Hola a todos.
Me tardé… otra vez. Pero esta ocasión no fue por estar holgazaneando ni anda de eso. Lo que pasa es que fue el periodo de mi graduación y anduve en muchas vueltas con eso de los papeles, la fiesta, los preparativos, cambiarme de casa, etc.
Augurio de nueva pareja 8- )
Juvia, te sigo debiendo linda lo de Sabo y Vivi. Pero definitivamente lo pondré (quiero que sea algo demasiado muy bonito & especial).
Muchas gracias por seguir aquí. Les mando un beso enorme enorme :***
Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra del grandioso Oda-chin.
Nueva vida
Justo donde más duele
-¿Qué piensas que estás haciendo?
Fue la pregunta que hizo Law al ver cómo Yashiro trataba de entrar campantemente a su casa con una maleta inmensa, no necesitaba mucha imaginación para suponer que estaba "mudándose" con él. El medico se paró sobre el marco de la puerta con la clara intención de no dejarla pasar.
-Law, no seas malo –lloriqueó Shiro en su intento por convencerlo.
-No vas a vivir aquí –dictaminó firmemente.
-Solo es temporal, déjame pasar –estaba puesto como una roca, a pesar de que lo empujaba nada podía hacer para moverlo.
-¿Cuánto tiempo? –Se cruzó de brazos ¿a quién engañaba? Obviamente si la iba a dejar quedarse todo el tiempo que necesitara.
-Hasta que encuentre un nuevo departamento.
-Bien –se hizo a un lado para que la castaña pasara.
-¿Qué pasó en tu departamento?
-Oh, pues veras…
Sería el tercer día en que faltara a la escuela y es que no tenía ganas de encontrarse con nadie y que le preguntara sobre lo sucedido con Ace. Nami ya le había llamado dos mil veces, Nojiko otras pocas más. Era injusto preocupar a la peliroja de esa manera, pues ella había sido demasiado buena con Shiro desde su llegada a Osaka.
Volver a esa casa para quedarse no estaba entre sus opciones, así hubiera comprendido que lo sucedido entre Ace y Nojiko muy probablemente había sido más que un malentendido. Mientras más lejos de Ace estaría mucho mejor.
Dos días después de lo ocurrido con Doflamingo, Yashiro volvió a su casa, en una hora donde supuestamente no habría nadie, así no tendría que dar explicaciones; sin embargo, al entrar encontró a nada más y nada menos que a Nojiko.
Fue un silencio incomodo, puesto que cualquiera palabra mal dicha se prestaría a malas interpretaciones de nueva cuenta.
-Lo lamento mucho.
La primera en hablar fue Yashiro. No tenía caso pelear con ella por algo que solo habían sido jugarretas de su mente. Nadie le había contado lo que en realidad había acontecido, pero con las palabras de Trafalgar tuvo más que suficiente para comprender que estaba en un error.
-No tienen por qué ser las cosas de esa manera con Ace –dijo Nojiko tranquilamente.
-Sé que te preocupa que termináramos por lo que miré, pero mis razones son diferentes. No era que estuviera pensando eso desde ese momento y Ace lo sabe.
-Al menos deberían hablarlo con propiedad. Me haré a un lado completamente si eso ayuda.
-No lo hagas –agachó la mirada. Si alguien podía ser un pilar para Ace, bien sabía que Nojiko era esa persona-. Yo no quiero eso.
-Su pelea es absurda… ¿es lo que quieres?
-Es lo mejor –sonrió con amargura. Aquella falsa sonrisa no podía más que dolerle en lo profundo se su corazón.
-¿Para quién?
-Para ambos.
-Yashiro… -Nojiko se sentía exasperada por la conversación.
-Lamento haberles causado tantos problemas. Lamento haber dudado de tus buenas intenciones y preocupar a todos.
-Fue mi culpa también…
-Discúlpame con Nami. No quiero ser ingrata, pero no deseo hablar del tema con nadie. Voy a vivir por mi cuenta de ahora en adelante.
-Yashiro deja de ser orgullosa.
-No es por orgullo. Lo necesito.
-¿Esa es tu decisión final? –Suspiró resignada.
-Así es.
-Deberías hablar con Nami al menos. Ella está muy preocupada.
-Lo haré.
-Bien.
-Sé que pareceré grosera, pero quiero mudarme yo sola.
-Te comprendo. No te preocupes, no voy a juzgarte por tus decisiones.
-Nojiko es tan madura que me hace sentir como una tonta… pero tal vez eso es lo que soy –pensó Shiro en su desolación.
-Entonces es un hasta pronto… supongo –Nojiko se congio de hombros, no había nada que pudiera hacer si ella no se lo permitía.
-Me temo que sí.
Law estaba serio, como de costumbre, pero entre su silencio dejaba entrever su molestia, una que Yashiro no acababa de comprender. Es decir, ¿no era lo que Law siempre había deseado? Que ella estuviera lejos de Ace. Y simplemente sentado ahí viéndola de esa manera le decía muchas cosas, pero en definitiva no estaba de acuerdo.
-Te advierto que si Portgas viene a causar alboroto a mi casa –enfatizó- no dudaré en ponerlo en su lugar.
-Law…
-A ti te fascina estar causando problemas de ese tipo.
-Puedo irme si tanto te molesta –Le respondió enojada.
-¿Sabes que es lo que me molesta? –Sonaba enojado, pero su tranquilidad atisbaba cualquier indicio.
-¿Qué?
-El hecho de que no seas sincera conmigo. A nadie compras con tu juego de los celos –La miró fijamente, ni en un millón de años pensara que le iba a ver la cara.
-Tengo motivos suficientes para esto. Con eso te debe de ser suficiente –dictó tajantemente. Era por el bien de Ace y ni Law ni nadie le iba a impedir protegerlo.
-Ya lo creo…
Pero no iba poder esconderse toda la vida, necesitaba retomar su rutina usual, esta vez comenzando desde casa de Trafalgar. Era un poco extraño, puesto que tenía muchísimo sin pasar tanto tiempo a solas con él, era como niños cuando Law solía entrar a escondidas a su habitación.
Con el paso de los años, con los cambios de la vida, realmente habían descuidado su relación de amistad. De cierto modo podía encontrar su tranquilidad en compañía del médico. Y si tan solo hubiera podido enamorarse de él y no de ningún otro las cosas probablemente serían muy diferentes.
Sabía que estaba siendo muy cruel al usarlo nuevamente como escudo, él ya se lo había dicho antes… no podía simplemente ir con esa facilidad hacia Law y hundirle más la daga en el corazón. Inclusive pudiera ser que su estancia ahí dejara nacer nuevas esperanzas entre ambos, pero la verdad era que no estaba ahí por él, sino que estaba ahí por Ace.
No iba a mentirse ni a ser orgulloso al decir que no era bueno tener alguien ahí esperándote cuando vuelves a casa. La vida no había sido particularmente buena con Law, por eso encontraba agradable su nueva compañía. Era un sentimiento parecido a cuando vivía con Hiro-Kun… pero es que la diferencia era tremendamente grande: Law estaba perdidamente enamorado de ella desde siempre. Pero Yashiro estaba perdidamente enamorada de Ace.
Era doloroso tenerla tan cerca y tan lejos al mismo tiempo… aunque no era nada nuevo para Law, después de todo así había sido toda su vida. Tal vez, solo tal vez, era hora de permitirse dejar atrás esos sentimientos y andar de nuevo. No más mujeres de una noche o visitas casuales, ya no quería pretender olvidarla en otros labios… debía dejarlo ir por su propio bien.
No eran días fáciles para ninguno de los tres, inclusive para sus allegados, pues el mal ánimo se expandía a los alrededores afectando también a los otros.
-Luces más cansado de lo normal Law-kun.
-Hay un asunto que me está molestando. Nada serio –No esperaba que sus preocupaciones fueran vistas a través de su neutralidad. Debía darle créditos a Conis por ser tan perspicaz.
-Ya veo. ¿Tu amiga ya está mejor?- El turno era calmado y no había muchos pacientes, así que podían tomarse un tiempo para conversar… como casi nunca lo hacían.
-Un poco.
-Parecía angustiada, espero que se le pase pronto.
-¿Hablaron mucho?
-Solo un poco –Law pareció dudar de la respuesta con el gesto que hizo-, parecía necesitarte mucho cuando vino acá a buscarte.
-¿Se veía tan mal? –En esos instantes solo culpaba a Ace por haber ido a buscarla a su casa. ¿Por qué razón no podía dejar de pensar que algo más había pasado ese día?
-Realmente mal. Me preocupé.
-Siento eso, Hiro en ocasiones es muy emocional –respondió taciturno. No esperaba de Conis esa mirada tan compresiva, como si entendiera lo que le pasaba ¿estaba acaso leyendo sus emociones tan fácilmente? ¿O es qué él era muy obvio?
-Mañana te traeré un té muy bueno que te ayudará a descansar –sonrió simpática.
-No hay necesidad, gracias, estoy bien –declinó la oferta lo más amable que pudo.
-Lo traeré por si cambias de opinión.
-Trafalgar ¿puedes venir un segundo? –Interrumpió alguien más antes de que pudiera objetar algo.
-Claro.
-Ten cuidado –volvió a sonreír la rubia de nueva cuenta.
Law encontró a Shiro sentada en el comedor, estaba usando su laptop y también vestía uno de sus suéteres. El moreno dejó sus pertenencias sobre el sillón y se dirigió hasta ella. Parado a su lado miraba las opciones de casas en renta en Osaka, eso le pudo bastante, porque aunque hubiera renegado al principio ya estaba impuesto a tenerla ahí. Tal vez aún no era tarde para pedirle que se quedara con él.
-¿Ya te decidiste? –Le preguntó el médico.
-He encontrado unas casas muy lindas. La que más me gusta está lejos de la universidad...
-¿Hablaste con tu padre de eso? –Fue al refrigerador con la esperanza de encontrar algo rápido que comer.
-La comida está sobre la estufa, la acabo de calentar por que imaginaba llegarías a estas horas.
Efectivamente, puesto en una olla estaba un estofado que lucía de lo más exquisito, y con el frio que hacía se apetecía aún más. La sonrisa de Law fue de felicidad, pero de una amarga, ¿Cuánto más tendría que lidiar con sus falsas esperanzas? No podía dar más de lo que ya había dado, porque en todos esos años le había entregado a Yashiro incondicionalmente todo, hasta la nimiedad más absurda.
Dolía no ser correspondido, mucho, pero tal vez era más doloroso recibir esos pequeños detalles que siempre había deseado en un momento como el que vivían. La comida era deliciosa, Hiro era buena cocinera pese a no gustarle tanto la cocina. Al otro lado de la mesa Yashiro también terminaba su cena.
-¿No te gustó? –Cuestionó la castaña a Law al notar que estaba observándola fijamente.
-Te ha quedado muy bien –soltó con pesadez.
-¿Tuviste un día difícil?
-Fue un día tranquilo en el hospital. Dime tú ¿Cómo te fue en la universidad ahora que por fin te dignaste a ir?
-Bien, no ha pasado mucho. Sabo habló conmigo un poco…
-Ya veo ¿y qué tal? –Oh ¿Así que esa era la razón por la que tan pronto había comenzado a buscar casa para mudarse? No pudo evitar que le cruzara por la mente ese pensamiento.
-Me ha contado un montón de cosas, pero todo está en orden.
-¿Vas a reconciliarte con Portgas? –Soltó sin preámbulo lo primero que pensó.
-No –le sonrió tranquilamente-. Hablamos un poco sobre Ace, pero Sabo vino a contarme otras cosas…
-¿Cómo qué?
-Personales.
-Sabo es el más sensato de los tres, pero no lo tomes a la ligera.
-Lo sé. Él me agrada mucho, si hubiera tenido un hermano mayor me hubiera gustado que fuera alguien como Sabo.
-Vaya con tus gustos –si había algo peor que la zona de amigos (lugar donde Law había sido banqueado desde siempre) era ser considerado por la chica que te gusta como su hermano… al menos Law se había quitado ese peso de encima.
-Cambiando de tema… creo que tendré que buscar una nueva compañera de alquiler.
-¿No quieres estar sola?
-Tú eres el único que conozco que le gusta vivir solo –le reprochó.
-Es mejor así.
-En todo caso, si llegas a saber de alguien ¿podrías decirme?
-¿No tienes amigas?
-Más o menos…
-Claro –espetó, tomó su plato y el de Shiro y los dejó sobre el fregadero-. Iré a dormir, estoy cansado.
-De acuerdo. Buenas noches.
-Igualmente.
-Law –le llamó antes de que la dejara sola-. Gracias por todo.
-Sabes de antemano que no te negaría nada.
-Ya lo sé…
-Ambos debemos aprender a decir no –se cruzó de brazos. Estaba cansado más no físicamente.
-Siempre pensé que si te detenía ya no estarías más conmigo. Por eso nunca dije nada… supongo también había cierta vanidad en ello –agachó la cabeza, parecía que ambos estaban cantándose un adiós… y ninguno sabía porque.
-Lamento haberte presionado todos estos años. No pienses que mis sentimientos son tan superficiales como para irme después del rechazo.
-No he sido tan buena amiga después de todo ¿cierto?
-Ha sido un tira ya floja de ambos. Intentemos de nuevo… simplemente amigos. Terminemos eso que nunca comenzó.
-Me parece una buena idea –le sonrió.
-Entonces a partir de ahora trataré de sacar estos sentimientos fuera de mí.
Shiki no había hecho muchas preguntas cuando Shiro súbitamente le había comentado sobre cambiar de residencia, por supuesto que su padre no escatimaba en gastos tratándose de la comodidad de su única hija, sim embargo el lugar que había escogido Shiro era algo no tan grande, después de todo sus intenciones siempre habían sido pasar desapercibida como niña rica.
Su nuevo hogar, alejado de Law y sobre todo alejado de Ace, le encantaba pues tenía toda la pinta de una casa muy hogareña. Tenía el tamaño justo para que dos personas vivieran cómodamente. Con ayuda de Law, Bepo, Penguin y Shachi, Yashiro mudó sus cosas a su nueva casa.
-Entonces ya te has mudado completamente –comentó Vivi, quien iba caminando al lado de la castaña.
-Es un lugar muy bonito, espero pronto puedan ir a conocerlo –dijo muy feliz.
-Una lástima que haya ocurrido todo eso. Pero me da gusto que estés bien.
-Ya sabes lo que dicen, por algo suceden las cosas.
-Ojalá y sea por algo mejor. ¿Has vuelto a ver a Ace-kun?
-No, han pasado dos semanas ya.
-Me sorprende que no te buscara, es decir… es Ace-kun de quien hablamos.
-Deberá estar muy enojado –alzó los hombros aparentando que no le importaba en lo más mínimo.
-Por eso mismo me sorprende más, aunque lo vi hace dos días y parecía tranquilo.
-Tal vez tenga mucho trabajo, ya sabes que esas cosas le ayudan a relajarse –murmuró pensativa.
¿Es posible que se estuviera tomando las cosas tan a la ligera? ¿Tan poco le importaba? Aunque ese era el objetivo de Shiro, no significaba que no le pesara su actitud. Entre sus cavilaciones no se percató al doblar la esquina que alguien más estaba haciendo lo mismo, causando así un choque entre ella y la otra persona.
-Disculpa, no estaba prestando atención –rápidamente se disculpó Yashiro.
- Es mi culpa también, no pasa nada.
-¡Eres tú! –dijo sorprendida la castaña al encontrar a la rubia que había sido tan amable con ella en el hospital.
-Que coincidencia, no sabía que asistías a esta universidad.
-Lo mismo digo.
-Tu nombre era…
-Conis.
-Cierto. Ella es Vivi, una amiga –le presentó a la peliazul-. Conis fue muy atenta conmigo cuando me sentí un poco mal.
-Es mi deber después de todo.
-Mucho gusto Conis –saludó Vivi.
-Igualmente.
-¿Vas a clases? –Preguntó Shiro.
-Sí, de hecho voy un poco tarde.
-Entonces no te detengo más. Espero que nos volvamos a ver.
-Yo también.
-Si no es mucha molestia, apoya a Law si tiene problemas en el hospital –le pidió Shiro dándole una reverencia. Ahora que Trafalgar estaba tratando de "desintoxicarse" de su amor era mejor mantener distancia, pero no quería tener que dejarlo solo, Conis parecía buena chica para la tarea.
-Claro, él trabaja siempre arduamente.
-Gracias.
-Entonces nos vemos después. Gusto en conocerte Vivi –se despidió la rubia.
-¿Qué ha sido eso de Law? –Preguntó curiosa.
-Digamos que ambos estamos tratando de tomar un poco de distancia, aun así me preocupa que haga cosas imprudentes. Me alegra saber que al menos podré preguntarle a Conis como esta él.
-¿También rompiste con Law? –Soltó con humor.
-Bueno, es una manera de decirlo…
….
Esa noche era como muchas otras en vela, sentada sobre aquel sillón justo al lado de la ventana. Para Nami, de mala manera, se había convertido en una rutina nocturna. A veces tenía que esperar más, otras menos. Pero siempre tenía la seguridad que lo vería debajo de aquel farol saludándole con aquella gran sonrisa que solo Luffy podría despedir.
Esa noche no hubo luna que iluminara el sendero a casa, hacía un frío tremendo que tan solo parecía hacer más lentas las manecillas del reloj. Sabo en el comedor observaba a su hermano recostado sobre el sillón. Ambos tenían el mismo semblante, y es que alguien como ellos que tenían una conexión tan fuerte podían sentir lo que la otra parte sentía con tan solo una mirada.
Esa noche solo hubo una llamada que importaba y que no precisamente era la que todos esperaban.
Esa noche, alguien había detonado la guerra para ellos.
Para cuando Sabo y Ace llegaron a ese lugar Shanks ya estaba ahí aguardando noticias, que esperaba fueran buenas. Incluso para él era difícil contener aquellos dos hermanos que necesitaban desesperadamente explicaciones sobre lo sucedido.
-¿Cómo está Luffy? –demandó saber Ace de lo más impaciente.
-No lo sé. Se encuentra en un estado crítico en estos momentos según lo que me informó el médico.
-¿Él está tan mal? ¿Qué rayos pasó? –dijo Sabo.
El primero en aparecer fue sorpresivamente Kid, seguido de Law. Inmediatamente ambos jóvenes se lanzaron en contra de aquellos dos, que sin importarle lo mal que se veían, agredieron con tal de buscar respuestas.
-¡Habla! ¿Quién le ha hecho eso a Luffy? –Fue la voz colérica de Hiken, quien había acorralado a Kid sobre la pared con su antebrazo puesto en el cuello del pelirrojo.
-Cálmate Ace –intervino Trafalgar.
-¡Cálmate una mierda! ¿Qué fue lo que pasó? –Gritó Sabo en nombre de los dos.
-Quítate de encima –le reclamó Kid-. ¿Así me pagas que haya ayudado a tu hermano?
-Escuchemos lo que tiene que decir –dijo Shanks, parecía calmado, pero la verdad era que también estaba ardiendo en rabia por lo ocurrido.
-Fue Gang –aclaró Law.
-¿Qué hacia Luffy enfrentándose solo a Gang? –Preguntó Sabo a Shanks-. ¿Por qué Sanji y Zoro no estaban con él? ¿Qué estabas pensando?
-No he sido yo quien le dijo que fuera, mucho menos solo.
-Para su surte estaba cerca cuanto los hombres de Gang lo atacaron –habló Kid-. Trafalgar llegó después.
-¿Por qué Luffy iría a verlo? –Quiso saber Ace.
-Es extraño. Realmente querían acabar con él…
-Law ¿tú sabes en qué condiciones está actualmente Luffy? –Preguntó Sabo.
-Necesita una cirugía de emergencia. Su situación es grave.
-Las cosas se complicaron cuando tratamos de huir, Luffy se llevó la peor parte –respondió Kid quien tenía el brazo derecho entero cubierto de vendas.
-¡Ace, Sabo! –Gritó Zoro, quien llegaba a toda prisa junto a Usopp y Sanji.
-Luffy ¿Está bien? –La voz preocupada de Usopp llenó el corredor de la sala de espera.
-Está en una cirugía ahora mismo –respondió nuevamente Law.
-¡Maldición! –Sin pensarlo dos veces el puño del peliverde se había estampado contra la pared, dejando un enorme boquete en ella.
-Marimo, cálmate –le regañó Sanji. Él también estaba preocupado, pero conociéndolos a todos sabía que alguien debía mantenerse colecto.
-Ace, si algo le pasa a Luffy… yo –la voz de Sabo comenzó a quebrarse mientras se dejaba caer al suelo resbalándose por la pared.
-Lo sé, maldición, lo sé –dijo en total impotencia el moreno. Les habían dado a todos justo en donde más les dolía, en su pequeño e inocente Luffy.
Al poco tiempo Kid se marchó después de hablar con Shanks. Law se quedó con ellos, pues al ser practicante dentro del hospital podía tener acceso a la información sobre el estado de Luffy con mayor facilidad. Los cinco chicos restantes estaban completamente desolados, ninguno decía nada pues todos se sentían completamente inútiles en esos momentos.
El punto de quiebre fue cuando Nami llegó al hospital en compañía de Nojiko. Estaba hecha todo un mar de llanto inconsolable, pensaron mucho en si decirle o no sobre lo sucedido pero no tenía caso ocultárselo, tarde o temprano se enteraría. Sanji estuvo con ella todo el tiempo tratando de consolarla, inútilmente pues no había nada que pudiera confortarla ante tan devastadora noticia.
Kaya, Vivi y Chopper también sabían de lo ocurrido pero les habían pedido no ir hasta entrada la mañana, pues sabían muy bien lo que podía venir a continuación. Hombres como Gang no dejaban las cosas a medias.
Por eso mismo Shanks movilizó a su gente en toda la ciudad, incluso Marco, Izou y Tatch habían llegado al hospital por si necesitaban ayuda. Obviamente el pelirrojo no le objetó el apoyo que estaban brindándole. También al poco tiempo Ivankov se hizo presente. Debían cuidar al pequeño Luffy de que nadie fuera a querer darle el tiro de gracia.
-Sigo sin entender todo esto –expresó Ace, por más que le daba vueltas al asunto no podía encontrarle sentido a lo ocurrido. Casi estaba por amanecer y aun no tenían noticias de su hermano.
-Debieron tenderle una trampa –dijo Marco.
-Pero para que Luffy asistiera así como así, y solo, alguien que conoce debió haberle dicho que fuera –analizó Izou.
-Juro que voy a matar a ese hijo de puta que le hizo eso a Luffy –Cada poro de Ace despedía unicamente rabia, no para menos.
-Por ahora enfócate en estar para tu hermano, te necesita –le dijo Tatch.
Cuando Yashiro llegó al día siguiente el ambiente era solo un poco más relajado que horas antes, la operación de Luffy había resultado exitosa, sin embargo, su estado seguía siendo muy delicado. Dependía de él ahora si quería vivir o morir. Todos tenían en sus rostros la viva imagen del desconcierto y el miedo.
Para ella había comenzado como una mañana más, porque no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba pasando. Como había distanciado sus relaciones, inclusive con Law no estaba enterada del suceso. Tampoco nadie se molestó en decirle la noche anterior, tal vez porque no lo habían pensado de momento. Inclusive si fuera por Ace ninguno sabía cómo reaccionarían ambos al encontrarse después del tiempo sin tener comunicación.
Aunque de entre todos había alguien que pensó que necesitaba estar ahí, al menos un momento. Había una persona que sabía la necesitaba para brindarle fuerzas. Además, Luffy era su amigo también después de todo.
Buscó primero con la vista a Ace, pero no parecía estar presente en ese corredor. A la primera en expresar su pesar fue a Nami, quien de no ser por la fortaleza de Sanji no sabían que hubieran hecho con ella. Afortunadamente ya estaba un poco mejor, se le veía cansada por la noche en vela. Intentó alentarla y darle confianza en que todo saldría bien.
Marco, Tatch y Sanks seguían ahí también, intercambió unas cuantas palabras con ellos y después fue a buscar Sabo, quien estaba en compañía de Zoro ambos sentados con el mismo semblante de Nami. Sintiéndose culpables por no haber podido hacer algo al respecto.
-Lamento llegar tan tarde. ¿Cómo están? –Trató de darle el mayor tacto posible.
-Lo mejor que se puede, gracias por venir –Sabo le sonrió apenas notoriamente.
-Sabemos que Luffy es un chico fuerte. Saldrá adelante, ya lo verán.
-Si –la vaga respuesta de Zoro dejó en manifiesto su inexistente humor incluso para las palabras de aliento.
-Yo sé. Luffy nunca se dejará vencer –dijo Sabo.
-Realmente lo siento mucho, Sabo –Shiro se puso de rodillas y abrazó al rubio que tenía al frente. Sabo correspondió el abrazo.
-No llores ¿no acabas de decir que Luffy es un chico fuerte? –Ahora quien estaba consolando al otro era Sabo.
-Estoy llorando por ustedes, par de tontos.
-Que simplona –una fugaz sonrisa adornó el rostro de Zoro.
-¿Ya hablaste con Ace?
-No. ¿Sabes dónde está?
-¿No está aquí? –Pasó su vista rápidamente por la sala-. No me di cuenta cuando se fue, lo siento.
-Iré hablar con Law. Vuelvo enseguida –se puso de pie y se dirigió a donde estaba el médico.
Él también parecía cansado, Yashiro sabía que Law no estaba ahí simplemente por tener esa alianza con Luffy, también le importaba el chico.
-¿Cómo estás?
-Pensando en que final tendrá todo esto.
-Gracias por ayudar a Luffy, Law.
-No podía dejarlo así a su suerte. ¿Estabas llorando?
-Un poco. Me trae amargos recuerdos sobre…
-No lo menciones.
Mientras hablaba con Law, en el pasillo perpendicular en el cual estaban, a medio pasillo miró a Ace sentado junto a Nojiko. Parecían estar hablando, la peli morado tratando de tranquilizar a Ace por lo visto, tenía un gesto de los mil demonios.
Yashiro se quedó viéndolos por varios segundos, estaba feliz de saber que Ace tenía a alguien a su lado que pudiera controlarlo y sobre toda las cosas apoyarlo en momentos tan complicados como los que estaba viviendo. Si alguien le llovía sobre mojado ese era a Ace.
-La está pasando mal –afirmó Law.
-Tiene a mucha gente que se preocupa por él y lo apoya, es fuerte. Estará bien.
-¿No vas a darle ánimos?
-Sería grosero si los interrumpo.
-Ve. Viniste para estar con él –la empujó al otro pasillo.
Insegura de sus palabras o de la manera en que actuaría llegó hasta ellos. La mirada desganada de Ace siempre era demasiado dolorosa para soportarla, no merecía pasar por tanto sufrimiento constantemente. Antes de que dijera cualquier cosa Nojiko se levantó de su lugar y los dejó en privado.
Fue incomodo el tener las palabras atoradas en la garganta y no poder decir nada. Ante eso tomó asiento a su lado y sujetó su mano, como un gesto de confort para el moreno. Más que a nadie le dolía en lo más profundo verlo experimentar ese dolor y angustia. Los dedos de Ace apretaron con fuerza la mano de Shiro.
-Lamento todo esto. Perdona por no haber llegado antes.
-Yo también lo lamento. Y no te preocupes, lo importante es que ya estás aquí.
-¿Cómo estás?
-Con ganas de matar a alguien –echó la cabeza atrás hasta chocar contra la pared.
-¿Por qué estás tú solo aquí?
-No quiero escuchar a nadie sermonearme. También me es difícil ver el rostro triste de todos.
-Pero ellos también te necesitan.
-¿Quién te ha avisado?
-Law me llamó.
-Ese bastardo –sonrió un poco-. Ahora le debo dos favores.
-Deberías dormir un poco.
-Si...tal vez debería –dijo pensativo.
-Pu-puedes recostarte en… mis piernas, si quieres –Le propuso nerviosa, al fin y al cavo ya no eran nada, así que decirle algo así era penoso.
-Gracias. Ya pasa de medio día ¿cierto?
-Sí, duerme al menos unos minutos. Te sentará bien.
Ace acató la orden de inmediato, estaba muy exhausto, y si alguien decidía venir y hacerles frente debía estar completamente en forma para las eventualidades.
Recargado en una esquina del pasillo, Law, observaba como Yashiro acariciaba los cabellos azabaches de Hiken, quien parecía estar ya en el reino de los sueños. Era inevitable no sentir celos, pero tendía que la persona que más necesitaba Ace en esos momentos era a Yashiro.
