Disclaimer: Ninguno de los personajes, del mundo de Harry Potter, me pertenecen. Todos pertenecen a JK Rowling. La trama es de BelleOfSummer.
Esté capitulo fue beteado por HunterLight Araiza y Doristarazona.
"Almost Perfect, Almost Yours"
Capítulo XXI
"Te Amo, Madre"
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Petrova Morag Pucey (antes Dubois) siempre había pensado que algún día sería grande. Nunca se había imaginado que su vida sería inferior a lo mejor. No podía permitirlo; no es que toda su vida fuera a menudo comparada a su perfecta e intachable hermana mayor.
No. Ella nunca había odiado a su hermana.
Incluso la amaba.
Ella era la única que había estado allí por ella cuando nadie lo estuvo.
Cuando su madre anunció que ella no era lo suficientemente perfecta, Genevieve estuvo allí para asegurarle a Petrova que ella estaba equivocada. Cuando estaba teniendo problemas con sus calificaciones, su hermana mayor estaba allí para ayudarla y cubrirla de sus padres.
Petrova tal vez podría ser lo suficientemente ambiciosa para ponerse celosa, pero no podía odiar a la única persona que le demostró de alguna manera que era amada.
Por lo tanto, ella se mantuvo en segundo plano.
Se convenció a sí misma de quedarse oculta detrás de la sombra de su hermana para mantenerse a salvo.
¿Por qué no lo haría? Ella siempre había sido la más débil; siempre menos de una onza o una milla de su hermana.
Incluso el primer muchacho que a ella le gustó se había enamorado de su hermana.
Eso le dolió.
Pero sabía que no tenía que apegarse a ese hecho malicioso cuando sabía lo feliz que era su hermana y lo orgulloso que sus padres estaban de ella.
Ella vio, encuadrando los hombros, como su hermana flotaba en el altar.
Era la boda de sus sueños. Él era el chico de sus sueños.
Pero ella nunca fue la chica.
Petrova sabía que su hermana era la chica más afortunada. ¿Qué sentido tenía haber nacido después de ella si en realidad no existía mucho? ¿Estaba de sobra? Tal vez.
Fueron meses después que ella se dio cuenta que ninguno de ellos importaría mucho en el futuro.
Su hermana lo tenía todo: la boda más grande, uno de los apellidos más importantes sangre pura en la historia, las prendas y las joyas más costosas, una de las casas más grandes en Francia…
Aun así todo duro por meses. Sólo meses.
Ser una de las familias más influyentes en el mundo mágico tenía sus propias desventajas. A diferencia del resto de las familias sangre pura, Genevieve y su esposo habían rechazado la oferta de Voldemort durante el ascenso de la primera guerra mágica en la formación de la Rebelión de los Mortífagos cuando alcanzaron las instalaciones de Francia a finales de 1970.
Ellos sabían que el precio no sería tan fácil, pero nunca habían esperado lo mucho que les costaría.
Petrova pudo recordar fácilmente la mirada devastada de su hermana mayor, Genevieve, cuando gritó y lloró por su mansión que ardía en esa fatídica noche.
Una marca oscura estaba enmarañada junto con las nubes oscuras. Su hogar estaba ardiendo en llamas lúgubres junto con su vida y sueños y junto con el esposo quien había muerto para salvarla.
Después de aquella noche, Genevieve nunca más volvió a ser la misma. Seguía siendo la hermana quien se había preocupado mucho por ella. Pero nunca fue la misma. Ya no creía en el amor.
Fue en ese momento cuando Petrova se había dado cuenta que en este mundo, ser justo en verdad no te llevaría a ninguna parte.
Así que cuando este mago inglés llamado Ansleigh Pucey había pedido su mano en matrimonio cuando viajó a Francia por una transacción comercial, ella no tuvo que pedir la opinión de su corazón al respecto. Todo lo que necesitaba era ser lógica, ser más astuta que sentir algo que no estuviera basado en el razonamiento.
Entre sus pretendientes, él era el más rico. También era amable y gentil, aunque esos rasgos en verdad no importaban. Él le podía ofrecer la protección y la seguridad que ella necesitaba. Tenía dinero. Y eso era todo.
¿De qué servía estar enamorada cuando estabas en una lucha constante?
Ellos decían que era mejor amar y lastimar que no amar en lo absoluto.
Pero ¿por qué perder el tiempo en amar cuando sabes que saldrás lastimado en el final?¿No era una reminiscencia enviar tu propio ser a su condena para ser temporariamente feliz?
Así que ella hizo lo que era lo mejor.
Y eso era salvar a su familia.
Se sintió orgullosa por el hecho de aceptar que el intento persistente de Ansleigh no era un acto de egoísmo sino que a la inversa.
La muerte del esposo de Genevieve había sido una experiencia desmoralizante no solo para ella, sino que también para toda la familia.
Sus padres ya eran demasiado mayores para proteger a su familia. Tenían las inversiones suficientes y el apellido para importar en el círculo Francés y Parisino de los sangres pura de alta clase, pero eso era todo.
No era suficiente.
Nunca era suficiente en este mundo.
Siempre había sido una competencia.
Y si te tropezabas en el transcurso de la carrera, tenías que ponerte de pie lo más rápido posible para no ser aplastado por las personas despiadadas.
Necesitaban un nuevo hombre para mantener a la familia. Ellos nunca tuvieron un hijo y su única esperanza era que sus hijas sobrevivieran este duro mundo de los privilegiados.
Y Ansleigh Pucey acababa ofreciéndose como eso. Su apellido era lo suficientemente fuerte pero no tan dominante para estar dentro del círculo de la rebelión. Cuando la primera guerra mágica terminó, el apellido de la familia Pucey había sobrevivido para ser una de esas pocas élites quienes lograron mantener su apellido intachable y puro.
De pronto, Petrova era la heroína de la familia Dubois.
Ella los había salvado a todos.
Ella fue la que había caminado al altar. Ella fue la que lucía perfecta. Ella había tenido el vestido más fino, las joyas más costosas y brillantes. Ella era el orgullo y la alegría de la familia.
Ella era el centro de atención.
Ella era la salvadora.
Era su momento.
Él no era el hombre de sus sueños.
Pero era su boda soñada.
Y la mujer no era su hermana ni ninguna otra.
La mujer era ella, por primera vez.
Ella siempre había pensado que primero se tendría que enamorar para conseguir todo lo que quería, para ser feliz; sin embargo nunca había esperado esto.
Nunca pensó que un simple extraño pudiera darle algo que ella siempre había soñado.
Y ahora, en medio de ayudar a su hija vestirse mientras entrelazaba su corsette delante del enorme espejo estilo barroco, sabía que estaba siendo salvada una vez más por un extraño.
La luz de la vela del candelabro sobre las repisas con tiras en tonos dorados estaban acentuando la encantadora silueta de su hija mientras Petrova tiraba con más fuerza del corsette para reducir la ya cintura pequeña de Hermione.
Petrova pudo ver como su hija frunció el ceño mientras cerraba los ojos un poco por el grado de constricción que el corsette bajo el pecho le estaba dando; sus jóvenes pechos dentro de su ropa interior se moldeaban más, realzándolos por la presión y su estómago era aplanado como si ya no hubiera más nada adentro. Ella sabía que su hija en verdad odiaba usar los corsettes que ella le compraba, pero también sabía que nunca se lo diría directamente a ella incluso si estuviera adolorida.
De todas maneras, ella sabía la importancia del mismo.
Ella necesitaba que fuera más que perfecto.
A Petrova no le importaba si a ella le dolía.
Por lo que sabía, ella incluso debería estar agradeciéndole.
Si ellos no se la hubieran sacado de los Grangers años atrás entonces ¿en dónde estaría ahora?
Ella no hubiera sido tan perfecta y tan hermosa como lo era ahora.
Probablemente sería una de esas asquerosas sangre sucias recorriendo las instalaciones de Hogwarts.
El único hijo de los Malfoy ni siquiera hubiera soñado en mirarla dos veces, mucho menos tocarla, sabiendo lo asquerosa que su sangre en verdad era.
Pero ahora, mírala.
Ella estaba siendo elogiada, incluso adorada, por el mismísimo Draco Malfoy.
Petrova nunca podría ser culpable por lo que habían hecho. No. Ella hizo todo esto por su familiapero no se podía negar que la chica también había recibido diez veces más de su resultado.
Esto no hubiera sido realmente necesario si su esposo no hubiera sido lo suficientemente tonto para apostar más de la mitad de sus posesiones y perdiendo todo deliberadamente en el proceso. Para empeorar las cosas, él había intentado recuperarlas jugando más y por lo tanto termino teniendo más deudas, finalmente dejando la fortuna de la familia por el suelo.
Ese momento de sus vidas fue uno de los más bajos. Nunca hubo un día en el que no dejaran de pelear. Ella lo culpaba por todo; sin embargo, él la culpaba por no estar satisfecha. Le dijo lo mucho que había visto su descontento en casi todo; que ella siempre quería más y la única solución en la que pudo pensar era en apostar sus bienes para ganar más para ella.
Pero evidentemente todo salió mal y se descontroló.
Petrova incluso había pensado en escaparse de esa existencia en ruinas. Pero sabía que no podía hacerlo.
Ansleigh la amaba demasiado. Y quizás lo que él le dijo era verdad. Él se había esforzado para darle todo lo que ella quería, y como no podía verla contenta, él se exigió a sí mismo por más hasta que todo se había derrumbado contra él.
Sin embargo, él seguía sin entender, ¿verdad?
Ella nunca podría estar satisfecha porque él no fue su elección en primer lugar; porque ella nunca había tenido una elección.
En el fondo, tenía esta culpa que estaba intentando golpear su consciencia. Tal vez fue por eso que no se pudo marchar, o tal vez era simplemente porque ella no tenía la elección.
Ellos ya tenían un hijo el cual apreciaban mucho. Ella no podía permitir que su hijo creciera sin un padre. Quizás, él era el único lazo que los conectaba además del hecho de que estaban enlazados en la unión de un matrimonio sagrado de magia. Ella también estaba embarazada de su segundo hijo y no era posible huir en ese estado delicado.
Fue en esa noche auspiciosa que sus vidas habían cambiado para siempre. Un grupo de hombres habían entrado brutalmente a su mansión, afirmando estar bajo las órdenes de un cierto terrateniente a quien Ansleigh debía.
El esposo de Petrova intentó protegerla pero fue en vano ya que los hombres habían sido demasiado agresivos para su caso. Fue en ese mismo segundo, cuando un puño de uno de los hombres había conectado brutalmente en su pansa redonda, que Petrova supo que su hermosa bebé se había ido para siempre.
Petrova casi murió esa noche.
Pudo jurar que sus recuerdos iban y venían por primera vez. Estaba segura que todo había terminado. Todo lo que pudo sentir era dolor y nada más.
Fue hasta que ella se despertó en esa habitación iluminada por el sol con su esposo mirándola preocupado que había asimilado todo.
La única cosa que pudo hacer era aferrarse a él con su vida, sabiendo demasiado bien que su pequeña princesa se había ido, y que ni siquiera pudo darle un vistazo a lo linda que ella sería, o a lo hermosa que sería cuando creciera y utilizara las joyas de su madre. Ninguno de ellos ahora sabría.
Petrova pensó que nada podría empeorar, hasta que le informaron las implicaciones de lo que realmente había sucedido. El trauma había causado un gran daño, no solo a su hija no nata pero también a su cuerpo; casi matándola en el proceso debido a demasiada hemorragia interna. Por eso, necesitaba someterse a una histerectomía, que era una extirpación quirúrgica de su útero que la dejó incapaz de tener hijos en el futuro.
Esto rompió completamente su corazón.
Sin embargo, durante ese día, ella no pudo derramar ni una lágrima. No sabía porque. Sabía estaba demasiado estresada para hacer cualquier cosa, pero se cuestionó fuertemente a ella misma su inhabilidad de derramar una lágrima.
Ahora suponía que era porque había estado demasiado adormecida de cualquier emoción por mucho tiempo.
En vez de pensar en su hija que perdió, estaba más preocupada de las insinuaciones que se reproducirían por no ser capaz de volver a tener un hijo.
Sin importar lo que ellos harían, seguían teniendo muchas deudas que pagar. Genevieve una vez le dijo que la única solución y esperanza que ella tenía era su única y no nata hija; que ella hubiera podido salvarlos algún día a través de una fusión con una familia rica.
Pero ahora ella se había ido, Petrova en verdad no sabía qué hacer.
¿Qué le darían ella y su esposo a su único hijo? ¿Más deudas? ¿Qué sucedería con él algún día? El apellido de la familia Pucey se estaba degradando lentamente y solo una familia de sangre pura más abajo que su posición social podría aceptar su propuesta viendo que la riqueza de un hombre era la primera cosa en ser escudriñada por la familia de la dama.
Fue en ese momento en que a ella se le ocurrió…
Era una opción muy arriesgada, era muy difícil como aterradora de contemplar.
Después de una serie de charlas y discusiones con su esposo, finalmente la acompañó junto a Genevieve a ver a Cassandra Vablatsky, una famosa vidente quien vivía en una región aislada de las Islas Hébridas Interiores, un archipiélago de la costa oeste de Escocia.
Cassandra Vablatsky era una mujer muy extraña; sin embargo, viendo su camino elegido, Petrova pudo ver porqué. Había incluso predicho su propia muerte dentro de un Cromo de Mago Famosos, al ver su habilidad en predecir el futuro; que seguía siendo bastante sombrío en la opinión de Petrova.
Fue entonces que fueron guiados a una niña hija de Muggles que estaba en el vientre de su madre muggle, e iba a nacer exactamente el mismo mes en el que la niña que perdió Petrova hubiera nacido.
Era un oscuro reemplazo, pero era un trato impecable.
No podían tener más suerte.
Claro, la sangre de la niña era impura, pero nadie sabría que ella era del mundo muggle; un mundo mucho menos superior y conocedor que el de ellos. De acuerdo a Vablatsky, los poderes mágicos de esta niña podían ser rastreados y descendían de un mago reconocido llamado Héctor Dagworth-Granger, quien tenía un familiar Squib que se casó con una muggle. Héctor Dagworth-Granger era el famoso fundador de cierta organización para pocioneros de gran talento, lo que significaba que la niña podría llegar a tener las habilidades de su ancestro si era propiamente educada.
Buscaron por esta familia. Eran "dentistas", un término que utilizaban los Muggles para los "doctores" de dientes, así que supusieron que también podían ser considerados como sanadores. Ellos parecían tener una educación refinada, al juzgar por su hogar inglés simple pero a la vez de buen aspecto con hermosos jardines y paisajes alrededor de la misma.
Thomas Andrew y Emma Charlotte Granger también eran una pareja de buen aspecto, Petrova se percató de esto; viendo que las apariencias serían muy importante para la niña de ellos, su niña en el futuro.
Emma tenía unos rasgos delicados, al igual que su sonrisa que era atractiva. La primera vez que Petrova la conoció, casi se había sentido culpable por lo que estaba a punto de hacer. Emma era una mujer tan inocente, tan acogedora y gentil, demasiado confiada… pero eso era lo que necesitaban.
Era Tom quien en verdad lo había hecho sentir más culpable. Él era alegre y amable pero también era un esposo muy protector y dedicado especialmente que su esposa estaba embarazada. Estaba más que entusiasmado que su esposa por su pequeño ángel que iba a nacer, como él siempre les contaba orgulloso sobre sus planes y que incluso él hizo casi todo el trabajo en la habitación de la bebé, asegurándose que ellos se dieran cuenta que él mismo había hecho la cuna.
Petrova sabía que la pareja inocente no merecía nada de lo que estaba por venir; sin embargo, también sabía que no era posible que fallara en un asunto tan importante.
Fue todo cuidadosamente planeado. Se habían ganado la entera confianza de los Granger, casi como si hubieran sido parte de la familia.
Y cuando llegó el momento que la niña nació, había sido tan fácil.
Después de todo, eran magos. ¿Y que podían unos Muggles indefensos hacer para recordar nueve meses de sus vidas cuando sus memorias fueron borrados cuidadosamente y prudentemente?
Ansleigh y Petrova habían sabido casi todo lo que necesitaban de la pareja para alterar sus recuerdos esenciales. Sabían que ellos habían estado casados por dos años y concebir no había sido tan fácil para ellos. La pareja había compartido sus luchas, los muchos especialistas que habían visitados por opiniones, y como habían intentado tratamientos médicos, complementarios y alternos para el mismo. Y como había sido solo una semana después de su vacación en las Islas Borácay que un milagro había llegado.
La pareja había estado estresada mientras se preocupaba por el tema y el doctor les aconsejo que ya no pensaran más sobre eso y solo se fueran de vacaciones, así que lo hicieron. Poco sabían que era todo lo que necesitaban para tener el ángel que tanto habían esperado.
Fue muy difícil para Petrova concentrarse en todo, especialmente que Ansleigh estuvo a punto de darse por vencido cuando hablaron esa noche; siendo carcomido por la culpa. Pero Petrova le recordó lo que él había hecho y lo que les había causado a ellos como consecuencia, así que él no tuvo otra opción pero continuar. Después de todo, habían perdido a su hija por la culpa de él y sus retorcidas actividades de juego.
Meses después, el Sr. Y la Sra. Granger estaban viviendo normalmente, seguían siendo una pareja feliz con un recuerdo falso de otra extensión de nueve meses en las blancas arenas de Borácay; nunca sabiendo que una vez en sus vidas, en esos nueves meses, habían estado esperando cierta hija a quien debían llenarla de amor y adoración…una cierta niña llamada Hermione.
Petrova podría ser llamada malvada por esta malevolencia, pero ella no era de olvidarse de la amistad que compartieron.
Al menos, estaba agradecida.
Los Granger habían sido más que amables con ellos, así que al menos tuvo que regresarles el favor.
La Sra. Granger siempre había querido llamar a su hija "Hermione" y ¿quién era ella para quitarle eso?A ella siempre le había gustado leer Mitología Griega Muggle mientras estaba embarazada de Hermione. Tal vez esta era la razón por la cual Petrova había llegado a estar fascinada por estas obras e incluso permitió que Hermione se aventurara con estos libros. Su hija obtuvo el nombre de la Princesa Hermione de Esparta, la única hija de Helena de Troya. La Princesa Hermione era perseguida tanto por Orestes el hijo de Agamenón como por Neoptólemo, el hijo de Aquiles. Neoptólemo fue asesinado por Orestes después de que intentó arrebatarle a Hermione de su rival…ambos hombres con grandes nombres, preparados para asesinarse por el corazón de la doncellaque amaban.
Petrova pensó que era sorprendente lo mucho en que el nombre encajaría perfectamente con la niña. Ella sería grandiosa como lo había planeado, los hombres sangre pura se tendrán que matar entre ellos sólo para poseer su corazón.
Ella sería como la Princesa Hermione de Esparta, solo que mejor, más como a su madre, La misma Helena de Troya…
—Narcissa me mencionó como Draco está intentando de postergar su entrenamiento. Lucius no está muy contento al respecto. ¿Tienes algo que ver con esto, Hermione? ¿Sigues intentando desanimar al heredero Malfoy de sus deberes? —Petrova le preguntó a su hija con un tono serio, mientras la giraba así podía ver sus rasgos apropiadamente, asegurándose que no existiera ningún desperfecto.
—Sabes que nunca quise que Draco participara de cosas tan ridículas, madre. Pero también sabes que no puedo controlarlo —Hermione contestó mientras bajaba la mirada casualmente para peinar su suave cabellera.
—¡Que insolencia! —Petrova expresó enojada, haciendo que su hija jadeara sorprendida y la mirara cuando ella le apretó los brazos en el proceso. —¿Desde cuándo aprendiste hablarme de esa manera?
—So-solo estoy diciendo la verdad, madre. No quise ofenderte —Hermione balbuceó, haciendo que Petrova se sintiera satisfecha por el miedo ahora aparente en los delicados ojos color miel de su hija. Bien. Ella tenía que tenerle miedo.
—Bueno, no quiero ninguna complicación con mi futura familia, Hermione. Arregla esto ahora si tienes que hacerlo. Narcissa se está preocupando por lo que le dijo su hijo con respecto a este asunto. Me dijo que él nunca antes había protestado por esto. Parecía estar perfectamente bien en unirse al círculo, hasta que ustedes dos se comprometieron y él comenzó a cuestionar su futuro en la Guerra Mágica que se avecina —Petrova le dijo a su hija, haciendo que asintiera mientras fruncía los labios, al parecer intentando contenerse de decirle algo.
—Al ser una dama comprometida, es tu deber de alentar y apoyar a tu prometido en cualquiera de sus emprendimientos, no alimentarlo con mentiras y hacerlo un cobarde —continuó Petrova, ahora acariciando los brazos de su hija, que habían sido un poco enrojecidos debido a la presión que ella le había puesto hace un momento atrás.
—Lo-lo entiendo, madre —Hermione volvió a asentir, girando para poner su atención en el pelo mientras lo acariciaba gentilmente. Estaba increíblemente más largo de lo que debería estar. De todas maneras, ella no tenía la decisión de poder cortarlo o no. Todo lo que podía hacer era esperar hasta que su madre llamara a la estilista de la familia para cortarlo.
—Muy bien, ahora ponte tu vestido de gala. Estaré en el comedor para saludar a los invitados —su madre dijo finalmente mientras se volteaba sofisticadamente hacia la puerta.
—¿Madre?
Petrova rodó los ojos molesta, aunque se dio vuelta para escucharla. —¿Qué sucede esta vez?
—¿Alguna vez…alguna vez has tenido una amiga Muggle?
Era una pregunta tan impulsiva.
Petrova parecía afligida y asqueada por la simple pregunta. Casi hizo que su hija retrocediera un paso. —¿Por qué plantear esa pregunta innecesaria, si se puede saber? —mencionó, una mano con el guante presionando su pecho como si fuera una pregunta prohibida que le iba a dar un ataque al corazón.
—Sólo estaba…preguntando. Era algo muy al azar que se me metió en la cabeza —Hermione negó con la cabeza. —Lo siento, madre.
—Chica tonta —Petrova volvió a rodar los ojos. —Y para contestar tu pregunta al azar y sin sentido, no, nunca tuve una, mucho menos hablé con alguna de esas comunidades asquerosas. —Y con eso, se volteó y se fue una vez más hacia la puerta.
—¿Madre?
Petrova no ocultó su molestia esta vez y giró para mirar a su única hija con los brazos cruzados en exasperación, esperando que ella hiciera otra pregunta necia.
—Te amo —pronunció Hermione, mirándola con ojos redondos e infantil.
Por un momento, esto la había agarrado a Petrova desprevenida. Hasta que se dio cuenta que tal vez su hija sólo estaba actuando de esa manera por todo el compromiso y todas las preparaciones estresantes y las reuniones sociales que venían con la misma.
—Por supuesto, querida. Lo sé —Petrova sólo asintió mientras le enviaba besos en el aire antes de salir finalmente de la habitación, no dándose cuenta de las suaves lágrimas que habían brotado de los ojos de su hija cuando ella se había ido.
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N/A: Canción para este capítulo: "Whisper" de A Fine Frenzy
Un poco de información para el que le interesa:
Cassandra Vablatsky: fue una célebre vidente, y autora de "Disipar las Nieblas del Futuro", un libro de texto de Adivinación requerido en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Nació en 1894 y falleció en 1997 (lo que también había predicho)
Hector Dagworth-Granger: fue un mago y pocionero que fundó la Rimbombante Sociedad de Amigos de las Pociones. Horace Slughorn le preguntó a Hermione Granger si estaba relacionado con Dagworth-Granger durante los primeros dias de clases de Pociones. Ella respondió que no creía así, que era nacida de Muggles. Sin embargo, los ancestros mágicos más cercanos a Hermione fueron probablemente squibs y habría perdido todo el conocimiento de la magia de su familia. Por lo tanto, Hermione bien podría estar relacionada con él, eso explicaría por qué era bruja.
Los nombres del Sr. y la Sra. Granger no fueron mencionados en el canon así que me tomé la libertad de nombrarlos Thomas Andrew Feleton y Emma Charlotte Watson. Jaja. Me imagine que estaría perdiendo el tiempo en encontrar en verdaderamente buenos nombres cuando tengo estos nombres perfectos; además realmente me gusta sus nombres completos.
Lamento que sea uno de esos capítulos de rellenos. Sólo necesitaba mostrar todos los detalles antes de que comience el drama.
Sábado 14 de Octubre 2017
