Capitulo Veintiuno

Noticias de Confort

Jennifer aun se sentía frustrada y cansada, pero la neblina en su cabeza empezaba a desaparecer lentamente. Miro alrededor de la biblioteca para orientarse, finalmente reconociéndola. Sus brazos dolían por ser sostenida con tanta fuerza, pero ya no sentía deseos de matar a la rata de piedra aunque si deseaba que estuviera muerta. De hecho, comenzaba a sentirse extremadamente deprimida, recordando todas las cosas que habían sucedido y molesta consigo misma por no poder luchar contra el. Lentamente Severus soltó sus manos, pero mantuvo sus brazos alrededor de ella de manera protectora solo en caso de que su furia no se hubiera disipado por completo. Jennifer se preguntaba si el tenia idea de lo cerca que estuvo de salir del lugar con Colagusano y que pensaría si lo hubiera logrado. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, y Severus las limpio con gentileza.

"Necesitamos salir de aquí," dijo suavemente. "¿Puedes caminar conmigo?" Jennifer asintió lentamente. Manteniendo un brazo alrededor de sus hombros y con el otro sosteniendo su mano, miro a hacia donde Filius y los otros profesores estaban cerca de la pila de libros. "Cuando Dumbledore regrese ¿Pueden decirle que lleve a la Profesora Craw a su habitación?"

"¿Cual fue el hechizo? ¿La puedo ayudar en algo?" Filius pregunto.

"Hechizo de Mortificación… mas de uno, al parecer, por su comportamiento. Me haré cargo." Insistió, llevándola a la puerta.

"Todo estará bien, Jennifer, no hay nada que pueda detenerte por mucho tiempo," Filius le sonrió mientras ellos caminaban.

"El tiene razón, fuiste lo suficiente lista para vencer un ejercito de Dementores, después de todo," Aurora Sinistra agrego.

"Pones tu corazón en todo lo que haces y dices, Jennifer, y tienes mas coraje que cualquiera que haya conocido," Rolanda dijo calidamente, para después darle un golpe con el codo a Filch, que estaba junto a ella.

"Cualquiera que pueda poner a un estudiante a limpiar pisos mientras su ex elfo domestico lo supervisa esta bien para mi," Filch dijo. Rolanda frunció el ceño, pero sonrió cuando Jennifer volteo a verlos.

"Tomemos las escaleras de atrás antes de que nos encontremos con alguien mas que quiera hacerte sentir mejor," Severus gruño.

Jennifer, que se sentía mareada, estaba agradecida por su presencia mientras caminaban a su habitación. Severus encendió todos los luces cuando entraron, haciendo el cuarto un poco más brillante de lo que a ella le hubiera gustado, guiándola al sofá y poniendo su varita en la mesa. "¿Cómo te sientes? ¿Un poco mejor?" le pregunto, haciendo que lo mirara. Era evidente por la miseria en sus ojos que no lo estaba.

"Lo siento," Jennifer dijo, "No pude… el solo… no pude detenerlo…" Severus rápidamente puso su mano sobre sus labios.

"Supongo que nunca te he dicho lo hermosa que creo que eres," dijo solemnemente, quitando el cabello de su rostro.

"Solo lo dices porque sabes que los halagos ayudan con los efectos secundarios de los hechizos mortificadores," Jennifer dijo frunciendo el ceño.

"Bueno, quizás me da una razón para decirlo en este momento, pero no soy el tipo de personas que hace cumplidos inmerecidos," Dijo con seriedad. "Si quieres de esos, siempre podemos llamar a tu amigo Sirius."

"No estoy interesada en Sirius, Severus. Nunca lo he estado," Jennifer dijo, queriendo golpearse a ella misma por dejar que Sirius hiciera parecer lo contrario. "El es bueno y generoso y un gran amigo, pero no es la persona para mi."

"Entonces debo agregar que eres muy inteligente y tienes un excelente sentido común," el sonrió, pero Jennifer lo miro pensativa.

"Acerca de Halloween… tenias razón, lo que hice fue estupido…" Severus movió su mano para bloquear sus palabras otra vez pero ella la atrapo y la sostuvo. "No es el hechizo el que esta hablando, Severus. Tenía miedo y estaba molesta, pero era conmigo, no contigo. No podía soportar la idea de ponerte en peligro otra vez, la idea de que tenias que irte por el llamado de esa Marca, y que no regresaras porque ellos nos descubrieran. Más y más personas se daban cuenta con el pasar del tiempo… así que cuando dijiste que no querías que volviera a intervenir decidí que tenías razón y que tal vez todo esto no era una buena idea. Pero aun te amo, y siempre será así. Solo quería que lo supieras." Jennifer se sintió miserable de nuevo, y un poco avergonzada, limpiando bruscamente las lágrimas de su rostro y deseando estar en cualquier otro lugar.

"Jennifer, mírame a los ojos," Severus dijo, firme pero gentil, quitando sus manos del camino y levantando la barbilla de Jennifer para poder observarla. "Quiero que veas la realidad como yo la veo. Se perfectamente porque hiciste lo que hiciste. Pero la única falla real, fuera de todos esos errores imaginarios que están en tu cabeza en este momento, es que fallaste en librarte de mí. No es tan fácil deshacerte de mí, no importa lo mucho que lo intentes. Mientras tenga la más ligera impresión de que aun me amas, no podrás escapar. Y, francamente, aun cuando ya no me amaras, probablemente te seguiría amando me quisieras o no." Jennifer lo miro con la boca abierta por el asombro.

"No puedo creer que realmente hayas dicho eso. Nunca antes habías dicho que me amas en voz alta," ella tartamudeo.

"Hay muchas cosas que quería decir desde hace tiempo pero no lo había hecho. Supongo que este es tan buen momento como cualquiera para comenzar. Tienes que dejar de martirizarte a ti misma por no creer que eres lo suficiente fuerte, valiente o rápida. Y se que te lo he dicho antes, pero creo que ahora es mas evidente que nunca. No tienes que pelear tus batallas sola. No necesitas estar aislada de los demás para tener el control de tu vida." Severus dijo, tomando su mano firmemente.

"Tu tampoco," Jennifer dijo, devolviéndole la mirada. Severus parpadeó sorprendido, observándola por largo rato.

"Tampoco yo," dijo al fin, besando el dorso de su mano, justo entonces se escucho un golpe en la puerta, Severus le dijo que se relajara y fue abrir. Era Dumbledore con una bandeja.

"Lamento mucho haber tardado tanto," dijo. Se escuchaba tranquilo, pero Jennifer pudo notar una nota cansada en su voz mientras entraba. "Les traje algo de parte de Poppy, y un poco de chocolate caliente también," dijo, colocando la bandeja en una mesa y sentándose junto a Jennifer. "¿Puedes hablar sobre lo que paso? Esta bien si no quieres hacerlo," agrego.

"Puedo hablar," se escucho a si misma decirlo, y rápidamente se dio cuenta de que era cierto. Se mantuvo alejada de los detalles del hechizo de mortificación, pero les contó todo lo que Colagusano le había dicho. Severus siguió con la narración desde el punto donde la encontró, dándole la oportunidad a Jennifer de descansar y escucharlo.

"Lo que no sabemos es como entro aquí en primer lugar," Severus dijo.

"Sospecho que de la misma manera en la que pensaba salir," Dumbledore dijo. "Probablemente tenia a alguien bajo la maldición Imperio y le ordeno que lo trajera. Tratare de averiguar quien fue, pero me parece que era una victima involuntaria. Por lo que dices, Jennifer, estaba aquí con el simple propósito de encontrarte personalmente, pero fuiste mas lista que el. Tengo que admitir, que hiciste un trabajo esplendido."

"¿Que quiere decir con que fui mas lista que el? No pude hacer nada…" comenzó a decir y su voz se quebró. Severus la atrajo un poco mas hacia el mientras Dumbledore tomo su mano y le sonrió.

"Jennifer, fuiste tu quien lo encontró, y después lo llevaste a la biblioteca. Elegiste ese lugar por los dispositivos de seguridad, pero creo que también fue porque era un lugar que esta en el reloj y así podrían encontrarte fácilmente; el reloj que tú hiciste para que Severus te encontrara en una emergencia. Y después, cuando Hermione averiguo lo que pasaba entre ustedes, le mencionaste la existencia de dicho objeto, supongo que esa información extra ayudo a Harry a decidir que hacer, perseguiste a Pettigrew para que no pudiera ocultarse en el castillo y nos tomara desprevenidos. Además, decidiste solicitar mi autorización para enseñarle a tus alumnos el hechizo de oposición, que resulto muy útil para romper la maldición bajo la que estabas… aunque el pobre Severus recibió una paliza por lo que escuche…"

"No fue nada," Severus gruño.

"El punto es que Pettigrew no tuvo éxito y fue capturado, y eso tiene que ver tanto con tus decisiones como con las de Severus y Harry. Así que no te atrevas a agregar eso a tu lista de derrotas personales. Con un poco mas de tiempo, creo que podemos borrar esa lista por completo, pero creo que eso se lo dejare a ti y a Severus," Dumbledore dijo, poniéndose de pie. "hay algunos recipientes con bálsamo de alivio y una potente poción para dormir para ti, Jennifer, y una poción para los moretones y el dolor para ti, Severus. Necesito bajar y explicarle a Arthur lo que ha pasado. Buenas noches."

Severus acompaño a Dumbledore a la puerta, dejando a Jennifer sola con sus pensamientos por un momento. Ahora ya no se sentía deprimida, solo un poco mareada. Alcanzo el chocolate caliente, inhalando el vapor de la bebida para calmar sus sentidos. Severus regreso y tomo los recipientes, vertiendo el líquido en dos tazones pequeños que también estaban en la bandeja. Una suave luz salio del liquido, reflejando pequeños prismas, acompañada de un fresco y dulce olor a que le recordó a Jennifer la primavera, y un pacifico sonido de campanas de viento en una tranquila brisa. El bálsamo de alivio para el corazón tenía un efecto tranquilizador, diseñado para calmar a cualquiera. Severus entro en la habitación contigua poniendo uno de los tazones junto a su cama. Se quito su capa y con ella oculto el espejo antes de regresar a la otra habitación, tomándose unos minutos para beber su poción.

"No te patee tan fuerte ¿Verdad?" Jennifer dijo en tono de disculpa. No tuvo control sobre su enojo en ese momento, sabía que su fuerza podía haber sido muy difícil de manejar.

"Las mordidas fueron peores," le dijo con una mirada reprobatoria, mostrándole las marcas en su brazo. Ella se ruborizo, y trato de disculparse, pero el la detuvo besándola suavemente. "Deberías ir a descansar," le dijo con tranquilidad. "Toma tu poción y ve a dormir. Te sentirás mucho mejor por la mañana."

"Bah, siempre estas ordenándome cosas, y ya me siento mejor," Jennifer refunfuño tratando de molestarlo antes de dejar que le diera un beso de buenas noches y se fue a dormir.


Arthur estaba deleitado de ver a Jennifer cuando llego al estudio de Dumbledore la mañana siguiente. Ederick no lo estaba, de hecho, la miraba con tanta sospecha que Jennifer se pregunta que pensaba que había hecho esta vez.

"Buenos días, Profesor Dumbledore. Buenos días, Arthur," Jennifer dijo, sonriendo calidamente. "¿Y que esta haciendo eso aquí?"

"Ya, ya Jennifer, seamos educados," Dumbledore dijo, sus ojos brillaban. Sospechaba que ella no había perdonado a Ederick Thurspire por acusarla de ser una bruja obscura el año pasado. Después de lo que paso en la cabaña de Hagrid, ella pensó que el estaba realmente loco. "Ederick tan solo va explicarme porque quería arrestar a Sirius la noche anterior."

"Oh esto será bueno," Jennifer dijo, parándose junto al escritorio de Dumbledore para ver su rostro claramente.

"Bueno, había estado siguiendo a un sospechoso…uno diferente… que actuaba de manera dudosa y que al parecer ha tratado de encubrir al Cráneo Marfil," explico. "Esperaba que esta persona me dirigiera al Cráneo. Era casi seguro que estaba involucrada. Entonces ayer la vimos encontrarse con Sirius Black en el bosque. El le estaba exigiendo la varita, de manera poco amable. Mi informante tuvo que salir de ahí antes de ser detectado. Justo cuando se fue Recibimos un informe en el Ministerio de que la varita había sido utilizada varias veces en el Bosque Prohibido. Sabia que mi sospechosa ya había regresado al lugar donde se alojaba cuando todo sucedió."

"¿Usaron la varita?" Jennifer dijo preocupada, mirando a Arthur, que asintió.

"¿Quién era el sospechoso?" Dumbledore pregunto. Arthur le dio una señal a Ederick para que contestara se veia un poco incomodo. Ederick no quería que otra de sus teorías fuera ferozmente destrozada, estaba realmente seguro de esta.

"Eh… Madame Audacious Belle. De Norte America." Admitió. Jennifer intercambio miradas con Dumbledore.

"¿Quien era el informante?" Dumbledore pregunto.

"Alguien que ha estado trabajando con nosotros y que pertenece al Departamento de Misterios," Ederick dijo. Miro a Arthur pidiendo permiso para continuar, el solo asintió. "Theo Camden."

"Quien sea que hay usado la varita no fue Sirius Black, aunque creo que las cosas pasaron como dices. Envíe a Sirius para ver si podía conseguir la varita por mi," Dumbledore dijo, Ederick se levanto rápidamente. "Como sea, si la hubiera conseguido, habría venido directamente aqui."

"¿Quiere decir que usted sabia que Audacious Belle robo la varita?" Ederick estaba boquiabierto.

"Audi Belle definitivamente esta involucrada con el Cráneo Marfil en cierto grado, pero que esta haciendo y por que, no puedo decírtelo con certeza," Dumbledore dijo frunciendo el ceño. "Ella no habla conmigo, y eso por si mismo, creo que es una mala señal. Siempre ha sido una buena amiga, y no una persona de las que se venderían a ese tipo de causas. En cualquier caso, también es una Buscadora de Verdad, y la evidencia para atraparla tiene que ser sustentable."

"Es por eso que solo la hemos estado siguiendo, no interrogándola. Esperaba atraparlos juntos."

Justo entonces alguien toco a la puerta y Jennifer levanto la mirada para encontrarse con Sirius Black entrando al estudio. Parecía bastante animado, pero a Jennifer le parecía que no había dormido mucho esa noche. Saludo a Arthur y Dumbledore, asintió a Ederick, y después beso la mano de Jennifer quedándose de pie a su lado.

"Sirius, este es Ederick Thurspire del Departamento de Investigaciones de las Fuerzas Especiales, de quien estoy seguro ya habrás escuchado."

"Solo el nombre," Sirius dijo fríamente. Jennifer lo miro sorprendida. Nunca lo había escuchado hablar de manera tan defensiva.

"Sirius ¿Alguien intento usar la varita de Jennifer en ti anoche?" Dumbledore pregunto. Sirius parpadeo y lo miro sorprendido.

"¿Alguien trato de usar la varita de Jennifer?" Pregunto frunciendo el ceño.

"Justo después de que Audi te dejo, por lo visto."

"Fui directamente con Hagrid después de que se fue. No vi a nadie mas," Sirius dijo.

"Esperen un minuto," Ederick dijo molesto, mirando a Jennifer con los ojos entrecerrados. "Quiere decir que Sirius estaba ahí cuando mis hombres llegaron. Y tú lo encubriste para que pudiera escapar. No sabes que eso es-"

"Una medida de seguridad de la escuela," Jennifer lo interrumpió. "Ningún estudiante, miembro del personal o extensión de los mismos, puede ser llevado fuera de los terrenos de Hogwarts bajo ninguna razón incluyendo interrogatorio o encarcelamiento sin la compañía o permiso expreso del Director."

"Si, yo escribí esa medida," dijo Dumbledore.

"Y yo la aprobé," agrego Arthur Weasley. "El Ministerio no ha hecho mas que apoyar los esfuerzos de la escuela por aumentar la seguridad en estos tiempo."

"Siempre quise una gran familia," Sirius dijo, poniendo un brazo alrededor de los hombros de Jennifer. Ella lo observo con una mirada asesina directa.

"Sirius, eres un gran amigo, y confió en ti con mi vida. Pero si no quitas tu brazo en este instante, desearas volver a ser una cucaracha." Sirius parpadeo y se movió, murmurando una disculpa.

"Bien, Jennifer suficiente. Necesitamos descubrir donde esta tu varita," Dumbledore le recordo.

"Bueno, donde sea será fácil encontrarla ahora," Jennifer suspiro. "Si la varita de Mallus Craw ha sido usada, esta ya tiene control sobre esa persona. Y si el tiene alguna gota de magia obscura…" Jennifer sacudió la cabeza. "Nunca debí de haberme quedado con ella."

"Creo que si la varita ya tomo control sobre alguien, solo hay una persona que puede conseguirla de manera segura ahora, y esa eres tu, Jennifer," Dumbledore dijo. "Así que quiero que tu y Severus hagan lo necesario para encontrarla y recuperarla, después hay que destruirla."

"Si, señor, lo se," Jennifer asintió.

"Muy bien, entonces, eso ya esta. Arthur ¿Como esta tu nuevo prisionero?"

"Aun tieso como una tabla," Arthur dijo alegremente. Dumbledore no parecía muy incomodo por eso. "Pronto tendremos que retirarle el hechizo, por supuesto. Probablemente tiene información útil."

"Lo dudo mucho," Dumbledore admitió. "No creo que debamos de confiar mucho en el. Ha estado cometiendo crímenes por mucho tiempo como para que este dispuesto a cooperar de buena gana. Si aun así deciden hacerlo, me gustaría estar ahí cuando lo liberen del hechizo."

"Por supuesto, Profesor," Arthur dijo.

"Tómense su tiempo. Quizás mantenerlo petrificado lo mantenga fuera de problemas por una temporada."