gracias! por leer y comentar! :'D aquí el capítulo 20 :D!

Advertencia: lenguaje vulgar


Capítulo 20

Decisiones

Sentía su rostro arder y las lágrimas escurrirse por sus mejillas, el puchero en sus labios se formó inconscientemente, oía el pitido del elevador cada vez que paraba en algún piso, y rogaba a los cielos que nadie se subiera, ya se sentía bastante humillada para que alguien más viera su estado.

Esa mujer… era ¿Paprika?, claro… no olvidaría esa mirada despectiva y sonrisa burlona, no era primera vez. Ella se había acostado con él antes, por eso la miraba así, sus celos esa noche de la clausura del Comité no fueron infundados por nada, la actitud de esa saiyajin se lo dijo ¿hace cuánto que se burlaba de ella?... ¿con cuántas más la había engañado?

¿Podía considerarlo un engaño? Sí, quizás no a ella, pero sí al pacto de alianza entre sus planetas. ¿Qué había entre ellos al fin y al cabo? Mordió su labio inferior al pensarlo, no había nada… él no sentía nada por ella, nunca lo sintió. No podía dejar de sentirse engañada y tonta, cuando la besaba… sentía que había algo, con sus atenciones y caricias, se sentía especial. Pero una vez que acababa el momento de pasión, él la ignoraba y la trataba mal. Esa era la única verdad entre ellos.

Él nunca sintió nada por ella, tampoco le mintió, él fue honesto desde el principio, jamás la aduló con palabras bonitas, pero sí con caricias… cayó como una tonta. Secó sus lágrimas con la punta de su vestido, si ahora estaba sufriendo era por ser una ilusa, por creer en algo que nunca existió. Él la usaba como usaba a Paprika, y quizás a cuantas más.

No era especial a sus ojos… entonces, él dejaría de serlo para los de ella. Nadie se burlaba de Bulma Brief. No podía verlo más con ojos ensoñadores, él no era un príncipe azul, no, él era el príncipe de los saiyajin. Era tiempo de reaccionar.

El elevador llegó a su planta y salió rápidamente, arrugó los planos en sus manos mientras corrió hacia su habitación, ya no lloraría, él no se merecía sus lágrimas, es más, no lloraba por él, lloró por ella, por sentirse una idiota. Porque él la hizo sentir una tonta, una niña ilusa que creía en cuentos sentimentales y felices.

Entró a su cuarto y lanzó los planos a su cama, fue directo al baño y abrió la llave del lavamanos, enjuagó su rostro borrando las huellas de su llanto, entre sollozos y jadeos, sentía el agua cubrir y arrastrar sus lágrimas, sería la última vez que llorara por ese imbécil, pasara lo que pasara, no volvería a llorar por su culpa. El momento de actuar como una perra había llegado, debía rebajarse a actuar como uno de ellos, como un saiyajin, frío y sin sentimientos, egoísta. Desde ahora solo importaba ella, no se dejaría pasar a llevar nuevamente, se protegería de ellos.

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Corrió a rápidamente por el pasillo para poder alcanzarla, no pensó en que le diría, solo podía pensar en su rostro y sus ojos llenos de traición. No estaba analizando el motivo de sus acciones, lo único que quería era poder hablar con ella, poder explicarle, poder… poder hacerla entender que no significaba nada.

En su mente había un debate interno, como siempre el hecho de que no tenía que darle explicaciones, pero lo haría. La buscaría y haría lo que fuera para que ella no lo mirara así, con sus ojos llenos de tristeza. Se sentía culpable, demasiado culpable, él no era así… pero ella, ella lo impulsaba a estar corriendo detrás, para alcanzarla, el haberse vestido rápidamente y salir a correr en su búsqueda.

¡Qué mala suerte! Entre todos los que pudieron sorprenderlo, ¿tenía que ser ella? en otro momento de su vida le habría dado igual, si… si su mujer no fuese Bulma, no estaría persiguiéndola. Esa mujer lo había cambiado, no podía seguir ignorándolo, habían pasado ocho meses aproximadamente desde que ella había entrado a su vida, y nada de lo que sintió por ella se disipó, por el contrario. Todo había aumentado considerablemente, de esos ocho meses, seis estuvo sin ella… cuando se encontró con la puerta con llave de su habitación, volvió al día siguiente y al siguiente, sin éxito. Ella lo estaba alejando, y pudo romper la puerta, o hacer un mínimo de fuerza y girar el pomo, pero no se atrevió, ella estaba en su derecho. La había herido, ella aun no lo disculpaba por haberla tratado así, por su escarmiento. La extrañaba enormemente, pero su orgullo le prohibió ir a buscarla. Por las noches deseaba su cuerpo, lo anhelaba, su único descanso eran las jornadas de purgas, donde el olor a sangre y destrucción aminoraban su aroma que memorizaba cada vez que se sentaba a su lado en las comidas.

Era la única instancia en que pudo deleitarse con su presencia, y ella lo ignoraba, así como él a ella.

Como medida, buscó olvidarse de ella con otras, de nada sirvió, de partida porque tenía que pensar en ella para hacer su cuerpo reaccionar, ella siempre estaba presente, desde inicio a fin, su cuerpo no reaccionaba a otras hembras ¡esa mujer lo había hechizado! Recurrir a sus recuerdos para poder tener sexo con otras era denigrante, se sentía humillado y la culpa era de ella. Pero no lo podía evitar, cubría la boca de sus compañeras de sexo para no oír sus voces, y así poder imaginar con claridad que a quién tenía entre sus brazos era ella. Todo se reducía a ella.

Y en eso lo sorprendió, descargando su necesidad de ella en su compañera de purga, si hubiera entrado unos minutos más tarde habrían estados solos en su sala de entrenamiento, porque al momento en que cubría su virilidad, despachaba a la mujer para que lo dejara solo, de eso se trataba, ella llegaba a seducirlo, él pensaba en la humana, la tomaba y la corría después. Solo eso.

Pero ella lo vio.

Maldijo por lo bajo cuando estaba por llegar al ascensor y las puertas se cerraban, y se quebró cuando la vio. Quedó estático en frente de las puertas cerradas, pudo oír el elevador subir lentamente, y lo único que estaba en su mente era su rostro lleno de lágrimas. Algo se rompió en su interior, su pecho dolía… y la culpa lo recorría. Reaccionó a los minutos después, presionó el botón con impaciencia, sentía los minutos lentos, el nudo en su garganta se hacía insoportable, su respiración era agitada y lo único que podía pensar era en… no lo tenía claro, ¿Qué debía hacer? Tragó con dificultad cuando el elevador llegó, dudó unos segundos e ingresó. Estaba nervioso.

Cuando llegó a la planta superior, salió rápidamente, se concentró en sentir el ki de ella, que ya estaba acostumbrado al buscarlo siempre cada vez que estaba en el planeta. Estaba en su cuarto.

Sintió su pulso acelerarse, respiró profundamente y se paró unos segundos antes de entrar, de pie en la puerta de la habitación de ella… ¿Qué rayos pasaba con él? Maldijo por lo bajo y retomó su postura habitual, posó su mano enguantada en la manilla y la giró bruscamente, abrió la puerta y entró con seguridad.

La vio de espaldas a él sentada en el borde de su cama, buscando unas cosas en su velador, su corazón latía con rapidez a estas alturas, cerró la puerta y se quedó de pie, pensando que decir…

-… mujer yo-pudo percibir el cuerpo de ella tensarse, arrugó el ceño y se aventuró en acercarse

-siento haber entrado así a tu… lo que sea-dijo la princesa de espaldas a él, Vegeta frunció el ceño al oírla y caminó más seguro hacia ella-necesito que veas los planos-el príncipe se agachó a su altura, de frente a las piernas dobladas de ella en el borde de su cama, cuando sintió la cercanía del saiyajin desvió su mirada hacia el otro lado de la habitación evitando sus ojos.

-mujer…-repitió-lo que viste allá abajo fue-

-no me interesa-interrumpió, el saiyajin se congeló en ese momento

-déjame explicarte-tragó con dificultad-lo que pasó es-Bulma giró su rostro para encontrarse con el del saiyajin, el príncipe contuvo su respiración al mirarla de frente, tenía los ojos rojos y sus mejillas sonrosadas, podía oler aún sus lágrimas, su cabello estaba alborotado y sus ojos ardían con fuego interno…

-no me interesa-repitió segura, mirándolo a los ojos, el semblante del saiyajin era el mismo de siempre, no entendía que hacía en su cuarto, no veía ningún ápice de arrepentimiento en su mirada, ¿a qué había venido entonces?

-Bulma… déjame hablar-ordenó frunciendo el ceño, vio una sonrisa forzada formarse en los labios rosas de ella, a la vez que sus finas cejas se fruncían levemente

-no tienes que explicarme nada Vegeta-abrió la boca para interrumpirla pero ella no lo dejó-donde y con quién te acuestas no es mi problema-se encogió de hombros y volteó su rostro hacia los pies de la cama, se estiró y alcanzó los planos bajo la atenta mirada del saiyajin, quién aun desconcertado la observaba fijamente ¿Qué no le interesaba? ¿Qué no tenía que explicarle nada?, tragó con dificultad imperceptible para la princesa, mientras la peliturquesa le acercaba los planos-bajé a mostrarte los planos… si hubiera sabido que tu sala de entrenamientos era tu motel personal no habría ido-soltó despectivamente mientras le lanzaba una fría mirada

-no es así-respondió rechinando los dientes-escúchame-sentenció gruñendo con rabia-lo que pasó fue-

-¡no me interesa!-alzó la voz interrumpiéndolo-puedes follarte a quién quieras-se encogió de hombros sin despegar su mirada de la de él-acostarte con cada perra que se te cruce…-hizo una pausa-no es asunto mío…

-Bulma…-observó las orbes zafiro de ella lanzarle dagas con la mirada, le dolía ver su postura, su indiferencia al hecho de que podía acostarse con quien sea y a ella no le importara… aunque sabía que no era así, porque ¿por algo estuvo llorando no?-no volverá a repetirse… tienes mi palabra-prometió indirectamente

-haz lo que quieras Vegeta-alzó una ceja y lo observó altaneramente mientras mecía los planos en sus manos-es tu problema no el mío… que forniques o no con todas las saiyajin que puedas es tu decisión-acercó su rostro al del príncipe y se detuvo a diez centímetros, ambos podían sentir el aliento del otro-pero a mí no me volverás a tocar nunca más-sentenció con voz mordaz.

-eres mi mujer-se defendió, conteniendo la rabia de sus palabras, quería gritarle y enseñarle quien mandaba, pero no estaba en posición alguna, ella estaba molesta y tenía razón para estarlo, pero sus palabras le herían y sobre todo… llegar a dimensionar la veracidad de sus dichos le congelaba el cuerpo, agarró los brazos de ella con firmeza-es contigo con qui-

-no Vegeta-interrumpió-no soy tu mujer-abrió los ojos en sorpresa por su actitud, respiraba con dificultad intentando contener su ira-estamos en esto por el maldito pacto… solo eso. Yo no te pertenezco-dijo segura mientras alzaba la barbilla y fruncía el ceño ante el dolor de su agarre, podía ver la rabia centellando los ojos negros del príncipe, y estaba dudando si debía o no seguir con esa actitud, empezaba a flaquear, pero en ese segundo recordó la escena de él y la saiyajin desnuda en la sala de entrenamiento, ayudándola a renovar toda su seguridad y altanería

-¡eres mía!-gruñó acercándola a él

-¡NO!-gritó en respuesta-puedes tener a quién quieras, pero a mí no me incluyas en tu lista

-tonterías-refunfuñó-me perteneces… no importa lo que pienses-gruñó a la vez que la empujaba a la cama, oyó un quejido en respuesta a la vez que se subía a su cuerpo y los rollos de papel cayeron al suelo-siempre lo serás

-¡suéltame!-peleó mientras intentaba liberarse de su agarre-me das asco ¡suéltame!-el príncipe se apoderó de sus muñecas y las movió a la altura de sus hombros-¡no me toques!

-es tú culpa-gruñó acercando sus labios a los de ella-dejaste la puerta con seguro desde que llegué hace dos meses ¿Qué esperabas?-preguntó con rabia

-¿estás culpándome de que no puedas mantener tu maldito pene en tus pantalones?-soltó con indignación-eres un cínico

-no me hables así mujer-gruñó a la vez que presionaba su agarre, vio el destello de dolor en los ojos de ella y soltó un poco sus manos, disminuyendo la fuerza. Sentía la respiración agitada de la princesa, sus pechos subían y bajaban con intensidad, podía sentir el roce de sus montes en su armadura, y empezaba a costarle concentrarse, la tenía a su merced… lo que estaba deseando desde que volvió de Ankoku.

-suéltame… me das asco-gruñó en respuesta-no me toques…-sus labios formaron una mueca de desprecio

-puedo tocarte cuando quiera-la zamarreó levemente, sus mechones turquesas se mecieron con el movimiento, y vio el miedo reflejado en sus orbes oceánicas-eres mía

-acabas de fornicarte a esa perra y ¿vienes demandando posesión sobre mí?-soltó un bufido de exasperación-¿Cuánto más despreciable puedes ser?-preguntó frunciendo las cejas, podía ver la rabia en sus ojos negros, sus caninos asomándose mientras gruñía y en su interior tenía miedo, pero ya no se detendría, ¿Qué más podría hacerle?

-es tú culpa ¡maldita sea!-alzó la voz haciéndola dar un respingo-contigo quería hacerlo…-frunció el ceño-tú cerraste tus puertas ¿Qué rayos querías que hiciera?

-no me culpes de tus errores Vegeta-dijo pausadamente, intentando calmar los ánimos, podía ver la ira que irradiaban sus ojos-déjame en paz… elige un maldito plano y déjame en paz-pidió conteniendo la rabia de sus palabras

Su tono de voz lo apaciguó, la rabia en sus palabras lo volvió en sí, estaba a centímetros de sus labios, podía sentir la calidez de su cuerpo debajo de él, ¿y le pedía que la dejara en paz? ¿Por qué era tan cruel? ¿No veía su necesidad de ella?, frunció el ceño mientras acercaba sus labios a los de ella. Al entender sus intenciones, la princesa volteó el rostro rápidamente, el príncipe apretó sus muñecas con rabia.

-no me toques-sentenció la peliturquesa-apestas a esa zorra-el saiyajin arrugó el ceño mientras la culpa volvía a su cuerpo

-no volverá a pasar…-musitó bajo, su aliento rozando la piel de ella, Bulma cerró sus ojos al sentir su calidez, ¿cómo era posible que su cuerpo reaccionara a su cercanía en esas circunstancias?-… lo prometo-susurró, estaba rogando… no lo sabía, sentía que era así, sentía que estaba rebajándose, que estaba rogando y suplicando por su perdón… cuando de partida sentía que no debía ni explicar, ni pedir perdón ni menos rebajarse a todo ello, y suplicar por su aceptación, ¡era un príncipe maldita sea! ¿Por qué lo hacía?-¿Bulma…?

-revisa los planos-musitó desinteresada, aunque le estaba costando demasiado, y se sentía molesta consigo misma por ello, no podía olvidar lo que le hizo, todo lo que le hizo, su promesa era vacía. Quería creer que lo era, no podía olvidar así como así, no daría su brazo a torcer, ahí estaba ese Vegeta que la seducía, él que la hacía creer algo que no era, para que después volviera a su naturaleza fría, cruel y desinteresada, no podía confiar en un hombre al que le decía "no" y le mostraba los colmillos e imponía su postura, ahora mismo… él encima de ella sujetando sus muñecas ¿Qué promesa más vacía era esa? no volvería a confiar en sus palabras y sus susurros, caricias y atención fingida.

-mujer…-cerró sus ojos lentamente, intentando contener el torbellino de sensaciones que alborotaban en sus interior ¡tantas cosas! quería hacerla entender, que lo entendiera a él, que se pusiera en su lugar, lo había prometido, no se volvería a repetir… pero quería su atención, le dolía ver su indiferencia, tenerla cerca y no poder tocarla, por otra parte, se sentía completamente humillado, en su vida había prometido algo, en su vida había rogado por algo… y aquí estaba, mordiendo ansias por su "perdón", no se había disculpado directamente, pero a su modo lo era. Intentando contener la rabia por su negación, estaba rechazándolo, ¡nadie lo rechazaba! Pero… ella sí, ella lo ignoraba, le negaba lo que quería-mírame-ordenó

Bulma giró su rostro quedando a unos cuantos centímetros de distancia del rostro del saiyajin, sus inexpresivos ojos brillaban con un destello desconocido, siempre le era difícil leer al príncipe, y eso la impacientaba, no sabía que esperar de él.

-respeté tu decisión estos dos meses…-soltó rechinando los dientes, luchando consigo mismo con sus palabras-¿Qué más quieres de mí?-rugió lleno de rabia, Bulma tragó saliva nerviosa

-no quiero nada de ti Vegeta-susurró, el príncipe estrechó los ojos mirándola en silencio-nada… que provenga de ti…-susurró bajando aún más los decibeles

-¡maldición!-alzó su voz-¡podía entrar a tu cuarto en cualquier momento! Tu maldito seguro no era un problema para mí y-

-¿quieres que te felicite por eso?-alzó una ceja mirándolo sorprendida-es lo mínimo que puedes hacer-vio el rostro confundido del saiyajin encima suyo-mírate… ¿Por qué estás aquí Vegeta?

-ya sabes por-

-no…-interrumpió-deja el cinismo…-el príncipe la miró sin entender, arrugó el ceño en confusión-ya no hay nada más que decir… haz lo que quieras, a mí no me toques de nuevo-desvió la mirada del rostro del saiyajin, mirando hacia la puerta

-eres mi mujer…-repitió conteniendo la rabia-me debes respeto-soltó las muñecas de la peliturquesa, su piel enrojecida hacía un contraste con el resto níveo de sus manos y antebrazos-estás colmando mi paciencia….-miraba el perfil de ella, evitando su propia mirada, sus mechones revueltos esparcidos por la cama, podía ver la cicatriz de sus dientes en la curva de su cuello-es la última vez que me hablas así mu-

-¿o qué?-interrumpió sin mirarlo-¿por dónde me lo meterás esta vez?-soltó mordaz, vio por el rabillo del ojo los músculos del brazo que la aprisionaba tensarse, tragó saliva con dificultad, esperando su reacción y ocultando su miedo, sintió los minutos pasar en silencio, quiso girar para observar alguna emoción en su inexpresivo rostro, pero se contuvo… sintió el cuerpo del saiyajin levantarse, respiró pesadamente a la vez que su estómago se volvía pesado, sintió su pulso acelerarse y todo se calmó cuando lo vio caminar hacia la salida de su cuarto, se reincorporó temblando, no podía controlar los espasmos de su cuerpo-¡Vegeta!-el príncipe se detuvo a pasos de llegar a la puerta-… llévate los planos y decide-parpadeo un par de veces hasta que lo vio seguir su camino, ignorándola.

El chasquido de la puerta resonó en sus oídos haciéndola brincar, aunque el saiyajin no golpeó la puerta con fuerza o con rabia aparente. Miró los rollos de papel en el suelo y los recogió, sus manos aun temblaban, no podía creer que se había enfrentado al príncipe sin consecuencias, había soltado casi todo el veneno que tenía. Debería sentirse tranquila y con confianza por su reacción frente a la situación, pero nada de eso pasaba por la mente o el cuerpo de la princesa. Abrazó los planos y miró el vacío sin moverse, se sentía confundida, no sabía que esperar… quería irse, no quería ver a esa saiyajin en el palacio, tampoco cerca del príncipe… arrugó el ceño por sus pensamientos, no debía estar celándolo… no se lo merecía. Pero… ¿Qué más podía hacer? Estaba amarrada a estar con él… ¿Qué quedaría para ella si no sentía nada por lo que acababa de pasar? Era normal sentirse así ¿no?... al menos era natural. En sus cuatros paredes seguía siendo una persona.

Habitación del príncipe

Frustración. Rabia. Ira. Humillación. Y "algo" punzante en el pecho que no sabía lo que era. Todo eso revoloteaba por el cuerpo del príncipe, miró su habitación sin concentrarse en sus muebles o en algún punto fijo, necesitaba liberar su frustración, su rabia e ira, y la única solución que veía a ello era luchar. Matar a alguien.

Pero el "algo" que lo invadía le impedía actuar, lo hacía querer encerrarse y no tener ánimos de ver a nadie, caminó hasta su cama y la observó unos minutos, se concentró el lugar que usaba ella… sus reproches y el tono de su voz se repetían en su mente, calando hasta lo más profundo de su pecho, aumentando el "algo", y el malestar en su pecho se volvía poco tolerable.

Primera vez en sus 25 años, Vegeta el príncipe de los saiyajin no sabía qué hacer. Que paso dar y qué decir, pensar o sentir. Era tanta la incomodidad e inusual sensación que lo enojaba, ¿Por qué se sentía así?, prefería centrarse en la rabia que le daba sentirse así ¿en qué momento se vio reducido a eso? Oh… claro que sabía en qué momento… cuando se dejó seducir por esa bruja de ojos azules. Cuando cayó en las redes de sus cálidos labios, cuando memorizó cada rincón de su nívea piel, cuando sus gemidos se convirtieron en su melodía favorita. Se estaba volviendo una obsesión.

Una obsesión que cuando lo recibía entre sus brazos, era el paraíso, y cuando lo rechazaba y lo ignoraba era el mismísimo infierno en vida.

¿Estaba ahora en el infierno en vida? Por mucho que quisiera culparla, no podía… si ahora estaba así era su propia culpa, directa o indirectamente, no debió dejarse seducir por ella, debió ser una más, y ahora era tarde, estaba reducido a un hombre… que sufría por tener algo que no podía. Todo se trataba de posesión…. ¿cierto?

Y la peor parte, si había asumido su atracción por su cuerpo ¿Por qué no la cuidó? Era ahí donde más se fastidiaba consigo mismo, podía haberlo hecho y no lo hizo. Aunque se debatía en el "no tenía por qué actuar diferente con ella", sus acciones lo tenían ahora encerrado en su habitación, maldiciendo una y otra vez. Era tarde para arrepentimientos, ya le había hecho bastante daño como para que ella pudiera perdonarlo alguna vez, y ahora… ahora lo descubría con otra. Comprendía la postura de la princesa.

Y estaba pagándolo barato si se ponía en su situación, si él la hubiera encontrado con otro, habría matado al sujeto, y a ella, o la habría mandado a su planeta y hasta pensaría en explotarlo… y ¿ella que hizo? Ah claro, le cerró las puertas de su habitación para siempre… forzarla ya no era una opción. Hace tiempo que ya no era una opción.

Aunque tenía sus justificaciones para sus acciones, no dejaba de sentirse… idiota. Por todo, por lo que hizo, por como actuó, por lo que dijo y no dijo… por sentirse así… débil. Ella lo hacía sentir vulnerable.

Suspiró pesadamente y caminó hasta el baño a darse una ducha, ella tenía razón… olía a otra. Se deshizo de su ropa y la lanzó al suelo, dejó que el agua fría chocara en contra de su cuerpo. Estuvo varios minutos bajo el chorro, con la mente en blanco.

Cuando decidió por salir de la ducha, tomó una toalla y salió desnudo hacia su dormitorio, secó su melena con desgana, caminó hasta su armario y sacó su traje, lo lanzó a la cama y se sentó en el borde mirando el suelo, sin dejar de secar su cabello. Vio un destello rojo por el rabillo del ojo que le llamó la atención, volteó su rostro hacia su velador y lo vio… una cajita de terciopelo roja.

Dejó sus movimientos con la toalla y miró el cubo cubierto de tela con los ojos estrechados, arrugando el ceño, como si la culpa de sus desgracias fuera de la pequeña cajita. Tomó con desdén la pequeña caja y la abrió, observó fijamente el collar recostado en la almohadilla suave del mismo color de la cubierta.

Flash Back

Volaba a toda velocidad, estaba a unos minutos del centro de la ciudad principal, el calor se hacía insoportable cuando la luna estaba creciente, faltaban unos pocos meses para que se volviera llena y ya podía sentir los efectos en su cuerpo.

Aterrizó con elegancia en frente de una tienda, tenía que moverse rápido… no quería que nadie lo viera, entró abruptamente ganándose las miradas de dos hembras saiyas que observaban la vitrina, quedaron viéndolo sorprendidas cuando reaccionaron lo reverenciaron rápidamente.

-largo-sentenció, las hembras se miraron entre ellas y obedecieron de inmediato.

-príncipe…-oyó la voz de un hombre, se volteó y vio al dueño reverenciándolo-que honor tenerlo en mi humilde joyería-inclinó su cabeza mostrando respeto, el saiya frunció el ceño e hizo una mueca de desprecio.

-seré rápido… busco algo-se encogió de hombros-muéstrame lo que tienes

-eeeh-el hombre que era de otra raza, lucía como un viejo para él-pero… para ¿quién?

-no es asunto tuyo viejo-rechinó los dientes gruñendo, el hombre dio un respingo y posó sus manos en frente de su cuerpo en defensa

-no mi príncipe, claro que no lo es-recitó rápidamente-pero para poder ayudarlo necesito saber si es para un hombre o una mujer-dijo sudando nervioso, Vegeta alzó una ceja y asintió en silencio… tenía sentido…

-mujer-gruñó desviando la mirada, el hombre asintió y sacó sus mejores joyas y las posó en el mesón, el saiya se acercó y observó todo en silencio, arrugó el ceño al ver la variedad… habían tantas cosas, ¿cómo rayos se decidiría? Estudió todo bajo la atenta mirada nerviosa del dueño, vio por el rabillo del ojo un color familiar… volteó y se encontró con una cadena delgada, de color blanco, con un medallón en forma de alguna flor que no conocía, relleno de piedras traslucidas brillantes, y en el centro una piedra azul… como sus ojos. Apuntó a la joya y miró al hombre en frente.

-¿este?-preguntó el viejo, el príncipe lo miró sin responder y sin dejar de apuntar el collar, el hombre asintió nervioso y con cuidado sacó la joya-muy buen gusto príncipe… este es un collar de oro blanco, es un collar muy conocido por varias galaxias… -sonrió con afecto hacia la joya

-¿Por qué?-no sabía porque le estaba preguntando, quería irse antes que alguien más lo viera y se corriera la voz que el príncipe estaba en una joyería, pero la mirada del hombre le llamó la atención, era similar a la de su mujer como cuando creaba algo o estudiaba.

-es conocido como "la primavera de Vegetasei"-el saiya arrugó el ceño ante el nombre ridículo-como bien sabe, en el planeta solo hay dos estaciones, de calor y frío intenso, donde cuatro años son de calor y cuatro de frío… la forestación crece gracias a ayuda química y-

-se breve-interrumpió el saiyajin frunciendo el ceño

-claro… lo siento… esta pieza-apuntó hacia la flor-fue cortada y diseñada a principios de la joyería en el planeta, y fue conocido rápidamente por su singularidad… una pieza tan delicada y fina en un planeta con clima hostil y rodeado de…

-de guerreros-terminó la frase el príncipe mientras miraba la joya, el viejo asintió con entusiasmo

-pero la joya no ha salido nunca del planeta, debido a su costoso valor-se encogió de hombros-los saiyajin no son muy amantes de las joyas… y los extranjeros que visitan el planeta no tienen lo suficiente para llevarse a la primavera de Vegetasei…-sonrío nostálgico-¿piensa llevarlo mi príncipe?-el saiya asintió pensativo, observó al viejo depositar la pieza con sumo cuidado en una caja roja-¿quiere que lo envuelva?-negó con la cabeza y sacó su tarjeta inalámbrica, se la entregó al hombre mientras que tomaba la caja y la abría para contemplarla…

Fin Flash Back

Ella era como la fina pieza de joyería entre sus manos… una flor delicada rodeada de guerreros, parecía irónico haber encontrado esa joya, estaba destinada para ella, ahora no se imaginaba haber elegido otra. La adquirió el segundo día desde su llegada de Ankoku, dos meses en su habitación. Y no tuvo el valor para entregársela.

Cada noche la miraba con recelo, preguntándose si debía forzar la puerta de la habitación de la peliturquesa, llevarle el presente y entregárselo… pero ¿debía explicarle que era debido a su cumpleaños?, eso lo abochornaba… cada vez que intentó entregárselo, la vergüenza y el rubor en su rostro se lo prohibió "soy una mierda de hombre" pensó a la vez que suspiraba, cerró la caja, y la dejó con suavidad en donde estaba. Sentía que era parte de ella, por eso la cuidaba… y la trataba con delicadeza, era tan frágil como ella.

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Estaban sentados en la mesa, él no estaba allí. Miraba en silencio a los presentes, la Reina y el Rey discutían sobre los preparativos para la noche de luna llena, Tarble escuchaba atento y asentía a su padre con entusiasmo, cortó en picadillos pequeños el trozo de carne roja, oyó pasos firmes y no tuvo que alzar la cabeza para saber de quién se trataba. Lo sintió sentarse a su lado y servirse alimentos en silencio, los presentes lo miraron unos minutos, dudando en cuestionar su tardanza, lo pensaron mejor y omitieron ese hecho.

No sabía cómo reaccionar con su presencia, se debatía entre ignorarlo o no, hacer notorio su disgusto por él… algo le decía que actuara con normalidad, debía demostrarle que sus acciones no le afectaban, y que ella estaba allí por su compromiso con la alianza entre sus planetas.

Quería irse, moría de ganas por salir del planeta rojo, alzó la mirada hacia su familia política mientras tomaba su vaso con jugo, sintió la mirada del príncipe puesta en ella, pero lo ignoró, sintió su pulso latir con irregularidad, dejó el vaso y volvió su atención hacia su comida, pero no tenía más apetito… jugó con los alimentos, mezclándolos sin ánimo.

-¿no tienes hambre?-la voz del príncipe Tarble la sacó de su trance, alzó su mirada y vio al saiyajin observarla con preocupación

-eh… no tengo ganas de comer esto-sonrió forzosamente, la segunda conversación que se formó llamó la atención de los monarcas, Vegeta fingió indiferencia a la interacción y comió en silencio.

-puedes pedir otra cosa-sonrió amable-solo dilo-se encogió de hombros

-¿estás enferma?-preguntó el Rey, Bulma volteó a verlo ocultando su asombro ¿estaba preocupado?

-no… solo es maña-se encogió de hombros, desvió su mirada hacia el plato nuevamente, desde que el príncipe había vuelto de su misión de cuatro meses de duración, los saiyajin volvían a prestarle atención, le resultaba un poco cínico, pero lo intentó ignorar, lo cierto era que no pasaban de preguntas así, atentos a que comiera sus comidas y que no se enfermara.

-quizás deberías ir a la aula médica-dijo preocupado el monarca, ganándose una mirada reprobatoria de su mujer

-solo tiene maña… ya lo dijo-habló dando por finalizada la conversación, observó el rostro de la humana fijamente, no había rastros de expresiones, parecía preocupada, miró a su hijo y notó algo en él, pero no sabía que era… observó a la joven pareja y dedujo que habían peleado o algo así. Sabía que el príncipe no había visitado el lecho de su mujer desde que llegó, sus informantes le habían contado que el príncipe visitaba con regularidad el harén del palacio, y que la princesa no le permitía el ingreso a sus aposentos. Se sorprendió con eso último, le pidió a Nappa que averiguara sobre ello, pero el antiguo escolta de su primogénito no pudo sacarle ninguna información a su hijo, se ganó dos idas al tanque de recuperación con sus intentos fallidos. Si algo pasaba entre la pareja, se debía al rechazo de la humana hacia su hijo… eso lo podía ver bajo sus ojos de mujer y madre. Con el tiempo había asumido algo, a su hijo le gustaba la hembra. Por primera vez podía ver a su hijo encaprichado con una mujer.

-¿segura que es solo eso niña?-insistió el monarca-no has tocado tu comida…

-si comí-sonrío forzosamente, por un momento se sintió como si su padre la regañara.

-solo probaste dos trozos de carne-la acusó el príncipe Tarble, Bulma lo observó sonriendo y negó con la cabeza

-¿estabas contando lo que como?-el príncipe sonrió y asintió

Vegeta miraba en silencio, sentía la incomodidad de ella, miró el mesón y vio un pocillo de fresas cercano al puesto de su madre, inconscientemente su mano se movió sola y tomó el recipiente y lo dejó entre él y ella. La princesa miró el pocillo y luego al príncipe, el guerrero seguía comiendo sin prestar más atención al resto, por un momento sintió su pecho llenarse de calidez por ese gesto, pero rápidamente se esfumó dando paso a su incomodidad y su reciente postura.

-gracias-musitó de mala gana, se obligó a tomar una fruta y la comió en silencio, por primera vez en sus dieciséis años no se le antojaba…-¿revisarás los planos?-musitó solo para el príncipe, aunque el resto de los saiyas oyeron de todas maneras.

Vegeta dejó de mascar cuando la oyó, sintió el nudo en su abdomen nuevamente y la presión en su pecho… por esos malditos planos ella descubrió todo esa tarde. Se encogió de hombros y siguió mascando.

-¿Qué planos?-preguntó curioso el Rey, la pareja alzó su mirada hacia el monarca, Bulma miró al príncipe y frunció el ceño, el saiyajin parecía molesto ¿podía ser más descarado? ¡Ella era la que debía estar molesta!

-es un proyecto que le prometí a Vegeta-respondió intentando no hablar más, era incómodo comentar algo que les recordaba a ambos sobre su reciente disputa. El Rey arrugó el ceño y miró a su hijo, que parecía de un humor delicado, una mezcla de enojo y algo más… sí quería saber más no sacaría información de él, miró a la princesa y movió su mano enguantada indicándole que prosiguiera, la humana tomó un sorbo de su vaso-es una mejora para que pueda entrenar... un plano es de un simulador de gravedad, integrarlo a su… sala de entrenamiento, hacerle los arreglos pertinentes para que pueda soportarlo, y el otro plano es una habitación completa, construida desde cero-los saiyajin presentes se quedaron en silencio mirándola, aturdida desvió su mirada y sacó otra fresa para calmar sus nervios, sintió sus mejillas arder.

-haz la que prefieras-oyó la voz del príncipe, volteó a verlo pero el guerrero seguía comiendo, no dándole mayor importancia.

-bien…-susurró, los reyes y el príncipe Tarble miraban en silencio a la princesa, habían escuchado de Vegeta que la humana era una genio, pero con esto lo había demostrado claramente-¿puedo retirarme?-el Rey asintió torpemente, Bulma limpió su boca con una servilleta de género y se puso de pie-permiso… buenas noches

Vieron a la princesa caminar a paso rápido y perderse por la puerta del salón, el Rey esperó a no oír los pasos de ella y volteó hacia su primogénito

-¿Por qué no me habías dicho sobre esa sala de entrenamiento?-preguntó conteniendo el reproche, vio al príncipe dejar los cubiertos en la mesa y alzar su rostro mientras saboreaba el último bocado.

-aun no lo concreta, pensaba comentarlo cuando lo terminara y lo probara-dijo serio-si funciona, pensaba que se reproduzca a nivel industrial, pero no estoy seguro

-¿de qué hablas?-frunció el ceño el menor de los saiyas-¿Por qué no estás seguro?

-es más fácil controlarlos porque son una bola de debiluchos-dijo pensativo, provocándoles un escalofrío a los tres, era difícil no temerle al príncipe…

-¿de qué sirve un rey poderoso si reina un pueblo débil?-oyeron la voz de Bardock mientras entraba al salón, el príncipe hizo una mueca y lo miró con desdén, su hijo era la copia exacta… bastante tenía con ver su rostro de idiota toda la mañana y en las purgas, se puso de pie y salió del salón haciendo un gesto de desinterés con la mano-está de malhumor-musitó mientras lo veían salir, bajó su mirada hasta el puesto del heredero al trono y arrugó el ceño-casi no comió…

Los tres saiyajin miraron los platos vacíos que dejó el príncipe, era cierto… comió mucho menos que lo habitual ¿Qué podía estar mal con él?

Pasillo principal

Trenzaba su cabello con desinterés, no iba centrada en el camino ni en la gente al pasar, la servidumbre la miraba asombrados, siempre les parecía curioso ese toque tan juvenil y despreocupado de la princesa. No llevaba ningún lazo, por lo que solo peinaba su cabello por aburrimiento, sacudió su trenza hacia atrás y miró hacia el frente.

Pudo reconocer de inmediato la silueta que se aproximaba, maldijo por lo bajo cuando notó al par de saiyas que conoció en el banquete, ¿seguían paseándose por el palacio a esas horas?, frunció el ceño cuando miró a la hembra de pelo rojizo, observó con ojo crítico su cuerpo, buscando todas las imperfecciones posibles. Solo la encontró masculina en comparación a ella. No pudo ver ningún defecto más según su perspectiva.

Sintió la cólera hacerse presente, pero la dominó bajo una postura de indiferencia y superioridad cuando se acercaban más y más. Podía dar un paso a un lado, y caminaría cerca de la muralla, dándole el paso libre a las saiyajin, no tendrían que dirigirse la palabra y no se mirarían. Pero así no era ella. Alzó su barbilla con orgullo, sacó pecho hacia delante, los hombros hacia atrás, y caminó con toda la seguridad que pudo sacar. Ella no se movería, no. Era la princesa de la Tierra, ella no daría su lugar, ella era solo una salvaje saiyajin roba maridos. Ok, no, una zorra que se acostaba con el príncipe.

-Buenas noches princesa-saludó la otra hembra cuando se toparon frente a frente, había olvidado su presencia por completo al estar cegada por la rabia hacia Paprika.

-buenas noches…-asintió, olvidó su nombre y sonrió en cambio, desvió su mirada en la otra saiya, centrándose en ella-buenas noches-sonrió petulante.

-buenas noches princesa-respondió burlona, miraba de pies a cabeza a la humana, aunque la reacción del príncipe no se borraba de su mente, el rostro sorprendido de la princesa era digno de recordar, pensó que al verla se mostraría molesta o le diría algo, una típica escena de celos, pero su postura altiva y orgullosa le llamó profundamente la atención-¿busca al príncipe?-preguntó con un toque de burla

La peliturquesa sonrió en respuesta.

-no… ¿tú sí?-ladeó su rostro haciendo énfasis a su pregunta-Vegeta está en el comedor, siguen cenando, ¿usan el comedor también?-preguntó con curiosidad fingida, vio la sonrisa de la saiyajin expandirse por su rostro, casi tendría miedo, pero ella era un gatito en comparación a Vegeta, el príncipe inspiraba mucho más terror que ella.

-no… no lo busco-respondió sonriendo, Laurel observaba a la princesa buscando algún indicio de emoción aparte de rivalidad femenina, su compañera le había contado lo que había pasado, creyó que la humana estaría afectada, pero no se veía triste o algo así.

-oh bien… las dejo-siguió caminando haciéndolas separarse para darle permiso, Paprika frunció el ceño y borró su sonrisa apenas la mujer le dio la espalda-ah ¿Paprika?-volteó lentamente, la susodicha volteó a verla frunciendo el ceño-gracias-sonrió dulcemente

-¿Qué?-arrugó aún más el ceño, la humana sonreía cálidamente… se veía radiante.

-gracias por atender a Vegeta-asintió, abrió la boca sorprendida al escucharla-aunque sugiero que le pongan seguro la próxima vez-asintió pensativa, la saiya sonrió maliciosamente y alzó su barbilla mirándola con diversión.

-creo que es usted quien debe golpear o preguntar antes de entrar…-respondió alzándole una ceja a la vez que se cruzaba de brazos, Bulma miró la postura segura de la saiya y sonrió, se sentía como si estuviera rodeada de amazónicas, pero no le importó, Vegeta podía elegir a las saiyajin, le daba igual, ella era mucho más bella que todas esas hembras.

-no tengo porque-se encogió de hombros-entro y entraré a su dormitorio, o su sala de entrenamientos sin golpear, soy su mujer-moduló claramente, haciendo hincapié en la última frase, y fue ella quién sonrió con diversión al ver como se desfiguraba el rostro de la saiya pelirroja-nunca me ha pedido que lo haga-alzó sus cejas y formó un adorable puchero-bien… adiós chicas-despidió con su mano y siguió su camino.

-maldita zorra-rechinó los dientes la saiya mientras contemplaba el vestido de la humana mecerse, veía sus pasos pequeños y su trenza menearse de lado a lado.

-la zorra eres tú-respondió Laurel-ella es su mujer-volteó su rostro para admirar la furia en los ojos negros de su compañera-lo quieras o no Paprika… pero ella estará siempre primero

-já… tonterías-arrugó el ceño y mordió su mejilla interna-al príncipe ni siquiera le gusta

-¿te regaló un collar?-preguntó la saiya a la vez que caminaba en dirección contraria a su origen, siguiendo a la princesa.

-¿Qué?-miró llena de confusión

-ya me lo temía-sonrió la saiya de pelo azulado-nos vemos-despidió con la mano

-¿eh? ¿Laurel?-vio a la saiyajin caminar de regreso y frunció el ceño, se supone que irían juntas a beber un par de copas ¿A dónde pensaba ir? Su compañera de purgas era conocida por su seriedad, hablaba poco, con la única persona que se veía feliz o viva, era con la Reina. En los años que llevaban juntas de compañeras, no sabía nada sobre ella, sus gustos, aspiraciones o motivaciones. Nada.

-¿Qué le decías a mi mujer?-dio un respingo cuando oyó la profunda voz del príncipe, ni siquiera lo sintió acercarse, y el scouter tampoco le advirtió, volteó rápidamente a la vez que una sonrisa se formaba en sus labios, pero al ver el semblante oscuro del guerrero se quedó estática.

-no le dije nada-respondió frunciendo el ceño-¿Qué iba a decir?-se encogió de hombros, el príncipe miraba hacia la dirección en que se había ido la humana sin siquiera mirarla.

-¿ella que te dijo?-se movió incomoda en su lugar, sentía que estaba siendo interrogada por algún delito, y que si daba la respuesta equivocada le iría muy mal.

-eh… que para la próxima le pusiéramos seguro a la puerta-sonrió divertida, pero su diversión se esfumó al ver la gélida mirada que el saiya le regaló en respuesta, agachó la cabeza y miró el suelo en sumisión-me dio las gracias…

-¿Por qué?-gruñó exasperado

-por atenderte-musitó sin mirarlo, el príncipe arrugó el ceño conteniendo la rabia, cuando sintió la energía de Bulma junto a la de la saiyajin, se sobresaltó pensando que solo empeoraría su situación con la peliturquesa, hasta se asustó ligeramente al imaginar que Paprika le dijera alguna cosa, pero no esperaba encontrarse con esa situación, podía comprobar que la hembra en frente a él no le estaba mintiendo.

-no vuelvas a acercarte a mi mujer-sentenció con un tono amenazante, la saiya sintió su pecho comprimirse al escucharlo, contuvo las ganas de alzar la voz y decirle lo que pensaba, pero tenía instinto de sobrevivencia, y sabía que era una sentencia de muerte hacerlo… ¿a quién engañaba? El príncipe no sentía nada por ella, si ella no lo hubiera buscado él nunca se habría acercado a ella, solo había usado las situaciones a su favor… una purga que duró bastante tiempo, obviamente el guerrero no tendría problemas con dar rienda suelta a sus instintos… y las siguientes veces siempre se acercó. Algunas con éxitos, otras no. Si el príncipe recordaba su nombre se debía al simple hecho que era compañera de purgas, nada más.

No tuvo tiempo para asentir, o reverenciarlo, solo pudo ver la capa ondeante del saiyajin mientras se perdía en el pasillo, tragó con dificultad, necesitaba un par de copas.

Habitación del príncipe

Se desvistió con pesadez, no tenía ánimos de darse nuevamente una ducha, había pasado toda la tarde acostado en su cama al fin y al cabo… se encogió de hombros y lanzó su capa al suelo, se sentó el borde de la colcha y se sacó las botas, se desprendió de sus guantes, y los mandó a volar por el suelo. Suspiró y se quedó mirando el vacío…

No entendía la reacción de su mujer, ¿dándole las gracias a Paprika? ¿Por qué?, la vio llorar en el elevador… ¿Por qué demostraba no afectarle si había llorado? Sonrió sin ánimos, era mucho más orgullosa de lo que le daba crédito. Lo cierto era que no tenía idea que pasaba por la mente de ella, no se demostró indiferente en la cena, pero podía notar la zanga emocional que había construido para separarlos. Estiró su armadura y se la quitó para lanzarla al suelo al igual que toda su ropa.

Apoyó ambos codos en sus rodillas, dejó un brazo reposar en el aire apoyado en su pierna mientras que su otra mano cubría su boca, miraba el suelo con atención, como si en las hebras de la alfombra encontrara las respuestas que necesitaba.

Estaba confundido… se debatía en intentar o no ganarse su perdón, por una parte su orgullo le reprimía, si bien tampoco haría algo que fuera inusual… aunque la simple idea de buscarla le era incomodo, él no era así… no quería seguir siendo vulnerable a ella, buscarla solo aumentaría su debilidad por ella… pero ¿a quién engañaba? Esa calentura del momento que creyó sentir, no se había esfumado, dando paso a una atracción constante e indescriptible, el deseo de poseerla pensando que era por ser la novedad, seguía presente destruyendo por completo la variable "novedad". Habían pasado juntos más de medio año, y seguía pensando en ella, recurriendo a ella, a sus recuerdos para satisfacer sus necesidades sexuales… eso no es vivir.

Vegeta no era conocido por ser justo, la justicia no era algo inherente a su persona, pero en su caso con la princesa, no podía hacer vista gorda a varios hechos, que no los hubiera visto si no fuera por Tarble. Cuando su hermano se molestó en la cena hace dos meses y le contó sobre el cumpleaños de la peliturquesa, pudo darse cuenta de varios puntos… su mujer no era saiyajin, ella no entendía sus costumbres, y estaba obligada a adaptarse, bien. Eso no era un problema, su compañera de vida debía ser fuerte y no demostrar debilidades. Pero ella era terrícola, y sobre todo humana, con todo el significado de la palabra.

No fue justo con ella… por eso, entendía su enojo, su indiferencia y sobre todo, ahora podía asumir abiertamente lo que no quería reconocer antes.

Debía ganarse su perdón y confianza.


*bien! me interesa saber sus opiniones, que piensan de las reacciones de los protagonistas? a mi me gusta la postura de Bulma, no sé a ustedes D: espero que Vegeta no les moleste. La verdad espero no haberlas decepcionado xDDD me mordí los dedos para no dejar la embarrá e,é moría de ganas de hacer escenas rancias, pero bueno... si lo hiciera Bulma no lo perdonaría nunca ajajaj xDDD sería un círculo vicioso, pero excitante para la autora... e,é

*no me comprometeré más con las próximas actualizaciones de mis otros fic, me auto impongo seguir con uno, y si me obligo no me sale :c aunque sepa que pasará me pongo tonta y me rehúso a trabajar bajo mis propias órdenes :c así que no me comprometo más! solo sé que actualizaré todas, cuando mi mente se digne a acompañarme.

*la verdad... tengo MUCHAS nuevas ideas para próximos fic xDDDD pero no los escribiré hasta terminar uno o dos más xDD ajkajak pero me tienen en ascuas... e,é

bueno chicas, gracias por leer y darse un tiempo en comentar, son grandiosas en serio! me alegra leer sus opiniones, espero no haberlas defraudado con este cap, en el anterior me dejaron 70 comentarios! aún no lo creo D: espero no defraudarlas, en serio, uno trabaja para ustedes y que disfruten leyendo tanto como yo al escribir, por ahí leí que debía sentirme orgullosa, y la verdad... no, siento que aún me falta por crear lo que realmente quiero, meter a los lectores a fondo en la trama, sentir que estás ahí sintiendo el ambiente, imaginando el escenario... dejando clara cada acción que hacen los pj... pero prometo mejorar! me ayudan a saber que mal así como MALO no lo hago xDDD gracias por valorar mi trabajo :'D me sacan una sonrisa!

Gracias! por leer y comentar :D! las quiero se cuidan!

Saludos especiales para los lectores de México, ánimos y buenas vibras para ustedes!

*un Saludo para Vanesa Mota :3 siento hacerlo ahora, leí tu review cuando ya había subido el capítulo anterior! :c! lo siento!

Gracias Tiana! espero que te guste este cap! creo que de los 70, unos veinte son tuyos ajajaja gracias linda!

nos leemos! cuídense :D!