Hola! Pues aquí tienen el capitulo 21, wo! :D Y como lo prometí ahora anunciaré a la ganadora. Y ES….

*tambores*

¡Duo V.P.V.M!

Si, tu idea me gustó muchísimo apenas la leí, y bueno, la pondré en práctica apenas llegue el momento, que será muy pronto YA QUE ME URGE TERMINAR ESTE FIC! D:

Duo, mándame un MP para que me digas que quieres que te dibuje y también me digas una escenita que quieras en el fic. ^^ ¡Felicidades y muchas gracias!

También quiero agradecerles a ustedes chicas, aunque no hayan ganado me gustaron las ideas de todas y estoy muy contenta de que hayan participado. Este capítulo se lo dedico a todas! –Abrazo-

Lo más probable es que no llegue a los treinta capítulos o se termine al llegar a ese número. Así que iré haciendo que las cosas vayan más rápido. Ojalá no les moleste D:

Capitulo 21

"Date la vuelta"

Toothless caminó hacia la ventana del camarote de Hiccup. El dragón observó como el sol empezaba a asomarse por el horizonte. Era el momento que había esperado toda la noche, no había dormido para hacer esto bien.

El Night Fury se acercó a la cama del vikingo y se aseguró por la millonésima vez que estuviera dormido, al confirmar que así era tomó aire y se sacudió los nervios. Las cosas iban a salir a la perfección, o al menos eso esperaba.

Toothless estiró sus brazos y dio un silencioso pero potente salto. Sus manos tocaron uno de los pilares de madera que sostenía el techo del cuarto de su precioso humano y con fuerza se aferró a este. El joven de cabello negro sonrió orgulloso, el primer paso iba bastante bien. Las cosas no eran tan difíciles como pensaba.

El dragón sintió el fuego en sus brazos cuando impulsó todo su cuerpo hacia arriba, no era una tarea particularmente difícil, pero el punto de todo esto era no despertar a Hiccup, el sonido de la vieja madera hizo un pequeño crack cuando la figura de Toothless estuvo totalmente recargada en el cimiento.

Una segunda mirada a la ventana le indicó al dragón que tenía poco tiempo para realizar su tarea. Toothless miró hacia abajo y dejó su cuerpo caer, lo que le impidió tocar la cama del vikingo fueron sus piernas, que lo dejaron colgando.

El sol estaba a punto de salir…

"¡OAH!" Gritó el Night Fury. El pedazo de madera no pudo aguantar su peso y con un fuerte sonido se partió un poco, haciendo que el dragón cayera unos cuantos centímetros más.

El retumbar de la estructura fue lo suficientemente fuerte como para que Hiccup se despertara, así que el cuerpo del pelirrojo se impulsó hacia adelante con rapidez. "¿Qué pa-?"

El Entrenador de Dragones se congeló cuando unos enormes ojos tóxicos se toparon inesperadamente con los suyos. El rostro de Toothless, que se encontraba bocabajo, estaba a menos de un centímetro de distancia del suyo, sus narices prácticamente estaban una contra la otra.

El muchacho sintió como la sangre se le subía a la cabeza. ¿Qué rayos había pasado? Pero en lugar de que su dragón se quitara o intentara explicarse, movió su cabeza de un lado a otro, haciendo que sus narices se rozaran una contra la otra. ¡¿Qué significaba eso?

Toothless sonrió satisfecho. ¡LO HABÍA CONSEGUIDO! Finalmente uno de sus rituales había salido bien, finalmente podría hacer las cosas decentemente de ahora en adelante, finalmente Hiccup entendería como se sentía hacia él, finalme-

"¡Toothless, apártate!" Gritó su humano, alejando el cuerpo de su dragón con las manos. "¿En que estabas pensando?"

Una decepcionada mirada apareció en el rostro del Night Fury, tenía tanto contraste con la felicidad de hace unos momentos que Hiccup dejó de gritar y se preguntó si había hecho algo mal.

"¿Toothless?"

Sin embargo no hubo tiempo para que éste respondiera, el sonido de pasos se acercó rápidamente a la habitación de Hiccup. Toothless se dejó caer en la cama de su jinete con relativa facilidad y se apresuró a esconderse detrás de la puerta. Ésta se abrió justo después de que ambos jóvenes hubieran recobrado el aliento.

Stoick y otros cuantos vikingos entraron al cuarto del heredero de Berk. Todos tenían caras de preocupación. "¿Qué ha ocurrido?" Preguntó uno de ellos.

"Uh…" Hiccup miró hacia arriba y vio el destruido pilar de madera. Con un rápido movimiento lo señaló y se quedó quieto, sus ojos se toparon accidentalmente con los de Toothless, que se escondía con cuidado y el sonrojo regresó a sus mejillas.

"¿Fue eso?" Dijo Gobber, acercándose e ignorando el extraño comportamiento de su aprendiz. "Que extraño… esta habitación es de las más seguras."

"Necesita cierta presión para caerse de ese modo…" Comentó otro hombre, caminando en la misma dirección d Gobber.

Hiccup se apresuró a ponerse la pierna falsa y salió de la cama. Los vikingos estaban en un lugar en el que fácilmente podían ver a Toothless. Solo tenían que darse la vuelta y ver a un extraño ocultándose de ellos, así que el pelirrojo se posicionó justo delante de la puerta, donde nadie notaría a un chico guapo de cabello negro como la noche.

"Al parecer fue mala suerte." Dijo Stoick, adentrándose en las profundidades de la habitación de su hijo. "Ya no importa, llegaremos pronto a la isla y lo repararemos."

Varios hombres asintieron y salieron por órdenes de su jefe, los únicos que quedaron en el lugar fueron éste, Hiccup y Toothless.

El dragón salió de su escondite cuando se dio cuenta de que el peligro había pasado, al menos por ahora. Su jinete parecía tenso, así que inconscientemente su posición también cambió, listo para lo que viniera. Pero lo único que parecía amenazarlos ahora era el gran hombre parado al borde de la cama.

"Sé que ustedes tuvieron que ver en esto." Dijo Stoick con voz calmada pero firme al mismo tiempo. "No puedo tolerar más jueguitos de tu parte, Hiccup. Si quieres que tú y tu bestia puedan estar en paz, entonces tienes que decir la verdad."

"Pero, pap-"

"Sin peros. Esta es la última vez que te cubro. Tienes que ser un líder, Hiccup."

Y con esa última frase salió del cuarto. El Entrenador de dragones miró la fría puerta en silencio. La presión de decir la verdad crecía cada día más y él se preguntaba si en cualquier momento solo gritaría a los cuatro vientos quien era en realidad su dragón. El muchacho apretó sus labios y cerró sus ojos. No podría… ni siquiera con el permiso de Toothless. Si decía que el Night Fury era un humano lo más probable era que lo mataran, y si eso pasaba entonces ya no había razón para vivir.

"¿En que estabas pensando?" Gritó de repente Hiccup. No era justo enojarse con su amigo, pero de un modo u otro lo hacía sentir más libre. "¿Estabas jugando? ¿Uh? Querías que te descubrieran, ¿no es así?"

Toothless dio un paso hacia atrás, no entendía que estaba pasando. Sí, había cometido un error pero esas no eran sus intenciones. "Yo solo-"

"¿Solo qué? ¿Solo querías lucirte?" Contestó el vikingo, acercándose más al dragón. "Solo querías jugar, ¿verdad? No te importan los demás ni como tus acciones afectan las cosas."

El Night Fury miró el piso. En otras circunstancias le habría gritado a Hiccup de regreso, pero algo se lo impedía. Una masa de pensamientos se apoderaba poco a poco de su mente, desapareciendo el instinto de dragón y remplazándolo con el humano. Y como consecuencia reaccionaba de manera diferente a varias situaciones.

"Yo solo…" Comenzó de nuevo Toothless. "Yo solo quería estar contigo."

Hiccup dejó de reprimirle y se quedó mudo. Vaya… eso cambiaba las cosas. ¿A qué se refería con "solo quiero estar contigo"? Después de todo siempre estaban juntos. Día y noche.

Toothless se sonrojó un poco. ¿Entendería Hiccup lo que le intentaba decir? Tal vez tenía que ser más directo. Pero si las cosas avanzaban como él quería, entonces el futuro podría ser hermoso o una terrible pesadilla. Hiccup no le respondería el sentimiento. ¿Cómo lo haría si ni siquiera había respondido a su cortejo?

Cuando quiso compartir de su comida, Hiccup había dicho que cerrara la boca ya que era asqueroso. Cuando bailó alrededor del chico tampoco logró que su jinete acompañara sus pasos, y cuando se paseo una noche entera por la cubierta con el torso descubierto intentando presumir su figura el vikingo solo se había sonrojado y no le prestó atención el resto del día.

¡Todo era en vano!

El dragón gimió patéticamente y se golpeó una y otra vez en la cabeza contra la pared del camarote.

"Ey, Tooth. No hagas eso, detente." Dijo suavemente Hiccup, arrepintiéndose de haberle gritado a su amigo. Pero Toothless parecía estar sordo de repente, o eso fue lo que pensó el vikingo, ya que el dragón hizo caso omiso de las palabras de su maestro y continuó azotando lentamente su rostro avergonzado contra la madera.

Hiccup levantó una ceja. Ese comportamiento era una tontería, si el Night Fury quería hacerse el mártir entonces el no participaría en su juego. Estaba a punto de mandarlo a la goma cuando un grito interrumpió su acción.

"¡Tierra a la vista!"

Ambos hombres dejaron lo que hicieron para subir el rostro en la dirección del grito. Hiccup y Toothless cruzaron miradas, y una pequeña, divertida y silenciosa competencia se declaró entre los dos. Con una sonrisa en la boca de ambos, el adolescente y el dragón corrieron lo más rápido que pudieron a la ventana.

Sorpresivamente ganó Hiccup, aun con su pierna falsa derrotó limpiamente al Night Fury. El chico no había perdido su agilidad para nada. Pero los dragones no tienen el mismo sentido del honor que los humanos, y con un suave pero firme movimiento apartó a su enamorado del hoyo en la pared.

"Oye, eso no es justo." Dijo juguetonamente el pelirrojo. Toothless se rió y mostró su perfecta dentadura. El guiño en el rostro del dragón dejó inesperadamente sin aliento a Hiccup. El adolescente se maldijo a sí mismo por pensar, por la millonésima vez, que su dragón era terriblemente guapo. ¿Qué clase de pensamientos sucios tenía?

El tradicional sonrojo en las mejillas del muchacho apareció y su boca se quedó muda. De repente no sabía que tenía que decir, así que una risita nerviosa (y para su vergüenza) algo femenina escapó de sus labios. El adolescente se golpeó mentalmente por lo que acababa de hacer, pero entonces recordó que estaba enfrente de su mejor amigo, y no solo eso, UN DRAGÓN.

Toothless no sabría para nada que su extraño comportamiento era precisamente eso: extraño. Solo se preguntaría si su jinete estaba bien, y el respondería que sí, dejando el asunto en la basura y olvidándose de este completamente.

"¿Estás bien?"

Hiccup sonrió instantáneamente. Sí. Justo como lo había predicho. "Si, solo pensaba en algo." Demonios.

"¿En qué pensabas?" Preguntó Toothless.

El muchacho también tenía que haber predicho esa, pero no lo hizo. Así que miró de lado a lado y dijo que eran tonterías.

"Nada de lo que tu digas o hagas son tonterías para mí." Dijo el Night Fury con una cara semi-seria y una mirada penetrante. "Eres lo más importante que hay en este mundo."

Y aquí vamos otra vez. Hiccup sintió nuevamente la dura patada en el estómago que le robaba el aliento y también se agregó una nueva sensación: La de una cálida y gentil mano apretando cuidadosa y sensualmente su corazón.

Los ojos verde bosque del adolescente bajaron su atención a sus pies, como si fueran la cosa más interesante del momento. "Gra-gracias."

Toothless miró cariñosamente a su humano, pero antes de que le dijera otra tierna verdad, algo captó su desarrollada visión.

La isla.

El dragón abrió sus ojos sorprendido, se había olvidado completamente de ella, y al parecer Hiccup también, porque subió la mirada rápidamente y se acercó a la ventana.

Los dragones. Pensó el pelirrojo y corrió a la puerta. "Enseguida vengo, tengo que checar unas cosas."

Antes de irse, Hiccup tuvo la necesidad de girarse y hacer una locura. ¿Qué locura? Solo Thor lo sabía, ya que ni el mismo pudo explicarse la extraña sensación que se formó en la punta de sus labios.

XxX

"Debajo del agua y a la costa que viene." Dijo con firmeza el Entrenador de Dragones. Al parecer esta isla era enorme, así que ningún vikingo hermano había visto, por fortuna, a los reptiles enormes.

Hiccup había subido a cubierta y daba rápidas pero claras indicaciones a los jinetes. Algunos dragones, que se habían quedado sin maestros, iban por debajo del agua, y los que aún conservaban a sus humanos volaban con buena velocidad a donde les indicaban.

No era una tarea pesada, ya que Hiccup se había vuelto alguien respetado y admirado desde el accidente con la Reina Dragón, y todos confiaban en sus instrucciones.

Gobber y Stoick también eran de mucho apoyo, ya que organizaban a los dragones y a sus jinetes para que no hicieran un caos y esperaran pacientemente su turno para recibir la información que necesitaban.

Hiccup miró como el Fireworm y Snotlout partían a la costa, no sin antes recibir una sospechosa y acusadora mirada de su primo. El sabía lo que nadie debía saber, y en cualquier momento podría gritarlo a medio mundo. Lo curioso es que no lo había hecho hasta ahora. ¿Por qué?

El pelirrojo ignoró la pregunta y continuó con su tarea. No importaba cuantas veces en los últimos meses había ayudado a los vikingos con sus nuevos amigos alados, aún se sentía algo incomodo y cohibido cuando empezaba a dar órdenes a todos. No lo hacía de un modo tirano, pero tampoco se arrodillaba y les pedía de favor que hicieran algo que él decía. En una ocasión escuchó que su padre decía que él tenía madera de líder. Eso le subió el ánimo y la autoestima, en menos de una semana todos seguían a Hiccup a todas partes.

"Y ahora solo tenemos que esperar que todo salga bien." Dijo el muchacho cuando el último dragón partió.

"Así irá, amiguito." Dijo Gobber, dándole una palmada a su aprendiz.

XxX

Loki miró la fuente de Odín y sonrió al ver el sonrojo en las mejillas del adolescente. Ahora él se estaba enamorando.

El dragón tampoco parecía menos interesando en su humano, al contrario, Loki había notado el extraño comportamiento de apareamiento presentarse en más de una ocasión en el camarote del vikingo.

Era un verdadero espectáculo, pero había algo que inquietaba al dios, y él sabía que era.

"No juegues más, Valkiria."

XxX

Astrid estuvo esperando un buen rato en tierra firme.

Los vikingos de Berk llegaron sin problema a la zona civilizada de la isla cuando los rayos del sol estaban en su punto. El hermano de Stoick los había recibido con sorpresa, pero con amabilidad. No hizo preguntas innecesarias, y el Jefe de Berk agradeció con la mirada al ser que compartía su sangre.

La tribu hermana proporcionó refugio y alimento a los recién llegados. Todos los berkianos estuvieron de acuerdo en trabajar para ganarse lo de cada día. Desde ayudar con el aseo de la casa, hasta seguir viajando para hacer tratos con otras aldeas.

Y Astrid siguió esperando.

Esperó y esperó, hasta que la luna apareció tímidamente en el horizonte. Fue entonces cuando captó una sombra, algo que seguramente no habría visto de no ser porque tenía la vista fija en la ventana de la habitación de Hiccup. La sombra se movió con rapidez y un pequeño 'splash' rompió el silencio.

Astrid miró el muelle en busca de gente no deseada, y al no encontrar a nadie se apresuró a encontrarse con su novio y su dragón.

La chica miró asombrada la agilidad con la que Toothless nadaba, no solo luchaba contra las olas, también tenía a Hiccup en brazos, que nadaba lo más rápido que podía.

"¡Toothless! Por aquí." Susurró Astrid. Una risa quería salir de su boca, pero la contuvo. Cuando había hablado, instantáneamente ambos muchachos se habían congelado por miedo a ser descubiertos. Hiccup subió su rostro y una expresión de alivio se asomó en este.

"Astrid." Dijo el muchacho, y la guerrera pensó que la forma en la que Hiccup decía su nombre había cambiado un poco. Solo un poco. "¿Qué haces aquí?"

"¿Qué parece?" Preguntó sarcásticamente la rubia. "Ayudándolos, ¿no lo crees?"

"Pues ahora no lo estás haciendo mucho." Contestó secamente Toothless sin remordimiento alguno.

Astrid retrocedió un poco, el comentario la había herido profundamente, pero no se dejaría derrotar. "¿Y quien dice que te iba ayudar a ti? Me refería a Hiccup." La chica estiró el brazo y esperó a que el adolescente la tomara. Hiccup tardó unos segundos en estirar también la suya y aceptar el pequeño socorro.

Salir del agua fue doloroso. Al ser primavera el mar había mantenido una temperatura agradable, ahora en viento de la noche golpeaba su piel. Toothless trepó con facilidad la madera y acercó a Hiccup a su cuerpo.

"¿Qué-?" Preguntó Hiccup, un poco tomado con la guardia baja.

"Tienes frio, ¿no?"

"Si, pero no-" Intentó el adolescente para ser interrumpido por su dragón.

"Entonces no tienes que replicar nada."

Astrid miró la escena con la boca abierta. Hiccup parecía querer zafarse del protector abrazo de Toothless, su cara estaba visiblemente roja a pesar de la noche, pero el Night Fury lo mantenía firmemente a lado suyo y por un momento, Astrid creyó ver que la bestia le lanzaba una sucia mirada.

"Gracias por esperar." Dijo súbitamente Hiccup. Astrid reaccionó y dijo que no era nada. Los tres avanzaban silenciosamente, había sido un día ocupado y todos estaban felices de poder descansar, así que la aldea estaba prácticamente muerta para el mundo.

La guerrera les explicó como había transcurrido el día desde que habían llegado a la isla de su tío. El tío bueno.

Finalmente pararon en una casa relativamente más grande que las demás.

"Aquí duerme tu padre, supongo que te est-" Astrid fue interrumpida. ¿Cuántas veces iban a interrumpirles esta noche?

"Hiccup, ¿a qué hora esperabas salir de la maldita nave?" Dijo la voz de Stoick, que acababa de abrir la puerta de la casa y miraba con reproche a su hijo. "¿Y porque estas mojado?"

Hiccup agradeció a Astrid por todo y entró a la casa, con Toothless aun muy pegado a él.

"Tuvimos que esperar a que anocheciera para sacar a Tooth." Respondió el pelirrojo. "Estamos mojados porque… bueno, caímos al mar."

Stoick estaba acostumbrado a estas rarezas. Sacudió su mano y subió las escaleras. Antes de desaparecer en el cuarto superior habló, y su voz parecía cansada y triste. "Tu cuarto está arriba a la izquierda, la casa es la segunda de mi hermano, nos quedaremos aquí."

El hombre reanudó sus pasos y el silencio reinó en la casa. Hiccup suspiró con lentitud. Sabía lo que estaba ocurriendo. Su padre estaba empezando a decepcionarse de nuevo con él. Por no poder decir la verdad.

El también se sintió mal. Mal porque no era capaz de enorgullecer a su padre, otra vez. Mal porque estaba fallándole a la aldea, otra vez. Mal porque empezaba a tener ideas extrañas y aun así, Astrid seguía sonriéndole.

"Supongo que hay que subir." Dijo Toothless, dándole un fin al sepulcral vacio y su voz fue totalmente opuesta a la de su padre. "Vamos, Hiccup."

Hiccup abrió sus ojos lentamente y la idea, aunque simple, le pareció la mejor de todas.

Ambos subieron con pasos ligeros. La puerta de la izquierda resultó ser bastante grande y por la madera que se uso para hacerla también vieja.

Dentro de la nueva habitación, que constaba de una cama, dos mesitas pequeñas a lado de una gran ventana y un mueble, reinaba un ambiente tranquilo. Hiccup se apresuró y corrió al mueble, abrió un cajón y se alegró al encontrar ropa calientita y seca lista para usarse.

El muchacho tomó lo primero que sus manos alcanzaron y se lo lanzó a Toothless. Después tomo algo para él y se dio la vuelta.

Mala idea.

Delante de él un muy bien dotado Toothless se estaba desvistiendo.

"¡Toothless!" Gritó Hiccup, su cara volviendo al ahora más común estado rojo. "Ten pudor, por favor."

El dragón rio un poco y terminó por quitarse los pantalones. Hiccup bufó exasperado y se dio la media vuelta al mismo tiempo que cerraba los ojos, después de un tiempo razonable los abrió y comprobó que su amigo ya estaba del todo vestido.

"Ahora tu voltéate, y ni se te ocurra mirar." Advirtió Hiccup. Toothless asintió y se tapó la cara con las manos, dándole la espalda a su jinete.

Hiccup se desnudó y volvió a sonrojarse. Prácticamente estaba desnudo en la misma habitación en donde estaba Toothless.

Todo el rato en el que Hiccup se tardó en vestirse, el Night Fury tuvo la necesidad de voltearse y clamar al chico como suyo.

Pero eso no estaba bien.

Hiccup era Hiccup, no un pedazo de carne al que le puedes hacer lo que quisieras. Así que mantuvo su promesa y no miró hacia atrás.

Sin embargo, en las profundidades de la mente del pelirrojo, éste deseo débilmente que su dragón se volteara y le mirara…

xXx

Bwahahahahahahahha, SOY MALA, MALA, MALA!

Bueno, lamento la maldita tardanza, se que no tengo que justificarme, pero bah:

Tuve exámenes, me enfermé, me fui de vacaciones y la neta del planeta: TUVE UN BLOQUEO DE ESCRITOR.

En fin, NO LO OLVIDES DUO! MANDAME UN MP Y DIME QUE QUIERESSSSSS.

Muchas gracias a todas por leer, me han llegado reviews muy bonitos y me animan para darle duro con esta historia.

Muchos han agregado este fic a sus alertas y eso me halaga mucho, pero sería mas hermoso si se dieran un minuto para dejar un comentario en el fic. Esos me ponen siempre bien contenta! :D

Gracias de nuevo y nos vemos!