se anunciaran los compromisos y la presentación del tío abuelo, esa debió haber sido antes pero debido al viaje que tuvo que hacer también se retrasó.
-¿Qué compromisos se anunciarán tía? Los compromisos de Archie y Neal ya se anunciaron, hasta la fecha de la boda tienen ya.
-Sería tu compromiso con Tom. Pero tengo que hablar con el Sr. Stevens sobre ello, el compromiso de Stear William ya se encargó de ello con el Sr. O'Brian.
-¿Y el de Candy tía abuela? – Preguntó Neal curioso.
-El compromiso de Candy ya es un hecho, según el tío abuelo William.
-¿De verdad? ¿Ahora sí está de acuerdo el tío abuelo?
-Aún no lo sé Neal, pero ahora sí tendrá que obedecer. – La señora Elroy aún no quería que se supiera que Anthony estaba vivo, quería esperar a que llegara Albert, así que decidió mandar a Elisa y Neal a Lakewood y a los chicos a Chicago para que se hicieran cargo de las empresas en ausencia de Albert. Archie ya estaba siendo preparado para llevar los negocios al igual que Stear, que antes de ir a la guerra también había sido entrenado y en ausencia de Albert ellos deberían estar al pendiente y se llevaría a Anthony para que fuera entendiendo el negocio de la familia, al haber perdido tantos años de Colegio tenía que esforzarse el doble que sus primos ya que le llevaban mucha ventaja. Sabía que siempre había sido muy inteligente, pero también eran muchos años sin estudio, además era buen pretexto para calmar las ansias de los muchachos ya que los veía con las hormonas muy alborotadas, el único que mantenían a raya era a Neal, ya de Elisa dudaba por la forma en que había reaccionado, así que cerca de ella estaría más vigilada, creía la tía abuela.
-Tía abuela ¿Qué pasará con el General? Tal vez no esté de acuerdo en que me vaya a Lakewood.
-No te preocupes Neal, ya hablaré con él, además podría aprovechar en ir por el vestido de novia de Luisa, pronto llegará la fecha de la boda y de seguro no querrá estar apurada.
-De acuerdo tía – Decía Neal contento porque ya no estaría bajo el escrutinio del General por lo menos un tiempo.
Continuara…
Hasta aquí quedamos con este capítulo, como verán Elisa tiene sus dudas ¿Qué andarían haciendo? Así que ya tenemos una idea de que se aproxima. Espero hayan disfrutado esta capítulo que hasta el caballo es feliz aquí jajajajaja yo y mis locas ideas de que habría pasado con el caballo, no quise darle muerte y como Anthony amaba montar pensé que sería una parte importante de su vida y empecé a divagar un poco con ello, no sé cómo se llamaba el caballo solo recuerdo los de Elisa y Neal, "César y Cleopatra" y como el caballo de Anthony era blanco le puse Pegaso, iba a ponerle Tiro al Blanco jajajaja no es cierto. Si alguien sabe el nombre les agradecería mucho que me lo hicieran saber y lo cambio, pero me gustó ese nombre, muchas gracias por todo, las dejo para que hagan sus comentarios. Saludos!
28/06/19
