¡Buenas tardes o días!
Hoy me digno a subir otro capítulo más de esta historia, sabiendo que no avanzaremos mucho pero que algo claro sacaremos. Tambien me da fuerzas para subir otro capi una gran noticia: he aprovado la asignatura que me había dejado para setiembre, Botánica. ¡Estoy feliz! :)
Ahora, a continuación, respondo a los pocos reviews que han habido esta vez:
Satoshi-Taicho: ¡abajo los merengues y arriba los culés! xD No me hagas empezar una guerra y ponte mejor de parte del ManU, que es tu equipo. Sobre el fic, te recomendaria que por lo menos leyeras algunos scans que hay colgados por la red, sino en mi flog hay un enlace a una página web donde estan todos. Besos.
alumna: ¡se duplicaron los mensajes! Sobre Kir y Chianti te digo lo mismo que a Satoshi, leete algunos scans colgados por las webs o ve algunos capis, yo te puedo pasar algunas direcciones si me las pides. Besos.
Ahora si, aquí teneis el capítulo, en el cual se describe lo que apsa dentro del lugar de la organización, con algunas fatales consecuéncias. No os enfadeis ni me ahorqueis, ya os aviso...
Leed, comentad y recordad que que este fic es ÚNICO de su creadora y que está prohibido PLAGIARLO!!
Muchos besos y... siempre hay una verdad!
Detalles para entender el fic:
* ... * significa pensando
" ... " son los textos en la mensageria instantanea y escritos en papel
(...) son acciones que efectuan los personajes.
Los personajes no son mios, pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, un gran creador de un gran manganime
Capítulo 21. El comienzo del día en la base
Al cabo de treinta minutos la puerta se abrió y salieron dos mujeres, una morena y una rubia. La morena cerró la puerta y juntas entraron en el ascensor. Pulsaron el botón del 2º piso y bajaron. Al salir del ascensor se encontraron en un gran bar, que se hallaba lleno de personas vestidas de negro, como ellas. Se sentaron en una mesa de cuatro. Al poco tiempo se acercó un camarero, también de negro.
Camarero: ¿Qué les pongo, señoritas?
Kir: a mi un 43 con cola.
Vermouth: un malibú con piña.
Al instante tuvieron las dos bebidas en la mesa. La rubia cogió el vaso y bebió pausadamente. En cambio, la morena miraba hacia la barra, donde estaba un rubio con ojos verdes bebiendo algo que ella no podía identificar. Al momento se giró y miró a Vermouth, la cual sonreía.
Kir: ¿A qué viene esa sonrisa? No es característica de ti.
Vermouth: no despegas los ojos de la barra.
Kir: ¡Anda, qué dices!
Vermouth: me da igual que me lo niegues, no servirá de nada.
Kir: venga, vale, lo admito. Total, no se te puede engañar.
Vermouth: ya...
Kir: la reunión de mediodía será interesante.
Vermouth: sobretodo después de hablar con nuestro superior.
Kir: por lo menos a ti te toca quedarte aquí, yo he de salir.
Vermouth: por lo menos tú sales a la calle.
Kir: todos tenemos una función.
Vermouth: no podemos fallar – cogió un cigarrillo y lo encendió. Aspiró lentamente y lo volvió a dejar en el cenicero.
Kir: ¿Alguien más sabe de esto? – cogió el vaso y dio dos sorbos.
Vermouth: todo el plan solo nosotras. Pero habrá que informar de algunas modificaciones en la reunión.
Kir: ¿Has visto a las rehenes?
Vermouth: aun no, pero dentro de poco iré yendo.
Kir: pues te dejo, que tengo que ir abajo.
Vermouth: si, y no te distraigas.
Kir se levantó y se marchó hacia un ascensor. La rubia volvió a coger el cigarrillo y aspiró un calada. *Demasiado piensas, siempre has escondido algo. Pero no temas, lo descubriré pronto*. Mientras volvió a beber de su vaso hasta dejarlo seco. Miró hacia el ascensor y vio que la morena había desaparecido y que del otro ascensor salían dos hombres que miraban a ambos lados del bar, como si buscaran a alguien. Al final fijaron la mirada en su mesa. Aceleraron el paso y se postraron enfrente de ella. Uno era más bajito, pelo moreno con gorro y gafas de sol, ocultando así sus ojos. Se sentó a un lado de ella. En cambio, aun había un hombre de pie. A diferencia de su compañero, era alto, llevaba gorro y su pelo era rubio, pero no tan claro como el de ella. Se sentó enfrente de ella y la miró fijamente.
Vermouth: yo me voy yendo... – se levantó pero el rubio la cogió por la muñeca.
Gin: no tan rápido.
Vermouth: tengo que ir hacia el laboratorio para... – se calló al notar un cañón en su pierna.
Gin: ¿Decías algo?
Vermouth: (se volvió a sentar) el laboratorio puede esperar.
Gin: (se guardó la pistola) mejor.
Vodka: verá, queríamos hablar con usted sobre la actuación de esta tarde. ¿Qué piensa hacer con el crío cuando lo traigan aquí? ¿Está segura que no lo seguirán? ¿Y si nos descubren?
Vermouth: demasiadas preguntas para un cerebro como el tuyo, ¿no lo crees?
Gin: (furioso) responde, Vermouth.
Vermouth: no se el porqué pero el ambiente se está calentando. Camarero – se dirigió a uno que tenía cerca – póngame un martini.
Gin: a mí un gin con cola.
Vodka: a mí no me traiga nada – al minuto trajeron las dos bebidas.
Vermouth: respondiendo a las preguntas, con el crío vamos a hacer un experimento, como bien sabéis. No creo que lo sigan, aunque si lo hacen, lo lamentaran. Y si nos descubren, creo que ya sois mayorcitos para saber que hacer. Y si me disculpáis, me voy, que tengo mejores cosas que hacer – se levantó y se fue hacia el ascensor.
Vodka: ¿Jefe, no crees que no esconde algo?
Gin: las mujeres son complicadas, nunca sabes realmente lo que dicen ni piensan *aunque ésta es muy peculiar*.
Sin decir nada, se levantaron y fueron hacia el ascensor, donde desaparecieron minutos después.
Un rubio con ojos verdes no se había perdido detalle de la conversación que había habido en esa mesa. Desde que detectó una mirada fija en él supo que allí estaba una aliada. Cuando se percató que el bar estaba casi vacio, él también se fue por las escaleras, llegó al 6º piso y se dirigió a la última puerta. La abrió sigilosamente y cerró con llave. Miró hacia la cama y vió que la ojiazul no había despertado. Se acercó a ella y la movió ligeramente.
Bourbon: Mouri, despierta – al ver que no lo hacia, fue hacia el baño y volvió con otra jeringuilla *no me queda otra opción* pensó mientras le inyectaba el líquido en la vena. Pasados dos minutos, la morena empezó a abrir los ojos y se encontró con los mismos ojos verdes.
Ran: ¿Dónde estoy? – intentó levantarse pero sintió que su cuerpo no respondía.
Bourbon: aunque lo intentes, te será difícil. Debes de estar muy débil, ya que no te despertabas por tu cuenta. Te tuve que aplicar una substancia para que tu cuerpo reaccionara.
Ran: ya bueno... pero no has respondido a mi pregunta. Y aunque no me lo quieras decir, me da igual. Te recuerdo de algunos lugares pero no consigo verlos con claridad – se tocó la frente. La cabeza empezaba a dolerle a mares. Intentó levantarse poco a poco.
Bourbon: (la cogió y la ayudó a incorporarse) mejor que no lo recuerdes, no fueron momentos agradables. Oye – se paró al ver que la chica no paraba de cogerse la cabeza - ¿Qué te pasa?
Ran: mi cabeza, mi cabeza me va a estallar... ¡aaaah!
Bourbon: espera, esto no puede ser – volvió hacia el baño y leyó los efectos secundarios del medicamento... – interacciona con antiinflamatorios, produciendo fuertes cefaleas... mierda – cogió otra jeringuilla pero con una analgésico. Cuando volvió vio que la ojiazul volvía a estar estirada con la mano en la frente – no tengas miedo a lo que te voy a inyectar, solo es para que te calme el dolor. Dentro de poco te bajará esa sensación que sientes – presionó el émbolo y le inyectó todo – recibirás una visita dentro de poco.
Ran: ¿Quién?
Bourbon: no me está autorizado dar ese tipo de información. Me voy – se dirigió a la puerta.
Ran: ¡Espere! – él se detuvo - ¿Sabe algo de mi amiga?
Bourbon: no se nada ya que a mí me otorgaron vigilarla a usted, no a ella.
Ran: de acuerdo – se incorporó de la cama y fue hacia el baño sin mirarlo.
Bourbon aprovechó para abrir la puerta e irse. Cerró con llave y dentro del ascensor, pulsó a la primera planta. Cuando llegó, salió rápidamente y empezó a buscar por el pasillo izquierdo la habitación. No la encontró, así que dio marcha atrás y vio a Korn que salía de una.
Korn: Ei, Bourbon. ¿Problemas allá?
Bourbon: todo marcha bien. ¿Tú?
Korn: es muy rebelde, pero le enseñaré quién soy yo – y siguió andando hasta perderse en una esquina.
Bourbon: *me temo que lo que voy a ver no es nada bueno*. Y en efecto, al abrir la puerta se encontró con un gran charco de sangre y tirada en el suelo a Kazuha, con heridas en el cuerpo y la cara, junto con su vestido, roto en pedazos. Se acercó a ella, la cogió y la tumbó en la cama. Le tomó el pulso, que era muy débil.
Bourbon: ¡Despierta!
Kazuha: ¡Aaaah! – chilló – uff, eres tú. Pensaba que era el otro...
Bourbon: vale más que no te vuelvas contra él, puede ser muy cruel.
Kazuha: ¿Y mi amiga?
Bourbon: esta bien.
Dicho esto se fue. Solo un milagro podía salvar a la de Osaka.
A varios kilómetros de allí, la 2ª fase casi estaba completa.
