AU Universe. Combinación de las dos películas.
Disclaimer: Los libros y películas de Cómo entrenar a tu Dragón le pertenecen a Cressida Cowell y a Dreamworks Animation, respectivamente.
Aclaración:
"Dragonés" (lengua utilizada por los dragones)
No hay necesidad de decir adiós
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El sonido de las aves lo despertó. Levantó su cabeza y aunque tenía una parte de su desgreñada cabellera castaña sobre su rostro, parte de la luz del sol lo encandiló un poco. Gracias a que su cuerpo era muy delgado, se separó de la garra de su hermano con agilidad para no despertarlo. Estiró sus brazos hacia arriba y dio un enorme bostezo. Acomodó su cabello hacia atrás y se puso de pie, saliendo de la cueva por la que habían estado viviendo por un buen tiempo ya. La vista que tenía del mar era preciosa, un poco más incluso que las aguas que había en su nido.
Sintió algo gracioso en su estómago, algo diferente al hambre. Puso su mano sobre su panza y se adentró de nuevo a la cueva. La picó un poco y después rodó sus ojos, esperaba que no fuera de nuevo otra de esas raras enfermedades que le daban sólo a él. No le gustaba causarle molestias a su familia. Suficiente tenía con no poder hacer las mismas cosas que su padre o su hermano o en general todos los que estaban en su casa, ni algo tan simple como hacer fuego. Su papá siempre le dice que sus habilidades diferentes a las de ellos eran mejores, pero la verdad era que solamente lo hacían un inútil.
El Furia Nocturna roncó fuertemente y le provocó una leve risita. Sonrió con cierta ternura y acarició la cabeza del dragón. Chimuelo estaba cansado. Pasar todo el día buscando a su padre no era tarea fácil, al menos no cuando tenías que ser cuidadoso a cada pata que alzabas para no ser atrapado por los humanos. Se alejó de su hermano y se dejó caer de sentón del otro lado de la cueva, dándole la espalda a Chimuelo, y comenzó a excavar en la tierra.
Por cómo reaccionaron hace dos días los humanos debido a su interés por diferenciar los machos y las hembras, supuso que había hecho algo mal. Aún así, no era para que el que tenía cara de cerdo lo tomara bruscamente y lo quisiera lastimar. Así que no lamentaba nada en morderlo.
Cuando desenterró la bolsa que buscaba, la sacó y la miró fijamente. Tal vez, como modo de disculpa, debería regresar con los humanos y enseñarle su más grande tesoro.
"¿Y qué piensas hacer con eso?"
El chico se sobresaltó cuando oyó la voz grave de Chimuelo detrás de él.
"¡Chimuelo!" la cría miró la bolsa y después la puso detrás de su cuerpo "Despertaste"
Trató de recobrar su compostura de un modo incómodo y mal logrado. El Furia Nocturna entrecerró sus ojos y miró a su hermano.
"Sí... Supuse que ya era tiempo de despertar"
El chico desvió la mirada hacia arriba y luego de un lado para el otro. Chimuelo lo conocía perfectamente bien como para saber que le estaba ocultando algo.
"Has estado guardando secretos"
"¿L-lo he hecho?"
"¿Cuánto tiempo creíste que ibas a ocultarlo de mi?"
"No sé de que..."
"¡Cría!" el humano se encogió un poco al oír el tono molesto "Sabes bien que al final siempre me entero de lo que haces"
Chimuelo se acercó hasta su hermano, estando solamente a una mínima distancia
"Entonces... hablemos de esos humanos"
La cría tragó saliva fuertemente. Elevó su verde mirada para encontrar los ojos del dragón. Puedo ver que chimuelo lo miraba con desaprobación.
"Ay por... Lo siento, Chimuelo. Te lo iba a decir. Pero, no sabía cómo..."
"¡¿Qué no sabías cómo?!" gruñó el dragón "Te dije específicamente que no quería que te volvieras a encontrar con esos humanos. ¡Algo pudo haberte pasado!"
Para este momento, la cría dejó atrás todo ese miedo y frunció un poco el ceño.
"Sólo porque nos hemos encontrado con malos humanos, no significa que todos lo sean"
El Furia Nocturna mostró sus dientes
"¡Tan sólo escúchate! ¡Los humanos derribaron a nuestro padre!" puntualizó Chimuelo sumamente enojado "¡Por culpa de los humanos hemos estado atascados en esta isla buscándolo, cuando bien podríamos estar en casa tranquilamente! Si no fuera porque te enfermaste..."
El chico miró a su hermano sumamente herido y se puso de pie, con la bolsa sostenida en una mano mientras que la otra la llevó a su pecho.
"Ah, ahora resulta que es mi culpa"
"No, sabes que no quise decir eso..."
"¡Pero lo hiciste!"
"Cría..."
"¡No!" la cría comenzó a dar pasos para dirigirse a la entrada de la cueva "Sé que hice mal en ocultarte sobre los humanos, pero los he visto casi todo el tiempo en el que hemos estado aquí. Y sí, sé que son unos idiotas y todo, ¡pero al final soy parte de ellos!"
"¡Eso no es cierto!" contestó rápidamente chimuelo "Tú eres mi hermano, eres la cría de nuestro nido"
"No importa cuántas veces lo digas, sabemos que al final soy uno de ellos. Y si yo jamás les he hecho ningún daño, tal vez haya otros humanos que tampoco lo hagan"
Chimuelo suavizó su mirada al ver el rostro desesperado que su hermano mostró. La cría siempre ha sido curiosa como su padre y muy extrovertida, queriendo explorar todos los rincones que se encontraban y verlo ahora así, lleno de duda y confusión, lo ponía triste.
"¿Y qué harás entonces?" le preguntó Chimuelo con más calma.
"Regresar con ellos" dijo la cría y luego miró la bolsa "Me están enseñando sus balbuceos, tal vez si logro entenderlos pueda saber algo de papá"
"Recuerda que en particular este lugar es muy conocido entre nosotros por ser asesinos de dragones"
"Lo sé."
"De acuerdo" Chimuelo se acercó hasta su hermano, quien dejó la bolsa en el suelo y lo tomó de la trompa, juntando sus frentes "Yo seguiré como quiera buscando a papá en estos malditos bosques. Sólo... ten mucho cuidado"
"Lo tendré"
Soltó a Chimuelo y de nuevo tomó la bolsa. Salió de la cueva y se adentró al bosque.
Entre lo que caminaba, inhaló muchas veces, tratando de calmar sus nervios. Casi nunca peleaba con Chimuelo. Estar aquí tenía a los dos nerviosos y sensibles. Él también quería ya encontrar a su padre e irse de aquí. Convivir con los humanos lo tenía confundido.
Jamás había convivido con humanos por tanto tiempo. Normalmente sólo lo hacía por unos cuantos momentos hasta que el sol se ocultaba y después sus amigos atacaban. Así que, ahora que ya ha visto ciertos comportamientos en ellos, no sabía qué pensar.
En qué gran problema se había metido.
Visualizó el punto en donde siempre se encontraba con los humanos y una vez más miró la bolsa en su mano. Estaba dispuesto incluso a entregar su más grande tesoro si eso le daba la oportunidad de estar de nuevo con su padre.
Dio un paso hacia enfrente y algo lo envolvió, elevándolo al cielo. Soltó su bolsa y se encontró atrapado entre cuerdas y aunque sus delgados brazos lograban salir y por más que pateaba o intentaba romperlas, no podía liberarse.
―¡Sí! ―gritó Snotlout mientras salía de un arbusto―¡Sabía que iba a caer!
―Y eso que ayer no estabas tan seguro―siguió Tuffnut y luego puso el puño hacia su gemela―Buena trampa que hiciste, hermana
―Gracias, gracias―Ruffnut chocó su puño contra el de su hermano.
La cría miró con horror a tres de los humanos con los que había convivido.
―¡NO! ―gritó en su lenguaje con coraje mientras seguía moviéndose entre la trampa―¡NO! ¡NO! ¡NO!
―Cállate―Snotlout miró al suelo y vio una bolsa toda sucia y algo maltratada. Levantó el objeto y vio la desesperación del chico―¿Es esto tuyo?
Todavía no sabía bien hablar, pero más o menos entendía el significado de tuyo.
―¡Sí!
Snotlout sonrió de lado y abrió la bolsa. Sacó de ahí entonces un peluche en forma de dragón todo viejo también.
―¿Y qué es eso? ―preguntó Tuffnut al no encontrarle una forma específica de algo.
―Luce como un Nader―dijo Ruffnut mientras lo veía también.
Snotlout regresó el peluche a la bolsa sin darle mucha importancia.
―Hay que bajarlo y se lo llevaremos a mi tío. Él sabrá entonces qué hacer.
―¿Hoy? ―Ruffnut sacó una navaja y comenzó a cortar la cuerda que dejaría caer la trampa―¿Aún cuando es el momento de gloria de Astrid para matar al Pesadilla Monstruosa?
―Que mejor día que este.
―Tú sólo estás enojado porque no ganaste―continuó Tuffnut en tono burlón―Quieres arruinarle el momento de gloria.
Snotlout no dijo nada y sólo se recargó en un tronco de un árbol, y se cruzó de brazos. Si se sentía un poco frustrado por no haber sido el mejor en el entrenamiento, pero ahora que ya tenían atrapado al chico salvaje no debían de perder más tiempo. Entre más rápido le entregaran el chico a Stoick, más rápido podría deshacerse de él.
No podía explicar el por qué, pero algo en el chico no le gustaba. Se sentía amenazado por esos ojos verdes que pocas veces han logrado ver detrás de todo ese cabello maltratado. Y, sabía que había visto esos ojos verdes en alguien más, pero todavía no sabía de dónde.
Ruffnut terminó de cortar la cuerda y el chico cayó directo al suelo. Soltó una queja y a pesar del dolor, continuó revolcándose para ver si lograba salir de ahí, no sin antes tomar de regreso su tesoro.
―¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
―Urgh. Tenían que enseñarle Fishlegs y Astrid palabras molestas―dijo Tuffnut mientras tomaba parte de la cuerda que sostenía el nudo de la trampa.
―Vámonos ya―ordenó Snotlout mientras comenzaban a caminar.
En todo el trayecto, Tuffnut arrastró al chico y él no dejaba de quejarse ni de silbar o gruñir. Poco antes de llegar a Berk, Terribles Terrores sobrevolaron y uno en particular reconoció a la cría.
"¡Hey!" gritó el Terrible Terror púrpura pero sin acercarse a los humanos "¡¿Qué sucedió?!"
La cría miró hacia arriba y se sintió aliviado de ver al Terror.
"¡Busca a mi hermano!¡Dile que me han atrapado los humanos y que él tenía razón sobre ellos!" él estaba sumamente asustado y se sentía un idiota por no hacerle caso a Chimuelo. "¡Por favor!"
Ruffnut miró al Terrible Terror y gritó mientras alzaba su navaja. Intentó saltar para lastimar al dragón, pero el pequeño fue rápido y le echó un último vistazo a la cría antes de ir por el Furia Nocturna.
La gemela miró al pobre chico que yacía atrapado en su trampa y después miró en dirección a donde el Terror fue volando. Tenían una teoría de que él podía comunicarse con los dragones, aunque sabían que eso era imposible, oírlo gruñir y silbar después de que el dragón gruñera había sido algo más que una coincidencia.
Ruffnut esperaba que de verdad no se pudiera comunicar con dragones.
Stoick y Valka estaban sentados en la mesa de su casa, ambos con un plato de sopa de tomate y aunque esta mañana debía ser alegre y muy platicadora, ambos estaban en silencio. Stoick no entendía el por qué de su vacío estomacal. Este era ya el quinto plato que se servía y esa sensación no desaparecía. Esta peor que el día en que llegó a Berk.
Valka movía su cuchara de un lado para otro en el plato y lo veía fijamente. Hoy despertó con una sensación muy extraña. Sentía su cuerpo exaltado y tenía una sensación de que algo iba a suceder hoy. De que algo iba a pasar hoy era seguro, la muerte el pobre Pesadilla Monstruosa iba a ser celebrada por todo el pueblo y Astrid sería reconocida ya como una vikinga. Y ella no quería presenciar la muerte.
―¿Todo bien, Val? ―preguntó Stoick al no poder soportar más la seriedad de su mujer. ¿En dónde estaba esa mujer sarcástica que Gobber había dicho que regresó?
―Sí―respondió ella sin muchas ganas y dejó la cuchara a un lado, pero no miró a su marido.
Stoick suspiró derrotado y se levantó de la mesa. Valka estaba como la primer semana que perdieron a Hiccup.
―¿Es... realmente necesario que asista al examen final de Astrid?
Stoick se detuvo y se giró para ver a Valka.
―Ayudaste en su entrenamiento, es lo correcto que como maestra estés presente y como esposa del Jefe.
Esposa del Jefe.
Valka jamás hizo un buen trabajo como esposa del Jefe. No pudo ni siquiera darle un heredero que era lo más sencillo.
―No hice gran cosa como maestra―dijo ella elevando ahora si su mirada―Gobber hizo casi todo el trabajo.
―Pues él dijo otra cosa―Stoick se acercó a ella y la tomó delicadamente de la barbilla―¿Qué pasa, Val?
Valka no sabía cómo expresar esa sensación extraña que tenía ni tampoco le podía decir a Stoick que no quería ir a ver una matanza sin alguna excusa justificable y que no le levante sospechas de volver a estar en contra de matar dragones.
―No me siento muy bien―terminó diciendo.
Stoick la examinó detenidamente. Valka se veía algo pálida efectivamente.
―Tal vez deberías ir a ver a Gothi entonces.
Valka sonrió levemente. Eso quería decir que no era necesario que estuviera presente hoy. La mujer se levantó y abrazó a su marido.
―Lo siento, Stoick.
El Jefe de Berk estaba cansado ya de escuchar esa frase.
Alvin iba caminando en dirección a la Arena. Todos ya estaban amontonados para estar en primera fila en ver a Astrid matar a ese dragón y él deseaba ser uno de los primeros, así que iba a empujar a quienes fueran necesarios para lograrlo. Además, tendría el placer de ver el rostro de decepción de Spitelout. Entre lo que caminaba vio a Snotlout y los gemelos caminar en dirección contraria a la Arena y como Berk estaba solo, nadie le había prestado atención al chico que traían arrastrando.
―¡Hey! ―les gritó Alvin―Que seamos vikingos no quiere decir que pueden tener a sus amigos arrastrándolos por todo Berk.
Tuffnut soltó la cuerda de la trampa y cuando Alvin se acercó a ellos, vio a alguien excesivamente delgado y todo mugroso además de un cabello muy largo para un vikingo. ¿Era un chico o chica?
―¿Y este quién es? ―preguntó él mientras lo señalaba.
―Ah... Él, uh... ―balbuceó Snotlout y miró a los gemelos por ayuda, pero ellos solamente movieron sus manos hacia atrás y comenzaron a silbar.
Alvin rodó sus ojos y se agachó para sacar al joven de ahí.
―¡No! ―gritó Snotlout.
Tan pronto como el chico fue libre, éste golpeó a Alvin y le gruñó fuertemente. Después se fue contra Snotlout e intentó quitarle la bolsa que traía. Pero Snotlout era más fuerte que él, así que solamente lo empujó y la cría cayó de sentón. Alvin sacudió su cabeza y vio que era un chico con ropa negra que le quedaba pequeña y que actuaba como un salvaje, más que ellos. El chico les volvió a gruñir y después salió corriendo...¿en cuatro patas?
―A ver, a ver. En el nombre te Thor, ¿qué acaba de pasar?
―Un chico salvaje está suelto en Berk―dijo Tuffnut casualmente
―¿Un chico salvaje? ―repitió Alvin confundido―¿Qué chico salvaje?
―Uno que apareció mientras ustedes estaban en excursión―explicó Ruffnut―No sabe hablar e íbamos a llevárselo al Jefe Stoick ahora mismo.
―¿Enserio? ¿Momentos antes de la última prueba?
Los gemelos señalaron a Snotlout y se ocultaron detrás de él.
―Muchas gracias―Snotlout rodó sus ojos.
Alvin suspiró con frustración. Esto le pasa por seguir los estúpidos consejos de Valka en intentar ser más civilizado con los mocosos.
―Busquemos a este niño salvaje suyo antes de que cause destrozos por ahí―dijo Alvin seriamente―Y si me hacen el responsable...
Alvin chocó su muño derecho contra su mano izquierda y los chicos tragaron saliva.
Ahora debían buscar al chico salvaje por Berk.
Notas de la autora: Qué tal, chicos! Pues aquí con un nuevo capítulo. HTTYD 2, no importa que no hayas ganado el Oscar, sigues siendo para mi la mejor película animada c: En fin~ Espero que les haya gustado este capítulo, ya sé que hubo algo de OoC, pero aún así me gustó. Chicos, enserio, enserio, enserio, muchísimas gracias por todos sus reviews! *reverencia*:'D Uno más y llegamos a los 300, así que el siguiente cap será algo especial (si todo sale como lo planeo).
Agradezco sus reviews a: Niknok19, danny naymar 1, shazam, Atzuko-san, Teresa, the ULTIMATE MEXICAT , fanatico z, LaRojas09, eli gam, Lady Nightmare thmda, LightInfinite18, dark buterfly, saya, , Aoki, Atzuko-san, Sirai
Que tengan una muy buena semana todos
Saludos~!
