Harry Potter: pertenece a JK Rowling.
Las Crónicas del Campamento Mestizo: pertenece a Rick Riordan.
ADVERTENCIA: Este capítulo puede herir a algunas personas. Se recomienda discreción y se pide no INSULTAR, sino opinar de forma respetuosa, si algo de esto no es de su agrado, mi estimado lector.
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21: Para cambiar el futuro
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Escupió en el (casi) inmaculado suelo de baldosas blancas y detalles dorados, que correspondía al Olimpo, se apoyó con la mano izquierda en su espada a modo de bastón y con la derecha en el borde de la puerta del ascensor, avanzó lenta y torpemente. A unos 40 pasos de él, se encontraba su amigo Percy Jackson, ante el cuerpo de Luke Castellán, quien hasta hace unas cuantas horas, había sido poseído por Cronos y había batallado contra Jason (hijo de Zeus), contra Nico (hijo de Hades) y había encontrado su final contra Perseo (hijo de Poseidón).
—Se redimió —dijo Perseo Jackson, sin darse cuenta de que el Éter, el propio aire del Olimpo y su suave brisa, lo estaban curando.
—Era un Olímpico —murmuró Harry pesadamente, aun que las heridas estaban curándose, lo hacían muy lentamente —Que no te sorprenda... —Tomó asiento en el trono de su madre, el cual era solo un centímetro más bajo que el de Zeus. El espaldar del trono quedó manchado por la sangre escarlata y dorada de Harry. Un gruñido femenino a su lado y encontró a Thalía sentada en el trono de Zeus, respiraba agitadamente, también estaba cansada y herida por la reciente batalla.
Percy ocupó el trono de su padre, quedando junto a Harry, Katie repitió la osadía de sus compañeros, tomando el trono de su madre (Deméter), Clarisse ocupó el de su padre (Ares), luego llegaron Annabeth repitiendo el proceso, despues Will tomó el de Apolo, una de las cazadoras tomó el trono Artemisa, Leo tomó el de su padre (Hefesto), Piper el puesto de Afrodita, Connor ocupó el puesto de Hermes y que correspondería a su fallecido hermano Luke, Pólux el puesto de Dionisio, Nico el trono de Hades en el Olimpo, Butch el de Iris, Clovis el trono de Hipnos, Damien el de su madre Némesis, Holly el de Niké, Paolo el de Hebe, Chiara el de Tique y Lou el de Hécate y así, los Semidioses se sentaron de forma descarada en los tronos de sus padres, pues gracias a Percy, todos los dioses poseían sus propios tronos en el Olimpo y cabañas en el Campamento Mestizo.
— Una nueva era de Dioses ha llegado—pensó Zeus en voz alta, otorgando su Rayo Maestro a su hija, quién lo recibió, nombrándose Reina de los Nuevos Dioses, los demás hicieron el juramento de fidelidad al Olimpo y a Salvaguardar a la humanidad hasta el próximo Cataclismo y próximo relevo por sus hijos Semidioses.
Entonces, lo vio.
Harry despertó agitado y soltó un grito de horror, tras ver… ver la muerte de Luke, despues de que fuera poseído por Cronos. Harry vio como ellos, los campistas, los capitanes, más específicamente, obtenían los tronos de sus padres, convirtiéndose en los nuevos Olímpicos. De forma muy fugaz vio como aquello destruiría al mundo. Vio como su grupo, enfrentarían al Ejercito Titán, antes de que el próximo cataclismo ocurriera, como un intento de prevenir una futura II Guerra de Nueva York, convocando a los campistas del Campamento Júpiter y los huéspedes del Hotel Valhala. Los tres grupos se unirían para cerrar el Tártaro y destruir a los monstruos Nórdicos, quienes presentarían una nueva resistencia, contra los campamentos y el hotel. Vio la llegada de los Semidioses Nórdicos y de los Magos (Legados) Egipcios. Vio como lograban evitar el desastre temporalmente, pero luego resurgirían y el hecho de haber sido nombrados nuevos dioses, haría que sus compañeros, así como las nuevas generaciones de ambos campamentos y él, se mostraran arrogantes y acabarían muriendo.
Todos morirían.
¡Los nuevos dioses morirían!
¡Los antiguos dioses morirían!
¡TODOS LOS PANTEONES CAERÍAN, UNO TRAS OTRO Y NI SIQUIERA LA ALIANZA DE LAS DEIDADES METAFÍSICAS (DIOS Y LUCIFER), PODRÍAN EVITAR EL CATACLISMO!
— ¡Harry! —Era Hermione, quien entró en su habitación abriendo la puerta, viéndolo sudado y apenas recobrándose— ¿Una pesadilla? —él, como mejor pudo, asintió mientras intentaba calmarse. Le dijo que fue una pesadilla, mientras Anthony, Michael, Morag, Padma y Hermione entraban en su habitación.
— ¿Estás bien, Harry? —preguntó Padma preocupada.
—S… Sí… solo… solo fue una pesadilla —contestó como mejor pudo, mientras trataba de respirar más tranquilo —Me… me serviría una ducha —todos asintieron y les dieron espacio, mientras volvían a sus habitaciones, Hermione se quedó allí y consideró conveniente convocar a Daphne (vía Accio), quien, se golpeó contra el suelo.
— ¿Me acabo de caer de la…? —Daphne vio la piedra gris del techo y se giró hacía Hermione. — ¿Cómo llegué hasta aquí? —preguntó Daphne confundida y desorientada.
—Harry despertó tras una pesadilla, pero… no creo que fuera una pesadilla, creo que fue una profecía sobre su vida como semidiós —comunicó Hermione. Daphne se levantó del suelo y se sentó en la cama de Harry, justo cuando Harry volvía a su habitación, encontrándose a las chicas y supo que no podría escapar, así que comunicó su sueño a sus amigas, las cuales se mostraron horrorizadas.
— ¡Harry, tienes que advertir a tu madre! —dijo Hermione y él asintió.
—Lo mejor será ir personalmente —dijo Harry, al tiempo que tomaba su escoba y suspiraba —Deséenme suerte —ambas mortales asintieron y él salió caminando al pasillo y luego a la sala común, abrió la puerta y subió las escaleras de los calabozos, despues salió al pasillo central, ignorando el Gran Comedor.
—Hola Harry —era Dumbledore, quien lo estaba esperando —Te ves muy agitado, ¿y si me cuentas que está pasando?
—Se lo resumiré, director —dijo Harry mirándole seriamente, él sabía que Dumbledore ya sabía sobre su madre y sobre su naturaleza —En un par de años ocurrirá una guerra. Una guerra entre los dioses (y semidioses), de los campamentos mestizo y Júpiter, contra las fuerzas del ejército Titán —aquello hizo palidecer a Dumbledore —Nosotros, los semidioses nos convertiremos en la… nueva generación de dioses Olímpicos, pero con el pasar de los años, una nueva guerra llegará y ni siquiera aliándonos con los dioses y semidioses Egipcios y Nórdicos podremos evitar un cataclismo, que acabará por destruir la sociedad tal y como la conocemos en pleno siglo XXI —Dumbledore se quedó tan pálido que creyó que sufriría un ataque al corazón —Necesito ir a visitar a mi madre para contarle la situación. El Olimpo queda encima del Empire State, pero es imposible de ver a causa de la niebla de la diosa Hécate.
—En ese caso, Harry —dijo Dumbledore, tratando de mantener la calma —Tardarás demasiado en llegar a Norteamérica yendo en tu escoba. Ven conmigo —Harry suspiró y lo siguió, estaba bastante molesto y asustado. Tras unos minutos, llegaron a la oficina de Dumbledore, quien le tendió un guante —Colócalo en tu mano y serás transportado al Empire State. Esto es un Traslador, servirá para que te traslades, tal y como lo dice su nombre, de un punto a otro —Harry asintió — ¿Puedes ver que dice H (flecha) ET? —Harry vio esas letras en el guante —Significa que solo es de ida, y este —le entregó una pluma —Esta será para la venida —Harry asintió y desapareció en un destello, mientras Dumbledore volvía a su puesto, ya tenía bastante con el problema de que Pettigrew hubiera sido capturado por Bones, aunque ya no importaba, pues Sirius era libre una vez más y ahora, una guerra entre dioses y titanes, iba a destruir toda la sociedad. No necesitaba más problemas de los cuales ya tenía con los Mortífagos, se giró y Shacklebolt se mostró asustado ante las palabras de Harry.
—Avisaré al Ministerio… —pero Dumbledore lo interrumpió.
— ¿Qué avisarás, Shacklebolt? —Preguntó Dumbledore desafiante— ¿Qué Harry Potter y Lou Blackstone son semidioses griegos, específicamente Harry era hijo de la Reina del Olimpo, mientras que Lou era hija de la Titánide de la magia, que la familia Potter es descendiente del dios Hermes, que Hermione Granger es descendiente de un dios nórdico y que Harry Potter irá a hablar con su madre, la diosa Hera en un intento por evitar que los monstruos bajo el mando de Cronos, el titán y señor del tiempo lo destruyan todo, mientras que nosotros no podemos ver nada, por culpa de una magia divina liberada por la propia Hécate? —Shacklebolt no dijo nada, no podía decir nada, no valía la pena hablar, no valía la pena avisar. Los mortales como ellos no podían hacer nada, solo confiar en los semidioses y legados.
Estados Unidos, Nueva York, Empire State.
Harry no necesitó de una petición, estaba siendo esperado por el portero, quien entregó la tarjeta y le dijo a Harry, que marcara el piso 33, que el panteón Romano le atendería, Mann asintió y fue al ascensor, pasó la tarjeta, marcó el piso y la llegada se le hizo eterna.
—Me presento ante ti, señor Júpiter —dijo Harry. Allí, en esa sala, predominaba la obsidiana y ante él, los dioses estaban distribuidos en tronos iguales al campamento.
—Habla entonces, Harold Mann —dijo Júpiter y Harry asintió, poniéndose de pie.
—He visto como el Campamento Mestizo tomará el lugar de los Olímpicos, como nuevos guardianes de la sociedad occidental. He visto como las fuerzas monstruosas e infernales de la Valhala y del Tártaro nos atacarán y nosotros seremos arrasados, a pesar de la alianza con los semidioses nórdicos, los Ӕsir, Vanir y los semidioses y dioses egipcios —dijo Harry preocupado —He visto como todos caeremos.
—No pierdan la calma —dijo Plutón.
—Harold, hermano mío —Harry se giró y miró a Vulcano, no entendía por qué los romanos le llamaban así —Necesitarás algo más para fortalecer tu arma principal, la Naginata —Harry la sacó y la enseñó —Esa misma. Deberás de ir en busca de una reliquia del Cristianismo: La sangre de la Virgen Maria y las espinas de la Corona. Ambas tienen formas de magia que te serán útiles en tu actual misión.
— ¿Y cuál sería esa misión, hermano? —preguntó.
—Cariño —habló su madre, Juno, y él se giró para mirarla —Deberás de seguir nuestras indicaciones, pues tu Naginata será lo suficientemente poderosa, como para descuartizar —hizo énfasis en esa palabra —Y desmembrar a los monstruos que nosotros te mandemos, así, evitarás que estos mismos monstruos, acaben a futuro por destruirlos a ustedes —Harry asintió, mientras recibía la bendición de su madre y de Minerva, contraparte de Atenea y Señora de la Guerra Justa.
―Harold ―dijo Trivia, contraparte de Hécate, seguía siendo la señora de la magia, quien le extendió un trozo de tela de color café y él lo agarró extrañado ―Para poder mantener tus habilidades, lejos de Inglaterra y América, deberás de volver literalmente a casa. Ve nuevamente al Valle de Godric, toma algo de tierra de cementerio o de los alrededores de tu hogar y unta este lazo de ceda en ella, luego átalo a tu muñeca, así continuarás teniendo tus habilidades, en tierras extranjeras.
—Gracias a todos, por haberme escuchado —dijo Harold… Harry, mientras se retiraba, al tiempo que llegaban a su mente, los lugares a los cuales debía de ir, para dar con las reliquias del Cristianismo que necesitaría para solventar el problema. De todas las religiones y mitos, algo quedaba detrás, algo palpable que recibía plegarias día a día, incluso si el objeto es una falsificación, este acabará por formar una conexión con el personaje al cual es llamado. ―Primero, haré el viaje hacía Paris ―se dijo mientras empleaba su Aeroquinesis, la capacidad para manipular el viento, empleando una serie de poderosas ráfagas de viento, que lo ayudaron a volar con destino hacía Paris, más específicamente: hacía la Santa Capilla de Paris. Tardó hasta la mañana siguiente en poder llegar a Paris, cosa que lo hizo enfurecer. Entró en la capilla e hizo girar el anillo en su dedo lo haciéndose invisible, permitiéndole agarrar una esfera de cristal dentro de la cual se encontraba un circulo pequeño, pero que al entrar en contacto con su ser divino, cobró su forma líquida ―La santa sangre ―solo con el poder de las plegarias este objeto (u otros), habían obtenido un poder sagrado, Harry se llevó el objeto, se arrodillo en la puerta de la capilla, abrió la esfera y manchó la punta de su espada y la punta de su lanza.
― ¡Ladrón Pagano! ―escuchó, pero no se movió, un quejido ahogado que demostraba asombro y el sonido de metal quebrándose, Harry se giró velozmente y dio un golpe a la garganta, empuño su espada y lanzó un corte, el cual fue bloqueado por una espada, ¿Quién le atacaba?, un arcángel― ¡¿Cómo te atreves a profanar una reliquia sagrada?! ―pero Harry no habló, solo se burló― ¡¿Quién te crees qué…?! ―el ángel recibió una patada y salió volando hacia atrás.
―Me creo un semidiós ―dijo Harry calmado ―Ya he hecho lo que venía a hacer... angelito, toma ―Harry se agachó, agarró la esfera, la cerró, la sangre volvió a coagularse y la arrojó, la esfera rebotó en la punta de la espada del ángel, los reflejos de Harry le permitieron girar su cuello, mientras el arma se astillaba en uno de sus lados al contacto con su piel, antes de mandarle una patada a su oponente, haciéndolo retroceder nuevamente, aunque cayó al suelo, pudo atrapar la esfera.
― ¡¿Acaso te osas a burlarte de mí?! ―preguntó el ángel nuevamente en pie y Harry asintió― ¡Pagano insensato: soy el arcángel Miguel, el jefe de los ejércitos del señor Dios, todopoderoso!
―Un placer Michael, soy Harrison Mann, hijo de Hera ―dijo Harry con un deje de burla y extendiéndole la mano, pero el ángel alejó la mano de Harry con su espada ―Bien… supongo que lo resolveremos del modo complicado ―se pasó el dedo pulgar por la nariz, sonrió desafiante y Miguel abrió los ojos asombrado por la fuerza del puño de su oponente, siendo mandado a volar dentro de la capilla.
― ¿Cómo puede ser tan poderoso ese pagano? ―se preguntó el ángel mientras comenzaba a frustrarse, corrió hacia la salida, listo para lanzarse espada en ristre contra Harry, pero no lo encontró donde estaba, se mostró confundido mientras miraba en distintas direcciones― ¿Dónde…? ―subió su mirada y lo vio volar sin alas, cosa que lo hizo enfadar, agitó sus alas y se puso a la altura de su oponente― ¡¿Cómo te atreves a entrar en espacio sagrado?! ―preguntó furioso y entonces cayó en la cuenta de algo más― ¿Cómo puedes tener tus poderes, si estás tan lejos de tu tierra? ―Ni siquiera Miguel sabía de la Necromancia empleada por Harry y encerrada en el trozo de tela que ahora mismo Harry tenía atada en la muñeca, pero era una versión tan baja de la misma, que ni merecía aquel nombre.
―No te interesa ―dijo Harry, agradeciendo a Júpiter por sus habilidades actuales, pues estaba claro que él no le odiaba y le había otorgado la Aeroquinesis ―Ya tengo lo que he venido a buscar ―enseñó su arma ―Déjame ir Michael. O volveré a darte otra paliza.
― ¡NO ESCAPARÁS AL JUICIO DE LOS CIELOS! ―Gritó furioso, elevándose hasta encararlo.
―Júpiter y Zeus no me odian, ellos me otorgaron esta habilidad ―dijo Harry, haciéndolo enfadar aun más ―Déjame mostrarte algo más… autóctono de mi parte ―extendió su mano y el arcángel alzó su arma en busca de defenderse de lo que él creyó, sería un ataque físico, pero no fue así, sino que se vio aterrorizado por las habilidades del semidiós y descendió a tierra.
― ¿Qué…? ―se preguntó mirándolo asustado― ¿Qué me has hecho?
―Cuando mi madre: Hera, me tuvo ―dijo Harry ―Ella era en aquel entonces la señora del matrimonio, la mujer, el hogar y la familia. Pero, al tenerme a mí, al tener un hijo semidiós y divorciarse de Zeus, mi abuela Rea le dio el papel de ser la diosa de hombres y mujeres, así como del hogar y la familia. En cuanto a mí, me fue otorgada la habilidad de controlar a aquellos que se definan por alguno de los dos sexos ―sonrió ―Incluso puedo controlar a los mismos dioses y hombres. Ahora mismo, te estoy controlando a ti, para que sientas miedo. Adiós: Michael ―Y empleando su Aeroquinesis, se alejó de allí, haciendo enfadar al arcángel, pero no tenía sentido perseguirlo.
― ¿Qué buscabas en realidad con la Santa Sangre? ―se preguntó, pero no había respuestas para él. Solo más preguntas. Tras adquirir el poder que fuera a darle el líquido, Harry volvió a Hogwarts, justo cuando sus compañeros estaban saliendo, pues el año había finalizado, entonces, recibió una premonición: Artemisa ha sido capturada por una bestia desconocida. Con eso y sabiendo a donde debían de ir, Harry, Mary y Lou tomaron camino, empleando un espejo que había en la casa Potter denominado por James como Espejo Ligero, James tomó el recuerdo de Harry, lo traspasó a las chicas y ya, sabiendo a donde ir, los tres se transportaron a Westover Hall.
