Capítulo Sexto: Asuntos policiales (I).

Las vacaciones de Navidad estaban a la vuelta de la esquina. Peter andaba un poco nervioso, porque no sabía que iba a hacer esas Navidades. Eran las primeras Navidades con de los chicos y quería que fuesen especiales. Pero también sabía que los chicos tenían ya 14 años y llevarlos a ver a Santa y a patinar sobre hielo quizás quedara un poco infantil. Después estaba la cuestión de los regalos, los chicos tenían de todo, tenía 14 años, era como que llegaba tarde para eso también.

Los chicos por su parte estaban un poco inquietos, no por el rollo de la Navidad, sino por estar tantos días con Peter. Eran las primeras vacaciones con Peter y Peter hasta ahora se había mostrado como un padre que no dejaba pasar una. Eso pensaban ellos si se le preguntaba a Peter él decía que se pasaba el día mirando hacia otro lado y avisándolos. Pero los chicos solo veían que rara era la semana en que no se llevaban unos buenos azotes y los lavados de boca con jabón estaban a la orden día. Tommy estaba incluso haciéndose inmune a la picazón, estaba seguro que Peter le había matado todas sus papilas gustativas.

Pero antes de las vacaciones viene la semana de valuación, Tommy ni siquiera se inmuto, seguía como siempre, en su vida se había tenido que preparar un examen, simplemente lo leía y con eso le bastaba. Claro que solo le gustaba leer libros de ciencias y matemáticas. Pero las otras asignaturas no se le daban mal y con solo estar atento en clases ya sacaba 10/10 como estaba acostumbrado. Dante no era un genio, pero era buen estudiante también, no es que dedicara horas y horas al estudio, pero tenía una capacidad de recordar cualquier cosa que había escuchado que le era muy beneficiosa en los estudios. Dante se le daban muy bien los deportes y confiaba que le dieran una beca de deportes, esa era su plan, Tommy tendría su beca de cerebrito y él su beca de musculitos. Como decía el propio Dante. Además aún no tenía claro si quería estudiar una carrera. Aún quedaba tanto que prefería ni pensar. Dante solo tenía una asignatura que se le atravesaba, y era economía. Se le daba mal porque le daba un asco tremendo la asignatura y la profesora que la impartía. Había tenido varios encontronazos con ella en el periodo que estuvieron viviendo en el centro y des de entonces que se habían jurado odio mutuo. Como a Tommy no había por donde pillarlo con preguntas retorcidas, porque seguramente sabía más que sus profesores, esa profesora la había tomado con Dante. Y siempre lo estaba poniendo en evidencia ante el resto de clase. Afortunadamente los chicos de los centros de acogida no les importan una mierda si no sabes la respuesta de una pregunta que hace un profesor sobre la lección de turno. Pero Dante estaba acostumbrado a las otras escuelas, y sabía que eso era una auténtica putada. Así que no esperaba suspender pero si lo hacía tampoco se sorprendería mucho, aquella tipeja era una vieja, frígida, resentida y amargada. Y lo sería siempre se esforzara mucho o poco él para sacar mejores resultados en su asignatura.

Efectivamente llegaron las cualificaciones a casas y todas eran buenas notas excepto Economía que era un simple aprobado. Peter no dijo nada, cosa que le sorprendió mucho a Dante, que esperaba que su padre lo castigara o al menos lo sermoneara. Solo los felicitó a los dos y los llevó a cenar fuera. Eso confundió un poco a Dante que Peter no tenía ningún problemas en darle un par de palmadas por darle una patada a la puerta para cerrarla pero no había dicho nada de ese aprobado. ¿A caso Peter pensaba que era tan idiota que Dante solo podía aspirar a un aprobado? Aquello le puso de bastante mal humor y Peter se dio cuenta. Con Dante era dar un paso a delante para después dar 2 hacía atrás. Le encantaba sacar las cosas de contexto y retorcer la realidad de tal manera que todo parecía un gran complot contra él.

- Dante, llevas toda la noche refunfuñando y poniéndole faltas a todo ¿Qué te pasa, hijo? (dijo ya cansado Peter pero dándole la oportunidad a su hijo a que se lo explicara).

- No me pasa nada (refunfuñó. Peter rodó los ojos, en serio Dante era un pequeño gruñón de campeonato).

- Entonces, alegra esa cara, nos estás dando la cena.

- Si quieres que te alegren, sal con una puta cheerleader (dijo entre dientes Dante pero Peter estaba justo en frente suyo y pudo oírlo perfectamente).

- Te acabas de ganar una semana sin televisión. Y si sigues así, a esa semana sin tele le va acompañar una buena enjabonada de boca (dijo muy serio Peter. Dante no dijo nada, solo puso los cubiertos sobre el plato y dejó de comer, poniendo unos morros kilométricos). No, Dante, ahora encima no vayas de ofendido, cuando es a mí a quien acabas de faltar el respeto.

- ¿Es que uno no puede estar serio? ¿No sabía que ahora debíamos alegrarte también? No claro, nuestros sentimientos importan una mierda, solo importa que el generoso y bondadoso Peter Caine esté contento (dijo con veneno en sus palabras y alzando un poco la voz, cosa que hizo que algunas mesas de alrededor los mirasen).

- Dante, baja la voz, y corta ya ese rollito. Te he preguntado que te pasaba y me has dicho que nada. Así que disculpa si eso me da a entender que esa cara de malas pulgas es algo totalmente gratuito.

- Al menos mi cara no parece un culo (dijo otra vez entre dientes. Peter ya estaba cansado de tantos ataques).

- Muy bien Dante tienes exactamente 5 segundos para decirme que diantre te pasa, o hijo, te juro que te llevo al aseo de caballeros del restaurante y te quito allí mismo la tontería.

- He sacado un aprobado en economía (dijo de mala gana Dante, pero no iba a dejar que lo zurrase en los aseos de aquel restaurante).

- Lo sé, lo he visto. ¿Todo esto es por una nota? Hijo ya dije que no era la mejor persona para exigiros grandes notas, yo no fui un gran estudiante precisamente, vosotros por suerte habéis salido a vuestra madre en los estudios.

- Entonces no me has dicho nada porque crees que soy tonto como tú.

- Bufff mira Dante, ni yo soy tonto ni tú tampoco (dijo enfadado Peter). No era buen estudiante que es otra cosa. No te he dicho nada, porque sacar un aprobado no es el fin del mundo y no puedo enfadarme contigo por todo lo que hagas.

- Pues lo disimulas muy bien (dijo otra vez entre dientes).

- Ahí le has dado, bro (dijo Tommy sonriendo. Sonrisa que se esfumó en cuanto su padre le lanzó una miradita de esas que te dicen que "calladito estás más guapo").

- Mira Dante, eres listo, tus notas lo dejan más que claro, y aunque así no fuese, te conozco un poco y sé que eres muy listo. Sacar un aprobado no es la fin del mundo y sé que eres muy exigente contigo mismo, sé que no es que simplemente tiraras la toalla y solo te conformaras con el aprobado (Peter sabía perfectamente que ese era exactamente el caso, pero Dante no era el único capaz de retorcer la realidad a su beneficio). Hijo, sé que ese aprobado es como un excelente, si sé que te esfuerzas y trabajas duro ¿Cómo quieres que me enfade? (Dante se quedó mirando a su padre intentando analizar las palabras, pero no sabía cómo tomárselo. Porque lo cierto es que no se había esforzado tanto porque sabía que la profesora le tenía manía y que lo iba a joder hiciera lo que hiciera). Además no es como si te hubiera comprado una moto como premio por tus notas.

¿Significa eso que me vas a comprar a mí una moto? (dijo Tommy iluminándose la cara)

- ¡No! No hay motos para nadie. Los motoristas son donantes de órganos en potencia. Nadie va a tener moto ¿quedó claro? (dijo un poco irritado Peter y mirando muy serio a Tommy. Tommy puso una mueca de disgusto pero tomó nota mental de no volver a sacar el tema de la moto con Peter).

- Que mierda (dijo entre dientes Tommy)

- ¿Y qué vamos a hacer estas vacaciones? (preguntó un poco más relajado Dante y haciendo que Peter dejara de mirra como un perro rabioso a Tommy).

- Yo solo tengo vacaciones los días estrictos de Noche Buena, Navidad Fin de Año y Año Nuevo. Cuando se pidieron las vacaciones, yo no sabía que iba a ser padre, y me gasté todas las vacaciones en verano. Pero el próximo año ya me las haré venir bien para que coincidan con las vuestras.

- ¿Entonces nos podemos quedar con tus hermanas? (Preguntó sonriente Tommy)

- Tomás (dijo en un tono de advertencia). Pasaremos los días festivos con toda la familia en casa de mis padres adoptivos, vuestro abuelo Kwai Chang Caine y vuestras "tías" (remarcó especialmente para Tommy) también estarán. El resto de días vuestra abuela y mi padre (refiriéndose a Kwai Chang Caine) vendrán aquí y haréis cosas los 4 juntos.

- ¡Jooooder, no somos niños, podemos quedarnos solos en casa, no necesitamos de ninguna puta niñera (dijo Dante molesto)!

- Es. Verdad, papá (Tommy añadió rápidamente porque también estaba ofendido con la idea de tener niñeras), son nuestras vacaciones, se supone que tenemos que pasárnoslo bien, no aburrirnos como ostras con esos 2 viejos, no te ofendas pero son un coñazo.

- Me ofendo, Tomás, me ofendo. Y ya tuve suficiente, de vuestros modales. Ni siquiera os puedo llevar a cenar fuera a un restaurante por lo visto aún no os sabéis comportar como personitas bien educadas. Así que ni sueñes que os deje a solas dos semanas, en mi casa. Seguro que al segundo día de dejaros no hay apartamento donde volver (dijo dejando la servilleta sobre el plato).

- Ey. No somos tan malos (protestó Tommy).

- ¿No? (dijo alzando una ceja)

- Al menos no yo (dijo Tommy muy bajito. Dante le dio una patada bajo la mesa) auuuuu (se quejó Tommy).

- Eso por capullo, ¡Capullo! (le dijo Dante. Y aquello ya fue la gota que colmó el vaso).

- ¡Camarero! (llamo al camarero que pasaba por ahí) la cuenta por favor,

- ¿La cuenta? (dijo mirando los paltos que a penas no se habían tocado) ¿Algún problema? ¿No estaba buena la comida?

- La comida buenísima, si puede ponérnosla para llevar se lo agradecería, pero tenemos que irnos.

- ¿Irnos? (Preguntó entre asustado y curioso Tommy, pero Dante sabía muy bien porque se iban tan repentinamente. Él tenía más experiencia con el Peter mosqueado que su hermano y ya sabía leer en su rostro cuando Peter estaba tan cabreado que no atendía a razones. Al fin y al cabo, él era todo un experto en llevarlo hasta ese punto).

- Si (dijo muy tajante) nos vamos. Ya tuve suficiente, nos vamos a casa a menos que prefiráis que os zurre aquí mismo en el restaurante delante de todos. Pero ver como caliento vuestros traseros no es la mejor vista que se puede tener mientras se come (dijo flojito pero muy audible para ambos. Dante y Tommy tragaron saliva y pusieron cara de estar a punto de ser ejecutados en la horca).

- ¡Papá, no! nos comportamos (dijo Tommy intentando evitar lo inevitable), lo prometemos ¿Verdad Dante? (Dante asintió con la cabeza pero sabía perfectamente que ya no había marcha atrás, estaban bien rustidos).

- Nos vamos (dijo dejando unos billetes tras recibir la cuenta del camarero).

- Si, se esperan un minuto, le pongo eso (refiriéndose al contenido de sus platos) en unas cajitas para llevar.

- Si, gracias (Peter hablaba con el camarero muy secamente), mientras iré al baño, no os mováis de aquí, regreso en un minuto (les dijo a sus hijos. Y dejó a Dante y a Tommy esperando en la barra del bar del restaurante muertos de vergüenza porque estaba seguros que todos los que estaban en ese restaurante sabían porque se iban del restaurante y que es lo que les iba a hacer su padre en cuento llegaran a casa. Pero lo cierto es que solo la mesa que estaba justo al lado de la suya se había percatado de ellos. Lo demás seguían disfrutando alegremente de sus comidas. Pero cuando se tienen 14 años todos es un gran drama).

- Papá, en serio nos portaremos bien, has dejado claro tu punto, no es necesario que… (Empezó a decir Tommy que no quería empezar las vacaciones así).

- Tomás, ya habéis dicho demasiado hoy, mejor cierras el pico porque cuando lleguemos a casa vais directos al baño, os pienso fregar con jabón a conciencia esas boquitas, y chico, por si hay alguna duda, hoy también os vais calentitos a la cama.

- ¡Qué! (dijo indignado Tommy) ¿Pero qué he hecho yo?

- Tomás, llevo toda la noche avisándoos a los dos. Toda. Y no habéis dejado de renegar en toda la noche.

- Y ya me vas a lavar la boca por eso (protestó Tommy).

- Si, y te voy a zurrar porque a pesar de que te he estado avisando todo el rato, no solo no has bajado el tono, sino que has ido a más, hasta el punto de faltarle al respeto a tus abuelos. Ya te he avisado muchas veces que la única manera que te puedes referir a ellos es como "abuelos" y llamarlos viejos o decir que son un coñazo no es para nada una forma adecuada de hablar de tus abuelos.

- Pero ya me vas a lavar la… (Volvió a insistir Tommy).

- No, Tommy os voy a lavar por el vocabulario que habéis estado usando toda la noche. A Dante le voy a zurrar con la zapatilla por la patadita de antes y a ti te voy a dar con la mano por faltarles al respeto a tus abuelos.

- No es justo (protestó Tommy otra vez), los abuelos son viejos y son aburridos, no me puedes zurrar por decir la verdad.

- Tomás, a menos que quieras también que te zurre con la zapatilla, yo me iría callando. Ya estoy muy contento con vosotros y no estás haciéndome más feliz ahora mismo, hijo.

- Pero… (Y Dante le dio un codazo para que se callase)

- Auuu (se quejó Tommy de una forma un poco infantil. Dante con la mirada le dijo que cerrara el pico. Ese era el papel de Tommy, normalmente era Tommy que le avisaba a Dante que se estaba propasando, así que Tommy parpadeó para asegurarse que no era una alucinación).

- ¡Dante! No has oído lo que acabo de decirle a tu hermano, no es necesario que le golpees, tu hermano tiene 14 años, debería ser capaz ya de entender que debe callarse con solo palabras. Y sino es así, yo soy el único que puede zurrar aquí. Ahora, para casa, y no quiero oír ni una palabra más hasta que lleguemos (y los dos chicos pusieron unos morros quilométricos pero obedecieron).