Los días desde que Nozomi avisó a sus amigas a cerca del nuevo destino que tomarían en dos semanas pasaron prácticamente desapercibidos ante sus conciencias. Sin a penas darse cuenta, se encontraban preparando la maleta, para coger un vuelo al día siguiente. Pasarían unos pocos días en España, antes y después del evento, para luego embarcarse en su luna de miel.
Como madrinas de boda, las otras siete muchachas prometieron hacerse cargo absolutamente de todo para que las novias no se estresasen con tantas planificaciones y sólo se centrasen en disfrutar.
El señor Ayase, padre de Eli, encargó para cada chica un billete de avión diferente. Tenían muchas cosas que organizar, por lo que alguna debería de viajar días antes de la boda. Ese era el caso de, por ejemplo, Umi y Kotori. Ambas se hacían cargo cada una de un traje respectivamente; Umi llevaba el traje de Eli, y Kotori llevaba el vestido de Nozomi. La peliazul también se había comprometido a organizar la decoración, y Kotori, a parte de encargarse del maquillaje y el peinado cuando llegase el momento, había insistido en viajar con Umi para ayudarla. La joven no pudo resistirse a sus plegarias.
Mientras ellas viajaban en el avión, Honoka y Tsubasa (ésta última se había unido ya que la pelijengibre insistió demasiado, y el único requisito que pusieron tanto Nozomi, como Eli, como Maki y Nico, fue que Anju no apareciese, por lo que Erena tampoco, y eso dejó a la líder de A-Rise sola con Honoka) se preparaban para coger un vuelo y encargarse del cattering junto con Rin y Hanayo, que viajarían unas pocas horas más tarde. Ya que contaban con la ayuda de Tsubasa, y lo único que Rin tenía que hacer eran fotos, también ayudarían con esa tarea.
Por último, viajarían Maki y Nico, más o menos en horas similares a las que Nozomi y Eli viajarían en otro avión distinto. Ellas se encargaban de la música y de los anillos.
"¡Elicchi! ¿Has metido crema para el sol?" Preguntaba Nozomi desde un cuarto mientras buscaba todo lo necesario para el viaje.
"Sí, no quiero que te quemes." Respondió Eli con una risa mientras entraba con el bote de crema a la habitación donde Nozomi doblaba toda la ropa para que ocupase menos espacio en sus maletas.
"Mou, Elicchi, ¡no me voy a quemar!"
"Es mejor prevenir que curar, Nozomi."
La rubia se agachó a su lado y le dio un beso antes de guardar el bote en su maleta. La boda era en dos días, por lo tanto, Kotori, Umi, Honoka y Tsubasa ya deberían estar en España. Esa misma noche, las novias viajarían para disfrutar un poco del país antes del enlace, así que tenían que prepararlo todo. Aún así, Eli no podía evitar preocuparse. Confiaba en las chicas, claro que lo hacía, pero, ¿y si algo salía mal en uno de los días más importantes de sus vidas? ¿Y si a Nozomi no le gustaba el resultado de todo lo que ellas organizasen?
Intentaba concienciarse de que todo saldría bien, así que evitaba pensar tanto en ellas y pensar más en su preciosa prometida, la cual estaba dudando si meter en la maleta un bikini o un bañador.
"Mete el bikini. Es bonito."
"Pero el bañador me hace más delgada." Respondió ella, con una mueca un tanto triste y dudosa.
Eli se volvió a agachar a su lado y le quitó el bañador de la mano, lo guardó en el armario y volvió para meter el bikini en la maleta.
"No digas eso, Nozomi. No tienes nada que esconder, al contrario, tu cuerpo es hermoso y lo deberías de mostrar. No intentes esconder esa barriguita tan dulce que tienes."
Nozomi no pudo evitar sonrojarse. Últimamente Eli se comenzaba a sentir más segura de sí misma y de vez en cuando conseguía contraatacar y hacer que su chica se sonrojase. Adoraba hacer eso.
"No es dulce, Elicchi... Kotori-chan tiene un vientre plano, no me extraña que Umi-chan la mire tanto aunque luego diga lo contrario... Y Rin-chan, dentro de poco se le empezarán a marcar los abdominales seguro... Pero yo..."
"Tu barriguita es preciosa, Nozomi, como tú. ¿Qué mas da si tienes más piel que las demás? Así tendré mas rincones que besar y acariciar, y más Nozomi que querer y amar."
La pelimorada rió al escuchar aquello y se abalanzó sobre su prometida para abrazarla. Eli sonrió, porque había conseguido que cambiase aquella mueca triste por una sonrisa. Y no dudaría nunca que poder lograr eso, no dudaría nunca en defender el físico y los sentimientos de su futura mujer. A sus ojos, era la persona más hermosa que jamás había existido. Y nadie le podía decir lo contrario, porque estarían equivocados.
Mientras tanto, después de que Honoka y Tsubasa aterrizasen en España;
"¡Tsubasa-chaan! ¡Hace mucho calor!" Se quejaba Honoka, mientras ella y Tsubasa caminaban hacia el lugar en dónde Umi y Kotori ya habían empezado a organizar todo. Lo veían un poco a lo lejos, un edificio de una única planta que había en un alto del terreno. Sus paredes eran de cristal, y tenía vistas a la impresionante ciudad de Benidorm y a su magnífica playa.
"Aguanta un poco más, Honoka-chan. Ya casi llegamos."
Efectivamente, a eso de media hora más tarde, entraron en aquel lujoso edificio. Se preguntaban hasta qué cantidad de dinero se podría gastar el señor Ayase en la boda de su hija, ya que el lugar no parecía precisamente barato de alquilar, pero ya que seguramente no sufría problemas económicos (ni mucho menos) lo dejaron pasar.
Había una mesa larga en el centro y mesas redondas a los lados. Según tenían entendido, no iba a haber muchos invitados. Los padres de ambas, las chicas, Tsubasa y probablemente Yukiho. Había trabajadores llevando utensilios de un lugar para otro, siguiendo las órdenes de una muchacha que hablaba con uno de ellos cerca de una de las paredes de cristal que dejaban ver todo el maravilloso paisaje.
"¡Umi-chaaaan!" Gritó Honoka mientras se acercaba a ella.
"Oh, Honoka. Habéis tardado un poco en llegar, ¿hubo problemas en el viaje?" Comentó Umi mientras se revisaba una libreta con absolutamente todo lo que tenía que pasar durante los próximos tres días.
"No, es sólo que Honoka se emocionó al ver la playa y salió corriendo por la arena. Se había quitado los zapatos y decía que le quemaban los pies así que fuimos a una farmacia a comprarle una pomada o algo." Contestó Tsubasa mientras seguía a la pelijengibre con su mirada. Para entonces, la joven había encontrado a Kotori hablando con más trabajadores y la había ido a ver. Umi sólo suspiró.
"Oh, a todo esto, Kira-san."
Tsubasa entonces dirigió su atención a Umi.
"Hanayo y Honoka se encargarán del cattering, con dos personas es bastante. Pero necesito que Rin y tú os encarguéis de algo más."
"¿El qué?"
"Necesito que consigáis una tarta de boda."
A/N: ¡El día tan esperado se acerca por momentos! ¿Conseguirán Rin y Tsubasa encontrar una tarta, o les llevarán ensaimadas para ver si cuela? Esperaré vuestras opiniones, que como siempre, son fantásticaaas.
¡Nos vemos!
