*CAP.21: "DECISIONES Y CONSECUENCIAS"*
PEPA
Apoyada en la puerta del instituto, aprovechando el cambio de clase antes de empezar la última hora del día, miré hacia todos lados para acabar negando con la cabeza.
Pepa- Que no, que no
Lucas- Cómo que no?
Pepa- Que no! Apártalo de mi cara!
Aparté su mano de un golpe.
Lucas- Tú no has podido cambiar tanto en tan poco tiempo, eh?
Pepa- Que sí, que vale, déjame en paz…
Me crucé de brazos mirando para otro lado, intentando no caer en la tentación. No podía dejar de mirar de soslayo como aquella humareda salía de la boca de Lucas.
Aitor- Ahora ya no fumas porros? Qué más nos tienes que contar? ( Con desagrado )
Pepa- Nada más! Ya no fumo porque… porque no quiero
Aitor- Ya, seguro
Pepa- Qué insinuas?
Aitor miró a Lucas, y este subió una ceja y medio asintió dándole la razón en silencio.
Aitor- Pues que no fumas porque ella te lo ha prohibido
Pepa- Silvia no tiene nada que ver
Aitor- Ya, claro claro ( Dándole una calada al porro que le había pasado Lucas )
Lo miré como si fuera el dulce más delicioso del mundo, con cara de pena.
Lucas- Si lo estás deseando!
Pepa- Que no quiero!
Lucas- Vaya que no, mira la cara de drogodependiente con el mono que se te está poniendo
Bufé sonoramente descruzándome de brazos, y me abalancé sobre Aitor.
Pepa- Échame el humo!
Aitor- Ah no, quita quita, si no quieres fumar tampoco quieres el humo
Pepa- Por favor! Acaba con este sufrimiento!
Aitor- Esperemos que al menos no te haya prohibido el sexo también
Le miré amenazante.
Pepa- No vayas por ahí
Lucas- Joder Pepa, no fumas, no follas… ( Riéndose )
Pepa- Que sí que follo!
Aitor- Ahá!
Pepa- Mierda… ( murmuré )
Cerré los ojos, consciente de que había caído en su trampa. Se estaban dedicando a picarme para que les contara mis intimidades… con cualquiera de las otras tías con las que había estado, lo había hecho. Les daba pelos y señales, fanfarroneándome… pero esto era distinto, sentía que le faltaría al respeto a Silvia y no quería.
Lucas palmeó mi espalda, igual que Aitor, sonrientes.
Lucas- De verdad que yo no puedo dejar de repetírtelo, te calzas a la hija del mandamás, eres mi ídolo
Aitor- Y el mío!
Pepa- Vale ya…
Aitor- Oye, que si empiezas a aprobar ahora ya sabemos por qué va a ser
Pepa- Queréis dejarlo ya? ( Enfadada )
Lucas- Bueno… no te pongas así
Pepa- Sí me pongo así, ya os he dicho que ella no es como las demás, no quiero que estemos hablando de ese tema como si ella fuera una fulana o algo así
Aitor- Antes o después lo acabarás haciendo tú… ( distraído )
Eso me encendió. Qué era lo que no entendían?
Pepa- Cómo dices? ( Seria )
Aitor- Lo que oyes… Pepa, sé sincera, a ti sólo te importa una cosa de las tías, y es el sexo
Pepa- Te digo que ya no
Lucas- Ya… seguro
Pepa- Qué pasa, no me creéis?
Aitor- Pues no ( Riendo )
Bufé.
Lucas- Yo un poco sí
Sonreí.
Pepa- Grac…
Lucas- Hasta que te veamos meterla mano a todas horas, como con todas ( Riendo )
Pepa- Joder!
Lucas- Pepa, no te enfades… si es que es tu naturaleza, tienes más libido que nosotros dos juntos… y menos mal que eres tía que si no irías todo el día así
Extendió su puño, lo que hizo reír sonoramente a Aitor… y casi a mí.
Pepa- Eso ha cambiado
Lucas- Ya, claro, claro…
Pepa- Soy perfectamente capaz de vivir sin sexo!
Aitor- Si, y yo de vivir sin aire, venga ya, Pepa!
Pepa- Pero vosotros que mierda de imagen tenéis de mí?
Lucas- La que tú nos has dado todos estos años ( Riendo ) Pero eh! Que yo te envidio, eh?
Mi orgullo empezó a sentirse herido… y todos sabíamos lo que pasaba entonces, que caía en sus piques y acababa haciendo el imbécil… y esa vez, por supuesto, no iba a ser diferente.
Pepa- Cuanto os apostáis de que puedo estar un mes entero sin ponerle un dedo encima?
Lucas- Lo que quieras
Aitor- Dentro de día y medio a mucho tardar, ya la has puesto contra la pared
Pepa- Ya veo lo que confiáis en mí
Lucas- Y quien nos dice que cuando no miremos, no vas a hacer trampas?
Pepa- Os lo digo yo!
Se rieron socarronamente, no me creían.
Pepa- Os doy mi palabra de honor!
Los dos me miraron fijamente, sin reírse. Aquello entre nosotros, eran palabras mayores. Inteligencia no teníamos… sentido común tampoco, pero el honor… eso era otra cosa.
Lucas- Pepa, déjalo en serio, que no tiene importancia.
Pepa- No, no, es que ya me habéis tocado los cojones, un mes entero a pan y agua, por mis muertos vamos
Aitor- Pepa, que siendo tú vas a acabar reventando ( Riendo )
Pepa- Bueno, en eso tú puedes hacerme compañía, verdad que sí? ( Picada )
No debía haber dicho eso, era un secreto de Paula pero… entre nosotros tres nunca había secretos, y si era de sexo, aún menos. Lucas le miró flipando.
Lucas- No jodas… aún noooo..? ( Juntando los dedos, echó a reír )
Aitor- No es porque yo no quiera, eh!
Le miré, parecía afectado. Quizá me había pasado demasiado con eso. Bajó la cabeza avergonzado, entonces le rodeé los hombros con mi brazo.
Pepa- Venga, no te ralles que ya sé por qué es
Aitor- Es que no sé qué pensar…
Pepa- Igual es que no está preparada…
Lucas- O igual es que no le gustas un carajo, que también puede ser!
No pude evitarlo, se me escapó una carcajada junto a la de Lucas. Aitor bufó molesto.
Aitor- Iros a la mierda! Miraos vosotros que sois los típicos calzonazos… bueno, en tu caso, bragas ( Mirándome )
Pepa- Ya estamos con la palabrita? Te lo ha dicho Paula?
Aitor- No hace falta… si ni siquiera quieres fumar porque ella te lo prohíbe!
Pepa- No me lo ha dicho directamente!
Aitor- Ah, pero te lo ha insinuado! Lo ves?
Chisté, y decidí dejar de lado a la nueva Pepa, tenía que descansar un poco. Le arrebaté el canuto de las manos.
Pepa- Trae aquí
Aspiré con fuerza, como si llevara años sin fumar.
Lucas- Alaaa, respira tranquila que te va a dar un morao, animal!
Eché el humo, y ni dos segundos después, volví a darle otra larga calada ante la risa de ellos dos… hasta que oí la voz de Silvia que venía por el pasillo saludando a alguien, a punto de salir donde estábamos nosotros.
Pepa- Hostias!
Le tiré el porro a Lucas a la cara, sin pensar. Este hizo malabarismos para conseguir atraparlo, justo a tiempo, porque entonces llegó Silvia.
Silvia- Hola! ( Sonriente )
Los otros dos la saludaron con un gesto de cabeza, entonces ella se colocó frente a mí, cogiéndome de la mano.
Silvia- Te estaba buscando ( Sonriente )
No podía contestar, ya que con las prisas de tirarle el porro, no había echado el humo que tenía en la boca. Sin mover esta ni un ápice, asentí lentamente con una mueca parecida a una sonrisa.
Silvia- Estás bien?
Pepa- Hmmm ( Con una mueca )
Silvia- Pasa algo?
Negué enérgicamente con la cabeza sin abrir la boca… y Silvia empezó a mosquearse. Olfateó un par de veces, y subió una ceja.
Silvia- Huele a porro…
Puse una cara de sorpresa, expresando algo así como " En serio? " . Sentía el humo dentro de mi boca, empezando a expandirse sin control.
Silvia- No estarías fumando?
Negué con la cabeza otra vez.
Silvia- Ya…
Era demasiado lista para mí. Se plantó, cruzándose de brazos, mirándome a la boca, dándome a entender que tenía todo el tiempo del mundo. Mis amigos se aguantaban la risa, mientras yo hacía todos los esfuerzos del mundo porque el humo no saliera… y por la boca no salió, pero sin poder controlarlo, un hilillo de humo salió serpenteando lentamente hacia el cielo por mi nariz ante mi mirada atónita.
Silvia- Si es que lo sabía!
Abrí la boca para contestar, escapándose todo el humo. Haciéndome la sorprendida, aparté el humo con mi mano.
Pepa- Uy, y esto? Si no he fumado en todo el día!
Lucas y Aitor empezaron a partirse el pecho.
Silvia- Pero tú te crees que soy imbécil?
Pepa- Que no, que no!
Silvia- Mira, ahí te quedas
Pepa- Sil!
Silvia- Que me dejes!
Se metió en el instituto, conmigo detrás como un perro faldero, escuchando las risas de mis amigos… antes de seguir detrás de ella, me volví a asomar por la puerta y con un dedo levantado exclamé.
Pepa- Un mes!
… ….
Llevaba a Ari en brazos, mientras caminaba junto a Silvia de camino a casa. La niña reposaba su cabeza en mi hombro, cerca de mi cuello.
Pepa- Oye, aún no entiendo por qué tengo que cargar contigo como si fueras un saco
Ari- Porque estoy cansada…
Pepa- Ja! Qué lista, nos ha jodido, y yo también estoy cansada, me llevas tú a mí en brazos? ( Mirándola de reojo )
Ari- No, porque tu eres gigante y no puedo…
Pepa- Que morro tienes niña… y tú qué? ( Mirando a Silvia )
Iba a mi lado, pero como si no. Llevaba una cara larga hasta los pies, aún seguía molesta conmigo… no tanto por el tema porros como porque la hubiera tomado por tonta.
Silvia- Que de qué? ( Borde )
Pepa- Piensas ir con la cara de sepia todo el camino?
Silvia- Pienso ir como me dé la gana!
Pepa- Pues muy bien… ( Murmuré ) te puedo preguntar si comes hoy en mi casa, o también me vas a responder que en donde te de la gana?
Silvia- Arriésgate… ( Sin mirarme )
Pepa- Pf… donde comes?
Silvia- Donde me dé la gana!
Chisté.
Pepa- Joder, Silvia, tienes un carácter que tela eh?
Silvia- Y tú una cara hasta los pies
Ari tiró de mi pelo para llamar la atención.
Pepa- Ay, qué?
Ari- Te llega la cara a los pies? Qué guay!
Pepa- No me llega nada a ningún sitio, son tonterías de tu tía que está de morros, a callar!
Unos metros más tarde, sostuve a Ari con un brazo como pude, mientras ella se agarraba a mi cuello, y con la mano libre cogí la de Silvia. Me miró enfadada… hasta que le saqué la lengua, entonces intentó esconder la sonrisa. Me acerqué más a ella y rodeé su hombro con mis brazos.
Pepa- Va, no te enfades… mira que estampa, si parecemos una familia dominguera
Silvia- Tonta
Dijo riéndose, entonces rodeó mi cintura con su brazo, abrazándome… y cuando parecía que estaba todo arreglado…
Ari- Tía Pepa…
Pepa- Quéee…?
Ari- Hueles raro, qué es?
Tragué saliva, como se enterase Lola me mataba.
Pepa- Una colonia nueva
Silvia- Sí, eau de porrera
Ari- Yo también quiero!
Pepa- Tú no quieres nada! A callar!
… …
Después de comer juntas y pasar parte de la tarde con la niña, Silvia se fue. Di las gracias mentalmente a que la niña hubiera estado todo el rato de por medio, porque si algo tenía Silvia es que pasaba del cabreo máximo al sobeteo continuo en un segundo… empecé a preguntarme como iba a aguantar un mes.
También empecé a preguntarme por qué nunca aprendía a callarme las gilipolleces a tiempo. Cuando se marchó, me metí en mi cuarto.
No pude hacer otra cosa que pensar en Duna y en cómo la había cagado, en el daño que la habría hecho. Me había portado como una cobarde… y seguía haciéndolo, aunque me la había jugado por ella, todavía no había dado la cara.
Tumbada en la cama, dirigí mi vista hacia la ventana. Era de noche… quizá demasiado tarde para salir. Suspiré… no podía aplazarlo más, no podía buscar más excusas, tenía que enfrentarme a Duna, y tenía que ser ya.
Salí de casa con la excusa de que iba a ver a Lucas un momento, que volvería en seguida… de otra manera, conociendo a Lola y por las horas que eran se hubiera preocupado. Parecía no importarle mi pasado, yo que había sido poco más que un gato callejero.
Recorrí la distancia de mi casa hasta la de Duna cabizbaja. Tuve bastante tiempo para pensar, nuestras casas estaban a quince minutos andando. No pude coger la moto porque levantaría a medio barrio, que tampoco me importaba, pero sí que haría que Lola sospechase de lo que le había dicho.
DUNA
Cargué con lo que tenía entre las manos, y a trompicones llegué la puerta. Había sido una tarde bastante dura… pero al fin, ya estaba todo. Me apoyé contra la pared, cansada… derrumbada, avergonzada.
No había palabras para describir lo mal que me sentía. Por una parte, me habían chafado el corazón, de nuevo… aunque no podía decir que me hubiera pillado de sorpresa. Lo que había pasado, era lo que tenía mas opciones para pasar… y siempre lo había sabido, pero…
Las palabras que Pepa había dicho sobre Silvia, sobre que se había acabado aquella última vez que estuvo en mi casa me habían dado esperanzas… pequeñas, pero esperanzas al fin y al cabo. No podía culpar a Pepa, ni a Silvia… no podía culpar a nadie, yo me había entrometido entre ellas dos, sabía donde me metía, sabía a lo que me arriesgaba… y había sucedido.
Lo que para otros podría ser humillante, al menos para mí, me transmitía algo de coraje y valor. Había " perdido "… estaba claro, pero al menos lo había intentado… al menos me había arriesgado a conseguir un final feliz para mí, aunque ese nunca hubiera llegado.
Por otro lado, me sentía muy avergonzada de haber hecho lo que hice esa mañana. Abofetear a Pepa… agredir a alguien! Para mí eso siempre había sido algo impensable, la violencia nunca pasaba por mi mente como una opción, pero parecía ser que hasta la gente como yo podía perder los papeles. Más que avergonzada, me sentía decepcionada conmigo misma. No tenía derecho a levantarle la mano a ella ni a nadie, ni muchísimo menos… todos los gritos que Don Lorenzo me había echado, estaban más que justificados y merecidos.
Sonreí ligeramente al recordar la rectificación de aquel hombre, pidiéndome perdón por todo lo sucedido… y todo tras otra locura de aquella " descerebrada ". Sonreí un poco más… a quien se le ocurría decir aquellas barbaridades para salvar a otra persona? A ella, sólo a ella.
En aquel momento no supe que decir, sus locuras siempre me pillaban en blanco… pero ahora, en frío, después de aquella tarde… había tomado la decisión. Seguro que era la correcta. No creía que mis padres fueran a sentirse muy orgullosos de eso… pero qué más daba? Ellos nunca estaban ahí, no les importaba lo que hacía… no les importaba yo, así que se podía decir que mis decisiones sólo me habían atañido a mí ya desde pequeña.
Me agaché para seguir con lo que estaba haciendo, cuando el timbre de la puerta sonó. No me extrañe, pensé que aunque algo rápido, sería la comida que habría encargado para aquella noche. No tenía tiempo ni ganas para hacerme algo yo, así que me levanté hacia la puerta para recibirla.
Abrí la puerta sin mirar, con mi atención centrada en la cartera que acababa de sacar de mi bolsillo… y la impresión al verla cuado subí la cabeza fue enorme. Qué hacía allí? Desde luego, era la última persona a la que me esperaba.
Pepa- Hola… ( Cabizbaja )
Duna- Qué haces aquí a estas horas?
No dije aquello enfadada, no quería comportarme otra vez como una histérica.
Pepa- Puedo pasar?
Dudé algunos segundos.
Pepa- Por favor…
Era inútil, no podía negarle nada. Me aparté de la puerta, confusa. No sabía que había venido a hacer, ni le veía el sentido… a parte de que iba a chafarme los planes que ya tenía.
Eso último pareció aplazarse temporalmente, cuando entró en casa cabizbaja, sin fijarse en nada más que en el suelo. Cuando nos quedamos frente a frente, levantó algo la cabeza, pero sólo para mirarme a mí.
La cara con la que me miró, hizo que me rompiera un poco más por dentro. Pocas veces le había visto una cara tan triste.
Pepa- Lo siento…
Negué con la cabeza, quería que esa situación acabase, lo último que faltaba era echarme a llorar delante suya.
Duna- El qué? No creo que sientas haberla elegido a ella, no? ( Cruzada de brazos )
Pepa- Siento haberte hecho a daño…
Duna- Ha sido culpa mía
Pepa- Qué? ( Levantando la cabeza ) No, claro que no, ha sido…
Duna- Sí, ha sido mi culpa. Sabía a lo que me arriesgaba, y sabía que tus palabras no eran de verdad, estabas enfadada… pero yo me las creí, y no debí hacerlo.
Pepa- Lo siento mucho, de verdad ( Entristecida ) Yo… si puedo hacer algo para…
Duna- Ya has hecho suficiente esta mañana diciéndole esa sarta de tonterías a Don Lorenzo, no crees?
Sonreí amargamente, ella también.
Duna- No tenías que haberlo hecho
Pepa- Por qué?
Duna- Porque eran las consecuencias del acto que cometí, no debí haberte puesto una mano encima, estoy muy arrepentida… no sé lo que me paso, tienes que perdonarme…
Pepa- Estás de broma? Yo no te tengo que perdonar nada
Duna- Claro que sí, tienes que perdonarme la bofetada, haberme metido en medio… haber aparecido por aquí, todo. No debí haberlo hecho
Pepa- Eso no es verdad, si no lo hubieras hecho tal vez yo no podría estar aquí ( Afectada )
Se hizo un largo e incómodo silencio. Carraspeó.
Pepa- Bueno… al menos… lo de esta mañana ha servido de algo… no?
Duna- Sí … de que tu suegro piense que eres una enferma y te tenga más tirria todavía.
Sonrió.
Pepa- No me refiero a eso
Duna- Ya sé a lo que te refieres
Pepa- Entonces?
Suspiré profundamente, llegaba la parte difícil.
Duna- Entonces… nada
Pepa- Cómo?
Me miró totalmente perdida, sin entender. Aquella mirada me afectó más aún que la anterior. Miré hacia mi alrededor… y ella también lo hizo, captando lo que había. Subió la cabeza y empezó a negar con ella enérgicamente.
Pepa- No…
Duna- Pepa,…
Pepa- No!
Intenté evitar el momento, y me agaché hacia una de las cajas con todas mis pertenencias que aún no había sido apilada en la entrada. Ella pareció revivir, y se abalanzó sobre mí cuando me levanté con la caja para intentar quitármela.
Duna- Pepa, suelta!
Pepa- No, no! No me jodas Duna, no!
Paré el forcejeo, mirándola intensamente a los ojos.
Duna- Está decidido, tienes que entenderme
Pepa- No!
Duna- Me voy…
Pepa- QUE NO!
Tiró de la caja, arrebatándomela, intentándola esconder detrás de su cuerpo.
Pepa- No te vas! No quiero!
Duna- No me lo pongas más difícil, por favor…
Pepa- Que no me da la gana, que no te vas!
Sonreí de lado. Así era ella, con sus venazos infantiles hasta el final. Dejó la caja en el suelo, detrás de tus pies… como si aquella caja fuera impedir mi marcha.
Pepa- No te vas… no te vas porque me quedo con esto ( Señalando la caja )
Duna- Creo que podré sobrevivir sin las sábanas que están ahí metidas, sabes?
Aquello pareció tirar sus argumentos abajo, entonces dejó el enfado de un lado para suplicarme con su cara de tristeza.
Pepa- Por favor… ( Con un hilo de voz )… no te puedes ir…
Duna- Entiéndelo… no ves que yo aquí ya no pinto nada?
Pepa- Eso no es verdad!
Duna- Sí lo es, ya tienes lo que querías, y yo me alegro porque así por fin podrás ser feliz… pero yo no me puedo quedar a veros juntas de la mano todos los días, es que no puedo… y aunque pudiera, tampoco tiene sentido, ya no soy nada aquí
Pepa- Eres mi amiga!
Duna- Dudo que eso a Silvia le vaya a a hacer gracia ( Sonriendo triste )
Se acercó unos pasos a mí, enfurecida.
Pepa- Que me da igual!
Duna- Pero…
Pepa- QUE ME DA IGUAL LO QUE DIGA SILVIA! QUE LE DEN POR CULO, PERO TÚ NO TE VAS!
Tirando de mi brazo… al decir esto vi como su labio inferior empezaba a temblar… lo que provocó que mis ojos se aguaran.
Duna- No me digas que vas a llorar, tía dura?
Pepa- NO ME HACE GRACIA! NO QUIERO QUE TE VAYAS!
Duna- Ya lo sé
Tiré de su chaqueta y la abracé. Iba a echarla muchísimo de menos… iba a ser de las cosas más difíciles que tenía que haber hecho en mi vida. Ella se aferró a mi con fuerza.
Duna- No te pongas así, no me voy a olvidar de ti… y menos si me montas estos numeritos ( Reí y lloré a la vez )
Pepa- Por favor… por favor, quédate… ( Abrazándome )
Duna- No puedo… lo sabes
Pepa- Y cuando…?
Duna- Mañana por la mañana
Se apartó un poco de mí, pero sus brazos me seguían sujetando.
Pepa- Y tus prácticas, y…?
Duna- Hoy me despedía, pero he tenido que decir que me encontraba mal… mañana os lo dirá Soraya
Pepa- Y te pensabas ir así? Sin decirme nada? Sin despedirte?
Duna- Lo siento, pero…
Pepa- No!
Se apartó de mí bruscamente, enfadada.
Pepa- No pensabas decirme adiós!
Duna- Pepa…
Intenté agarrarla, pero se quitó, dirigiéndose a la puerta enfadada.
Duna- Pepa!
Se giró.
Pepa- Si quieres marcharte… si me vas a dejar aquí tirada, pues vale, hazlo! Pero no me llames, ni me escribas ni nada.. porque no te pienso contestar!
Y tras un portazo, desapareció. Me senté en el suelo, abrazándome a mí misma, y rompiendo a llorar, por fin. Lo había hecho más difícil, pero no había cambiado nada.
La decisión estaba tomada.
