Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.

- ¡Maldición!

Shura miró como un grupo de policías era masacrado a manos de otro grupo de delincuentes. Llevaban cerca de tres horas dentro del primer piso y no podían avanzar, la lluvia continuaba afuera y el que el Sol se metiera le hacía sentir que todo se hacía más desolado. Buscó con la mirada a Aioros, necesitaban un plan, un buen plan y su amigo era el único que podía ayudarlo, el plan de Shion no funcionaba.

- ¡Necesitamos un maldito plan!

Gritó, esperando que alguien pudiera escucharlo y ofrecerle un milagro.

- ¡Este es el plan!

Escuchó una voz a sus espaldas, atrás de él, en otra mesa, estaba Suikyō tratando de protegerse de algunas balas. A pesar de estar adentro del bar no habían logrado pasar de media pista debido a que los hombres de los gemelos, aunque pocos, tenían mejores armas que las de los policías, quienes los superaban en numero, pero no por mucho tiempo. Varios policías se habían quedado afuera debido a que los hombres de Saga seguían en las ventanas, disparándoles a los de la calle mientras los de Kanon se encargaban de los hombres de Suikyō y Aioros que habían entrado, junto con Shura después de dejar a los oficiales heridos en una ambulancia.

Suikyō le ordenó a uno de sus hombres que lo cubriera mientras este se acercaba a Shura; el pelinegro veía con asombro la valentía del detective a quién tal vez había juzgado mal.

- ¿Qué tienes en mente? - le preguntó Suikyō una vez que pudo reunirse con Shura.

- Sacar a todos los policías, hay demasiada gente aquí - Shura se asomó de su escondite para disparar - es sólo una idea pero no se me ocurre nada más.

- Necesitamos algo mejor que eso - Suikyō miró que se había quedado sin balas - ¡maldición! - al ver que ya no tenía más balas miró a Shura - ¿y después?

- ¡Ya te dije que no lo sé!

- Ya no tengo balas - Suikyō bajó la voz, pero aún así Shura podía escucharlo claro - y estoy seguro que no soy el único... todo el plan de Shion y la Europol es una completa basura, nos trajeron a nuestra muerte.

- Por eso es necesario sacar a los policias de aquí y crear nuestro propio plan, necesitamos a Aioros.

Suikyō abrió la boca esperando poder agregar algo más o al menos poder empezar a trazar un plan, pero antes de mencionar una palabra, Aioros llegó corriendo y se detuvo a lado de Shura.

- Vi que se estaban reuniendo - dijo tratando de cubrirse por completo con la mesa, que habían acomodado a modo que pudieran cubrirse mejor con ella - ¿Cuál es el plan?

- En eso estamos - dijo Suikyō sonriendo al ver a su compañero bien.

- Aioros, fue tu idea entrar, tú debes de tener un plan.

- ¿Yo? - Aioros se llevó una mano al mentón - Distraeré a los tiradores, Suikyō y tú subirán para buscar a los gemelos, esto no se terminará hasta que cortemos la cabeza de la serpiente, o cabezas en este caso.

- Ya no tengo balas - Suikyō miró a su compañero

- ¿Por qué no me puedo quedar aquí y pelear contigo? - Shura miró a Aioros molesto.

- Te daré de las mías - dijo mirando a Suikyō - y tú - miró a Shura - tienes que subir porque eres el único que conoce este maldito lugar, tú nos guiaras a la victoria.

- Suena un poco complicado.

- Confío en ti.

Aioros sonrió, Shura miró que de su nariz salía sangre, eso no lo había notado, así como tampoco había notado que Suikyō sangraba de su brazo derecho, parecía sólo el roce de una bala, pero aún así no lo había escuchado quejarse, tal vez el detective ni siquiera lo había notado.

- Bien, pero necesitamos sacar a sus hombres de aquí, o que entren más, ¿qué hay de la escuadra que manejaba Shion y el sujeto de la Europol?

- No preguntes - Suikyō y Aioros se miraron, sabían que Shion no entraría hasta que se enterará que todos los policías dentro de ese lugar estaban muertos, o sólo ellos dos.

- Bien - Shura decidió no preguntar más, pocas veces esos dos estaban de acuerdo en algo y no planeaba estropearlo.

Mientras Shura empezaba a formular un ingenioso plan para pasar por la pared de maleantes, subir por el elevador y matar a los que estuvieran en el segundo piso para llegar con los gemelos, Julián y Baian subían por unas escaleras secretas, lugar al que habían llegado después de pasar por un par de policías y llegar a la entrada secreta de Kanon, información brindada por Thetis. El silencio en ese lugar era de cierta forma aterrador; los jóvenes llevaban caminando un largo tiempo, había varios pasillos hechos para confundir a un desconocido y éstos llegaron a provocar que perdieran tiempo, pero parecía que finalmente habían encontrado el camino correcto.

- ¿Qué hay de los policías corruptos? - preguntó Baian tratando de acabar con el silencio.

- Nos encargaremos de ellos a su tiempo.

- Bien... ¿Quieres que te deje a Kanon?

- Sería mejor, pero si lo tienes puedes dispararle tú.

- ¿Seguro?

- Sí.

- Bien... ¿Io también está aquí?

- Sí.

- ¿Y si él agarra a Kanon?

- Esperará a que uno de los dos llegue y si no puede hacerlo le dije que lo matara.

- ¿Y Saga?

- La policía se encargará de él.

- ¿Y si no?

- Shura lo hará, si no lo hace está muerto, en especial después de su acto heroico en la calle hace un par de horas.

- ... Estoy nervioso

Después de un par de segundos y preguntas cuyas respuestas sospechaba Baian, el chico reveló la razón por la que no dejaba de hablar.

- Yo también Baian.

- Julián... quiero decirte algo... sí morimos... o yo muero...

- No lo digas.

- Pero...

- No lo hagas - Julián bajo el volumen de su voz, como si quisiera que incluso Baian no lo escuchará - no es necesario, y no quiero escucharlo.

- Bien - Baian iba a agregar algo más pero de repente, escucharon varias armas disparándose, estaban cerca.

- Llegó el momento.

Ambos jóvenes abrieron lentamente la puerta que estaba frente a ellos, antes de poder abrirla por completo se percataron de que había un matón justo frente a ella.

- ¿Qué hacemos? - le susurró Baian a Julián.

- Empezar.

Julián pateó la puerta; los hombres que estaban cerca de ella se sorprendieron, el chico sonrió, el elemento sorpresa fue sin duda su mejor carta.

Antes de que algún hombre pudiera hacer algo Julián comenzó a disparar, fue secundado por Baian, que no estaba dispuesto a que algo le sucediera a su amigo . El escándalo que provocaron ambos fue persibido por los policías, en especial Shura, Suikyō y Aioros, los primeros dos vieron en él su oportunidad para entrar al elevador debido a que el lugar donde se escuchaban los disparos era en el lado izquierdo, el elevador se encontraba al derecho, en donde estaban los estantes de bebidas y donde los hombres de los gemelos se habían escondido.

Ambos hombres corrieron, fueron cubiertos por Aioros y algunos otros policías. Al llegar al elevador tuvieron que esperar un par de segundos en lo que este bajaba; varios hombres se dieron cuenta de la presencia de estos y su pretensión de subir por lo que se voltearon para dispararles pero los tiradores desconocidos para los policías lograron hacerse cargo de ellos, cuando el elevador llegó y las puertas se abrieron Shura y Suikyō no tardaron en entrar y hacer todo lo posible por que este cerrara las puertas y comenzará a subir.

- ¿Eran tuyos? - preguntó Shura una vez que las puertas se cerraron y estaban a salvo.

- No creo, tal vez de Aioros o Shion.

- Tenemos suerte.

- Sí... ¿cuál es el siguiente paso?

- Este edificio tiene tres pisos, el de arriba por lo general se utiliza para guardar todo el alcohol, el último es el que nos interesa, en ese están Saga y Kanon.

- ¿Te encargas de Kanon?

- Saga tratará de matarme, eso es obvio, tal vez sería mejor si me enfrento a él.

- ¿Seguro?

- No, pero no tengo opción.

Mientras ellos subían Kanon le daba indicaciones a Io sobre lo que debía de hacer en caso de que tuvieran que salir de ahí, algo que, cómo se veía, no tardaría en pasar.

- Saga - dijo mientras volteaba a ver a su hermano - tengo que decirte algo.

- Estoy ocupado - Saga cargaba su arma.

- Tengo un plan en caso de que los policías lleguen hasta aquí y...

- ¿Un plan?

- Sí, incluye un bote y un viaje al continente, conozco a alguien que...

- ¿El continente? - interrumpió Saga, se levantó de la silla en la que estaba y se paró frente a su hermano - ¿Eso era lo que hacías todo este tiempo ahí? ¿Traicionarme?

- No, no me estás escuchando... lo que trato de decirte es que...

- ¡Cállate! ¡No tienes derecho a hablarme! ¡Sabía que me traicionarías!

- ¡No me grites! -Kanon empujó a Saga - ¡Si alguien tiene el derecho de reclamar soy yo! ¿Cómo sabias lo de mis viajes?

- Eso no te importa.

- ¡Claro que me importa!

La discusión de los gemelos fue interrumpida por el sonido de un disparo, los gemelos voltearon hacia la derecha, dirección de donde provenía el disparo, y vieron ahí a Suikyō y Shura saliendo del elevador. Ninguno de los gemelos esperaba que los policías llegarán hasta ahí tan pronto, pensaron que se quedarían abajo más tiempo.

Al ver a Shura, Saga sintió como su rostro se enrojecía de la ira que sintió al ver al traidor; arrojó su arma al suelo y corrió para embestir a un Shura sorprendido por la acción del gemelo mayor, gracias a esto también soltó su arma. Ambos terminaron en el elevador, con Shura en el suelo y Saga arriba de él ya que pretendía golpearlo hasta matarlo pero, a pesar de no estar preparado, Shura detuvo los golpes y trató de quitar a Saga de encima.

En la habitación, siguiendo el ejemplo de su hermano, Kanon corrió hacia donde estaba Suikyō y comenzó a golpearlo; el detective no se quedó atrás, a diferencia de Shura estaba más preparado para ese tipo de cosas. Los golpes de Kanon y la forma en la que lo empujaba hacia atrás provocaron que Suikyō chocara con la pared en la que se encontraba el botón del elevador; este se cerró, dejando a Saga y Shura dentro de él. Suikyō logró sacar su puño de acero y golpeó al gemelo menor con él en las costillas, provocando que este se separarse y pequeñas lágrimas se asomaran por sus ojos, debido al dolor.

Con Kanon agachado Suikyō aprovecho para tomarlo por la camisa y comenzar a golpearlo en el rostro, la sangre no tardó en brotar de la boca del herido y manchar parte de la ropa del policía. No existía alguna clase de rivalidad o un duelo parejo, Suikyō era superior en todo sentido y Kanon pudo presentir su final. Sin embargo, un golpe certero en la cabeza de Suikyō provocó que este se desmayara, Io, quien había presenciado toda la pelea desde una esquina de la habitación, no permitiría que su jefe muriera de esa forma, o al menos no a manos de ese hombre.

- ¿Dónde carajos estabas?

Io no dijo nada, pero sacó su arma y le apuntó a Kanon, que seguía en el suelo.

- No te muevas.

- ¡¿Qué crees que estás haciendo?!

- ... Venganza.

Dentro de elevador, Saga comenzaba a perder su ventaja; a pesar de su cansancio, Shura estaba decidido a terminar todo ahí mismo. Se levantó con nuevas energías y golpeó a Saga justo en la cara, lamentaba no tener un arma o algo parecido, pero se las arreglaría, sólo tenía que presionar el botón de bajada y esperar que Aioros ganará la batalla de abajo. Sin embargo, Saga también se levantó y del bolsillo de su pantalón sacó un pequeño cuchillo; la puerta del elevador se abrió, estaban en la "bodega", Shura salió primero, no quitaba su mirada de Saga mientras caminaba y se adentraba al lugar que estaba a oscuras.

- ¿Por eso aceptaste mi invitación? - pregunto Saga - ya eras un policía cuando entraste por esas puertas.

- Sólo estoy pagando mis deudas.

- ¿Y las deudas que tenías conmigo?

- Esas ya estaba saldadas, puedes preguntarle a Shaka.

- Shaka... - Saga sonrió - debió matarte en cuanto tuvo la oportunidad.

- Yo también pienso eso.

- No te preocupes, pronto cumpliré tus deseos.

Saga tomó una botella que estaba a lado de él con su mano libre y se la aventó a Shura, este levantó el brazo izquierdo para cubrirse, se cortó, y cuando bajó el brazo se encontró con Saga a escasos centímetros de él, Shura se sorprendió y antes de siquiera poder alejarse sintió una punzada en su costado derecho; se arrodilló y lamentó haberlo hecho debido a que los pedazos de vidrio de la botella se incrustaron en su pierna herida desde tiempo atrás, parte del recuerdo de su aventura en casa de Death Mask; sintió como Saga le daba vueltas a la pequeña navaja que estaba dentro de él.

Tan pronto como el gemelo mayor sacó su arma Shura cayó por completo en el suelo, se llevó su mano a su costado tratando de evitar que la sangre saliera. Mientras veía como Saga caminaba hacia el elevador sonrió, ser abandonado en ese lugar mientras decenas de personas morian a sus pies no sonaba tan mal, lo único que lamentaba era que Saga seguía con vida.

En el piso de arriba, Julián veía a Kanon, que seguía en el suelo levemente confundido.

- ¿Me conoces?

- Debería.

Su cabello estaba amarrado, e incluso aun llevaba su gorra de oficial, contrario a Baian que había perdido hasta su chaqueta. Julián se acercó a Kanon, se quitó la gorra y mientras se despeinaba se agachó para que el gemelo menor pudiera verlo mejor.

- Solo - dijo Kanon, ese chico era una copia casi exacta de su padre, el color de cabello y ojos eran la única diferencia. Sonrió.

- Pensé que habías muerto... Eres fuerte chico.

- Contrario a ti, al parecer - Julián volteo a ver a Suikyō, que comenzaba a moverse.

- Despertará pronto - Baian levantó un arma del suelo, originalmente de Saga y le apuntó a Suikyō.

- Entonces arrojenlo por la venta.

Baian e Io se miraron, no sabían a ciencia cierta si Julián hablaba en serio, hasta donde ellos sabían no se cobrarían vidas de inocentes, al menos no de parte de ellos, y estaban seguros de que el policía era inocente, no estaba en la libreta de Death Mask de policías corruptos.

- Puede que no muera - Julián intuía por qué los chicos no hacían lo que había ordenado - no estamos lejos del suelo, y el tiroteo se detuvo hace minutos, hay que aprovechar eso.

- Pero... - Io miró a Julián.

- Si no van a hacerlo entonces será mejor que se vayan - Julián se levantó y caminó hacia un estante, ahí Io había escondido un par de cosas que podrían ser útiles, como más armas - creí que ya lo sabían, no somos los buenos, tal vez nunca lo seremos.

Baian e Io se miraron, lo comprendieron, Io le dio su arma a Julián, para que pudiera seguir vigilando a Kanon, y ayudó a Baian a cargar a Suikyō, quien comenzaba a despertar.

- Por mucho tiempo estuve pensando en lo que te haría en cuanto estuviéramos en esta situación - Julián comenzó a hablar, sólo miraba a Kanon, sacó una cuerda, pero sólo la tiró al suelo - colgarte, disparate en la cabeza, romper cada uno de tus huesos y ver cómo morías lentamente, hacerte lo mismo que les hicieron a ellos... dejarte con vida - sonrió, Baian e Io, en la ventana, miraron a su amigo sorprendidos, al igual que Kanon - no hay peor castigo que la vida, en especial la vida en prisión.

- ¿Lo dejarás con vida? - gritaron ambos jóvenes, su grito fue tan fuere que se convirtió en el impulso necesario para que Suikyō, que estaba a media ventana, despertara y terminará el mismo por aventarse, pero eso ya no importaba para los jóvenes.

Julián miró a sus amigos, en ese momento el elevador se abrió y dejó ver a un cansado Saga.

Todos lo miraron sorprendidos; Kanon no tardó en reponerse y se arrojó sobre Julián, lo tomó de la cabeza para azotarla en el suelo.

Saga se arrojó al suelo al ver que los otros dos jóvenes comenzaron dispararle, tratando de ser prudentes al momento de gastar sus balas, buscaron con las mirada el lugar en el que se había escondido Saga.

- Te di... la oportunidad de vivir... - dijo Julián safándose de agarre de Kanon - ahora te mataré.

Ambos dieron algunas vueltas por el suelo, Io y Baian no intervendrían; cuando Julián estuvo arriba de Kanon comenzó a golpearlo en el rostro tan fuerte como podía. Pero su delgado cuerpo no era competencia para la complexión fuerte de Kanon, quien logró quitarse de encima al chico y provocar que este chocara contra la mesa de centro. Kanon comenzó a arrastrarse hacia el arma que estaba en el suelo, la había visto minutos atrás pero no había tenido oportunidad de ir por ella; justo antes de alcanzarla, está fue pateada por Io, quién también le pisó la mano, antes de poder hacer otra cosa Saga salió de su escondite y se arrojó sobre el chico. Baian corrió a ayudar a su amigo.

Kanon estaba por hacer lo mismo con su hermano, pero sintió como lo jalaban de las piernas, era Julián, cuyo cabello comenzaba teñirse de rojo por los golpes que sangraban.

Kanon comenzó a patearlo pero Julián logró sostenerlo de ambas piernas y le clavó un vidrio, proveniente de la mesa, en una de ellas.

Cansado, Julián tomó otro pedazo de vidrio y se lo clavó exactamente en el lugar en el que Saga le había clavado el cuchillo a Shura minutos atrás; Kanon miró al chico a los ojos, el odio en esa puñalada era más notable en sus ojos.

- Te veré en el infierno muchacho - dijo sonriendo.

- Saluda a mi padre de mi parte.

Julián le clavó el vidrio en diferentes partes del pecho, lo sostenía tan fuerte que incluso su mano comenzó a sangrar, pero no le importo.

- ¡Kanon! - gritó Saga, Baian e Io estaba arriba de él.

El ver como su hermano sangraba hizo que Saga se levantara y tirara a los chicos, al verlo acercarse Julián retrocedió aún en el suelo hasta que sintió como su mano chocaba con el arma que había tratado de alcanzar Kanon. Sin perder el tiempo Julián le apuntó a Saga y le disparó; le dio en la pierna y cayó, pero eso no evitó que tratará de llegar a su hermano; Julián volvió a dispararle, ahora dándole en el hombro. Baian se levantó y le apuntó a Saga en la cabeza, este ya estaba abrazando a Kanon.

- No - dijo Julián, justo antes de que Baian apretara el gatillo - ya no nos hará nada.

Julián vio como Saga perdía toda esa fortaleza que lo caracterizaba en el abrazo que le daba a su hermano moribundo.

- Vámonos - Julián se levantó con mucho esfuerzo y caminó hacia las escaleras de emergencia.

- Kanon... - susurró Saga - estarás bien...

- Siempre mientes... cuando las cosas van mal.

- No hables.

- Lo... lo siento... siento no haberte dicho lo del continente - Kanon miró a Saga a los ojos.

- Eso ya no importa - Saga sintió como sus ojos se humedecían, por lo que levantó la mano para tallarse los ojos.

- ... Mírame - Kanon estiró la mano para tocar el rostro de su gemelo - ...creo... que esta vez ganarás el duelo de miradas.

Dado que todos los policías de afuera habían visto la caída de Suikyō por la ventana, Shion tomó esa como su señal de entrada; la situación adentro había sido controlada levemente por Aioros; los tiradores de las ventanas habían sido eliminados. Shion entró con sus hombres con toda libertad, terminaron por encargarse de los maleantes que quedaban y se enteraron de que los gemelos se encontraban arriba por lo que subieron sin problemas. Cuando llegaron al último piso encontraron una habitación destrozada y a Saga abrazando del cadáver de Kanon.

- Arrestenlo - dijo Shion mirando la habitación - debo de llamar al gobernador y decirle que todo terminó, ganamos.

COMENTARIOS:

Primero que nada, y cómo siempre, gracias por leer, y lamento el retraso.

Hay dos cosas que están revoloteando en mi cabeza y creo un poco necesarias de aclarar porque podrían darse problemas, si no es que ya existen.

Primero, hace mucho tiempo, si no mal recuerdo en el capítulo 14, había dicho qué ya eran los últimos; eso es verdad, de hecho eran seis capítulos finales y el epílogo, pero me resultaron terriblemente largos y pensé que podría terminar siendo aburrido, así que los dividí, pero para cuando me di cuenta ya los había cortado demasiado, de dos hice como cuatro lo cual es un poco increíble, así que después de meditarlo y cosas que tienen que ver con la segunda cosa a mencionar, dejaré los últimos dos y el epílogo como están. Respecto a lo segundo, tiene que ver con la falta de tiempo que tengo y el que parezco político con todas las promesas que hago respecto a cuando voy a publicar (chiste local), pero lo de continuar los jueves es verdad, es el único día que tengo libre, por eso mi desaparición las últimas dos semanas; no puedo asegurar cada semana, pero sí que este mes se termina.

Para ya no alargar más está sección de "disculpas y justificaciones"; una vez más lamento mis inconsistencias con esta historia y de verdad muchas gracias por leer.