Oficialmente en México aun es 26 de noviembre así que puedo decir con mucho orgullo que este fic hoy cumple un año de haber sido publicado, tal vez lo he alargado mucho, y debió terminar hace tiempo, pero el caso es que he llegado a escribir mas de lo que pensé escribir, y siento que crecí como escritor de fics.

Si debo agradecer a la gente que ha seguido mi historia todo este tiempo, en verdad ustedes me han motivado a seguir, con este que de alguna forma es un reflejo de mi mismo, muchas gracias, y debo decirlo, amigos míos, este es el penúltimo capitulo, el viaje del boomerang esta por terminar, y quedaría ahí como un bello recuerdo.

Bueno este fic lo dedico a mi querida Maria Ignacia, aunque ella no sigue esta historia, yo le dedico este importante capitulo de aniversario de todo corazón, muchas gracias por todo nena, te mando un beso, te amo ^^.

El árbol de la noche triste.

Y la lluvia seguía, mientras el frió aumentaba, bajo la noche nos haremos viejos, pero mi amor, ya no importa.

No lo hagas, no lo hagas – la subconciencia de Ichigo susurraba ilegibles palabras, pero con eso basto para que su cuerpo que por fin se había liberado de la prisión, corriera a detener a Orihime, ella se encontraba a punto de morder ese cuello, pálido de marfil, estaba en el borde de la puerta del infierno, Ichigo dentro de su bestialidad sabia que no podía permitirlo, el tenia que proteger como sea la fragilidad de Inoue y su conexión.

La opaca conciencia de Orihime, tenia el uso de razón de que morderlo era algo peligroso, prohibido y exquisito, cual vampiro vil, sin embargo era un camino sin retorno, una emboscada, una trampa, pero ella lo único que podía hacer era seguir derramando lagrimas, a diferencia de Ichigo no podía controlar su cuerpo en lo mas mínimo.

ICHIGO – el despavorido grito de Rukia denoto lo que tanto temía, esa decisión casi suicida de Ichigo la preocupaba, era casi la misma esencia a la que aquella noche mostró Kaien cuando murió por el orgullo de Miyako, ese sentimiento le producía una inmensa alegría y una indescriptible nostalgia, del cual ni siquiera el árbol la podía proteger. – n-no lo hagas.

Incluso la insensible piel de Ulquiorra se erizo por el escalofrió, giro su rostro y vio como aquella locomotora estaba a punto de envestirlo, Orihime ahogo todos sus gritos, impotente, Rukia simplemente no se podía mover estaba aturdida.

Ichigo Kurosaki – fueron las ultimas palabras de el espada, ya era demasiado tarde, la mordida de Ichigo había hecho su trabajo, para Ulquiorra ya no importaba nada, bajo la lluvia, parecía que las lagrimas en los ojos de Orihime aumentaban, mientras Rukia dejaba caer su cuerpo devastada, de nuevo el cuerpo de Ulquiorra se volvía cenizas, mientras Ichigo perdía su humanidad. – Nos has arrastrado al infierno – musito el espada mientras se perdía en el viento.

UWWWAHHHHH – aquel rugido estremeció el lugar, la conciencia de Ichigo estaba muerta, perdida, vacía, la lluvia seguía, mientras el frió aumentaba, bajo la noche nos haremos viejos, pero ya no importa, ya solo se trataba de matar.

¿p-por que no lo detuve?, debí ser yo la que lo contuviera – Rukia golpeo la mojada arcilla, era como si todo hubiera terminado, ya no había tiempo para nada mas, algo le decía que tendría que hacerlo, NO, gritaba en su interior, no puedo hacerlo, se repetía, pero estaba conciente que era una promesa y que también se trataba de su orgullo.

¿K-kurosaki-kun? – El cuerpo de Orihime seguía alerta para atacar, casi con instintos felinos, pero su lacrimógena conciencia, se desplomaba poco a poco en el dolor, todo debía ser una pesadilla, si eso era, una pesadilla, todo desde aquella vez debió ser una pesadilla, ella cerraría los ojos y al abrirlos estaría en su cama, despertando tras los gritos de Tatsuki, preparándose para ir al colegio, que en este momento era un cementerio potencial, y es que tal vez hubiera sido mejor nunca conocerlo, nunca decirle hola, nunca acercarse a el y sobre todo hubiese sido mejor nunca amarlo, tal vez así el estaría bien, fue por su culpa que el obtuvo esa forma, por sus gritos en Hueco Mundo y ahora estaba ahí parado amenazándola con su mirada.

Un hollow es un ser dominado por los instintos, la mascara no evita que estos sean expuestos, cuerpos carentes de corazón, manejados desde la violencia de los impulsos carnales, y si había algo que en Ichigo despertaba aquellos impulsos, ese algo era ella, con avaricia la deseaba, la gula lo obligaba a devorar su alma, sentía envidia por la libertad de sus lagrimas, Ichigo ya ni siquiera era libre para llorar, sus perezosos movimientos eran mas peligrosos que nunca, y la razón era simple su reiatsu esta inundado de ira, de esa ira se alimentaba el orgullo de los hollow, como una válvula de escape y tratando de asimilar que todo en Orihime le producía lujuria.

Y como si hubieran jalado de un gatillo, Ichigo salio disparado hacia ella, para dar comienzo a la colisión, al eclipse, el cuerpo de Orihime asumió una pose defensiva – ICHIGO NOOO – Rukia de nuevo miro la cruel escena, Ichigo atacaría a su amiga, a la mujer que era capaz de mover sus instintos, de potenciar su poder.

Por enésima vez un choque de espadas, anunciaba esperanzas, el acero que logro contener a Ichigo y salvar a Orihime – Kurosaki-san, ¿Qué estas haciendo?

¡Capitan Ukitake! – exclamo Rukia, un poco aliviada, después de todo el era una de las personas de toda su confianza, y en verdad en su espada cargaba sus esperanzas.

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No era necesario que vinieras Yoruichi-san – dijo Urahara mientras miraba la espalda de su amiga, ambos corrían a toda velocidad, para llegar al sótano.

¿Y dejarte toda la diversión? – la morena lo miro con una amplia sonrisa, Urahara respondió con lo mismo – no perdamos el tiempo, creo que el sótano es por acá, muévete, tu puedes correr mas rápido.

No tan rápido como la diosa de la velocidad – indico Urahara desviando su mirada, hacia el fondo de la habitación - si creo que es tras esta pared.

Habían llegado al final del camino, era cuestión de minutos o tal vez segundos para que el edificio se viniera abajo, Urahara mostró una leve sonrisa, como si anunciara su victoria o la derrota, esa pared que empalmaba dos triángulos uno amarillo y el otro azul, formando un cuadrado simétrico, y en medio con letras rojas se leía "Peligro", era el ultimo obstáculo, el ultimo peldaño.

Destruyamos rápido esto – Urahara se basto de un poco de Reiatsu para derrumbar aquella pared, quedaba poco tiempo, tal vez no lo lograrían – demonios el polvo de la explosion no me deja ver.

Muévete – Yoruichi comenzó a buscar por todo el laboratorio, el cual estaba lleno de extrañas criaturas, en gestación, como si se tratara de un criadero de arrancars, eran los arrancars especiales de Aizen, Yoruichi sintió repulsión al saber que a Aizen no le importaría sacrificar a aquellos seres, que sea como sea tenían vida – no esta por ningún lado.

¿Donde guardaría Aizen algo como la solución 1916? – se cuestiono Urahara frotando su barbilla – ¿amarillo y azul? – Giro su cabeza y miro en la pared una especie de cuadro de acero con la misma inscripción, pero este marcaba que ahí había alto voltaje – lo tengo.

¿Que haces Kisuke? – Yoruichi se sorprendió al verlo mover su espada.

Benihime – Urahara destruyo la tapa de acero y ahí estaba aquella sustancia, que contenía en el fondo un aceite azul y en la superficie un líquido amarillo. El frasco que contenía todas sus esperanzas he ahí a la maldita.

Tómalo y vamonos de aquí Kisuke – ordeno Yoruichi al momento en que las campanadas de el reloj estaban a punto de marcar las horas – demonios, demasiado tarde esto va a estallar estamos perdidos.

Parece que no habrá otra opción – dijo Urahara ya con el frasco en sus manos y denotando una sonrisa mas lúgubre de lo normal – Yoruichi-san.

¿eh? – Urahara la sorprendo al lanzarle el frasco, ella lo capturo con sus reflejos felinos, su rostro reflejaba las ganas que tenia de matarlo - ¿Qué te pasa?, ¿se me pudo caer esta cosa, que te volviste loco?

Confió en tus reflejos Yoruichi-san, siempre he confiado en ti – el edificio comenzaba a cimbrarse Yoruichi no entendía esas palabras ni la melancolía en el rostro de su amigo – nunca te lo dije pero siempre te vi como una diosa inalcanzable, pero tu me demostraste ser mi amiga…. gracias.

¿Qué vas a hacer Kisuke? – Yoruchi regreso unos pasos, sus ojos estaban llenos de un terror nunca antes visto, una extraña luz celeste la comenzó a rodear, la visión de Urahara era cada vez mas borrosa.

Te lo encargo – las últimas campanadas resonaban, Yoruichi comenzaba a desvanecerse, la sonrisa de Urahara era lo único que se miraba a través del manto celeste que la cubría.

Todo fue muy extraño para ella, se vio embestida por un remolino de Reiatsu y cuando abrió sus ojos, ya estaba afuera, frente a el enorme edificio que estaba a punto de colapsarse, se trataba de una nueva técnica de Urahara, denominada simplemente como "twister" hacia unos días que el le había hablado de ella, en ese tornado solo podía escapar una persona, quien diría que aquella seria la técnica de su epitafio.

¡KISUKE, IDIOTA! - Yoruichi golpeo el suelo frustrada, su quijada temblaba y estaba al borde de las lagrimas – esto no debió terminar así, no debía terminar así, esa técnica era para que tu te salvaras. – Se dejo caer de rodillas frustrada bajo la lluvia, para ella ya no importaba - ¡KISUKE!

¡LA EXPLOSION!

¿Qué ha pasado en ese lugar? – Ukitake mantenía su violenta lucha contra Ichigo, quien tenia movimientos por momentos demasiado torpes – ¿Shihouin?

Ichigo embestía con celeridad por momentos y otras usaba una aburrida cadencia que pondría nervioso a cualquiera, Orihime seguía erguida inmóvil, esperando su momento de atacar, sus lagrimas que comenzaron con la lluvia, seguían cayendo, para Rukia la pesadilla continuaba al ver como se derrumbaba aquel edificio.

Por el bien de todos debería hacer por matarte, Kurosaki-san – Ukitake tomo sus espadas gemelas, aunque el potencial de Ichigo en ese estado era impresionante, tenia mucha experiencia de como lidiar con el. – pero eso no recompensaría tanta sangre derramada, también eres una victima.

Estocadas diagonales, cortes frontales y descendentes, que aumentaban su velocidad cada vez mas, todos eran detenidos por las espadas de Ukitake, en cuyo rostro se reflejaba una enorme preocupación, al no saber que clase de poder tenia un sujeto así, que con cada embestía parecía volverse mas fuerte.

De algo si se pudo dar cuenta, Ichigo no estaba interesado en el, su presa era Orihime sobre ella quería ir, la deseaba, debía saciar sus instintos con ella, el capitán solo era un estorbo en su camino para llegar a ella.

No dejare que te acerques a ella – de pronto el rostro de Ukitake se distorsiono en un rictus de dolor - n-no ahora no – su vista se nublaba, sentía que sus entrañas se quemaban su garganta parecía estallar, la tos lo vencía de nuevo, su enfermedad era su mayor verdugo una vez mas, para el ya no importaba nada...- ¿por que justo ahora?

Capitán Ukitake – Rukia grito desesperada al ver caer a su capitán la pelea fue demasiado intensa, el no se ve muy bien.

Pero esto ha sido mas prematuro de lo normal – Pensó Ukitake mientras su cuerpo iba en picada, a colapsarse con el suelo, como si al ángel de las esperanzas le hubieran cortado las alas, para el ya nada importaba – seguramente mi malestar empeoro por el reiatsu maligno de Kurosaki.

Muévete, muévete – se gritaba Rukia a si misma, arañando sus brazos, ya que sus pies eran incapaces de moverse para ayudar al caído oficial, ahora Ichigo tenia vía libre para llegar a ella.

Sus miradas se encontraron, una vez mas en medio de de dolor y de sentimientos incomprendidos, Ichigo ya era una bestia consumida por la oscuridad, Orihime era un títere de sus instintos, para ella era peor, por que su conciencia estaba activa, ella se podía dar cuenta de el dolor, de la tristeza, por eso sus lagrimas.

Kurosaki-kun – Orihime lo miraba, cada vez mas cerca, nunca se había sentido tan asustada, pero no por su propia seguridad, si no por la propia integridad de Ichigo, ahora todo en el era violencia y se desbordaba por cada poro.

Ichigo se lanzo hacia ella, lanzo la primer estocada, pero Orihime logro esquivar ese ataque, con movimientos diagonales logro esquivar cada uno de los ataques, ella contraatacaba con sus garras venenosas, por alguna razón no era capaz de utilizar sus Shun Shun Rikka.

Definitivamente ese no es Ichigo, el no atacaría a Inoue – pensó Rukia, quien finalmente vio como el capitán Ukitake trataba de incorporarse – Capitana Ukitake, ¿esta bien?

De-debemos detenerlo – Ukitake trataba de levantarse bajo la lluvia y Rukia recordó aquella vieja escena de sus pesadillas, en que el capitán le explicaba sobre las peleas por honor, pero esto no era por honor, era por amistad y ya no se detendría, Ichigo le había pedido que se lo prometiera, y era lógico que no había otra opción. – para el seria terrible que hiriera a Inoue-san – Rukia suspiro profundamente, el tenia razón, Ichigo Era capaz de dar su vida por ella., de pelear por ella, de llegar a los limites de sus instintos para salvarla, si la lastimara dentro de esa inconciencia seria lo peor.

Inoue, se que me estas escuchando – Rukia le grito, y en efecto ella dentro de aquel caparazón oscuro la escuchaba, pero no se podía mover a voluntad – ven conmigo, hacia acá, huye de Ichigo, ven hacia acá.

¿Kuchiki-san? – la conciencia de Orihime de alguna forma se volvía mas fuerte con las palabras de Rukia, a tal grado que voltio a mirarla - ¿Qué le pasa a mi cuerpo? – Orihime se abalanzo sobre ella, algo dentro de sus instintos le producía una repulsión natural hacia la shinigami, un sentimiento parecido a los celos incontrolables. – no, no quiero atacar a Kuchiki.

Demonios- Rukia intercepto el ataque de Orihime con tsubaki, la mirada de Orihime hablaba de arrepentimiento, pero su cuerpo era demasiado honesto, ella embestía por pasión – por lo menos la aleje de Ichigo.

El mencionado se movió a gran velocidad, en un segundo ya estaba a la espalda de Orihime, apunto de emboscarla sin protección alguna, aquel salto sobre ella, era como si un puma se lanzara sobre un conejo, Ukitake solo advirtió con sus gritos el peligro.

Ichigo, ¡NO! – fue un movimiento sigiloso, quirúrgico, casi perfecto Rukia saco de la caja negra que Urahara le había dado una especie de varita, que parecía un láser, Ichigo estaba a punto de embestir a Orihime, arrancarle su cabeza con la espada, pero Rukia no lo permitirá, aunque tuviera que hacer lo peor…., lo que tanto temía, simplemente no podía dejar que Ichigo la atacara, después de todo eso era lo que quería evitar.

Rukia alzo su mano, y apunto directo a su mascara, un rayo violeta emergió del dispositivo, atravesando su mascara, rompiéndola en pedazos, dejando ver el rostro semimuerto de lo que laguna vez fue Ichigo Kurosaki, el láser atravesó su cabeza y golpeo directamente el árbol, el cual también fue atravesado y el rayo solo se perdió en le cielo.

¿Kurosaki-kun? - Zangetsu salio volando, Ichigo cayo sobre Orihime, quien de alguna forma había quedado paralizada nuevamente, Rukia dejo caer el dispositivo, temblando, todo era un desastre.

Ichigo – Rukia sintió una fría gota de lluvia en su mejilla, miro hacia arriba y vio con horror como las hojas de el árbol habían desaparecidos, aquel árbol, enorme, frondoso, inmortal, que había sido capaz de protegerla de la lluvia había sido alcanzado por el mismo rayo que Ichigo y ahora estaba muerto eso… solo significaba una cosa, la lluvia de nuevo anunciaba la muerte, bajo aquel árbol todo era tristeza, bajo el árbol ya también había lluvia pero ya no importaba nada.

Y la lluvia seguía, mientras el frió aumentaba, bajo la noche nos haremos viejos, pero mi amor, ya no importa.

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Disclaimer: Creo que es hora de revelar que, el titulo de mi historia, es en honor a la canción "maldito duende" de la excelente banda española Héroes del silencio, si lo se otra referencia al rock XD.